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(+18) LA FAVORITA DEL PROFESOR

(+18) LA FAVORITA DEL PROFESOR

Autor: : Abd
Género: Romance
Nico Torres acaba de graduarse y recibió una propuesta de trabajo en un internado un poco alejado de la ciudad. El internado Morpho alberga alrededor de doscientos alumnos entre los quince y diecinueve años de edad. Y las estudiantes fueron muy entusiastas con la llegada del joven profesor. Excepto una. Y es ella la que le desordena la cordura hasta el punto de arriesgarlo todo por tan sólo saborear a... La Favorita del Profesor.

Capítulo 1 SINOPSIS Y ADVERTENCIA

LA FAVORITA DEL PROFESOR - M. Abdulhay

Nico Torres acaba de graduarse y recibió una propuesta de trabajo en un internado un poco alejado de la ciudad. El internado Morpho alberga alrededor de doscientos alumnos entre las edades de quince a diecinueve años de edad. Y las estudiantes fueron muy entusiastas con él.

Excepto una.

Y es ella la que le desordena la cordura hasta el punto de arriesgarlo todo por tan sólo saborear a... La Favorita del Profesor.

ROMANCE +18.

HISTORIA FICTICIA, DE MI ÚNICA PROPIEDAD.

DILE NO AL PLAGIO, ASÍ COMO A LOS PDF'S.

Toma asiento y prepárate para reírte y mojarte con la historia de Nico y Alex... Donde aprenderás por qué un exigente, serio y odioso profesor de español se puede llegar a obsesionar con una estudiante para nada convencional dentro de un internado privado y exclusivo con un evidente exceso hormonal en el ambiente

>Puso los ojos en blanco, bien, vaya modales de niña rica. La rizada asintió y se marchó avisandole a Alex que la esperaría fuera.

-¿Entonces?- preguntó altanera cruzando los brazos sobre el pecho, no pude evitar mirarla con diversión.

-¿Por qué no se sienta ahí, señorita?- dije señalando uno de los primeros asientos ahora vacíos. Suspiró pero lo hizo, mis ojos bajaron a sus piernas cerradas y apretadas, me imaginé a mi, con sus piernas sobre el cuello, enterrando mi cara en...-¿Por qué dejó la actividad de ayer sin terminar?¿Está usted my deseosa de bajar sus calificaciones en mi materia?

Frunció el ceño.

-Siempre he llevado bien Español- se defendió y asentí.

-Así es, con el antiguo profesor, que según veo, era un poco flojo- le entregué las hojas que imprimí- Pedí específicamente cuatro libros, aquí hay tres. Esto es inválido para mi e incluso puedo tomarlo como un acto de rebeldía de su parte lo cual necesitaría un castigo.

-Pero señor Torres- tragué grueso escuchando cómo me llamaba- ¿De verdad me hará eso?¿Reprobarme sólo porque faltó un libro?- estaba molesta- Al menos pongame una C pero no F.

-Lo siento, señorita Brown pero usted no me va a decir a mí cómo debo llevar mi trabajo- se cruzó de brazos y recordé la noche en el gimnasio en el que la vi en la misma posición sólo que más desnuda- ¿Al menos cumplió con la actividad de hoy?- lanzó la hoja hacia mi y le di una mirada de advertencia-¿Tiene usted problemas de conducta recurrente?

-Mierda, seguro habló con Coldman- murmuró para sí misma y la miré intrigado, ¿Qué podría decir el director Coldman sobre ella?- Mire, profesor, no sé qué piensa de mí o de lo que soy o de incluso cómo me comporto, pero soy una buena alumna- enumeró con los dedos- no hablo con nadie, no socializo con nadie, no llego tarde y sobretodo, cumplo con mis deberes- se puso de pie- Si tengo o no problemas de conducta, es un asunto para el consejero de la escuela, no para el profesor de Español- mi nuca se crispó, era toda una fiera- ¿Quiere reprobarme por no hablar de un maldito libro? Bien, hagalo.

-Cuide su lenguaje- le aconsejé y me miró furiosa- ¿Sabe qué? No quiero ser injusto con usted, señorita Brown, pero tampoco quiero que en mi primera semana aquí los estudiantes piensen que pueden hacer lo que les de la gana conmigo

-Ya conocí mucho de usted para ser la primera semana- murmuró desviando la mirada y con los muchos fuertemente apretados.

-¿Cómo dice?- pregunté haciendome el tonto.

-Nada, nada- dijo apresurada- ¿Y entonces, cuál es mi castigo?

No pude evitar soltar una carcajada.

-¿Está usted muy ansiosa de ser castigada?-esas mismas palabras, dirigidas a la misma chica pero en otro contexto serían my interesantes, carraspeé un poco- Ya pensaré en algo para que recupere su nota y, también, un poco de modales- su rostro se enrojeció y me pareció lo más tierno del mundo-Que tenga un buen día, señorita Brown.

-Sí, como sea- murmuró molesta caminando hacia la puerta con la mochila en el hombro y sin darse cuenta que se llevaba mis ojos pegados a su enorme trasero.<

Capítulo 2 1

-Nico-

Abotone los botones de mi camisa de vestir y di un rápido vistazo por el espejo al conjunto entero antes de peinar mi cabello. Camisa azul, pantalones negros al igual que los zapatos, mi cinturón en su sitio, también el reloj de plata que el abuelo me heredó en la muñeca izquierda, el anillo de mi graduación que parecía pesar en mi dedo más de la cuenta y la cadena delgada de plata que usaba desde niño con un dije de mi letra inicial. Acomodé un pico de mi cabello y aplicando un poco de perfume de esos que enloquecen a las chicas, salí de la recámara con una sonrisa en los labios.

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-¡Sorpresa!- dijeron todos a coro cuando abrí la puerta del apartamento de mi chica. Clementine saltó a mis labios a besarlos con una sonrisa pintada de rojo puta en los labios. Su vestido era gris y casi pasaba por baby doll, dándole gracias al cielo de que no era celoso empecé a disfrutar la fiesta de despedida que habían preparado en mi honor antes de marcharme.

-Espero que te guste la fiesta, mi amor- dijo ella con ojos coquetos antes de hablar sobre mi oreja- Mi regalo te lo daré cuando todos se vayan- prometió y acaricié su trasero sin disimulo alguno. Era eso lo que tanto le gustaba, lo sabía bien.

¿Quién soy? Mi nombre es Nico Torres, tengo 24 años y recién me gradué, ahora aceptaré una propuesta de trabajo en un internados de niños ricos que parece estar fuera del mapa, así como la paga que prometen. Daré Español y, si todo sale bien, tendré un puesto fijo en el instituto. Es lo que realmente deseo, no sólo aislarme de los demás a mi alrededor, porque aunque mi familia es pequeña- sólo mis padres y mi hermana mayor- tengo un grupo relativamente bueno de amigos, también tengo a Clementine. Con ella he salido desde hace unos tres meses y aunque la conocí en una noche de copas donde sin dudarlo ni cuidarnos tuvimos sexo inconsciente y envenenado de alcohol, hasta ahora las cosas marchan relativamente bien.

Las copas empezaron a llegar, también la música fiestera y esa multitud de personas de las que reconocería a apenas una docena, empezó a bailar al ritmo de esta y de pronto me sentí dentro de un ritual satánico.

-¡Ruedalo, oye, Nico!¡Ruedalo, hombre!- me aceleraba Cristian mientras empecé a toser como bestia. Era un fastidio en el culo. Le devolví el tabaco de marihuana mientras los demás reían por su estrés y yo largaba los pulmones intentando encontrar un poco de oxígeno que acelerara mi nota de THC.

-No puedo creer que seas un maldito tan suertudo- dijo Ronnie y fruncí el ceño. Aquí ibamos de nuevo con el tema- No, no me mires así- me señaló con un dedo y le di un manotón- Es que... Mierda, un instituto en el medio de la nada donde seguramente hay muchísimas estudiantes cachondas deseosas porque un profe se las coja para revivir ese millón de novelas cliché que han leído... Joder- soltó una exclamación llena de admiración.

-No me jodas, pendejo- dije con fastidio y Marcos se reía, parece que a alguien ya le hizo efecto.

-Viejo, ¿Al menos son mayores de edad? No quiero despertar un día para desayunar y ver tu cara en el televisor mientras como cereal- dijo él con tono de burla y puse los ojos en blanco.

-Hay menores de edad, pero también hay mayores. Creo que hasta los diecinueve- Cristian me dio un manotazo.

-¡Pues espero que las diferencies bien, no quiero errores!- todos rieron y sí, también empezó a parecerme gracioso.

-Los voy a extrañar- admití y Ronny empezó a burlarse de mi.

-¡Ay sí!¡El profe va a ver culos en mini-faldas todos los días y nos dice que va a extrañar escaparse a la azotea a fumarse un porro con nosotros!

-Maldito idiota- dije riendome de él.

Bajamos de vuelta a la fiesta y me di cuenta de que mis padres habían llegado, quitandole el cigarrillo a Marco para que el olor a marihuana no fuese tan fuerte, llegué hasta ellos, quienes miraban alrededor reprobando prácticamente todo.

-¡Mamá, papá!-les saludé- ¿Qué hacen aquí?- pregunté mientras los abrazaba.

-¿Ya estás ebrio?- preguntó mi madre y solté el aire que tenía en los pulmones. En serio, la pregunta iba de verdad, ¿Qué hacían ahí?

-Hijo, tu novia nos invitó- dijo mi padre con amabilidad, como siempre. Nunca he entendido cómo el viejo se la ha aguantado durante tantos años- Esperamos que no sea molesto, pero queríamos pasar a despedirnos antes de que te vayas a ese trabajo.

Lo abracé, era el mejor padre del maldito mundo.

-Un poco vulgar esa muchacha, ¿No lo crees?- comentó mi madre viendo hacia un lado donde Clementine hacía twerking con sus amigas riendose entre sí mientras los demás miraban casi babeados, me encogí de hombros- Espero que no tengas nada serio con ella.

-¡Bien!¡Vaya fiesta!-sonreí, mi hermana caminó hacia mí con dos vasos rojos plásticos y al cederme uno levantó el otro a modo de brindis- Por ti, cachorro. Por tus éxitos y tus pasos, que cada día seas mejor y aprendas algo nuevo- choqué el vaso con ella y le di un fuerte abrazo. Teníamos dos años de diferencia, ella era mayor que yo. Noely siempre se ha llevado bien conmigo, de hecho por sus facciones- cabello castaño casi negro, ojos cafés, cejas pobladas y los labios gruesos- siempre decían que parecíamos gemelos. Imaginense las burlas de mi decente grupo de amigos al respecto.

-Bien, creo que es hora de irnos- definitivamente, a mi madre le daría algo si seguía cinco minutos más ahí, de pie, intentando que nadie la tocara y con rostro de que algo olía mal. Abracé de nuevo a papá, con fuerza esta vez, dando un beso en su mejilla mientras despeinaba mi cabello.

-Usa la cabeza, hijo. Recuerda tus propósitos- aconsejó y asentí, aceptando sus palabras.

-¿Te quedas?- le pregunté a mi hermana y asintió sonriendo mientras mi madre bufó indignada- Bien, por ahí- señalé- están los chicos, ve con ellos y ya voy para allá.

-Okey, hermano- dijo yendo por el camino que le señalé obedientemente. Le di un corto abrazo a mi madre, ni para eso era buena y así fue como los acompañé a ambos hacia la puerta, viéndolos subir al coche mientras el chofer abrió la puerta para ellos. Unas manos rodearon mi cadera y la perfecta manicura me hizo sonreír.

-¿De verdad invitaste a mis padres, Clementine?- pregunté

-Oh, espero que no te moleste- dijo mientras me daba la vuelta y atacaba como fier salvaje mi boca en un profundo beso que me hizo apartar luego de un momento porque el efecto había causado en mí un severo mareo- Vamos- dijo tomando mi mano entre la suya y fruncí el ceño, me sonrió con inocencia antes de explicar- No aguanto más, quiero darte tu regalo ya.

Capítulo 3 2

-Alex-

El cuarto y penúltimo año en la prisión Morpho se hacía sentir entre mis compañeros de clases, que se note mi emoción, por favor.

Subí mis medias blancas hasta la mitad de mi pantorrilla y tomé mis Fila blancas recién limpiadas y extra-brillantes. Fui al espejo luego de ponérmelas y miré mi reflejo para dar un suspiro de resignación y envolver el disparate de rizos descontrolados color azabache en una gran cebolla sobre mi cabeza, aún así los más cortos y rebeldes quedaban saltando mientras parecían envolver mi rostro, era imposible luchar con ellos.

Me di cuenta que las ojeras parecían ser más moradas que de costumbre bajo mis amarillentos y poco comunes ojos, pero francamente me daba igual, ni siquiera la idea de utilizar un poco de corrector llegó a mi mente. ¿Cuál era el punto de todas formas?

Bajé un poco la falda plisada en color azul marino, ¿Por qué todos los institutos privados tenían que instarnos a vestir como representaciones del porno asiático? No tengo ni la más mínima idea.

Sobre mi camisa de botones blanca almidonada coloqué el suéter grueso del mismo color de la falda que tenía sobre la parte superior izquierda el logo de la institución: Un león amenazante con las fauces en aviso de ataque y las garras inclinadas, todo de color dorado. Además del lema de la escuela en latín que se traducía más o menos cómo: "Preparando personas, no sólo estudiantes".

Con fastidio tomé mi mochila y salí del dormitorio de chicas que compartía con otras dos estudiantes que habían salido hace casi veinte minutos de la habitación.

Y mientras camino por los aburridos pasillos pálidos de suelo de mármol de el internado Morpho, contando mi chorrada de idioteces diarias y la existencia prácticamente nula que tengo a la vista de mis compañeros de estudios con los que llevo casi 4 años, ustedes dirán ¿Quién es?

Soy Alexandra Brown, tengo dieciocho años y estudio en esta mierda por decreto de mis padres, quienes juran que cualquiera de nuestra familia que rechace tal honor de pertenecer al internado no tiene ni siquiera el derecho de llevar consigo el apellido. Si por mí fuese, ahora mismo saldría huyendo para nunca regresar, y si no fuese que con esa acción mi padre, quien es el único de mis tutores que ahora vive, me negaría cualquier acercamiento a mi hermano menor, lo haría sin dudar.

Un chico tropezó conmigo, prácticamente me arrolló mientras reía estúpidamente con otros dos colegas con el mismo IQ. ¿Se disculpó como en los libros que leen mis compañeras?¿Dijo que eran los ojos más lindos que había visto y que cómo carajos había permanecido invisible para él? No. La verdad no es esa. Él siguió su camino cómo si nada sin siquiera volverse sobre el hombro. Solté el aire en mis pulmones y seguí hacia el salón de Álgebra, porque no había nada mejor para pasar la ira que un poco de ejercicios mentales, ahora leelo con sarcasmo.

Fui a mi silla habitual y abrí mi bolso para sacar el cuaderno junto a un lápiz, la calculadora y el gordo libro referente a la materia. En el salón empezó a armarse una pelea, ni siquiera entendía por qué pero vi cómo John Mallord tomó el rubio oxigenado cabello de Jamie Falls en su mano y ella gritaba mientras lanzaba sus garras hacia el rostro del chico. Todo el mundo empezó a pararse de sus sitios para intervenir, o para tener la mejor toma de vídeo de la pelea, juro que ni siquiera me importó en lo más mínimo, ¿Qué carajos tengo yo que ver en eso?

Fue entonces que Jamie le dio un fuerte empujón a John gritando algo así como "Bastardo infiel" y el chico- que aunque debo felicitarlo por haberse traído en la mano las extensiones de la chica tiene que aprender un poco sobre cómo tratar a las mujeres- Básicamente cayó de espaldas sobre mí, la única persona entre los 24 estudiantes de la sección que no se había movido de su asiento casi al fondo, la única que no hablaba con ninguno y que era casi un cero a la izquierda...

Y la única persona que protegería su cabeza con un gordo y viejo libro de Álgebra.

La cabeza de John Mallord chocó contra el libro, en específico su sien de lado derecho y así mismo, se desmayó quedando inconsciente en el suelo con el rostro rasguñado por las uñas de su novia y, además, ¿por qué no? Sus extensiones de cabello en la mano.

Y en ese instante en el que todos se detuvieron, sin hablar, sin reaccionar a lo que había pasado, con sus teléfonos grabando aún, por fin alguien se dio cuenta de que existía. Aunque quizás no de la mejor forma.

El profesor entró al salón seguido de el director y dos hombres de seguridad, cómo si fuese esto una especie de motín entre reos. En ese instante Jamie, el desmayado John y mi persona fuimos los focos. Ese hombre y yo teníamos una historia y no era específicamente una buena.

-Alexandra Brown, Jamie Falls a la dirección ahora mismo- ordenó y miró a sus hombres- ustedes lleven al señor Mallord a Enfermería y mantenganme al tanto hasta que despierte- los dos asintieron y entraron en acción mientras yo soltaba el aire resignada y caminaba tras una llorona y dramática Jamie con el bolso en el hombro y siendo mirada por todo el mundo.

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