24/7 capítulo 1
Estoy descansando, o lo que dicen los médicos, gracias a la cantidad de calmantes que hay en mi sistema.
Aunque no me cura del dolor interno. Ciento odio, ira, rabia y unas ganas de llorar que reprimo con todas mis fuerzas.
Me ciento humillada y expuesta cada vez que me tocan, ¡no quiero que me toquen!, detesto al medico y las enfermeras que entran revisando mi cuerpo como si yo fuera un puto experimento. Odio sus expresiones de lástima al ver mi cuerpo destrozado como si fuera una niña pequeña.
Estoy atada de tobillos y muñecas con unas correas impidiendo que luche, pero es inútil que no intente pelear.
( fragmento )
Despierto de una pesadilla que quiero bloquear, estoy sudorosa y atada... La figura de mi abuelo se inclina hacia a mí " ¿pero él está muerto?" ( me recuerda mi subconsciente ) y limpia mi frente.
( Fragmento... )
Mi habitación huele antiséptico, me provoca náusea e inclino mi cabeza a un lado y vomitó. una enfermera entra y me limpia, se que es ella por su apestoso perfume a channel.
Estoy demasiado sedada para gritar y apartarle las manos.
¡Que no me toquen !
( Fragmento...... )
¿He dormido? No. No parece real. Todo me da vueltas. Tengo náuseas. y vómito ladeando la cabeza.
Una figura borrosa me limpia la cara, reprimo el impulso de retirarme al sentir sus manos callosas bajo mi barbilla y que pasa por mi cuello una compresa húmeda , cambian mi almohada por otra nueva.
Después de unos minutos escucho su voz ronca distorsionada por fragmentos.
- cuando descubrió su camino- la voz se vuelve lejana se pierde en mi inconsciencia - las estrellas se pusieron sobre su cabeza... - ¡joder! ya no sé dónde estoy. Gimo. Intento hablar - los dioses ya no estaban... -¡por favor que se calle!... ¡Que se vaya! - en la inmortalidad...
Esa voz me empieza a resultar familiar. Quiero hablarle. ¿Qué hace aquí? ¿Que no estaba muerto? ¿Estoy muerta?
....Duermevela...
Tengo la boca seca y el mareo de siempre me hace mecer mi cabeza de un lado a otro. Gimo intentando ubicarme.
Se que está aquí, lleva aquí desde hace días o quizá más de una semana... Empiezo a sentir más mis heridas, porque han estado reduciendo la morfina, no quita el dolor, pero me entumece el cuerpo aliviandolo un poco.
Me están devolviendo al mundo real, detestando las correas que me sujetan.
Las primeras veces que desperté grite furiosa y luche provocando que me sedaran. Después de unas cuantas veces aprendí que si me comportaba como una psicópata volverían a sedarme, y decidí tragarme mi hafefobia. Dejando que me limpiasen y bañasen, aguantando las ganas de matarlos.
- toma - la voz que creía de mi abuelo me sorprende y me aparto por acto reflejo, pero las correas no me permiten moverme mucho. Lo miro fijamente mientras que un anciano de unos 55 años me sostiene un vaso con pajita sin tocarme. Está sentado junto a mi cama con un libro sin título en su regazo. Distingo unos ojos negros amables. Con una mirada inteligente, no se de que aún, arrugas alrededor de sus ojos, cabello café. Con la mano temblorosa me sostiene el vaso.
Sin soltar sus ojos me inclino a la pajita y sorbo el agua. Dando tragos pequeños.
- suficiente - dice retirándola. Recargo mi cabeza hacia atrás. Se que debería darle las gracias y que me veré muy grosera. Pero me abstengo de hablar, porque ni siquiera he hablado con los médicos antes sus preguntas estúpidas. " ¿cómo te sientes hoy?" he reprimido el impulso de contestarles " como te sentirías tu con cuchilladas, laceración en todo tu abdomen, muslo y heridas de electro chocks. Idiota. "
" ¿necesitas más analgésicos?" no les contestaba. Los miraba con tanto odio como si fueran los malditos terroristas que me hicieron esto.
El anciano se endereza en la silla, parece incómodo pero se remueve hasta quedar conforme. Levanta su libro y lo abre apartando el separador. Agradezco en silencio que me ignore.
Una semana después...
Viene todos los días, solo sale de la habitación cuando tengo necesidades, que es para lo único a lo que me dirijo a las enfermeras y me liberan con temor, me han suspendido los analgésicos y agradezco estar consciente. Miró al anciano que lee una revista de construcción ignorándome.
- agua por favor- mi voz suena ronca por la falta de uso, deja su libro y con la ayuda de un bastón se acerca a la mesilla para llenar un vaso de agua, me lo pone en la mano desatando mi muñeca.
- ya no necesitarás de esto. - camina alrededor de mi cama desatando las correas, en cuanto me siento libre doy sorbos al agua fresca.
- gracias.
- Bienvenida teniente- no se si lo hace apropósito, pero evita mirarme, se enseguida porque, así que no intentara la típica terapia psicológica de mierda que todos aquí han querido aplicar, logrando que mi irritación crezca. Me cae bien enseguida.
Hay algo en él, que me dice que no hará las mismas preguntas estúpidas que el doctor y las enfermeras, ni el desfile de practicantes que pasan durante el almuerzo, la comida y la cena.
- es usted psiquiatra - no lo parece, aun así no pude evitar preguntar. Por la carcajada que libera yace la respuesta.
- no. soy de asistencia al veterano- postguerra.
- haaa - no supe qué decir al respecto.
Masajeo las muñecas, apenas puedo moverme. Ciento cada herida palpitar viva.
- ¿ qué hace aquí ? - pregunte segundos después irritada. No le quiero cercas. No pedí ayuda a nadie.
- me equivoque de habitación - se encoge de hombros. Lo miro con el ceño fruncido. Esperando una explicación.
- quería escapar de unos paparazzis y mi escolta me dejó aquí. La enfermera, Nora, se alegró tanto que por fin permitieras a alguien visitarte que no pude negarlo.
Por algún motivo le creo, podría detectar una mentira a kilómetros.
- ¿que me has estado leyendo?
- de hecho... Leía en voz alta... - se pone tan rojo que me hace gracia y no puedo evitar reírme. Cierro los ojos para frenarme ya que me duelen las heridas.
- vale - inhalo y exhalo.
- ¿ Tienes hambre ?... Puedo encargarte algo. - escucho como se pone de pie y camina un poco.
- pizza - murmure.
- no creo que te dejen.
- caldo entonces... Del que sea.
- veré Que puedo hacer - abro los ojos y le miró parado a los pies de mi cama.
- soy Natalia kal casteld .
- encantado Natalia - se dispone a marcharse - soy el capitán Robert rogdde dowson. Gracias por recibirme.
- gracias por estar aquí capitán.
24/7 Capítulo 2
- ¡ay! - si pudiera reírme lo haría, suelto un lamento tan falso cada vez que me rosa las heridas cerradas y lo hago a propósito, porque pone una cara de pena al ver mi cuerpo mientras me ayuda a cambiarme... Y ahí viene la lluvia de disculpas de mi hermana brisa.
- lo siento. Lo siento. Lo siento- quiero reírme, pero he de contenerme, porqué aún tengo las costillas magulladas y me han quitado los puntos. Tengo un brazo con escayola, cuatro costillas sujetas, heridas por mi abdomen, espalda, mis muslos , y cardenales por todo el cuerpo. Hoy me han dado de alta.
- ay - intento rascarme y me da un manotazo.
- no hagas eso. - me reprende.
- pica
- lose... Si te rascas te infectaras, mamá tiene algo que te ayudará.
¿Quién soy?
Mi nombre es Natalia kal casteld, hoy cumplo 27 años, me siento como una señora que le ha tocado vivir demasiado. Pero si pudiera resumir toda mi vida sería lo que soy ahora.
Mi hermana Brisa y yo, crecimos juntas en el refugio para w. T. S. (refugio de derechos de la trata de blancas) técnicamente no compartimos ningún lazo sanguíneo , ni parentesco, su piel es chocolatada, su cabello oscuro, ojos profundos, de un cuerpo exuberante que persiguen todos los hombres.
En fin. ( suspiro ) nos rescataron a los 6 años de una cueva, a los 11 años no encontraron a nuestras familias, decidimos unirnos al grupo para rescatar a otras chicas o chicos sirviendo "Como señuelos" nuestra abogada y trabajadora social, que hizo bien su trabajo, nos peleó papeles y una residencia en New York.
ya que no poseemos ni queremos recordar nada de nuestro cautiverio. Nuestra primaria, y secundaria la terminamos con esas ayudas gratuitas del gobierno, y el instituto tuvimos que trabajar para adquirir nuestro material, yo como mesera en un cibercafé, donde trabajo mi mejor amigo Nick y mi hermana de Niñera en las casas lujosas donde vivía mi mejor amigo.
Se sorprenderán que hablemos de madre y abuelo cuando he mencionado que no tenemos parientes cercanos, pues el hecho es que durante nuestra estancia en el refugio conocí a Mickey john ress tercero hijo del director de los refugios y banquero, fue un momento de conexión instantánea y cada vez que iba nos mirábamos hasta que un dia nos hablamos y desde entonces somos inseparables, los días de visita íbamos a su casa a jugar, brisa y el no se llevan bien, pero la madre de Nick y ella se entendieron mucho y su familia se convirtió en la nuestra desde entonces. A pesar que ella insistía que podríamos vivir en su casa mi hermana si acepto, pero yo fui más orgullosa me negué, trabaje para hacerme de un departamento y vivir independiente. Aun así seguí frecuentando a la familia. Adore al abuelo Edmund hasta que falleció, me agrada la madre de Nick, una mujer que se ha encargado de embellecer el apellido de su esposo y el señor ress que es un genio con los números.
Obviamente superamos todo ese lado oscuro teniéndonos la una ala otra. hasta el día que decidí unirme al ejército de los Estados Unidos. Cosa que ella al principio no aprobó. Siguió con sus estudios en la universidad WUS de legislación. Yo hice carrera en 6 años en el ejército hasta éste día y jamás en mi corta carrera, a mis 27 años imagine terminar con heridas graves de secuestro terrorista, Pero sobreviviré. Dios sabe que lo haré. No pienso dejar que me destruyan.
Gracias a mi hermana y a mi, que nos esforzamos y sacrificamos para superarnos, no volví a ver a mi proxeneta, y con la ayuda de Mickey sabemos que no me encontrara si me buscara
Mickey john es alto, rubio, ojos azules como el cielo y una sonrisa metálica, porque usaba brackets, me encanta su inteligencia, tiene un cerebro para las computadoras, aprende cualquier texto con solo verlo una vez, le dicen memoria fotográfica, pero me encantaba que me dejara entrar al despacho de su padre y hackeaba las redes a kilómetros a nuestra redonda, investigando la vida de otras personas y por muy sorprendente que parezca, a su padre le ayudaba a investigar a quienes querían adoptar a uno de nuestros hermanos. En fin. Gracias a él se todo de computación y soy una hacker, no a la altura de Nick, apodo que se ganó porque ama todas las caricaturas de el programa Nickelodeon.
- ¡imbécil! - grita brisa a Nick cuando termina de ayudarme a vestirme.
- José ha preguntado por ti- José es un amigo de instituto que está enamorado de brisa y por supuesto ella también. Viven juntos desde hace un año y estudia leyes.
- ¿Y qué quiere? - pregunte en tono borde mientras me ayuda con mis sandalias. Ella frunce sus cejas.
- quiere saber si cuando te recuperes piensas trabajar.
- ¡Dios! apenas estoy saliendo del hospital - si El tono es un crudo sarcasmo - dile que " si " pienso conseguirme un trabajo," y si ", en cuanto arregle mi baja con el ejército. Pero por ahora la pensión que voy a recibir me ayudará a sobrevivir varios años.
- es muy guay que la nueva ley los proteja.
- solo para los heridos de guerra brisa... - al escuchar mi tono, veo como una sombra de tristeza se refleja en sus ojos, aparta la mirada y me abre la puerta. - es una puta broma verdad.
- hola nat - Nick sostiene una silla de ruedas con una sonrisa de oreja a oreja que lo empeora todo - tengo que advertirte. Eres noticia.
- ¿qué quieres decir ? - digo sentándome de mala gana porque justo ahora no puedo defenderme y huir de ellos.
- bueno.. ¿Es que acaso no has visto las noticias?
- no idiota. Estuve drogada la mayor parte.. ¿ Qué quieres decir con eso ?
- es que tu video... Ya sabes... Fue transmitido en vivo... También tu rescate - por la cara de horror de brisa y seguramente la expresión asesina que seguramente debo tener, Nick retrocede, y brisa comienza arrastrar la silla hasta bajar un ascensor. Por lo que parece una eternidad las puertas se abren y Escuchó el escándalo mucho antes de entrar a la sala de espera.
A pesar de ser un hospital para militares es abierto al público para gente que puede pagar a los médicos. Ya que son considerados los mejores de lo mejor y la atención cliente-paciente, es calidad.
- no has podido bloquearlos... Dios Nick - masajeo mi sien, que otra cosa puedo hacer, no quiero hablar de mi cautiverio, no quiero que me pregunten nada. En la sala hay como mínimo 10 cámaras, 30 personas de diferentes compañías de servicio de telecomunicación, con micrófonos y grabadoras.
- no quiero verlos.
- lose nena, el problema es que tenemos que pasar por ahí para llegar a mi jeep o al sav de brisa.
- pues no te detengas y apártalos de mi camino- me levanto de la silla y con un gemido comienzo a caminar, en cuanto se abren las puertas que me separaban de los reporteros estos se abalanzan para tener la exclusiva, a sacar fotografías y empiezan a bombardearme con preguntas, Nick intenta apartarlos pero estos se apretujan y no puedo romperles la mandíbula, ni empujarlos. Me están poniendo de los nervios al acorralarme... El sudor me escurre por la frente goteando por mi barbilla, el oxígeno se reduce en mis pulmones, me pitan los oídos y me pierdo en el recuerdo.
- ¡Dame los números zorra! -
Golpe.
Golpe.
Golpe.
No. No. No. Malditos fragmentos. Aun veo entre nublado la luz roja de una cámara burlándose de mí. Estoy apunto de perder la cabeza cuando entran cuatro escoltas trajeados de negro apartando a los camarógrafos, se acercan flaqueándonos, y así podemos avanzar hasta una camioneta blindada, un chofer de traje gris me abre la puerta, volteo a ver a brisa y Nick.
- síganme en sus coches - y me deslizo. La puerta se cierra. Me encuentro aun lado del capitán rogdde, me sonríe y le indica a su chofer avanzar.
- ¿qué hace aquí? - lose, lose, debería ser más amable.
- también me alegro de verte y de nada.
- no hay de que- digo encogiéndome de hombros mientras el coche avanza el silencio no es gratificante. -¿a dónde vamos?
- a mi escala.
- ¿por qué?
- deduzco que con todo esto, saben donde vives, de tu amiga también. Así que si no quieres enfrentarte a los medios de comunicación...mi escala es tu mejor opción.
- no me explique. ¿Por qué quiere ayudarme?
- tú me ayudaste. Te devuelvo el favor.
- yo... ¿Qué hice?
- dejarme ser tu amigo.
- eso es ridículo
- no cuando estás solo la mayor parte del tiempo.
- vale lo pillo, prefiero quedarme en un hotel.
- y crees que los del hotel no te venderán.
- no si los soborno. - y no precisamente con dinero.
- déjame recompensarte... Puedo...
- no.
- ni si quieras sabes...
- no necesito tu dinero... Llévame a star grey tengo un amigo cerca - me reclino contra el asiento y cierro los ojos. Estoy cansada, me duele la cabeza y todo el cuerpo. El cap. No dice nada. Después de media hora llegamos al hotel donde suelo hospedarme cuando quiero estar lejos de mis amigos, aquí se hospedan la mayoría de marines, es un hotel cuatro estrellas. El portero abre la puerta y salgo con el cap.
- este es mi numero. por si me necesitas.- Tomó su tarjeta sin tocarle la mano y me dirijo a la entrada. Nick y brisa llegan segundos después.
- ¿quién es ese? - pregunta un Nick celoso, pongo los ojos en blanco.
Nick tiende a ser muy cariñoso , desde que decidimos perder nuestra virginidad juntos, solo por experimentar nuestra sexualidad y porque me parecía un tío sexi y ardiente con sus chalecos de cuadros. No es feo, al ser alto le da un aire serio. Aunque decidimos dejarlo para salvar nuestra amistad , me agradaba su calidez y sus caricias, pero Nick se convirtió en alguien constante en mi vida, después de eso nunca pude negarle que me abrazara y de vez en cuando me robara un beso.
Hasta ahora. Cuando poso su mano en mi espalda todo mi cuerpo se tenso como un mecanismo de defensa, mi respiración se agito, se me nublo la vista y mi corazón latió palpitando hasta explotar contra mi pecho.
- suéltame – no se si fue él o grite, porque me escucho, por la mirada confundida mire su mano y yo la sujetaba con fuerza retorciéndosela, lo mire de nuevo y horrorizada solté su mano dando un paso atrás.
- lo lamento... Yo..
- no pasa nada... Te veo luego - se sobo la muñeca, e hizo un intento de acercarse pero retrocedió
- neandertal - dijo a brisa y se despidió con la mano.
- ¿Qué fue eso? - me pregunto brisa.
- nada. Te veo luego o te llamo.
Una vez registrada el botones se acercó con la tarjeta de mi habitación y llevo mis dos maletas en un carrillo hasta el ascensor. Lo seguí en silencio. Las puertas se cerraron.
Estoy bien. Tengo que superar esto.
A cada piso que subíamos. Me sudaban las manos, el botones nota la tensión y eso logra ponerme de malas, masajeo mi cuello intentando aliviar la bola de nudos intentando encontrar alivio, vuelvo a mirar de reojo al botones y se removió nervioso, intenta por todo lo sano no mirarme, se lo que ve, una chica con la cara amoratada, cortes casi cicatrizados con ese tono rosa. La imagen por sí sola dice problemas. El hombre está intimidado.
pero no me moví. El ambiente está cargado de una atmósfera peligrosa. Mi respiración agitada, empecé a contar los pisos hasta el 23 y durante la espera cerré los ojos apretándolos con fuerza. También formé mis manos en puños , torcí mi cabeza para estirar los tendones, sentía el sudor frío recorrer mi columna.
¿Por qué estaba tan nerviosa? Me dolía todo el cuerpo pero era algo tolerable. El timbre sonó, escuche un quejido sordo del botones cuando se abrieron las puertas. Salí con él detrás de mí. Lo miré de lado y estaba empapado en sudor, se pasaba por la frente una y otra vez un pañuelo. Desconfíe de él, pero reprimí el impulso de asustarlo más y zarandearlo.
- su.. Su.. Lla.. Ve - tartamudeo entregándomela con mano temblorosa. Se la arrebate y la deslice por el escáner. Entro y dejo las maletas en la entrada y sin mediar palabra salió precipitado por la puerta.
Cuando cerré la puerta fui consciente de la oscuridad que me rodeaba y me acerque al balcón arrestando una silla y Me quedé mirando la nada, no tengo sueño, ya había dormido mucho en el hospital. Me quite la escayola del brazo he ignorando el dolor y estire los dedos. No estaba tan mal. Me sentía agradecía poder moverme. Estar viva. Así podría vengarme hasta cazar a los malditos Que me hicieron esto. primero necesitaba de hacerme de un arma, la seguridad es primero.
Me quedé mirando la nada, las luces, las sirenas de new york me recordaban a ese día. Cerré los ojos e intenté calmar mis nervios. ¿Porque era eso, solo estrés? . Acababa de salir del combate, alguna secuela debía de quedar, podía con ello. Ya sobreviví una vez. Lo haría de nuevo.
Capítulo 3
Dos semanas después :
Tengo una Taurus 9 mm en mis manos, me tranquiliza el chasquido del cargador y el seguro al quitarlo y ponerlo.
Como boina negra debo conocer mi arma, y desde que me hice de ella hace un par de años, no la había utilizado, hasta ahora.
Pesa 800 g. Cañón y cerrojo de acero. Con un cargador de 15 municiones, masilla y mango de acero, y solo la empuñadura cubierta por un forro de cuero negro, con adaptador para un silenciador.
" lo estamos esperando" habla mi subconsciente.
"¿A quiénes?"
"A ellos"
" ¿por qué? "
"Tu sabes porque"
"Estamos bien. No sucede nada"
" entonces ¿quién está detrás de ti? "
Fragmento :
Despierto
" era una pesadilla " respiro con dificultad, mi cuerpo tiembla y estoy empapada en sudor.
" era una pesadilla " me repito el pensamiento como si fuera a tranquilizarme.
Me deslizo fuera de la cama sacudiendo las sábanas enredadas en mis piernas.
Fragmento:
" ¡ Joder ! . a pesar de que solicité mi baja, la trajeron como si les urgiera deshacerse de mí. Creen que por darme mucha pasta se libran de su responsabilidad."
" Deberíamos matarlos a todos" me susurra la voz con la que hablo en el silencio. Es mi mejor amiga.
" si. Deberíamos. Pum. Pum. Pum "
Mi amiga dispara a los imaginarios enemigos. Uno a uno les veo caer. Pero no calma a la fiera qué llevo dentro, solo alimenta a la bestia.
" Mi arma es mi mejor amiga, es mi alma gemela. Sin ella no soy nadie. Sin ella no soy nada. Mi arma es un brazo externo de mi cuerpo, es mi otra mitad, porque así seremos el renacimiento de una estirpe que se hundió en el olvido, y superaremos y seremos humilde ante todo"
Recito una y otra vez mi oración de mi remura me hizo memorizar. Pensar en él no me ayuda. Me hierve la sangre. Recordar a Taylor me hace odiarlo. Pero su oración, la cual se convirtió en mía, me ha calmado el hambre.
Me estiro hacia el frasco de medicamentos y me los llevo una vez más a la boca, cuando siento mis párpados pesados. Y esas imágenes amenazan con destruir mi cordura, me quedo de rodillas abrazando mi cuerpo..
Y entonces tocan la puerta.
Fragmentos ...
- Todo va a estar bien.
" ¡Creen que estás loca! ¡No confíes en ellos! "
- Todo estará bien.
" Esa voz "
- Natalia - su maldita voz cargada de lastima me irrita.
- ¡Largo! - grité con voz ronca y sin levantar la vista del suelo.
- Por favor... Natalia... - miro a mi acompañante. Tardó demasiado en reconocer a la persona que tengo delante, su expresión cansada me recuerda a los de mi célula, sus rostros vuelven a mi al momento de cerrar mis párpados.
Escucho sus gritos y el impacto de las ojivas contra el suelo, sus pisadas subiendo las escaleras, la voz de Gordon gritándome que me vaya antes de que vengan por mi.
- Cap. - Mi voz es ronca. Estoy cansada.
Me duele la cabeza. Me siento mareada. Y de repente vuelvo a vomitar, pero no tengo nada en mi estómago y me arde el estómago.
- Dámela... Te la devolveré.
" ¡No se la des! " grita mi amiga.
Y recitó la oración de nuevo.
" Mi arma es mi mejor amiga, es mi alma gemela. Sin ella no soy nadie. Sin ella no soy nada. Mi arma es un brazo externo de mi cuerpo, es mi otra mitad, porque así seremos el renacimiento de una estirpe que se hundió en el olvido, y superaremos y seremos humilde ante todo"
El Cap avanza hacia mí despacio, como si fuera hacerle daño. ¿Qué estoy haciendo? Pero cuando intenta tocarme le apunto con mi arma. ¿Por qué estoy armada?
" porque intentaron matarte"
El capitán está aquí. ¿Qué he hecho?
- Natalia... Dámela.
Se acerca arrodillándose y toca mi mano, si está aquí es porque estoy a salvo. No hay peligro. Dejo que me desarme y después de no se cuanto tiempo soy consciente.
- todo va ha estar bien hija - Me habla como el animal salvaje y herido en que me he convertido. Estaba soñando y de pronto estoy armada, el dolor, los medicamentos no funcionan lo olvide, no quiero dormir, no quiero cerrar los ojos, no podré controlar las imágenes si cierro los ojos. No quiero volver ahí. No.
He estado reprimiendo tanto, Que mi mente lucha contra la fiera y yo no estoy cooperando. Me pongo de pie y retrocedo, veo el caos, vidrios rotos, agujeros en las paredes, muebles rotos y sangre mía.
- necesitas ayuda... - lo miro confundida - ¿lo sabes verdad?
No se que mira el cap., pero seguramente nada bueno.
Y algo dentro y frío, en un lugar que no sabía que existía se desata una tormenta.
" no, no, estamos bien, estamos bien "
- llevas días sin dormir, te has estado automedicando... - ciento espasmos en mi cuerpo- Necesitas descansar... Yo se que no quieres cerrar los ojos... Te prometo Que no soñarás nada. Pudiste herir a un inocente. - sus ojos transmiten preocupación, me mira con tristeza. Sin una pizca de lástima.
" NO, no, no, estoy bien... Estoy... Estoy..."
- No - siento caer de rodillas y como los cristales se rompen bajo mi peso. - No - repito ahogándome con esa única palabra, duele tanto, han logrado lo impensable, Me han hecho daño.
Ciento su brazo rodearme por los hombros, las imágenes, los recuerdos no los quiero en mi cabeza.
" esto es demasiado "
"No puedes"
" No podré"
Algo me pincha el brazo, la adrenalina se dispara en mi sistema, siento como mi respiración se altera, como los latidos de mi corazón aceleran queriendo explotar y en cuestión de minutos o quizá segundos no lo sé, mi visión se pone borrosa y la oscuridad me engulle por completo.
Un año después.
Golpeo el saco de boxeo una y otra vez, dejo que la adrenalina corra por mis venas, el sudor cubre mi cuerpo adhiriéndose la camisa a mi piel, el cabello a mi frente, mi coleta se balancea de un lado a otro golpeando contra mi espalda.
- buenos días lara -
- hola Freddy - digo sin verlo, es un fortachón que ama el deporte, piel morena clara, ojos avellana, bla, bla, bla.
No es que no me caiga bien, pero no he interactuado mucho con nadie desde que el cap me sacó de apuros, de no ser por él, estaría en la cárcel o un cuarto acolchado y no pude negarme cuando me ofreció ayuda, la necesitaba, Me hospedo en el piso del cap, que está como mi responsable legal y tutor como si fuera un crío.
" humillante. lose "
Golpeo de nuevo el saco, golpe tras patadas, el saco se balancea con cada impacto, la cadena chirría por la presión de mis impactos.
Hoy finaliza mi arresto domiciliario, el cap, pagó una fianza escandalosa y compensación al hotel por daños a propiedad privada, después de cumplir mi condena, trabajaría para él por tres años para saldar mi deuda.
Así que agradecida de qué hoy fuera la evaluación final. Ya estoy cansada y frustrada de john edmond reynol, aunque he de admitir que sus terapias de hipnosis me ayudan a relajarme y es como dormir, porque, para confesar no concilio sueño, gracias a las pesadillas que nunca había tenido, y que cada vez que cierro los ojos los recuerdos están ahí esperándome para atormentarme.
La terapia del doctor, que me ha recomendado, son ejercicios que me ayuden a canalizar toda mi ira, pero al sentir los ojos de freddy recorriéndome, es un incentivo y me imagino estampando mi puño contra su cara, extraño escuchar el sonido familiar, odio como me mira a pesar de llevar ropa de deporte puesta, y siempre con mi camisa de resaca hasta mi cadera, cubriéndome mis cicatrices , siento como si pudiera verlas a través de mi ropa. Golpeó con más fuerza hasta calmar a la fiera.
" si le rompes el cuello o le sacas los ojos se solucionaría el problema "
- habrá una fiesta en mi depa, hoy llega un amigo... Por si te apetece venir.
No es la primera vez que me hace una invitación, siempre lo rechazo, pero una fiesta es una buena idea para celebrar mi libertad y interactuar con humanos.
- me lo pensaré- digo girándo hacia él, y por su expresión sé que no se esperaba la respuesta, comienzo a quitarme la cinta de mis manos. Está emocionado.
- enserio... Será genial tenerte ahí...
- si. Mándame la dirección con uno de los escoltas... Ya sabes donde vivo.
Le sonrió como si fuéramos cómplices de un gran secreto. Y la suya se amplía más mientras se pone a levantar unas pesas de mano.
- iré con Kim, tiene ganas de conocerte y puedo invitar a Luis costas, es amigo de instituto... ¿ no te molesta verdad ?
- está bien- me encojo de hombros.
- Luis es marinero, ¿ tú también fuiste militar cierto ? ... creo que se llevaran bien.
No creo que una boina negra y alguien de la flota armada se lleven bien, pero no voy a decírselo, está siendo amable y no puedo ponerme gruñona cuando puede ser mi nuevo amigo.
Salgo del gimnasio pasándome la toalla por la frente sudorosa, con rumbo al ascensor. Me cruzo con los habituales chicos y señores que inician sus rutinas en un intento por perfeccionar sus cuerpos y otros solo por llegar tarde al trabajo, y presumir de su buena condición. Una de las razones de entrenar a las 5 de la mañana hasta las 7:30 es que no tengo que soportar todas las miradas masculinas en mi, y no tengo que matar a nadie.
Una vez, solo una vez, un capullo imbécil llamado Zacarías goddcy ashmer me acosó, es amigo de Freddy, siempre llega primero que el. Bueno a lo que iba, freddy lo pillo a la primera, estoy acostumbrada parecer intimidante, pero el solo tenía ojos en mis tetas o mi culo. Estaba en la cinta corredora y llegó recargándose como si con eso llamara mi atención, quizá con las de mas funcionaba, Pero ni siquiera lo mire y continúe corriendo.
- déjala en paz zac... Ella no...
- creo que la princesa tiene boca - baje de la cinta y me acorralo, di un paso atrás pero el cerro la distancias y me toco el hombro, y de inmediato me puse rígida, apreté la mandíbula, practique lo que el doc me dijo, inspirar y exhalar. El lo tomo como una buena señal. Y se acercó más, di un paso atrás y lo mire a los ojos, era como un luchador de cuadrilátero de la W.W.W. Torcí mi boca en una sonrisa que probablemente interpretaría como coqueteo.
- te propongo algo. Si me vences saldré contigo. - Freddy ahogó un gemido de sorpresa y tres tíos que lo conocían se rieron de mi.
- no voy a pegarte nena - la forma en llamarme así me cabreo, primero princesa, ahora nena. Entrecerré los ojos, era el típico macho beta guapo, con una sonrisa que mojaría la ropa interior de todas las mujeres que prefieren a tipos como él. Presa fácil.
- te asusta perder - lo desafié sabiendo que sería un golpe bajo a su ego, apretó los puños, entrecerrando sus ojos. Era mío.
- vamos zac solo atúrdela y ya esta.- le alentó uno de sus amigos seguramente.
"Gracias idiota".
- vale. Acepto la apuesta, si ganas te dejaré en paz, pero si gano yo. serás mía una noche. - se relamió los labios de una manera lávica, reprimí el impulso de poner cara de asco y pasar la bilis por mi garganta. Asentí acercándome a la lona.
- te dejaré que me des el primer golpe preciosa... Justo aquí - señaló su barbilla y dobló su columna burlándose de mí.
- si gano yo...quiero tu moto y Serás mi perra un mes - sonrió al ser la única que conoce el resultado final, el no lo sabía, pero entre mi tira tenía una anilla pesada entre mis dedos.
- no te daré mi moto.
- no seas nena - y eso pareció cabrearlo.
- está bien. Acepto. -
En un movimiento impactó mi gancho izquierdo contra Zacarías. Que no se esperaba mí destreza y queda de rodillas ante mí. Fui consciente del silencio que invadía el gimnasio. Las máquinas dejaron de zumbar, tenía que dejar claro mi posición y antes de que pudiera levantarse impacte mi rodilla contra su nariz. Escuche el crujido y como maldijo, sé tambaleo para intentar defenderse a pesar del sangrerío qué escurría entre sus manos, pero freddy ya estaba delante de mí y frente a él como si supiera que lo mataría, quizá mi mirada lo decía todo.
- alguien más - exigí. Nadie dio un paso. En sus expresiones leía claramente las preguntas silenciosas, Como una tipa de mi estatura y peso pudiera con alguien como Zac, y seguramente con cada imbécil aquí. Fredy se volvió hacia mí y me susurro con una sonrisa.
- te han dicho alguna vez que te pareces a Lara Croft.
Si ya lo he escuchado muchas veces, pensé y me eché a reír. Aunque no tenemos nada en común solo el cabello. La estatura y los labios. Pero nada más. Fredy dice que hay más cualidades. Angelina Jolie es mucho más hermosa y sexy que yo. Me encanta el dragón chino de su espalda pero a mi no me gustaría hacerme uno nunca.
Así que cuando me ven me dicen Lara y no Natalia ,ni nat.
Por fin se abren las puertas, entró al departamento escala del cap y me topo con Brian un escolta de seguridad.
- Hola Natalia.
- hola Brian, arréglate el auricular a menos que quieras que te ahorquen con él.
Siempre lo estoy corrigiendo en eso, porque el cable lo trae alrededor del cuello.
- gracias. Puedes ayudarme con la cámara, sigue saliéndose de foco - dice acomodándose el cable.
- ya estás guapo- le doy una palmada en el pecho y lo hincha de orgullo. - me daré una ducha y veré lo de la cámara.
- me estás insinuando que me duche contigo - dice con fingida indiferencia - aunque es muy tentador. Muchas gracias por la oportunidad.
- eres todo un caso - me rio de el. Y camino derecho al cuarto donde me hospedo, la cual es la habitación del hijo del capitán. Si es enserio. tiene un hijo. Pero no me ha tocado conocerlo salvo por unas fotos que el cap tiene en su despacho con su esposa fallecida y el juntos. Es la única foto familiar que hay en toda la casa. El capitán con su uniforme azul marino cuando era joven, aun lado de el un joven de ojos de color, con traje gris, apuesto, y entre los brazos del capitán una rubia de ojos azules sonriendo con envestido rosa pálido. Su cabello brillando como el sol y juntos así, esa fotografía me inspiraba calor humano. Desgraciadamente su esposa e hija murieron en un accidente . Eso hizo que él y su hijo se distanciaran. El cap se concentró en su trabajo para superar su pena y un año después de su muerte. William rodge dowson se fue Alemania ha terminar los estudios y vivir.
Algo cambio que decidió regresar dentro de un año más y reunirse con su padre, según me contó su padre adquirió Clientes para la compañía de seguridad del capitán, y si se quedaba un año más lograría trasladar unos contratos para la empresa, estarían firmando un plan de negocios con la embajada alemana. Dicho esto fue lo último que supe de él. Así que tendría que esperar un año para conocer a William. Preguntándome si sería tan simpático como su papá, Ya saben, tal palo tal astilla. El cap nunca me habló de él. Así que no tenía una referencia de nada. Y como estuve desprovista de tecnología y Nick jamás me visitó. Cosa que le haría pagar, se supone que es mi amigo.
Después de arreglar la cámara que tenía los tornillos flojos y no era nada con el equipo electrónico como sugirió Brian. Voy a la estancia donde me espera el de control interno para quitarme la tobillera.
Pero aún debo esperar a mi psiquiatra para dar el diagnóstico final. Las puertas del ascensor se abren y ahí viene doc, con un traje caro a medida y corbata. Con su maletín profesional y lentes de punta.
- siéntase como en su casa - le digo al de control y me pone los ojos en blanco pero no dice más. Entramos al despacho del cap y me reclino el sillón de siempre. El doc toma asiento en el escritorio y saca mi expediente que tiene unos 10 cm de grosor.
- ¿ y bien natalia ?, hoy es tu día de libertad. Posiblemente - no me hace gracia su intento de broma.
- voy a ir a una fiesta. Me han invitado
- enserio. ¿ Porque has accedido esta vez ?.
- pues quiero ser normal, tener amigos y eso- murmuro mirando el techo como hago en cada sesión.
- natalia cuantas veces voy a decírtelo... tu eres normal. Solo has tenido que soportar cosas terribles para tu edad.
- aun no tengo 28 así que no estoy tan vieja - se que sonríe. Pero no me vuelvo.
- y tus pesadillas... Como vas en la noche.
- sigo sin dormir.- no añade más porque no me gusta repetirme.
- natalia ¿ has pensado en tener una relación ?
Por primera vez desde que hablamos me siento y lo miró fijamente.
- ¿qué?- inquiero aunque lo escuche perfectamente.
- quizá si haces lo que una chica normal a tu edad haría. Cómo buscar el amor pueden calmar tus pesadillas. Tener más intimidad con las personas.
- intimidad - digo entre dientes -creo que usted mejor Que nadie sabe porque no puedo tener " intimidad " con alguien.
- no pretendo atacarte... Natalia... Es un tema que quería tocar en nuestra última sesión en tu casa.
- ¿así? - sonríe.
- el señor Roberts ya dio su aprobación a mi diagnóstico. Y no quería irme sin plantearte este tema. te veré una vez al mes en mi consultorio. Con respeto al amor solo quiero que te lo plantees, se que odias que te toquen y tienes motivos, pero para las personas el contacto físico es una forma de interactuar. Ponte al límite. Ve qué tanto puedes permitir una cercanía, no digo que te acuestes con alguien.
- de acuerdo. Límites.
- llámame si tienes una crisis de depresión o ansiedad. - se acerca con maletín en mano y sale del despacho.
Segundos después salgo cuando ya se cierran las puertas del ascensor y está el de control sentado en el banco.
- lista para la libertad - agita el seguro entre sus manos.
Sonrió encantada.
¡Somos libres! Grita mi subconsciente con las manos en alto.