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¡No soy Sofía!~

¡No soy Sofía!~

Autor: : Luma~
Género: Romance
Violet despierta en el cuerpo de su mejor amiga Sofía, sus padres al ver que no está su hija amenazan con meterla a la cárcel si no les da información del paradero de su hija, sin saber que hacer decidir irse de su propia casa e ir a buscar a sofía y evitar ser metida presa. El único que descubre la verdad es Cristóbal, quien lleva tiempo enamorado de Violet ¿Podrán descubrir la verdad?

Capítulo 1 Prólogo

Mayo

Otro día más, no recuerdo cuando fue la última vez que salí de casa a recibir aire fresco y por lo que mi madre me recalcaba cada día, habían pasado meses. Siempre encuentra alguna excusa para hacerme salir, pero siempre me rehusó y supongo que al ver el dolor en mis ojos se da por vencida. Hoy parecía un día soleado, no se veían nubes grises en el cielo y ya podía escuchar la voz de mi madre tratando de hacer que salga de nuevo y por alguna extraña razón sentía que hoy quizá podría hacerlo. Debería romper la rutina, después de todo solía hacerlo con frecuencia hace un par de meses atrás.

El vestido de flores verdes que estaba usando era demasiado largo, por lo que algunas veces tropezaba al tratar de levantarme de la cama y siendo sincera lo odiaba, pero, ese vestido le pertenecía a mi abuela y al usarlo me hacía sentir demasiado cómoda, después de todo la vi usarlo demasiadas veces cuando era niña. Esta vez recuerdo subirlo un poco y evitar carme como ayer. Mi cabello había crecido bastante también, podía sentir como las puntas rozaba mi espalda y las cosquillas inundaban mi cuerpo, bajo mis ojos seguían esas feas ojeras.

Los recuerdos hacían doler mi corazón, no podía creer la realidad que estaba viviendo en ese momento, dolía ver mi rostro en el espejo, dolía mi corazón al pensar en cierta persona, me dolía la vida en ese momento.

- Dime que hoy te animaras a salir -y ahí está–- No más mira el gran sol que ha salido hoy, aprovecha y sal, después de todo es lunes recién, podrías hacer cosas diferentes a estar metida siempre en esta habitación -mis ojos seguían sus pasos, levantaba ropa del suelo y corría las cortinas permitiendo que entrara la luz del sol- Baja a desayunar, tu padre nos espera.

Y con eso iniciaba mi día desde hace ya 3 meses, lo odiaba, pero al parecer mi madre no se percataba de eso. Mi corazón se sentía como loco, las palpitaciones eran bastante rápidas y una vez que sentí que el aire faltaba a mis pulmones me alteré. ¿Qué es esto? No había vuelto a suceder desde aquel día, recuerdo la expresión en el rostro de mis padres. Está bien, debía tranquilizarme, todo estaba bien.

- Dime que no está sucediendo de nuevo -mi padre entro rápidamente detrás de mi madre-Mírame, todo está bien -no podía hacerlo cuando ellos tenían esas expresiones de dolor-Estamos contigo querida, respira profundo -cuando empecé a procesar lo que sucedía, un nuevo miembro de la familia se sumó a la reunión en mi pequeña habitación- Eso es hija, ven vamos a sentarnos, Berek trae un vaso de agua por favor -mi padre pasó su vista de mi hermano a la mía y el miedo se reflejaba en sus ojos, me siento tan culpable- ¿Ves? Ahora todo está bien.

Mi respiración había vuelto a la normalidad, pero aun mi corazón seguía palpitando como loco, ¿Que hacia mi hermano aquí? Hace meses que no lo veía, precisamente desde que había desparecido Sofía.

Capítulo 2 ¿Dónde está Sofía

Créanme que no es fácil tener que levantarme de mi hermosa cama para tener que abrir la puerta, no teníamos timbre, pero el ruido que hacia Amapola al ladrar avisaba que se encontraba alguien en la puerta principal y aun sin saber quién era lo odiaba.

Cuando me acercaba más a la entrada no veía a nadie asomado en esta y tampoco veía a Amapola ¿Lo habré imaginado? Estoy completamente segura que escuche sus ladridos fuertes, habrá sido en mi sueño quizá.

Toc Toc

Gire rápidamente mi cabeza, pero aún seguía sin ver a nadie, ninguna sombra que me dijera que se hallaba alguien tras la puerta.

- ¿Hola?

- ....

Pero qué clase de broma es esta, nuevamente escucho el sonido de la puerta y esta vez puedo ver la sombra tras la puerta. Una persona alta, debe ser un hombre, pero mi padre no mide tanto y ni hablar de mi hermano, ¿Quién podría ser? ¿Y dónde está Amapola?

- Querido te digo que no te preocupes, Violet debe estar con Sofía y deben estar durmiendo en estos momentos –escucho la voz de mis padres tras la puerta y cuando esta se abre de repente puedo ver los rostros de preocupación de aquellos dos– Déjame le marco por última vez, sino iremos a casa de Sofía y si están allá esas niñas me escucharan

- Mamá, no tienes que ir donde Sofia -digo riendo- Si estábamos juntas, he llegado como a las 3 am y no he querido despertarlos -el silencio me incomoda bastante- ¿Qué les sucede?

- ¿Sofía de qué diablos estás hablando? Le dije a Violet que no saliera de casa ayer y me encuentro con que no estaba en su cuarto y llevamos un día entero buscándola, más les vale que nos den una buena excusa.

- ¿Sofía? Vale, sé que somos mejores amigas, pero no tienes que confundirnos de ese modo papá -me dirigí a la cocina y al verificar que mis padres me seguían decidí contarles lo de anoche- Realmente no recuerdo donde estuvimos o si ella llego a casa segura, siendo sincera no recuerdo nada de anoche -los mire apenada- La llamare enseguida, lo prometo, solo no me echen bronca

- No bromees con esto por favor -fue el turno de mi madre de hablar- Donde esta Violet, no contesta su teléfono y estábamos a punto de ir a tu casa, dinos que ella está bien -mi madre me confundía demasiado, sus ojos llorosos oprimían mi corazón, pero yo estaba diciendo la verdad- Sofía por favor, ¿Dónde está nuestra hija?

- ¿Mamá por qué sigues llamándome así? Te he dicho la verdad, no recuerdo nada de anoche -peiné un poco mi cabello, que por alguna razón sentí más corto- Estábamos en su casa viendo la tele y después nos quedamos dormidas, después de eso no recuerdo nada -mis manos se sentían diferente- No me miren así, no estoy mintiendo

- Mírate al espejo -mi padre mando- Ve y mírate al espejo y deja de decir tonterías, dinos donde esta nuestra hija y no avisaremos a la policía de esto

Sus palabras me dejaron anonadada, corrí rápidamente a mi cuarto y me senté en la mesa de noche donde se encontraba mi espejo favorito y el rostro que se reflejaba a través del espejo helo mi cuerpo, no eran mis ojos, mis labios no eran tan gruesos y mi cabello usualmente lo llevaba más largo. Este era el rostro de Sofía. El sonido de la voz de mi padre me regreso a la realidad, ¿Cuánto tiempo había estado en esa misma posición? No habían pasado ni 20 minutos, pero sentía que habían pasado horas ahí, admirando el reflejo de Sofía en mi misma.

Su rostro era demasiado hermoso, me gustaba. Sus ojos brillaban de una manera nostálgica y me pregunte si en ese instante era ella. La puerta se abrió de manera brusca y sabía que no era nada bueno, mis padres querrían respuestas y yo no las tenía.

Cambie rápidamente el pijama que vestía, necesitaba encontrar a Sofía y saber que había pasado anoche, no tenía imágenes claras de lo que paso y me aterra pensar en que pudo haber sucedido. Escuchaba a la lejanía las voces de mis padres, pero escucharlos con claridad se me estaba dificultando; ignore la fuerte presencia de hace unos momentos en la puerta de la casa ¿Quién habrá podido ser? Era un poco similar y aterradora, espero Sofía este bien.

Para cuando me encontré fuera de casa, las calles no me resultaban familiares, no estaba aquel árbol donde alguna vez fue mi escondite favorito y donde se encontraba mi hermosa casita hecha de madera, no estaba aquel buzón que Sofía y yo habíamos dejado hace unos años para nuestros planes secretos y no estaba la casa de la señora Juliana, donde había pasado la mayoría de mi infancia. Todo me estaba resultando más confuso, que rayos estaba sucediendo ... debía averiguarlo.

El recorrido a la casa de Sofía fue rápido

Fue inquietante

Con cada paso que daba el miedo empezaba a crecer, debía apresurarme, el cielo empezaba a nublarse y odiaba la idea de estar mojada en este instante. La casa se sentía de terror, el viento soplaba fuertemente logrando llevarse consigo la capucha vieja que usaba, sin importancia toqué dos veces la puerta deseando que la voz de mi mejor amiga se escuchase, pero recibí como respuesta silencio absoluto, se escuchaba el sonido de las hojas caer y pequeñas gotas empezaron a empapar mi cuerpo. Toque nuevamente y lentamente la puerta se abrió con un escalofriante crujido, no podría haber nada más aterrador que eso; la casa estaba a oscuras y todo estaba justamente como lo recordaba, subí las escaleras centrándome en encontrar el cuarto de Sofía y rezando al de arriba esperaba que ella estuviera ahí.

La puerta de su habitación no estaba, tal ausencia me permitía observar el cuarto detalladamente, la ropa estaba regada por todos lados e inclusive la cama se hallaba destrozada.

La lluvia empezó a obtener fuerza y los truenos no se hicieron esperar ¡Perfecto! Debía permanecer aquí mientras pasaba un poco, debía encontrar una buena excusa al volver a casa esperaba que esto fuera una absurda pesadilla y quedara en el olvido; la sensación de ser observada llego a mis sentidos y como si volviera a despertar escuche un pequeño golpe en la puerta principal, que recordaba haber dejado abierta ¡Mierda! Fugazmente o hasta lo que mis pies me permitieran baje las escaleras sin pensar que podría tropezar por tal estupidez y como si mis palabras tomaran vida tropecé fuertemente llegando al suelo como peso muerto.

Empezaba a odiar este día y toda esta absurda situación con Sofía, necesitaba que apareciera de una vez y me explicara porque me veía como ella.

Al llegar a la puerta principal la encontré abierta de par en par, la fuerte lluvia mojaba toda la entrada y como alma que lleva al diablo sin esperar a quien me encontrase salí directo a la calle, la lluvia empapo todo mi cuerpo y la desesperación no ayudaba en la situación. Me encontraba ya cerca de mi casa, pero dudaba en si me permitirían regresar ahí.

Cuando llegué a la entrada principal toque de manera desesperada la puerta, adentro escuchaba los ladridos de Amapola y sentí alivio por primera vez en el día, cuando la puerta se abrió mi padre se encontraba con el rostro preocupado a más no poder, me permitió entrar para resguardarme de la lluvia, quería llorar.

- Puedes seguir y secarte, pero después hablaremos seriamente

Pronuncio dichas palabras y me dejo ahí en la sala, arreglando mis pensamientos me dirigí a mi habitación, sentía que estaba más lejos de lo normal, pero eso no importaba.

Seguía intacta a como la deje al irme, Amapola yacía esperándome y corrí a abrazarla, para por fin llorar del miedo que sentía.

Toc toc el sonido de la puerta me despertó del trance que había entrado, al no saber que estaba sucediendo, me limpie el rostro y me dispuse a abrir la puerta, preparándome para lo que vendría a continuación.

- ¿Ya estas lista para decirnos la verdad?

- Estoy diciendo la verdad... No sé dónde está Violet, regresamos juntas y nos quedamos dormidas después de ver películas, no recuerdo que hicimos exactamente, pero estoy segura que cada una regreso a su casa.

- ¿Y qué haces aquí? -mi padre de seguía con su postura seria- Se supone que cada una regreso a su casa, por qué estás aquí y no en tu casa.

Me sentía intimidada, mi padre siempre tuvo un aura fuerte y orgullosa, por eso evitaba hacerlo enojar y seguía cada una de sus órdenes, debía convencerlos de que me dejaran quedar ahí, solo hasta que resolviera toda la situación y regresara a su cuerpo

- Prometo averiguar que sucedió anoche y buscar a Violet, no descansare hasta encontrarla -afirme con seguridad- Permítanme quedarme aquí hasta que mi mejor amiga regrese, por favor...

- Prometemos no llamar a la policía, te damos 3 días y si no regresa, te mandamos a la cárcel y no estoy de bromas, sabes muy bien que puedo hacerlo.

Lo sabía muy bien

Después de aquella respuesta mi padre se retiró de la habitación, dejándomr con el corazón a mil y miedo a mas no poder

***

Los ladridos de Amapola resonaban por toda la casa, odiaba que me despertara de ese modo y a la vez odiaba que llegaran visitas tan temprano.

Con rabia me levantó de la cama y le abrí la puerta de la habitación a mi perrita, para volver a acostarme y dormir un ratico más, me había quedado dormida a penas toqué la cómoda cama y si no fuera por Amapola hubiese seguido derecho hasta la noche.

Violet escuchaba voces en la planta de abajo, pero no podía diferenciar o saber de quién era, se levantó y se miró al espejo, suponía que debía acostumbrarse a mirar el reflejo de Sofía, su cabello era demasiado corto para su gusto, pero en ella encajaba bien, Sofía era la hermana que nunca tuvo, se habían conocido desde niñas y siempre estuvieron juntas desde aquella vez que compartieron té en el parque central. Nunca habían discutido a pesar de ser de mundos diferentes, a pesar de ella ser caprichosa, Sofía siempre tenía una sonrisa en su rostro para ella, quería recordar todo lo sucedido, pero había una laguna inmensa en su cabeza.

Necesitaba actuar ya, por lo que se fue a tomar una ducha y poniéndose algo que sabía que a Sofía le gustaría se cambió, no fue difícil peinar su cabello y no quería acostumbrarse a ello tampoco.

Caminó despacio para no alertar a las personas que se encontraban en la sala, cuando estuvo a unos pasos aguanto la respiración por unos segundos, reconocía la voz que acompaña a la de su padre.

Antonio

Hace días que no hablaba con el ¿Qué hacía aquí? Se supone que habíamos terminado.

Sin salir de su trance salió para que notara su presencia, quería ver su reacción.

- Buenos días...

- Buenos días Sofía, puedes desayunar si así lo deseas -Aidren el padre Violet hablo sin mirarla- Tenemos que irnos al trabajo, tenemos que salir.

- ¿A dónde irán? -Violet pregunto con miedo- Les prometí que buscaría a Violet, no me entreguen a la policía, por favor...

-Te dimos tres días -hablo Elena, su madre- Iremos a buscar a nuestra hija, Antonio se ofreció a ayudarnos.

Violet extrañada miro a su ex novio

- ¿Tú qué haces aquí? -menciono con enojo.

- Tengo derecho de estar aquí, Violet es mi novia me preocupo por ella

¿Qué?

- ¿De que estas hablando? Nosotros terminamos hace días.

- ¿Nosotros? -Antonio abrió los ojos con sorpresa- Ella me termino, pero pudimos solucionar las cosas.

- Ya está decidido, Sofía si quieres ayudar puedes venir también, a menos que quieras buscar por tu lado.

- Iré a cambiarme, deje un poco de ropa en la habitación de Violet.

- No te demores o nos iremos sin ti.

Y como alma que lleva al diablo corrió escaleras arriba con Amapola siguiendo sus pasos, no entendía lo que estaba sucediendo, Antonio era un mentiroso, él fue quien termino la relación que tenían, no entendía absolutamente nada.

Ella le rogo que no terminaran que podían solucionar las cosas, pero él se ensaño a decir que las cosas no funcionaban como antes, que había conocido a alguien y estaban tratando de formalizar una relación...

Lo odio

Era un mentiroso

Con el afán no pudo maquillarse, recogió su cabello en una cola o lo que alcanzo a atarse y bajo rápidamente las escaleras, agradecía que Sofía fuera buena en los deportes, no se sentía cansada en lo más mínimo. Al llegar a la sala donde se encontraban sus padres antes puedo reconocer a Antonio, estaba de espaldas quizá esperándola.

- ¿Dónde están los padres de Violet?

Al mirar por la ventana no pudo ver el auto de su padre

- Les dije que iríamos por otro lado, así buscaríamos mejor

- Estás loco, no iré contigo a ningún sitio -siguió derecho ignorando su presencia.

- No iras a ningún lado -menciono tomándola del brazo bruscamente- Ya no tienes que fingir...

No entendía nada de lo estaba sucediendo

Aun pasmada por la respuesta de Antonio, lo miro fijamente

- Hace días no nos vemos y ¿Así me recibes? -Antonio cambio el tono de su voz- Dame un beso, aunque sea.

- No sé de qué hablas...

- Dijiste que pronto dejaríamos de escondernos, yo sé que Violet es tu amiga, pero tú y yo estamos hechos el uno para el otro, que no nos importe nadie más, ¿sí?

- ¿Dije eso?

- ¿No lo recuerdas?

- Creo que no me siento bien, no recuerdo algunas cosas después de lo que paso con Violet, es mejor que no salga, subiré a descansar un poco...

- ¿Por qué insistes en quedarte aquí? Podemos ir a nuestro apartamento, quedarnos allá y podemos hacer cositas -menciono bajando sus manos por las caderas de Violet.

- ¡No!

- Está bien, no te alteres -Antonio busco algo en sus bolsillos- Aquí te dejo las nuevas llaves, nos vemos en unas horas, no te quedes mucho tiempo aquí -suspiro- Creerán que eres sospechosa de lo que le haya pasado a la caprichosa.

- No querría que le sucediera algo malo, ella es mi mejor amiga -Violet lo miro confundida.

- Pero si tú eres quien más la odia -respondió con burla- Deja de fingir Sofía, nadie más está aquí, habla como siempre.

- De verdad creo que debo descansar, no me siento muy bien.

- ¿Te llevo a nuestro apartamento?

- Recogeré las cosas que tengo en la habitación de Violet, ¿puedes venir en la noche por mí?

- Por supuesto mi vida -se acercó a la darle un beso- Haría cualquier cosa por ti y lo sabes muy bien.

Un beso doloroso, sentía en su pecho una fuerte opresión, su mejor amiga con el chico que amaba ¿De qué se había perdido? Cuando termino de besarla, corrió escaleras arriba, le dolía el pecho, sentía que no podía respirar.

Estaba dolida, se sentó frente a su tocador y miro su reflejo, veía a su mejor amiga, a su "mejor amiga" que tonta había sido todo este tiempo, estaba feliz porque su novio se llevaba súper bien con Sofía, las dos personas más importantes para ella, y ¿así le pagaban?

Les había abierto las puertas de su casa, de su vida, les ofreció todo lo que nunca había imaginado, fue sincera con sus sentimientos... pero la habían traicionado.

A pesar de que había estado horas sentada mirando su reflejo, no podía evitar seguir llorando.

Escucho el sonido de la puerta principal, sus padres ya habían regresado, necesitaba recoger sus cosas e irse antes de que viniera Antonio por ella, quería evitar verlo a toda costa.

Tenía demasiadas cosas en la habitación, siempre le ofreció sus cosas a Sofía como si fueran las de ella, no le importaba compartir sus cosas, le hacía feliz que su amiga estuviera bien, después de todo sus padres nunca han estado para ella como los suyos, quería minimizar el daño que sufría Sofía por culpa de sus padres.

Cuando termino de guardas las cosas, observo toda la habitación por última vez, encima de la cama se encontraba Amapola, la hermosa cachorrita que le habían dado sus padres unos meses atrás, un Golden retriever, amoroso y energético, la iba a extrañar.

Pero prometía regresar como quien de verdad era, luciendo como era de verdad, como Violet Ann Montgomery y no iba a descansar hasta lograrlo, debía averiguar qué había sucedido, no volvería a ser la misma chica ingenua de hace unos meses atrás.

Llegando a la cocina observo a su madre cocinando pasta, su comida favorita, no pudo evitar que sus ojos ardieran, iba a extrañar eso. Su padre estaba en el comedor leyendo el periódico, como todas las noches. Los iba a extrañar mucho a los dos, Amapola estaba a su lado, queriendo caricias que ya no podría darle.

Me detuve frente a la puerta principal y obteniendo fuerza, me giré.

-Gracias por permitir que me quedara anoche, enserio lo aprecio demasiado -hablo sin mirarlos- Buscare bajo las piedras y traeré de vuelta a Violet.

Y sin esperar una respuesta salió de su casa, de su hogar, donde había crecido y pasado los mejores años de su vida.

El viento golpeaba su rostro ayudando a que sus lágrimas aumentaran, se sentía dolida y traicionada, pero no sería como otras veces, demostraría que nadie podía meterse con ella, sería una nueva Violet, haría que Sofía y Antonio pagaran.

Debía descubrir que había sucedido para que se encontrara en el cuerpo de Sofía, parecía un absurdo sueño y rezaba porque no lo fuera, pero de ser así deseaba ya mismo despertar.

La maleta no era pesada, había agarrado su favorita y algunas cosas de aseo, sabia como eran las cosas en casa de Sofía y agradecía que los padres de su "amiga" no vinieran desde hace años.

La lluvia empezó a caer lentamente, maldiciendo empezó a correr a casa de Sofía, necesitaba buscar pistas que la llevaran al culpable y a su cuerpo.

Capítulo 3 2

Como de costumbre la habitación de Sofía era un desastre, debía evitar a toda costa que Antonio diera con ella, pero era lo más probable al no estar en su casa, pensaría que estaba aquí, opto por apagar todas las luces y se aseguró de cerrar la puerta principal con llave.

Al llegar a la habitación de Sofía, acomodo rápidamente algunas cosas para poder acomodarse tranquilamente en la cama, la cual era un desastre, sabía que al despertar al día siguiente tendría un fuerte dolor en la espalda ¡Genial!

No pudo evitar mirar el techo de la habitación, donde yacían las estrellas que habíamos pegado en el techo, de estas que alumbran en la oscuridad.

Se tapó los ojos con su brazo y fue imposible evitar que las lágrimas bajaran por su rostro, estaba cansada, había tenido que huir de su propia casa, su ex novio la dejo por su mejor amiga, sus padres la odiaban y Amapola se había quedado sola.

Se preguntaba si tres días eran suficientes para averiguar algo, no tenía idea de cuál era la rutina de Sofía fuera de su vida, sabía que trabajaba en un restaurante para pagar los gastos de la casa, pero no sabía nada más aparte de eso.

Quizá mañana tendría mejores ideas, había desperdiciado todo un día por la culpa del idiota de Antonio.

Toc Toc nuevamente el sonido de la puerta

Miro el reloj que se hallaba encima de la mesita de noche 2:30 am, no había dormido lo suficiente, pero ¿Quién está tocando la puerta a estas horas?

Esperaba que no fuese Antonio, esperaba que no fuese alguien que quisiera hacerle daño.

Lentamente se asomó por las escaleras y la misma presencia que había sentido en su casa estaba tras la puerta de la casa, sentía los pelos de punta y el corazón a mil ¿Quién diablos le estaba jugando esa broma?

- ¿Quién es? -su voz tembló un poco- Llamare a la policía

Una sombra se podía ver por debajo de la puerta, pero no se veía nadie en la parte de arriba, no se reflejaba nadie.

No le gustaba la sensación de pánico que estaba experimentando, nunca había pasado por algo así, quería salir corriendo a los brazos de su padre y que nada la lastimara, pero debía ser valiente si quería regresar a su antigua vida, era lo menos que podía hacer.

Tomando el pomo de la puerta empezó a girarlo, sentía que su cabeza crecía a tal punto de querer terminar en el suelo, al abrir la puerta no había nadie, una fría brisa le dio la bienvenida y al ver la oscuridad de la madrugada cerro de nuevo la puerta.

¿Esa era la pista que doña Juliana mencionada? Si era así, no había entendido absolutamente nada, subió de nuevo a la habitación decida a buscar una pista real y no intentos de asustarla a morir. Encendió la luz, esperaba que Antonio no apareciera a estas horas de la madrugada, empezó a revisar el tocador de Sofía, su celular debía estar por algún lado, de pronto encontraba las pistas en ese móvil.

Pero no tuvo éxito, había volcado la habitación patas arriba y no había señales del celular, rendida cayó al suelo a descansar, no lograba descifrar donde podría estar, así que pensó que si fuera de verdad Sofía ¿Dónde habría dejado el móvil? Ella siempre fue una desorganizada y perdía su celular siempre, había mucha ropa bajo la cama y un bombillo alumbro su cabeza al pensar en eso.

Ahí debía de estar.

Empezó a sacar toda la ropa y basura debajo de la cama, había maquillaje e incluso una barra de chocolate totalmente derretida ¡iugh! Pudo ver una pequeña luz que alumbraba continuamente ¡Bingo!

El celular de Sofía tenía la pantalla quebrada, como era posible que utilizara eso o que le sirviera, tenía casi 30 mensajes de texto y 10 llamadas perdidas de un mismo número, que por alguna extraña razón se le hacía conocido, era un numero público. Busco en la galería de fotos a ver si encontraba alguna pista, había demasiadas fotos de ella, Sofía había estado tomándole fotos a escondidas e incluso fotos de cuando salía de ducharse, cuando iban a fiestas, fotos de Violet durmiendo, era una locura.

No pudo encontrar ninguno foto que no fuese suya, en todas las posiciones y en cada lugar que estuvieran juntas y en los que no, incluso fotos de lugares en sitios donde había olvidado haber ido.

Sofía la había estado vigilando durante todo este tiempo.

A parte de encontrar sus fotos en aquel móvil no encontró nada más que la hiciera dudar de Sofía, ninguna nota o algún diario que le dijera sus planes. Su única opción realmente era y odiaba pensarlo Antonio, aquel idiota.

Necesitaba terminar de procesar lo que había estado sucediendo desde que despertó, seguía creyendo que era una tonta broma llena de ficción, alguien queriendo burlarse de ella.

Casi no le gustaban las bromas, es más las odiaba, ya que su hermano era amante de ellas y desde que era pequeña siempre fue víctima de las pesadas bromas de su querido hermano mayor, agradecía que tuviera que irse al extranjero debido a sus estudios sino no sabía cómo iba a poder aguantarlo.

Dormir fue la única solución que encontró parar detener sus pensamientos, dormir y olvidar por un momento todo lo que estaba sucediendo y así al despertar armarse de valor para afrontar todo lo que estaba por venirse. No quería sentirse cansada después, no quería tener que rendirse porque recuperaría lo que le pertenecía.

***

La luz del sol entraba directamente a su rostro, sin quejarse se sentó en la cama y estiro sus brazos hacia arriba logrando quitar el sueño de su cuerpo.

No quería tener que usar la ducha, pero si quería soportar el día que tendría, debía hacerlo obligatoriamente. Utilizo los productos que trajo de su casa y tomo un buen baño. Decir lo mismo de la cocina era otro cuento diferente, prefería comer fuera y después se idearía algo para ordenar la cocina de manera presentable.

Cuando dio un paso afuera se encontró con el auto de Antonio y este apoyado en la puerta, súper arrogante pensó rodando los ojos.

- Buenos días bonita ¿Debería llevarte al trabajo?

Grrr lo odio

- Supongo que no es mala idea -hablo sin mirarlo- Buenos días, por cierto.

- Amaneciste cariñosa hoy, me agrada -menciono mientras le cerraba la puerta a Violet.

Mientras Antonio corría rodeando el auto, pudo dar una mirada rápida a lo que tenía el espejo retrovisor, algo que hizo su corazón doler, una foto de Sofía y él.

- Te traje esto -mostro unas llaves- Son las llaves del apartamento, prefiero que pases la noche ahí que, en este lugar de mala muerte, es espeluznante.

- ¿Podrías recogerme después del trabajo? -Violet hablo mirando aun la foto- No quiero caminar hoy...

-Por supuesto que lo hare, como desde el inicio -sonrió- Estas mirando mucho la foto, lo sé también es mi favorita.

- ¿Podrías recordarme cuando y donde nos tomamos esa foto?

- Me duele que preguntes eso -suspiro- Es normal después de todo lo que ha pasado, fue nuestra primera cita, hace un año prácticamente.

- Creo que lo recuerdo...

- Fue en nuestro apartamento, después de mostrarte el lugar y quedar fascinada, te pedí oficialmente ser novios -Antonio empezó a golpear el volante con los pulgares- Fue difícil ocultarlo de Violet, aún seguía siendo mi novia -tomo la mano de Violet y la beso- Estoy agradecido que fueras paciente conmigo todo este tiempo.

- Apenas pudiste terminar con Violet hace unos días -hablaba por inercia.

- Le tenía cariño ¿sabes? De verdad nos entendíamos, pero no estamos destinados a estar juntos, así como tú y yo, a la caprichosa solo le importa ella misma y su perro -rio a carcajadas- Eso sueles decir siempre, que estuviera saliendo sin mí me dio la excusa perfecta para la ruptura, siempre fue muy pegajosa.

Aguantando las ganas de llorar, apretaba fuertemente su brazo, no iba a llorar por el bastardo y la traicionera de su amiga, nunca más.

- Toda una caprichosa -Violet sonrió- Ya no hablemos más de ella, me dañara el día.

La conversación termino ahí, Antonio hablaba de otros temas que ella ignoraba totalmente, no le interesaba saber.

Debía de sacarle más información y debía encontrar una forma de hacerlo que no fuese sospechosa, esperaría hasta llegar al apartamento y quizá encontraría pistas.

- Entonces de recojo a las 5 linda -se acercó para besar a Violet- Que te vaya bien.

- Gracias... ¡Antonio!

- ¿Dime?

- No recuerdo donde deje mi móvil, ¿Sabrás tu dónde está?

- Creo haberlo visto en tu mesa de noche, cuando estemos en el apartamento ahí lo encontraras no te preocupes. -finalizo con una sonrisa.

- Entiendo, deberías irte ya tengo que entrar.

- Te veo después.

Ese hombre no dejaba de despedirse, irritante, cuando perdió de vista el auto se dispuso a entrar a la cafetería, era bastante bonita y elegante, era una de sus cafeterías favoritas y agradecía que había reemplazado a Sofía varias veces y sabia como se preparaban las bebidas, sino estaría totalmente perdida.

Saludo a sus compañeros, aun no llegaba el dueño del lugar así que decidió cambiarse de una vez e iniciar a limpiar las mesas del lugar. Se sabía el nombre de todos, por suerte no había ningún compañero nuevo en su turno, estaba Elena, Cristobal, Daniel y Angela, su jefe se llamaba Andrés un hombre demasiado guapo, los cocineros eran Salome, Gloria y don Alejandro todos muy amables y buenas personas, por eso le gustaba venir aquí.

- Hey Sofía ¿Qué tal tu fin de semana? -Cristóbal se había acercado a hablarle.

- Bastante bien Cristóbal ¿Qué hay de ti?

- Bien -respondió con una sonrisa- ¿Violet no vendrá por estos lados hoy?

- No estoy segura, creo que no vendrá por un tiempo -menciono con tristeza.

- Es triste escuchar eso -respondió peinando su corto cabello.

Siguiendo con su labor de limpiar y organizar las mesas, realmente no odiaba ese trabajo, Sofía le había enseñado todo lo que debía hacer y por suerte aprendía rápido.

La cafetería servía los mejores pasteles de chocolate de su barrio, siempre se llenaba desde que abrían hasta que cerraban, era agotador, pero la paga valía la pena si quería sobrevivir por un tiempo sin sus padres.

El ultimo cliente esperaba por su tinto, un anciano que se vestía realmente muy elegante, se le hacía tierno, Violet nunca convivio con sus abuelitos y por eso se le hacía tierno ver a los abuelitos que visitaban la cafetería. Recibió la orden y siendo demasiado cuidadosa lo llevo a la mesa de aquel señor, con una sonrisa le dijo que lo disfrutara para dirigirse de nuevo a la caja.

- Hoy estas diferente -Cristóbal llamo su atención.

- ¿De qué hablas? -hablo sin dejar de observar a aquel anciano- Soy la misma de siempre.

- Eso no es cierto, le has dicho a todos los clientes que disfruten su pedido, nunca haces eso -menciono con seguridad- Violet suele decirle eso a los clientes, tu simplemente llevas los pedidos a la mesa, sin decir una palabra.

- No sé de qué hablas Cristóbal -esta vez nerviosa.

- Eh no te pongas así, simplemente era un comentario -finalizo yéndose.

Estuvo de pie esperando a que el anciano terminara su tinto, para limpiar la mesa e irse a cambiar, había sido un día difícil, pero le había servido para distraerse de todos sus problemas. Tendría que ser más cuidadosa de ahora en adelante, es cierto que es raro que actué como de costumbre, debería repasar como era el comportamiento de la verdad Sofía, debía fingir a la perfección.

Mientras se cambiaba, observo pequeñas notas en el casillero de Sofía, eran como cartas de amor firmadas con una A al final, ¿Quién diablos era A? Nunca se imaginó la doble vida que llevaba la que era su amiga, todo era demasiado extraño y sospechoso, nunca conoció a la verdadera Sofía y eso le dolía, su única amistad de toda la vida siempre fue falsa.

Tendría que volver de nuevo el día de mañana, realmente no se quejaba, deseaba volver de nuevo es más deseaba quedarse viviendo ahí si pudiera.

Riendo por su ocurrencia, se despidió de todos sus compañeros y se dispuso a salir de la cafetería, el cielo estaba un poco oscuro, presentía que llovería.

Aun no veía a Antonio por ningún lado, ese idiota de seguro había olvidado recogerla. Pero no sabía la dirección del dichoso apartamento, tendría que esperar a que viniese ¡Maravilloso!

En su bolso había guardado todas las notas del tal A, eran mensajes lindos y cero amenazantes, ¿con quién podría estar Sofía aparte de Antonio? Sabía que ella sería capaz de estar con muchos hombres a la vez, porque así era Sofía, no le pertenecía a nadie.

Me encanta el olor de tu cabello, mi Sofía, no puedo

Esperar a verte de nuevo, siempre estás en mis

pensamientos

Con amor -A

Intrigada siguió leyendo las notas y todas eran similares, que deseaba verla, que la amaba, Sofía era la mujer de su vida, su antigua amiga tenía un amorío con su ex novio y con un extraño. ¿Había sido tan ciega tanto tiempo? Necesitaba llegar ya a ese famoso apartamento y encontrar respuestas, necesitaba saber el rostro del tal A y saber que había sucedido con su cuerpo.

Estuvo esperando al menos 15 minutos a que apareciera Antonio y cuando estuvo dispuesta a regresar a la casa de los padres de su antigua amiga, escucho el claxon de un auto que conocía muy bien.

Con el rostro serio se giró a ver al idiota, tenía una sonrisa pegada en su estúpido rostro que le empezaba a irritar.

- Lo siento bebé, tuve demasiado trabajo -hablo abriendo la puerta del auto- Mi padre no me quería soltar, debo regresar a la oficina después de dejarte en el apartamento.

Perfecto

- Está bien.

Tendría tiempo de sobra de revisar todo el apartamento a su gusto, emocionada por la idea empezó a sonreír.

- Te noto muy contenta, ¿Te fue bien hoy?

- De maravilla.

- ¿Solo eso me responderás?

- Si -alzo los hombros- ¿Qué más quieres que te responda?

- ¿Cuéntame cómo fue tu día? ¿Viste al padre de Violet hoy?

- No -respondió sorprendida- Había olvidado todo el asunto.

Violet llevo sus manos a la cabeza, mañana se cumpliría el tercer día, su padre prometió meterla a la cárcel si no le daba respuestas

- Oh por Dios ¿Qué hare? ¡Me meterán a la cárcel! -hablo con nerviosismo.

- Déjamelo a mí -menciono acariciándole el rostro- Hablare con el padre de Violet ya verás que te dejaran tranquila mientras aparezca.

- ¿Estás seguro? ¿Qué le dirás?

- Alguna excusa me inventare, sabes que ellos siempre han confiado en mí -dijo burlón- No será difícil convencerlos.

- Está bien, supongo que confiare en ti.

- ¡Por supuesto!

Dado como finalizada su conversación, todo el viaje se la paso mirando por la ventana, agradecía que Antonio no volviese a dirigirle la palabra en todo el camino.

Cuando llegaron al sitio, se sorprendió bastante, era uno de los conjuntos más caros que conocía, junto a Sofía solían quedarse ahí en ocasiones después de alguna fiesta. Nunca se imaginó que tuviera su propio lugar junto a su ex.

Apartamento número 202, la misma habitación donde se habían quedado miles de veces.

Entro despacio como si fuese un campo minado, la habitación era preciosa y estaba bien limpia, todo ordenado y olía delicioso. Había extrañado eso, dormiría como bebé en ese sitio. Busco con la mirada el móvil de Sofía, estaba apagado, de seguro la carga estaba agotada, mientras lo conectaba a cargar se decidió a tomar una ducha.

Debía prepararse para lo que estaba por ver, se puso la toalla en el cabello y se dispuso a salir del baño, le había sentado muy bien esa ducha, era como si hubiesen pasado días sin hacerlo. Tomo el móvil de la mesa de noche y lo encendió, al hacerlo miles de mensajes y notificaciones empezaron a llegar.

Tenía un patrón, el cual no sabía, he aquí otro dilema pensó Violet.

Podría ser cualquier letra o cualquier figura, intento todas las que conocía incluso la típica estrella mega difícil y nada.

Estuvo alrededor de media hora tratando de averiguar el bendito patrón sin tener ningún éxito.

Hasta que por un momento por inercia empezó a trazar la letra V, la inicial de su nombre, sintiendo su corazón palpitar no quería creer que era cierto, pero el celular se desbloqueó a penas toco el último punto, el patrón era la inicial de su nombre.

Entro a los mensajes, que sobrepasaban los 100, números desconocidos, pero había uno que sobresalía de todos, uno que conocía muy bien.

3546......: Sofía por favor dime como estas...

3546......: ¡Responde mis mensajes, necesito saber que estas bien!

3546......: Lo siento por la discusión de la última vez, mi esposa podía sospechar algo, está demasiado preocupada por Violet

3546......: ¡Necesito que nos veamos hoy mismo! ¿Dime donde te recojo?

3546......: No ignores mis mensajes, te llamare si no me respondes

3546.... llamada entrante

**: Sofía por fin me respondes, necesitaba escuchar tu voz, perdóname por hablarte así la última vez, no quería ser muy obvio, háblame por favor... no vuelvo a gritarte de esa forma, por favor perdóname... te llevare de crucero, así como la última vez, tan solo háblame...

**: Sofía mi amor, háblame...

¿Qué hacia mi padre llamando a Sofía?

A lo lejos podía seguir escuchando la voz de su padre, rogando para que le respondiera, su padre tenía un amorío con la que creía era su mejor amiga, a quien conoce de toda la vida, dos personas que son importantes en su vida en un amorío ¿Qué estaba sucediendo?

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