Tres hermanos idénticos como tres gotas de agua, pero con personalidades diferentes, una despedida de soltero, con consecuencias extremas. Y una medalla que es la llave que abre el camino a la verdad.
Jean Carlo el serio, Jean Lucca el mujeriego y Jean Pietro el conservador, se verán envueltos en una situación comprometedora.
Amalia Carrissi tímida recién llegada a la ciudad, es víctima del robo de todas sus pertenencias, sin dinero, y sin la dirección exacta de donde tenía que ir, se ve envuelta en un sin fin de desavenencias, obligada por las circunstancias se ve en la necesidad de aceptar un trabajo un poco satisfactorio ser la cereza del pastel de una despedida de soltero.
Amalia y Jean, tendrán un encuentro que dejará consecuencias.
¿Qué hará Amalia cuando descubra que son tres hombres idénticos, y que uno de ellos es el padre de su hijo.?
-Amalia, despierta hija, son las siete de la mañana ya está el desayuno, se te hará tarde para ir al trabajo. -Era el quinto llamado que le hacía de Delia su madre.
-Cinco minutitos más mamita, por favor.-habló casi dormida aún.
Amalia estaba exhausta, había trabajado toda la mucho en la limpieza de un edificio de veinte pisos, estaba reuniendo dinero para ir a Italia en busca de su padre, pues este había abandonado a su madre siendo ella una niña de ocho años y a su hermano mellizo, habían crecido con muchas necesidades junto a su prima Nohelia Kartson Carrissi sobrina de su papá, con quién habían luchado para salir adelante.
Amalia había estudiado economía en la universidad central del Ecuador, se había graduado con altos honores pero aún así no podía conseguir trabajo, para ejercer su profesión.
Su celular sonó y enseguida contestó, siempre pensando que era una propuesta de trabajo.
Miró la pantalla y era Nohelia.
-Dime Nohelia, ¿sucede algo?
-Ven tengo que contarte algo, pero no lo hables con la tía hasta estar segura de que sea algo bueno.
-¿Pero de qué se trata? ¿Qué es ese misterio?
-Te lo diré cuando vengas a verme, date prisa, te espero en el malecón.
Amalia se levantó tan rápido como pudo, se fue al baño cepilló sus dientes, se arregló el cabello con un listón, bajó corriendo las escaleras y fue a la cocina, se sirvió una taza de café y la bebió comiéndose un croissant.
-Hija ¿Cuál es la prisa? Te vas a atragantar.
-Nohelia me tiene un trabajo mamá, sabes que aprovecho todo lo que me ofrecen, quiero reunir dinero, tanto como pueda.
Amalia bebió el último sorbo de café y salió casi corriendo a la parada de la estación del bus que la llevaría al malecón .
El bus paró y ella junto a los pasajeros subieron y el recorrido siguió.
"Algún día tendré mi propio auto y entonces ya no andaré en estos servicios públicos con gentes mal educadas.". -pensó mirando pasar el paisaje frente a ella.
El recorrido fue incómodo como siempre, pero llegó, bajó del bus y caminó por las pobladas calle y se dirigió al lugar donde la esperaba Nohelia.
-¡Hola manita! que bueno que llegaste.
-¿Cuál es la urgencia? Nohelia, espero sea algo productivo por lo que me hayas despertado así de mi quinto sueño dulce.
-Mira, leé detenidamente este folleto.
-¿Quieres ser modelo profesional? -leyó en forma de pregunta, y mirando a Nohelia.
-Pasajes pagados, visado listo, y cuando ya estés trabajando y ganando te descontarán lo que se invierte en nosotras.-valió a leer una y otra vez dudosa de la oferta.
-Yo solo quiero llegar allá conseguir trabajo y ya después le iré pagando poco a poco. Pero no se, siento que es demasiado fácil para ser verdad .-expresó Amalia sintiendo alegría y dudas a la vez.
-¿Que te parece? Ya sería poco lo que tenemos que reunir y partir a las europeas.-dijo Nohelia muy convencida.
-No lo sé, mira lo fácil que es, demasiado fácil para ser verdadero ¿y si nos secuestran y nos venden?
-No seas pesimista, tenemos que dar un voto de confianza.
-Vamos a averiguar, y si vemos algo raro no hacemos caso ¿Te parece?.
Nohelia aceptó, y junto a Amalia fueron a la dirección de la agencia de modelaje para informarse bien del asunto.
Llegaron y fueron atendidas amablemente por la asistente.
-Buenos días chicas, ¿En qué puedo ayudarlas?
-Ayer alguien en la calle nos dio este volante, y venimos por más información, será que nos la pueden dar.
-Bien está agencia se especializa en la formación de modelos profesionales, empezando desde cero.
-¿Y cuánto será el total de todos los gastos?
-La agencia las forma como modelos, si son muy inteligentes y captan rápidamente, tan pronto estén preparadas viajan a Italia o Rusia para firmar contratos con grandes casas de modas como Gucci, Prada, Luis Vuitton y todas las que conoces por redes.
Amalia y Nohelia se miraron y sonrieron sintiendo una esperanza de un futuro mejor.
-¿Ves algo sospechoso? Por qué yo no.-susurró Nohelia mirando a Amalia.
-La verdad todo parece un sueño, se escucha fácil. Pero dígame algo, ¿Eso de los pasaporte ?
-Si son seleccionadas para firmar contrato en el extranjero, la agencia se encarga de arreglar todo .
-Las inscripciones ¿Cuánto cuesta eso?
-Todo está incluido en el paquete de trabajo, si no son seleccionadas no tienen que cancelar el costo, y si son las elegidas, cuando ya tengan el trabajo seguro se les descuenta un pequeño porcentaje cada mes.
-¿Y en caso de querer iniciar en este mundo, cuando empezaríamos?
-Desde hoy.
-¿Hoy? -Repitieron al unísono.
-Si, hoy mismo empezarían.
-Amalia cogió de la mano a Nohelia y la llevo casi arrastrando fuera de la oficina.
-¿Acaso te has vuelto loca? Por poco y mi rompes el brazo.-renegó Nohelia sacándose del agarre de Amalia.
-Nohelia, esto es muy lindo y fácil para ser verdad, y no me cansaré de repetirlo.
-Yo si voy a inscribirme, tendré la oportunidad de ayudar a mi madre con esa deuda que dejó mi padre, anímate, tu también necesitas dinero para la cirugía de Patrick.-dijo Nohelia convencida de hacerlo.
Amalia lo pensó todo el día y noche, Nohelia Kartson ya estaba en la lista de las seleccionadas y eso le animó a Amalia, que terminó de convencerla a ella también.
Al día siguiente, Amalia llegó temprano se inscribió en la agencia y en menos de una semana, con un arduo ensayo de baile y etiqueta ya estaban seleccionada ellas dos y cinco chicas más.
-Estoy contenta con esto, no creí que fuera así de fácil. -Expresó Amalia sintiendo muy dentro de ella una sensación extraña.
-Tranquila Ami, viajaremos juntas y si vemos que no nos va bien, aun que yo se que si, nos tendremos para apoyarnos mutuamente. -Nohelia trató de calmar su angustia.
-Eso espero, que siempre estemos juntas, yo buscaré a mi padre, el tiene que ayudarnos con la operación de mi hermano.
-Y lo encontraremos, encontraremos a mi tío ya verás.
-Pero esto será un secreto, mamá no debe enterarse.-dijo Amalia.
-Cuentas conmigo siempre hermanita.
Amalia y Nohelia regresaron cada una a su casa en los suburbios Guayaquil.
Cómo siempre el recorrido en el bus era estresante, sentir el roce de las personas sudorosas y ser interrumpidos por los vendedores era algo que se tenía que vivir a diario en ese medio de transportes
El bus llegó a la parada dónde se quedarían, Amalia y Nohelia, se despidieron y cada una caminó unas dos calles más para llegar a su pequeña residencia.
-Hola mamá, estoy muriendo de hambre, mira hoy traje esto para el consentido de la casa. -Habló Amalia mirando a Patrick y entregando unas manzanas.
-Gracias hermanita, gracias por ser la mejor del mundo, cuando este completamente sano les daré a ti y a mamá todo lo que se merecen y no tendrán que trabajar más.
-Tranquilo hermanito, sabes que lo hago con mucho cariño.
-La cena está servida mis amores, vamos a cenar.
Amalia ayudo a Patrick a llegar a la mesa.
-Mamá, estoy más que segura que ya tengo trabajo en una agencia de modelos.
Delia miró a Amalia y se extrañó al escuchar lo que di hija le decía.
-¿Modelo? ¿Y desde cuándo eres modelo? ¿En qué andas Amalia Carrissi?
-Mamá, Nohelia y yo estamos en una escuela de modelaje, te preparan y después si eres seleccionada firmas contratos con Dolce y Gabbana. Te imaginas yo por las pasarelas de reconocidas marca así, entonces podré..
-¿Podrás que Amalia?
-Ganar más dinero para la operación de Patrick.
-Hija, ten cuidado con eso, es un mundo de falsedades y de ilusiones.
-Madre, quiero ver a mi hermano muy bien, llevar una vida normal, mira el tiempo de espera en el servicio de salud público, es estresante estar esperando un donante, si tenemos el dinero ya Patrick tuviera su riñón.
-Bueno, ya basta de enfermedades y modelos, a cenar por qué se enfría.
Amalia besó a Patrick y luego a su madre, cenaron como cada noche, entre conversación y risas.
Amalia dejó todo limpio y fue a su habitación, se duchó se metió en su pijama de corazones morados.
Su habitación estaba llena de posters de sus bies favoritos, un grupo del K-pop del cual era su sueño conocerlos en persona.
Acostada en su cama y mirando cada integrante, suspiró y se reprochó a si misma.
-¡Ya Amalia! Ese era un sueño de adolescente, ya eres adulta y tus prioridades son otras, ya no abra viaje a Corea del Sur.
Con la renuncia a su sueño de niña y un reto de adulta que cumplir se entregó a los brazos de Morfeo.
Su sueño era tormentoso, más bien era una pesadilla la que atormentaba su sueño, se removía en su cama sintiéndose prisionera.
Despertó exaltada, con la frente perlada del sudor, fue al baño, se lavó el rostro y se miró al espejo.
-Últimamente no me dejan estás pesadillas, ¿Serán un mal presagio?
Ya, ya Amalia Carrissi, deja de ser paranoica, todo saldrá bien y Patrick será un joven sano.
Y fuerte cuando sea operado.
Seco su rostro, miró la hora eran las dos de mañana, cogió su teléfono y le escribió a Nohelia.
A=¿Ya le contaste a la tía sobre el viaje?
N=Aún no, ya sabes lo regañona que es, seguro no me lo permitirá.
A= Pero tienes que contarme, yo ya le dije a mamá y ella entendió
N= La tía es diferente, ella es comprensiva, los Carrissi son raros menos nosotras.
A= Eres la loca de nosotras dos.
N= Y tú la sensata aguafiestas.
Ambas rieron y dejaron de escribirse después de una hora.
Volviendo a quedar dormida.
Al día siguiente, Amalia estaba nuevamente con toda la prisa del mundo, atragantado se con el poco desayuno que ahora ingería.
-Amalia, todos los días es lo mismo, no tienes una hora tranquila para las comidas, o seas las gotas de comida, mírate, estás más delgada, ese trabajo te haré desaparecer.
-Mamá, el bus tarda mucho en su recorrido además en la madrugada me desvelé.
-Hija no quiero que te enfermes.
-No pasará madre, lo prometo.
Amalia se despidió de Patrick y de su madre y salió como alma que lleva el diablo.
Llegó a la parada y enseguida pasó el bus que la dejaba justo frente a la agencia de modelaje.
Bajó corriendo y llegó casi a la hora justa.
-¡Buenos días,! Creo que llegue justo a tiempo -dijo mirando a Nohelia.
-Si, ya están seleccionadas las chicas, espero estemos dentro del grupo selecto.
-Si, dios quiera y si lo estaremos.-habló sintiendo emisiones encontradas.
-Darise has pasar a las chicas elegidas, necesito tener una charla con ellas. -Pidió el CEO de la agencia, y la asistente pasó lista de todas las chicas seleccionadas, las siete chicas pasaron a la sala de reuniones.
Nohelia y Amalia estaban tan felices como nerviosas.
-Bien chicas, ustedes han sido las mejores de todas las participantes, ustedes viajarán y tendrán dos semanas de pruebas para ser elegida como la principal de cada agencia. Ahora necesito su documentación para elaborar los contratos y así puedan viajar a Italia y luego a Rusia para presentarse en las agencias de esos países .
-¿Y los gastos, de lo que necesitamos llevar?-interrogó Amalia.
-Los gastos corren por cuenta de la agencia, y lo que tienen que llevar en el equipaje son las ganas de triunfar y de comerse el mundo.
Todas sonrieron felices dando saltos de alegría, de ver como les iba a cambiar la suerte.
Volvieron cada una a su casa, Amalia entró corriendo y vio a Delia en la cocina y fue a su encuentro.
-Madre, felicitarme, estoy dentro de las seleccionadas.
Delia miró a Amalia feliz, sintió un estrujón en su corazón, y un frío recorrió su espalda.
-Hija, no sé si sea lo correcto, pero si elegiste ese camino, no me queda de otra que deseare la más grande de las suertes y darte la bendición.
La semana pasó en un abrir y cerrar de ojos, entre recibir los últimos ensayos, charlas y desfiles de presentación.
Ahora ya estaban en el aeropuerto, caminando por los pasillos, y hangares que la llevan a abordar un avión, y un equipaje que más llenos de accesorios, van es llenos de ilusiones y esperanza para una vida mejor.
-Hija, cuídate mucho cuídense las dos, me quedo muy preocupada por este viaje tan repentino.
-Mamá, cuando llegue te llamo, y estemos ya ubicadas dónde viviremos te llevaré a ti y a Patrick conmigo.
-Hija, conque tú estés bien es más que suficiente, mi alma se va contigo.
-Madre mía, te amo con toda mi alma.-expresó con sentimiento y abrazando a su madre. Miró a su mellizo y se abrazó a él.
-Cuídate hermanita, te extrañaré mucho.
-Lo haré cariño, y tú cuídate mucho y a mamá también.
Se despidieron con lágrimas rodando por sus mejillas, y caminaron por los pasillos que la llevaron al hangar dónde abordarían el avión comercial que las llevaría a Italia.
Amalia sentía su corazón estrujarse tenía una extraña sensación y le atribuía al hecho de que era la primera vez que se subía a un avión.
-Tengo miedo Nohelia, es como si de este viaje no volviera más a mi tierra.
-Tranquila Ami, imagina que este es el vuelo a la fama.
Abordaron el avión, se ubicaron en sus asientos y abrocharon sus cinturones, el avión levanto el vuelo dejando atrás a su madre y hermano para enfrentar lo desconocido.
El vuelo fue tranquilo y treinta horas después estaban aterrizando en Florencia Italia.
Caminaron sintiendo alegría y temor a la vez, pasaron sin problemas, y ahora estaban fuera del aeropuerto.
-Es raro que no tengamos nuestra documentación.-manifestó Amalia.
-Amalia, estás nerviosa y todo lo ves raro, ya tranquilízate.-aseveró Nohelia, poniendo los ojos en blanco.
Amalia sintió un estrujón en el pecho y no dijo nada para no parecer paranoica, y fue el las quien las interrumpió
-Bien chicas, es hora de ir primero a un hotel, ya mañana las llevo a su destino.-Les informaron, y ella cruzaron miradas entre sí
El recorrido en el Uber fue en completa tranquilidad, Amalia miraba el paisaje cruzar frente a ella, y una sutil sonrisa se dibujó en sus labios. llegaron al hotel y era el guía el que manejaba la información de ellas.
-Me das por favor mi tarjeta de identificación, no me gusta andar sin documentos y más en una cuidad extraña. -pidió Amalia ya empezando a preocuparse un poco más
-Estos los tendrás cuando ya estén ubicadas en el lugar donde trabajarán.-respondió con indiferencia, algo que molestó a Amalia.
-Oiga señor....
-Ya cálmate Amalia, ¿acaso sabes hablar italiano? No, cierto. Deja que sean ellos que se ocupen de eso.
-No estoy de acuerdo, tenemos que empezar a desenvolvernos nosotras mismas.
El guía regresó y dio la llave electrónica a las chicas dos por habitación, y a Amalia le tocó estar sola.
Quiso protestar pero Nohelia la detuvo.
Subieron a la habitación Amalia miró cada espacio y decoración, fue al baño se duchó y cambio, luego se dispuso a llamar a su madre y se dio cuenta de que su celular lo habían confiscado sin darse cuenta, salió de la habitación muy furiosa, y caminó para ir a la habitación de Nohelia, tocó y no recibió respuesta, tocó la puerta de las otras habitaciones con el mismo resultado, fue a la última y ahí estaba una de ellas.
-Laura, ¿Dónde están las chicas? ¿Acaso salieron y no nos avisaron?
-No lo sé Amalia, simplemente vino el guía y la llamó sin decir nada y aún no han regresando yo iba y me ordeno no salir de la habitación.
Amalia sintió un estrujó de pecho, no tenía un teléfono y Nohelia no aparecía por ningún lado. Fue a la habitación se puso lo primero que encontró y salió nuevamente en compañía de Laura.
Bajaron a la recepción preguntaron por las chicas dando sus nombre
-Lo siento chicas, pero no se ha registrado a nadie con ese nombre, Nohelia Kartson Carrissi no registra aquí ese nombre.
Amalia sentía su corazón salirse por la boca.
- ¿Está segura? ¿Y el nombre de Amalia Carrissi?
La recepcionista miró nuevamente y no habían registros de nadie con ese nombre y lo mismo pasó con el nombre de Laura Zamorano.
Cogió de la mano a Laura y casi a arrastras la llevó al vestíbulo.
-Esto no me gusta nada, Laura, tenemos que salir de aquí.
-¿A dónde iremos no tenemos dinero no tenemos tarjeta de identificación no tenemos nada? Amalia esto me asusta.
-¿Y qué quieres Laura, quedarte aquí? tenemos que ir a la policía y anunciar la desaparición de las chicas.
-Nos deportaran, somos indocumentadas.
-¿Pues bien por ti, si te quieres quedar? Quédate, yo me voy de aquí a buscar a mi prima, en algún lugar deben de estar, y si me deportan será un gran favor y alivio para mi.
Amalia salió de ahí solamente con lo que andaba, y Laura la siguió, caminaron por las frías calles de Roma mirando de un lado a otro sin encontrar rastros de Nohelia.
Las horas pasaron y no encontraban nada, decidieron volver al hotel y fue cuando vieron los autos negros estacionado fuera.
Fue entonces que vieron como bajaron dos de ellas menos Nohelia.
-¿Viste eso? ¿Viste como están vestidas? Parecen... -Amalia comprendió al instante lo que sucedía.
-¡Nohelia! -pronunció en un susurro. Caminaron sigilosamente y se adentraron a la recepción y pudieron escuchar la conversación de dos de ellas.
-Esto es mejor de lo que creí, si somos modelos profesionales será una fachada, pero ser damas de compañía nos dará mucho mas.
-Ese asqueroso que me tocó y me pidió un oral, que me pagaba cinco mil por hacerle correr en mi boca.
Amalia no podía creer lo que escuchaba.
"¿es una red de trata de blanca? Dios ¿Dónde estás Nohelia? Sus pensamientos no hilaban bien las ideas cuando vio al guía salir del ascensor mirando a todos lados, no escuchaba muy bien y fue cuando comprendió que tenía que salir de ese lugar.
Corrieron sin importar llamar la atención de las personas mientras eran perseguidas por tres hombres, corrieron y lograron entrar a un callejón donde habían personas al rededor de fogatas.
Escondidas y con el corazón queriendo salir por su boca y su respiración agitada, lograron ver cómo los hombres buscaron sin tener éxito de encontrarlas.
Lograron escapar de aquellos hombre y se quedaron ahí mirando.
Caminaron muy despacio para no ser tan evidentes, y a lo lejos una mujer mayor las miraba. La anciana las llamó para compartir su lugar mientras los otros simplemente miraban
-¿Por lo visto no son de aquí? Preguntó o talvez les confirmó por las expresiones de miedo que reflejaban
Amalia contó lo sucedido y aquella anciana no mostró un ápice de sorpresa
-Esas cosas suceden a diario niña, y te aconsejo que veas por ti, por qué si tú prima no apareció seguramente ya no esté en Italia.
El temor creció en Amalia, miró a Laura Aurora y empuñó sus manos.
-Estamos metidas en un lío y en un país desconocido, y sin documentos.-dijo Amalia.
-Tenemos que conseguir un trabajo, y regresar a Ecuador.-dijo Laura Aurora.
-Nadie nos dará empleo, estamos sin documentos.- Refutó Amalia con el temor creciendo dentro de ella pero sin demostrarlo.
-Niñas, aquí les puedo dar refugio para el frío, pero comida no, lo poco que me dan es para mantenerme a mi y a mi nieta que pide en las estaciones del tren.
Amalia miró a Laura Aurora y resolvieron hacer lo mismo. Pedir comida o lo que las personas desearan darles.
-No Amalia, eso no
-¿Y que prefieres? Morir de hambre o intentar sobrevivir.
-Amalia, algo encontraremos.
-Pues mientras encontramos haremos lo que hace la señora.
A Laura no le pareció pero acepto.
Pasaron la noche ahí en ese callejón iluminado por las fogatas y las camas para dormir eran trozos de cartón y periódico.
Amalia no pudo cerrar los ojos ni un solo momento, en sus pensamientos estaba su madre y su hermano, sus lágrimas rodaban al recordar los, y ver que sus dueños ahora eran una pesadilla.
El amanecer les llegó, la pequeña, Almais partió un pan y lo compartió con ellas y la abuela.
Almais era una pequeña de diez años y muy activa.
-Gracias Almais, eres muy amable.-agradeció Amalia tomando el pedazo de pan.
-Toma Laura, este es para ti.-dio un pedazo también a Laura y no lo recibió.
-Laura, come algo, te enfermara.
-No tengo hambre Amalia, solo quiero despertar de esta pesadilla.
-Despertarnos Lau, pero tienes que caminar al despertar, no te puedes quedar así.
-Muchacha, tienes que tratar de salir y buscar oportunidades, aquí ellas no vendrán a buscarte. Alma les indicará lo que hacer.
Laura, Amalia y Almais se despidieron de la abuela y salieron a probar suerte ese día,
-Muy bien, hoy será su primer día de trabajo, yo les indicaré para que no trabajen en el mismo lugar.-indicó Alma caminando y alternando miradas entre las dos.
Amalia, Aurora y Almais, salieron con destino a la estación del tren, Laura Aurora fue con Almais y Amalia fue a probar suerte en los restaurantes.
Miró en cada uno de ellos y veía los anuncios.
-Se solicita muchacha para la limpieza.-leyó en vos alta y se adentró para solicitar el trabajo.
Habló con el administrador quien la recorrió con la mirada lasciva a lo que Amalia lo ignoró.
-El trabajo es tuyo pero estarás a prueba estos días.
-¿A prueba?
-Si, a prueba, y según como te comportes subirás de puesto.
-Señor, por favor, necesito un trabajo, donde me paguen el sueldo justo, tengo a mi abuela y dos hermanas que mantener.
-Es lo que hay, ¿Lo tomas o lo dejas?
Amalia aceptó la condición, fue a cambiarse a ponerse el uniforme que le fue asignado.
Empezó limpiando los baños, para luego lavar montañas de platos, hasta terminar fregando todo el piso.
La hora de salida llegó, y el administrador mando a llamar a Amalia. Ella se cambió y rápidamente fue a la oficina.
-Dígame señor ¿Qué se le ofrece?
-Hiciste bien tu trabajo, ven acá. Estiven se acercó a ella y la agarró por la cintura.
-¿Qué le pasa señor? ¡Suéltame.! -Habló muy molesta y dio una bofetada soltándose y salir corriendo.
Su corazón latía tan fuerte que no vio cuando el auto venía y se lanzó sobre el, cayendo al pavimento.
El hombre salió del auto tan rápido como pudo y la cogió en brazos y la llevó al lado del copiloto.
-¿Te encuentras bien? Lo siento no te vi, saliste tan de rápido que no pude frenar
-Estoy bien, no se preocupe. Gracias por sacarme de ese lugar.
-¿Pasó algo en ese restaurante?
Amalia lo miró, pensó y prefirió callar, no sabía con quién se encontraba y no quería empeorar las cosas.
Amalia trató de bajar del auto del desconocido, con todo lo que había vivido sentía desconfianza de todos.
Se bajó del auto y aquel hombre lo hizo tan rápido como pudo.
-¡Espera! -exclamó tomándola por el brazo, Amalia lo miró y se zafó sintiendo temor y agradeció.
-Muchas gracias señor, me puede dejar aquí, yo vivo a dos cuadras más allá.-habló entrecortado por los nervios y el hombre pudo entender su lenguaje corporal, percibió el miedo en ella.
-Yo te llevo, y tranquila así como hay personas malintencionadas, también existimos las buenas personas.
Amalia lo miró y vio sinceridad en su mirada, él le sonrió y ella aceptó.
-Mi nombre es Amalia Carrissi,
-Bonito nombre Amalia, mucho gusto el mío es, Jean Ferrari.
-Gracias por traerme, de verdad.
-¿Puedo preguntar algo?
-Claro, dime.
-¿Se pro pasaron contigo en ese restaurante?
Amalia tragó el nudo en su garganta, y desvío la mirada.
-Contestarme por favor.
-Ese desgraciado se quiso propasar conmigo. -respondió Amalia y jean sintió hervir du sangre, no era la primaria vez que algo así sucedía con las pasantes. El tomó sus manos y estés trató de zafarse.
-Amalia, te pido disculpas por ti mal rato, pero quiero compensarse por eso.
-No entiendo a qué se refiere con eso señor Jean.
-Jean, solo Jean por favor. Pero mi recompensa es una invitación.
-¿Una invitación?
-Si, a cenar.....Ven te invito a cenar.-dijo tomado su mano y caminando al auto.
-¿Acaso va por la vida disculpando las cobardía de los hombres?-dijo Amalia y Jean sonrió.
-No, es la primera vez que lo hago.-respondió y abrió la puerta del copiloto para que allá entre.
Amalia lo miró y acepto, subió al auto luego Jean, y salieron de ahí.
Jean y Amalia llegaron a un restaurante al aire libre, todos lo miraban haciendo gestos de extrañeza, el tomó la mano de ella y caminaron al exterior de la terraza
-Te estoy haciendo pasar vergüenza, lo siento, todos nos miran.
-Nos miran por qué eres una mujer muy hermosa.
Amalia sintió su corazón acelerarse por esas palabras, ella, toda su vida se dedicó a trabajar y a estudiar, jamás se dio el tiempo para tener un novio o conocer el amor.
-No lo creo, mírame como estoy vestida.
-Vamos a mí no me importa. -pasaron a una de las salas exclusivas y se sentaron frente al jardín flotante frente a ellos.
Amalia miraba maravillada el lujoso restaurante.
-Pide lo que desees.-Ordenó Jean entregando las carta a ella.
Amalia miró la carta y sus ojos se abrieron como platos al ver los precios.
-Solo tomaré un té, no me apetece comer nada
Jean sonrió y ordenó en su lugar
Mientras la cena era servida Jean la observó tan pensativa y lejana mirando a la nada.
-¿Te pasa algo?-interrogó el.
Ella suspiró profundo y lo miró.
-Extraño a mi madre, mi hermano, hace mucho que no hablo con ella.
-¿Dónde están ellos?
-En Ecuador, vine aquí en busca de trabajo y ..
-¿Te robaron?-preguntó Jean entendiendo.
-Todo, hasta mis documentos.
-Eso es muy peligrosos andar sin documentos, ¿y tienes dónde quedarte donde dormir?
Amalia tragó el nudo formado en su garganta, lo miró y apretó sus labios y respondió.
-Si, con una señora mayor y su nieta, ella nos dio acogida a mi amiga y a mi.
-Es muy bueno, ves así como ella yo también te ayudaré.
-Gracias, pero no deseo molestar a nadie.
-No molestas a nadie, es mi decisión hacerlo.
Amalia lo miró y sonrió sintiendo acelerar su corazón.
La cena pasó entre conversas y anécdotas, terminaron de cenar y salieron del restaurante, subieron al auto y fueron a la dirección al parque cerca de donde la encontró Jean.
Bajaron del auto y caminaron mirando se de ves en cuando y hablando de todo un poco.
De pronto Jean la detuvo por el brazo y la giró.
-Espera. -dijo quitando una pequeña hoja que el viento enredo en su cabello.
La tomó, bajó su mano rodando su mejilla y luego a sus labios.
Amalia parpadeó por la cercanía peligrosa de Jean, y por la sensación causada por ese sutil roce.
¿Qué si existe el amor a primera vista? Claro que existe y ella lo estaba viviendo, sintiendo lo en su corazón, y sentía temor por ello.
Se sentaron a la orilla del puente y siguieron lanzando piedritas al agua, mientras hablaban de todo, hasta que Jean entrelazó su mano con la de ella.
La sensación electrizante recorría el cuerpo de ambos, Amalia lo miró fijamente y sus miradas se profundizaron, Jean lentamente se acercó y unió sus labios a los de ella.
Amalia abrió los ojos tanto que parecían salir de sus órbitas ese beso la sorprendió tanto que intento alejarse pero Jean no se lo permitió.
Jean la besó suavemente, y poco a poco se fue abriendo paso a su interior, explorando esa cavidad bucal que jamás nadie antes lo había hecho, Amalia respondió ese beso que quemaba sus entrañas, sentía su corazón latir tan fuerte, se abrazó a él y profundizaron ese beso que estaba germinando el amor en el interior de cada uno de ellos. Sus lenguas se enredaban entre si, mordía suavemente sus labios.
Se separaron por la falta de oxígeno en sus pulmones, y nuevamente unió sus labios en otro ardiente beso. Amalia se separó de él y pronunció en susurro.
-Tus besos queman, son muy ardientes y apasionados.
Jean sonrió sobre sus labios la abrazó más fuerte por la cintura y la pego más a su pecho, y volvió a devorar sus boca.
Ya casi era la media noche, Amalia tenía que regresar a su refugio, y claro no podía decirle a Jean donde era exactamente.
Se separaron nuevamente, jean acarició sus mejillas
-Jean, tengo que volver, la abuela de debe estar muy preocupada.
Jean la miró acunó su rostro y besó nuevamente su boca,
-Aun no te vayas por favor, quédate a mi lado
Amalia lo miró y su corazón se aceleró, se escuchaba retumbar en sus oídos por la emoción que sintió al escuchar esa petición.
Suspiró profundamente y le respondió.
-¿Estás seguro de lo que me pides? Mira que ...
-Muy seguro, ¿Quieres quedarte conmigo?-susurró muy cerca de sus labios.
-Claro que si. Si quiero, pero no puedo, me están esperando la biela se preocuparía si no regreso.
Jean volvió a unir sus labios a ella profundizaron ese beso.
Ahora Amalia sentía que tenía a alguien con quién contar en ese país.
-¿Nos vemos mañana?
Amalia dibujó una línea en sus labios formando una sonrisa, y a sintiendo con un gesto afirmativo.
-¡Ajá! mañana, mañana nos veremos nuevamente.-respondió Amalia mirando fijamente a los ojos.
-Entonces, vamos te voy a dejar para que la abuela no esté preocupada.-insistió delinean de su mentón.
Amalia tragó el nudo en su garganta quiso negarse pero Jean fue insistente.
Llegando a unas dos calles antes, pidió de pare el auto.
-Por aquí es, para por favor.
-Lo que la reina ordene y pida. -habló Jean tomando su mano y dejando en beso en ella.
-Gracias Jean, fue una noche muy linda a tu lado.
-Y será así siempre mi linda.-habló guiñando un ojo, con una sonrisa ladeada y coqueta.
-Gracias mi lindo. -expresó sonriendo dio un beso en du mejilla, y Jean en si agilidad atrapó sus labios dando un beso que fue correspondido por ella y luego bajó del auto, lo miró y haciendo gesto con la mano caminó adentrándose por unas escaleras.
Esperó un momento hasta que Jean se fuera y salió, corrió lo más que pudo y logró llegar al refugio donde ya estaba Laura Aurora, la cual estaba muy preocupada por qué no aparecía.
Al verla corrió a recibirla.
-¡Amalia!¿Dónde estuviste a hasta esta hora? Me tenías preocupada.
-Niña, es muy peligrosos que andes muy tarde por estás calles sola. -le dijo Enza
-Lo siento, siento mucho haberlas preocupado, pero no sé si fue bueno o malo lo que me sucedió, con tantas cosas que me pasan últimamente ya no sé distinguir lo bueno de lo malo
-¿Que te sucedió? -Interrogó Aurora muy preocupada. -Espera, ¿no me digas que esos hombres te encontraron?
-No Aurora, por suerte no fue eso, conseguí un trabajo en un restaurante.
-Que bueno, ya tienes algo.
-Aquí va lo malo, trabajé todo el día, limpie todo ese local, lavé todos esos trastos y al final no me pagaron por qué según era día de prueba y par rematar el muy infeliz de quiso propasar conmigo.
-Desgraciado, se aprovechan de la mala situación de uno. ¿Pero no te hizo nada malo, cierto?
-No, por suerte logré huir y...
Amalia suspiró y sonrió al recordar el resto de la noche.
-Parece que no todo fue tan malo. -Habló la abuela y Alma creyéndose grande le tomo la mano y le delineó la palma.
-Conociste al amor de tu vida, pero de esta línea que lo figura a el da origen a dos líneas mas y..
-¿Acaso sabes leer la mano? -Interrogó Aurora.
-Niña, deja esas cosas. -Refutó la abuela, pues no le gustaba lo que Almais decía y hacia muchas veces.
Miró a Amalia y le sugirió no hacerle caso.
-Muchacha, no se que fue exactamente lo que te pasó, pero ten mucho cuidado.
-Lo tendré abuela, lo tendré.-respondió Amalia sintiendo una revolución en su estómago, de recordar los besos de Jean.
¿Acaso esas eran las famosas mariposas del amor?
Pues talvez si, eso era algo nuevo para ella. Se acostó en su lugar y en su mente estaba el recuerdo de ese ardiente beso que quemaba sus entrañas de tan solo recordando.
Amalia no pudo dormir, de su mente no salió Jean Ferrari, y el no estaba diferente.
Jean volvió a su residencia encontrándose con sus hermanos, cruzó palabras y luego subió a su habitación con una enorme sonrisa en sus labios. Cogió su celular y respondió a los innumerables mensajes recibidos.
-Hola hermanita, ¿Todo bien?
-Tienen que volver pronto, ¿Acaso estás de cacería?-habló Julianne y Jean sonrió al recordar a Amalia.
-Creo que el cazador fue cazado
-Mmm creo que pronto tendré cuñada.
-Pues de mi parte ya la tienes.
Rieron y hablaron un poco más, para luego colgar la llamada.
Jean se duchó y se fue a la cama, y al igual que Amalia, en su mente estaba el recuerdo de la respuesta de ese beso, y de cada beso que se dieron, y la sensación que sentía al recordar.
Al día siguiente se levantó muy temprano se duchó y se cambió, bajó a desayunar y lamentó no haberle dado su celular a Amalia para así poder estar comunicados.
Desayunó y salió a la dirección donde la dejó en la noche anterior.
Amalia se levantó y fue a hacer la inmensa cola para ir al baño público.
Después de unas cuantas horas ya estaba de camino nuevamente en busca de un trabajo.
Caminó junto a Aurora y Alma cuando se escuchó el claxon de un vehículo tras ellas.
-¡El carruaje para la reina y sus doncellas! -Habló mirándola y sonriendo, Amalia sintió su corazón dar un vuelco en su pecho.
Lo miró y también sonrió, Jean salió del auto y le abrió la puerta para que subiera
-Por favor. -Dijo haciendo venía y señalando que suba.
Amalia miró a Aurora que sonreía por lo bajo y ella respondió.
-Ami, ve con tu novio, que nosotras haremos las compras y regresamos con la abuela, cuídate y no tardes.
Aurora y Alma siguieron su camino y Amalia se fue con Jean.
Jean manejó por un largo rato y fueron hasta que llegaron a la playa, Amalia no esperó a que le abran la puerta del auto y bajó caminó y dio vueltas como una niña descalza por la arena .
Jean la observó con las manos en los bolsillos mientras sonreía al verla.
Caminaron juntos por la orilla, luego él la cargo en su espalda, después estaban tirados sobre la arena y así pasaron mucho tiempo hablando jugando y sumergidos en el agua.
Jean caminó con ella sobre su regazo
Y lentamente fue cayendo sobre la arena quedando él sobre ella, besó su cuello bajó a su pecho y volvió a su boca.
La excitación que sentía era notoria, pues su dureza se podía sentir, y Amalia lo notó. Ella se zafó y pudo levantarse dejando a Jean tan duro como una roca.
-Lo siento, yo...yo...no nunca
Jean entendió lo que ella quería decir y no se atrevió.
-Tranquila mi linda, entiendo, te daré todo el tiempo que desees.
Amalia sonrió y se abrazó a su cuello.
Nuevamente unieron sus labios en esta vez ella lo recibió como si ya se conocieran, la conexión entre sus almas era tan fuerte que sentían su corazón retumbar en su pecho.
Era ya casi la noche.
-Eres muy hermosa mi linda, jamás antes me pasó esto con alguien, eres la primera mujer que llega a mi vida de está forma.
-Y tú eres el primero en mi vida, mi primer beso, mi primera ilusión, mi primer novio.
-Te amo Amalia.
- Te amo Jean, hazme tuya Jean. -susurró sobre los labios de Jean.
El besó cada centímetro de su piel,
Fue despojando la de su ropa, dejándola desnuda expuesta a él.
Esa noche Amalia no solo entregó su cuerpo, entregó su corazón y su alma, descubrió que amaba a ese hombre tanto que no le importó y se olvidó de todo.
Jean entregó su corazón, y recibió todo el amor que Amalia le entregó esa noche, que fue la primera vez para ambos, el por será la primera vez que entregaba el corazón sin condiciones.