En poco tiempo él ha conseguido, casarse, enviudar y volver a casarse. John D estaba seguro que eso no era buena fortuna para él, si no una completa desgracia, las personas ya comenzaban a murmurar sobre él y a decir cosas como que era un viudo negro.
Cuando se casó la primera vez, no fue por amor, fue por obligación, pero ni así el jamás le deseo mal a su primera esposa, mucho menos pensó que su matrimonio terminará en tan poco tiempo y de esa forma.
La segunda vez que se ha casado, es por un contrato que lo favorece o al menos eso cree el, obvio tampoco ama a la mujer con la que se ha casado, ni siquiera la conoce, ella solo lo usa para su satisfacción personal.
Pasa cierto tiempo y John se siente demasiado usado y comienza a pensar que en este contrato él es realmente el menos beneficiado así que, piensa en renunciar o más bien cancelarlo y divorciarse no pensando en las consecuencias.
-Señora Julia, he decidido dar por cancelado nuestro contrato -dice un John D decidido y ella lo mira con la ceja alzada fijamente tentativa.
-¿Estás seguro?
-Si -dice lentamente pero seguro.
-Está bien, pero antes debes leer muy bien el contrato que firmaste ahí dice exactamente lo que pasará si no lo cumples o lo que tendrás que pagar.
¿Que? Cómo es posible que no allá leído esa parte antes de firmar pero que torpe soy.
Ven acompáñame a descubrir junto a John lo que le prepara su futuro, si podrá o no deshacerse de ese contrato, si será viudo nuevamente y si logras ser feliz algún día, o será por siempre el Viudo negro.
Él en ese momento tiene un gran dolor de cabeza, que también recorría todo su cuerpo. John D siente que ya no puede soportar más su infierno. Como si fuera un recuerdo él, ve que una mujer blanca desnuda lo acariciaba por lo que él le dijo:
-No aguanto más estás caricias.
Después de esto John quedó profundamente dormido, si no fuera porque aún respiraba parecía que estaba muerto.
Al día siguiente, el aún seguía durmiendo, pero después de unos minutos fue despertado con un escandaloso golpe a su puerta. Con sus hermosos ojos medio abiertos John miro a todo su alrededor y se pudo dar cuenta que, no se encontraba en un lugar conocido.
-¡Diablos! -grito de repente.
Ayer había sido su boda con Yuliana Rojas, por la ocasión y la manera en la que decidió contraer nupcias, este decidió ponerse a beber, como si no existiera un mañana para el más. Luego después de unas varias copas dentro de él, ya no supo más de sí mismo hasta ahora que va despertando.
- ¡Diablos y más diablos! repitió constantemente.
No recordaba lo que había pasado la noche anterior, tampoco comprendía porque es que había amanecido con todo su cuerpo adolorido. Quiso hacer de lado su pensamiento y se levantó para recoger cada pieza de su ropa, era un traje de novio el que estaba tirado en el piso. Sin que él lo pidiera y sin permitirle terminar de vestirse por completo, de pronto alguien abrió la puerta y se dejaron entrar un par de tipos con cámaras, como si fueran periodistas, al lado de Saúl el hermano de su ahora esposa. John estaba asustado porque esas personas no dejaban de tomar fotos y quizás video. John de manera inconsciente se acercó a Saúl, pero este lo empujó con desprecio.
-¡John D! ¡Maldito infeliz! Apenas te casaste ayer con mi hermana ¿Y ya le has sido infiel? -grito Saúl histérico para luego golpear a John con fuerza.
John no se esperaba que su cuñado lo fuera a golpear, por lo que el golpe hizo que casi cayera al suelo por el impacto, aunque tambaleándose se sostuvo, y con una mano cubrió la parte del rostro en la que le habían pegado y grito ahora el con coraje
-¡Saúl! ¿Qué diablos te pasa? -el aún no comprendía lo que había o estaba sucediendo.
-La verdad cuñadito, te considero una mejor persona, no esperaba que fueras tan ruin, ahora me doy cuenta que simplemente fingías ser un buen hombre, de buenos principios y valores. Pero sin embargo eres todo lo contrario, ayer mi hermana después de la ceremonia te estuvo esperando en casa para preparar lo de su luna de miel y mientras tú, ¡no llegaste porque preferiste dormir en la cama de otra mujer! -dijo Saúl con una mueca en su rostro de rabia y desprecio -¿Te has dado cuenta de lo que has hecho? -repunto.
Unos minutos después de todo ese drama, el hombre le lanzó al rostro un paquete de fotos donde aparecía él y una mujer desconocida en la intimidad de sus actos.
John las miraba y las miraba, si poder dejar de hacerlo, pero el aún seguía incrédulo por lo que estaban viendo sus ojos.
Pero cómo es eso posible ¿Quién demonios es ella? -se preguntó para sí mismo.
Él estaba negado a creer que la mujer que aparecía a su lado, no fuera su esposa.
-Saúl, deja que te explique y se lo explique a ella -dijo John incorporando se derecho nuevamente en el piso. Pero en cuanto estaba a punto de comenzar su explicación, se quedó en silencio pues se dio cuenta que no tenía alguna, ya que ni él sabía lo que realmente había pasado.
-¡No quiero escuchar tus explicaciones baratas! Y mi hermana mucho menos -respondo Saúl en un tono demasiado disgustado y le lanzó a sus manos un folder con documentos previamente preparados firmarlos imbécil son los papeles de tu divorcio mi hermana no quiere saber de ti.
Sus palabras eran demasiado duras, y aunque él no amaba realmente a su hermana, si no que se había casado con ella para poder heredar una parte de la herencia de su tío abuelo, las palabras de su cuñado le dolían, pero aún más no poder hacer lo que le pedía, ya que él tenía que permanecer casado al menos seis meses para poder heredar o bien quedar viudo en el proceso, pero eso nadie lo sabía.
-John, ya deja ir a mi querida hermana, ella no te quiere volver a ver en su vida, ahora solo puede sentir odio y rencor hacia ti - dijo Saúl con un tono mejor que el anterior, intentando convencerlo, pero no podía disimular que le daba gusto la separación pues él nunca lo había aceptado como novio de su hermana, mucho menos como esposo.
-¡Saúl Rojas ¿Has sido tu quien me causo todo este escándalo para dejarme en mal con tu hermana? -grito John mientras corría hacia el para confrontarlo.
-¿Y qué piensas hacer? -lo detuvo en seco y lo empujo. -¡Será mejor que firmes ya cuñadito o más bien ex cuñado!
-La fuerza con que aparto Saúl a John fue tan brusca y violenta que hizo que ahora sí cayera al suelo, lo que provocó que le diera mucho coraje y sentimiento.
No importa lo tonto que pensará Raúl que era John, al ver esa urgencia de su cuñado por qué firmará, era obvio que él tenía que ver con lo que pasaba.
¡Tú no tienes madre! ¡Todo esto fue una maldita trampa de tu parte! -John lo decía en su cabeza.
-Lo siento cuñado, pero no puedo firmar y no quiero hacerlo -menciono John de manera clara y contundente, para luego romper el folder, así como se lo había entregado. Él no iba a permitir que su cuñado que tanto lo odiaba se saliera con la suya y más aún que lo perjudicará aún más con la entrega de su herencia que realmente eso era lo que más le podía, porque necesitaba es dinero para ayudar y apoyar a alguien más.
-¡Vaya! ¡Pensé que no tenías carácter! Que mi hermana se había casado con un simple sumiso -contesta Saúl en un tono burlón -si no firmas atente a las consecuencias, are que todos sepan la clase de hombre que eres, te are ver mal delante de todos por lo que le has hecho a mi hermana.
Mientras escuchaba sus palabras, él estaba pensativo.
De la noche a la mañana, la compañía de su padre se había venido abajo, por tal motivo su papá había muerto por un ataque al corazón que no resistió y su madre estaba en el hospital. Si ella se enteraba de que su hijo no podía ayudar a la familia ya que, así como se casó se tuvo que divorciar por calenturiento, su madre no lo soportaría y el moriría de tristeza por ser el responsable de su muerte -el se decía.
-Cuando reaccionó nuevamente, el puso su mirada fijamente en la de Raúl y comenzó a sonreír como tonto.
-Pensé que querías que tú única hermana fuera feliz al lado del hombre que ama, creí haber escuchado que dijiste hace un tiempo que yo era como su príncipe azul ¡Pero ahora comprendo que el que siempre fingió fuiste tú! -indico John.
-¡Te pido por favor te retires y te lleves a estas personas fuera de aquí!, Cómo viste rompí tus papeles y ahora pertenecen al cesto de basura, así que aquí no hay nada que firmar ni nada de qué hablar, porque no me interesa seguir escuchando lo que tú dices y tus estúpidas amenazas, por mi puedes hablar lo que quieras de mí, pero no me divorciare de tu hermana ¿Si Comprendiste?
-Eres un idiota, pero ahora por tus estupideces no estrenaras casa al lado de mi hermana y mucho menos mi familia pagará su viaje de recién casados, ahora todos los gastos corren por tu cuenta cuñadito -dijo respingando Saúl.
-No me interesa si no estreno casa o no tengo luna de miel, la interesada en eso era tu hermana así que a ella coméntale eso -contesto John sin importancia.
-Entonces ve por las cosas de mi hermana y tuyas que habían llevado a la nueva casa, no quiero nada ahí -de manera altanera le dijo Saúl.
-Eso no es necesario, mis cosas solo las puedes tirar, y si tu hermana no pasa por las suyas pues también las tiras, al final cera tu decisión -respondo John tocando su cabeza ya que le dolía.
Terminando de decir eso último, John se puso de pie, miro al espejo acomodando o intentando acomodar su ropa, para después empujar a las personas que estaban ahí y salir lo más pronto que pudiera.
El calor que sentía John lo hacía sofocarse y sentirse mal, pero eso no hace que se detenga. El salió tan deprisa de aquel departamento que no se fijó al cruzar una de aquellas calles, causando que el auto que en ese momento venía por el camino sin poder detenerse lo aventara sin poder evitarlo.
-¿Qué es lo que ha sucedido? -pregunto la mujer que estaba en la parte de atrás en un tono no importante.
-Señorita Julia, parece que hemos golpeado algo o a alguien, bajare para poder revisar -dijo el chófer algo tartamudo ya que estaba nervioso.
Mientras que la mujer dentro no le dio ninguna respuesta, por lo que el chófer quitó su cinturón y se bajó a revisar, en cuanto llego a la parte delantera del auto vio a un hombre tirado en el pavimento de la carretera.
John estaba tirado en el piso, el no sentía que tuviera o le hubiera pasado algo grave, ya no se sentía mareado, su respiración era totalmente normal, pero sentía adolorida la parte baja de sus piernas.
-Joven ¿Está usted bien? -pregunto el chófer aún más nervioso, mientras no dejaba de verlo a él.
En ese momento, por el dolor que sentía el pobre joven, realmente no deseaba contestarle.
-¿Está todo bien? -pregunto nuevamente el chófer.
Sin emitir ningún sonido John extendió uno de sus brazos para poder alcanzar el cofre del auto y poder levantarse, pero le fue inútil, al ver lo que intentaba hacer el chófer se acercó un poco para ayudarle. Apenas logro ponerse de pie, lo soltó a él y se apoyó un poco contra el auto para intentar recuperar algo más de sus fuerzas. John realmente estaba pasando muy mal ese inicio de día.
¡Está a sido una mañana horrible en la que me han pasado puras cosas malas! Ahora nada más falta que me orine un perro o ¿Que más sigue? -pensó para si mismo.
Él estaba demasiado enojado que de repente instinto pateó el auto de lujo para descargar así un poco su enojo y frustración. Estaba a punto de volver a patear lo por segunda vez, una de las ventanillas traseras del auto se bajó, dejando al descubierto el rostro delicado de la mujer que se encontraba en el interior. Eso provocó que John de detuviera y bajara lentamente su pierna la cual había permanecido un poco en el viento debido a la impresión que parecía cámara lenta, mientras miraba asombrado a aquella mujer.
Pensé que no había en la tierra una mujer más guapa que mi mamá en este mundo, pero ella lo es aún más. -se decía en su cabeza.
Si aún te quedan fuerzas para patear así mi auto, eso significa que no has sufrido ningún daño -dijo la mujer en un tono seco y frío. Dale algo de dinero para que nos podamos ir ya.
Quizás sea hermosa por fuera, pero por dentro ha de estar podrida - pensó en su cabeza John.
El escuchar aquellas palabras lo hicieron ponerse muy enojado.
-Dígame usted ¿Quién se cree que es para querer humillar me de tal manera? -grito con la poca fuerza que tenía John -¿Acaso piensa que con dinero puede solucionar todo? Porque déjeme decirle que las cosas así no funcionan ¡Usted debe hacerse responsable de sus actos!
La mujer aún indiferente, solo decidió cerrar la ventanilla en cuanto el término de hablar ignorando por completo lo que había dicho.
-Joven, aquí está el dinero -menciono el chófer amablemente. Este es un momento en que mi jefa tiene demasiada prisa, así que será mejor que vaya a un hospital para que lo revisen por su propia cuenta, considero que eso será más que suficiente y usted estará bien.
John tomo el paquete de dinero con demasiado enojo. Y justo cuando el chófer pensó que no era necesario preocuparse más por el asunto, él se dirigió de manera rápida a abrir la puerta trasera de la ventanilla que anteriormente se había bajado para luego, aventarle el paquete de billetes directamente en la cara de la mujer en su interior y así de inmediato darse a la fuga.
Todo fue demasiado rápido que aquella mujer Julia Escalante se quedó prácticamente con la boca abierta.
No sé porque creí que me agradecería, pero que idiota -se dijo entre si.
-Señorita Julia ¿Dis...está usted bien? -pregunto el chófer tartamudeando de los nervios al hablar.
Julia tomo un billete que se había quedado pegado en su mejilla por su maquillaje y dijo como si no le importará.
-¡Recoge el dinero y vámonos!
¡Que hombre tan raro! ¿Cómo es posible que no me allá reconocido? - pensó Julia
mientras lo veía desaparecer por el retrovisor. Luego ella sonrió, al recordar que anoche ella entro a la habitación equivocada, y al ser cautivada por la belleza de aquel hombre, no dudo en tenerlo entre sus piernas.
¡Ese era un auto de mucho lujo! Menos mal que me he alejado rápido de él, alguien con algunos problemas económicos como yo, no debe buscar problemas con ese tipo de personas por ahora, creo que he sido algo impulsivo. Si se repitiera lo mismo...ja, reaccionaria de la misma manera, jamás permitiré que nadie me humille de ninguna manera. - Pensó John mientras caminaba rápida y sigilosamente.
Él tenía desconfianza de que las personas que acababa de dejar atrás, quisieran involucrarse en su vida, que seguía caminando prácticamente corriendo sin rumbo ni dirección. De pronto sintió que alguien le dio un golpecito en el hombro y se asustó que por instinto pego un leve grito.
Cuando John grito la persona que le acababa de dar la palmada se asustó y también grito.
-Pero, ¡No sabes que me puede dar algo del susto, Roy! -dijo John al girarse y ver con completa claridad el rostro de uno de sus amigos, Roy Vázquez quien no había ido ayer a su boda porque para él era sagrado el matrimonio y las personas se deberían de casar por amor, él sabía muy bien que John no amaba a su ahora esposa.
-Y tú a mí, también me has asustado -menciono Roy mientras cubría su pecho.
Un momento después de que ambos se calmaron y se relajaron un poco, Roy jalo a John dentro de una cafetería.
-¿Porque estabas caminando con demasiado prisa como si alguien te estuviera persiguiendo? ¿A poco no escuchaste que te llame por tu nombre? después de tomar asiento en las sillas dentro, pregunto Roy con un semblante pálido y preocupado.
Apenas escucho sus preguntas llenas de preocupación, John sintió una agonía por dentro que de pronto lo hizo ponerse sentimental y ni siquiera él sabía por qué.
-¿Que sucede amigo? ¿Tan mal estuvo tu noche de bodas? -pregunto Roy y John abrió sus ojos como platos al escuchar su última pregunta realmente sorprendido y apenado a la vez.
-No, claro que no, pero que preguntas haces respondió John con algo de vergüenza.
-Entonces habla que tengo mucho tiempo para escucharte ¿Dime qué es lo que te sucede? -John comenzó a relatarle su historia y cuando terminó Roy tenía una cara de enojado.
-Ese imbécil de Saúl, nunca te acepto, nunca le caíste bien es obvio que siempre está buscando la manera de perjudicarte, pero esta vez creo que ya llegó a su límite, mira que hacer esto solo para que, así como te casaste te divorcies, ni siquiera le importan los sentimientos de su hermana, pero vamos en este momento a darle lo que se merece a ese infeliz. -menciono Roy en un tono enojado dispuesto a ayudarlo a vengarse.
-No, no iremos a ningún lado Roy, no quiero más problemas, aparte le rompí los papeles en su cara y le deje claro que no firmaré por él,ni por sus amenazas e intimidaciones, que si su hermana se quería divorcias pues que ella misma me lo pidiera.
El conocía lo temperamental que era su amigo, si no lo detenía en ese preciso momento, el sería capaz de irle a dar tremenda paliza a su aún cuñado.
-Dime si viene aquí tu esposa y te pide el divorcio ¿Se lo darás? ¿Te divorciaras a viéndote casado apenas ayer? Jajaja comenzó a reír Roy como si estuviera feliz de que lo hiciera.
John lo miro extrañado y confundido, no comprendía que era lo que sucedía, porque su amigo estaba feliz de que él se divorciara tan pronto.
-No, por supuesto que no me voy a divorciar, no cederé a las amenazas del idiota de mi cuñado y no creo que mi ahora esposa venga y me lo pida y aunque lo hiciera tampoco me divorciaría, a mí nadie me dice que hacer Roy. Pero tú ¿Porque te ríes? ¿Te parece graciosa mi situación? -pregunto John en un tono serio mirándolo a los ojos.
-Sinceramente si, bueno es que no puedo evitar estar feliz -dijo Roy sonriendo. -Yo te dije que no era bueno que emparentaras con esa familia, que, aunque tú futura esposa fuera un pan de Dios su familia no lo era en especial el patán de su hermano quien es un maldito desgraciado, pero tú no quisiste escucharme no sé porque tú interés en esa mujer con esa familia problemática habiendo otras mejores, pero tú insististe en casarte con ella, ¿Ahora dime qué piensas? ¿Ya te has arrepentido?
-¡Importa eso ahora! -El punto es que mi querido cuñado no descansará hasta verme divorciado de su hermana y yo no pienso hacer eso, al menos durante unos cuantos meses. Pero el muy infeliz lo planeo todo, hizo todo un plan para chantajearme, hasta llevo algunos hombres como reporteros a mi habitación pensando que así me obligaría a firmar el divorcio -dijo John aún sorprendido.
Al ver el rostro de Roy este se veía algo sorprendido y preocupado.
-Pero bueno eso no me importa por ahora -dijo John y continuo con sus ojos rojos llenos de coraje -aquí la cuestión es que no sé quién es la mujer con la que estuve anoche, no sé si yo me aproveche de ella o ella de mí. Hace mucho tiempo que no estaba con una mujer, siento como si alguien hubiese robado mi segunda virginidad ja ¡Vaya mala suerte la mía!
-¡Hijos de la fregada! Pero yo te aseguro que se irán al infierno esos dos desgraciados, tu cuñado y la tipa que ha de haber contratado para montarte el teatro y por eso ella ya no estaba cuando despertaste. -dijo Roy molesto. En cuanto a lo que sucedió anoche, será mejor que hagas el intento por olvidarlo, déjalo en qué fue solo una aventura y no le des importancia que tarde o temprano lo pagará ese idiota.
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De pronto la señorita Juliana estornudo en el auto.
-Señorita ¿A cogido algo de frío? ¿Quiere que le aumente un poco más la calefacción? -pregunto el chófer algo preocupado.
-No, claro que no, no pasa nada, sigue conduciendo -dijo Julia.
Ella estaba de camino a su casa, ya que le habían informado que algo grave había sucedido y necesitaban de su presencia con urgencia.
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Para que John se animará un poco, Roy lo acompaño para entretenerlo todo el día. Ya era de noche, John recordó otro problema grave, él no tenía dónde dormir, había vendido su departamento para ayudar a su familia con gastos y no podía ir a la casa que le habían regalado por parte de su esposa, porque capas que ahí ya estaba metido el idiota de su cuñado y no quería más problemas, ni que lo siguiera molestando con el dichoso divorcio.
Ahora no tengo nada -pensó dentro de él.
Ya es tarde, Roy será mejor que regreses pronto a tu casa o tu novia se molestará -indico John. -Muchas gracias por haberme hecho compañía, ya me encuentro mucho mejor.
-Y ¿A dónde piensas ir? ¿Irás a la nueva casa? -pregunto Roy interesado y preocupado.
-Claro -asintió John en un tono serio y tranquilo, para después agregar -ya no te preocupes tanto por mí y regresa ya a tu casa.
Cuando Roy finalmente decidió marcharse, John dio un profundo suspiro para luego preguntarse a sí mismo en voz alta.
-¿A dónde diablos iré?