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Placeres, amores prohibidos
img img Placeres, amores prohibidos img Capítulo 4 ¿Qué rayos he hecho
4 Capítulo
Capítulo 6 Blogs img
Capítulo 7 Rescate img
Capítulo 8 Confesiones img
Capítulo 9 Matrimonio img
Capítulo 10 Señora wilson img
Capítulo 11 ¿Me has engañado img
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Capítulo 13 Celos img
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Capítulo 16 100 Rosas img
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Capítulo 35 Verdades que duelen img
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Capítulo 38 Tentación indebida img
Capítulo 39 Secuestro img
Capítulo 40 Fugitivos img
Capítulo 41 Pruebas contundentes img
Capítulo 42 Allanamiento a la villa wilson img
Capítulo 43 Evidencia falsa img
Capítulo 44 Luz al final del tunel img
Capítulo 45 Culpa img
Capítulo 46 Despedida img
Capítulo 47 Perdonar img
Capítulo 48 La verdad siempre prevalece img
Capítulo 49 Aclaración publica img
Capítulo 50 Adiós, gabriel img
Capítulo 51 No es la hija legitima img
Capítulo 52 La estafa de isabel img
Capítulo 53 Infidelidad img
Capítulo 54 Ayuda inesperada img
Capítulo 55 Una familia img
Capítulo 56 Recuerdos de la infancia img
Capítulo 57 Recuerdos de su hermano img
Capítulo 58 La desilusión y el dolor img
Capítulo 59 Recuerdos dolorosos del pasado img
Capítulo 60 Recuerdos dolorosos del pasado parte 2 img
Capítulo 61 Secuestraron a mi hermano img
Capítulo 62 Confianza img
Capítulo 63 Cambios de planes img
Capítulo 64 Adios elena img
Capítulo 65 ¿Puedo ayudarte img
Capítulo 66 Alejate de maría img
Capítulo 67 Recuperando a elena img
Capítulo 68 Recuperen a mi hijo img
Capítulo 69 Ronald despierta img
Capítulo 70 Confiar en la persona equivocada img
Capítulo 71 Te he quitado todo img
Capítulo 72 Desesperación y decadencia img
Capítulo 73 Cambio de imagen img
Capítulo 74 Tentación img
Capítulo 75 Ahora eres mia img
Capítulo 76 Entregarme a ti img
Capítulo 77 Como una familia img
Capítulo 78 Un nuevo descubrimiento img
Capítulo 79 Destruido por dentro img
Capítulo 80 Fiesta privada img
Capítulo 81 Climax img
Capítulo 82 Copas vacias img
Capítulo 83 Doble identidad img
Capítulo 84 Yo te cuidare img
Capítulo 85 Dudas de identidad img
Capítulo 86 Confiare en ti img
Capítulo 87 Marca de nacimiento img
Capítulo 88 La sombra del engaño img
Capítulo 89 Refugio de miedo img
Capítulo 90 La sombra de la duda img
Capítulo 91 La sombra de la verdad img
Capítulo 92 Rumores oscuros img
Capítulo 93 Ecos del pasado img
Capítulo 94 Sombras del pasado img
Capítulo 95 Entre sombras y verdades img
Capítulo 96 En el corazón del bosque img
Capítulo 97 El amanecer del peligro img
Capítulo 98 El largo camino a la verdad img
Capítulo 99 La caza en el bosque img
Capítulo 100 Pistas perdidas img
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Capítulo 4 ¿Qué rayos he hecho

El teléfono de Elena sonó en ese momento, era una llamada de Jacqueline, tenía un ringtone especial para ella. pero Elena al estar con su jefe no quería contestar llamadas personales.

Elena no quería contestarle, ya que la última por culpa de ella terminó embriagada y no recordaba nada de la noche anterior.

Ronald se distanció y le dió la espalda.

-¿No vas a contestar la llamada? -preguntó Ronald.

-No es nadie importante -dijo Elena un poco nerviosa.

-Contesta esa llamada te he dicho.

Elena sacó su celular y contestó en voz baja.

-Te llamaré luego, estoy ocupada ahorita.

-Elena, te llevo llamando desde hace unos días y no contestas mis llamadas, yo no tengo la culpa de que no tengas tolerancia al alcohol, tu padre estuvo en la fiesta, sin embargo, tu te perdiste de un momento a otro.

-Te he dicho que te llamaré luego.

Ronald se dió la vuelta, tomó el teléfono de Elena y lo puso en altavoz.

-Habla de una vez, ¿pará que la llamas?

Jacqueline se quedó sorprendida de que un hombre estuviera al lado de Elena, ya que nunca le había conocido un novio.

-Llamaré después, disculpen por interrumpir, Elena, usa protección.

Después de decir eso la llamada finalizó.

-Disculpe por el comentario de mi amiga, no le haga caso.

-Parece que me sigues ocultando la verdad, esos consejos te lo dan si eres activa.

Elena se puso helada, que su jefe le dijera eso le dió tanta vergüenza.

-No, le juro que no, ella es muy bromista.

Ronald la quedó viendo con cara de asesino. Giró de nuevo y presionó el botón para reactivar el ascensor.

Salieron del edificio y otro auto estaba esperándolo. El chófer les abrió la puerta y esperó que estos entrarán para cerrar y moverse a su asiento.

Por alguna razón Ronald sentía que no se podía controlar al estar cerca de Elena.

Elena en cambio se sentó lo más distante de su jefe, no quería ningún mal entendido, solo necesitaba estar seis meses ahí y así continuar sus estudios a medio tiempo.

Ronald sube la división del vehículo, dándole privacidad a ellos dos.

-Estoy seguro que me habrás visto antes y has de haber fantaseado conmigo -dijo Ronald.

-Se equivoca, señor, lo he visto antes en asuntos de negocios, pero nunca he fantaseado con usted.

-Entonces te parezco un hombre poco atractivo para ti.

-No he dicho eso, usted es un hombre muy... -Elena volteó la mirada hacia su jefe, quien tenía una mirada muy hipnotizante-. Usted puede conquistar fácilmente a cualquier chica.

-Sigues afirmando que no soy suficiente para ti.

-No es eso, señor, yo soy muy profesional y no me involucraré con mi jefe.

-Se que estás aquí por pagar tus estudios, dime, ¿con cien mil dólares sera suficiente?

-No entiendo -dijo Elena, quién realmente ya conocía las intenciones de su jefe.

-Renuncias ahorita y te acuestas conmigo por cien mil dólares.

-Se equivoca conmigo, señor Wilson, no soy alguien que se vende y si me quiere solo para intentar acostarse conmigo, entonces renunció pero sin su dinero.

Elena esperó que el vehículo se detuviera en un semáforo para intentar bajarse, pero la puerta tenía seguro.

-¿Qué intentas hacer?

-Bajarme del vehículo, obviamente usted pretende algo conmigo que yo no voy a ceder, así que esta relación laboral ha terminado.

-Callate y quédate quieta, no vas a renunciar, si lo haces me encargaré de que nadie más te contrate y que no puedas entrar a ninguna facultad.

-No puede hacer eso, eso es chantaje, lo está haciendo para que yo me acueste con usted.

-He dicho que te calles, seguirás siendo mi secretaria, no vamos a tener sexo, no te preocupes, me has demostrado que no solamente buscás eso.

-¿Acaso esto era una prueba? Porque ha sido una prueba de mal gusto.

-Algo así -respondió Ronald, quién realmente se encontraba molestó por no haber conseguido lo que quería, sin embargo, le demostró algo que ninguna otra mujer le había demostrado antes.

Llegaron al edificio.

-Baja -ordenó Ronald.

Elena sin dudarlo bajo del auto, pero las puertas de este se cerraron y el auto arrancó a la fuerza.

Ronald se dirigió al bar que habitualmente solía ir, aquí es donde comúnmente conseguía mujeres que anhelaban acostarse con él, algunas inclusive llegaban ahí con la esperanza de tener algo con él y terminarlo enamorando, no obstante, era algo que ninguna chica había conseguido.

En ese mismo bar Jacqueline había llegado, había escuchado del rumor que un dios griego llegaba a ese bar para acostarse con una chica distinta, pero su plan era hacer que él fuera suyo para siempre.

Había visitado el bar en distintas ocasiones y no había tenido suerte, pero hoy si, se acercó a él y le saludo.

-¡Lárgate! -ordenó Ronald.

-Solamente quería saludarte, se dice que eres un caballero con las mujeres, parece que me han dado un mal concepto de ti.

Ronald quedó viendo a Jacqueline como si quisiera matarla en ese momento, pero por descuido su celular se cayó, el se agachó a recogerlo, momento que Jacqueline aprovechó en agregarle algo a su bebida.

Ella se sentó al lado de Ronald sin decir una palabra más, pero cuando Ronald terminó su bebida sentía que su cuerpo comenzaba a calentarse, sus deseos sexuales eran incontrolables.

Quedó viendo a Jacqueline y la tomó del brazo.

Jacqueline se hizo la sorprendida, pero era lo que ella quería.

Ronald la llevó a su habitación habitual, está se encontraba a oscuras.

-Ya regreso -dijo Ronald.

La habitación no tenía luz del todo, así le gustaba a Ronald. Las cortinas gruesas de terciopelo negro bloqueaban cualquier rastro de la luz exterior, sumiendo la estancia en una penumbra casi total. Apenas unos haces de luz se filtraban por las rendijas, creando sombras que danzaban lentamente sobre las paredes. El silencio era casi palpable, roto solo por el sonido ocasional de la respiración de Jacqueline.

La puerta se abrió nuevamente y el hombre entró con una seguridad inquebrantable. Su figura apenas visible en la penumbra, se movía con la gracia y precisión de un depredador nocturno. Sin titubear, se lanzó directamente sobre Jacqueline, quien se encontraba sentada en la cama, su silueta apenas discernible entre las sábanas.

Jacqueline no opuso resistencia. Al contrario, se dejó llevar completamente. Podía sentirse su experiencia y dominio en cada movimiento, controlando la situación con una facilidad que solo los años de práctica podían otorgar. Sus manos, fuertes pero sorprendentemente gentiles, la sujetaron con firmeza, asegurándose de que no hubiera lugar para la duda ni el miedo.

Ella cerró los ojos, dejándose sumergir en la oscuridad tanto externa como interna. Su cuerpo se relajó bajo su toque, entregándose por completo a la voluntad del hombre. Podía sentir cada uno de sus movimientos, cada respiración, cada pequeño cambio en la tensión de su agarre. En la oscuridad, el mundo exterior desaparecía, dejando solo la intensidad de aquel momento compartido.

El tiempo parecía haberse detenido, cada segundo estirándose eternamente. La habitación, con su oscuridad densa y envolvente, se convirtió en un mundo propio, un lugar donde solo existían ellos dos. Jacqueline, en ese instante, se abandonó completamente a la experiencia, sintiendo cómo cada fibra de su ser respondía a la presencia dominante del hombre.

Al día siguiente, el hombre se despertó y miró a la dama que tenía a su lado. Jacqueline era bella, pero para él, no era diferente a muchas otras que había conocido. Empezó a vestirse en silencio, pero el movimiento despertó a Jacqueline.

-Te irás tan pronto -dijo Jacqueline, su voz aún somnolienta-. Podemos repetir lo de anoche. -Ella se quitó las sábanas mostrando su cuerpo desnudo, un intento de tentación palpable en su mirada.

-¡En serio! -respondió el hombre con una mezcla de sorpresa y desprecio, girando su rostro.

Fue en ese momento cuando Jacqueline se dio cuenta. El hombre que estaba a su lado no era el dios griego que recordaba haber drogado ayer, sino un hombre poco agraciado. El pánico se apoderó de ella mientras él empezaba a desnudarse nuevamente.

-Vete, sal de aquí. ¿Qué fue lo que me hiciste? Has abusado de mí.

-En ningún momento. Usted me recibió con los brazos abiertos y tengo pruebas de que no abusé de usted -respondió el hombre con una frialdad perturbadora-. Me iré victorioso de haber estado con usted.

El hombre se puso nuevamente el pantalón, agarró su camisa y salió de la habitación, dejándola con una sensación de indignación y confusión.

-Demonios, ¿cómo es posible que me haya pasado esto? -se recriminó una y otra vez Jacqueline, todo había sido planeado meticulosamente.

Salió de la habitación apresurada, pero la persona que vio era la menos esperada. Ahí estaba Ronald, su rostro era una máscara de furia. Y junto a él, el hombre que acababa de salir de la habitación.

-Señor, este hombre ha abusado de mí. Yo recuerdo que usted me llevó a esa habitación y me pidió que lo esperara. Pensé que era usted, pero hoy me dí cuenta que era este impostor.

-¿Es así? ¿No dirás nada más? -la voz de Ronald era un filo helado.

-No entiendo a qué se refiere -balbuceó Jacqueline, el miedo palpable en su tono.

Un tercer hombre entró a la habitación, y esto hizo que Jacqueline empezara a sudar frío. ¿Qué hacía él aquí? La situación se volvía cada vez más insostenible. El recién llegado era un hombre con una presencia imponente, sus ojos oscuros la miraban con una intensidad que la hacía temblar.

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