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CAPÍTULO 4
Viaje al pasado
No sabía si primero entristecerme o enojarme con ella. Era fría, sin emociones, esperaba otra mala noticia de su historia, algún ataque químico contra ellos, pero oirla decir que me había intentado matar, fue como un latigazo en mi cuerpo. La mire aterrada porque sabía de lo que ella era capaz, no necesitaba verlo para saber, su presencia lo decía todo.
–¿Pero...porque? – dije mientras me fallaba la voz.
– Tuve un mal presentimiento de ti ...creí que eras... que querías suplirme y preferí matarte primero – aguardó silencio, como no dije nada ella se apresuró añadir – No sabia lo que realmente eras, ni de tu existencia hasta que Jabel me ayudó a recordar.
– ¿Y porque quieres que recuerdes eso? – dije sobando mi cuello de frustacion.
– No es eso lo que quiero que recuerdes... quiero que los recuerdes a ellos – las palabras brotaban de su boca con puro odio..
– ¿Y si quiero regresar con ellos después de recordar?
– Te dejare ir... pero sin dejar de vigilarte....aunque se que no lo harás. No cuando veas la verdad después de todo lo que te he contado... tú misma veras lo malditos que son.
– Esta bien, acepto...pero no recordaré. No ahora, necesito tiempo para asimilar... Tengo que admitir que me das un poco de miedo – y agache la cabeza.
– No quiero que me temas. Quiero que confíes en mí.
– Quiero primero conocerte y acercarte a la luz. De verdad necesito sacar este nudo en la garganta y no se... quizá con el tiempo.
– Estás muy segura de eso – dice ella suspicaz o eso parece. En su mirada veo un destello de luz. Algo que no creo que los seres como ella tengan.
............
1 año después.
Soledad y Erol están conmigo en una habitación, no hemos salido de Nueva York, buscamos refugios entre los edificios que sobrevivieron a los cambios climáticos y a las fallas en toda la ciudad durante este año, los humanos luchan por sobrevivir. Y durante este tiempo logré conseguirme de su compañía antes de que Kiara pudiera matarlos. Desde entonces me deben su lealtad y no puedo ignorarlos, son divertidos cuando discuten. También existe Carin, un antiguo amigo que me reconoce y que he tratado de proteger de Kiara. Ella lo ve como un esclavo, yo como un amigo.
– Oh terroncito... me gustaría comerte a besos – Erol se burla de Soledad mientras ella rebusca en unos cajones, escucho sus voces mientras entro ala habitación y lo encuentro recostado en la cama.
– ¿No se supone que iban arreglar el lugar para mi?
– Sol lo hace mejor que yo...ya casi ha terminado.
– Eres un idiota – le avienta con un cepillo que se estrella contra su pecho.
– Tenemos que irnos, prometimos ir al arca. Recuerdan. Mis memorias sufren.
– Por fin – dice Soledad en un suspiro soltando alguna prenda que pretendía usar – Tus sueños me tienen perturbada.
– Eso es gracioso – dice Erol.
El silencio que sigue después se me hace incomodo, soy la única que puede teletransportarse en sitios pequeños, Kiara me ha enseñado a controlar mis dones, no deja de mencionar a cada rato que sale a colación un tema "Ellos te controlaban demasiado" me gustaría saber quienes son ellos y la única forma de entender su guerra es recordar y lo are. Pero aquí no, a veces volver a la casa blanca es entretenido, me gusta recorrer sus pasillos a pesar de que no hay ningún humano dentro de ella, quizá no sepan que nos hemos retirado, hasta el pentágono está intacto, a menos que quieramos destruir cosas, lo cual hacemos muy a menudo por aburrimiento, ya que los humanos viven aferrados asus reliquias dignas de un museo.
Me materializo dentro de sus habitaciones, la luz martecina atraviesa las cortinas de color hueso para filtrar mas luz, a pesar de ser gruesas, sombrean la habitación que parece ser la presidencial. Soledad y Erol están conmigo en la habitación, el cuarto es de mármol y muebles frondosos, las lámparas recubren las paredes, con aleros de bronce. Todo parece tan nuevo y lujoso. He meditado por más de tres horas, sentada con las piernas cruzadas, miro a la cama que está cubierta con sábanas de un satén fino y suave como el terciopelo. En cuanto me recuesto puedo sentir su textura sobre mi piel y suspiro. Estoy intentando controlar mi respiración, escuchando la de Soledad y Erol, los latidos de sus corazones, los cuales poco a poco se convierten en un tic, tac,tic tac. El tiempo parece detenerse y siento como empiezo a retroceder en mi mente y la brecha se abre de una vez llenándome de agonía, un dolor que me parte... trato de olvidar esta sensación de pesar y me concentro en las palabras de Kiara, dice que si un humano tiene la fuerza de voluntad para despertar su cerebro con el entrenamiento adecuado o un invalido puede caminar con solo pensarlo. Hasta un hombre caído en coma puede despertar y recuperarse si su cerebro es fuerte... entonces para nuestra especie no será problema porque lo que ellos tardan en recuperarse de cualquier estado, cualquier especie inhumana puede hacerlo mejor que ellos, por eso somos superiores a ellos. Esto ya lo sabia, pero cada vez que despertaba de esos sueños confusos y cargada con ese peso insoportable me daba miedo recordarlo, sabía que del otro lado de mi memoria estaban esperándome mi pasado y no podía posponerlo más tiempo, tarde o temprano los recuerdos llegarían sin previo aviso. Estaba empezando a recordar, así que tenía que dejarlos venir.
Erol toma mi cabeza y me ayuda a acomodarme entre las almohadas... me siento paralizada por el miedo... en alguna parte de mi esto no va a ser fácil.
– Estás temblando – dice Soledad mientras toma mi mano y se arrodilló junto a mi como si orara y Erol hace lo mismo mientras se coloca a mi otro extremo y sujeta mi otra mano también arrodillándose.
– No te dejaremos sola nena – dice apretando mi mano y yo les devuelvo el gesto, que casi podría romperles las manos si nuestras fuerzas no se igualaran. Mi pecho sube y baja cuando empiezo a sentir como todo me da vueltas, esta sensación de borrachera. Cuando duermo o después de que despierto siempre está ahí y ahora no puedo escapar "Quiero recordar" aunque no se que es... Estoy asustada, un fino sudor cubre mi frente, pero ellos no lo notan. "Recordar" son las palabras que se repiten en mi mente y como si una luz cruzara mi mente todo se ilumina, deslumbrándome por completo y me entrego a esa luz... es algo que cae sobre mi... mis párpados pesan, se que no es un sueño, se que lo que viene a continuación y espero estar preparada para lo que viene... todo da vueltas y vueltas como en una rueda de la fortuna y esa luz explota en mi cabeza. Me desplazó hacia el pasado, volando al principio donde todo empezó y puedo oírlo, sentirlo y ver todo como si fuera una película de mi propia vida, desde todos los ángulos que me son posibles.
Todo empieza a tener sentido como un clip. Recreando cada parte de mi vida desde que tengo memoria... estoy sentada en su regazo leyendo el cuarto libro del universo, Mitkel era un Arcángel guardián, protector de las especies, me enseñaba todo sobre nuestro estilo de vida, cada secreto oculto y de lo que muchos somos capaces cuando la oscuridad sede sobre los Nefilim. Vivíamos en los campos abiertos, siempre ocultos por la naturaleza, bosques, esta vez estábamos en Inglaterra.
– Los tres fueron reyes... Los reyes de egipto – Mitkel me señala las estrellas dejando el libro a un lado, estudiamos las estrellas de noche, cada noche. Veo su sonrisa porque él me ama... solo cuestión de tiempo cuando su sonrisa se transforma en una máscara de odio y repugnancia.
– ¡No! - me quito de su regazo cubriendo mi rostro, mientras caigo al suelo y el recuerdo cambia. Allí está ella abrazándome, estamos en el lago enseñándome a nadar.
- Te quiero tanto... siempre te querré – Keila está a mi lado, siempre ha estado al lado mio. Todo ese amor protector yo lo siento, tan solo tengo 13 años., ella me enseña a nadar sosteniendo mi cintura y poco a poco puedo volver a sus brazos en unas brazadas, justo como sucedió con Mitkel su sonrisa, su amor se convirtió en odio, sus manos se aferraron a mis pequeños hombros y ella comenzó a sumergirme en el agua... yo lo veía todo desde del otro lado y salte al agua sumergiéndome acercándome a ellos para detenerla, me estaban matando. Mientras yo confiaba en ellos, yo creía en ellos, estoy luchando contra sus manos, "¿Por qué están haciendo esto?" "¿Por qué están mintiéndome... creí... creí que me amaban?"
Todos los recuerdos vuelven a mi como un tren de mercancías o una bola de demolición, veo tras cada sonrisa, de cada abrazo, la verdadera máscara de la verdad... ellos me tenían miedo todo el tiempo... Ellos me manipulaban porque sabían de la fuerza de mi don, rompieron sus promesas porque nunca confiaron en mí. Cuando la oscuridad regreso a mi mente y se volvieron ajustar a la luz de mis recuerdos, cada vez que terminaba un recuerdo era como cerrar los ojos y entrar de una pesadilla aun peor... me encuentro en un bosque curando a una ardilla... jugando con ella cuando, Kiara, aparece corriendo entre la maleza y choca conmigo, nos vemos atónitas, parece confundida mientras se incorpora.
–¿Por qué luces como yo?
– Yo no luzco como tú... asi soy ¿Cómo te llamas?
– No hagas eso – dice ella irritada.
– No hago nada... así soy yo.
– Eres igual ami – Kiara se inca junto ami .
– Somos iguales... ¿Qué haces aquí? – ella siente curiosidad hacia a mi... siento como si la conociera de toda la vida con solo tenerla cerca, puedo sentir sus emociones, sus pensamientos, fluyen como el aire que respiro o el hambre que siento todo el tiempo y ella parece confundida, eso me extraña. Su vestido de campesina me sorprende y lleva cubierta la cabeza con una pañoleta. Sus zapatos están desgastados y casi a punto de reventar. Ella se remueve incomoda por mi evaluación.
– Estoy escapando un rato... no me gusta últimamente donde vivo – toma unos pedazos de hojas secas y los deshace con la mano. Dejando que la brisa se los lleve.
– Podemos jugar ¿Si quieres? – ella parece triste y mi deseo por sacarla de ese estado en el que se asumió crece en mi pecho.
– ¿Jugar? – repite ella haciendo una mueca.
– Si jugar... ¿Acaso tu nunca?
– Mis padres casi no me dejan salir – dice quitándose la pañoleta y me boca se abre por la sorpresa, tiene el cabello blanco como yo, se lo suelta cayendo sobre su espalda en capas. Le sonrío porque casi podríamos pasar por gemelas. Según mis hermanos no existen en nuestra especie, "Eso sería imposible" murmuró una vez Mitkel.
– Mis hermanos si me dejan salir... con la condición de que no me acerque al pueblo humano.
– ¿Por qué?
–Elllos dicen que son malos, egoístas y destruyen todo lo que tocan y no quieren que me hagan daño.
– Tus hermanos tienen razón... ellos son malos... son unos demonios – murmuró para sí misma como si recordara algo malo.
– ¿Vas a estar cerca... podemos vernos y jugar si quieres? – digo levantándome.
– Si, pero no le digas nada a tus hermanos y por favor deja de hacer ilusiones... estoy segura que eres una de esas personas que engañan a la mente.
– Yo no hago nada... ya te dije, soy así.
– Lo que sea – resopló y se puso en pie alejándose en dirección contraria al pueblo – Si quieres parecerte a mi aya tu... A mi no me gusta.
– ¿Porque no quieres que les diga nada a mis hermanos?.
– Porque solo quieren lastimarme cuando me conocen y a veces pasan cosas malas... no todo el tiempo puedo frenarlas.
– ¿A qué te refieres?.
– A nada – dijo con un suspiro y un escalofrío le recorrió su piel.– No quiero que mis padres se enteren.
El recuerdo volvió a cambiar. Nos veo a nosotras detrás de un árbol hasta que escucho como ella tropieza, nuestro vínculo recién descubierto, puedo encontrarla con los ojos cerrados... mi palma arde. Me acerco a ella poniéndome en cuclillas.
– ¿Estás bien? – ella se ha raspado la mano.
– Solo me he hecho un corte con las ramas – la palma de mi mano empieza arder y cuando la alzo no puedo creer lo que está ante mí. Termino tocando el suelo con mis rodillas.
– ¿Cómo te hicistes eso? – Kiara parece más confundida que yo.
– Yo no me hice nada... yo creo que... – es cuando todo se aclara en mi mente, el hecho de que puedo hablar en su mente, percibir sus pensamientos cuando estamos juntas, porque separadas no funciona y el hecho de que puedo encontrarla. Hasta materializarme donde ella está.
– ¿Que pasa Yanis? - dice ella al ver que observo mi mano, estudiándola, como si ahí estuvieran todas las respuestas que acabo de descubrir.
– Somos gemelas – digo susurrando.
– ¿QUE?
– TU Y YO... AHORA LO ENTIENDO... ERES MI HERMANA GEMELA... ERES UNA NEFILIM COMO YO – digo abrazándola porque estoy entusiasmada.
Durante nuestro descubrimiento nos hicimos inseparables, Kiara no sabia de la existencia de los Nefilim, así que me dedique toda una semana a contarle historias y durante la noche cuando mis hermanos no estaban o sanbia que saldrían a traer el sustento para nuestra casa, me teletrasportaba asu habitación, ella le llamaba " saltos o saltar"
Estoy saliendo de mi casa hacia al bosque y su voz me detiene.
– No se que tanto haces en el bosque durante el día – Keila parece molesta... pero por su sonrisa creo que está preocupada. No he querido presentarle a mi amiga.
– Ya sabes... Voy a platicar con mi amiga... de hecho quizá la conozcas hoy... ¿Puedo invitarla a cenar?, bueno eso si sus padres la dejan venir.
– Por su puesto nena... me muero por conocer a tu amiga.
Ese dia fui a buscar a Kiara en nuestro lugar de siempre, junto a aun pozo poco profundo, rodeado de vegetación, eran mediados de otoño época de sequía, ella aun no desarrollaba su fuerza, aun lo intentábamos cada vez que podíamos, quizá solo era yo la única con dones, aunque ella parecía percivirme también. Nadie la había explicado las reglas alas que nos sometemos los ángeles, caídos, oscuros, durante nuestros encuentros me dedicaba a contarle todo lo que leía en el cuarto libro de los secretos, todo referente a nuestros predecesores, de cada ángel caído o desertor importante en la historia, Sara me lo prestaba para leerlo. Pero todo esos pensamientos se disiparon cuando la vi aparecer en medio del bosque con un morral colgando en su hombro.
– Me voy – dice con la mirada perdida.
– No... ¿Por qué? ¿A dónde?
– Mis padres ya no pueden cuidarme y otra familia lo hará.
– Pero no puedes irte... acabamos... No. No. No puedes irte – mi voz es desesperada.
– Lo siento solo venia a despedirme.
– ¡No! – la detengo aferrándola a mis brazos antes de que se dé media vuelta y las pierda para siempre – Ven conmigo – le digo con urgencia – No vuelvas... si le contamos todo a mis hermanos... seguro que ellos te aceptaran.
Ella levanta su mirada y veo una chispa de esperanza.
– ¿De verdad crees que ellos me aceptaran?
– Por su puesto y si les explicamos con verdad ... no hay quien cuide de ti... podemos estar juntas para siempre – tiro de su brazo en una carrera como si fueran aquitarmela en ese momento – Ya verás como estaremos juntas por siempre.
– ¿De verdad?... ¿Crees que ya nada nos podrá separar? – dice mientras corre bajo mi brazo.
Cuando llegamos a la orilla del bosque y la cabaña de paja y ladrillo. La hago esperar en la orilla del bosque. Con la promesa de hacerle una seña cuando hable con ellos.
–¿Cómo has tardado? – dice Keila al verme aparecer, deja una tarta de manzana en la balastrada de la casa.
– Escucha... Tengo un problema – pero no me deja terminar, me toma por los hombros alarmada y asustada escrutando el bosque, que se señia de un color rojizo a causa de las hojas ámbar y la luz reflejándose.
– ¿Quien te lastimó? – grita preocupada.
– No tranquila... nadie me ha lastimado... mi hermana dice que sus padre no pueden cuidar de ella y – rayos así no era. Empecé mal.
– ¿Tu hermana? – me interrumpió frunciendo el ceño. Mitkel sale de la casa sacudiéndose la ropa con las manos.
– ¿Qué sucede Keila?
– Necesito contarles algo... es que hace una semana me encontré con alguien en el bosque... mi amiga... no es mi amiga – cada vez se me hace más difícil hablar, tenía un mal presentimiento – Ella es mi hermana gemela.
Le hago una señal Kiara para que se acerque, pero la cara de Mitkel se transformó en terror... Keila se quedó inmóvil junto a mi y tuve que retroceder. Por la tensión que se respiraba en el ambiente.
– ¿Dijiste?... ¿Tu. Ge. Me. La.? – Mitkel se vuelva a Keila haciéndole una pregunta silenciosa.
– Yo no le he contado nada – dice ella, me mira confundida y después el miedo crece reflejando sus emociones.
– ¿Porque actúan así?...¿Porque?... ¿Qué está pasando?
– ¿Donde está ella? – se acuclilló frente a mí susurrándome las palabras con mucho cuidado y me toma por los hombros acercando su rostro a mi. Su mirada está cargada de una hostilidad que me encogía el corazón. Su toque me hizo daño, su mirada me dio miedo, nunca me imagine tenerle miedo a mi hermano.
– Yo...no...no lo se – miento presa del miedo.
– MIENTES
– ¿Keila? – suplique asustada.
–¿DONDE ESTA ELLA? – Mitkel alza la voz – ¡DIMELO!
– ¿Pero qué sucede?... ¿Por qué?.... Suéltame. Me haces daño – Keila aprieta los puños a los lados de su cuerpo y no hace nada para apartar a Mitkel ... ella no dejaría que él me lastimara, Las lágrimas descienden por su rostro, una máscara cargada de dolor. Solo les he dicho de Kiara ¿Por qué está tan mal? ¿Ellos lo sabían... sabían que ella existía? No lo creo, debe ser algo más. Mitkel tira de mi brazo arrastrándome, pero entonces recuerdo que ya habíamos hablado de nuestra existencia y la imprudencia de mi parte me llevó a revelar nuestra existencia. Pero era mis hermanos, estaba segura que nos protegerían. Confíe en ellos.
"Kiara e Israel" .
"Un fragmento de ambos"
Sabíamos que era cuestión de tiempo para que ella sanace. Sobre todo esperabamos que su mente pasara por ese proceso. La confusión mental, la desorientación y superace el miedo.
La mente tenía que sanar, lo que curaría el cuerpo y cuando el cuerpo curace, entonces sabríamos que secuela quedaría.
La pregunta del siglo era si volvería hacer la misma, aún había esperanza
.........
–¿A dónde vamos? – pregunté con voz ahogada.
"No. Esto. Era. Mi. Culpa"
" Como pude ser tan imbécil" quería despertar, no quería saber el final. No lo soportaría.
– A buscar a tu supuesta amiga – intenté safarme de su brazo, él está lastimándome.
"Keila lo notará cualquier momento"
"Ella me defenderá, lose"
– Hermano me lastima – el no se detiene, escruta con la mirada el bosque, esperando encontrarla y Keila nos sigue detrás, le lanzó miradas esperando que ella me explique. Entonces la veo... a los lejos... corriendo en los bosques... Mitkel se detiene y chocó contra su cuerpo... es solo cuando veo el verdadero peligro. Mi hermano. Quien cuido de mi desde siempre. Era como si lo hubiera olvidado. Como si nada importara, su rostro se volvió una máscara asesina. Fría. Sin emociones.
– ¡KIARA CORRE! ¡NO PARES! ¡CORRE!
"No. No. Debo Despertarme, que alguien me despierte"
– ¡CALLATE! – Grita Mitkel abofetenadome y caigo al suelo.
Keila entonces reacciona y se deja caer junto a mi.
– ¡Cariño para! – dice ella mientras él va tras Kiara hasta alcanzarla y traerla hasta donde estábamos. La cargaba de un brazo rodeándola como si fuera un saco.
–¿Como es que estas viva? – especta Mitkel parándola frente a él.
– ¡No la toques! – le digo con rabia... rabia porque me ha mentido... ira porque él y ella lo sabían... ira porque quieren hacernos daño. Y culpa porque esto yo lo hice. Quizá Kiara en el fondo ella, lo intuyo. Me odio sin saber porque y yo acababa de descubrirlo. Yo tuve la oportunidad que a ella le arrebataron desde que me conoció. Yo se lo quité todo.
– Mitkel para – súplica Keila rodeándome con sus brazos.
– Tu lo sabias – escupo las palabras alejándome de ella. Ellos no son mis hermanos. Ellos no me mentirían. Me niego a creer que ... esto... es real.– Tu sabías de ella... ¡¿Porque... porque no me dijeron nada?! – ella me ignora solo hablándole a su pareja.
– Podemos resolver esto... no tiene que ser así... podemos.
– ¡No... no podemos y lo sabes! – la interrumpe el – Sabes que no es posible y que debemos proteger el equilibrio...a... los... humanos – dijo con asco las últimas palabras.
A pesar de lo que estaba frente a mi... no quería creer que las personas que ahora estaban frente a mí fueran monstruos.
– Desde un principio yo lo sabía... sabía que no deberíamos traerla con nosotros... pero igual que tu, me arte de la muerte... que jamás se encontrarián ¡Y mira esto!
Nos señaló a Kiara y ami... me lanzo hacia Kiara protegiéndola con mi cuerpo... protegiéndola de mis hermanos... en ese momento nada me importaba más.
– Tenemos que acabar con esto... antes de que... ellos nos descubran. Lo ven todo.
– ¡Escuchate... estas hablando de Yanis... nuestra niña... a quien hemos cuidado y protegido!
Por un segundo veo un deje de duda en la cara de Mitkel.
– Sabes que si no lo hacemos en este mundo estará perdido... como ocurrió cuando nacieron las almas gemelas de Caín y Abel... como cuando nacieron las almas de Gabriel y Samael. Ellos son la más grande prueba de que si las almas como ellas llegan en nuestras especies a la tierra. En carne, sangre y alma. El apocalipsis se desatara.
Ella me ve al principio, pienso que ella no va a dejar que Mitkel me haga daño... para cuando me separan de Kiara... Mitkel la arrastra mientras ella lucha por liberarse y Keila me lleva con ella... me aferro a sus manos mientras tiran de nosotras. Me niego a soltarla y se niega a soltarme. Ambas lloramos porque sabemos lo que va a pasar. Keila me pone frente a ella sujentandome con ambas manos hasta hacer que la suelte.
– Escuchame. Por favor... Sabes que te amo... pero...– se le quiebra la voz y a pesar de la máscara de dolor – El mundo está en peligro por su existencia. Cuando dos almas gemelas hermanas nacen en el mundo angelical, siempre hay algo que las separa de un bando al otro. Cuando llegan ala tierra siempre uno es más fuerte que el otro. Y siempre es la oscuridad, siempre se arrastra al otro hermano causando destrucción... sólo Samael y Gabriel han sido únicos en sobrevivir a eso... porque se requirió de un gran sacrificio... muchos humanos murieron y desde entonces su existencia está prohibida...de cualquier alma... Somos pocas las elejidas entre la vida y la muerte.... tienes que entender que... yo...yo...
La escuchaba pero no entendía nada... no quería seguir oyendo... porque todo era mentira.
– Ella debió morir... y el hecho de que esté viva no nos deja otra alternativa... tenemos que matarlas.
Puedo ver en sus ojos, sentir que ella dice la verdad, a pesar de su amor... a pesar que le duele. Ella iba en serio. Iva a sacrificarme. Empecé a forcejear contra sus brazos, los cuales me aprisionaron para no poder escapar.
– Mitkel .... Por favor... que no sufra – apartó su mirada de mi y vio a su pareja.
Kiara no a dejado de forcejear... se debate en los brazos de Mitkel que parece faltarle las fuerzas para tenerla quieta.
– ¡No! ¡Kiara!.... ¡Mitkel, no!... ¡Kiara! – la histeria se apodera de mí, desesperada por alcanzarla. Nadie. Ellos no pueden separarnos.
– ¡Yanis!... ¡Yanis ayudame!... ¡Tus poderes! ¡YANIS!
– ¡Matala ahora! ... ¡Keila!... ¡Aslo! – ella me arroja al suelo y todo lo veo en cámara lenta. Saca su daga alzando en alto, ella está dispuesta acabar con mi vida... pero se queda paralizada por el miedo. Huelo algo raro, que quema mi nariz.
– Por favor...no... hermana... Por favor.
Lo intento... intento llegar a su corazón... las lágrimas bañan sus ojos y el mio... Kiara sigue gritando mientras Mitkel sube al hombro y se aleja con ella.
– Por favor podemos solucionar esto juntas... por favor hermanita... Te amo – no cierro los ojos, esperando que ella me vea cada segundo. Que vea dentro de mí. Que no soy mala. Que Kiara no es mala.
Eso es más que suficiente para que ella deje caer el arma.... El tiempo se detiene en una eternidad y solo estamos ella y yo, imagenes de nuestras vidas, todo en diez segundos. Cierro los ojos con alivio, cuando los abro de nuevo, se mira las manos horrorizadas como si me hubiera matado de verdad... su mirada se cruza con la mía y la alza para ver a Mitkel. Antes de que pueda alejarse con ella; se lanza por él derribándolo y forcejeando
– ¡Corre niña! ¡Corre! ¡No mires atras! – forcejea con Mitkel.
– ¡Yanis! – ella mira hacia mi una ves que está libre de los brazos de mi hermano y se pone de pie.
– ¡Vete!... ¡Y no mires atrás!.
– ¡No! ¡No te dejaré!
– ¡Estare bien. Corre!
Tras dudar. Ella se va... perdiéndose en el bosque sin volver atrás
– ¿Pero que crees que haces? – Mitkel se ha quitado a Keila de encima que usa su cuerpo para protegerme.
– Por favor podemos solucionar esto... podemos.... ¡Es a quien amas a quien quieres matar¡ ¡Piensa!
– Tu sabes el precio si no cumplimos con nuestro deber... somos parte de los vigilantes ... por eso seguimos aquí... ellos nos ven y el precio por la traición...
– Es la muerte – dice alguien detrás de él... y cuando lo veo... me paralizo. Lleva ropas blancas, con unas sandalias que apenas tocan el suelo y sus alas se baten atravez de la brisa... uno de los cazadores. Un Nefilim debe aprender a identificarlos para mostrar su respeto cuando los ve.
– Ramses – alguien mas se materializa a nuestro alrededor y llegan más seguidos de todos ellos, con las mismas ropas blancas.
– ¿Qué estás haciendo Keila? – Keila me empuja detrás de su cuerpo preparando su ofensiva. Eso frena a Ramses que avanzaba hacia ella.
– La tocaras sobre mi cadáver... Mitkel – el fija su mirada en ella – Si lo intentas... si le haces daño... yo misma te daré caza... romperé nuestro vínculo, nunca te perdonaré.
– No es necesario querida... ella hará todo el trabajo por nosotros y después acabaremos con sus vida.
– Estoy harta de vuestros juegos... no mataré a nadie más... no me importa quienes son.
– Escucha eso... se te dio un don y ahora traicionas a tu pueblo... por una maldita. Una condenada.
– Ella es mi hermana... ¡Mitkel decide ya!
– Espera Ramses... dejame razonar con ella.
– Demasiado tarde Mitkel ella ya ha tomado su decisión.
Fue lo último que escuche... sentí como una fuerza invisible atrapaba mi cuerpo y cómo esa fuerza quería apoderarse de mi cuerpo... los ojos de Ramses se oscurecieron y mientras yo era aplastada, un dolor que ni un humano podría sobrevivir atravesando mi pecho.
– ¡NO BASTA! ¡DÉJADME ¡DÉJADME! – luche contra la fuerza, pero ya no podía moverme o hablar... poco a poco fui expulsada de mi cuerpo encerrándome en una absoluta oscuridad " ¡KEILA.. POR FAVOR... NO!" grite en mi interior, el fuego eran tan intenso como si mi cuerpo ardiera... algo me quemaba.
– ¡Yanis... no... déjenla! – sollozo keila... Mitkel se interpuso entre Keila y yo... antes de que pudiera salvarme... todo lo demás... los demás recuerdos llegaron solos... Mitkel luchando con Keila a su lado por defender a su pareja... pues no le quedó más remedio que apoyarla. En el momento en que él se volvió un traidor. Yo luchando contra ellos por defenderme mientras la posesión tomaba mi cuerpo y hasta el momento en que no pude hacer nada y los ataque a los dos buscando su muerte... porque a pesar de todo la ira me invadió y le permití entrar en mi...
" Suficiente"
Me obligue abrir los ojos y despertar.