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40 Días de Sexo - QUÉDATE EN CASA

40 Días de Sexo - QUÉDATE EN CASA

Autor: : Abd
Género: Romance
ADVERTENCIA: LECTURA PARA MAYORES, SEXO EXPLÍCITO El estado de emergencia ha sido decretado. Un nuevo virus amenaza la humanidad y miles de personas han muerto ha causa de lo desconocido. 40 días de encierro han sido ordenados por los líderes mundiales para tratar de encontrar una cura y reducir el número de contagiados. Y mientras, en algún lugar de Estados Unidos, Zenda se encuentra sola, aburrida y con mucha desesperación. Hasta que encuentra una aplicación que podría solucionarle la vida.

Capítulo 1 ADVERTENCIAS Y PRÓLOGO

Estas a punto de leer una historia sexual, gráfica, con humor negro y violencia. En fin, una lectura totalmente para adultos. Si no te sientes cómodo, por favor no continúes, otros pueden disfrutar en tu lugar.

Cuarentena: Es un término para describir el aislamiento de personas o animales durante un período de tiempo no específico como método para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad o una plaga.

Historia original, sin plagio ni copias. Sexo variado, mantén la mente abierta y disfruta.

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Me levanté de la cama olvidando que vestía apenas una vieja camiseta raída. Corrí a buscar a mi amor: Gertrudiz. - Buenos días, cariño - La saludé y cómo siempre, no respondió. Era normal, me asustaría si mi cafetera me respondiera el saludo matutino.El divino olor a café inundó el diminuto apartamento que había conseguido en Nueva York. Tomé mi taza favorita, una con la cara de Bob Esponja de color amarillo, y me senté en la antigua silla que había sacado de una tienda de segunda. Acomodé mi trasero y admiré la vista que el ventanal me mostraba: Patrullas, ambulancias, trajes enterizos blancos, tapabocas, máscaras plásticas. Anoche fue decretada la cuarentena por causa de un virus incógnito que había llegado de muy lejos y empezaba a acabar con muchas personas.La pregunta era, ¿Qué podría hacer? No me arriesgaba a salir de casa, todo lo pensaba comprar gracias a deliverys y cosas cómo esa. Y a las personas que llegasen a la puerta -cómo la vecina del piso inferior- les regalaba una rápida rociada de productos desinfectantes que mantenía junto a la entrada.Mi teléfono de pronto se iluminó con la llegada de un nuevo mensaje de WhatsApp. Abrí y una sonrisa se plantó en mí sin siquiera leer. Era Nicole, mi prima, mejor amiga y confidente."Hey, loca. Encontré una App para que calmes tu calentura por estos días oscuros. Te paso el link" Y seguido, estaba dicho link. Puse los ojos en blanco y le envíe una nota de voz. - Ja, ja. Muy graciosa, estúpida. ¡Creo que a ti te puede hacer más falta que a mí!Sabía que no era así, ese era el asunto. Ella vivía a dos calles de la casa de su nuevo novio, el cual conoció en la lavandería de la calle que los divide. Historia graciosa. La cuentan cada vez que puede. El caso es que, yo, sufro más que ella. Mucho más.Mi pareja, por así decirlo, se encuentra kilómetros de distancia. Literalmente. Alan estaba actualmente en España. Su trabajo de asistente médico lo hacía viajar con frecuencia y, este asunto sanitario, lo obligó a cumplir el confinamiento en Madrid.Por pura curiosidad, entré al link de la App que me había enviado."Glimmer - La mejor aplicación para citas rápidas. Mantén las esperanzas de tener pareja o encuentros casuales en esta dura cuarentena, escoge en tu perfil qué buscas para facilitar el proceso, sé honesto con todas las preguntas que hacemos para tu seguridad, registrate y disfruta!"

Y, sin darme cuenta, sin saber por qué, algo en mi se encendió.Y di clic. ¿Quién sabe? A lo mejor, algo bueno salga de este confinamiento.

Capítulo 2 1

Una vez me dije a mí misma "Quiero probar de todo en la vida". No imaginé nunca que eso, incluiría la locura que acababa de cometer.

Pasé la noche escogiendo lindas fotografías y llenando un extenso formulario que viene de parte la compañía, preguntando todo tipo de cosas.

Apenas las nueve de la mañana y ya estaba yo aquí, de nuevo en mi sillón viejo y viendo T.V.

Déjenme contarles más de mí:

Me llamo Zenda Hein, tengo 23 años y estoy graduada en Telecomunicaciones, trabajo en la emisora radial pero, ya que se redujo el personal a "los más importantes", bueno... Supongo que no lo soy tanto.

Mi madre me abandonó desde pequeña, nunca la conocí, de ella sólo sé que era cubana y que mi padre, mi pilar, se había vuelto loco por sus curvas. Mi papá vive actualmente en Los Ángeles y sigo estando prácticamente sola en este lugar.Mi teléfono vibró y mi corazón se descolocó

- Hola hermosa

- Alan, cariño, ¿Cómo estás?¿Te esta yendo bien?

- Sí, bebé, excelente - Su voz sonaba ahogada - ¿Tú que tal? Debes estar muriendo de aburrimiento - Los dos reímos.

- Un poco. ¿Qué dicen de la extensión de la cuarentena allá? - Estaba preocupada por saber cuando volvería.

- Uhh, nena, no he visto las noticias, siendo sincero - Algo sonó de fondo - Creo que... Creo que me pondré en eso ya mismo.

- Ok amor, por fa no te descuides con--

- Ya cuelga, esa frígida no irá a ningún lado. - ¿Qué mierda?¿Con quién diablos se suponía que estaba mi novio?

- ¿Alan? - Casi grité - ¿Con quién coño estás? - No lo dejé hablar - ¿Sabes qué? Esto es ridículo. Adiós.Y colgué.

Perfecto, era una cuernuda en cuarentena.

Alan tenía un largo prontuario de infiel, lo supe desde el momento en que fue infiel a su anterior novia conmigo, razón tenía la maldita "Te hará lo mismo que me hizo a mí". Estaba hirviendo de furia.Quería hablar con Nicole pero sabía que sólo le echaría más leña al fuego así que me contuve, en cambio, tuve una mejor idea: Abrir Glimmer.Erigida yo, ¡JÁ!

Vaya usted a saber qué clase de puta era---NO, necesitaba dejar de pensar en el asunto.

Bienvenido a Glimmer, usuario PrincessZen.

No tenía mucha imaginación, lo sé.

Establecí la opción de citas rápidas porque lo que quería era crudo y fácil sexo.Y dos minutos después, mis fotos estaban llenas de corazones y mi buzón con cinco mensajes. Nada importante, hasta que un sexto mensaje llegó.

OhioStreet: Eres hermosa, ¿Me regalarías una noche?

Directo. Eso me gustaba. Hojeé su perfil antes de responder y, wow, dejé un enorme "SÍ" cómo respuesta.

Diganme puta, dolida o facilona, pero esto me estaba gustando.Le envíe mi dirección y corrí al baño a arreglarme, por suerte no dejaba de depilarme y la casa se mantenía limpia, porque sino hubiese sido caótico.

Miré mi cuerpo en el espejo del baño cuando terminé de prepararme, no me veía nada mal: Mi cabello rubio y liso partido a la mitad y con suaves ondas en las puntas caían cubriendo mis senos, mi piel es muy blanca y pequeñas pecas se riegan por ella, mis ojos café los llené de rímel y arregle mis cejas, no quería usar más maquillaje porque pensaba sudar mucho.

¡Asquerosa!

Me gustaba mi cuerpo de eso no había duda, mis senos son pequeños pero no tanto, copa 36B, mi cintura se afina y mis grandes caderas- heredadas por mi madre- llamaban mucho la atención, haciendo de mí una guitarra ambulante. El trasero se me veía muy bien dentro de la tanga turquesa que usaba y que combinaba con el sostén del mismo tono. Sobre esto usé un diminuto vestido de tiras color blanco y ajustado, sin zapatos porque ¿Para qué?Terminé de llenarme de perfume cuando la puerta sonó con dos toques. ¿De verdad iba a hacer esto? ¿Tener sexo con un desconocido?Al parecer sí lo haría porque ese hermoso castaño estaba en la puerta y quería devorarme con sus ojos verdosos.

- Pasa - Lo invité, muy nerviosa.

- Claro - Él me siguió y nos sentamos en los viejos pero cómodos asientos de mi sala - ¿Es tu primera vez no? - El sonreía de lado.

- ¿Se nota? - dije con las mejillas sonrosadas y sólo río suavemente - Mi nombre es Zenda, por cierto.

- Yo soy Jonah, es un placer conocerte. Te ves más hermosa en persona que en fotografía.

Nos reímos incómodamente y, luego de dos minutos, no sé cómo, pero ambos estábamos besándonos sobre el sillón frente a la ventana. Yo estaba sobre Jonah y sentía su erección crecer en mi vientre, sus manos apretaban mis glúteos y depositaba besos en mis hombros, haciendo sentir deliciosas sensaciones.

Nos alejamos un poco para tomar aire y en sus ojos brillaba la lujuria, tomó mi cabello y me obligó a bajar hasta que metió de nuevo su lengua en mi cavidad bucal. Sus besos eran de otro nivel y me sentí humedecer ahí abajo. Llevé mis labios a su cuello y envolví con mi lengua su oreja, haciéndolo retorcer debajo de mi. Bajó los tiros de mi vestido y mi sostén y buscó con ferocidad mis senos, los sacó de su lugar y cómo un hambriento, empezó a chupetearlos, morderlos, besarlos, y mis gemidos se hicieron sentir. Me abrí más para él, adorando la fricción de sus jeans sobre mi tanga empapada. No aguantaba más aquello, me levanté de su regazo y Jonah quedó confundido, pero cuando levanté mi vestido y aparté mis sostenes, quedando sólo en la diminuta pieza sobre mi vagina me sonreía halagador.

- Hermosa - felicitó.Me senté de nuevo sobre él, su camisa en algún momento salió volando y sus pantalones estaban abiertos, empecé a besarlo con salvajismo, demostrándole que yo también podía dominar, y Jonah se dejó hacer. Mordisqueé su abdomen y volví a su cuello, su sabor salado me dejaba con ganas de querer probar más de su cuerpo pero me contuve. Su mano se posicionó en mi trasero manteniendome en el lugar mientras la otra encontraba mi vagina y apartaba la tela de ese lugar tan íntimo. - Dios, estás tan mojada. Tan lista - ronroneaba en mi oído y gemí con ganas cuando empezó a acariciarme el clítoris sin detenerse ni un segundo. Sus dedos jugaban conmigo y yo adoré esa sensación. Cuando empezó a penetrarme con ellos, quería volverme loca.Apreté mis pezones para aumentar mi placer y estaba en el cielo. Pero antes de acabar me aparté de nuevo y lo miré con hambre.

- ¿Condón?

- Aquí - En su mano brillaba el paquetico plateado y en menos de tres segundos se lo colocó.

Brinqué sobre él y de un golpe estaba dentro de mi. Ni Jonah ni yo lo podíamos creer. Por un momento me olvidé de que mi novio desde hace tres años me estaba siendo infiel en algún rincón de España, me olvidé que este era un desconocido que había encontrado en una App, me olvidé completamente que vivía en un noveno piso y no usaba cortinas en mis grandes ventanales, me importó una mierda todo.

- ¡AHHH! Dios! - Mis gemidos inundaban la sala y sus gruñidos me hacían subir el ego, yo lo montaba sobre la silla y él no dejaba de tocar mi clítoris, volviéndome una fiera en ese momento.Se llevó un seno a la boca y empezó a atender esa parte de mi cuerpo, sin descuidar el otro.No podría decir si fueron uno, dos, o tres orgasmos en ese momento. El cielo se abrió para mí cuando, después de terminar y apartar el condón, Jonah me miró sonriendo como predador y colocándose otro condón. - Ahora, me toca a mi, princesa.

Antes de que preguntara algo, me empujo y quede apretujada y desnuda contra la gran ventana, era de día, eso no lo olvidaba, tal vez mediodía, pero a la mierda todo.

Hizo una cola de caballo en mi cabello con su mano y con la otra me nalgueó haciendo dar un pequeño brinquito. Abrió mis nalgas y metió de nuevo ese gran pene dentro de mí vagina. Ahora el ritmo lo marcaba él y no tenía problema con eso.Me daba duro y eso me fascinaba, con mis dedos encontré mi centro y empecé a tocarme para intensificar mi placer. La mano en mi cabello cambió y ahora sostenía mi cuello, ahorcandome con fuerza pero sin ser agresivo. Miraba mi reflejo en la ventana y me excitaba más aún sin querer parar. Cuando Jonah acabó fue estruendoso, sus gruñidos al vaciarse causaron que acabase con él, besó mis hombros y salió de mi interior, me pidió el baño y se lo señalé sin hablar. No podía respirar.Aún desnuda fui por agua y cuando el salió sonriéndome, le ofrecí. Con gusto aceptó.

- Eres espectacular, Zenda. Me gustaría repetir esto.

- Gracias - No respondí lo otro, sólo guiñé mi ojo y el río entendiendo.

- Bien, de igual forma sabes donde encontrarme, hermosa.Me dio un largo beso en los labios, ya se había vestido completamente. Yo sólo me puse el vestido blanco ya que me daría una larga ducha luego. Lo acompañé a la puerta y con un suave "Adiós" se marchó.Caminé a la bañera y la llené de agua, estaba en shock. Lo había hecho, y lo había disfrutado infinitamente.

Entré al agua caliente relajando mi cuerpo un poco más, si es que era posible. Con mi celular en la mano entré de nuevo a Glimmer y mordí mi labio inferior.

Esto lo iba a disfrutar cómo nadie.

Capítulo 3 2

Las nueve de la noche, yo temblaba cómo tonta.

Hace sólo horas conocí a Jonah y me dio un placer increíble, algo casi como una droga que me instó a más.

Nunca había tenido una experiencia lésbica en mi vida. Quiero decir, una vez, le di un pico a Melissa, una compañera de la universidad, pero sólo fue eso, en una fiesta tonta.

Ahora, estaba esperando que una tal Makarena llegara a mi puerta.

No sé qué coño pensaba pero sólo vi sus fotos y dije ¿Por qué no? El maldito o maldita que me volviese a decir frígida le arrancaría su aparato reproductivo.Toc, toc.

Miré rápidamente mi reflejo en el espejo y me di la aprobación: Short de jean realmente corto, un top color rojo cereza sobre mis senos desnudos, mi cabello suelto con una cinta roja en él y, de nuevo, descalza.

- Hola, pasa. - Gracias.

Ella era hermosa. Una belleza realmente. Tenía mi estatura, tal vez 1.60cm pero vaya chica. Su cabello era rojizo natural, aparentaba mi edad, hasta un poco menos, sus senos tenían que estar hechos, su trasero era enorme y su abdomen muy plano. Tenía un tatuaje que cubría por completo su brazo derecho y usaba unos jeans rasgados y una franelilla blanca sin sostenes debajo. Sonreía ampliamente y de inmediato me transmitió mucha confianza. - ¿Quieres tomar algo? - pregunté con cortesía. - Claro, gracias. - Le di una gaseosa y tomé una para mí - Me llamo Isabella, ¿y tú? - Soy Zenda. - Que bello nombre - dijo mirándome de arriba a abajo sin sutileza alguna, yo me sonrojé y di un largo trago a mi bebida. Ella se rió - ¿Nunca haz estado con una chica, cierto? - Cierto - le afirmé - Pero me reté a mi misma a probar todo lo que pueda probar. - Amo ese tipo de pruebas.Y sin darme cuenta, me aprisionó contra el refrigerador, dejando sus provocativos labios a milésimas de los míos. - Hay placeres que sólo otra mujer te sabrá brindar.Yo perdí mi cobardía y me acerqué a ella dando el primer paso, por supuesto ella aceptó y abrió su boca para mí. Era un beso delicado, nunca había recibido uno así, su aliento sabía a cigarrillos de menta y tenía un piercing en la lengua. Me estaba calentando mucho todo eso y queriendo demostrarme a mí y a ella que sí podía, estiré mis manos para acariciar sus senos.Debajo de esa franelilla blanca todo era blanco y lechoso, sus tetas estaban muy paradas y sus pezones eran duros, los apreté ligeramente y ella se acercó más a mí, metiendo su lengua más aún en mi boca. Se apartó para quitarse la blusa y tomar aire, con sus labios hinchados me sonrío. - Vaya que eres buena.Yo sonreí con vergüenza y mordí mi labio inferior cuando mi sus senos sin nada para cubrirlos, eran hermosos. - Llévame a tu cama - pidió. Tomé su mano y caminamos al pequeño cuarto. Sobre la cama se sentó, quitándose los zapatos en un rápido movimiento y abriendo el botón de sus jeans.Yo copié su pose y quedé frente a ella, aprovechó para volver a besarme y quitarme el top. - Eres muy bella, Zenda - me halagó. - Gracias, tu eres magnifica - devolví el halago y se carcajeo sobre mi oído, el calor de su aliento hizo que mis pezones despertarán aún más, su boca se posó sobre la mía y ahora el beso era más exigente. Sus manos amasaron mis senos y sabía donde tocarlos para darme placer, quise devolvérselo e hice lo mismo con los de ella, siendo valiente llevé mi boca a ellos y empecé a besarlos y succionarlos. Isa me instó a seguir, acostándose de espaldas sobre el colchón y dejándome a mí probar con su cuerpo.Pasé la lengua por su clavícula y de nuevo a sus senos, besé el canalillo que los separaba mientras con cada mano pellizcaba un pezón y ella tomaba mechones de mi cabello. De un momento a otro me apartó de ella y me miró sonriente aún con la respiración acelerada. - Eres toda una experta ya. Ahora me toca a mí.Me acosté copiando su posición anterior y ella me montó, besó mis labios son desesperó y bajó por mi cuello llenándolo de chupetones leves, llegó a mis senos y empezó a darles la atención que requerían, sin darme cuenta levanté mi pelvis y fue su invitación para abrir el botón de mis shorts y sacarlos de mis piernas. Miró famélica mi monte de venus cubierto únicamente por una pequeña panty fina de color blanco y llenó de besos mi abdomen, pasando su lengua por mi ombligo y causando una revolución en mi interior.Antes de que me diera cuenta, apartó de ladito mi ropa interior y llevó su nariz ahí, aspiró con fuerza y me retorcí admirando a esa hermosa mujer en esa posición. - Mmm... Que rica, ¿puedo probarte? - No esperó respuesta, su lengua caliente encontró mi clítoris y con su piercing en él fue cómo si mil estrellas hubiesen explotado.Nunca había gemido con tantas ganas, ni me había corrido tan rápido, nunca había estado con una mujer y ahora, Isabella, se volvía mi nunca favorito. - ¿Te gustó, nena? - Se saboreaba mis jugos en sus labios y empezó a besarme, dándome a probar mi propio sabor. Ella era deliciosa. - Me encantó. - ¿Quieres hacerlo tú ahora? - Sí, quiero.La ayudé a quitarse el jean y la chica no usaba ropa interior. Empecé a besar su boca y con mis dedos la toqué como me gustaba tocarme a mí misma, parecía gustarle ya que no tardó en cerrar los ojos y empezar a gemir. Me llené de valentía y llevé mis labios hasta esa vagina rosada y depilada, cómo la mía. El primer lenguetazo no estuvo nada mal, no quería dejar de tocarla con mis dedos así que, mientras mi lengua se acostumbraba a su sabor y jugaba sobre su clítoris, mis dedos entraban y salían de su interior, dándole un gozo extremo que Isabella estaba disfrutando al máximo.Acabó más rápido que yo, y me miraba con sorpresa - Maldición, eres espectacular. - Ya me lo han dicho.Ambas reímos mientras nos besábamos, ambas acostadas sobre el colchón y desnudas, tocando nuestros senos y vaginas hasta llenar las sábanas con nuestros jugos derramados. Ella me acostó con las piernas muy abiertas y se montó sobre mí en ángulo contrario. Cuando nuestros clítoris se empezaron a rozar, la nueva fiesta empezó.Y así, amaneció. Con esa chica de fuego que me hizo adorar la creación femenina.En la mañana siguiente, los cabellos rojos estaban desparramados sobre la cama y quise hinchar aún más mi orgullo robándole un orgasmo matutino.Quité la sabana que cubría su hermoso cuerpo desnudo y abrí sus piernas lo más que pude, empecé a llenarla de mi saliva y a mordisquear su clítoris. Empezó a lubricar para mi y ese sabor dulzón y salado y la vez, me invadió la boca. La penetré con la lengua cómo ella había hecho conmigo y sonreí entre dientes cuando sus manos empujaron mi cabeza más a fondo. Ahora sí estaba despierta.Con mi lengua en su vaivén y mis dedos en su clítoris, apretándolo y torciéndolo a la vez, no tardó en acabar con fuerza y sus jugos llenaron mi boca dispuesta para él. Salí de su entrepierna y le sonreí inocente. - Buenos días, amiga. - Eres una fiera, Zenda. ¡Maldición! Nunca había despertado así. Me encantas, mujer.Y así siguió nuestra aventura por todo el piso hasta que se hizo el mediodía. - Debo irme, mi esposo llega hoy. - ¿Estás casada? - Me sorprendí, ambas estábamos vestidas y tomando una taza de café en el mesón de la cocina, donde hace unos minutos ella me había penetrado desde atrás con sus dedos. Su sonrisa fue resplandeciente. - Claro que sí, y felizmente casada. - Nuestras risas retumbaron en el apartamento y procedí a despedirme de ella.Nos dimos un profundo beso en la puerta abierta y prometí que esta no sería la última vez que la viese.Esa chica me encantó.

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