Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > (+18) DARK SHANE - SEX HARD 1.1
(+18) DARK SHANE - SEX HARD 1.1

(+18) DARK SHANE - SEX HARD 1.1

Autor: : Abd
Género: Romance
¡ATENCIÓN! CONTENIDO NETAMENTE ADULTO -SEXO GRÁFICO -VIOLENCIA -LENGUAJE SOEZ La sentí mía desde el primer momento. La mujer que llenaría de dulzura y luz mi oscura y amarga vida. Mi adictivo caramelo, esa estúpida cachonda que se convirtió en todo para mí y me ayudó a apagar mis demonios. Antes de ella yo... No fui tan claro. Esta es la vida de Eder Shane, si no leíste SWEET CANDY aún no leas esto. LECTURA ERÓTICA CON CONTENIDO VIOLENTO, no leas si no estás listo para esto.

Capítulo 1 PRÓLOGO Y ADVERTENCIAS

LECTURA VIOLENTA CON ESCENAS GRÁFICAS DE SEXO SALVAJE, ABUSO, LENGUAJE SOEZ Y DEMÁS PECADOS ESCRITOS. Si es mucho para ti, repito: ¡No leas!

Si por el contrario leíste SWEET CANDY y te interesa saber más sobre la vida de Eder Shane antes y durante la llegada de Verónica a su vida, sigue cariño, esto es para ti.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El sexo siempre me dio paz, siempre ayudó a agotar mi energía como lo hacía un saco de boxeo o tatuarme. El sexo violento consensuado pues... Digamos que era mi terapia de relajación, una visita al spa para mí.

Cuando la conocí nunca pensé que mi vida cambiaría tanto por una pequeña calenturienta de ojos bonitos. Pasé de follarlas a todas a querer cogérmela sólo a ella en todas las posiciones y lugares posibles. La sentí mía desde el primer momento. La mujer que llenaría de dulzura y luz mi oscura y amarga vida.

Mi adictivo caramelo, esa estúpida cachonda que se convirtió en todo para mí.

Antes de ella todo era distinto, sólo Verónica ha podido y podrá sacar lo poco bueno que queda en mí. Está es mi historia, todo lo que me llevó a ella, ¿Te asusta conocerla?

"El sexo nutre, enriquece y relaja. Y yo me siento un puto hippie drogado cuando las amarro y azoto".

Capítulo 2 Relato No. 1 - CUMPLEAÑOS FELIZ (PRIMERA PARTE)

-Feliz cumpleaños, cariño- la sonrisa hermosa de mi madre fue lo primero que vi al abrir los ojos. Era feliz, cumplía cinco años y ella me despertó con un pastel de chocolate en la cama. La miré, era preciosa, su cabello oscuro estaba enmarañado y en sus ojos cansados se veía que había despertado muy temprano para prepararme la torta, le di las gracias y me apresuró a salir de la cama, corrí al baño y al salir la ropa que escogió ya estaba sobre mis sábanas de Superman bien tendidas.

Me puse los zapatos y me miré al espejo para arreglar un poco mi cabello, mis ojos amarillos y extraños, los mismos que causaban que los niños se me alejaran con sorpresa y miedo, estaban hoy llenos de alegría.

Abajo todos corrían de un lado para el otro, me felicitaban con enormes sonrisas y volvían a lo suyo. Mis tíos - que realmente eran empleados de papá - estaban colgando los globos tal cual como mis tías -sus esposas- les indicaban. Era todo un revuelto la casa.

-¿Donde está el campeón de papá?- la puerta principal se abrió y mi padre me saludaba con una sonrisa en la boca junto al cigarrillo que fumaba sin usar las manos. Corrí a sus brazos y me apretó con fuerza - Mi muchacho... Feliz cumpleaños- sus ojos tenían el mismo color que los míos y estaban rodeados por pequeñas arrugas y el vello facial que se quitaba cada dos días. Le di un beso en la mejilla y él revolvió mi cabello aún sosteniéndome en lo alto- Mira, tengo una sorpresa para ti, él es el tío Bloud. Él es mi hermano y estuvo un tiempo... De viaje, por eso no había venido a conocerte antes- un hombre alto y corpulento, más que mi papá, asomó su cabeza y me dio una sonrisa, tenía los ojos miel y el cabello muy bajo, en su rostro había una cicatriz, justo debajo de su ojo izquierdo que llegaba a su mejilla y junto a su nariz recta, se veía temible.

Pero para un niño de cinco años, todos son buenos. Le sonreí y le di la mano, como papá me enseñó que los hombres se saludaban.

-Feliz cumpleaños, Eder. Tu papá me ha hablado mucho de ti. Te traje un regalo- dicho eso me mostró una caja decorada con papel de regalo y se la arrebaté corriendo escaleras arriba y entrando a mi cuarto mientras escuchaba las risas de papá y las suyas y un grito de mi madre.

Eran muchísimos caramelos y chocolatinas, escondí varias en mi cajón secreto, justo en el piso bajo la tabla de madera que se desprendía debajo de la cama. Las otras las dejé fuera y empecé a comer acostado y boca arriba, con los ojos cerrados por la delicia que masticaba.

.

.

.

-Es un expresidiario, Derrick. ¿Como carajos se te ocurre que este aquí? Pueden seguirlo, pueden dar con nosotros- la voz de mi madre me llamó la atención. Me habían mandado a duchar de nuevo luego de almorzar para estar listo cuando llegaran los invitados. Estaban en su cuarto y la puerta estaba entreabierta por lo que veía a mi papá sentado en la cama con cara de fastidio y ella de pie con los brazos en jarra y mirándolo muy enojada.

-Todo estará bien, Endrina. Tranquila, cariño- decía con voz suave, sólo con ella y conmigo lo veía hablar así, ser suave y cariñoso. Dentro de casa la que mandaba era mamá.

-Estás arriesgando todo por tu hermano- dijo ella con lágrima en el rostro y mirándolo rabiosa. Él se puso de pie y tomó los brazos de mi madre con suavidad.

-Será sólo un tiempo, no es permanente, sólo hasta que encuentre donde meterlo. Tal vez en uno de los laboratorios o haciendo encargos, pero por favor, no me niegues ayudarlo. Es mi sangre.

Ella lo miró negando con la cabeza suavemente, parecía que ni notaba su movimiento.

-Él no me da buena espina, Derrick. No lo quiero cerca de Eder ni de mi.

Papá suspiró derrotado y salió de la habitación, yo me incliné e hice como si amarrase mis agujetas, sin importar que fuese mi cumpleaños, me regañarían por escuchar conversaciones ajenas.

Cuando salió se sorprendió un poco en verme ahí pero se recompuso agachándose a amarrar los cordones por mí.

-Listo, mi león. Caminemos a saludar- tomó mi mano entre la suya, la diferencia era enorme, y bajamos a la fiesta. Estaban unos primos -hijos de sus empleados - que me miraban con seriedad, parecían respetarme demasiado pero a esa edad solo me entristecía que no jugaran conmigo.

Papá saludó a los adultos y los niños me saludaron a mi con un seco "Feliz cumpleaños, Eder" cada uno, yo asentía y sonreía agradeciendo y ellos se agrupaban a secretear mirándome cada tanto. Por eso me entretenía mirando a los adultos y escuchando cosas que no debía oír.

-20 toneladas cruzaron a Latinoámerica, sólo falta confirmar la llegada pero está casi hecho, jefe.

-No celebres una victoria que aún no completamos. Y no hables de eso aquí, están los niños.

-Sí señor.

Agarré la mano de mi padre e imité su rostro serio con ceño fruncido dirigido al hombre rubio que acababa de regañar. Me sentía una pequeña copia de él, quería ser igual a mi padre cuando creciera.

Mi rostro pasó a alegría cuando, un par de minutos después de saludar a otras personas, un payaso llegó y mi boca se abrió como una O.

.

.

.

Cuando la noche llegó los niños se fueron y la fiesta se volvió "de grandes". Al ser el único niño de la casa, estaba acostumbrado a ver lo que sucedía ahí sin que nadie siquiera me notara. Aunque cuando mamá o papá se daban cuenta, me jalaban por la oreja hasta llevarme al cuarto con un regaño largo y firme.

Pero ese día comía mi sexta rebanada de pastel y con mi pijama de cuadros verdes y mis pies descalzos llevaba el pastel en la mano saboreando la gloria del chocolate y dando una vuelta por el patio.

Hombres inconscientes, otros en tumbonas con chicas sentadas sobre sus piernas, algunos de pies con sus cervezas y otros con unas inyectadoras -nunca entendía, ¿Si estaban enfermos por qué salían de fiesta?- y la mayoría con cigarrillos en las manos, algunos tosían, otros no.

-Papi...- susurré, embelesado en los globos de animales que el hombre tenía en su mano.

-Feliz cumpleaños, cariño. Ve- dijo besando mi coronilla y corrí al payaso que preguntaba quién era el cumpleañero.

-Yo, yo!- levanté mi mano entre gritos, todos los niños estaban felices y era uno más de ellos. Me sentía muy feliz.

Capítulo 3 RELATO NO. 1 - CUMPLEAÑOS FELIZ (SEGUNDA PARTE).

Caminé entre la jardinera sintiendo el pasto en mis pies, la casa era hermosa y enorme y no teníamos vecinos que pudiesen molestarse por el ruido.

Cuando pasé junto al rosal que papá le regaló a mamá en su aniversario me maravillé con las flores, eran amarillas. Las rosas amarillas más lindas que había visto, aunque eran las únicas.

De pronto un ruido llamó mi atención. Me escondí tras un gnomo de jardín enorme que sostenía una cesta de flores reales en sus manos de cerámica y en el rosal aparecieron dos figuras, no había luz más que la de la luna y solo veía sus siluetas.

-Bloud, juro por Dios que si no me sueltas te arranco las bolas con mi navaja- Era ¿mamá? ¿Por qué el tío Bloud sostenía a mamá por los brazos? a ella no parecía agradarle- Maldita sea, estás drogado, imbécil, suéltame- exigía ella. La música estaba muy fuerte y los demás muy lejos, por lo que nadie se acercaba y él se dio cuenta. Le sonrió ampliamente y parecía un maníaco.

-Ni de coña, tengo mucho tiempo sin cogerme una mujer, sólo esos maricas de la cárcel, así que no te atrevas a negarte. Sé que te gusto.

-Imbécil, soy la esposa de tu hermano. Suéltame o grito. Le diré a Derrick que te mate- mamá estaba furiosa y yo me debatía si salir o no de mi escondite. El tío me daba miedo.

Le dio un golpe en el rostro que la hizo caer contra las rosas y varias espinas debieron clavarse en tu piel, cerré mis ojos y sentí mis lágrimas rodar, estaba mudo e inmóvil, quería defender a mamá, quería correr y golpear a Bloud o ir por papá, pero no podía.

Bloud se puso frente a ella cuando la hizo caer al suelo, ella tenía sangre en el rostro y lloraba a mares.

-Detente, Bloud. No me hagas esto- rogaba con voz suplicante.

No dijo nada, se bajo la bragueta frente a su rostro, murmurando algo que hizo que mamá abriera los ojos enormemente y se alterara.

-¡NO! A Eder no te le acercarás nunca, maldito bastardo, ¡Dejanos en paz! ¡Aléjate de mi familia!- Él la calló con un jalón de cabello. Mamá, entre lágrimas, se estiró hasta adelante a hacer... Algo, en la bragueta del tío Broud con la boca, era extraño, no sabía que pasaba pero sí que mi madre estaba sufriendo.

-¡AUCH! Maldita puta de mierda, ¡Me mordiste!- Él se alejó de ella, con la mano en su entrepierna y de un momento al otro, sacó un arma de su pantalón y el disparo retumbó en el lugar y en mi cabeza.

Mamá cayó al suelo y el tío se alejó corriendo hacía la fiesta. Mi cuerpo por fin reaccionó y corrí a donde mi madre estaba, llena de espinas y sangre en el rostro, había un agujero en su pecho donde debe estar el corazón

-Mami, no...- a mi corta edad sabía lo que era la muerte. Cada poco tiempo alguien cercano fallecía y había entendido un poco sobre eso. Y sabía que mi madre se iba y nunca volvería- No me dejes solo, mami.

-Bebé...- su mano se instaló en mi mejilla y la sangre nos cubría a ambos- Siempre te cuidaré mi caramelito- Solía llamarme así, sabiendo lo mucho que me gustan los dulces y las visitas cada tres meses al odontólogo por mis caries.

Sus ojos se cerraron y un grito estremecedor había hecho eco. Grité como animal salvaje y en ese momento algo en mí se rompió. No fui el mismo nunca más.

Papá llegó con un arma en la mano y cayó de rodillas al verme sujetar el cuerpo inerte de mi madre como ella solía sujetarme a mí. Me apartó de ella para sostenerla él.

-¡NO! Endrina, no, por Dios- sollozaba a todo pulmón. Nunca lo había visto llorar hasta ese momento, ni en el entierro de la abuela-¿Como? ¿Quién?¡HABLEN!- su voz quebrada y furiosa aterraba a todos, aún en la oscuridad sus ojos amarillos se distinguían llenos de dolor.

Bloud -no podía decirle más tío al ser que me arrebató a mi madre- llegó a su lado con rostro de sorpresa y sujetando el hombro de su hermano, yo estaba temblando de ira y dolor.

-Cristo, hermano. La vi llorando en la cocina hace unas horas pero no pensé...- su tono era afligido y sorprendido y no podía ser más falso.

-Señor, mire- uno de los hombres señaló el arma junto al cuerpo- Parece que se suicidó.

¿Suicidó?¿Qué es eso? Mi papá miraba el arma incrédulo y volvía los ojos al cuerpo de mi madre para mirarla ahora con enojo.

-¿Suicidarte? Endrina, maldita sea. Por Dios, no- sollozaba ahora con enojo, soltó el cuerpo en la grama y se levantó de golpe con el ceño fruncido y las lágrimas corriendo salvajes por su rostro, él me miró y con toda la seriedad del mundo se inclinó ante mi- Tu madre es una cobarde. Nos abandonó. Prefirió la salida fácil y no pensó ni en ti ni en mi. Ahora somos solo tú y yo, Eder.

-No te olvides de mí- Bloud puso su mano sobre el hombro de papá - Seremos los tres Shane de ahora en adelante.

Cuando su mano tocó mi hombro no pude evitar retorcerme.

-¡NO! Mamá no es una cobarde, ella no lo hizo. ¡Y tú no me vuelvas a tocar en la puta vida!- Vociferé contra Bloud y todos me miraron sorprendidos, yo no era un niño grosero. Mi papá me dio una cachetada, muy fuerte, mi mejilla latía y me sentía arder. Lo miré con odio y él me devolvió el gesto.

-Te he enseñado que el respeto es mutuo, Eder, y sé que este es un momento amargo para ti, pero adivina qué: Es sólo el primero. Traga grueso y saborea esto porque tendrás que acostumbrarte a que no será la primera vez que lo sientas.

Me di la vuelta y subí corriendo a mi habitación, me lancé en la cama y solté todo el dolor que tenía en mi corazón, mi mamá.... Nunca más volvería a verla, ni me consolaría cuando me cayera. No más felicitaciones por mis calificaciones ni tardes de brownie con helado. Ella, la luz de la casa... Se había apagado. No. Le habían apagado su luz, y ahora todos pensaban que fue ella la que se dejó quemar.

Mi padre tenía razón, era el primer trago amargo en mi vida, un párvulo de lo que vendría a continuación.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022