Anna se observaba en el espejo de cuerpo completo, la emoción de la imagen no era de felicidad como cualquier mujer esperaría al verse enfundada en un hermoso vestido de novia, su corazón estaba oprimido por la ira y la desesperación al verse obligada entre la espada y la pared a casarse con el hombre que más a odiado.
El hombre por el que en algún momento pudo haber sentido algo, pero ya no, un chantaje vil y cruel la puso en esta posición, todo para seguir manteniendo oculto su secreto y no ser señalada y causar decepción en el único pariente que tiene a su lado su abuelo, su bubu, si él llegaba a descubrir seguro lo mataría de la tristeza y Anna no podría permitirse darle la satisfacción a Derek Morgan de exponerla delante de todo el mundo, su mente espabiló al escuchar el rechinar de la puerta de la habitación abrirse.
Anna fijó los ojos en la entrada y era su amiga Emily.
- Acaba con esto de una vez, no te ves feliz ¿Por qué lo haces? –El llanto se acumuló en los ojos de Anna, negando y con el nudo en su garganta respondió.
- Si, lo amo y estoy feliz, solo son nervios de novia –Su amiga soltó un bufido.
- ¡No me mientas más Anna! ¿Por qué lo haces? –Insistió mirándola fijamente a los ojos.
- Ya te lo dije, lo amo –Esa declaración le hizo sentir hastiada, porque ahora lo único que sentía por Derek Morgan era desprecio y resentimiento, no solo la obligaba a unirse en un matrimonio que ella no quería, la obligaba a mentirle a personas a las que quiere mucho su abuelo, su mejor amiga y doña Clara que piensa que su nieto se casa por amor, cuando esto para Derek solo es un juego que ella aún sigue sin entender.
La planificadora de la boda entra con su Tablet en la mano, observa a Anna y sonríe.
- Estás bellísima Anna –Ella hizo una mueca, quiso sonreír pero sus labios no pudieron separarse. Es hora
Emily aun la miraba intentando convencerla, pero solo logró que Anna desviara su atención. En posición al lado de su abuelo tuvo que fingir su emoción, todos los presentes la esperaban en el jardín en la entrada su abuelo en silla de ruedas la esperaba con una gran sonrisa y lágrimas en los ojos, lo que partió el corazón de Anna en dos, quería confesarle la verdad en ese momento, pero de inmediato las palabras de Derek se repitieron como un eco.
¨O te casas conmigo o hago público que la inocente, virginal y digna Anna Davis, no es más que una prostituta que se vende al que mejor le paga, elige¨
Esas palabras frenaron la lengua de Anna frente a su abuelo y cuando la marcha nupcial inició, supo que ya no tenía escapatoria, estaba a punto de casarse y no hay vuelta atrás.
Mientras caminaba por el pasillo observó a Derek con el esmoquin negro que se ajustaba perfectamente a su musculoso cuerpo, sus ojos azules se clavaron en ella, sonreía como si fuera el hombre más enamorado del mundo, las náuseas se hicieron presente, deseaba detenerse, pero la mirada inquisitiva y dominante de Derek la hicieron seguir.
- Derek te entrego a mi tesoro más valioso, por favor cuídalo y hazla feliz –Expresó el abuelo colocando la mano de su nieta sobre la de Derek.
- ¡Por supuesto que sí señor Braulio! La cuidare con mi vida –Derek sonrió dándole una gran satisfacción a su abuelo, Anna sintió nuevamente la mirada azul de Derek. Más te vale que sonrías, es tu boda maldita sea.
Las palabras del juez comenzaron con el evento, cuando mencionó la palabra amor la montaña rusa que se encontraba en el estómago de Anna se hizo presente, si alguna vez sintió amor por el hombre que tenía en frente no fue más que un atisbo de total estupidez, el juez se saltó la parte de la pregunta si alguien se opone Derek sabía que solo dos personas podrían armar un espectáculo, su amiga Emily y Dalia el amor de su vida.
- ¿Anna aceptas a Derek Morgan como tu esposo para amarlo y respetarlo en la salud y en la enfermedad en la riqueza y en la pobreza, serle fiel y leal hasta que la muerte los separe? –La mente de Anna sopesaba las palabras del juez, ¿Respetarlo? ¿Amarlo? ¿Serle fiel? Cada pregunta se repetía de manera individual, escuchó su nombre nuevamente en la voz del juez- ¿Anna? –Derek ejerció fuerza en sus manos como señal de recordatorio de lo que estaba en juego.
- Acepto –Respondió con la voz temblorosa y un nudo se formó en su garganta intentando no derramar ni una sola lágrima.
Muy bien Derek Morgan, estás haciendo de mi vida un infierno, pues bien, no seré la única que sufra en este matrimonio, te haré la vida miserable y te haré pagar cada insulto que salió de tus labios, de inmediato ella pensó
Tres Meses Antes.-
Derek.-
- ¿Y lograste contener el daño? –Preguntó Derek con la mirada fija en su abogado y mejor amigo Daniel quien entraba en su oficina con el rostro cansado deshaciendo el nudo de su corbata.
- Claro que lo hice, una vez más pague por el silencio de esa mujer, debes parar Derek, no puedes seguir utilizando el dinero de la empresa por pagarle a tus amantes, llevamos tres demandas por abuso ¿Quieres estar en la cárcel?
- ¡Cálmate! Esas zorras son unas mentirosas todo fue consensuado, yo nunca las obligué lo que pasa es que todas las mujeres desean casarse conmigo –Expresa con toda la tranquilidad lanzando en el aire su pelota anti estrés.
- Pues deberás aguantarte las ganas –Derek detuvo el agarre de la pelota anti estrés que ahora apretaba con fuerza y frustración.
- Por favor no me pidas eso sabes que me gusta mucho el sexo, ¡soy adicto voy a morir!
- ¡Pues rehabilítate! –Le regañó- Ve a reuniones de adictos, no sé, si tu abuela se llega enterar sabes lo que va a pasar, te quitaran la presidencia y el apoyo –Derek restregó su rostro entre sus manos y bajó la mirada en ese momento, su secretaria entró a la oficina.
- La próxima vez toca te lo he dicho mil veces –Regañó a la joven con aspecto desaliñado y enormes lentes parada en el umbral de la puerta de su oficina- ¿Qué quieres?
- Recuerde la reunión con los clientes de Japón, es a las tres, me iré a mi hora de almuerzo –Respondió su secretaria Anna, con un ademán la echó de su oficina.
- ¿Sigues en guerra con tu secretaria? –El apuesto empresario asintió.
- No sabes cuánto la odio, ella está aquí solo para llevarle los chismes a mi abuela
- Si fuera así estaría enterada de todos, además es una ventaja que no quiera seducirte –Sonrió su amigo con burla pero Derek casi lo fulminó con la mirada.
- Nunca me fijaría en ella, es fea, tonta y desesperante, lo único bueno es que es buena secretaria y muy eficiente de lo contrario la echaría de aquí
- Pues lamento informarte que no puedes, en toda esta compañía es la única que no se puede reemplazar porque hasta tú, si no te comportas le darán el puesto a tu primo Jacob –De mala gana Derek se levantó de su asiento mirando la hermosa vista de la ciudad apretando nuevamente la pelota anti estrés.
- Nunca me dejaré quitar mi puesto por el imbécil de Jacob tienes razón.
Derek se quedó en silencio pensando en la posibilidad de perderlo todo y de defraudar por completo a la única persona que realmente le importa su abuela Clara, cada miembro de su familia incluyendo sus padres lo han subestimado.
Sin embargo Derek es un mujeriego empedernido adicto a las mujeres hermosas sus ganas de satisfacer sus deseos carnales lo han metido en varios problemas en su espalda recaen varias acusaciones de mujeres que solo se encuentran detrás de la inmensa fortuna de los Morgan. Cuyo apellido es sinónimo de estatus, poder y millones, con veintiocho años y un físico deseado por muchas Derek es el blanco de muchas mujeres dentro y fuera Seattle, por venganza varias de sus conquistas lo han demandado alegando que el apuesto heredero las obligó a estar con él, lo que ha sido suficiente para que Derek las haga callar ofreciéndole una gran suma de dinero.
Derek es un gran estratega y un as para los negocios, graduado en negocios internacionales en Europa, habla varios idiomas, es astuto e inteligente y posee un poder de persuasión que sobrepasa los límites, convenciendo a cualquiera de hacer lo que él desea, es persistente en todo lo que hace, pero realmente es un hombre solitario cuyo único cariño importante en su vida es el de su abuela, pese a ser un hombre egoísta que piensa en sí mismo, dejará a un lado sus necesidades y afianzar su poder dentro del conglomerado de las empresas Morgan, lo necesitaba para para seguir adelantes con sus propios proyectos y negocios de los que no le tuviera que dar explicaciones a ningún miembro de su familia.
Anna.-
- ¡No lo soporto, no lo soporto! –Anna tomaba su almuerzo refunfuñando entre dientes.
- ¿Qué te hizo ahora? –Su amiga Emily se acercó a ella preguntando con diversión.
- No sé cuánto tiempo podré aguantarlo más, si no tuviera esa bendita deuda con mi tía, no tendría que aguantarme sus groserías –Expresó tirando la pieza de pan en la bandeja.
- ¿Por qué no hablas con la señora Clara? –Anna negó con insistencia.
- ¿Estás loca? Me ganaría más su odio Emily, para él yo soy la chismosa que le cuenta todo a su abuela –Dijo con tristeza.
- Podrá ser un experto en negocios, pero es un idiota, últimamente su abuela no se ha enterado de las visitas que recibe en su oficina o las demandas ¿O si le has dicho?
- No, me ha preguntado, pero se lo niego es más siempre le estoy salvando el culo, lo prefiero a él como jefe que al primo se dice que es un explotador, por lo menos Derek respeta mis horarios, solo debo pagar las deudas de que dejó mi padre y el tratamiento de mi abuelo, mi tía cada vez que llegan los días de pago me cobra –Emily acarició su mano dándole apoyo.
- Tu tía es una igualada, no entiendo como alguien como ella puede ser amiga de doña Clara –Anna se encoge de hombros.
- Igual adquirí un compromiso y debo cumplirlo
Anna es una joven humilde que vive bajo el mismo techo que su tía la hermana de su padre, su madre murió cuando estaba dando a luz y por mucho tiempo su padre la culpó por eso.
La muerte de su madre llevó a su padre al vicio del alcohol y los juegos de azar involucrándose con personas indebidas, la abuela de su jefe conocía a la familia desde hace años y al saber la situación de la joven no dudó en ayudarla ofreciéndole el puesto de secretaria de su nieto con la condición de tenerla al tanto de todos sus movimientos.
Aceptó gustosa puesto que Derek Morgan y ella de niños solían compartir junto al hijo de su tía, pero pronto descubrió que aquel chico risueño, amable y cariñoso había quedado en el olvido Derek se había convertido en un hombre cruel, arrogante, amargado y burlista y lo único que ha conseguido ganarse de él fue su odio y su desprecio, ha soportado por dos largos años sus malos tratos e insultos en silencio, ya que está en deuda con su tía Ruby quien la acogió y ha estado pagando el tratamiento y las consultas médicas de su abuelo materno Braulio.
(...)
- ¿Me llamó jefe? –Preguntó.
- Obviamente –Respondió Derek con desdén- Para mañana necesito el informe sobre el edificio que se está construyendo en Japón y envíame mi agenda del día de mañana
- De acuerdo –Cuando se giró hacia la puerta la voz de su jefe la detuvo.
- ¿Ya le contaste a mi abuela? –Anna giró quedando frente a él, vio sus facciones Derek era jodidamente apuesto con un rostro varonil pero particularmente se veía angelical, con unos lindos ojos de un azul claro, pero tan fríos como el ártico, su cabello castaño peinado de lado, mandíbula cuadrada una barba perfectamente afeitada y unos labios que tientan a cualquiera y ni hablar del cuerpo de adonis que se carga, su caminar incluso su voz seducen a cualquiera incluyendo a ella, verlo hacía que su corazón palpitará con tanta fuerza que sentía que se saldría de su pecho en cualquier momento, quería evitar esas sensaciones, pero el físico de Derek no ayudaba.
- No –Dijo secamente.
- Puedo saber ¿Por qué? –Anna suspiró tocándose el puente de su nariz.
- Porque no quiero más problemas con usted, además no me parece justo alterar a doña Clara con sus asuntos, sé que el joven Daniel ha resuelto todo ¿Para qué atormentarla? –Los hermosos ojos azules de Derek la miraron fijamente, algo en ella se removió casi nunca él le mantenía la mirada como lo estaba haciendo ahora más bien siempre la ignoraba.
- Puedes retirarte –Ella asintió y cerró la puerta, inhaló profundamente sorprendida, pensó que su jefe le diría algún comentario hiriente como siempre lo hace, sin embargo no pensó en nada más y se puso a trabajar en lo que le pidió.
El clima en la ciudad arreciaba con una fuerte lluvia, Anna salió de la empresa y corrió hasta la parada de autobús cubriéndose con su bolsa la cabeza, mientras esperaba el transporte se quedó observando el cielo gris, las gotas caían sin cesar, desde lejos vio salir el Aston Martin color negro de su jefe que salió a máxima velocidad pasando frente a ella empapándola por completo.
- ¡Maldito idiota! –Gritó con fuerza, pero era imposible que su jefe la escuchará debido a la velocidad que llevaba.
Anna no podía entender como en el pasado su corazón fuera conquistado por alguien como Derek que solo la trataba mal, había días en que pensaba que lanzarlo por la ventana era una opción y acabaría con sus problemas.
(...)
Llegó a su casa siendo recibida por su abuelo en silla de ruedas, a pesar de lo enfermo y la pesadez de su cuerpo siempre le brindaba una gran sonrisa a su nieta.
- ¡Oh mi niña! Estás empapada –Tomó una toalla del vestíbulo y se la acercó a Anna.
- ¡Hola bubu! –Se acercó la joven castañeando sus dientes por el frío.
- Te vas a enfermar ¿Por qué no tomaste un taxi? –Ella negó acercándose a él dejando un beso en su mejilla.
- Estoy bien –Frente a ellos apareció la pesadilla de ambos.
- ¡Vaya hasta que por fin la señorita se dignó en aparecer! Mi hijo y yo nos estamos muriendo de hambre –El abuelo de Anna frunció su ceño.
- Mi nieta no es tu sirvienta Ruby –Cuando la despreciable mujer iba a responder Anna interfirió.
- Tranquilo abuelo, haré la cena para todos, no te preocupes no me molesta
- Lo ves, a tu nieta no le molesta además es lo mínimo que debe hacer por tenerlos aquí en mi casa –Se dio vuelta alejándose, Anna le sonrió a Braulio.
- Hija, no tienes por qué soportar esto, llegas cansada de la empresa y... deberías de buscarme un sitio, he leído que el estado se encarga de personas como yo, Anna no quiero que reprimas tu vida por mi culpa
- Mi viejito lindo no digas eso, sabes que yo te adoro con toda mi alma y mi corazón y nunca podría vivir tranquila mientras tu pasas penurias, aquí estas cómodo y cerquita de mi para llenarte de besos cuantas veces yo quiera –Él sonrió- yo soy una mujer fuerte, puedo aguantar todo esto y más –Le dejó otro beso y se alejó, odiaba preocupar a su abuelo, rápidamente subió a su habitación cuando entró se sorprendió al ver a su primo Baltazar, el nombre le quedaba perfecto porque era un demonio y pervertido- ¿Qué haces en mi habitación?
- Técnicamente es mi habitación porque estas en mi casa –Sonrió el chico con cinismo.
- ¡Vete! –Exigió Anna, que por error le dio la espalda y no vio cuando Baltazar la tomó de la cintura pegándola a la pared- ¿Qué haces? ¡Suéltame!
- Tú no me das ordenes, primita, el cerrar todas las noches la puerta con seguro no te salvara de hacerte mía y desvirgarte –Expresó pasando las manos por los pechos de Anna, de inmediato el terror en la chica se hizo presente y las lágrimas se asomaron comenzando a deslizarse por su rostro, desde su adolescencia ha sufrido los asedios de Baltazar que habían cesado cuando se fue a Italia a estudiar, pero hace una semana había regresado y la pesadilla de Anna se ha vuelto realidad.
- ¡Por favor Baltazar! Te lo suplico no lo hagas –Baltazar vio el rostro de Anna cubierto de lágrimas, mientras frotaba su miembro en parte baja de su espalda.
- Así me vas a suplicar pero para que te folle día y noche primita –Tomó con fuerzas su mentón estampando sus labios en los de ella, cerca se escuchó la voz de Ruby llamándolo, Baltazar soltó rápidamente a la chica sonriendo con malicia y salió disparado por la puerta, Anna cayó sobre sus rodillas, con las lágrimas desbordándose y temblando de miedo.
(...)
En la mesa, todos comían en silencio, Anna tuvo que disimular mientras su primo fijaba sus ojos en ella sonriendo cada tanto con cinismo.
- Si me disculpan, me retiraré debo madrugar para ir al trabajo –Se levantó bajo la mirada de su tía, Anna se acercó dando las buenas noches a su abuelo.
- Hija, pero no has comido nada ¿Te sientes bien? –Ella asintió conteniendo las lágrimas.
- Si bubu no te preocupes, solo estoy agotada, descansa te veo mañana –Anna se apresuró a salir del comedor, iba subiendo las escaleras cuando escuchó a Baltazar despedirse de su madre, el estómago de Anna se contrajo por lo que apresuró el paso subiendo los escalones de dos en dos, llegando a su habitación y cerrando la puerta con seguro, rápidamente cogió la silla de su pequeño escritorio colocándola por debajo de la cerradura, vio el cerrojo moverse con insistencia hasta que no se movió más, Anna suspiró, sentándose en su cama, abrazándose así misma.
A la mañana siguiente.-
- ¿Anna estás bien? –Preguntó con preocupación su amiga Emily- es la tercera taza de café que te veo tomar en una hora –Los ojos de Anna se cristalizaron- ¿Qué sucede? –Al no obtener respuesta Emily la tomó de la mano y la guió al baño.
- ¡Estoy desesperada Emily! Baltazar regresó y... -Sus manos estaban temblando volvió a sentir la misma angustia al recordar la imagen de su primo frotando su entrepierna sobre su culo.
- ¿Qué te hizo ese miserable? –Preguntó con preocupación su amiga, temiendo lo peor.
- Hasta ahora nada, pero no se va a quedar tranquilo hasta... -Gimoteó limpiando sus lágrimas.
- ¡Infeliz! Tienes que salir de esa casa hoy mismo
- No puedo y lo sabes, anoche no pegue un solo ojo, muerta de miedo, pude encerrarme, pero...
- No puedes vivir así Anna –En ese momento el alarido de Derek las hizo pegar un brinco a ambas.
- ¡ANNA! ¿Dónde demonios está esta tonta? –Anna salió corriendo del baño, limpiándose el rostro.
- Aquí estoy jefe –Derek la miro fijamente con la mandíbula tensa poniéndola nerviosa como siempre acostumbraba.
- No se te paga para que andes chismoseando con tu amiga y tú vete a tu oficina Daniel te anda buscando –Emily miró a Anna y ella asintió- Ven a mi oficina –Le ordenó, Anna lo siguió en silencio- ¿Estabas llorando? –Ella negó.
- No, estoy un poco resfriada porque un idiota ayer pasó a toda velocidad con su auto y me baño de la cabeza a los pies –Derek la miró con atención, ignorando que el idiota era él mismo.
- No quiero verte, conversando por los pasillos con Emily, se te paga por trabajar no por chismear –Anna asintió y en el fondo se alegraba de que Derek se hubiera fijado en cómo se sintiera.