Han pasado 2 meses desde que Genesis y Leandro Betancourt se han casado, un Vehículo totalmente desconocido se estacionó por delante de la gran mansion, por supuesto que Genesis sabía que alguien de la Familia de su esposo había llegado, pero si terminó siendo una sorpresa que la recién llegada sea su suegra la respetada Manuela de Betancourt.
Génesis durante este tiempo de matrimonio no se había cruzado con su esposo ni un solo dia, aunque si sabía que todas las noches se la pasaba en el Despacho y antes de que salga el sol ya abandonaba la Mansión, el hombre aunque estaba decepcionado de Gisele y de su repentino abandono acepto casarse con un miembro de la Familia Sousa, por supuesto los puntos de vista de ambos es distinto con respecto a aquella unión que debería de durar 1 año así como lo estipula el contrato de Matrimonio Arreglado.
Genesis bajó a la sala y de inmediato se había encontrado con su suegra, por supuesto Manuela tenía una mirada de total desprecio hacia Genesis.
- Señora - Genesis habló con su voz suave y una pequeña sonrisa que se dibuja en su pequeño rostro encantador cuyo azul de los ojos enaltece su belleza.
- La servidumbre no debe de dirigirme ni la más mínima palabra, así que regresa por dónde viniste maldita aprovechadora, roba prometidos - la acusación de su suegra hizo palidecer a la joven que abrió sus ojos como platos al escuchar a Manuela expresarse de esa manera de ella.
- ¡Mamá! - Leandro Betancourt había llegado, mientras que Genesis se había quedado sin aire en los pulmones al observar al imponente hombre que vestía traje negro en su totalidad, su elegancia y su presencia destacaba y la enorme sala parecía pequeña ante su presencia.
- No sabía que la servidumbre tenía privilegios en esta casa y que podían andar como quieran - Fueron las palabras de Manuela.
- Basta Mamá, tu bien sabes que ella no es la servidumbre Genesis es mi esposa - Leandro se veía muy serio, su aura inundó todo el sitio, no era un hombre de muchas palabras ya que luego de expresar aquellas palabras el hombre se dirigió hasta su despacho nuevamente, Genesis tragó saliva y Manuela dejaba en claro que ella no le agradaba.
Todo pareció disiparse, Genesis se había metido en la habitación, Manuela salió de compras, aunque Genesis no sabe si su marido sigue en el despacho, pero antes de que pudiera pensar más su teléfono celular sonó percatándose de que se trataba de su madre así que con mucha alegría tomó la llamada.
- Mamá, ¿ocurre algo? - Genesis estaba preocupada por su padre, ella tenía miedo, puesto que todos los días iba a visitar a sus padres a la tarde y ahora recién era medio día, aunque su padre no hablaba y tampoco se movía, para ella era reconfortante estar cerca de ellos en la casa.
- Si Genesis, pero déjame decirte que tu hermana ha vuelto - Aquello Genesis no entendía por qué generó una pequeña molestia en ella, pasaron unos segundos hasta que la joven pudo formular algunas palabras.
- ¿Gisele está en la casa? - su voz era muy baja al realizar la pregunta.
- Sí, está en la casa, además tu padre pudo articular algunas palabras con el regreso de ella - Lucía Sousa parecía triste, y es que no era novedad de que Raul Sousa tenía su favorita entre sus hijas y aquella era Gisele, muchas veces Genesis incluso era rechazada por él, pero el cariño de su hija siempre toleró aquello, incluso ella solamente necesitaba y estaba dispuesta a aceptar migajas del cariño de su padre aunque él no demuestre afecto hacia ella, Genesis antes de volver a hablar emitió un pequeño suspiro.
- Entiendo Mamá, es mejor que no vaya hoy - Expresó la rubia de ojos azules - No quiero incomodar a Gisele Mamá.
- Cariño, está es tu casa, al igual que la de ella y tienes todo el derecho de venir aquí ambas por igual nadie es más dueña de la casa que la otra.
- Lo sé mamá, pero prefiero no ir hoy, te hablaré después te quiero - Genesis se despidió dando por concluida la llamada.
El dia habia pasado rápidamente después de aquella llamada con su madre Genesis se había quedado dormida y cuando volvió a abrir los ojos ya era media noche, la mujer sentía la garganta seca, había dormido más de 8 horas, incluso su estómago rugía aquello la hizo fruncir el ceño, entonces opto por ir en la cocina, salió cuidadosamente de la habitación, el pasillo estaba oscuro y desolado, ella no quería ser muy ruidosa teniendo en cuenta de que su suegra estaba en la casa y lo menos que quería era incomodarla y que la desprecie aún más.
Cuándo llegó en la cocina las luces estaban apagadas, era de esperarse, se sirvió un vaso de leche, su mirada azul cielo se perdió en la ventana que daba al jardín que estaba envuelta en grandes cristales que resaltan la belleza de las flores aún más, los minutos pasaron y el silencio era calma para el corazón de ella, además aquel era su sitio favorito durante estos dos meses que estuvo aqui, siempre se colocaba a observar el jardín desde esa misma ventana, ahora inexplicablemente había un pequeño sofá allí, aquello fue puesto allí después de su tercer día que pasaba observando el gran Jardin.
- ¿Estará mi esposa pensando en mi? - la voz de su marido hizo que la joven se levante rápidamente del sofá y suelte el vaso de leche que sostenía en la mano escuchándose el cristal hacerse añicos y esparciendose por el piso de la misma manera que el líquido.
- ¿Qué haces aquí? - Genesis no estaba acostumbrada a la Presencia o a las apariciones de Leandro, es más, ella acostumbraba a estar sola, su padre siempre le decía que ella no encaja en ningún lado y que era mejor que se quede en casa, de allí nació que ella valoró más su soledad que salir y buscar encajar en una sociedad hipócrita como con la que se cuenta hoy en día.
- Déjame recordarte que está es mi casa - Leandro se acercó a ella logrando que la pequeña mujer retroceda, sin percatarse de que la leche derramada en el suelo era la misma zona que estaba pisando ahora mismo, Genesis había perdido el equilibrio, ya que se había resbalado, pero el golpe esperado no llego, un fuerte brazo rodeo su pequeña cintura, y su reacción por instinto hizo que ella envuelva sus brazos alrededor del cuello del hombre que la sostuvo, aquella acción parecía de telenovela romántica en dónde el protagonista salva a su amada de algún mal, solo al estar frente a frente con sus cuerpos unidos ella observo los ojos avellana del hombre, su perfecto rostro, sus cejas, Leandro Betancourt no en vano era elegido el hombre más elegante y apuesto de toda España.
- Gra-gracias - ella hizo el intento de apartarse del hombre, pero el agarre de Leandro se intensificó - Suéltame, no quise agarrarme de usted - Genesis rápidamente se había puesto a disculparse, supo por las encargadas de la casa de que su marido tenía un fetiche de Limpieza, y no soportaba que la gente esté cerca de él, la ropa que utilizaría debía de ser esterilizada, los ingredientes de su comida son traídas exclusivamente del exterior era un caos cuando ella lo escucho, los millonarios tenían otros problemas.
- Estás consciente de que si te mueves vas a producir una reacción en mi cuerpo y no creo que tu sepas como tratar eso - era evidente que Leandro se estaba burlando.
- No tengo ninguna bacteria, no voy a producir ninguna reacción en su cuerpo, solamente me asusté, no pensé que usted estaría aquí, no fue mi intención, le prometo que no volverá a ocurrir, lo juro - ella levantó sus manos en señal de promesa.
- Debes de desarrollar un poco más tu mente, no estaba hablando de ningún virus o bacteria - la voz del hombre estaba ronca, Genesis había entrado en pánico pensando que efectvamente su marido estuviera pasando por alguna alergia, por los productos de hidratación que ella usa, o las prendas de mala calidad que lleva puesta, ah, ella estaba en pánico.
- De verdad lo lamento - Expresó ella sus ojos ya estaban llenas de lágrimas, había escuchado que Leandro era demasiado despiadado si algo le molestaba, por supuesto todo aquello lo había escuchado de las personas de Limpieza, puesto que con su hermana no hablaba, Gisele siempre la discrimino y nunca le había dichonada, aunque Genesis era demasiado buena que siempre pasó por alto todo aquello, ella venera a su familia y aquello no va a cambiar por más peores que sean los tratos.
- ¿Lo lamentas pequeña Genesis? - la mujercita tembló en los brazos de Leandro mientras observaba los ojos brillantes del hombre - Me estás estimulando sexualmente, me estas excitando, esa esa es la reacción que generas en mi cuerpo.
Genesis al escuchar aquello quedó pálida sus labios tiemblan.
- ¿Qué vas a hacerme? - ella volvió a removerse, provocando el gruñido de Leandro, no era tonta, ella sabe perfectamente que estaba excitando a su marido tal como se lo dijo, pero ahora su duda era ¿Ella le gusta a él? Genesis realizó un gesto de negación con su cabeza, aquello no puede ser así, pero sentía la masculinidad del hombre, sentía el miembro masculino endurecido y aquello la asustó más, salió de sus pensamientos al momento de escuchar el tejido de su ropa romperse, su espalda tocando el sofá Leandro la empujo dejo que su cuerpo aplaste el pequeño cuerpo de ella y segundos después el dolor desgarrador de ser penetrada de manera inesperada y sorpresiva.
Leandro la embistió con fuerza y profundidad, su miembro erecto se pierde en la cavidad femenina una y otra vez.
Genesis estuvo cerca de gritar, pero Leandro le tapó la boca, las lágrimas brotan de los ojos azules de ella, el hombre se había convertido en salvaje, con cada embestida su cuerpo empezó a reaccionar, sus manos acarician cada parte del cuerpo desnudo de Genesis.
Sus cuerpos colisionan era obsesionante para Leandro sentir y escuchar los gemidos de su esposa, que torpemente acompaña sus movimientos, cuando todo terminó, Genesis no podía moverse, lloraba desconsoladamente, sus prendas estaban destruidas, mientras que Leandro parece como si nada, seguía teniendo el porte de Rey mientras acomodaba su pantalón y se colocaba la camisa.
- ¿Por qué lo hiciste? - Genesis sé ánimo a preguntar - esto no estaba en el contrato, no había necesidad de hacerlo.
- Porque esto es lo que hacen los esposos, tienen sexo ¿No querías eso? Además, me pareció que te gusto, tus gemidos me lo confirman - responde el hombre con una pequeña sonrisa encantadora.
- Eres una bestia - Genesis se tapó con su ropa rota, o por lo menos trato de hacer aquello.
- No trato de demostrar que soy un buen samaritano, eres mi mujer, no puedes negarte lo haremos todas las veces que quiera - Genesis sabe que las palabras de su marido eran correctas, ella no puede negarse, pero no se esperaba que el hombre hiciera tal cosa - Ve a tu habitación - Ordenó Leandro.
Y la voz del hombre esta vez generó una sensación más rara en ella, Genesis se había puesto de pie, la incomodidad en su zona íntima era algo totalmente nuevo para ella, se mordió los labios y avanzo hasta llegar a la escalera y subir a su habitación, la cocina seguía estando en total Oscuridad, pero Leandro prendió uno de los interruptores que dejaba ver un poco de luz justo en el sitio en donde está el sofá, y allí la mancha de sangre fue visible, el hombre endureció sus facciones al observar el líquido Carmesí.
- Completamente mía- Murmuró el hombre con orgullo
Se daba inicio a un nuevo día, los rayos de sol se infiltran en la habitación al momento en que Genesis abrió los ojos se percató de la presencia de la alta figura que se encontraba sentado en el pequeño sofa de la habitación, Genesis se había asustado, rápidamente se sentó en la cama, no entendía que estaba pasando durante estos dos meses que ha pasado no se había topado con su marido, pero en una tarde lo ve, a la noche tienen sexo y a la mañana se encuentra con el hombre mirándola mientras duerme en su habitación.
- Genesis - Expresa Leandro, pero la niña aún estaba aturdida por la presencia de su marido que ni siquiera estaba prestando atención a la palabra de su marido - estoy hablándote - Susurró Leandro.
- ¿Qué ocurre? - la mujer reaccionó, pero ya era tarde, el hombre se había posicionado por encima de ella, la cama se hundio, Genesis tenía un camisón muy ligero y trató de empujar a Leandro, pero cualquier intento de la mujer fue en vano, su fuerza no era oponente para la fuerza de Leandro.
- Me imaginó que ya estás sospechando- Leandro abrió el camisón de Genesis, la mujer ya se había rendido solamente dejó al hombre que tomará su cuerpo.
Leandro se había desnudado en una manera muy rápida con tanta agilidad, Genesis tragó saliva se sostuvo por los codos marcando su clavícula, las frías manos de Leandro acaricia la suave piel de ella.
Cuando ambos quedaron desnudos Genesis tenía miedo, no sabe que le esperaba con el hombre con una mirada de león hambriento por su presa, la fragancia de la pequeña mujer era exquisita, Genesis había dejado escapar un pequeño grito cuando sintió la lengua de Leandro entrando en contacto con su cavidad femenina, ella de inmediato llevó su mano hasta la cabeza del hombre, pero sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al momento en que el hombre empujo con su lengua.
Ella estaba muy confundida no entendía que estaba ocurriendo, ella estaba temerosa, pero a la vez su cuerpo empezó a reaccionar.
- Detente por favor - Murmuró ella, pero su voz se escuchaba más como una suplica, Leandro dejo escapar un gruñido apretó la cintura de ella con una mano, mientras que Genesis apretó la sabana, cuando todo su cuerpo empezó a sacudirse, Leandro se apartó de allí y sin medir la fuerza de impacto introdujo su miembro con fiereza en el interior de ella, el dolor era menos intenso que anoche, pero aún había incomodidad, de todos modos estaban casados y ella no podía negarse.
Las manos del hombre se posaron en el cuello de ella, mientras Leandro continúa penetrando con fuerza a la chica, ella abrió sus ojos apretó las piernas y empezó a gemir, sus cuerpos están sudados hasta que Leandro aumento la velocidad de sus embestidas, una hora después de que dos cuerpos se enreden con totalidad en la cama todo había terminado, Genesis quedó confundida, su pequeño cuerpo tenía pequeñas mordidas, mientras observaba que Leandro se prende los botones de su camisa, la mujer lo observó en silencio, hasta que agachó la cabeza observó su cuerpo que estaba cubierto por la manta nada más.
- No pienses mucho, es solo sexo - con aquellas palabras Leandro salió de la habitación, como si hace unos minutos no hubiera desatado el nudo de la pasión en su cuerpo.
- ¿En que momento hemos llegado a esto? - se preguntó la mujer mirando su cuerpo desnudo, las sábanas desarregladas y lo más importante, ¿era la sustituta de su hermana en su totalidad? ¿su marido, pensó en su hermana cuando tenía sexo con ella? - la pequeña mujer dejó escapar un suspiro ella no quería que esto se saliera de control, necesitaba hablar con alguien, así que se había duchado, tomó un medicamento para calmar el dolor de su cuerpo, bajo a desayunar unos minutos después llamó un taxi y fue hasta el departamento de su mejor amiga.
Aún era temprano cuando Genesis llegó al departamento de Ana Linares.
- ¿Qué haces aquí tan temprano? ¿Ya te expulsó tu marido? - La pelirroja se sorprendió de ver a la rubia a las 8 de la mañana parada en la puerta de su departamento con un rostro no tan bueno.
- Ana, debo de decirte algo, he cometido un pecado y no puedo decírselo a mi madre, no tengo cara para hacerlo, definitivamente la voy a decepcionar.
- Si no has matado a nadie, si no vas robando no es ningún pecado además, primero se saluda - Ana la agarró de las manos introduciéndo a Genesis al interior del departamento
- Acontece que anoche Leandro y yo tuvimos sexo - Genesis unió sus manos, sus pies golpeaban el suelo, ella estaba nerviosa y avergonzada al hablar de aquel asunto, pero Ana nada más había sonreído, ni siquiera se había inmutado ante las palabras de su amiga.
- ¿Y del pecado que hablas, cuál es? - Ana negó con la cabeza - Déjame decirte que no hay nada malo en eso, están casados, es lo más lógico que puede ocurrir entre ustedes, pero ahora lo que no entiendo es ¿cómo llegaron a eso? Porque resulta que ustedes ni siquiera hablan, el tipo ni te topa en la casa, el día que se casaron los documentos fueron llevados hasta su oficina, aunque te fuiste a traerlos tú creo que él ni siquiera te miro, recuerdo que ni siquiera lo veías de seguido cuando era tu cuñado, y ahora resulta que hasta tienen sexo, pero también es entendible que quieras con él, tu marido es el hombre más deseado en España.
- Ana, ni siquiera yo se que ha ocurrido recuerdo que su madre había llegado de hecho a la señora Manuela no le he agradado en lo absoluto, pero Leandro me defendió de ella y en la noche ocurrió eso que ya sabes.
- No seas estúpida Genesis solo tendrás como anécdota el hecho de acostarte con nada más y nada menos que con Leandro Betancourt es el sueño de toda chica.
- No estás entendiendo la gravedad de la situación, es el hombre que mi hermana ama- Genesis se había desesperado- Leandro y mi hermana se iban a casar y.
- Genesis, el hombre es tu marido, tu hermana lo dejo así que cálmate Genesis.
- Aún no sé que ocurrió con ella Ana, te recuerdo que Gisele nada más desapareció y aquello provocó el infarto en mi papá ¿y si le ocurrió algo a mi hermana? Además, ella ama a Leandro definitivamente eso me consta, Gisele adora a Leandro.
- Mira Genesis, nosotras no hemos llegado a hablar de aquel asunto porque pensé que nunca sería necesario, pero tu hermana siempre fue la preferida de tu padre, es probable que haya descubierto algo que provocó el infarto en tu padre, algo que el creyo que la princesa no haría, no la trates de defender definitivamente allí hay algo más que ni tu ni yo sabemos aún, tampoco es de nuestra incumbencia, Leandro es tu marido
- Y puede ser que haya descubierto que mi hermana estaba en peligro, es lógico entonces papá no pudo soportar aquello.
- O quizás tu hermana lo decepcionó Genesis - Ana se sirvió una taza de café.
- Ella no sería capaz de decepcionar a papá, tengo miedo de que algo le haya ocurrido a mi hermana y yo este usurpando su lugar, pero ahora hay algo más, ella ha vuelto.
- ¿Qué? - Ana se mostró totalmente sorprendida - ¿Me estás diciendo una jodida broma verdad?
- Te estoy diciendo que Gisele ha vuelto, ella ya ha regresado debo de hablar con ella quizás hay algo muy importante que ella deba decirme de esa manera arreglamos esta situación.
- Quizás no funcionó con el amante, definitivamente aquello ha ocurrido - Ana lo dijo de manera despreocupada.
- Deja de decir eso Ana, te estoy diciendo que mi hermana - Genesis estaba dispuesta a defender a su hermana de lo que fuera.
- Vas a escupir hacia arriba y se te va a caer en la cara - Ana se burló - ¿Que le vas a decir? Gisele, en tu ausencia me acosté con Leandro, me hizo el amor de una manera que.
- Callate Ana, claramente no le diré de esa forma, porque me siento muy mal por hacer eso.
- ¿Genesis has pensado en tu hermana cuando él tomaba cada parte de tu cuerpo, cuando se hundía cada vez más profundo en ti, cuando encontro su liberación contigo en sus brazos?.
Genesis se mantuvo en silencio escuchando las palabras de Ana y por supuesto no va a negar La pregunta de su amiga logró que se sintiera avergonzada
- Lo ves Genesis, no pensaste en ella, y ante todas las leyes eres la esposa de Leandro y no es pecado que una pareja tenga sexo, ahora acompáñame a desayunar que aquí la única que cenó y se desayuno a un hombre totalmente deseado eres tú - Ana había sonreído, unos minutos después ambas jóvenes se habían dirigido a un restaurante, era de conocimiento que Ana no era partidaria de la cocina.
Cuando llegaron al Restaurante Ana había pedido demasiada comida.
- ¿Piensas comerte todo eso? - Fue la pregunta de Genesis observando el plato de su amiga.
- No seas inoportuna tu sabes que la comida es la gloria, a todo esto Genesis me dijiste que vino tu suegra ¿qué te dijo la víbora elegante? - Ana se llevó un bocado a la boca mientras que Genesis había suspirado.
- Ella por supuesto no oculto su desagrado hacia mí, la señora me odia me acusa de roba prometidos - Genesis puso una mala cara.
- ¿Y tu caballero te Defendió me has dicho verdad? - Se notaba la emoción en la voz de Ana - Además tú no eres una roba prometidos, eres Genesis la chica más valiente que conozco.
- ¿Tu fortuna se levantó a base de tus buenas bromas? Deberías de servir al circo Ana.
- Mi padre era bueno haciendo bromas, yo he heredado aquello - Respondió orgullosa la pelirroja.
- No me hagas reír - la atmósfera entre ambas jóvenes era agradable, ambas habían iniciado juntas en el área de la educación desde que tenían 5 años y hoy con 22 años, ambas, aquella amistad estaba más fuerte que nunca, eran muy distintas, Genesis era callada, no compartía mucho, y Ana disfrutaba de su juventud.
- Deberíamos de salir esta noche - Suelta Ana con emoción.
- Tú sabes y me conoces, no me gusta salir Ana, odio salir - Genesis realizó una mueca.
- Es en una cena benéfica para el Orfanato al cual siempre donas tus colecciones de Pintura, puedes mostrar una de tus obras esta noche de manera más profesional.
- No puedo hacerlo, no quiero decepcionar a mi papá ahora que ha vuelto a despertar no quiero causar un disgusto en él además a él nunca le gustó que yo estuviera metida en ese aspecto así que por ahora voy a ser obediente.
- Todo es lo que piensan los demás, pero que ocurre con lo que tú quieres, que ocurre con tus sueños Genesis, tomaste la decisión de casarte para que tu familia no pierda su patrimonio porque todos conocemos que tu marido es el sostén de la Empresa, ustedes se consolidan a través de Leandro, si él corta lazos con tu familia sus empresas desaparecen, pero ahí está aquello no es un pecado muchas empresas lo hacen, pero tú lo haces por tu familia, por unas Empresas que no tiene nada que ver contigo te sacrificaste, porque se perfectamente que tú no obtienes ningún beneficio nunca te compraste un vestido del dinero de tu padre, siempre tu madre te daba dinero y era el dinero de la Familia Materna, la Familia Sousa creo que ni siquiera recuerda que tu existes Genesis.
Escuchar lo expresado por Ana hizo que Genesis baje la cabeza, su amiga tenía razón, su padre nunca la había dejado gastar su dinero, es más, cuando ella entró a la Academia de Pintura, su padre la había catalogado como un Fracaso para su familia y que se avergonzaba de ser padre de ella.
- Pequeña Genesis si te digo esto es para que ya abras los ojos, que te pongas en primer lugar a ti, que dejes de pensar que tal persona no haría tal cosa, que estás cometiendo un error, cuando todo es correcto, vamos está noche conmigo, se tú misma Genesis - Ana colocó su mano por encima de la de su amiga.
La rubia de ojos azules había suspirado, pero antes de responder su mirada captó a la pareja que estaba llegando al restaurante en ese preciso momento.
- ¿Que significa esto Genesis? -
Ana se mostró asqueada ante los recién llegados - Genesis, esto es una falta de respeto la esposa eres tú ella ya no es nada.
- Ana yo ya te habia comentado que no sabemos lo ocurrido asi que debemos de darles su espacio quizás se arreglen no conocemos lo que ha ocurrido allí, no podemos juzgarla, ella lo ama eso yo lo tengo bastante claro así que es mejor irnos de aquí Ana - Genesis le dedicó una mala mirada a su amiga.
- Eres tan ingenua Genesis tanto que vas a dejar en bandeja de plata a tu marido, vas a dejarlo a merced de tu hermana, eres una esposa bien rara - Ana lo fulmina con la mirada.
- Ana, sabes perfectamente que me ha casado con ese hombre para salvar a mi familia de la ira de Leandro Betancourt.
- Genesis no importan las circunstancias y las razones, eres su esposa esa es la realidad y eso mi pequeña Genesis nadie lo podrá cambiar aunque aparezcan 1000 años después te hizo su esposa ante todas las leyes así como te hice su mujer.
- Leandro puede acabar con el matrimonio cuando lo decida y estoy segura que después de este encuentro con mi hermana el hombre no va a esperar hasta mañana para informarme de aquello, y a decir verdad eso suena genial, volveré a obtener mi libertad, mi familia se salva, mi padre con el regreso de mi hermana también puede mejorar su condición de salud - Genesis tenía un brillo de emoción en sus ojos azules.
- Hasta pudiste haber mencionado a tu bisabuela, nuevamente mencionas la felicidad y la tranquilidad de todos ellos, pero ¿donde esta la tuya? ¿Dónde está lo que a ti te hace feliz? - Expuso Ana.
- Ana, mi felicidad no esta al lado del hombre que ama mi hermana, definitivamente eso suena loco la verdad, imagínate el exprometido de mi hermana y yo enamorarnos es una barbaridad Ana - Expuso Genesis con una mala cara.
- Mujer eso no tiene nada de malo, muchas veces el amor viene después del matrimonio, hasta ya se acostaron juntos - Ana habia sonreído con suficiencia al expresar aquello, orgullosa de los actos de su amiga.
- No digas eso en voz alta Ana, a nadie le imteresa eso - Genesis la miro mal.
- Es hora de volver - dijo Ana, que dejó el dinero por encima de la mesa posteriormente se había puesto de pie, entonces la curiosidad pudo más con Genesis que busco con la mirada a su hermana y a su marido, pero no logró verlos - Genesis no vas a verlos, estoy tan segura de que están en una de las habitaciones privadas con las que cuenta este lugar - la pelirroja habla con cizaña, no para hacer sentir mal a su amiga, no sería capaz de hacerle eso, es nada más para ver la reacción de su amiga.
- Después de no verse por un tiempo es lógico que se extrañen - Expresó Genesis aunque inevitablemente algo se apretó en su interior, ella tenía una pequeña molestia.
- Mejor cállate que me estas fastidiando Genesis con todas las estupideces que dices - Ana arrastró a Genesis fuera del lugar.
30 minutos después el Vehículo de Ana se adentró en los terrenos de la Familia Sousa, Lucia que estaba tomando café, se percató de la llegada de su hija menor, aunque Lucía no estaba sola, Genesis bajó del vehículo y fue al encuentro de su madre.
- Mamá - Genesis entró en la casa y abrazo a su madre, por detrás de ella Ana también había entrado, mientras que el rostro de Manuela Betancourt era horrible, ella no oculta el desprecio por la esposa de su hijo.
- Pero que son estos modales, no eres una niña no entiendo como Leandro puede estar casado con alguien tan infantil cómo tú - La mujer tomó del brazo a Genesis apartandola del lado de su madre.
- Señora Betancourt, sueltame - Genesis había realizado el intento de zafarse, Manuela la soltó, pero al momento Genesis agachó la cabeza, no obstante Ana vino por detrás de ella y empujó con el hombro a Manuela posicionándose a lado de Genesis y le levantó la barbilla.
- Tú no vuelvas a agachar la cabeza ante nadie Genesis.
- Por suerte Gisele ha vuelto, Leandro y ella hacen una hermosa pareja, además tú solamente eres una intrusa, no vales nada - Manuela ignoro a Ana y se acercó a Genesis - Pídele hoy mismo a Leandro el divorcio y deja que tu hermana sea feliz.
- Basta Manuela el matrimonio es asunto de ellos, no podemos intervenir ni tú ni yo - Lucía Sousa había interrumpido.
- No, yo ya realice mi elección y Gisele es la mujer para mi hijo - Manuela después de expresar aquellas palabras salió de la casa, no sin antes dedicarle una mala mirada a Genesis, Lucia y Ana se quedaron al lado de la rubia.
- Hija, no tienes porque hacer caso a ese comentario - Lucía tomó de las manos a su hija.
- No piensa hacerlo tía, te lo aseguro - responde Ana saludando con un beso a Lucía - Hemos venido a visitarte y ver como sigue el tío Raúl.
- Hoy volvió a Expresar algunas palabras, yo estoy viendo mucha mejoría en él - las tres personas se habían sentado en el sofa - Hoy ha preguntado por Gisele - Genesis había suspirado.
- Aquello es de esperarse - Murmuró Genesis, aunque quiso ocultar la tristeza de su cara no lo pudo ocultar de su amiga, le dolía ser menospreciada por su padre.
- No, no es de esperarse, tú también eres su hija eres la que se preocupa por él no te mereces eso Genesis - Ana era de las que no se quedaba callada.
- Genesis, eres tan importante como tu hermana deberías de aceptar que eres una chica valiosa - su madre le acarició el rostro a la joven.
- No hablemos de eso ahora he venido a verte mamá así que quiero que pasemos bien - Murmuró Genesis con una pequeña sonrisa.
Y de esa manera las horas de aquel día iban pasando Genesis, Ana y Lucía pasaron un día agradable mientras que Gisele no había vuelto a la casa de sus padres, hasta que había llegado el momento de volver a casa, Ana y Genesis se despidieron de Lucía y se montaron en el carro de Ana.
- Nos vemos en la noche iré por ti en mi nuevo bebé - Ana tenía los ojos brillantes y su voz contenía mucha emoción, Genesis sabe que Ana estaba hablando de un nuevo vehículo ella sabe que a su amiga le apasionan los vehículos.
- Vaya, te emociona más el vehículo que un hombre y lo tengo comprobado - Genesis al expresar aquellas palabras había sonreído genuinamente, sus ojos eran resplandecientes ella era encantadora, el vehículo de Ana se detuvo por delante de la Mansión de Leandro, Genesis había dejado escapar un suspiro se despidió de su amiga y bajo.
Al entrar en la casa no esperaba que en la sala estuvieran varias personas y era evidente que aquella reunión era encabezada por su suegra que la observó con burla al entrar.
- Miren, pero si es la novia sustituta de tu hijo, la niña buena con intenciones malas, mira que casarte con el hombre que ama tú hermana es una bajeza - Una de las mujeres Expuso logrando que Genesis se sonrojara de vergüenza.
- Es una simple sustituta y aprovechadora además no es como la bella Gisele - Expresó otra mujer con mucha maldad, Genesis tragó saliva y subió corriendo por las escaleras, se encerró en su habitación y de allí no había vuelto a salir hasta que el sol se ocultó, y el reloj marcaba las 6 de la tarde, obviamente que las palabras de las mujeres en la sala la habían afectado.
Ella se había bañado, se había puesto un vestido blanco, por supuesto era hermoso, pero no era de diseñador, solamente era una copia barata que ella había logrado adquirir, se recogió el pelo, se veía hermosa como una princesa llena de sencillez, siendo las 8 exactamente el vehículo de su amiga se había estacionado por delante de la gran Mansión.
Genesis tuvo que bajar sigilosamente para que las mujeres no la descubran cuando salió en su totalidad se habia subido rápidamente en el vehículo de Ana.
Entre tanto desde el tercer piso, los ojos avellana observaron con un brillo diferente aquella acción, levantó su teléfono celular y Marco el número de teléfono de alguien, su rostro derrocha crueldad y sus ojos eran fríos como el hielo, la llamada de inmediato había conectado.
- Señor Betancourt - expresa un hombre al otro lado de la línea.
- Averíguame de quien es la matrícula 1122 AAA - La llamada había terminado y Leandro se sentó por detrás de su escritorio, sacó un vaso de whisky, aquella habitación estaba fría aunque la calefacción estuviera encendida, no había ninguna fuente de luz en aquel despacho.
Y cuando el reloj marcaba la media noche nuevamente el vehículo se estacionó por delante de la Mansión, Genesis había descendido de ella, esta vez lo hizo más sonriente, sus mejillas estaban sonrojadas, por supuesto que se escuchaba la sonrisa de la joven al descender del vehículo, su alegría era evidente, se despidió de Ana y entró nuevamente con cuidado en la casa. Pero esta vez entró por la parte trasera de la casa, no quería encontrarse con las amigas de su suegra porque no sabe si aún estaban.
Antes de encender las luces por ella misma estas se habían encendido por supuesto aquella acción a ella la había asustado y teniendo en cuenta que tenía taco su pies se doblo, pero antes de tocar suelo su cuerpo, había sido sostenida por otra persona, podía sentirse la hostilidad en el aire.
- ¿Estuviste bebiendo con alguien especial? - la poderosa y fría voz de Leandro erizo la piel de Genesis, Leandro la tomó de la barbilla obligándo a la mujer a mirarlo.
- Estuve con Ana y si estuve bebiendo con otra persona no es asunto suyo - al segundo de expresar aquellas palabras Leandro la dejo caer en el suelo por supuesto aquella acción desencadena el grito de dolor de Genesis, que ya tenía lágrimas de dolor.