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¡ATRÁS EX! Ahora soy tu karma

¡ATRÁS EX! Ahora soy tu karma

Autor: : Eclipse soleil
Género: Romance
Mucha gente ve a mi marido como el marido perfecto. Él me cuidó y me amó en todos los sentidos. Sin embargo, todavía me engañó delante de mis narices. Ante la hipocresía y la fealdad detrás de su fachada de marido perfecto, ¡he decidido servirle de karma en bandeja de plata!

Capítulo 1 Mardio percfecto

Mi nombre es Camila, heredera universal de toda la fortuna Ferrer y tengo 27 años, tengo todo lo que una mujer puede desear. Un esposo guapo que me ama y mima hasta mas no poder, una preciosa hija. Y una vida económicamente envidiable.

Juntos somos una familia de tres felices.

Nada me puede faltar. Me sentía mas que satisfecha y realizada como mujer. Después de todo, ¿que mas podría desear?

Miro la hora en mi reloj y apresuro mis pasos al entrar al café. Se suponía que debía estar aquí hace treinta minutos, pero el tiempo prácticamente no estaba conmigo hoy. Había salido tan apresurada a dejar a mi pequeña hija a la escuela que ni siquiera había alcanzado a maquillarme, poco me falto salir en pijama.

Mi mirada se desplazó por todas las mesas hasta encontrar a mi mejor amiga desde la infancia sentada en un rincón, escribiendo en su computadora portátil. El sol de la mañana arrojaba un resplandor pacífico sobre ella, haciéndola lucir aún más hermosa.

Ella me saludó mientras me acercaba.

-¿¡Perra que pasa contigo!? ¡Dios tu aspecto! Y eso trapos que llevas puestos -expresó llena de horror bajando sus lentes sobre su nariz, me da una mirada jusgativa-. La frase de que una mujer casada descuida su aspecto, nunca pensé que fuera tan real hasta hoy -dijo Irina mientras sus ojos negros me miran con curiosidad apenas me siento frente a ella.

Rodé los ojos y suspiró. -Cuando te cases y tengas un hijo lo sabrás.

-Lo siento cariño, pero eso jamás sucederá -aseguro ella arrugando la nariz-, prefiero seguir linchando con cualquiera que me apetezca que vivir una vida de cuernuda.

Negue con la cabeza, Irina era imposible. Era menor con dos años y siempre fue rebelde, a sus padres siempre lo lleno de dolores de cabeza sus vidas con eso de no manejar el negocio familiar y dedicarse de por sí a la industria del entretenimiento. Me alegraba que aun ella tuviera sus padres. Si había perdido a mis padres en un terrible accidente de trafico hace cinco años, fue uno de lo más momentos más difíciles que nos tocó enfrentar a mí, ya que con ello venían pesos de responsabilidades altas.

Era la heredera universal de toda la fortuna Ferrer. Desde entonces a parte de los vienes que papa en su testamento, estaba de por medio la empresa. Desde pequeña papá me había instruido para cuando llegara el momento en el cual tomaría las riendas de la empresa, pero nunca estuve preparada para perderlos.

Atlantis Corporación, era una de las mejores empresas de arquitectura. Paso a mi todo el trabajó y responsabilidad, gracias a dios que tenía a mi esposo como apoyó, para superar cada momento difícil que por poco entre en depresión.

Matthew Campoy era un marido extraordinario, guapo y cariñoso, a pesar de que era sólo pobre cuando nos conocimos y provenía de una familia común y corriente con una hermana menor enfermiza de la ciudad, lo elegí entre mis muchos admiradores por su apariencia. Él fue responsable del abastecimiento mientras yo trataba incansablemente con los clientes hasta el punto de que casi sufrí una hemorragia gástrica. Afortunadamente, la empresa no perdió su valor en el mercado y creció aun más.

Cuando quedé embarazada, decidí dejar de hacerlo y confié la empresa, a mi marido junto a todos mis vienes, mientras yo me concentraba en criar a nuestra hija y administrar nuestro hogar. Nuestra hija, había cumplido cinco años. Como familia de tres miembros, llevábamos una vida cómoda.

Matthew era el marido perfecto, el padre perfecto. Me consideraba la mujer más afortunada y feliz del mundo. Con él, tenía todo lo que había soñado, que más podía pedirle a la vida.

¿Cómo podría un marido así engañarme?

Fruncí los labios y sonreí, solo Irina podría pensar que el matrimonio era un mal para la vida de una mujer.

-¿Con que llegaste hoy? Incluso tuviste tiempo de invitarme a salir tan temprano en la mañana -bromee.

Irina me miró. -¿No puedo preocuparme por ti?

-¡Seguro que puedes! -dije y tomé un sorbo del café que ella había pedido para mí-. ¿Pero no estás siempre viajando por tu trabajó mientras yo siempre estoy libre? Que horror eres mi mejor amiga e hermana y solo nos hemos visto -alce mis dedos meneándolos-. Mira puedo contar las veces que nos hemos visto en estos últimos cinco años.

-Tenía que enseñarles a los viejos que si podía vivir por mis propios medios sin tocar ni un solo centavo del de ellos -dijo Irina, aunque sus palabras sonaron vagas, sabía que había mucho más-. ¿Y a ti? ¿No te da vergüenza a lo que te has reducido en estos últimos cinco años?

Por alguna razón, sus palabras hicieron que mi corazón latiera con fuerza. La miré casualmente.

-Matth...

-Tu marido esto, y aquello ..... Es posible que no te des cuenta lo obsesionada que estas con ese idiota, puedes mirar a tu alrededor por una vez y ver que hay un mundo afuera. ¿No puedes priorizarte más? Y no inventes que es por mi ahijada, joder la empresa produce miles a diario que podrías tener diez niñeras si quisieras, no deambular como si fueras un zombi, deberías hacer algo por ti misma. No me digas que planeas ser la ama de casa del idiota de tu marido por el resto de tu vida. Creo que te estás volviendo una tonta. Pareces completamente desconectada del mundo exterior porque el idiota de tu mardio es la única persona en el tuyo -se burló Irina.

Sonríe torpemente y suspire. -Sabes que no me confió en personas extrañas para cuidar a mi hija, sabes perfectamente los que nos paso cuando éramos niñas. Además, Matthew dijo...

-¡¿Ves?! Matthew dijo esto, Matthew dijo aquello. ¿Me equivoqué al decir que estás obsesionada con él? Tu vida gira en torno a él, y todo lo que él diga, vale. ¿Saltarás por un puente si él lo dice? ¿Y se te traiciona? -Irina no se contuvo.

-¡Uf, eres una maldición! ¡Mi esposo nunca me traicionara! -repliqué.

-Sí, tienes razón. ¡Tu amado esposo nunca lo ara, pero yo sí! -Irina se burló con desdén-. La verdad a veces duele, pero debes tener valores que los tíos te implicaron. Tu vida no debe girar en torno a ser ama de casa y hacer quehaceres domésticos. Eso no es amor. ¡Eso es ser una tonta! Solo es amor si él se preocupa por ti. ¿Cómo puedes mantener su interés si todo lo que haces es quedarte en casa y hacer las tareas del hogar? Déjame preguntarte algo. Además de tu hija y tu esposo, ¿sabes ya quién eres? -Irina bombardeo una vez más y no tuve tiempo de refutar.

-Sabias que estas siendo una perra despiadada.

Ambas nos reímos cuando dije eso. Irina siempre fue clara y directa, sin impórtale lo grosera que pudiera sonar o el grado que llegara a ofender a la otra parte.

Irina suspiro y peino su cabello con sus dedos. -Camí, quiero volver a verte confiada y radiante. Creo que los tíos estarían muy decepcionados ver a su adorable hija perdiendo el tiempo, trabajando como esclava en casa de esta manera -dijo con voz suave.

-Soy la mayor, ¿no seria razonable que yo sea quien te este regañando mientras te doy consejos?

Ambas reímos una vez más y seguimos conversando hasta que Irina recibió una llamada del trabajo y tuvo que irse.

El resto del día, las palabras de mi Irina no dejaron de darme vueltas en la cabeza.

Al caer la noche, finalmente pude relajarme después de acostar a mi hija. Agarré mi teléfono y hojeé las redes sociales sin pensar cuando me llamó la atención una transmisión en vivo de moda callejera.

Me enderecé y enfoqué la pantalla, pero el presentador ya había cambiado el ángulo de la cámara. Mi corazón latió con fuerza y mis manos comenzaron a sentirse húmedas mientras sostenía mi teléfono. Verifiqué la hora y confirmé que era una transmisión en vivo en la misma ciudad.

Apresuradamente llamé por videollamada a mi esposo.

Se suponía que estaría en un viaje de negocios de tres días en Canadá, sin embargo, lo acabo de ver en la transmisión en vivo con otra mujer en brazos.

Capítulo 2 ¿Ella se enteró

El teléfono sonó durante un largo rato antes de que finalmente respondiera la llamada.

La cámara de Matthew se sacudió levemente y su hermoso rostro apareció en la pantalla de mi teléfono.

-¡Hola, cariño! -me saludó calurosamente.

-¿Dónde estás? -pregunté con urgencia mientras mis ojos escaneaban las imágenes de su parte. Parecía estar en el pasillo de un restaurante y vestía camisa blanca y corbata. Sin embargo, la figura que vi en la transmisión en vivo vestía una chaqueta gris.

-Estoy cenando con un cliente. Salí a contestar tu llamada. ¿Qué pasa? ¿Pasa algo? ¿nuestra hija está dormida? -preguntó.

-¿Estás en Canadá? -evité su pregunta y volví a preguntar.

-Por supuesto que sí. ¿Por qué? ¿Pasa algo? -me miró seriamente a través de la cámara, lleno de curiosidad.

-¡Oh! ¡Es... nada! -murmuré distraídamente y luego pregunté: -¿Cuándo volverás a casa?

-Pronto... volveré una vez que termine todo aquí. ¿Me extrañas? -Matthew me sonrió afectuosamente, lleno de amor-. Intentaré volver a casa lo antes posible. Se hace tarde. Vete a la cama temprano, ¿de acuerdo? Todavía tengo cosas que atender. ¡Adiós!

Me lanzó un beso y luego colgó la llamada.

Sostuve mi teléfono, aturdida y molesta conmigo misma por sospechar. Matthew era un marido extraordinario, guapo y cariñoso, ¿cómo podría un marido así engañarme?

Matthew llego al otro día tardé en la noche de su viaje de negocios, para esa hora nuestra hija, Ava, estaba durmiendo plácidamente en su habitación.

-¿Entonces cariño me extrañaste? -le pregunté coquetamente.

Matthew sonrió y me pellizcó cariñosamente. -¡Te he extrañado mucho, cariño!

Me llevó hacia la cama de inmediato sin darme la oportunidad de responder. Además, hoy parecía especialmente entusiasmado.

Cuando terminamos, sonreí y vi su alta figura acercarse al baño. Cuando estaba a punto de limpiar, su teléfono en la mesita de noche parpadeó, indicando que había recibido un mensaje de texto.

Lo miré y me quedé paralizada.

Estaba a punto de levantar el teléfono para ver quién era el remitente cuando Matthew entró corriendo en la habitación y tomó el teléfono. Lo miró apresuradamente y luego volvió a mirarme.

-¡Es Mel!

-¿Cuál es el problema? ¿Tienes miedo de que encuentre algo? -lo miré con recelo y me sentí incómoda, como si algo estuviera mal.

El mensaje tenía sólo cuatro palabras. "¿Ella se enteró?"

Para mí fue suficiente porque implicaba que la otra persona temía que yo descubriera algo. El mensaje también mostraba una pizca de ambigüedad, así que examiné a Matthew. Mi intuición aumentó a medida que mi premonición se hacía más pesada.

Matthew se rió entre dientes y arrojó el teléfono sobre la mesita de noche. Luego me tomó entre sus brazos y me besó en los labios.

-¡Estás pensando demasiado! No se trata de ti, sino de mi hermana Mel. Ella me está usando como tapadera para estafar a mamá por dinero.

Mel era la hermana menor de Matthew, Melanie. Había sido débil y enfermiza desde la infancia, por lo que su familia siempre la mimó y hasta mas no poder. Ella ahora se comportaba como una mocosa rica.

Melanie tenía veintitantos años, pero nunca se tomaba nada en serio. Ni siquiera iba a la universidad y sólo viajaba, comía y se divertía.

-¿Estás tratando de estafar a tu madre por dinero? ¿De dónde crees que viene su dinero? -rompí.

Matthew sonrió, se inclinó y me levantó en sus brazos. Luego mordisqueó el lóbulo de mi oreja mientras se acercaba al baño.

-Sí, sí, es todo tu dinero. Eso es lo que sucede cuando me caso con una mujer increíble y comprensiva como tú.

Aprecié sus palabras.

A lo largo de los años, nunca había sido tacaña con su familia porque creía que una familia armoniosa conducía al éxito en todos los esfuerzos. También creía en tratar a los demás con la misma amabilidad que recibía.

Nuestra segunda ronda en la ducha eliminó mis dudas y quejas. Me hizo feliz y contenta estar en los brazos de Matthew.

Esa noche, volví a mencionar la compra de una mansión en un buen distrito escolar, lo cual se había convertido en un asunto apremiante para mí. Porque realmente no me gustaba conducir tanto para llegar a la escuela ya que por nuestra ubicación que estaba casi alas afueras de la ciudad no tenía buenas escuelas cerca. Matthew siempre decía que no había prisa.

Quería encontrar la mejor ubicación en otra ciudad en rápido desarrollo para que no tuviéramos que seguir moviéndonos.

Esta vez, no discutió cuando volví a mencionar el tema. En cambio, me dio unas palmaditas en el hombro, me besó en la frente.

-Está bien, buscaré un lugar adecuado para que lo veas y luego podrás decidir.

Su respuesta me agradó y me quedé dormida dulcemente, soñando despierta con mi nueva mansión.

Al día siguiente apenas tenía fuerza para levantarme de reojo vi a Matthew ya vestido intente levantarme, pero el me detuvo, sentándose a lado de cama.

-Cariño, puedes seguir durmiendo, me encargare de llevar a nuestra hija -dijo amorosamente y beso mi frente-. Tengo una reunión importante a las nueve de la mañana o si no regresaría casa para acurrucarme con mi adorable esposa después de dejar a Ava en clases.

-Te amo -murmure soñolienta.

-Yo más cariño -dijo antes de abrigarme con las sábanas y marchase no sin antes de darme el ultimo beso.

Matthew siempre fue considerado con cada detalle y no me dejó nada de qué quejarme. Me había mimado tanto que me acostumbré. Era el marido ideal, ¿Cómo no podía sentirme afortunada?

Cuando desperté era pasado del medio día. Miré la ropa que se había cambiado y comenze arreglarla ya que la ropa estaba esparcida en el piso por lo que había pasado la noche anterior. Revisé los bolsillos antes de bajarlos para enviarlos a la tintorería. Aun así, no esperaba encontrar algo en uno de los bolsillos.

Me sentí conmocionada y horrorizada por lo que sostenía. Era un condón empaquetado.

Capítulo 3 Evidencia innegable

Me sentí conmocionada y horrorizada por lo que sostenía. Proporcionó evidencia innegable de todas mis dudas y preocupaciones.

Mis manos temblaron, todo tipo de pensamientos invadieron mi mente uno peor que otro. ¿!Que diablos¡? No había razón para que utilizaron condones, es más, jamás me gusto ya que me producía infecciones. Además, estaba tomando pastillas desde que nació Ava Lucia.

No había escusas, aunque en el fondo deseaba tener solo una justificación, aunque todo estaba apuntando a una sola cosa.

¿¡Me estaba siendo infiel!? No, era imposible, me negaba a aceptar este hecho. Matthew, jamás me haría algo así, no después de todo lo que habíamos pasado juntos y de lo que había hecho por él. Le di todo de mí, incluso me había revelado antes mis padres por casarse con él.

Ellos estuvieron reacio a aceptar mi relación con Matthew por nuestras diferencias sociales, además de que tambien habían arreglado un matrimonio para mí, pero jamás, jamás, lo apcete. No estaba dispuesta a casarme con alguien solo por un trato comercial que beneficiara a nuestra familia. Sabia que papá queria asegurarse de que los negocios quedaran en buenas manos de un yerno honorable que pudiera ayudarme con todo el peso de trabajó porque no confiaba en que una mujer podría lidiar con todo.

Sin embargo, antes de mis padres firmaran un acuerdo en que me comprometía ante mi voluntad a casarme, con un tipo al cual no conocía y no sabía nada de él, sufrieron un accidente automovilístico que les quito la vida. Fue entonces que un mes después yo y Matthew nos casamos, aunque no fue una boda de ensueño aun así me sentía muy feliz de haberme casado con el hombre que amaba, sabiendo aun que mis padres jamás habrían aceptado tal unión si hubieran estado vivos.

Y ahora mientras miraba ese asqueroso objeto en mi mano, mi corazón sangraba, tenia mucho miedo que Matthew realmente me estuviera engañando.

Pero de nuevo necesitaba darme una respuesta clara y definitiva, no podía estar sacando conclusiones. Una vez que controlé mis emociones, apreté los puños y me dije a mí misma que no debía hacerme ideas. Después de respirar profundamente, me lavé y tomé uno de los autos del garaje y conduje hasta el edificio de la empresa.

Era la primera vez que venía a Atlantis Corporation después de casi tres años. Si, no había venido aquí porque jamás vi la necesidad de venir.

Cuando entré al edificio, fruncí el ceño al ver a la joven y atractiva recepcionista. Su rostro me era desconocido y me pregunte que había pasado con la antigua recepcionista, Matthew nunca me ha dicha nada sobre esto. ¿Desde cuando había cambiado de personal? ¿Y porque no se me había informado de esto?

-Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?

-Quiero ver a Matthew Campoy -fui directo al grano, ella me miró rápidamente.

-Lo siento, señora. El señor Campoy no está. Salió con su esposa -dijo con una sonrisa.

Mi cabeza zumbó cuando escuché eso. Aunque me había preparado mentalmente para ello, su respuesta todavía me sorprendió. Apreté con más fuerza mi bolso, pero mi voz se volvió algo aguda a pesar de mis esfuerzos por controlar mis emociones.

-¿Qué dijiste? ¿Estás segura?

Ella me miró perpleja. -Bueno, sí. Usted preguntó por el Sr. Matthew Campoy, Ceo de Atlantis Corporation, ¿verdad? Se fue temprano esta mañana con su esposa.

Su certeza envió escalofríos por mi espalda. Me sentí tentada a preguntar quién era la esposa de Matthew. Si otra mujer era su esposa, ¿quién diablos era yo?

Sin embargo, me contuve y apreté los dientes. Luego di media vuelta y salí. Quería irme con dignidad y esperaba que la recepcionista se hubiera equivocado.

Matthew había dicho que tenía una reunión importante.

Una vez que había llegado frente a mi auto, llamé a Carlos era uno de los ejecutivos de alto rango de Atlantis Corporation, por lo que sabría si había una reunión. Me temblaban las manos, pero me calmé.

-Hola Carlos, ¿Matthew terminó su reunión? -dije casualmente, controlando mis emociones.

-¿Reunión? Hoy no hay reunión, señora Campoy. El señor está fuera -dijo un poco desconcertado.

El celular se resbalo de mis manos rompiéndose en mil pedazos en la vereda de la carretera, mis piernas flaquerón y alcance a apoyarme en el auto, con mis manos temblorosa busque las llaves en mi bolsa e ingrese al coche con mi corazón martillando en mi pecho como si hubiera corrido un maratón.

No lo pude contener más, las lágrimas fluyeron de mis ojos como una cascada.

Era como si toda mi energía se hubiera disipado, dejándome exhausta. Todo parecía derrumbarse frente mis ojos y no podía hacer absolutamente nada para controlarlo.

Desfiló descaradamente por el edificio con otra mujer, haciendo que todos creyeran que la otra mujer era su esposa. Esa mujer podía entrar y salir libremente, ingresar a la empresa que mis abuelos y padres habían construido con todos sus esfuerzos durante toda su vida. Disfrutar de privilegios que deberían haber sido míos.

Reí como una loca, mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas.

No podía creer lo idiota que había sido, las palabras de ayer de mi mejor amiga vinieron a mi mente y esta vez me golpearon aun mas fuertes. No pude evitar repróchame a mi misma por lo que estaba pasando, ¿por qué diablos he sido tan tonta? ¿Cómo no me di cuenta antes? Estaba tan enredada en su dulce red de mentiras que jamás dude de él.

Golpe el volante del coche, sacando todo mi frustración e ira, antes de arrancar y conducir a casa. Solo quería ir y sacarlo donde estuviera y gritarle ¿Por qué coño se atrevió a hacerme esto a mí? ¿Acaso no fue suficiente todo lo que di? Mi juventud, mi vida, ¿no era suficiente para él? Pero ¿Había siquiera necesidad de preguntar? Incluso si lo hiciera, simplemente me mentiría una y otra vez. Ya no sabía cómo confiar en nada de lo que diría.

No.

No.

No.

Esto no se podía quedar así, descubriré quién era realmente esa "Sra. Campoy".

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