"La infidelidad no solo es engañar o quebrantar un código moral, es lastimar, herir y destruir al semejante"
-Walter Riso-
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Allí estaba, de nuevo ante una celebración en la que se supone que debería estar feliz por un nuevo triunfo en el corporativo en el que me desempeño, a pesar de no ser uno de los empleados, en cada festejo mi esposo se encontraba como esa persona de comentarios hilarantes para que el resto sonriera.
No sabría si realmente era el lugar que me incomodaba o la misma conversación desabrida en la que me encontraba rodeada. Fabricio estaba siendo el centro de atención como siempre, con sus temas que desde su punto de vista eran relevantes, aunque era mi esposo ya no me entusiasmaba ni siquiera escucharlo, aunque fuese sobre el trabajo que desempeña como cirujano plástico, todo era más de lo mismo, era como si nada me impresionara...
En medio de ese sentir que me incomodaba escuchaba el comentario de Kelly, una de mis compañeras, aunque compartiéramos en la oficina prácticamente a diario no suelo considerarla como amiga, título que ella se esforzaba en destacar en cada ocasión que tenía oportunidad.
-Mí estimada compañera te veo rara, ¿sucede algo?
-No... como podría pasarme algo, siempre es lo mismo ¿no? se logran méritos en el corporativo y con ello se festeja para darnos el regocijo necesario.
-Hablas como si estuvieras hastiada de recibir méritos, no comprendo cómo alguien que está casada con un cirujano plástico puede sentirse asi.
Aunque el matrimonio de los Colucci era conocido como cómodo, feliz y envidiable ante la percepción de los demás... realmente no era como tal.
Abba al poseer uno de los grandes puestos en un corporativo tecnológico y Fabricio desempeñando el oficio de cirujano plástico, con el paso de los años sus diversos roles empezaron siendo desencadenantes para que la relación se volviera tediosa, monótona y rutinaria. Desde la percepción de Abba su vida era aburrida y sin chispa.
La relación se había formalizado al ambos tener dieciocho años, vinculo que con solo tener un año más decidió contraer nupcias.
Tras pasar once años y ambos tener veintinueve, desde la apreciación de Abba algo ocurría, percibía que la relación se había entibiado.
Con el paso de los días estuve meditando sobre lo que podría estar sucediendo, pero en varias ocasiones evadía el tema, no podía concebir que alguien como yo, encargada de temas relevantes se estuviese desgastando en temas que no eran prioridad.
Esa tarde como todas las que tengo me encontraba frente al computador al pendiente de mi trabajo, en ello el murmullo de varias de mis compañeras en especial de parte de Kelly se me hacía ensordecedor, por tal motivo pare lo que hacía para saber de hablaban.
-Yo opino que ir a ese lugar que fuimos la vez pasada es buena idea-refería Kelly, la cual al parecer alentaba al resto en algún tipo de plan nocturno.
-No me gusto el lugar, además, los chicos que ofrecen el servicio no son los mismos de la publicidad-añadía Bett, otra empleada que al parecer era compañera de bebidas y frecuentaba los mismos sitios que Kelly.
-Pues no, no lo son, pero hable con el encargado de esa zona y me prometió que esta vez no habrá fallas, vamos, falta una chica.
-Kelly, si falta una porque no invitas a Abba, quizás le agrade la idea.
-Lo siento chicas, pero los planes nocturnos no me...
-Ya estas apuntada, solo queda que me confirmes-intervino Kelly como si mi opinión no importara.
-Espera, ¿de qué hablas? No suelo salir de noche y menos a un bar.
-Vamos, Fabricio no lo sabrá, sueles decir que tiene turnos largos.
-Kelly, ¿te estas escuchando? además, no me apetece salir, últimamente estoy un poco fatigada, el estrés, el trabajo...
-La falta de sexo, los orgasmos, las salidas a hoteles. ¿Me dirás que miento? -intervino Dona en esta oportunidad, una de las compañeras con las que poco socializo, desde su apreciación todo abarca al sexo-. Comprendo tu relación de algunos años y lo magnifico que la llevan, pero algo me dice que la chispa, esa llama de lujuria se ha apagado, ¿me equivoco?
-¡Por favor, retomen sus labores, hay un proyecto muy importante y debemos finiquitarlo, por ello dejen sus conversaciones para otro momento!-como si fuese una especie de escapatoria a ese comentario por parte de Dona, la presencia de Excel me había alivianado, ya que en ese momento no tenía una respuesta para eso-. Abba, por favor sígueme, debemos acordar unos pendientes en la oficina.
-Como diga, señor King.
Apenas cruzamos la puerta para empezar el trabajo que debía realizar con el de inmediato señalaba que no continuara con mi formalismo, ya que al conocernos desde hace algunos años estaba empecinado en que dejara a un lado el término de señor.
-Lo siento es que el trabajar...
-Se lo que dirás y deberías olvidar eso, sabes perfectamente que sin tu labor en el corporativo esto no funcionaria.
-Como dices eso, eres el Director y pronto serás ascendido como vicepresidente.
-Sobre eso quería hablar, planeo que ocupes mi puesto cuando llegue mi ascenso, eres excelente, Fabricio es un hombre afortunado a pesar de que no creo en las relaciones matrimoniales y ese tipo de formalismos.
-Si... supongo-repuse con un desgano que dejaba evidente que para mi esposo no era vista como tal, aunque me viera de forma positiva muy poco escuchaba halagos por mi trabajo, diría que no recibía halago de ningún tipo.
Aunque Abba no percibiera ni prestaba atención a su alrededor, Excel le admiraba como de costumbre, observaba su vestimenta asi como esa silueta que lo hacía suspirar con disimulo.
Fabricio por su parte se consideraba uno de los mejores cirujanos plástico del estado, título del que se enaltecía por desempeñarlo de la mejor forma. Esa tarde como de costumbre se encontraba a media labor cuando era interrumpido por uno de sus colegas.
-Hey Fabri, ¿tienes planes para esta noche?
-Debo terminar mi turno, Ben.
-Sí, eso ya lo sabemos, pero puedes dejarlo por hoy, inventate una excusa.
-Nada de eso, sabes como soy...
-Sí, responsable, amable y buen esposo. Se escucha muy tedioso ¿no lo crees?
-Quizás para ti, pero amo mi oficio y a mi esposa-respondí mientras agendaba en el computador las citas que tenía pendiente.
-Bien, no insisto, por cierto, había olvidado comentártelo, tu secretaria esta de rechupete.
-No lo había notado, Ben, gracias por decirlo.
-¿Estas siendo sarcástico, conmigo?
-Desde luego, sabes que la observo y sé que es hermosa.
-La palabra no es hermosa sino sexy, ¿no te provoca...? ya sabes, tu, ella...
-Si es lo que creo, olvídalo, Abba no lo merece, ninguna mujer merece ser traicionada.
-De acuerdo, no insisto, pero si cambias de opinión te enviare la ubicación del lugar donde estaremos.
"El amor nace por los pequeños detalles y muere por la falta de ellos."
-Mario Benedetti-
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Negándome ante lo que había dicho Ben, continúe con lo que agendaba en el computador, jamás había pasado por mi mente ser infiel a Abba, aunque ambos tuviésemos trabajos diferentes nuestra relación marchaba excelente, diría que mejor que nunca.
En medio de ese pensar, Abba desde su computador finiquitando algunas laboras se encontraba hastiada por lo rutinario de su día, en ello recordaba que justo estaba de aniversario con Fabricio, como suele suceder, cada vez que ocurría era ella la que se lo recordaba, pero esta vez planeaba hacérselo saber de otra manera.
No era de lucir prendas sensuales ni nada por el estilo, ni siquiera después de mantener todo este tiempo juntos, pero hoy quería empezar a hacerlo, implementar algo diferente a nuestra monotonía.
Encontrándose absorta ante esa tarea que se empecinaba en llevar a cabo era interrumpida por su compañera de labor.
-Abba, quería preguntarte si finalmente... -observando la compra que hacía por internet, su vista se eclipsaba-. ¡Vaya! Primera vez que observo que estas en una página de este tipo de cosas.
-Que exagerada, Kelly, pero si, aunque es mi primera vez pretendo hacerlo, quizás es eso lo que hace falta.
-¿Hace falta? No comprendo.
-No soy de hablar de mi relación, pero siento que algo falta, desde que empezó el año me he sentido incómoda, aparte de eso hoy estamos de aniversario y nuevamente ni siquiera me ha llamado para decir algo alegórico al tema.
-Felicidades por eso, aunque siendo asi comprendo a Dona en lo que dice al referirse que a tu relación le falta sexo, morbo y ese tipo de detalles excitantes.
-No soy de creer eso, pero...
-Nada de peros, una pregunta ¿a que edad formalizaron la relación y decidieron casarse?
-Pues, nos conocimos a los dieciséis años, ambos estudiábamos en colegios diferentes, pero aun asi nos conocimos, luego mantuvimos un noviazgo de dos años y al cumplir los dieciocho decidimos contraer nupcias.
-Por supuesto, es eso, solo has tenido a un solo hombre, quizás te falta experiencia.
-No, por supuesto que no, Fabricio y yo no tenemos problemas en la intimidad.
-¿De veras? ¿Cuándo fue la última vez que intimaron?
-No responderé a eso, Kelly.
-No lo harás porque sabes que tenemos razón, de nada sirve que seas responsable y fiel, él te descuida y no solo eso tampoco recuerda las fechas importantes.
Aunque lo negara de cierta manera había un grado de razón en ello, sin embargo, volví a lo que hacía ya que lo que me proponía esperaba que tuviera algún resultado.
A pesar de que Abba se esmeraba para esa noche, de alguna manera los comentarios que había escuchado empezaron a resonar en su cabeza, detonando en algunas preguntas que ni siquiera podía responder.
Tras haber culminado mis labores por ese día me dirigí a la oficina de Excel, en algunas ocasiones me dejaba pendientes extras para acabar en casa, pero esta vez me proponía que no fuese asi.
-Ya culmine por hoy y esperaba de tu parte...
-Se lo que me dirás, hoy es tu aniversario y no quieres pendientes extras.
-¿Cómo lo sabes?
-Se muchas cosas de ti Abba, ¿olvidas que llevas algunos años trabajando en el corporativo? en ese tiempo he conocido algunas fechas importantes, como tu aniversario, el cumpleaños de tu madre, el de tu esposo y el tuyo que es el mismo.
-¡Que increíble! que no seas mi esposo y puedas recordar ese tipo de detalles.
-Pienso que cuando hay interés eso ocurre.
-No sabría que decirte, Fabricio es alguien ocupado.
-Bueno, no diré más, que tengas una estupenda velada.
-Gracias, nos veremos mañana.
-¿Mañana? había pensado en darte el día libre, ya sabes, el día después del aniversario no es recomendable trabajar.
-Que generoso y siendo asi acatare lo que dices.
Más tarde habiendo alistado la velada y todo lo que había preparado, solo me tocaba aguardar por mi esposo, aunque no le había recordado esperaba de su parte que pudiera recordar y con ello aparecer pronto.
En esa espera que Abba mantenía, los minutos se volvieron horas y con ello el ánimo y la dicha que la embargaban se habían convertido en desanimo, a tal punto que se desilusionaba por todo lo que había preparado, incluso el vestuario que lucía para esa noche.
A poco de marcharse a la habitación para disponerse a descansar en vista de lo tarde que se había hecho, Fabricio se hacía presente evidenciando un poco de cansancio en su bostezo, al percatarse de las luces apagadas procedió a encenderlas, tras esto la presencia de su esposa lo asombraba, en especial al percatarse de lo que esta usaba, un traje ceñido y sugerente que dejaba poco a la imaginación.
-Abba, ¿qué sucede? ¿Porque...?
-¿De veras lo olvidaste Fabricio? ¿De nuevo?
-Hasta donde recuerdo no es tu cumpleaños, ya que de ser asi lo hubiese recordado.
-Por supuesto, de serlo lo recordarías porque ambos cumplimos el mismo día y siendo asi se trataría de ti ¿no?
-Porque siento que empiezas una discusión, hasta los momentos no lo habías hecho, ¿porque hacerlo ahora?
-Es que ese es el punto, hay muchas cosas que no he hecho por tonta.
-No comprendo tu molestia, ni siquiera porque estas vestida asi, no eres de hacerlo, por lo general prefieres lo cómodo.
-Sí, pero lo cómodo me tiene harta y como veo que no haces un intento de recordar la fecha de hoy te lo diré. ¡Hoy es nuestro aniversario! te suena, once años que llevamos juntos en este matrimonio.
-¡Oh no! nuestro aniversario, que torpe, ¿cómo pude olvidarlo?
-¿En serio, eso dirás? Lo olvidas cada año y no solo eso muchas otras cosas.
-Abba, por favor perdóname, estoy cansado, prometo compensarte...
-No quiero escucharte y hoy dormiré sola en la cama.
-¿Eso quiere decir que dormiré en el sofá? ¿Cómo por lo general lo hacen los matrimonios que no funcionan?
-Exacto, tal cual, no pretendo dormir con alguien egoísta como tú.
-Querida, no... -aunque intentaba ir hacia ella solo me evito para dirigirse a la habitación y con ello escuchaba la puerta siendo asegurada para evitar que entrara, tal parecía que estaba enojada por haber olvidado nuestro aniversario, fecha que no llegue a recordar en todo el día.
En vista de que había pasado otra semana en la cual no habíamos tenido ni siquiera un encuentro íntimo por su continuo agotamiento me dirigí a mi práctica habitual, luego de haberme desvestido estando frente al espejo inicie mi placer personal, ese que permitía al rosar y adentrar algunos dedos en mi intimidad para luego hacerlo con mi elemento personal. Dejándome llevar por esos momentos eróticos que imaginaba, los cuales hacía mucho que no sucedían la lubricación en mi interior permitia ese avance para que mi artefacto me brindara lo que esa noche ansiaba o al menos me otorgara una muestra de lo que necesitaba.
Al mismo tiempo que estimulaba mi intimidad mi otra mano se ocupaba de acariciar mis senos, los cuales gritaban en silencio ser acariciados, pero no por mí, sino por un hombre. En ocasiones el estar casada con Fabricio me hacía sentir que estaba sola ya que de su parte no había ese morbo por seducirme ni nada parecido, como si de alguna manera ya no fuese atractiva ni seductora para el...
Adecuando el lugar donde dormiría esa noche me enojaba un poco la actitud de Abba, como culparme por olvidar el aniversario si sabe que siempre estoy ocupado, en ese pensar recordaba cómo estaba vestida, ya que a pesar de los años que llevamos casados nunca antes la había visto de esa forma. Lucia increíble, destacando su figura impecable, sin embargo, esto que ocurría me dejaba evaluando si podría traer consecuencias.
"¿Sera posible que ocurriese alguna consecuencia? No, realmente no lo creo, de seguro el enfado le pasara y mañana tendrá otro humor, por lo pronto descansare, hoy fue un día largo"
Sin darle mayor importancia al hecho, Fabricio concilio el sueño sin ningún impedimento, esperando que todo siguiera normal tras el olvido del aniversario.
A la mañana siguiente pese a la mala noche que tuve, omití el día libre que tendría y me aliste para el trabajo, a pesar de que era muy temprano para iniciar mi jornada me dispuse a preparar mi desayuno para luego salir. De camino a la cocina le observe dormir en el sofá, tan complacido se veía como si de alguna forma no le hubiese incomodado lo que había sucedido. Por tal motivo omití la idea de alistar mi desayuno y solo tome el bolso para salir.
Durante el trayecto al trabajo aunque había puesto música para evadir mis pensamientos, era nulo, no podía concebir como ni siquiera tuvo el intento de insistir o disculparse por haber olvidado una fecha que es importante para ambos.
Tras haber entrado al corporativo inicie mis labores como todos los días, aunque el resto de ejecutivos y personal no habían llegado todavía no preste atención a ese detalle y me involucre en mi trabajo, sabía que era lo único que podía evitar mi atención de ese fraudulento intento por querer darle un toque diferente a nuestra relación.
En vista de ser alguien que no me quejo por las situaciones por muy mal que se vean, pude dormir sin problemas en el sofá. Encaminándome a la habitación para intentar hablar sobre lo ocurrido la noche anterior, al girar la manija comprobaba que Abba había quitado el seguro, aunado a eso no había signos de ella, tal parecía que se había marchado muy temprano, algo un poco extraño ya que el desayuno solemos comerlo juntos.
Pese a lo ocurrido no me quedo de otra que alistarme para dirigirme al hospital donde trabajo.
Minutos más tarde, Emma, mi secretaria, traía dos cafés, cortesía que en ocasiones suele tener conmigo, aunque en esta ocasión al tomar la bebida con los gestos que hacía al parecer daba la impresión de que estaba coqueteando conmigo.
-Doctor Colucci, es un gusto poder servirle, diría que es el único que me ve como profesional y no como otra cosa.
-¿Otra cosa?
-Ya sabe, en el hospital soy de las pocas secretarias que está en buena forma y con una figura intachable a diferencia del resto, por ello suelen verme de esa manera y no por mi trabajo.
-Pues, despreocúpese, no tengo intenciones de verla de esa manera.
-¿De veras? ¿Jamás lo ha hecho?
-No, estoy casado y diría que no tengo ojos para nadie más.
-Que dicha, si fuese su esposa sería muy feliz, hombres como usted quedan pocos, con permiso, traeré la lista de pendientes para hoy.
Con su peculiar manea de caminar al ritmo de ese provocativo movimiento de caderas salió del consultorio, con ello quedaba pensativo, era un buen esposo, no me atraía nadie más y tal parecía que para Abba eso no era suficiente.
-No la entiendo, Emma tiene razón, no debió actuar como lo hizo, soy un buen esposo a pesar de que olvido cosas, me parece que Abba esta vez exagero.
Dialogando conmigo mismo, de pronto entraba al consultorio otro de mis compañeros de trabajo.
-¡Eres un suertudo! ya quisiera yo tener una secretaria como la tuya, la mía con dificultad abarca el puesto donde se sienta.
-No deberías hablar de Inés de esa forma, siempre dices que es muy eficiente.
-Lo es, pero no me incita a nada, ya quisiera poder deleitarme como deberías hacer tú.
-Jeremy, estoy casado y tú también lo estás.
-Sí, pero me arrepiento de haberme casado, Susy siempre esta cansada, en especial después de haber dado a luz, nunca tiene tiempo para mí, se enoja con facilidad y cuando quiero sexo me indica que está muy agotada para estar conmigo. Te aseguro que si tuviera a alguien con quien divertirme me olvidaría de mi responsabilidad como esposo, estoy harto, el matrimonio es un fraude.
-No sé qué decirte, anoche tuve mi primera discusión con Abba, la primera en once años de matrimonio.
-Pues acostúmbrate, no será la primera. Te propongo algo, vayamos a un bar donde solemos ir todos, hoy es noche de chicas, de seguro irán muchas disponibles.
-Sabes que no frecuento esos lugares...
-No seas aburrido Fabricio, además, antes de entrar vi tu lista de pacientes, no son muchos asi que no hay excusa.
-Jeremy, había planeado una cena con Abba, ya sabes, para apacentar lo de anoche.
-No pierdas tiempo con eso, nada de lo que hagas funcionara, hazme caso. Una hora antes de salir pasare por ti, nos vemos luego-con esas palabras Jeremy salía del lugar, dejándome pensativo si sería lo correcto asistir.
Horas más tarde con todo el personal laborando en el corporativo se acercaba Kelly y Dona hacia mi, esta última tal parecía que le interesaba socializar conmigo, ya que al haber tomado asiento Kelly, ella insistió en estar presente para la conversación.
-Tal parece que la velada de anoche no salió bien ¿o me equivoco?
-Kelly, no quiero hablar del tema, por favor, tengo pendientes importantes...
-¿Más importante que la relación que mantienes con tu esposo?-inquiría Dona, la cual intervenía con un comentario que en ese momento no sabría cómo rebatirlo-. Sé que no es mi asunto, pero desde mi apreciación las parejas que están casadas no suelen llevarse bien.
-Dona, no comprendo cómo piensas eso, noto como te miran todos los hombres de aquí, de seguro alguno querrá una relación formal contigo-añadía Kelly.
-No pierdo tiempo con eso, realmente mi vida es genial como la manejo, mantengo relaciones con quien quiero, cuando lo deseo y con quien se me antoje, diría que sí están interesadas podríamos acordar un pequeño negocio grupal.
-¿Negocio grupal? ¿De que hablas?-inquiría ya que me pareció curioso el término.