Megan Mckenzie había terminado un proyecto para uno inversionistas extranjeros se sentía orgullosa pues trabajo duro, durante semanas prácticamente iba a casa apenas a dormir unas horas para luego volver a la oficina, tenían un plazo muy corto para entregar tal proyecto y además de estar en juego el prestigio de la firma de arquitectos a la que pertenecía, también estaba en riesgo su propio nombre.
Con tan solo 25 años había participado en el diseño y construcción posteriormente de estructuras y obras de gran envergadura que gracias a su compromiso e inteligencia le estaban haciendo un lugar dentro de la comunidad de profesionales de Escocia y en especial de Inverness, pero era momento de celebrar todo había salido bien, miro el reloj y eran las 4 de la tarde, - Jefe, sé que todavía falta una hora para que salgamos del trabajo...
- ¿Quieres ir a celebrar con tu novio verdad?, está bien te lo mereces tu trabajo ha sido excelente y la verdad llevas semanas que prácticamente vives aquí, así que no hay problema ve a disfrutar el éxito de hoy, además es viernes que mejor día para disfrutar.
- Gracias se lo agradezco -, tomo rápidamente sus cosas y contenta a pesar de algunas miradas envidiosas porque la consideraban la favorita se subió a su carro con dirección a su casa.
Quería sorprenderlo, hacer algo especial, así que cuando estaba por llegar pensó en que debía parar en el bodegón que se encontraba por su casa para comprar algún vino además de un par de cosas para picar pues ya se les habían acabado las provisiones, llena de emoción escogió rápidamente la bebida favorita de Dylan, su novio desde hace un año y con quien convivía desde hace 8 meses.
No podía para de pensar en la cara que pondría cuando la viera, al fin tenía un respiro y lo dedicaría completamente a él, así que se estaciono y abrió la puerta sigilosamente, se acercó a la habitación que compartían con la botella de vino frio en la mano y dos copas que había tomado en la cocina en la otra, sonaba una música romántica y de inmediato pensó en que seguro estaba escribiendo alguna escena especial de la novela que desarrollaba en aquel momento y la usaba como inspiración, no podía ser más oportuna, sonrió al pensar en cómo se alegraría al verla.
Se detuvo frente a la puerta un tanto enredada de cómo manejar lo que tenía en las manos sin que se le cayera para abrir la puerta y a su vez no perder ese aspecto pícaro y sexi que quería dar, sin embargo, se dio cuenta que no estaba cerrada por completo por lo que le dio un pequeño empujón, se abrió la puerta y simplemente quedo impactada.
Como si se tratara de una película que transcurría en cámara lenta y ella pudiera observarse a sí misma desde fuera, miro como la botella de vino y las copas se deslizaban de sus manos, estrellándose sonoramente en el suelo, fue tal el estruendo que pareció sacar a la pareja que se encontraba en la cama y que disfrutaba sin percibir su presencia, de lo que parecía ser un trance.
Los ojos de ambos se abrieron de manera impresionante y mientras la chica se cubría con rapidez su desnudes, Dylan corrió hacia Megan, - Esto no es lo que parece, por favor espera - , intentó detenerla cuando esta iba hacia la salida.
Indignada se giró y comenzó a golpearlo, - ¿Qué vas a explicar?, ¿que eres un imbécil??, ¿que mientras trabajo duro para hacer planes a futuro juntos, me engañas?, ¿qué vine como una estúpida temprano a celebrar mi éxito contigo?, creo que eso está claro, no hay nada que puedas decir que pueda borrar lo que vi con mis propios ojos -, dijo discutiendo, - ¿Desde cuándo está ocurriendo esto a mi espalda?, es más no me lo digas eso no cambiara nada.
- ¿Qué querías que hiciera si nunca estás aquí?, siempre ocupada trabajando, no tengo nadie con quién hablar, salir, comer, hacer el amor, tu ambición te trajo hasta este punto, yo no te pedí nada de eso, solo quería tener alguien con quien compartir la vida.
- Asi que todo esto es mi culpa, ¿no eres tú el que no sabe mantener los pantalones en su sitio?, el trabajo duro era por una temporada, sabes sobre mi situación familiar y que queríamos ahorrar para comprarnos nuestra propia casa, tienes que madurar, ¿acaso crees que las cuentas se pagan solas?, pues ya lo vas a aprender, porque de ahora en adelante nuestros caminos se separan.
- Espera, intentemos arreglarlo esa chica solo es un pasatiempo, no es nadie para mí.
- ¿Crees que me convencerás con ese argumento?, para nada, es claro que yo tampoco soy nadie para ti, quiero que te largues de inmediato de mi casa al igual que tu invitada.
- Pero estoy desnudo.
- Recoge lo que dejaste en el suelo y vístete en la calle si lo deseas, pero te vas de esta casa ya, mañana te enviaré tus cosas a la dirección que me indiques, es más dame las llaves, no tienes por qué tenerlas porque ya no vivirás aquí.
Dylan la había aprendido a conocer un poco en el tiempo en que llevaban juntos y sabía que no se calmaría, era una chica fuerte que se hacía respetar de cualquier manera, - Esta bien, pero déjame hablar contigo por favor -, en ese momento la chica salió de la habitación corriendo despavorida fuera de la casa.
- No tenemos nada que hablar, vamos, lárgate tras ella -, y lo sacó a empujones de allí, - no me llames, ni me contactes de ninguna manera no tenemos nada de qué hablar -, luego de estas últimas palabras tiro la puerta de manera sonora.
No le podía estar pasando esto, tenía que estar en una pesadilla, ¿Por qué?, después de que le paso la rabia inicial solo tenía ganas de llorar, se sentía vulnerable, trise e indignada, inevitablemente comenzó a llorar, no podía continuar conteniéndose o explotaría, así permaneció por unas dos horas hasta que se sintió molesta consigo misma por auto compadecerse y sentirse una víctima, Ella era una mujer fuerte y un tipo que no la merecía no acabaría con ella.
Unos minutos más tarde, después de cerciorarse que la pareja se había ido como también los curiosos, Megan decidió que debía salir de allí, se sentía ahogada, con ganas de destruirlo todo, como una intrusa en aquel lugar que consideraba su hogar, la verdad era que si contara con más fuerza hubiese arrancado la puerta y se la hubiese pegado por la cabeza a su ahora ex, se sentía una tonta, ¿Cómo pudo estar tan ciega?
Caminó hacia su vehículo sin tener claro a donde ir, tenía una mezcla de emociones que la embargaron y agobiaron por lo que recorría el camino sin rumbo fijo hasta que llego a un bar, una vez se estaba estacionando recibió un mensaje en el celular y por un momento pensó que se trataba del descarado de Dylan, pero era su supervisor quién le pedía que presentar un proyecto en el que venía trabajando el día lunes, seguramente estaba todavía emocionado por cómo le había ido al proyecto anterior por lo que quería ya ponerse en marcha con otro.
Si su jefe supiera lo que estaba pasando lo más probable es que ni le hubiese insinuado nada respecto al trabajo, pero como podría el tener si quiera una idea, de pronto se sintió tan cansada y triste que no quería ni siquiera pensar en eso, ella no era de las que bebía, pero hoy estaba dispuesta a ahogar sus penas en alcohol.
Al entrar en el lugar como era un poco temprano no había mucha gente así que con confianza se sentó en la barra en el lugar más apartado y luego le hizo señas al bartender, este se acercó con una sonrisa preparada para causar cierto efecto de carisma, la típica estrategia del leve coqueteo para que las solteras se quedaron por horas pidiendo trago solo para verlo, pero ella no era así, no quería nada con los hombres, la única relación cercana que haría esta noche era con el alcohol.
- Buenas noches linda, ¿Qué deseas?
- Dame lo más fuerte que tengas y me dejas la botella aquí.
- ¿Estás segura?
- Sí, se cuidarme, por favor tráela rápido.
- Está bien -, el chico fue por una botella de Vodka y la coloco al lado de un pequeño vaso de shots, en un principio bebió un trago tras otro sin para hasta sentir como si aquellos tragos le quemaran la garganta pero que le ayudaran a olvidar lo ocurrido, aquella escena se repetía una y otra vez en su mente y sentía que se volvería loca del dolor.
Una hora más tarde entro un hombre alto, de contextura fuerte y espalda y brazos anchos, con el cabello oscuro y unos increíbles ojos azules, con un ligero parecido a Gerard Butler, cuyo atractivo destacaba aún más por su sonrisa cautivadora, ya venía bebido, pero a pesar de eso desde que sus miradas se cruzaron de inmediato hubo una chispa.
Se acercó a ella despacio y le saludo, - Pero si es la mujer de mi vida, seguro estabas aquí esperándome, ¿verdad?
- ¿Quién yo? -, dijo mirando hacia los lados a ver si hablaba con otra persona.
- Por supuesto que es contigo, pelirroja, si eres la mitad de apasionada e intensa de lo que refleja tu cabello, me apunto como tu príncipe Mérida.
- ¡Ay que increíble!, pero si hasta sabes cuál es mi princesa favorita de Disney, no solo por ser escocesa y tener el cabello rojo como yo sino por su fuerte carácter y decidida.
- Así que es todo un reto domarte muy interesante.
- ¿Y tú?
- No creo que exista un héroe con mis características, mi simpatía, carisma y alegría desbordante llama la atención en cualquier lugar, tengo una personalidad arrolladora -, dijo con ironía.
- En serio, ¿Qué puedes decir de ti?
- Además de que me gustas tú, soy implacable y dominante, es por ello que no perderé tiempo para decir lo que quiero hacer ahora mismo -, y realmente se sentía bastante atraído hacia ella, pensó por un momento que quizá se debía al alcohol que sentía desinhibido, pero quizá era algún efecto del hechizo de aquella bruja de cabello rojo.
- ¡Ah sí!, ¿Qué es?
- Y se arrodillo frente a todos de manera teatral y le tomo la mano, - Hoy quiero decir delante de todos estos desconocidos que para mí eres la mujer de mi vida, el destino nos ha encontrado y quiero proponerte que seas mi esposa - , se sacó un anillo que tenía en el dedo como gesto simbólico y se lo colocó cerca del dedo anular de la mano derecha en espera de su respuesta.
Todos en el bar al ver el gesto comenzaron a darles ánimos al supuesto novio, "Di que sí", "Él te ama", "no lo hagas esperar más", mientras una Megan apenada no paraba de reír ante aquella locura.
Megan escuchaba a los presentes vitorear "que lo acepte, que lo acepte..." y de pronto sintió que su corazón se aceleraba, el alcohol que ya circulaba por su sangre le hacía sentir aletargada y como si todos se tratara de un sueño y quizá lo era pues ¿Quién proponía matrimonio apenas conociéndote?, Dylan había pasado un año entero en una relación estable con ella y hasta vivían juntos y nunca pronuncio tales palabras.
Sin embargo, se sentía presa de la emoción, aquello era algo salido de una comedia romántica, la manera en que aquel extraño la había mirado como si realmente se tratara la mujer de su vida, sus palabras y gestos la hacían sentir especial, resultaban un bálsamo para su orgullo herido, así que se dejó llevar por el momento, ¿Qué más daba?, ¿qué más podía perder?, sonrió y lo miró a los ojos, aquellos que parecían dos mares profundos en los cuales quizá se podría hundir y perderse olvidando todo el dolor y la tristeza.
- ¡Acepto!, mi Highlander, seré tu esposa, el amor de tu vida, tuya por siempre - , el bar explotó en aplausos de celebración y como si fuera el momento más loco del mundo muchos se acercaron a felicitarlos, "ahora que se besen", gritó uno
Así que él la tomó por la cintura para acercarla a su cuerpo, con la otra mano rozó su rostro hasta colocarla tras su cuello, su pulgar recorría aquella piel tan sensible de su mejilla mientras con sus labios acariciaba su boca, estos eran suaves, tibios y exigentes, así que Megan entreabrió los suyos en un suspiro y Duncan no desaprovecho la oportunidad de profundizar el beso.
Parecía estar en un hechizo, un momento perfecto y único donde dos constelaciones se encontraban dos almas destinadas a estar juntas pensó para después reírse ante lo cursi de sus pensamientos, ¿Cómo se podía entregar tanto en un beso?, ¿Sentirse aquel contacto tan lleno de sentimientos si era con un completo desconocido?, nunca vivió nada igual.
Cuando se separaron el colocó su frente apoyada en la de ella ambos se habían quedado sin aliento e intentaban recuperar la normalidad, mientras se escuchaban aplausos alrededor, sonaba afterglow de Ed Sheeran y Duncan no deseaba dejarla escapar aun así que acerco su boca a su oído y con aquel aliento tibio y voz profunda que sintió que le haría perder la razón le dijo, - Baila conmigo, por favor, no quiero que se acabe este momento, solo regálame un poco más de tu tiempo.
- Por supuesto, me encantaría, además voy a ser tu esposa ¿lo recuerdas?, eso quiere decir que siempre podremos repetir este momento.
- Jajaja, es cierto, así que mi querida prometida y hermosa compañera por esta noche, bailemos por favor - , salieron a la pequeña pista, ella colocó sus brazos alrededor de su cuello mientras él la rodeo por la cintura y disfrutaron de instante totalmente romántico.
"Para los relojes, es asombroso
deberías de ver como la luz baila de tu cabello
un millón de colores de avellana, dorado, y rojo
mañana de sábado se desvanece
el son reflejado por el café en tu mano
mis ojos están atrapados en tu mirada una y otra vez
Estábamos emborrachados de amor, esperando un milagro
intentando encontrarnos en la nieve del invierno
tan solos enamorados como si el mundo había desaparecido
oh, no seré silencioso y no lo dejare ir
te abrazare más fuerte hasta el resplandor
y nos quemaremos tan claro hasta que la oscuridad suavemente se aclare"
Bailaron unas dos canciones más, para como habían transcurrido las horas anteriores ambos estaban pasándola increíble, mientras más se acercaban el fuego de la pasión iba en aumento, se besaban y regalaban pequeñas caricias de manera intermitente, así que Duncan le susurró al oído, - ¿deseas quizá ir a otro lugar?, ¿anticipar nuestra luna de miel?
A esa altura ya Megan no pensaba solo sentía así que respondió un tímido si y sin más se entregaron a una noche de pasión como ninguna, donde hubo más intimidad que en cualquier experiencia anterior, era una aventura de una noche, algo provocado quizá por el alcohol, la soledad y la tristeza pero que no se parecía así, se sentía más que eso.
El amanecer les encontró abrazados, desnudos y abrigados por el calor de la piel del otro, los primeros rayos del sol entraron por la ventana y la primera en despertar fue Megan, quien tenía su cabeza apoyada en el torso desnudo de su acompañante, le costó un poco abrir los ojos, pero allí estaba el hombre que la noche anterior le propuso matrimonio.
Miles de cosas pasaron por su mente, era claro que había sucumbido a la tentación, pero ahora ¿que debía hacer?, quería escapar de allí antes que él despertara, pero ¿Cómo lo logaría si estaba completamente pegada a él?, lentamente subió el brazo que le rodeaba la cintura y este se removió un poco en la cama y luego la sujetó firmemente por la espalda.
Nunca hizo nada igual, pensó, perder la cabeza de tal manera, - ¿A dónde vas después de una noche tan increíble?
- No se dé que hablas, no recuerdo nada de lo que paso anoche - , dijo intentando separase de él y salir de la cama.
- Claro que lo recuerdas por eso pretendes huir - , y la sujeto de nuevo, ahora que estaba completamente despierto y sobrio, lo había analizado el necesitaba una esposa y aquella chica era la indicada, le convenía, pues al menos compartían cierta química que les podría ayudar a fingir ser una pareja real.
- Creo que lo mejor es que me vaya y hagamos como si nada hubiese pasado nada.
- No lo creo, quiero pedirte que seas mi esposa.
- ¿Vas a seguir con eso?, ya lograste el efecto deseado anoche, ya deja el juego no me volverás a hacer caer con eso, ambos estamos sobrios y con la cabeza a punto de explotar, pero totalmente clara, lucida así que no hay promesas vacías y locas que valgan.
- ¿Piensas que te miento?
- ¿Quién en su sano juicio haría algo así?, ilústrame.
- Es una propuesta completamente cierta, sin trampas, ni ofertas engañosas.
- Así sea sin contratos con letras pequeñas la respuesta sigue siendo no - , dijo levantándose cubierta por una delgada tela que destacaba sensualmente su cuerpo femenino.
- No tomes una decisión a la ligera te pido que lo consideres con detenimiento es algo que te puede convenir al igual que a mí.
Cuando se disponía a responder nuevamente el teléfono de Megan comenzó a sonar y desesperada no lograba conseguirlo entre la ropa y cojines arremolinados en el suelo, seguramente era su madre que solía llamarla temprano para saber si estaba bien y que le contara sobre sus éxitos profesionales, finalmente lo tomó y con los nervios oprimió el botón de altavoz.
- Hola hija, lamento tener noticias tan terribles a esta hora de la mañana, pero en los exámenes que me realizaron el resultado es que estoy enferma, de hecho, es grave...
- Espera un momento mamá, por favor explícame - , y oprimió el botón para escuchar la llamada de manera privada, caminó hasta la ventana de la habitación, para apartase un poco de su acompañante y escucho con tristeza el difícil diagnóstico, el tratamiento que necesitaba y lo costoso que era.
- Mi intención no era preocuparte, ni echarte a perder el día, pero eres mi apoyo y no quiero mentirte en una situación tan delicada, sé que tienes demasiado encima pero no tengo con quien más desahogarme.
- Tranquila mamá, te prometo que todo saldrá bien, hare lo necesario para que no te falte nada, así pida un préstamo o venda algo, cuenta conmigo, estarás bien yo correré con los gastos - , Duncan escuchó un poco y pensó que esa era la clave para que aceptara su propuesta.
Megan continúo hablando un poco más con su madre, quería animarla así que le contó el éxito del día anterior sin mucho detalle y obvio lo ocurrido con su novio, no quería añadir más preocupaciones a su mente, sino que, por el contrario, a partir de ahora solo regalarle momentos felices, la vida podía cambiar en un segundo, así que era importante hacer sentir amados a las personas importantes para uno.
Una vez cerro la llamada y se giró tenia a Duncan frente a ella, quien la miraba a los ojos, - Ahora más que nunca, te reitero mi propuesta.
- Por favor no utilices lo que escuchaste para usarlo en mi contra.
- Para nada, tengo dinero y la posibilidad para ponerlas en contacto con los especialistas más competentes para que tu madre este bien.
- ¿Qué quieres a cambio?, ¿Cuáles son tus condiciones?
- Solamente que te cases conmigo, nada más - , aquello a Megan no le daba buena espina, era muy insistente con el tema del matrimonio.
- Quiero que me digas la verdad, ¿Qué ganas tú con este trato?, ¿Qué ganas con casarte?, no soy tonta debes tener algún beneficio - , él se quedó en silencio, pensando si debía decirle o no sus intenciones.
Duncan se había quedado en silencio ante la pregunta de Megan no es que ocultara un hecho fatídico, no eran una familia de mafiosos o asesinos, pero sus intenciones para tal matrimonio claramente no eran altruistas pues claro que tenía un interés personal de fondo, así que debía saber explicárselo de manera que esta no rechazara aquel convenio, se levantó de la cama aun en estado de desnudes lo que hizo que Megan escondiera su rostro apenada.
- Creo que lo mejor es que vayamos a desayunar y allí podremos hablar con más comodidad, permíteme, me doy un baño primero y estaré listo para ti.
- Está bien - , una vez Duncan desapareció por la puerta Megan tuvo la oportunidad de manera más privada digerir la noticia que le había dado su madre, sin poder evitarlo le invadió la tristeza y unas lágrimas brotaron de sus ojos, no podía permitir que su madre muriera, aun si no tenía los recursos necesarios debía solucionarlo, pero se preguntó hasta donde era capaz de llegar.
Ella no era una cualquiera había luchado mucho para ser una profesional y hacerse el nombre, así que eso era un límite infranqueable, pero ¿Qué era lo que el realmente le estaba proponiendo?, ¿Cuáles seria las condiciones que le exigiría?, ¿Y si era un loco o quizá un depravado?, su nivel de ansiedad y angustia estaba por las nubes al borde de querer morderse las uñas, pero en ese momento Duncan salió del baño, vestido solo de la cintura para abajo y en ese momento se le seco la garganta, que tipo más atractivo, no podía tapar el sol con un dedo.
- Deja de preocuparte ya verás que todo va a salir bien.
- Tu tranquilidad me desconcierta.
- No digo que estés tranquila respecto a lo que ocurre con tu madre, me pongo en tu lugar y por supuesto que entiendo tu preocupación, pero hablemos esto con un café.
Salieron de la habitación y repasar con la mirada todo el lugar se dieron cuenta que habían llegado allí con la camioneta de ¿él así que el auto de ella todavía permanecía en el bar, - No te preocupes, luego de desayunar iremos por él.
Llegaron al pequeño restaurante y luego de pedir un café para terminar de despertarse y espabilar pasaron a pedir el desayuno antes de comenzar a hablar, - ¿Con que deseas desayunar? - , preguntó Megan quien por costumbre solía leer la carta y tomar decisiones rápidas para no retrasar al mesero.
El sonrió ante la personalidad que empezaba a mostrar, le gustaba llevar la dirección de la situación y hasta cierto punto se lo permitiría pues definitivamente el que llevaría las riendas de la relación sería é, - Creo que me apetece tostadas, beicon, huevos y salchicha y de postre algo de fruta.
- ¿No deseas haggis y pundín Negro?
- La verdad es que sonará poco escoces, pero no me gustan demasiado.
- A mi sí, pero yo también pediré lo que pedirás tú, pero con la diferencia que de postre deseo cranachan.
- ¿Te gusta el dulce?
- Mucho, pero intento no exagerar - , se cuidaba era algo excelente y se notaba pues lucia saludable y podía corroborar que tenía un buen estado físico, - Bien por favor vayamos al tema sin más vueltas.
- Necesito una esposa de inmediato, no te daré los detalles por ahora, pero con ello resolvería un problema familiar como también económico, no soy un asesino, ni abusivo, solo que no me he enamorado, no tengo una novia y la verdad es que si hago un acuerdo contigo, podría mantener separados los sentimientos involucrados en una relación real a la que vamos a compartir tú y yo que es solamente un pacto beneficioso para ambos, fingiríamos pero al final de nuestro acuerdo seriamos libres sin engaños.
- La verdad ahora mismo no deseo tener una relación.
- Entonces este acuerdo sería perfecto para ambos yo te ayudo con la situación de tu madre y eventualmente cualquier cosa que necesitas y tú me ayudas hasta que encuentre el verdadero amor de mi vida, no tienes que cumplir con tus deberes de esposa ni mucho menos, pero delante de mi familia y mi entorno laboral y de amistades serás mi devota esposa enamorada.
Ella lo pensó un poco y la verdad es que necesitaba el apoyo de inmediato para su madre, pero la verdad es que ahora mismo no quería una relación real con nadie, no solo estaba sumamente dolida, sino que no sentía preparada para confiar en nadie más a esos niveles, así que la propuesta no parecía tan descabellada, ¿qué tan difícil podía ser actuar como pareja por un tiempo y luego cada uno seguir con su vida?, fácil.
- Está bien, acepto ser tu esposa de mentira por un tiempo.
- Bien, redactaré el término de nuestro acuerdo y luego lo firmaremos para que cada uno sepa exactamente lo que se espera de el en este trato.
Ella extendió su mano en modo de chiste, - Entonces llegamos a una decisión, socio.
- Trato hecho.
Continuaron comiendo, intercambiaron números y algunos datos personales, al terminar fueron por el auto de Megan y allí separaron sus caminos pues ambos tenían mucho que hacer a partir de ese momento para poner en orden su vida.
Megan llego a casa luego de tantas horas pero al abrir la puerta el choque de realidad con todo lo ocurrido el día anterior la golpeo fuerte, había tomado una decisión que cambiaría su vida pero debía primero cerrar este capítulo así que fue por unas cajas y empezó a empacar todas más pertenencias de Dylan, debía borrarlo de su vida y de su casa, como si nunca hubiesen convivido, mientras manejaba a casa reflexiono lo suficiente para darse cuenta que nadie creería su relación con Duncan si sabían que acababa de terminar con su novio.
Mientras guardaba su ropa y objetos personales, se dio cuenta que no había demasiada evidencia de su vida juntos apenas unas fotos en los celulares de cada uno cuando recién comenzaba la relación no mucho más, en unas simples cajas cabían un año entero de su vida que desperdició en una relación donde nunca hubo un sentimiento real al menos de parte de él.
Sin esperar más las cargo en su vehículo y las llevó a la casa de un amigo de Dylan donde sabía que podía retirarlas, regresó a casa, se cambió a la habitación de huéspedes y una a una entre lágrimas borró todas las fotos que tenía en el celular y su computadora, así como esperaba poder borrar los recuerdos en su mente y su corazón.
Mientras tanto Duncan regreso a su casa, había tomado una decisión y debía informarla a todos, ya casi era hora de almuerzo, - llego mi nieto favorito, ¿Le contarás a tu abuela porque tienes esa cara de alegría?
- Tengo buenas noticias, pero quiero dárselas a todos juntos durante el almuerzo.
- De acuerdo, los llamaré a todos.
Una vez todos estuvieron sentados él se levantó, todos hablaban y estaban distraídos así que tomo el tenedor e hizo sonar su copa de agua, esto atrajo la atención de todos antes de empezar a hablar, - Tengo un anuncio que hacerles.
- ¿Adquiriste otra empresa? - , preguntó su primo Sean con ironía.
- Si lo hice, pero de eso no se trata mi anuncio, es de un tema más personal, me voy a casar finalmente - , los murmullos comenzaron a escucharse por toda la mesa pues todos estaban muy sorprendidos, como de la noche a la mañana iba a dar el paso, después de pensarlo tanto.
Su abuela se alegró, pero pronto le picó la curiosidad, - ¿Cuándo conoceremos a la elegida?
- Creo que debido al poco tiempo que queda para preparar la boda pues nos casaremos en una semana, le conocerán durante la prueba del vestido.
- ¿Y por qué tanta prisa?, no me digas que está embarazada.
- Nada de eso abuela, solo que estamos enamorados y seguros del paso que daremos así que para que postergarlo mucho más.
- Bueno, tienes razón, cuando el amor llega a tu vida no debes postergarlo, me hace recordar a tu abuelo y a mí, claro en esa época la gente no solía convivir, normalmente había que esperar hasta después del matrimonio.
- Eso fue hace siglos abuela - , hablo nuevamente Sean.
- Debes presentármela antes, además no esperas que haga todo sola, ¿Verdad?, así que pídele que mañana deseo invitarla a desayunar fuera, por favor.
- Abuela mañana ella no podrá, se ha ido de viaje a Edimburgo por un compromiso de trabajo, pero te prometo presentártela el día en que regrese - , necesitaba ganar tiempo, pues su abuela no solo lo conocía bien y sería difícil engañarla, sino que era bastante sabia, así que sabría hacer las preguntas necesarias para sacarle la verdad.
- Está bien - , entonces será cuando este aquí, espero que no esté tan ocupada como tú con su profesión pues no se verían jamás.
- Tranquila abuela, creo que estaremos bien.
- Entonces tenemos mucho que hacer para organizar una boda en tan poco tiempo, ¿ya llamaste a una organizadora?
- No, apenas acabo de convencerla después de varios intentos que acepte casarnos, así que a partir del lunes deberé coordinarlo todo con ella.
- Cuenta conmigo, yo también tengo mis contactos y les puedo ayudar a tomar decisiones rápidas.
- No te angusties por favor, queremos hacer algo pequeño, entre familia, sabemos qué es poco tiempo para organizar una gran boda, así que lo mejor es ir a lo más esencial e importante, no haremos una fiesta, organicemos una cena para después de la ceremonia y ya, que te conozco.
- Pero ¿cómo después de esperar tanto para casarte lo vas a hacer así?, para toda mujer es uno de los momentos más importantes en su vida, el vestido, tantas cosas que son el sueño de una novia.
- Megan no es así, es una mujer sencilla que le interesa es la esencia, ella misma fue la que me pidió que fuera de esa manera o no aceptaría.
- Está bien, entonces respetemos su deseo, quizá no se siente cómoda entre multitudes y es su día tiene derecho a exigir vivirlo a su manera igual me gustaría que organizáramos algo lindo y tradicional, pero si debes intentar que más adelante deje la timidez, pues siendo tu esposa estoy segura de que deberá acompañarte a muchos eventos, en fin, déjame ser la primera en felicitarte - , su abuela se levantó de su asiento y fie hasta él y lo abrazó conmovida.
Duncan se sentía feliz de hacer feliz a su abuela y pensaba que era la decisión correcta, pero se sentía mal de engañar a su abuela, por ejemplo, ella era para él como una segunda madre y no quería fallarle, pero cuando todo terminara estaba seguro de que lo perdonaría.
Continuaron almorzando después de una ronda de abrazos y felicitaciones de todos, sinceros y otros no tanto y de inmediato comenzó a trazar un plan, debía llamar a su futura esposa y citarse con ella para inventar una historia de amor y conocer un poco uno del otro pues su familia no le había preguntado más pues sabían que era totalmente hermético con su vida social, pero sabía que irían tras Megan.