Lily Stronge
Camino por los pasillos de la universidad intentando encontrar mi salón de clases, apenas era mi primer día, me sentía perdida, no sabia donde tenia que ir exactamente.
Pregunté a un par de personas, pero al parecer eran igual de nuevos que yo, y el resto de los estudiantes, solo me ignoraron.
Mis ánimos estaban por el suelo, se supone que debería estar feliz por comenzar en la universidad, pero no lo estaba, y no porque no me gustara estudiar, sino porque el viernes recién me enteré que era la mujer mas cornuda de California. El hombre que se supone me amaba y que por supuesto le correspondía, porque fue el primero con el que estuve y perdí mi virginidad, me estaba engañando con una de las chicas que iba al instituto con nosotros.
Todo pasó muy rápido, y al principio no sabia como reaccionar, iba de camino a la disco, porque mis amigas me habían invitado, pero antes de entrar, vi el auto de Micah, mi novio, estacionado al cruzar la calle, Sonreí pensando que me quería sorprender. Entre negando con la cabeza pensando en lo lindo que podía ser en ocasiones, pero ya dentro del local, solo vi a mis amigas.
Cuando me acerqué a ellas, y le pregunté por Micah, fruncieron el ceño y quedaron con caras de desconcierto, lo que me hizo descartar la idea de que estuviera allí porque ellas lo habían invitado.
Me disculpé con ellas y volví a salir a ver si con suerte lo encontraba dentro del auto, mis pasos eran apresurados, cuando llegué y vi todos las ventanas arribas, pensé que ni estaba, pero escuche unos jadeos dentro y mi corazón se paralizó, pensé que todo lo estaba imaginando, que era solo un sueño, pero cuando puse mi mano para hacer sombra y visualizar mejor, la escena que miré, comprobó mis sospechas.
Micah estaba sentado en el asiento de atrás, tenia los ojos cerrados y por eso no me vio al llegar, una chica morena estaba encima de él con la blusa abajo y las tetas al aire, el se las apretaba y ella brincaba montándolo sin ningún tipo de remordimiento.
Me quedé como tonta parada, mirando la escena hasta que el abrió los ojos y los conectó con los míos, tardó unos segundos en reaccionar e hizo a un lado de forma brusca a la mujer. Esa fue mi señal de que tenia que irme.
No lloré, no soy de desplomarme cuando tengo personas cerca, pero si me dolió, por supuesto que lo hizo, llevábamos un par de años juntos.
Recuerdo que corrí, no me detuve, ni siquiera para mirar si me seguía, que lo mas seguro era eso. Tomé el primer taxi que conseguí, pero no me fui a mi casa, me fui a casa de una tía con la excusa que estaba mas cerca de la disco y estaba cansada, no estaba para dramas familiares y menos a esas horas, por lo que llegué como si nada hubiera pasado aunque las lágrimas querían salir de mis ojos.
Me disculpé con ella y subí a la habitación de mi prima que ese día no salió conmigo porque tenia que ir a clases mañana Sábado, si, estudia medicina y se la pasa mas en la universidad que en su propia casa.
Allí le conté todo cuando ella se despertó al sentirme a su lado, pero todo fue entre susurros porque no quería que se enteraran mis tíos, allí me desahogué. Lloré y lloré, hasta que sentí que ya me había desahogado un poco, hasta que noté que ya no me quedaban fuerzas y así fue como me dormí.
Esa mañana siguiente tuve que salirme muy temprano con mi prima con la excusa que tenia que acompañarla a la universidad, allí nos pasamos el tiempo y la ayudaba en lo que necesitaba, no quería regresar a casa aun, sabia que me tenia que enfrentar a Micah, no quería verle la cara, sabia que lo golpearía por la ira que acumulaba, y como sé un poco de box, sabia también que la cara se niño bonito se la partiría.
Mi prima, que ha sido mi mejor amiga desde toda la vida; me escucho atentamente mientras seguí con el desahogo, así que fue mi pañuelo de lágrimas. El domingo también la pasé en su casa, con la excusa de que teníamos planeado una salida de chicas a mi madre, porque se pondría intensa si le contaba todo lo que había pasado.
En fin; hoy lunes, ya estoy en la universidad, es la misma donde está mi prima, solo que estamos en carreras diferentes, mientras ella estudia medicina, yo me fui por estudios financieros porque mi padre quiere que trabaje en la empresa de la familia.
Para ser sinceros, esta no es la carrera que yo quería, desde pequeña tenia las ganas de estudiar medicina o Psicología, pero lamentablemente no pude decidir. Mi padre es una persona autoritaria, de las que se tienen que hacer lo que el diga, sino correrás con las consecuencias del castigo, y no quiero eso, tampoco perder la herencia que se tiene destinada hacia mi. Una vez, mi hermano mayor, decidió desobedecerle, no fue a una entrevista con unos posibles socios que el le consiguió, y lo terminó apartando de todos y le quitó todas las tarjetas bancarias, casi lo terminó corriendo.
Mi hermano mayor siempre ha sido un rebelde, por lo que se fue de la casa a una habitación en alquiler, hasta que trabajó en lo que quería, así fue como comenzó a tener todo lo que el deseaba, sin la ayuda de nuestros padres. En cambio yo, no puedo hacer eso, quiero estudiar primero, sé que si trabajo medio tiempo, no podré concentrarme del todo en los estudios. Por los momentos, me limito a estudiar y ya veré que hacer.
Ahora estoy aquí, en mi primer día de clases de estudios financieros, a la que llegaré tarde si no consigo la jodida aula.
-Disculpe- me dirijo a uno de los chicos que considero maduro y me puede llevar por tener mas tiempo. El se saca el cigarrillo que tenia en los labios y dirige su mirada de chico malo a mi -¿me puedes ayudar?
Su mirada es intensa, tanto que creo que Correré y me arrepentiré de pedirle un favor.
-¿Qué me darás a cambio del favor?- pregunta echándome el humo en la cara y mirándome de arriba abajo. Comienzo a toser por el olor que desprende
¿Qué le daré a cambio? ¿esta cobrándome por pedirle una información? Frunzo el ceño sin comprender.
-no entiendo, ¿Qué quiere? ¿dinero?
Suelta una carcajada que se me hace siniestra
-eres tan ingenua, niña.
-Yo no soy una niña- Arrugo la nariz -¿Me ayudaras o no?
-Si, te ayudaré- dice sin borrar la sonrisa de su cara -pero ya sabes que estaremos en deuda.
Me quita el papel que tengo en la mano y después de mirar el aula que me toca, comienza a caminar sin esperarme, yo prácticamente corro detrás de él. Es muy alto, de cuerpo delgado, piel pálida y llena de tatuajes, el típico chico malo.
Tomamos un desvío por uno de los pasillos y se detiene de pronto de forma brusca, haciendo que choque con él.
¡Auch!
Me froto la nariz para calmar el ardor, él voltea y se ríe de mi momento.
-Es aquí- dice mirando por la ventanilla de la puerta -te toca clases con Roshwell, creo que llegaste tarde.
-No me digas- uso el sarcasmo volteando los ojos aun con mi mano en la nariz -casi ni lo noto.
-déjame ver esa narizota- me quita la mano de forma brusca para evaluar la nariz -Creo que no tienes sangre, solo mocos.
Le doy un manotazo y me vuelvo a cubrir la nariz para que no la siga viendo y el se echa a reír de nuevo. Viéndolo bien, me gusta su risa.
-no es gracioso- lo miro mal -y gracias por ayudarme.
Intento caminar, pero me detiene por la muñeca, me jala contra su cuerpo dejándome sorprendida y desorientada. Estampa sus labios en los míos y Quedo en shock por tan grande abuso y cuando se aparta de mi, me dedica una sonrisa traviesa, como si hubiera pasado algo casual y fuera un juego divertido para él.
-creo que debes aprender a besar- se limpia la parte de abajo del labio de forma sensual con su pulgar y yo lo empujo lejos
-¿Qué crees que haces, imbécil?- me limpio la boca y lo fulminó con la mirada
-cobrándome el favor que te hice- rueda los ojos -Pero ya me voy, sino no te dejarán entrar. Aunque igual no creo que lo haga.
Me da la espalda y se va, mientras yo me quedo allí aun impactada. ¿Son así todos los chicos de la universidad? ¿Por qué no le patee las pelotas? Creo que es por miedo, estoy en un mundo nuevo que desconozco, y no supe como reaccionar.
Abro la puerta de forma distraída dispuesta a disculparme, pero me quedo paralizada cuando se hace un silencio en el salón, todos me miran y siento que me hago pequeña, voy a mirar al profesor para pedirle disculpas, pero no me puedo mover, siento calor repentino.
¡Dios! ¿ese es mi profesor? ¿es así de bello o lo estoy imaginando? ¡Concéntrate Lily!
-Señorita ¿necesita algo?- su porte serio y ¡esa voz! Gruesa y varonil.
Tengo las piernas de gelatina y mi voz me traiciona, no quiere salir. Todos se me quedan mirando y la vergüenza es la que me hace reaccionar.
-¡Disculpe!- es lo que logro decir antes de cerrar la puerta e irme de allí muy rápido.
¡Oh por favor! ¿se puede ser mas patética?
Hoy definitivamente no es mi día, falta que un perro venga y me orine en los pies. Gruño en frustración y me siento en una de las bancas del área verde, saco mi móvil y le escribo a mi prima un texto preguntándole si esta libre ahorita, su respuesta llega a los minutos
"No, nena. Ahorita estoy en clase de genética, aún me falta para terminar"
Sé que no me puedo ir, tengo que mas clases, así que respiro y cierro los ojos, me digo a mí misma que todo saldrá mejor.
-¿Así los cierras también cuando tienes un orgasmo?- esa jodida voz que me hace enfurecery sobresaltar
-¿Siempre eres así de cochino?
El se ríe de mi comentario y se acerca más, pero lo ignoro y saco la hoja donde tengo el resto de las materias que me tocan hoy
-créeme que si me conocieras en la cama, me llamarías de todo, menos cochino- ruedo los ojos
‹‹imbecil››
-¿Puedes ir a molestar a otra?- no lo miro, sigo en lo mio -No sé, quizás te consigas a una que te soporte.
-No. Es mas divertido molestarte a ti- se sienta frente a mi y no me quita la mirada -¿Quieres que te ayude con eso?
-No, gracias. No quiero deberle favores a un demonio.
Suelta otra carcajada, pero como no estoy para sus sandeces, me levanto y me voy dejándolo atrás con la voz estridente de su risa.
¿Por qué tengo que cruzarme puros idiotas? ¿Tengo un imán para atraerlos? Parece que tengo un letrero donde dice "todos los idiotas acérquense" ¡Aarg! Seguiré por mi cuenta, buscando las aulas.
Lily stronge
Camino por los pasillos reconociendo el lugar, es bastante grande, mucho mas que mi antiguo instituto.
Reviso mi horario y planificación, que dice que mi próxima materia es balance y finanzas, ¡Aarg! Odio las matemáticas, pero no me queda de otra, es la carrera que eligió mi padre, es la que el destinó para que ejerciera en un futuro y muchos se preguntarán ¿Por qué carajos le haces caso a tu padre y no estudias lo que quieres? Fácil, en mi familia hay una futura herencia, y la única condición para heredarla, es estudiar esta jodida carrera para dirigirla en un futuro, la familia no se querían arriesgar a que cualquiera la tomara y la llevara a la quiebra.
Y aquí estoy yo, estudiando algo que no me gusta, pero no me rendiré, sé que apenas termine ésta, estudiaré lo que me gusta. Me he inclinado más por la química y la biología, hice un curso de primeros auxilios hace unos meses y me gustó, tardé en darme cuenta, que lo mío era la medicina.
Vuelvo al presente y me paro frente al salón que se supone debería tener la clase en 20 minutos, miro por la ventanilla y aun hay estudiantes adentro, esperaré la hora de entrar aquí parada mientras examino mi móvil, como era de esperarse tengo como veinte llamadas perdidas de Micah y otras 5 de papá.
Me es inevitable, pero ruedo los ojos con las llamadas de este último, imagino que mi querido ex le fue con algún cuento a mis padres para que él quedara como el santo, y así acercarse a mi, pero está muy equivocado si cree que le daré otra oportunidad, no suelo darla, así que se joda.
Me guardo el móvil y cuando levanto la vista, ya todos están saliendo del lugar, solo se queda la profesora que se supone me dará la clase
Se ve seria, bastante madura, aparenta unos 50 y tantos, es de cabello gris completamente, pero no como canas, es más como si le gustara el color y decidió pintárselo todo así. Lleva una falda hasta las rodillas que se ajustan a su delgado cuerpo, una camisa de lino color roja que deja ver que es una mujer de poco pecho. Como si se diera cuenta que la estoy mirando, voltea hacia donde estoy.
Le doy una sonrisa tímida, pero ella no me la devuelve, se limita a fruncir el ceño y volver a mirar a la pila de hojas que tiene sobre el escritorio.
¡Que grosera! ¿y se supone que es profesora? En el instituto le caía bien a todas, ahora aquí parece que no será así.
Miro la hora y me quedan cinco minutos aun para entrar, pero no pienso estar sola en un salón donde hay una amargada con cara de querer asesinarme.
Cuando llega la hora justa, veo que vienen algunos estudiantes y comienzan a entrar, así que hago lo mismo, y me sitúo en la parte del medio, pero pegada al ventanal, al menos si me aburre la clase, tendré una vista al campus de la universidad.
La mujer da solo los buenos días, me imagino que todos le temen al igual que yo, porque ni siquiera se oye el sonido de los lapices al anotar sus apuntes.
Echo un vistazo alrededor de forma tímida, solo de reojo y cubriéndome con el cabello para que me haga la función de cortina y no ser vista.
Escucho el murmullo de la profesora, dando las teorías de la economía y de empresa, de como sustentar las ganancias y multiplicarlas, y la verdad es que por mas que intento prestar la atención que se requiere, no puedo, ¡Joder! Esto es difícil, ¿Cómo papá soportó tanto aburrimiento? ¿así será cuando tome el control? Oh, por favor, espero que no, porque moriré de aburrimiento el resto de mi vida.
Cuando termina la clase, siento una mirada sobre mi, pero no me digno a voltear, solo hasta que termina la clase y siento un perfume familiar
-Que rico paisaje tendré en mis clases- me volteo de inmediato viendo al imbécil que parece que está acosándome
-Oye, ¿me estas acosando?- me cruzo de brazos dándole la Cara -Sé que al robarte ese beso te enamoraste, pero ya bájale, no me gustan acosadores.
Se ríe en mi cara
-que ego tienes, bonita- se acerca como si no existiera el espacio personal -pero no eres tan bella.
Le entrecierro los ojos
-¿si? Pero eso no es lo que acabas de decir- lo encaro, sintiéndome grande, a pesar de medir solo 1.60 metros y él más o menos como 1.80
-yo solo hablaba del paisaje, ¿Qué te hace pensar que te llamaría rica a ti precisamente?- se le dibuja en la cara una sonrisa burlona que me provoca quitarla de una patada en esos huevos para quitarle un poco de testosterona.
-Idiota- escucho un carraspeo y nos volteamos, mi cara se pone roja al ver a mi profesora mirándonos de forma alternada como si quisiera arrancarnos la cabeza, sobretodo a mi.
-Señorita, muy entretenida sus conversaciones, pero por favor, no quiero escucharlos más- mira al hombre que se cree el chico rudo -Necesito hablar contigo Brad- el rueda los ojos y yo sonrío con malicia ¡Si! Que lo pongan en su lugar, pero se me borra cuando ella vuelve a mirarme -Y usted ya se puede ir, ya terminó la clase.
No lo pienso dos veces, me voy dejando atrás a esos dos que son tal para cual, y me voy en busca de mi próximo salón. Me siento algo sola, no conozco a nadie, es difícil hacer amigos acá, no es como en el instituto, allá hacia amigos hasta en los pasillos, pero acá no, es como si cada uno estuviera en su propia burbuja, y le importara una mierda lo que pase con el otro.
Subo las escaleras del lugar, sabiendo que el aula marca que está en el tercer piso, mis ojos buscan cada cartel tratando de hallar el aula donde veré la materia de contabilidad, mas y mas números ¡Joder!
La hallo y examino al profesor antes de entrar, al menos este no tiene cara de asesino, parece mas bien un abuelito distraído. Tiene sus gafas de lectura puesta, mientras está centrado en leer un libro.
Entro dando los buenos días, y suspiro aliviada al darme cuenta que es mi última clase. Si, de aquí se tengo que enfrentar lo que se venga con Micah, aunque no sé como reaccionaré, lo mas seguro es que lo golpee por imbécil.
La clase las rápido por suerte entre presentaciones y tablas de contenido, que se traduce en números y mas números con cuentas.
Salgo sosteniendo mi bolso junto a mi brazo, voy distraída metiendo lo que me falta, que no me doy cuenta de alguien que viene hasta que choco con su cuerpo.
-Lo sient...- las palabras quedan atascadas al ver al hombre frente, es mas guapo que cuando lo vi temprano.
Lleva unos pantalones Jeans, deportivas y una camisa de lino que se le ajusta a su moldeado cuerpo que parece una escultura que tallaron para hacer pecar. Creo que debo cerrar la boca o se me caerá la baba y pareceré una tonta
-Buenos días- es lo único que él dice y es suficiente para que ame esa voz ¡Dios! ¿es posible que una voz haga que se me mojen las bragas y quiera montarlo hasta el amanecer? Si es así, este hombre debería mantenerse callado si no va a contribuir a satisfacer los deseos que despierta.
-Bu... buenos días- ¡reacciona Lily!, pareces tonta -Discúlpeme, no lo vi.
Mi profesor de matemáticas me da una sonrisa cálida que me hace sentir menos tonta ‹‹al menos››
-Eso veo- Dios, que no me sonría así, que no me sonría así -¿tu fuiste quien entró a interrumpir mi clase no? ¿te equivocaste?
Y así, es como se arruina mi momento de poca valentía que me quedaba. Mi cara arde en vergüenza y el lo debe notar porque se ríe
-Si, lo siento. Tenia clases contigo, perdón con usted, pero como estaba perdida, llegué tarde y luego todos me echaron esa mirada...
-¿esa mirada?- suena confundido y arruga la frente. Es que hasta eso lo tiene bello, me provoca lamerlo
‹‹concéntrate››
-Si, esa mirada de ¿Quién es esta loca?
Suelta una carcajada, al parecer le divierte mi drama personal, bueno, no importa si se va a seguir riendo de esa manera, porque ese sonido es embriagador.
-Todos echamos esa mirada, como dices tú, porque solo abriste y te quedaste allí parada, solo estábamos esperando a que hablaras o pasaras- se cruza de brazos y mis ojos se dirigen enseguida a sus musculosos brazos, ¿será que aquí me pueden expulsar si lo muerdo? También está la posibilidad de correr después de eso.
-Los nervios, supongo- me encojo de hombros fingiendo que no me lo como con la mirada -pero para la próxima si entraré, será mi profesor de matemáticas. Por cierto- le extiendo la mano a modo de "Saludo" la verdad es que quiero sentir su contacto -mi nombre es Lily- cuando el extiende la suya y me da un apretón, siento como si una corriente pasara por mi cuerpo
-Soy el profesor Roshwell, pero eso ya lo sabes- veo que mira detrás de mi y sigo su mirada, para encontrarme con... ¿Don amargura y grosería? ¡No me jodas! Me tengo que ir antes de que me moleste -Tenemos que Hablar Brad.
Quisiera reírme, ¿en serio? ¿se mete en tantos problemas que todos los profesores le dicen lo mismo?
-Vaya, vaya- se dirige a mi -Señorita fresita aun por aquí, ¿esperabas verme?- el profesor Roshwell desvía su atención a mi con el ceño fruncido. ¡No, no, no! No lo dejaré que piense que tengo algo con el troglodita este
-Ni que fueras una pintura de arte- veo que una de las comisuras de la boca del Profe se elevan -ya me voy profesor, gracias por...- ¡estúpida!, ¿Por qué le agradeces? ¿por darte una vista de su cuerpo? -por... ¡Hasta luego!
Me doy vuelta para no seguir pasando vergüenza, mientras escucho la mofa del tal Brad. ¡Aarg! Siento que lo odio un poco, y eso que soy muy pacifica, no soy una chica conflictiva.
Salgo apurada antes de que se desocupe y me alcance, no quiero lidiar ahora con él.
El camino a casa, decido hacerlo caminando, si, se que tardaré como dos horas y llegaré muy cansada, pero joder, no me quiero encontrar con Micah, ni siquiera quiero darle explicaciones a mis padres, no quiero verles la cara, pero tengo que ser valiente y enfrentarme a esos tres que de seguro, ya están esperándome sentados en la sala.
Me tomo mi tiempo y coloco música desde mi móvil poniéndome los audífonos para desconectarme del todo. La voz de Demi Lovato suena y tarareo las canciones que van sonando.
Por desgracia el camino se me hace corto, y no me queda mas remedio que enfrentarme a todos, veo que afuera está aparcado el auto de Micah, el mismo donde estuvo con aquella chica, y me dan ganas de vomitar del asco.
¿Por qué me siento tan bien ahora que sé que no lo tendré en mi vida? ¿no se supone que lo amaba? Que complicado es crecer y madurar.
Abro la puerta y se posan tres pares de ojos en mi, y sé que se avecinan discusiones.
Lily
Respiro antes de pasar a la sala, y cerrar la puerta, veo el ceño fruncido de mi padre, y ni siquiera se me pasa por la mente lo que el imbécil este pudo decirle.
-Buenas- saludo en general a ver con que me sale, de seguro el idiota de mi ex ya les lavó el cerebro.
-Lily ¿nos puedes explicar por que te quedaste todo el fin de semana en la calle? Micah estuvo muy preocupado- fulmino con la mirada al idiota que deberían darle un premio al mejor actor. Es que si pudiera ir a abofetearlo sin consecuencias de mi padre, lo haría con gusto. -tampoco respondías a las llamadas.
Respiro para llenarme de paciencia y no mandar todo al carajo, no quiero desafiar a mi padre, sé y estoy segura de que no terminaría para nada bien.
-estaba en casa con mi tía Clau, pasé el fin de semana con mi prima, cuando estoy con ella se me olvida el resto.
Paso de largo ignorando a Micah, parece que hubiese pasado bastante tiempo después de lo que me hizo, ya no soporto verlo.
-invité a tu novio a comer- eso me hace detenerme y mis venas parecen hincharse de la rabia-me dijo que su familia quiere invertir en un nuevo negocio que les dará muchas ganancias.
Evito rodar los ojos. Las técnicas de Micah para ganarse a mi padre es hablarle de dinero, lo conoce tan bien que es capaz de buscarle un negocio gordo con tal de ponerlo de su lado, y lo peor es que su familia puede hacerlo y lo apoyarían como siempre lo hacen.
-esta bien papá, ya comí algo en la uní, así que no se preocupen por mi.
Todos se me quedan mirando, pero no me detengo, subo las escaleras, y se que debo contar hasta 10, y tendré al imbécil aquí tocando a mi puerta.
Me tiro en mi cama y dejo mi mochila a un lado, estiro mis brazos y cierro los ojos, 3 segundos después la puerta se abre, ni siquiera toca el idiota.
-preciosa, debemos hablar- no respondo, respiro profundo para no patearle el trasero aquí mismo -no me ignores Lily, prefiero que me insultes o grites antes de hacer como si no estuviera aquí.
Aprieto los ojos llenándome de calma, no quiero golpearlo y armar una escena que haga que tenga también una discusión con mis padres. Aunque mi paciencia es limitada.
-Micah, no sé de que carajos quieres hablar- me pongo el antebrazo en los ojos lista para dormir después de mandarlo a la mierda -y por favor cierras la puerta cuando salgas
-¡No!- su tono hace que me quita el brazo de la cara, viéndolo cruzarse de brazos como si fuera muy digno -Lily estaba borracho...- se excusa como si eso me convenciera.
-si- lo interrumpo -tan borracho que supiste quien era cuando me viste en la ventana, tan borracho que tuviste problemas para que se te parara el pito. No me vengas con cuentos Micah y retírate que no quiero hablar contigo.
-pues que sepas que no te dejaré tranquila, tu eres mi novia, así seguirá siendo.
-en tus sueños- le saco el dedo del medio y se va con grandes zancadas y dando un portazo.
¿Qué se cree esté? ¡será imbécil! Cree que conmigo se hace lo que le da la gana, pero no. Le mostraré que se puede ir a la porra y ya no me importará. Así me toque besar a otros delante de él para que me deje en paz.
No suelo ser así, pero cuando me buscan el lado malo, lo sacan. Quiso hacer algo pensando que yo no lo vería, ahora ¡que se joda!
Como no me puedo dormir con esta rabia que cargo encima, busco mis audífonos y pongo música, Imagine dragons es lo que me gusta mas.
Tarareo cada una de sus canciones mientras suena y me logro relajar, pero cuando pasa el tiempo, la imagen de ese tal Brad llega a mi mente. Abro los ojos asustada de pensar en ese idiota ¿Me habré vuelto loca? Yo creo que la poca cordura que tenia se me fue.
Debo buscar la manera de que los estudios se me hagan mas fáciles, tantas matemáticas no las entiendo, es que no le veo ni cabeza ni cola, debo buscar a algún tutor que me ayude a captar las cosas, y que Todo esto sea sin que mis padres lo sepan, no quiero tener a papa detrás de mi queriéndome "ayudar"
No sé en que momento me quedo dormida, pero me despierto cuando escucho que tocan a la puerta. Doy el adelante y entra mi madre con una bandeja de comida y una sonrisa que me llena el corazón y me recuerda por que carajos sigo haciéndole caso a las locuras de mi padre.
-Cariño, a mi no me engañas- dice cuando cierra la puerta con el pie y yo me incorporo -Se que no comiste en la universidad. Así que te traje esto.
-¿Cómo haces para conocerme tan bien?- me levanto y la ayudo, me siento en la cama con la bandeja y palmeo a un lado para que ella venga conmigo
-Porque te parí, y aunque a veces no lo parece, conozco hasta cuando algo te molesta, como el estudiar algo que no quieres- ¡Joder! Que no le diga a mi padre. Se ríe al ver mi expresión -No le diré nada, asi que quita esa cara.
-Gracias mamá.
-¿Ahora dime que pasó con Micah?- me tenso y ella se pone seria
-No creo que...
-Lily, no me ocultes las cosas, se que algo pasó- me advierte con su tono de regaño, pero que sigue siendo amoroso.
-¡Me engañó!- su ceño se frunce -Cuando fui el viernes a la discoteca, vi su auto afuera, me acerqué y estaba haciéndolo con otra- sus ojos se abren en sorpresa para después verlos llenos de odio.
-De haberlo sabido antes, me encargo de correrlo.
-Mamá, sabes que mi padre no lo hubiera dejado ir, es tan machista que capaz es de pedirme que lo perdone solo para seguir haciendo negocios. No se que viste en el.
Voltea a otro lado y se que algo me esconde, pero como se ve en sus ojos que es doloroso, no la presionaré.
-Tranquila, yo tengo todo arreglado, no diré nada a papá, dejare que todo siga su curso, aunque no pienso volver con ese idiota.
-¡Esa es mi niña!
Después de compartir con ella, decido armar un plan, primero para alejar a Micah como sea, el segundo para alejar a Brad que al parecer me persigue, y tercero para no quedar como idiota con el papi bello de mi profesor de matemáticas, ¡Dios! Solo pensar en ese hombre me da taquicardia y no en el corazón.
Me río con eso, si me escuchara mi padre, me deshereda de una vez y me quita el apellido. Si supiera todas las cosas que me pasan por la mente, me mandaría al manicomio sin pensarlo.
Miro la hora y se que debo dormir, o mañana tendré unas ojeras de mapache, y no quiero que mi día comience mal viéndome como el fantasma de la avenida 86.