CAPÍTULO 1
- ¡Reyyan! -escuché mi nombre en un grito, no tardé mucho para sentir como se abalanzaba hacia mí.
Mi espalda.
-Creí que ya habíamos hablado sobre esto -recordé, haciendo referencia a su delicada forma de saludar-. Terminaré sufriendo de dolores de espalda al terminar la carrera, por Alá que no suceda, necesito estar sana.
-No te vi en todas las vacaciones -reprochó Alison, bajándose y dejando libre mi espalda, lo cual agradecí internamente-. Deja tu dramatismo, ese es mi saludo donde te expreso cuanto te extrañé estas vacaciones.
-También te extr... -Una voz mucho más fuerte me interrumpió.
-Hoy te llevaré yo. No te vayas a tardar, odio esperar -parpadeé varias veces asimilando la situación en la que nos encontrábamos.
Era Louis.
Louis detrás de mí.
Louis lo suficientemente cerca como para sentir el calor que emanaba su cuerpo y el olor de su colonia, mi olor favorito.
Era la primera vez que estábamos tan cerca, mis piernas parecían gelatinas.
-Pensé que Giulio me llevaría -Alison me miró extraña, trataba de decirme algo, pero no entendía.
Era mala para las señas.
Me moví un poco, no quería estar tan cerca suyo al voltearme...tal vez no lo soportaría y me caería.
Sí, así de patética.
-Cambio de planes, no te vayas a tardar.
Como siempre no se había percatado de mi presencia, lo observé hasta que dobló una esquina y desapareció.
Esta situación ya era algo más allá de la friendzone, considerando que ni siquiera éramos amigos, esto era la mismísima nada.
-Deberías permitirme decírselo, todo sería distinto si él lo supiera -oí a Emm decir a mi lado.
Negué levemente.
-No cambiaría absolutamente nada si lo supiera-expliqué, retomando el camino a la primera clase del día.
Bioquímica
[...]
-Quiero nuevas vacaciones, las exijo -reí sin poder evitarlo-. Demasiados libros por leer.
-Recién empezamos semestre y tú ya quieres vacaciones -negué sonriendo-. Eres imposible Alison Lambert. Debiste de haber elegido otra carrera.
-La medicina es una carrera agotadora, lo sabía desde pequeña al ver a mamá y a mis tíos, pero, es algo que he querido estudiar desde que tengo memoria -la miré de reojo, notando como su mirada se perdía-. Es frustrante cuando no puedes ayudar a una persona que amas.
- ¿A quién?
Detuvo su andar y me observó, su mirada era demasiado intensa e intimidante, me recordaba a la del señor Lambert.
-A Louis.
- ¿Por qué? -pregunté de inmediato.
Todo lo que pasaba con Louis me importaba y esto era algo que desconocía.
-Es algo muy personal para él, no puedo decírtelo -asentí entendiendo, tal vez más adelante lo sabría-. ¿Y tú por qué elegiste medicina?
Retomamos el camino mientras pensaba en una respuesta convincente.
-Me encanta ayudar a la cantidad de personas posibles y ahora poder salvar una vida, es algo grande y quiero ser parte de ello, aunque implique muchas responsabilidades.
-Es algo muy lindo, tenemos que ayudar a este mundo de mierda -fruncí mi ceño al escucharla-. Lo siento, sé que no te gustan las malas palabras, pero es inevitable no decirlas.
-Estoy en otro país y es una cultura diferente, me terminaré acostumbrando, tranquila -me encogí de hombros despreocupada.
- ¿En tu casa nunca decían malas palabras? -Negué-. ¿Ni una?
-Vine a escuchar la primera mala palabra acá en Francia, mis padres son muy estrictos, ya te podrás imaginar mi educación.
-Casi nunca hablas de tus padres, por no decir nunca -empecé a incomodarme por el rumbo de la conversación, siempre pasaba lo mismo cuando alguien tocaba el tema de mi familia. Aun no me sentía lista para hablar con la verdad-. He notado que tienen una mala relación, espero que en estas vacaciones que pasaron hayan podido mejorarla.
Tener que hablar de mis padres me ponía nerviosa a tal punto de tener las manos sudorosas. Quería contarle toda la verdad, pero sabía que no era el momento. Si habría pasado las vacaciones con mis padres, no estaría aquí en Francia.
-Es que me haría rec...recordarlos y me pondría triste, son muy estrictos, pero son buenos, soy su única hija y sé que me quieren y tal...
-Espera -me interrumpió de repente-. ¿Me lo dices a mi Reyyan? Porque pareciera que te estuvieras auto convenciéndote a ti misma.
Odiaba que Alison fuera tan cuidadosa, detallista, minuciosa e inteligente con todo. Nunca podía pasar por desapercibido alguna situación o palabra que saliera de mi boca para ella...y lo peor, nunca se callaba absolutamente nada.
Pero aun así la amaba mucho.
-Te-Tengo que irme -comenté segundos después al no encontrar respuesta a su preguntó. Sí, me auto convencía a mí misma, cosa que usualmente lo hacía-. Tengo un compromiso y llegaré tarde.
Que Alá me perdonara por tantas mentiras. -pensé para mis adentros.
-Quedamos en que hoy irías a mi casa -recordó confundida-. ¿Ya no quieres ir?
-Claro que sí, pero no puedo debo ir al compromiso-mi intento de justificación era un asco.
- ¿Sabes que soy muy buena leyendo a las personas? -asentí-. Entonces iremos a mi casa y no volveré a tocar el tema de tus padres. ¿Te parece?
Veces como esta adoraba esa cualidad que poseía Alison, sabia cuando debía detenerse y justo ahora era ese momento
-Vamos, Louis nos está esperando -me detuve abruptamente al recordar ese gran detalle, hoy era él quien la llevaba.
No podía estar en un lugar tan pequeño, a pocos metros del. No era yo misma y ese día lo había confirmado.
Sin darme cuenta había empezado a caminar y me encontraba subiendo a su auto.
Estaba en el auto de Louis Lambert...
Era la primera chica en esta universidad aparte de Alison que se subía a su auto. Esto era un gran avance y me sentía completamente feliz, creo que estaba a nada de ponerme a reír sin razón alguna.
Bueno, si había una razón.
-Pensé que solo eras tú -su comentario me trajo de nuevo a la realidad-. No subo a mi auto a desconocidas... que se baje.
Abrí exageradamente mis ojos, era muy bueno para ser realidad claramente.
-Louis no empieces -Demandó Alison.
- ¿Por qué no te bajas? -me preguntó directamente a mí, estaba mirándome por el retrovisor. Quedé helada en mi lugar, esa no era la mirada con la que muchas noches había soñado que me daría, estaba lejos de serla-. ¿Acaso no escuchaste niña?, ¿eres sorda?
Parpadeé varias veces evitando que las lágrimas que querían salir, no lo hiciera, sería humillante para mí.
Este es el momento donde te bajas y sales corriendo -dijo mi subconsciente.
Era justo lo que haría, pero mis piernas tenían una desconexión con las órdenes que mi cerebro mandaba.
-Deja de ser tan estúpido con mi mejor amiga Louis-le riñó, empezando a enojarse-. Ella no se bajará, no quiero volver a escuchar que le digas algo como eso. Por una vez en tu vida sé amable con una persona que no pertenezca a tu entorno.
Louis no dijo nada, solo arrancó.
Su mirada era neutra y desde mi asiento podía ver como apretaba el volante fuertemente. En el aire se respiraba una tensión abrumadora.
-Oye para aquí, tengo que bajarme -dijo unos minutos después, la miré confundida. ¿Qué estaba pasando? -. Papá me necesita en la empresa, ustedes vayan a casa, los alcanzo más tarde.
-Alison -susurramos Louis y yo al unísono.
La susodicha se rio mientras abrió la puerta. Hizo un gesto de que saliera rápidamente y así lo hice. No podría estar en ese auto a solas con él, en la primera oportunidad me tiraría.
-Gracias -murmuré.
-Aun no me des las gracias Reyyan Aslanbey, aún no he hecho nada por ti -arrugué mi ceño empezando a considerar de nuevo la idea de irme corriendo-. Louis -lo llamó-. Se bueno con Reyyan.
Me empujó adentro del auto, quedando esta vez en el lado del copiloto. Le rogué con la mirada que no lo hiciera, pero solo siguió con su sonrisa diabólica y se fue.
Después que pusiera nuevamente en marcha el auto, llevé mis manos a mi regazo, limitándome a respirar muy suavemente. Fueron los peores quince minutos de mi vida. Sí, había contado cada segundo y minuto que pase encerrada en su auto. Estaba tan rígida que creía que me compararía en ese momento con un bloque de cemento.
Cuando aparcó, me apuré en salir cuanto antes, cuando pensé que ya podía respirar tranquila su mano me detuvo.
Nuestro primer contacto.
-Reyyan -mi corazón golpeó fuertemente contra mi pecho al escuchar mi nombre salir de sus labios, nunca antes me había gustado tanto mi nombre como en este momento.
-S-Si.
-Aléjate de mi familia, aléjate de mi hermana -me volteó abruptamente. Quedamos cara a cara y ambos nos alejamos de inmediato.
-No entiendo -dije.
-Sé la clase de persona que eres, no dejaré que utilices a mi hermana para tus estúpidos planes.
- ¿Qué clase de persona soy? -pregunté a nada de ponerme a llorar, la forma en que me miraba era como si fuera la peor persona de este mundo. Estaba equivocado.
-No te hagas, sé que detrás de esa cara de niña ingenua se encuentra una víbora en busca de dinero y quien sabe que otras cosas más -insinuó lo último.
Un gemido de dolor brotó de mis labios, ¿Cómo era posible que pensara eso sobre mí?
-Te equ-equivocas, no soy así -musité, sintiendo como lágrimas recorrían mis mejillas, mi vista se nubló poco a poco-. Por favor no pienses eso de mí.
- ¿Piensas que llorando me convencerás? No soy estúpido como mi familia, sé que quieres algo de nosotros, sé que deseas algo y te juro que no lo lograras.
-No es lo que piensas -traté de hacerlo entrar en razón.
- ¿Qué es lo que quieres? -Se acercó y me agarró por los brazos-. Dímelo Reyyan.
A ti -pensé.
-No quiero nada -siempre deseé que su mirada estuviera puesta en mí, pero ahora que sucedía, lo único que podía desear era que la retirara. Me partía el alma ver como esos cielos me observaban con aborrecimiento.
-Lo interesada se te nota a miles de kilómetros Srta. Aslanbey
-Usted no se queda atrás Sr. Lambert, la insensibilidad para tratar a las personas y lo estúpido que es, es algo que -me detuve cuando me di cuenta que acaba de llamarme por mi apellido.
- ¿Cómo sabes mi apellido? -pregunté.
Él frunció su ceño y se separó cuando escuchamos el sonido de un auto, ambos volteamos a ver quién era.
-Aléjate de mi familia -fue lo último que dijo antes de irse a paso rápido haciendo caso omiso a los gritos de advertencia del Sr. Lambert para que se detuviera.
CAPÍTULO 2
¿Por qué había tenido que venir? Después de que Louis entrara y el Señor Giulio me preguntara más de mil veces la razón de mis lágrimas y yo le asegurara que el motivo no era su hijo, pasamos adentro a esperar a su esposa Andrea y a los demás para pasar a comer.
Él me contó su día y como algunos de sus incompetentes empleados lo sacaban de quicio, palabras del, no mías; Por otro lado, yo también le conté mi día en la universidad, y como Alison me iba a dejar con dolores en mi delicada espalda.
Ahora todos los miembros de la familia Lambert se encontraban en el comedor y por desgracia me encontraba acompañándolos.
- ¿Por qué no te comunicaste con nosotros en las vacaciones Louis? -preguntó Andrea, rompiendo con el inquietante silencio-. Hoy es la primera vez que te veo después de dos meses, se supondría que nos alcanzarías en Islandia, nunca sucedió.
-Quería desconectarme de Francia y de ustedes mamá. Los veo todos los días, a mi novia no, tenía que aprovechar los dos meses con ella.
-Quedamos en que tendrías el puto teléfono a la mano y que durarías un mes, esa fue la condición para que te fueras a Estados Unidos -Andrea agarró la mano del señor Giulio, evitaba que se enojara más de la cuenta.
Louis soltó bruscamente los cubiertos sorprendiéndonos a todos.
-Tenemos que hablar de esto enfrente de ella -me señaló, haciéndome sentir pequeña en mi puesto, tener varios pares de ojos puestos en ti no era algo muy agradable y menos en esta situación.
-Reyyan es como si fuera de la familia, otra hija más -me ruboricé al escuchar al señor Giulio, la verdad era que siempre me trataban como una.
-Que irónico -rio sin gracia-. A mi novia, con quien llevamos más de tres años no la consideran parte de nuestra familia, pero si a ella...una desconocida.
-Sabes que queremos a Beatrice Louis -aclaró su madre en un tono suave.
-Pues no se les nota, ya les aviso que me iré a Estados unidos a vivir con ella.
-Sobre mi cadáver te iras con esa oportunista -me sobresalté al escuchar el golpe que el señor Giulio dio en la mesa.
Volteé a mirar a Alison, logrando escuchar en un susurré un "Lo siento" de su parte. No tenía por qué, no era su culpa.
- ¿Ahora me prohibirán irme? -cuestionó levantándose, esto terminaría muy mal, por Alá que no-. Me prohibiste muchas cosas papá, tú y tu madre. Por su maldita culpa yo...yo
Note como sus ojos se pusieron vidriosos y una profunda tristeza se instalaba en su mirada, estaba expuesto y era un libro abierto en estos momentos.
Por impulso me levanté, sin siquiera pensarlo y Alison agarró mi mano negando.
- ¿Por mi maldita culpa que Louis? -inquirió entre dientes, él se levantó como también Andrea.
-Giulio no -dijo firme, pero su esposo solo tenía su mirada en Louis, ambos se desafían con ella. Tenían el mismo temperamento.
Los demás lo único que hacíamos era ser espectadores de este momento tan intenso, era la primera vez desde que estaba en sus vidas que discutían de tal manera tan intensa.
-Lo...lo recuerdo todo.
¿Qué recordaba?
Salió a paso rápido y sin siquiera pensarlo fui detrás de él. Se dirigía a paso rápido a su automóvil y corrí para alcanzarlo, me subí justo cuando iba arrancar, ganándome una mirada confundida por su parte.
-Bájate -gruñó.
-No me bajaré, no te dejare...no en este estado.
No respondió, solo arrancó su lambo y rápidamente nos alejamos de la mansión.
¿Qué estaba haciendo?
Agarró un camino y empezó a subir por una especie de montaña y media hora después, se detuvo en un prado.
Nos bajamos en total silencio.
Se recostó en el capó del auto y cerró sus ojos disfrutando de la suave brisa, hice lo mismo que él, encontrando este momento placentero, era como una terapia de relajación.
Ahora entendía porque había venido hasta acá, no se escuchaba nada más excepto el sonido del viento y varios pájaros.
-Hace una hora atrás te trate de la peor forma y ahora estás aquí... ¿A qué juegas Reyyan Aslanbey?
- ¿Por qué piensas lo peor de mí? -abrí mis ojos encontrándome con la mirada de Louis escudriñándome, me intimidaba su forma de mirarme.
-Las únicas tres razones por las que las chicas se acercan a mis hermanas -enumeró-. Por el dinero, nuestro apellido o porque quieren tener a unos de sus hermanos.
- ¿Piensas que yo estoy por la primera? -quise saber.
-Pienso que eres muy astuta Reyyan.
-Quiero mucho a Alison, Alá sabe que lo que digo es cierto. Es la única amiga verdadera que he tenido en toda mi vida. Es mi mejor amiga y gracias a ella he sentido y presenciado el verdadero amor de una familia. No sería capaz de utilizarla para algo como eso.
No dijo nada, nos quedamos un largo rato en silencio hasta que nuevamente Louis decidió romperlo.
- ¿Por qué estás aquí sola?, ¿por qué te fuiste de tu país? Aun no entiendo como dejaron que estuvieras sola en un país muy diferente al tuyo.
- ¿Por qué te estás comportando tan mal con tu padre? ¿Qué recordaste?
-No es asunto tuyo -respondió borde, lo que me hizo sonreír.
-Tampoco es asunto tuyo por qué estoy aquí sola.
Mordió su labio inferior viéndose realmente sexy en el proceso. Retiré mi vista de esa apetitosa boca, no quería que se diera cuenta de mi atracción por él.
- ¿Por qué huyes de mi mirada? -volteé a mirarlo confundida.
Que no se haya dado cuenta, Alá te pido que no.
- ¿Por qué tantas preguntas? -Cuestioné, aparentando un poco de enojo-. No me gusta ver tu horrible cara Louis, creo que le deberías de hacer un favor al mundo al no salir más.
Se levantó acercándose hasta mí, me recosté un poco para no estar tan cerca suyo, pero al ver que me apartaba, más se acercaba terminando así acostada totalmente en el capo de su auto y el encima de mí.
Esto era mucho. Su cercanía, nuestros cuerpos juntos, su respiración golpeando mi rostro, su mirada, su aroma. Simplemente era mucho para mi débil corazón que golpeaba con fuerza en mi cavidad torácica.
¿Qué era respirar?
Algo demasiado sobrevalorado en un momento como este.
-Respira Reyyan, así -inhaló y exhaló lentamente mostrándome-. Es fácil, ¿cierto? me disculpo, ese es mi efecto en las mujeres...tienes que saber controlarlo.
-Aléjate -ordené tratando de hablar firme, pero falle en el momento, había salido más como una súplica para que no se alejara.
-Con respecto a lo que dijiste antes, tranquila, tal vez se te cumpla tu deseo.
Se levantó y jaló de mi para levantarme.
- ¿Qué quieres decir con ello?
-No creas que te trataré mejor después de esto -hizo caso omiso a mi preguntó-. Seguiré tratándote igual y tú...tú sigue queriéndome en silencio.
Abrí mis ojos como platos al escucharlo decir lo último.
¿En todo este tiempo él era consiente de mis sentimientos hacia él?
-Algo que ya debes de saber Reyyan, es que yo lo sé todo.
[...]
- ¿Ahora qué harás?
-Buscaré un apartamento más barato y llegaré a fin de mes, eso haré.
-Lo que te ganas en la academia no es suficiente y lo sabes -agarré una almohada de su cama y hundí mi rostro en ella, grité con todas mis fuerzas liberando toda la frustración que tenía-. Puedes vivir aquí, no habría problema. Ya sabes que mis padres te adoran.
Alcé mi rostro al escucharla decir semejante disparate.
¿Acaso bromeaba? No podría vivir bajo el mismo techo que su hermano.
-Prefiero dormir en uno de esos suburbios peligrosos que aquí -dije obvia.
- ¿Tan mal sería vivir con nosotros? -oh no. Negué rápidamente.
-Sabes porque lo digo, desde hace una semana he triunfado en evitar toparme con tu hermano, si viviera aquí me lo encontraría hasta en el baño.
-Cada uno tiene su baño, a menos que quieras ir y verle de... -insinuó pervertidamente.
-Oh cállate -le tiré una de las tantas almohadas que se encontraban en su cama, aterrizó directo en su rostro.
- ¡Me las pagaras Reyyan! -se levantó de su silla, luz verde para que saliera corriendo hasta la puerta, Giulio entraba justo en ese momento, así que aproveche y me escondí tras él.
-Protégeme de tu malvada melliza.
-Ya llegó tu sexy príncipe su majestad, derribaré al horrible ogro que tenemos enfrente.
Entre risas se dirigió a Alison, la agarró y tiró en la cama para comenzar con la tortura de cosquillas. Ya había pasado por esa tortura.
Aproveché el momento para salir de la habitación por un vaso de agua. Se suponía que solo estamos, Alison, Giulio, Ava y yo, así que no debía preocuparme por Louis.
Cuando estaba por entrar a la cocina escuché unos ruidos, caminé cautelosamente para saber de dónde provenía. Mi boca formó un oh de sorpresa al ver semejante escena.
Ava se encontraba entre los brazos del mejor amigo de Giulio, se besaban como si no hubiera un mañana.
Por Alá, ella todavía era una niña, apenas tenía doce...era la menor de los hermanos.
-Ava
Ellos se detuvieron abruptamente. Ambos me miraron con sus rostros pálidos, habían sido vistos y agradecí que no hubiera sido alguno de sus hermanos, matarían a este hombre, y a ella, seguro el señor Lambert la mandaría a un internado.
-Re...Re...Reyyan.
-¿Ustedes son novios? -pregunté. Ambos negaron rápidamente, no pasé por desapercibido la desilusión en los ojos de Ava-. ¿Por qué estaban besándose entonces? Giulio pudo verlos.
-Por favor no les digas nada a nadie -vino hasta mi-. Te lo pido Reyyan, lo mataran si lo llegan a saber.
-No diré nada, pero esto tiene que acabar aquí, eres muy pequeña y él es muy mayor para ti.
- ¿Quién es mayor para ella?
Me tensé inmediatamente, Ava me suplicó con la mirada que no dijera nada y el chico solo observaba fijamente a la persona detrás de mí.
-No lo volveré a repetir, así que responde Reyyan.
Me volteé lentamente mientras pensaba que podría inventar para salir de esta situación.
¿Por qué había bajado a tomar agua?
-Un amigo del colegio -se adelantó el chico, no podía recordar su nombre-. Le estábamos dando consejos a esta pequeña, ahora nos vamos, tengo que ir con Giulio y ella tiene tareas por hacer.
Traidores.
Me habían dejado sola con Louis y era lo último que quería.
- ¿Acaso el idiota no sabe que Ava estudia en un colegio femenino? -traté de no mostrarme sorprendida, pero sabía que había fallado-. Dime Reyyan, ¿con que intensidad se besaban?
-No.
- ¿No qué? -alzó una de sus cejas y cruzó sus brazos-. Ava tenía el aspecto de alguien después de una larga sesión de besos, él tenía una notable erección. ¿Sabes también lo que pude percibir? -Negué levemente-. El futuro olor a sangre.
- ¿Qu-Qué quieres decir?
-Nadie se mete con mis hermanas, y menos con mi niña.
Su mirada era dura, ¿Acaso era una indirecta para mí?
-Tú no eres un asesino Louis -susurré un poco asustada.
-No, no lo soy. Pero, cuál es el padre, así los hijos salen.
Pasó por mi lado, chocando levemente nuestros hombros, no reaccioné por varios minutos hasta que el sonido de mi celular me saca de mis pensamientos.
¿Qué había querido decir con eso?
CAPÍTULO 3
POV Giulio
Todos nos quedamos mirando a Louis marcharse y a Reyyan saliendo a paso rápido detrás de él.
- ¿De que hablaba mi hermano? -pregunté.
Papá inmediatamente dirigió su mirada a mí, por un instante me arrepentí el haber preguntado, no era un buen momento para hacerlo.
-No te concierne lo que hablaba Louis.
Me acababa decir entrometido en pocas palabras.
-Es mi hermano, todo lo que pasé con él me importa -expresé en un tono fuerte, Alison agarró mi mano por debajo de la mesa evitando justo lo que estaba por venir-. ¡¿Acaso tú y mi abuela son la razón por la cual Louis estuvo en coma?! ¡Qué le hicieron! Confiesa.
Tarde.
Como si fuera activado algo en él, caminó hacia mi puesto levantándome, alzó su mano para golpearme, pero algo o mejor dicho alguien lo detuvo.
-Golpea a mi hijo y te juro Giulio que lo pagarás caro.
Me soltó, mi mirada se dirigió a ellos dos, estaban observándose fijamente, siempre había sido así, no tenían necesidad de palabras, no cuando con sus miradas se decían absolutamente todo.
-Giulio -por su tono de voz sabía que estaba enojada, demasiado.
-Sí mamá.
-No vuelvas hablarle en ese tono a tu padre, o seré yo quien te levante la mano. ¿Entiendes?
-Entiendo -susurré-. Pero lo que dijo Li..
-Pero nada, ambos no sabemos lo que quiso decir tu hermano, así que hablaremos con él y solucionaremos este problema. ¿Entiendes?
-Sí -murmuré cabizbajo.
-Y ustedes -esta vez se dirigió a mis hermanas-. ¿Entendieron?
-Si mamá -respondieron al unísono.
-Ahora discúlpate con tu padre -apreté fuerte mi mandíbula, ella sabía que me costaba horrores hacerlo y aun así me lo pedía-. Giulio.
Suspiré profundo dirigiendo mi mirada a él, alcancé a ver un atisbo de sonrisa y unas ganas inmensas de borrarla me recorrieron.
-Lo...Lo siento...papá.
Mi pensado era ir rápidamente a mi habitación, pero la pregunta de Giulio me detuvo.
- ¿Qué hacías hoy en Cannes, Giulio? -me tensé inmediatamente.
¿Por qué mierdas tenía que darse cuenta de todo?
Maldición.
- ¿Cannes? -preguntó mi madre confundida y cruzándose de brazos-. Se suponía que estuvo en la facultad.
-No estuve en Cannes -respondí, sabiendo que mentirle en la cara cuando ya sabía la verdad lo único que haría era encabronarlo más.
- ¿Piensas que soy estúpido? -cuestionó entre dientes.
-Claro que no papá -me apresuré a decir-. Pero... ¿Por qué sabes que estuve en Cannes?, quedamos en que quitarías los malditos rastreadores que habías puesto en no sé dónde de nosotros.
-Y también quedamos en que no volveríamos a esa ciudad, es un pasado que dejamos atrás, que intento dejar atrás todos los días de mi vida. ¡Está prohibido ir Cannes y más sin seguridad!
Entonces ese señor tiene toda la razón, entonces lo que me dijeron era verdad, entonces mi papá...mon dieu je refuse d'y croire (por dios, me niego a creerlo)
-El pasado siempre vuelve, aunque no lo queramos -cité aquellas palabras que me dijo el hombre-. Es lo que te mandan a decir.
Una semana después. (actualidad)
Estábamos cenando, se suponía que este era el momento del día donde compartíamos juntos, pero cada uno estaba ensimismado en sus pensamientos... o problemas.
- ¿Nadie tiene nada por decirme? -preguntó papá en un tono suave, lo que me alertó. Aparentaba estar muy calmado, pero por dentro todos sabíamos que había un infierno desatándose en él.
Todos nos miramos confundidos.
-Sea lo que sea yo no fui -hablé rápidamente. Siempre terminaban echándome la culpa. Aunque siempre era el responsable, esta vez no era así-. Sé que soy el más problemático, pero esta vez no he sido yo. Mamá lo juro.
-Te creo bebé -sonreí.
-No he dicho nada aún, así que no te adelantes Giulio -respiró hondo, poniendo sus codos en la mesa para después entrelazar sus manos-. Alguien ha borrado la grabación de la cámara de la cocina de hoy en la tarde y me preguntó ¿Por qué?
- ¿Por qué lo haríamos? -Preguntó Alison-. Papá no fuimos nosotros.
Miré alrededor, viendo a papá observándome minuciosamente, aun no me creía y no lo culpaba, Alison observaba su teléfono, Ava estaba tensa en su asiento, se veía un poco nerviosa y Louis, bueno el seguía comiendo como si nada pasara a su alrededor.
-No importa, en -miró su reloj-. Cinco minutos me mandaran el video y sabré el porqué de borrarlo.
Se creó un silencio tenso en la mesa, Louis levantó su vista observando fijamente a Ava quien pareciera que le fuera a dar un paro.
- ¿Ava te encuentras bien? -preguntó preocupado-. Estas muy pálida.
-Princesse -llamó papá.
-Estoy bien -indicó -. Solo me recordé que tenía un trabajo pendiente y es demasiado largo.
- ¿Quieres que te ayude? -preguntó mamá.
-No mamá, debes de estar muy cansada, yo puedo sola.
- ¿Ya te enviaron el video? -pregunté curioso-. Quiero saber que ocurrió.
-Te pido que no lo veas papá -todos volteamos a ver a Louis-. Fui yo quien lo borro, sé que está prohibido, pero... lo hice porque Reyyan -sonrió maliciosamente al pronunciar su nombre, Louis casi nunca sonreía en estos últimos meses y menos de esta manera-. No quería que nos vieran besándonos.
Abrí mis ojos grandemente, todos estábamos así.
No aguanté y empecé a reírme a tal punto en que casi me ahogaba con mi propia saliva.
-Tú y Reyyan son... -Louis cortó lo que sea que iba a decir Alison.
-Yo y Reyyan nada -se levantó de la mesa-. Simplemente paso y ya. Ava nos vio. Ella sabe más que a nadie en esta mesa que entre Reyyan y yo no hay absolutamente nada y que jamás volverá a ocurrir algo como lo de esta tarde. Cada acción tiene una consecuencia, ¿Cierto Ava?
Ella asintió inmediatamente.
Arrugué mi entrecejo en confusión, ¿Por qué sentía que era mentira? Sé cuándo uno de mis hermanos mentía, y sabía que Louis lo estaba haciendo y todo por Ava, ¿pero por qué?
- ¿Por qué mientes Louis? -cuestionó mi melliza, siempre tan directa y sin guardarse nada.
Joder como la amaba. Estaría necesitando unas malditas palomitas.
- ¿Por qué lo haría?
-Dos cosas -señaló con los dedos-. Jamás besarías a Reyyan teniendo novia, no eres de los que engaña y la última, ella tampoco.
- ¿Reyyan tiene novio? -pregunté rápidamente, Alison asintió sonriendo-. Joder Louis, ya perdiste cualquier oportunidad con ella.
Por su rostro sé que no le gustó para nada darse cuenta que su fan número uno ya tenía pareja.
-Me pediste que confiara en ti papá, este es el momento -se levantó y su mirada se dirigió a mí-. Necesitamos hablar Hermano, ¿Vienes?
Asentí un poco confundido.
-Hasta mañana -me despedí de las mujeres más hermosas con un beso en la mejilla y un asentimiento de cabeza para papá, Louis hizo lo mismo.
Sé que la actitud que ambos tenemos hacia nuestro padre era algo que lo afectaba y más cuando siempre habíamos sido cariñosos con él, pero había cosas que simplemente no podíamos dejar pasar.
Ambos subimos en un total silencio hasta su cuarto, cuando llegamos a este nos dejamos caer rendidos en su cama, se creó un silencio acogedor. Miramos el techo y sonreí al recordar que usualmente lo hacíamos todos los días, hasta que Louis empezó actuar diferente... exactamente hace ocho meses.
- ¿Por qué? -inquirí en un susurré.
- ¿Por qué, que?
-Cambiar, así de repente -respondí- este no eres tú Louis, este no es mi hermano.
Pasamos varios minutos en silencio, cuando estaba por preguntar nuevamente contestó.
-Volvería a vivir todo lo que he vivido y lo que me falta, si con eso ninguno de ustedes salen heridos.
- ¿Qué quieres decir con eso?
-Que los amo, y que siempre me sacrificaré por ustedes.
Me levanté rápidamente.
- ¿Qué hacías en Cannes?
Él se levantó de golpe mirándome de repente furioso.
- ¿Qué mierdas hacías tú en Cannes?, ¿acaso no sabes que está prohibido ir allá? ¿Qué te pasa por la cabeza? -Hizo un gesto con su mano moviéndola una y otra vez-. Gracias a Dios tocaste ese maldito tema.
-Te lo dices a ti mismo, ¿Cierto?
-No quiero que vuelvas a ese lugar -señaló.
- ¿Y por qué tú puedes ir? -refuté.
- ¿Tienes 22? -negué confundido-. Exacto, no los tienes, así que mientras no los tengas acataras todas las normas de esta familia.
-Pero tú vives bajo el mismo techo de nuestro padre, así que también tienes que acatar sus órdenes.
-No por mucho tiempo -confesó, lo que me dejo entre sorprendido y para qué negarlo...triste.
-No puedes, ¿Cómo dormirás? Necesitas a mamá y papá para hacerlo Louis.
-Ya no los necesito.
Solté una carcajada amarga. Llevé mis manos a su mandíbula obligándolo a verme, lo observé fijamente hasta dar con lo que buscaba.
-Me prometiste que no lo volverías hacer, te estas drogando -se soltó bruscamente de mí y se levantó.
-Es mi problema, estoy perfectamente bien.
-Cuántos días... ¿Cuántos días llevas sin dormir Louis? -pregunté serio, me preocupaba mucho.
Se cruzó de brazos y mordió sus labios, era un gesto de protección. Siempre lo hacía cuando sentía que estaban invadiendo su privacidad.
-Tres, tal vez cuatro -mi corazón se rompió al escucharlo, él no se merecía tanta mierda en su vida.
- ¿Y me-medicándote? -musité con mi voz un poco rota.
-Si no duermo desde hace cuatro días, hace cuatro días me automedico.
- ¿Qué tienes en la maldita cabeza? -Lo agarré de la camisa estampándolo en la pared, una furia con una impotencia me llenó-. ¿Por qué haces toda esa mierda? ¿Por qué estas actuando como un hijo de puta con todos? ¡¿Por qué Louis?!
-BASTA -gritó, sus ojos se habían puesto vidriosos-. Es difícil, toda mi vida lo ha sido. Simplemente a veces no puedo, no puedo con tanto.
-Habla conmigo, soy tu hermano y te amo Louis. Tu eres mi guerrero, tú eres mi ejemplo a seguir, te admiro tanto que verte así me rompe.
-Hace ocho meses -sus lágrimas empiezan a caer igual que las mías-. Hace ocho meses me entere de algo...de algo de mi vida, y eso desencadenó demasiadas preguntas y respuestas que duelen. A veces es mejor no escarbar en el pasado, nada bueno se trae traerlo en tu presente, nada.