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Marlon se dirige hasta la propiedad de Cifuentes, pero en el camino se encuentra a Arol, estos entablan conversación Marlon nota que Arol tiene hematomas en parte de su cara y le pregunta:
-Que te ha pasado, ¿por qué tienes esos golpes?"
-He recibido un golpe con la puerta del baño de mi casa, ¿a dónde te diriges Marlon?
-Voy a buscar a Cifuentes, necesito hablar con él.
-¡Suegro! es mejor que no lo haga, ese tipo no es de fiar.
-Tengo muchos años, confeccionándole trajes a ese hombre, yo estaré bien -responde Marlon ante la advertencia de Arol.
Ambos se despiden y Marlon sigue su camino hasta la propiedad de Cifuentes.
Más tarde Marlon llega a la casa de Cifuentes, hombres de seguridad de la propiedad lo retinen y le preguntan sobre su visita, Marlon les dice que ha llegado para hablar con Cifuentes, en ese momento la seguridad le informa a Cifuentes y este les ordena que dejen pasar a Marlon, estando ya adentro Cifuentes lo recibe y exclama:
-¡Estimado Marlon!, que imprevista tu visita, que se te ofrece.
-Disculpa mi atrevimiento, pero me parece de suma importancia, mi estancia hoy aquí en tu propiedad.
-Ok, soy todo oído entonces.
-He llegado hasta aquí, por la preocupación que tengo por mi hija Antonella, desde hace algunos días su semblante ha cambiado, y de verdad no quisiera pensar que usted tenga algo que ver.
-Estimado Marlon, yo jamás le haría daño a su hermosa hija, y si alguien le ha hecho algo, ¡lo pagará muy caro ¡-enfatizo Cifuentes en esta última frase.
En ese momento un hombre de Cifuentes les interrumpe y le dice algo al oído a este último, seguidamente Cifuentes le expresa a Marlon:
-Creo que debo retirarme, tengo unos asuntos que resolver, en otra ocasión seguiremos esta conversación, mis hombres te conducirán hasta la salida.
Marlon no convencido de la charla con Cifuentes, se retira.
Por su parte Antonella medita en su casa sobre qué hacer, muchas dudas hay en su cabeza y no encuentra la forma de poder resolver la situación, pero al recordar el momento en que Cifuentes le hacía daño al propio Arol, no ve más soluciones que aceptar las pretensiones de Cifuentes, por lo que espera que pasen las horas para llegar a la cena con sus padres, una vez que están sentados Marlon, Ricarda y Antonella, esta les comunica:
-¡Padres! mañana me voy de vacaciones.
-¡Hija! no pensé que tus planes se dieran tan rápidos, ¿Estás segura? - Marlon sorprendido le contesta.
También en ese momento Ricarda le alega:
-¡Hija! de verdad, si pasa algo dilo.
-Tranquilos, no pasa nada, ya se los había manifestado -les responde Antonella con una tímida calma.
Termina la cena y todos se levantan de la mesa, Antonella les dice que saldrá de la casa en búsqueda de Arol.
Arol también sale de su casa con la finalidad de ir a buscar a Antonella, por casualidad ambos se encuentran en el camino cerca del parque del pueblo donde algún día se conocieron, Arol al verla se le iluminaron los ojos, y en ese momento se acerca a ella he intenta darle un beso, Antonella lo esquiva y la tristeza cubrió su rostro, Arol le resta importancia al instante, y los dos entablan conversación, Antonella le dice:
-¡Arol! tengo algo muy importante que decirte.
-Dime mi Antonella, que pasa, pasa algo -Arol un poco desencajado le responde.
Con una expresión apagada Antonella le dice:
-¡Arol!, ¡perdóname!, pero lo nuestro se debe acabar, ya no siento lo mismo desde hace un tiempo por ti y por eso he decidido que lo nuestro debe acabar -la sorpresa se manifestó en la cara de Arol que ante esas frases su boca se cerró de golpe.
-¡Esto no puede ser!, ¿Que ha pasado? no entiendo esto Antonella.
-¡Arol! no lo hagas más difícil, por favor, pero lo nuestro se terminó -en ese momento Antonella sale corriendo rumbo a su casa luchando contra sus lágrimas.
Mientras Arol quedo paralizado en el parque, donde intentaba asimilar el momento, un poco más tarde Antonella llega a su casa, sube a su habitación y con lágrimas en sus ojos exclama:
-¡Perdóname Arol!, todo esto lo hago por tu bien, jamás me perdonaría que te pasara algo por mi culpa.
En ese momento entra a la habitación Ricarda y nota las lágrimas de Antonella y un poco angustiada se acerca a ella y le pregunta, que era lo que pasaba Antonella esta simplemente la abraza he instantes después le dice:
-¡Madre!, he terminado mi relación con Arol.
-Hija, pero que ha pasado, esto está muy extraño, ustedes han estado en una muy buena relación.
Antonella quiere contarle por qué ha tomado la decisión de terminar con Arol, pero en su mente conjuga que sería mejor que su madre no se enterara, por lo que desiste de decirle la verdad.
Al día siguiente, Arol intenta llegar hasta la casa de Antonella con el fin de poder hablar con ella, pero está ya se fue a la universidad, de igual forma llega hasta la casa y toca la puerta al momento es recibido por Ricarda, los dos entablan diálogo y Arol comienza diciéndole:
-Señora Ricarda, no sé qué ha pasado con Antonella, Nuestra relación ha estado bien y de repente ha terminado conmigo, sin ninguna razón.
-¡Hijo! de verdad siento mucho esa situación, además créenos que nosotros también estamos un poco confundidos por la aptitud de Antonella, es mejor que le demos un tiempo, para que piense, puede ser algo pasajero en ella -Arol no muy convencido de las últimas palabras de Ricarda se despide de ella y se retira de la casa.
Por otro lado, Cifuentes se encuentra en unos de sus negocios ilícitos en el pueblo, y se dirige con parte de sus hombres hasta la zona llamada el basurero con el fin de llevar un cargamento de alcohol adulterado para repartirlo entre algunos socios para su posterior distribución, a medida que se acerca al basurero es emboscado por una unidad de la policía al mando del sargento Mallorca, este último un destacado policía incorruptible que ha estado detrás de Cifuentes por años, algunos hombres de Cifuentes caen abatidos en el intercambio de disparos con la unidad policial, pero Cifuentes por un golpe de suerte logra escapar con algunos de sus hombres por una zona boscosa alrededor del basurero logrando que Mallorca le pierda el rastro otra vez, Mallorca al ver que nuevamente Cifuentes se la ha escapado baja del vehículo policial y con gran vehemencia exclama:
-¡Cifuentes! ya llegara el día en que te atrape, te lo juro...