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Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control

Brillantez imparable: tiene al mundo bajo control

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img 146 Capítulo
img Nikos Boudin
5.0
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Acerca de

Con una fortuna millonaria, Grace, ocultada por el Estado durante años, ¡por fin le asignaron unos padres! Inesperadamente, fue expulsada por tres familias adoptivas consecutivas. En su cuarta parada, la adinerada familia Holden la trataron con gran cariño, lo que desató afirmaciones maliciosas de que era una mentirosa despreciable. Esos rumores se desvanecieron cuando un rector universitario la saludó. "Profesora, su laboratorio está listo". Un destacado director general le presentó una carpeta. "Jefa, ¡nuestras ganancias aumentaron un trescientos por ciento este año!". Una organización internacional de hackers llegó a su puerta. "¡El mercado financiero se derrumbaría sin ti!". Damián, un misterioso magnate, la acorraló suavemente. "Se acabó la diversión, ahora vamos a casarnos". Las mejillas de Grace se sonrojaron. "¡No acepté eso!". Él deslizó una tarjeta negra en su mano. "Te prometo una isla por cada hijo que tengamos".

Capítulo 1 Expulsada

"Grace, ahora que mis padres por fin me han traído a casa, ¿de verdad crees que aún queda sitio para ti? Seamos sinceras, en esta familia ya no pintas nada". La boca de Dalia se curvó en una sonrisa ladina mientras se inclinaba junto a la piscina y le susurraba con un tono bajo y amenazador.

En cuanto terminó de hablar, se arrojó de espaldas al agua cristalina, levantando una nube de salpicaduras.

Se desató el caos. Dalia agitaba los brazos y pataleaba frenéticamente, como si de verdad se estuviera ahogando.

"¡Que alguien me ayude! ¡No puedo salir!". Sus gritos, llenos de pánico, resonaron en el jardín.

Al otro lado de la piscina, Grace permanecía inmóvil, con una expresión tan fría como la piedra. No había ni un atisbo de calidez o preocupación en sus ojos mientras observaba la lucha desesperada de Dalia.

Ese día se celebraba la gran fiesta de bienvenida que Lucas e Iris Molina habían organizado para Dalia, su hija perdida.

Habían pasado dieciocho años desde que Dalia desapareció justo al nacer. A pesar de una búsqueda incesante, la pareja no había encontrado ni rastro. Años más tarde, adoptaron a Grace.

Nadie podría haber imaginado que Dalia reaparecería ya adulta, haciendo que el lugar de Grace en la familia se volviera prescindible.

"¡Dalia!", gritó Iris desde el interior de la casa. Salió corriendo con Lucas pisándole los talones, ambos con el pánico grabado en el rostro.

Con una mirada afilada y acusadora, Iris alternó la vista entre su hija, que se debatía en el agua, y Grace, que seguía inmóvil en el borde. "¡Grace! ¡¿Cómo has podido hacer algo así?! ¡¿Por qué has empujado a Dalia a la piscina?!".

Lucas no lo dudó ni un segundo. Saltó a la piscina, mientras Iris seguía señalando a Grace con el dedo. "¡Lárgate de esta casa! ¡Tú no perteneces a este lugar!".

"No le he puesto un dedo encima", respondió Grace con una calma indiferente, su voz firme y casi desapegada. "Dalia ha saltado por su propia voluntad".

"¡Mentira!", la voz de Iris temblaba de ira. "¿Por qué iba a saltar ella sola? Te abrimos las puertas de nuestra casa, ¿y así es como nos pagas nuestra amabilidad?".

Para entonces, Lucas ya había logrado sacar a Dalia de la piscina.

Empapada y temblando en los brazos de su padre, Dalia contuvo las lágrimas con un parpadeo y murmuró: "Por favor, no culpen a Grace. Ha sido culpa mía. Quizá no debería haber vuelto a casa".

Parecía un pajarillo frágil atrapado en una tormenta, estremeciéndose ligeramente.

Iris abrazó a Dalia y le susurró con profundo afecto: "Ay, Dalia, qué buena eres. Siempre logras conmoverme".

Su tono se endureció al volverse hacia Grace. "Ve a hacer las maletas y vete de esta casa de inmediato".

Una silenciosa incertidumbre se reflejó en el rostro de Lucas. Bajó la voz e intentó razonar: "Cuando acogimos a Grace, le prometimos a la directora del orfanato que la trataríamos bien. Quizá haya habido un malentendido..."."

¿Qué malentendido puede haber?", lo interrumpió Iris bruscamente. "¡Nuestra propia hija casi se ahoga y no había nadie más alrededor! ¿De verdad vas a decir que Grace no ha tenido nada que ver?".

Sin argumentos, Lucas dejó escapar un suspiro de derrota. Asintió y cedió: "De acuerdo, organizaremos la marcha de Grace".

Un momento después, marcó el número de Ella Ferrer, la mujer que dirigía el orfanato.

La decisión de adoptar a Grace había llegado en el momento en que más lo necesitaban. Gracias a la adopción, recibieron una ayuda económica de 300.000 dólares que los salvó de la ruina justo a tiempo.

Con la reaparición de Dalia, Grace ya no tenía cabida en los planes de la familia. Quizá lo mejor para todos era que se marchara.

Grace observaba la escena desde la distancia, con una expresión fría e indescifrable.

Alta y elegante, se mantenía al margen, con un rostro impresionante pero distante. Sin embargo, no había ni un destello de dolor o resentimiento en su mirada, solo una extraña e inquebrantable paz.

Tras colgar, Lucas se acercó a ella con torpeza. "Grace, la señora Ferrer no tardará en llegar. Llévate todo lo que te compramos, y aquí tienes mil dólares".

"No los quiero", lo interrumpió ella con firmeza.

Acurrucada en los brazos de Iris, los ojos de Dalia brillaron de satisfacción. Con un tono cargado de inocencia, intervino: "Grace, ¿todavía estás resentida porque he vuelto a casa? Yo solo quiero estar cerca de mis padres y ser la hija que se merecen...".

"Pobrecita, es Grace quien te debe una disculpa. Ella fue quien ocupó tu lugar todos estos años", dijo Iris, con la voz rebosante de compasión.

Grace lanzó una mirada firme e indescifrable tanto a Iris como a Lucas. "Ustedes saben la verdad. Nunca le puse la mano encima".

Sus rostros se tensaron ante la acusación, pero los lazos de sangre siempre pesaban más. Estaba claro qué bando iban a elegir.

"No hay nada más que discutir. Lo hecho, hecho está", respondió Lucas, frunciendo el ceño.

Iris estaba a punto de estallar, pero unas voces procedentes de la entrada de la casa la interrumpieron.

Apareció una mujer de mediana edad que habló con sumo respeto. "Señor Molina, he venido a llevarme a Grace".

La afirmación sorprendió a Lucas por un segundo, pero consiguió asentir. "Adelante, Grace. La señora Ferrer se ocupará de ti".

Al acercarse a Grace, los ojos de Ella rebosaban calidez. "Ven, cariño. Nada de esto es culpa tuya, y haré todo lo que pueda para ayudarte a encontrar un verdadero hogar".

Con un suave gesto de ánimo, tomó la mano de Grace. "¿Recuerdas a Julia Serrano de tu última visita al orfanato? Te tiene mucho cariño. Después de enterarse de lo ocurrido, quiere que te vayas a vivir con su familia".

Un pequeño destello de emoción cruzó los ojos de Grace. ¿No era Julia aquella mujer que siempre llevaba una sonrisa amable?

La amabilidad irradiaba de Ella mientras continuaba: "La familia de Julia ya está en camino. Si quieres, puedes empezar de nuevo con ellos".

Hizo una pausa y añadió con silenciosa esperanza: "Creo que allí encajarás mucho mejor".

A Ella solo le quedaban cuatro oportunidades más para ayudar a Grace a encontrar un lugar al que sentir que pertenecía. Era la última esperanza que podía ofrecerle. Si esto tampoco funcionaba...

Grace permaneció en silencio durante un instante. Luego, asintió y respondió: "De acuerdo".

El alivio se dibujó en el rostro de Ella con una sonrisa suave y sincera.

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