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AMANTE DEL CEO

AMANTE DEL CEO

Autor: : MAINUMBY
Género: Romance
Susan descubre la infidelidad de su esposo Andrés, después de firmar el divorcio y el desprecio de su madre a causa del fallido matrimonio, ella para salvar a su hermana se convierte en la amante del CEO, el poderoso y peligroso James Campbell, el camino no tiene final, ella no tiene el corazón para dejar morir a su pequeña hermana entregándose al pecado y al amor.

Capítulo 1 CONOCIENDO AL DEMONIO

- No significas nada para mí nunca te he amado - Aquellas palabras fueron expresadas por Andrés Park esposo de Susan Lefebvre mientras que la mujer no pudo contener las lágrimas el hombre agarró su chaqueta y se preparó para salir - No te quiero ver cuándo este de regreso porque voy a pasar la noche con mi mujer aquí y por tu bien y por el de tu hermana te recomiendo que firmes los papeles del divorcio - La voz de Andrés y su mirada reflejan el desprecio que siente por Susan.

- Cuando la puerta se cerró la mujer cayó al piso las lágrimas no paraban ella sabía que él nunca la quiso y si se casó con ella fue por la exigencia de la familia Park para qué heredará la Presidencia de la Empresa Familiar, pero ella no perdía las esperanzas de que logrará enamorarlo aunque descubrió que aquello sería difícil cuándo se enteró de que Andrés tenía a otra mujer en su vida, una que si era la dueña de sus besos, sus caricias de toda sus atenciones, entendió el porqué de las llegadas tardías o simplemente no llegaba, comprendió por qué desviaba sus llamadas, ella no era la mujer que él quería.

- Susan lloró por las veces que deseó ser amada por él, pero también lloraba al recordar el dolor de sentir él rechazó por parte de la persona que uno amaba, con todo el dolor firmó los papeles del divorcio y subió hasta la habitación y empezó a empacar sus pertenencias.

- Cuándo salió el cielo ya estaba oscuro y se percató que el vehículo de Andrés estaba llegando Susan decidió esconderse, pero lo que sus ojos captaron fue otra herida profunda para su lastimado corazón Andrés venía acompañado por una mujer se notaba la felicidad que él tenía su sonrisa era espléndida cuando la pareja entró en la casa fue el momento que tenía Susan para abandonar la Villa.

- Sus pasos se sentían pesados, lo último que recordó fue haber visto las luces de un carro.

- Susan empezó a abrir sus ojos lo primero que había notado era que aquella habitación era desconocida para ella - Hasta que te dignas a abrir los ojos - Expresó una voz grave que erizo la piel de la Susan.

- ¿Quién eres tú?- Susan tragó saliva al ver al imponente hombre recostado en la puerta, sus piernas largas, sus brazos cruzados y su apariencia peligrosa con un rostro encantador, dejó sin aire los pulmones de Susan Lefebvre.

- Se podría decir que tu salvador - El hombre se acercó a ella - Anoche has aceptado ser mi dama de compañía.

- Eso es imposible- Susan se quedó sin rastros de sangre en el rostro.

- A mí me gustan las mujeres que cumplan con sus palabras porque a James Campbell nadie le niega nada - Susan al escuchar aquellas palabras se había asustado aún más, su apariencia angelical y lo débil que aparentaba podría hacer temblar el corazón de cualquiera, pero con el demonio que tenía delante de ella aquello era imposible.

- Yo lamentó si he sido una carga para usted prometo pagarle por la estadía- Susan se puso de pie solamente para darse cuenta de que no tenía ropa.

- No te asustes Caperucita - Expresó James - Has perdido conocimiento en el momento exacto en que yo estaba cruzando aquella carretera así que decidí ayudarte las mucamas te cambiaron, si esta es tu técnica de seducción te advierto que conmigo no funcionará- James se había burlado al notar la carita sonrojada de la mujer que se había metido debajo de la colcha rápidamente.

- Podría salir para colocarme mis prendas - la voz de Susan se escuchaba muy baja.

- No, estoy en mi casa no tengo el porqué de salir - James tomó asiento en el sofá incluso hasta sentarse tenía un porte elegante - Puedes taparte con la sabana e irte allí en esa habitación y cambiarte.

- Susan no dudo ningún segundo en hacer caso a las palabras del misterioso hombre agarró sus prendas y se metió en el cambiador, unos minutos después había vuelto a salir.

- Gracias - La mujer tenía la cabeza agachada.

- Sigue el pasillo y encontrarás la escalera - James le señalo la puerta, aquella era la manera más sutil que el peligroso hombre tenía de decirle a Susan que se fuera.

- La mujer salió de la lujosa Villa solamente para darse cuenta de que estaba en el medio de un pequeño bosque, pero estaba por avanzar cuándo su teléfono celular - Hola -Susan había contestado sin verificar de quién era la llamada.

- ¿Estás segura de irte? Si yo fuera usted lo pensaba dos veces - Aquella voz le parecía familiar a la mujer que por instinto se había dado la vuelta descubriendo que James estaba sosteniendo el teléfono con una sonrisa sarcástica que denota superioridad.

- ¿Qué demonios quiere? - Susan no entendía al hombre que de la nada había aparecido en su vida.

- Usted había aceptado ser mi dama de compañía, pero si no estás dispuesta a acceder puede arriesgarse a que algún animal le arranqué la cabeza.

- Pues prefiero correr el riesgo - Con aquellas palabras Susan terminó con la llamada, mientras que James volvió a marcar el número de alguien.

- Acompañe a la señorita en dónde le indique - La orden fue para el chófer, el hombre seguía observando la pequeña figura que analizaba cuál podría ser el rumbo seguir hasta que observó el vehículo acercarse hasta donde estaba Susan.

- El señor quiere que le acerque a donde me indique - Expresó el chófer, Susan no iba a perder la oportunidad de salir de aquel sitio, así que rápidamente se subió al vehículo.

- Lléveme al Hotel Sacramento- Ella sabía que no podía ir a la casa que compartía con Andrés, tampoco en la casa de su madre, lo último que quería era preocupar a su hermana. Una hora después Susan se había instalado en el hotel, fue allí que nuevamente los recuerdos la golpearon, una vez más su teléfono volvió a sonar, esta vez si se había fijado en el identificador cayendo en cuenta que se trataba de su madre.

- Hola mamá- Susan intentó escucharse tranquila.

- Me puedes explicar por qué ha llegado un sin fin de fotografías tuyas con una maleta ¿Qué está pasando Susan? - Gabriela Lefebvre estaba enfurecida.

-Mamá te lo explicaré cuando vaya a visitarte - Susan quería explicarle personalmente a su madre lo que estaba ocurriendo.

- Olvídate de pisar esta casa si llego a confirmar que los rumores de tu divorcio resulta ser verdad, te lo advierto Susan una mujer dejada no merece llevar el apellido Lefebvre, así qué niña ve viendo la manera de arreglarte con Andrés- La mujer había terminado la llamada.

Susan cerró los ojos mientras una lágrima resbalaba por su rostro, ella sabía que la que sobraba en aquella relación era ella aunque doliera, pero quizás un último intento funcione luchar por ser la dueña del corazón de Andrés, aquel sería el último intento.

Susan volvió a salir dirigiéndose a la Villa de Andrés al momento de llegar se había percatado de que el vehículo de su exmarido aún estaba así que entró sigilosamente, pero sus pasos se vieron interrumpidos cuándo escuchó leves gemidos que provenían de la habitación al bajar la vista se percató de que las prendas estaban tiradas al suelo un nudo se formó en su garganta al imaginarse aquella escena se hizo de valor y avanzó la puerta estaba levemente abierta y entonces lo vio Susan vio a Andrés manteniendo intimidad con alguien más, la habitación era testigo de lo bien que la pareja la estaba pasando en la cama, mientras Susan se derrumbaba su pequeño rostro estaba pálida tampoco no pudo seguir mirando así que salió corriendo de la Villa.

Cuándo el portón se cerró ella cayó de rodillas los gritos eran silenciosos, no era lo mismo escuchar de Andrés que tenía otra mujer a ver que tenía intimidad con ella, en la misma cama que hace una noche le pertenecía.

Susan había llegado a un Bar - Deme lo más fuerte que tenga - El barman se dio cuenta de que la mujer estaba llorando.

- Esto hará que te olvides del mal de amores por hoy, pero mañana seguirás recordándolo y dolerá más - Le Susurró el hombre.

Capítulo 2 DOS

Susan bebía copas tras copas hasta que perdió la cuenta, el joven se había compadecido de ella así que decidió buscar el móvil de ella, al encontrarlo sin contraseña buscó el nombre de alguien, el primer nombre que se había aparecido fue el de Marido, el barman marcó el número y por supuesto tuvo contestación de manera inmediata.

- ¿Hola? - La voz de una mujer se escuchaba al otro lado de la Línea - Susan deja de molestar a mi hombre ya firmaron el divorcio y esperó que el show erótico que te dimos fuera suficiente para que entiendas que él nunca fue tuyo - La llamada había terminado sin que ni siquiera el Barman expresará algunas palabras o dijera el motivo de aquella llamada, pero segundos después alguien ha llegado junto a él.

- Dame el teléfono - Una voz grave y escalofriante erizo la piel del joven cuándo se dio la vuelta se encontró con un hombre vestido totalmente de negro con unos ojos oscuros que podrían penetrar incluso el alma - No me hagas repetirlo yo la llevaré conmigo - Al momento en que James pronuncio aquello cargó en brazos a Susan uno de sus hombres dejó mucho de propina para posteriormente salir del Bar.

Aquello quizás es ¿destino o casualidad? Esta pregunta quizás tenía una respuesta quizás los Dioses están a favor de que las dos personas se encuentren o solamente es casualidad. La Frialdad de la Villa estremecería a cualquiera, pero los hombres que rodeaban aquel lujoso y misterioso sitio ya estaban acostumbrados a sentir aquella sensación, el peligro parecía estar lejos de allí; sin embargo, el Peligro se encontraba bajo el mismo techo y era el hombre sentado en el despacho con un cigarro entre los dedos y un vaso de whisky por delante de él.

- Señor, tenemos la información que solicitó a su llegada - Leandro Zocco uno de los miembros más importantes de la Mafia Inglesa amigo y mano derecha de James era considerado la sombra del hombre, se encontraba delante del Gran Líder.

Unos documentos habían caído en las manos de James, lo primero que se observó fue la fotografía de Andrés Park, nadie se imaginaba que detrás de la venida de James Campbell a Inglaterra se ocultaba un secreto.

- Imposible - La sonrisa arrogante del hombre solamente dejaba en claro algo, él informé dejo al descubierto algo importante y como no, si en sus manos estaba la información de la mujer que dormía plácidamente en su cama - Así que Susan Lefebvre - James sonreía de manera maliciosa - Las casualidades de la Vida - Susurró el hombre, tan coqueto y peligroso a la vez.

James se había colocado de pie, observó el reloj que colgaba en su brazo, volviendo a dirigir su mirada a Leandro - Quiero una Reunión con los Park, alega de que quiero tratos con ellos, pero después de 4 meses, prepara la destrucción de las empresas Park, para posteriormente ofrecerles un trato - James tenía decidido destruir el Imperio Park.

Leandro asintió con la cabeza, sabía que allí después de aquella reunión se daría inicio a la destrucción de toda la Familia Park, sin importar absolutamente nada, de hecho Andrés Park era consciente a quién estaba tentando.

- Me retiro, Señor - Leandro se alejó del despacho, James también había imitado su acto subiendo elegantemente las escaleras hasta llegar a su habitación, fría y oscura como su personalidad.

Susan sentía que la cabeza estaba por estallar cuándo abrió sus ojos había caído en cuenta de que se encontraba en la misma habitación que el día anterior - El destino se empeña en ponernos en el mismo lugar - James sostenía una de las armas más peligrosas del mundo en sus manos, la misma que fue recientemente armada por la Gente de Mafia Inglesa- El mal de amores no se cura emborrachándose, Susan - El nombre de la mujer en la boca del hombre se escuchó bastante raro, generando una sensación agridulce en la mujer que aún no salía del trance de observar el arma de Fuego, era un gánster encantador.

- ¿Qué hago aquí? - Fue la primera pregunta realizada por la mujer al recobrar mínimamente la compostura ante el imponente y peligroso hombre.

- Te emborrachaste luego de descubrir a tu marido en la cama con otra - James lo había expresado sin ninguna consideración - No me pidas que te deje volver porque si el destino te puso en mi camino por segunda vez es porque debes estar a mi lado incluso a la fuerza - Sentenció James Campbell dejando en claro que no había manera de que él se retracte de aquella decisión.

- ¿Qué quieres decir? - Susan tenía miedo al hacer aquella pregunta, pero más miedo tenía de la respuesta aunque ya tenía una mínima idea.

- Serás mi Dama de compañía o pareja de cama no existen negativas que funcionen ni suplicas que escuche porque cuándo James Campbell toma una decisión ni siquiera el propio Presidente puede oponerse - Susan se había puesto pálida al notar que el hombre estaba hablando con la verdad - Has firmado los papeles del divorcio, eres una mujer dejada, tu madre te ha dejado en claro que no te quiere cerca y tu hermana necesita el tratamiento para el Cáncer ante los ojos de la sociedad eres una mujer sucia, no volverán a querer casarse contigo, te van a despreciar tanto o peor como lo hizo tu exesposo, porque eso es lo que eres, una dejada y desde ahora en más me perteneces- dictaminó con seguridad el hombre.

- No pienso aceptar nada de usted aunque me tenga que morir - Susan lo había enfrentado, la mujer aún era ajena a la identidad del apuesto y peligroso hombre que tenía delante de ella.

- Tú no morirás, pero tu hermana sí y quizás también tu madre - James se acercó a ella agarrándola fuertemente de la barbilla - Tres días, te daré tres días para que descubras que yo cumplo con mis palabras y te juro pequeña Hada que vendrás suplicando para qué te acepté como mi compañera de cama, pero sabes algo - James se veía aterrador- Quizás llegues un minuto tarde y ya no quiera tenerte en mi cama y al día siguiente asistas al funeral de tu madre y tu hermana.

James la soltó con una sonrisa de total superioridad, salió de la habitación una vez más, Susan se derrumbó las lágrimas no podían ser controladas lentamente salió de la cama, se vistió y salió de la Villa, esta vez se guio hasta el gran portón recordando el andar del vehículo el día de ayer.

La villa se encontraba en una de las Colinas más altas, pero aquello no le importaba a ella resulta ser que en un día su vida se había derrumbado completamente el hombre al que amaba nunca sintió nada por ella, y a pesar de eso ella incluso está dispuesta a recibir migajas por parte de Andrés porque cuándo uno ama incluso con esos restos de cariño se conforma, ella caminaba lentamente viendo borroso por las lágrimas, el paraíso se había vuelto un infierno.

- ¿Susan? - Un vehículo se había detenido en ella estaba Andrea Park la hermana menor de Andrés - Su - aquella era una manera cariñosa que tenía de llamarla Andrea - ¿qué te ha pasado? - La joven se bajó rápidamente a inspeccionar a su cuñada, pero al ver los ojos llorosos de Susan supo que algo no andaba bien.

- ¿Mi hermano te hizo daño? - Preguntó Andrea, ella sabía lo mucho que Susan adoraba a su hermano.

- Firmamos el divorcio- Entonces ella la abrazó, Andrea entendía perfectamente lo que Susan estaba sintiendo, aquel fuego que quemaba el cuerpo era conocido como el desamor, perder a una persona que se ama duele, Andrea seguía abrazando a Susan fuertemente mientras ella lloraba por su hermano, unos minutos después Susan se había calmado.

- Explícame lo sucedido, saca lo que tienes adentro, saca lo que te tiene de esta manera, tú sabes que en mí puedes confiar - Andrea se veía bastante preocupada por Susan.

- El ama a otra persona, él soltó mi mano para sostenerse de otras manos, ayer me pidió el divorcio y se los firmé - la mujer se mordió los labios intentando controlar las lágrimas.

- Susan - susurró Andrea - No digas más nada ya lo entendí todo y sé que mientras más me lo expliques aumentaré más tu dolor.

- Es que yo pensé que lograría enamorarlo, pero su corazón tenía dueña y si se casó conmigo solamente fue por la Herencia, yo lo sabía y me hice falsas ilusiones, siempre supe que su corazón tenía dueña.

- ¿De dónde venías? Andrea le acarició el cabello.

- Supongo que confundí alcohol con agua - Susan dejó escapar una pequeña sonrisa después de dos días.

- Oh, aquello suele ocurrir, sécate esas lágrimas te mereces sonreír más acompáñame a mi Restaurante yo sé que siempre quisiste ser Chef, así que te cumpliré el sueño por hoy.

- ¿Es verdad?- Los ojitos del color azul cielo de Susan brillaron.

- Por supuesto si mi hermano te hace llorar yo voy a hacerte sonreír, vamos - Había pasado una hora más cuando llegaron al Restaurante Occidental la compañía de Andrea hizo que Susan por aquellas horas pasará por alto el dolor de su corazón, pero la tranquilidad duró poco cuándo Gabriela volvió a llamar a su hija.

- ¿Mamá? - contestó temerosa la mujercita.

- Susan, la casa ha sido embargada no entiendo cómo pasó solamente nos dan 3 días de plazo para pagar la deuda o de lo contrario debemos abandonarla - Susan Lefebvre se quedó sin respiración al oír lo expresado por su madre, su padre había muerto la casa se encontraba a nombre de él, las deudas estaban canceladas mucho antes de la muerte de su padre, las empresas iban bien y había mejorado mucho más posterior a su boda con Andrés no entendía qué estaba ocurriendo.

Capítulo 3 TRES

- ¿Pero cómo mamá? No tiene sentido - La rubia se llevó las manos en la cabeza, expresando en voz alta su pensamiento.

- Tampoco entiendo, me preocupa tu hermana, ella es lo único que me preocupa - Dijo Gabriela bastante agitada.

- No te preocupes mamá, no vamos a perder la casa veré que hago, pero tú y Bianca no perderán la casa dime algo ¿Has localizado a Sandra?

- Es imposible localizarla tampoco tengo la menor idea de donde puede estar - Respondió Gabriela frunciendo el ceño llevaba 3 días sin saber nada de su hija mayor.

- No importa mamá, te habló luego- Susan suspiró con pesar, cuándo se trataba de solucionar una necesidad, su madre siempre era amable con ella.

- ¿Qué pasa? - Andrea se había dado cuenta del cambio de actitud de su acompañante.

- Era mamá diciéndome que la casa estaba embargada - Susan se oía bastante preocupada, pero a la vez confundida.

- Si necesitas ayuda, solamente tienes que decirlo.

- No, estoy segura de que encontraré una salida me puedes acercar al Hotel Sacramento.

- ¿Te hospedas allí? - Andrea hizo un puchero.

- Si me estoy quedando allí, tu hermano me corrió tampoco puedo estar en la casa en donde él está con su amada y mi madre no aceptaría que viva con ella me enviaría con Andrés y haría hasta lo imposible para que yo le supliqué, no obstante ya no hay nada que hacer los papeles del divorcio ya están firmados - Susan estaba luchando para que las lágrimas no caigan más.

- Bien vamos te llevó allí - Unos minutos después habían llegado Andrea se despidió de Susan, lo primero que la mujer hizo fue llamar al banco en donde le explicaron absolutamente todo y dándose cuenta de que la casa estaba embargada, ya que años atrás Emilio Lefebvre había sacado una importante suma de dinero, pero que la cuenta ha dejado de ser pagada hace 3 meses.

La rubia se había sorprendido más su padre había fallecido hace 3 años y ahora resulta que una deuda pone en peligro el único patrimonio que les queda como recuerdo y de lo que pueden sostenerse, recordando que todas las Empresas fueron adquiridas por otra entidad, la muerte de su padre los había dejado desprotegidas a ella, a sus hermanas y a su madre, y teniendo en cuenta que su hermana necesitaba de un tratamiento costoso las acciones de Lefebvre Compañía fueron vendidas, cada una tuvo que ver por sí misma.

Susan no necesitaba nada, de hecho Andrés cubría sus gastos, el de su hermana y el de la casa, por un tiempo ella supuso que era porque los sentimientos del hombre estaban cambiando y que su corazón estaba empezando a aceptarla, pero cuán equivocada estaba, quizás Andrés solamente tenía lástima y por eso las ayudaba, ella tenía sus extras porque era una excelente repostera que se mantenía bajo el anonimato y todos los días realizaba postres por supuesto que a escondidas de Andrés y su madre, además ella había guardado gran parte del dinero de las acciones que eran suyas, a diferencia de su hermana mayor y su madre que las había gastado en un abrir y cerrar de ojos, pero seguía siendo una suma que no alcanza ni un tercio del costo de la casa.

- Señora Park - el corazón de Susan tembló al escuchar cómo la llamó el Gerente del Banco, pero aquello era una realidad que ya no existía, ella ya no era la señora Park - 3 días a partir del día de hoy, de lo contrario la Villa pasa a ser propiedad del Banco.

La llamada había terminado Susan solamente tenía una opción así que marcó el número de Andrés tres tonos después la llamada se conectó.

- Eres tan necesitada nos has visto teniendo sexo, ayer te dejé en claro que no volvieras a molestar a mi hombre y hoy estás llamándolo nuevamente déjanos en paz - La llamada se terminó sin ni siquiera dejar que Susan expresará alguna palabra, pero aquella voz le parecía vagamente familiar, no obstante ahora mismo no tenía cabeza para pensar en algo más.

La mujer sentía que ella no tenía ninguna salida, ser la esposa de Andrés no le daba ninguna ventaja y en tres días no encontraría ninguna salida ella tenía dinero, pero no era suficiente para lo requerido, la Casa Lefebvre valía una fortuna y ella estaba en la miseria.

En la puerta de la habitación de Susan

Había llegado una de las Mucamas - Señora Park llegó un sobre para usted - Susan agarró y le dio la propina a la mujer, pero al momento de abrir el sobre había recibido las fotografías de la espalda desnuda de una mujer, mientras la sonrisa del hombre Susan lo conocía perfectamente - Si ya es tuyo ¿Por qué quieres destruirme más? -Se preguntó Susan con una sonrisa triste además de sentir el pinchazo en su corazón, no había manera de que Andrés volviera a su lado, aunque le duele ella debe entender y aquel amor no correspondido aquella ilusión ha llegado a su final y lo que hoy duele sanará mañana.

La mujer decidió ir a su casa, al momento de tocar la puerta su madre la abrió- ¡Mamá! - Exclamó Susan, ella quería sentir el abrazo de su madre, pero lo único que recibió fue una fuerte bofetada que la desestabilizó por completo.

- Eres una estúpida, Susan, me avergüenza ser tu madre - Gabriela empezó a golpear a la mujer, Susan se había dejado golpear, quizás ella si tenga la culpa por no poder lograr que Andrés la ame.

A una distancia prudencial un Rolls-Royce se encontraba estacionado los vidrios polarizados descendieron dejando ver el apuesto y terrorífico rostro de James Campbell con sus ojos oscuros una sonrisa peligrosa se visualizó en su rostro, la puerta de la casa Lefebvre estaba abierta y podría verse lo ocurrido en la puerta.

- Golpear a la mujer de James Campbell tiene un costo alto - Murmuró el hombre, desde donde él se encontraba podría observarse perfectamente lo ocurrido allí - Al Sanatorio - fue la orden dada por el hombre, unos segundos después se alejó.

Mientras que en la Villa los golpes seguían - Basta mamá - la voz baja y cansada de alguien se escuchó era la voz de Bianca Lefebvre, Gabriela se detuvo al ver a su hija, tan pálida como siempre - ¿Por qué le estás pegando? - Preguntó la pequeña Bianca.

- Nena no hables mucho - Susan se acercó a su hermana pasando por alto el dolor de los golpes que le propinó su madre, pero antes de que llegará junto a su hermana, Bianca cayó al suelo, un grito de desesperación de Gabriela se escuchó al observar a su hija descompensada.

- Levántala la llevaremos al hospital de inmediato - Gabriela había ido por las llaves del carro mientras que Susan había usado todas sus fuerzas para cargar a su hermana - Tienes que ser fuerte no me dejes por favor aún te tengo que llevar a conocer el corazón de América del Sur, las Cataratas de Yguazu, las Dunas de San Cosme y Damián, las Ruinas Jesuíticas - mientras habla Las lágrimas de Susan resbalaban mientras pronunciaba aquellas palabras y es que el sueño de su hermana menor era conocer Paraguay un pequeño país que oculta mucho, muy rica en tradiciones y Culturas.

Una hora más tarde estaban en el Sanatorio esperando por un informé positivo, pero quizás sea el Sanatorio que sentenciara el futuro de inocentes, que caen en manos de Habilidosos Gánsteres acostumbrados a obtener lo que quieran aprovechando las debilidades de sus oponentes.

- Familiares de Bianca Lefebvre- expresó una enfermera.

- Yo soy su madre.- Expresó Gabriela muy ansiosa por saber del estado de salud de su hija.

- Acompáñeme Señora, el Doctor quiere hablar con usted - Gabriela acompaño a la enfermera mientras que Susan se había quedado, ya que su teléfono había sonado aunque aquello le parecía bastante raro, una parte de ella pensó que podría ser Andrés, pero al momento de escuchar la voz de la persona del otro lado de la Línea sus esperanzas murieron.

-Tengo una secta de Médicos para tratar enfermedades incurables, tengo la cura de tu hermana en manos, tú sabes cuál es el precio - James Campbell terminó con la llamada, pero los latidos de Susan se aceleraron cuándo se dio la vuelta y se encontró con la mirada intensa de aquellos ojos negros que le pertenecía al mismo diablo, el teléfono aún seguía pegado a su oreja - Cuándo ingreses en el consultorio tu madre estará devastada y en tu conciencia vivirá que tenías en tu poder a alguien que podía ser la salvación de tu hermana menor - James no le había dado tiempo de responder a Susan porque ya se había alejado y la llamada había terminado.

La mujer fue hasta el consultorio, pero antes de que entrará escuchó las palabras del médico - Está en sus últimas instancias el Tratamiento falló - Escuchar aquellas palabras fueron dagas clavándose en el corazón de Susan las lágrimas no pudieron ser contenidas, pero las palabras de James la golpearon así que decidió llamarlo, ella adoraba a su hermana y por ella estaba dispuesta a todo incluso de vender su alma al mismo Diablo, dos, tres tonos después la llamada no obtuvo contestación.

Quizás eras una señal, pero Susan no se rendiría si en sus manos estaba salvar a Bianca, la joven de 18 años que padecía de Leucemia, el Cáncer de las células primitivas de sangre. Susan tenía la opción y si solamente había un camino ella lo recorrería, la mujer volvió a marcar el número telefónico de James, pero este nuevamente la ignoro.

En el estacionamiento la figura del Imponente hombre tallado por los mismos Dioses miraba su teléfono sonar con una expresión de indiferencia - Las cosas no suceden cuando tu quieres, pequeña Hada - Susurró James así que guardó el móvil después de expresar aquellas palabras- Vámonos a la Secta Del Sanatorio Sacramento - El vehículo salió disparado mientras que Susan seguía llamando, pero al no tener contestación se rindió.

- Susan, tu hermana no tiene cura - Ver a su madre derrumbada con el dolor agonizante de pensar en perder a su hija hizo que el corazón de la pequeña mujercita olvidará los golpes que le había dado al llegar en su casa.

- ¿No existe ninguna posibilidad? - Susan se sentía tonta al realizar aquella pregunta, pero necesitaba escucharlo con claridad mientras miraba al médico.

- No la hay, el cáncer ha ganado - y aquellas palabras tan claras era tan dolorosas cómo recordar la muerte de su padre - La mantendremos hospitalizada hasta que ocurra lo inevitable o si quieren darle tranquilidad la trasladaremos en su vivienda para esperar lo inevitable.

- Aquí está bien - Le dijo Susan al médico, posteriormente se dio la vuelta y observó a su Madre - mamá, espérame con Bianca, voy a aclarar algo con el médico- Gabriela salió dirigiéndose hasta la habitación de Bianca mientras Susan iba a realizar una pregunta complicada.

- ¿Qué sucede señora Park? - El médico sentía la tensión de la mujer.

- ¿Existe alguna secta de médicos que tenga el tratamiento? - El rostro del profesional se distorsionó al escuchar la pregunta de Susan.

- Por supuesto que existe, pero nadie puede acercarse a ellos y si alguien corriera con la suerte el precio es como venderle el alma al mismo demonio, El Grupo de Medicina más prestigiosa y misteriosa pertenecen a la Secta de Médicos del Sanatorio Sacramento y es Liderado por el hombre más peligroso de todos James Campbell y todos prefieren rendirse antes que estar cerca de el - El médico fue sincero, Susan agradeció y se retiró.

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