«La muerte solo será triste para los que no han pensado en ella. Fénelon (1651-1715)»
En el caso de Daniel O'Donnell, quien nació en la opulencia, la muerte es su fiel enemiga: pues a sus cinco años esta maestra de la vida le daba su primer jaque mate; una fría noche de otoño de junio dei 2003, mientras este se encontraba en casa de sus abuelos en compañía de su padre, el clan enemigo como medio de cobro, asesinó a su madre Isabella.
-¡No..., Isabella! -al llegar a la mansión y ver los rastros de sangre, Jackson O'Donnell supo qué algo no estaba bien, así que corrió hacia la habitación de su esposa-, mi amor, despierta, ¡diablos! No debí dejarte solo, esto no puedo estar pasando, te lo ruego-. Por más que moviera el cuerpo inerte de su esposa y la besara con locura, ella jamás despertaría.
Esa noche reino el caos, y Jackson no era el único que se sentía perdido, Daniel buscaba respuestas sobre el paradero de su madre, pero nadie hablaba, todos ocultaban algo.
-Tío, ¿Qué pasa, porque están todos esos hombres aquí?
-Tu padre no quiere decirte nada, pero tarde o temprano te enterarás de todo, hijo, lo siento muchacho, tu madre fue...
-¡Mentiroso, eso es lo que eres! -Daniel salió desesperado de su habitación, su pequeña mente no podía asimilar la noticia que había recibido en su afán de descubrir la verdad; bajo las escaleras, con gran felicidad, sintiendo como su corazón se quebrajaba-. ¿Alfred, dónde está papá?, ¿por qué desde que llegamos de casa de mis abuelos hay tanto escándalo?
-Tu padre no puede atenderte en estos momentos, lo mejor será que vuelvas con tu tío -dijo él.
-No quiero, no iré a ningún lado
-¡Daniel! -al oír los gritos de su hijo Jackson tuvo que salir del estudio. Ya no podía esconder la realidad.
-¡Papá!, quiero ir con mamá, ¿por qué no la he visto, desde que llegamos?
-Campeón debes ser fuerte -Jackson abrazo a Daniel, su corazón agonizaba, aunque no quería lastimarlo, la verdad debía ser revelada-. Mi pequeño copo de nieve, tu madre nos ha abandonado, para irse a un mejor lugar.
-¡Mentira, es mentira! Todo esto es tu culpa, te odio, mamá nunca debió casarse contigo. -Daniel salió corriendo hacia el jardín.
-Alfred, por favor ve tras él. Yo debo seguir buscando información, esto no se quedará así. Haré que los responsables vivan un verdadero calvario.
Alfred encontró a Daniel escondido en el jardín detrás de unos rosales que su madre había plantado
-Ven aquí
-No, me quedará aquí a esperar que mamá vuelva
-Perdón amiguito, pero ella, ya no regresará
-Esto no habría pasado, si mamá se hubiese ido conmigo, como ella me lo prometió -Daniel no dejaba de llorar, y como forma de desahogo le daba golpes a la tierra.
-Sé que ahora solo sientes amargura. No obstante, el tiempo te curará, ya lo verás -Alfred se quedó al lado de Daniel, él sería su guardián de ahora en adelante, su misión sería protegerlo de todo golpe.
Sin embargo, en el medio de la lucha despiadada por demostrar, quien tiene más poderío, las tragedias se vuelven una contaste que no desaparecen, así como así. Dos años más tarde; mientras jugaba con su mejor amigo Adam, ambos fueron víctimas de un atentado en el cual falleció el pequeño.
-¡¿Daniel, te encuentras bien?! -Alfred llegó lo más rápido posible, después de oír los disparos
-¡Adam, esta...! -Daniel no paraba de llorar, una vez más, la sangre era protagonista en su vida
-Lo siento mi niño, ahora vámonos de aquí, ellos pueden volver en cualquier momento
-No puedo abandonar a mi amigo
-No lo harás, los demás chicos se encargarán de todo.
Cuando volvieron a la mansión, Jackson intento acercarse a Daniel, pero fue rechazado
-Te odio papá, no sabes cuánto te desprecio, todas las personas que amo mueren por tu causa
-Después de escuchar lo que tengo por decir, me despreciarás a un más. Mañana te irás a París y pasarás ahí hasta que cumplas tus dieciocho años
-No es justo
-Tengo que protegerte, estamos en una guerra sin trinchera. Si estás lejos estarás seguro.
Daniel no dijo nasa, solo se encerró a su habitación, tomo el retrato de su madre para dejar que el llanto hablara por él. Solo era un niño, ¿por qué tenía que vivir tan crueles experiencias?, se preguntó él en aquel entonces.
Dieciocho años después: jueves cinco de enero año 2023
-¿Ya vas de salida? -preguntó Jackson a su hijo-. Espero que tengas un buen inicio de semestre.
-¡¿Y a ti que te importa, lo que yo haga con mi vida!? -Daniel cumplió las imposiciones de su padre, se mantuvo en el internado hasta tuvo la mayoría de edad; sin embargo, opto por no regresar, así que permaneció cinco años más en la ciudad luz.
-¡Hijo, por favor!, ¿hasta cuándo, seguirás siendo hostil conmigo?
-¿De qué te quejas?, Tú fuiste el que me mantuvo alejado, ni siquiera fuiste a visitarme, y ahora quieres ser un padre abnegado, por favor no me hagas reír.
-Entiéndelo, eras lo único que me quedaba, por más que me desgarrara cada noche, arriesgarte no era una opción.
-Ese cuento ya me lo sé. Para tu información, es muy reforzado, yo no pedí nacer en tu mundo, y si me disculpas, tengo que irme -el verse desolado, y en un país extraño para él, provocó que Daniel creciera con un gran remordimiento hacia su padre.
Daniel llegó a la universidad y en el momento que entro al auditorio llamo la atención de Zoe Morgan.
-¡Hola!, ¿estás solo? Si gustas puedo hacerte compañía -la rubia sonrió.
-Haz lo que te plazca.
-Así que te gusta hacerte el difícil. Bien, puedo con eso -Zoe se sentó al lado de Daniel, ella lo había decidido, él sería su nueva presa.
Diez minutos después
-Buenos días, disculpe, ¿es esta la clase del profesor Peterson? -Anabell lucía un poco desarreglada.
-Sí, esta es mi clase ¿Y usted es?
-Disculpe, soy Anabell Johnson, soy nueva en la universidad, me excuso si he llegado tarde, tuve algunos inconvenientes.
-Por hoy la disculpo, pero a la próxima será reprendida, por ahora puede sentarse al lado izquierdo del señor O'Donnell.
-Hola, mucho gusto, espero que nos llevemos bien.
-Quieres callarte, quiero escuchar la clase.
-¡Uff, pero, qué grosero!
-¡Tu opinión no me interesa! ¿Dejarás de parlotear o tendré que cambiarme de asiento?
-¡Ja, esto no me sorprende!, bien dicen que los niños ricos, son unos arrogantes.
Daniel no le tomo importancia a Anabell, pero al pasar las horas, algo en ella le llamaba la atención, y es que, Anabell tiene una belleza abrumadora, aunque no se parecía a las chicas de la sala; sus ojos verdes, y lo prominente de sus caderas, le resultaban hipnotizante. Anabell no es la típica, talla perfecta, no, ella es una sexy curvi, y aunque con un pasado oscuro, Anabell brilla con gran intensidad.
Durante la clase, por más que Daniel intento escapar de aquellos ojos hipnóticos, no lo pudo lograr, al terminar la clase, este fue cautivado por la prisa con que la Anabell salió del auditorio, así que sintiendo que debía ayudarla, este fue tras ella.
-¿Te puedo ayudar?
-Pero miren quien me habla, si es el niño fino, que hace rato me grito ¿Qué quieres?, para tu información...
-¡Un momento!, no sé, qué estés pensando, borra eso de tu mente, sé que fui descortés, perdón por eso, mi intención al venir tras de ti, es ofrecer mi ayuda, saliste despavorida, ¿ocurre algo?
-No acostumbro a ventilar mi vida con extraños. Pero sí necesito llegar cuanto antes, mi madre me acaba de llamar para decir que mi hijo no está bien, al parecer tiene un poco de fiebre y necesito llegar hasta mi casa.
-¡¿Qué, tienes un hijo?!
-Sí, ¿Por qué te sorprende?
-Olvídalo, ¿Tienes coche?
-Por supuesto que no, tengo que tomar un taxi.
-Yo puedo llevarte ¿Aceptas?
-Está bien, no tengo tiempo que perder, por favor llévame a Mott Haven 33162 – 6017.
Daniel no hizo ningún cuestionamiento, solo se dedicó a conducir, al llegar a al barrio de Anabell quedo sorprendido, sus calles sucias, las paredes de los edificios pintadas por grafitis, los chicos reunidos en combo eran una señal de que aquel lugar no era prodigio. Así que él se preguntó, ¿cómo era posible que una chica de su edad fuera madre y que siendo del Bronx estuviera en la Universidad de Columbia?
Mott Haven, Casa de Anabell
-¡Mamá! ¿Dónde está Liam?
-Calma está dormido, llame al médico, ya la fiebre se está controlando.
-¿Pero qué fue lo que sucedió?
-Solo es un pequeño resfrío. Por cierto, ¿no me presentarás, a tu guapo acompañante?
-¡Es cierto!, él es Daniel, ¿a todas estás, cuál es tu apellido?
- O'Donnell, mucho gusto, señora.
-El gusto es mío y gracias por ayudar a mi hija.
-No es nada.
-Bueno, ustedes dos quédense aquí, yo iré con mi pequeño -Anabell subió a su habitación, su hijo dormía plácidamente, al parecer, todo había sido una falsa alarma-. Mi príncipe, perdóname por no haber estado aquí, pero mamá tiene que convertirse en la mejor arquitecta para liberarme de mis cadenas; eres mi mundo entero, si algo... No, no pensaré en eso, sé que estarás bien, así tenga que dar mi vida, tú vivirás bien, bajaré un momento, vuelvo enseguida.
Sí había alguien que consumiera todo el amor y atención de Anabell, es su Liam, quien está por cumplir sus seis meses, por desgraciados meses después de su nacimiento, el pequeño fue diagnosticado con Síndrome de William, desde entonces, ella no ha escatimado esfuerzos, en brindarle lo mejor a su hijo. Anabell regreso a la sala.
-¿Todo bien, con tu pequeño? -de algún modo, Daniel se sentía angustiado.
-Sí, gracias por haberme traído, ya puedes irte, yo no volveré a las demás clases, Liam me necesita, ¿dónde está mi madre?
-Ella dijo que iría a recostarse.
-La pobre debes estar cansada, en su condición todo le es más complicado.
-Ten, te acabo de anotar mi número, llámame en cualquier momento. Vendré enseguida.
-¿Por qué de repente muestras interés en mí?
-No lo sé, tal vez en un futuro, te conviertas en mi esposa.
-Esa broma no fue de buen gusto.
-¿Y quién dijo que estoy bromeando?
-Como sea, vamos te acompaño.
En el momento que Anabell abrió su puerta, unos hombres armados dispararon contra ella y Daniel, razón por la cual ellos se tiraron al suelo para protegerse.
-¿¡Qué rayos? Anabell, ¿estás bien?
-Eso creo, ¿qué fue eso?
-De seguro esos tipos venían por mí.
-¡¿Por ti, y por qué?!
-Es una larga historia. Debido a las circunstancias no puedo dejarte desprotegida, te enviaré unos guardaespaldas.
-Yo no quiero eso.
-Eso no está en discusión, es por el bienestar de todos ustedes.
-Bien, solo espero que no me cases más problemas, ya he tenido demasiados en mi vida, uno más no es necesario.
Anabell se encerró en su apartamento, Daniel llamó a dos de sus hombres y no fue hasta ver que ellos llegaran.
-Cuiden a las personas que viven aquí, no se muevan, ¡entendido!
-Sí, jefe, nadie saldrá de aquí -respondieron ambos hombres.
Debido al imprevisto suscitado, Daniel no regresó a la universidad, fue directo a la casa de su padre.
-¡¿Se puede saber, qué carajos hacías en el Bronx?! -Jackson había recibido una llamada por parte de su contrincante Mike Clayton, quién le contó de forma burlona como Daniel se había salvado.
-Mis asuntos no son de tu incumbencia.
-Lo son desde que eres víctima de un tentado, cuantas veces tengo que repetírtelo, eres el heredero de un imperio, no puedes andar solo.
-Tú, y todo el clan se pueden ir al demonio. No quiero una vida como la tuya, no fuiste capaz de proteger a tu mujer, ¡¿qué quieres abofetearme?! Ya no soy un niño, si me tocas soy capaz de devolverte el golpe.
-No colmes mi paciencia, a partir de ahora, no saldrás solo. Es una orden.
-Haz lo que quieras, lo que sí te aseguro es que, no joderás mi vida -Daniel sabio a su habitación, y en su mente su pensamiento más recurrente era aquella chica-, ¡eres un idiota!, ni siquiera le pediste su numeró-. Daniel llamó a uno de sus hombres para pedir información sobre Anabell.
-Joven, desde que usted se fue nadie ha salido, solo vimos que una chica se asomó por la ventana.
-Perfecto, no se muevan de ahí.
Todo estaba marcado, Daniel protegía a Anabell, pero esa decisión sería su condena, pues, lo llevaría por los mismos senderos de sus padres. Además, Daniel pronto descubriría que Anabell manejaba una doble vida, en el día era estudiante y en la noche era una mujer, que se vendía al mejor postor, ya que esa era su única forma de cubrir todos sus gastos.
Continuará
Intrigado, y queriendo ver por segunda vez, los ojos que lo habían atrapado, no le dejaban tranquilo; llagada la noche y aprovechando la ausencia de su padre, Daniel aprovechó, y volvió a la casa de Anabell, sus hombres continuaban haciendo vigilancia.
-¿Joven, porque está aquí? -pregunto Alexander.
-Eso no te interesa, ¿Qué novedad me tienen?
-Toda ha estado en paz.
-Bien, pueden marcharse, yo me quedaré aquí -Daniel toco la puerta y para su sorpresa fue recibido por Amelia, la madre de Anabell-. Perdoné que llegue a esta hora y sin avisar, regrese para ver que este todo bien, después del incidente de esta mañana, ¿dónde está su hija?
-Ella está trabajando.
-¡¿A esta hora?! -cuestiono Daniel, un tanto sorprendido.
-Sí, su trabajo es algo complicado, ¿quieres pasar y esperarla? Como Liam está indispuesto, no creo que demore mucho.
Daniel entró, y por más que trataba de disimular, Amelia se percató de su intranquilidad.
-Dime muchacho, ¿qué quieres saber?, desde hace rato te veo moviendo tus piernas.
-No quiero verme como un entrometido, ¿pero cómo es que Anabell se convirtió en madre?, digo, a lo mucho tiene unos veintiún años.
-Cumplió veintidós el primero de este mes, y la maternidad de mi hija no fue algo deseado, quedó en embarazo a causa de los múltiples abusos a los que fue sometido.
-¿Su esposo la golpeaba?
-¡Ja, esposo! Anabell fue vendida por el hombre con el cual yo vivía.
-¿Cómo así, no comprendo?, ¿acaso su propio padre la hizo tal aberración?
-No fue así, yo me quedé en embarazo de ella por un hombre casado, el intento quedarse conmigo, pero tuve razones poderosas para alejarlo de mí, así que pase varios años sola, hasta que conocí un hombre que me manipulaba y hacía de mí lo que quisiera, el infeliz era adicto algo juego, y así que un día para saldar su deuda la vendió, yo intente protegerla, pero no pude, y la única opción fue infiltrarme en la casa donde mi hija fue apresada. No pongas esa cara de lástima, sí mi hija te viera, enseguida te pediría que te marcharas, a pesar de todas sus tinieblas ella tiene un gran carácter.
-No me malinterprete, no hice esos gestos por lástima, sino por tristeza, yo también perdí a mi madre, sé que significa ese dolor.
-Lo lamento.
-Pasó cuando tenía cinco años, ya lo superé.
-No cariño, ese tipo de ausencias jamás se olvidan.
-Cambiemos de tema, no me gusta hablar de mí, no hay nada bueno por decir, ¿dígame, cómo lograron escapar?
-Fue difícil, día a día era testigo de sus gritos; cuando llegaba a mi casa era atormentada, mi conciencia me gritaba qué yo también era cómplice, pero no tenía más opción que hacerme de la vista gorda, para fraguar mi plan.
-No imagino, lo torturante que fue para usted esa, situación.
-Claro que sí, hasta que me arme de valor y decidí sácala de ese lugar, pero en nuestra huida fuimos perseguidas y sufrimos un accidente debido a eso, termine en esta silla de ruedas; Anabell se enteró de su embrazo tres meses después, para ella no fue nada agradable, incluso al dar a luz sufrió depresión posparto, al mes de nacido de Liam intento ahogarlo y ella se cortó las venas.
-¡Dios!
-Ni yo misma sé, como ese angelito sobrevivió. Anabell tuvo que ser internada por tres meses.
-¿Pero ya está recuperada?
-Más o menos, ella continúa en terapia y medicación para calmar la ansiedad.
-¿Y el padre de su hijo, la ha buscado?
-No invoques eso. Ese hombre es un monstruo, además es el hermano de otro sanguinario. Ocultarnos aquí fue la mejor decisión.
-Tranquila le doy mi palabra, a partir de hoy yo seré su guardián.
-Te lo agradezco, pero déjame preguntarte, ¿te gusta mi hija?
-No, ella es... -Daniel no encontraba las palabras adecuadas para explicar por qué actuaba así-, creó que lo mejor es que me vaya, por lo que veo ella llegará tarde hoy-. Sintiéndose extrañado, Daniel regreso a su hogar.
No siempre la verdad es algo que queramos escuchar. A la maña siguiente, en lo que Daniel desayunaba para irse a sus clases, su padre llegó para hacerle una peculiar invitación.
-Hijo, espera un momento, quiero hablar contigo.
-No tengo tiempo, debo ir por una compañera, ella vive el Bronx, así que...
-¡Daniel por Dios!, no ignores mis peticiones, ese lugar es peligroso.
-No te hagas el buen padre, nunca has estado conmigo, cuando más te he necesitado.
-Tienes todo el derecho por estar enojado, anoche tu tío fue muy franco y caí en cuenta, deje que la angustia fulminara tu vida, tus sonrisas se convirtieron en desolación y desesperación.
-Despreocúpate, estoy vivo.
-No lo estás, no creas, que no me percato, que desde hace mucho, las sombras son las dueñas de tu vida, por favor dame una oportunidad.
-Has, lo que consideres conveniente, yo seguiré mi propio rumbo.
-Todo cambiará, eso te lo aseguro. Pronto renunciaré e iniciaremos una nueva vida.
-¿De verdad piensas, que la mafia, se deja así como así?
-Estoy preparando todo, no te preocupes.
-Como quieras, si ya terminaste me retiraré.
-Quiero hacerte una invitación, para que compartamos como padre e hijo. Mira aprovechando que mañana es sábado, en la noche quiero llevarte al Dark Night.
-¡Bueno, esto sí que es increíble!, ¿así que idea de compartir, es llevarme un bar?, te fajaste Jackson O'Donnell.
-Anímate hijo, ay una chica que te quiero presentar, es fantástica.
-Está bien, si voy contigo, ¿me dejarás en paz?
-Sí, así es.
-Trato hecho, iré.
Terminada la conversación con su padre, Daniel salió a toda prisa esperando encontrarse con Anabell, sin embargo, al llegar a su casa su madre le dijo que ella ya había salido con destino hacia al campus. Daniel subió a de nuevo su auto y condujo hasta llegar al campus, lo primero que hizo al llegar fue buscarla, hasta que la encontró y ahí estaba ella, pero lucia algo diferente.
-Anabell, ¿cómo sigue tu hijo?, ¿qué te ocurrió, porque traes lentes oscuros?
-Mi hijo está mejor, una vez más, te agradezco, ¿tú, cómo estás? Me quedé preocupada.
-Olvida lo de ayer, mi padre ya se encargó de eso. Hay otra cosa inquietante aquí, porque no me has respondido.
-Ah, sobre mi ojo no es nada, no te preocupes, anoche de tonta, no me fije y me golpee con la perrilla de la puerta.
-¿Segura que no me ocultas algo?
-¿Insinúas que soy una mentirosa?
-No te enojes, solo quiero acercarme más a ti.
-Mi compañía, no es algo que te convenga.
-¿Por qué hablas así?
-Yo me entiendo, ahora vayamos a clases.
-Bien, dame tu mano te ayudaré a levantarte -y de la nada, Zoe llegó para incomodar.
-¡Hola, mi amor!, ¿por qué no regresaste ayer? Tu ausencia me dejó angustiada.
-En primer lugar, no soy nada tuyo, y en segundo lugar; quitarme tus manos de encima.
-¡Qué agresivo eres! -Zoe no se rendiría tan fácil.
-Déjame en paz, Anabell, vamos.
-Sé contar, y aquí salgo sobrando, me iré.
-No te vayas -Daniel dejo plantada a Zoe para ir detrás de Anabell, la explicación que recibió por parte de ella no la convenció.
A medida que las clases avanzaron, Daniel se percató de la incomodidad de Anabell, por más que ella tratase de acomodarse no lo lograba.
-¡Anabell!, ¿estás bien? -preguntó él, en voz baja.
-Más o menos, aparte de mi ojo, me lastimé el pie, eso es lo que me está molestando, ya, pongamos atención o nos sacarán de clases.
Daniel seguía sin creerle a Anabell, esos moretones no eran producto de una caída, había algo más y él lo descubriría, así que terminada la clase decidió seguirla meticulosamente, primero vio que entro a una droguería por lo cual pensó que estaría comprando algún medicamento para su hijo, después vio que retiro cierta cantidad de dinero de un cajero automático de la zona central y por último la siguió hasta su casa, todo le pareció normal, pero la duda seguía latente, así que no se aguantó las ganas y decidió abordarla antes de que ella entrara a su casa.
-¡Anabell, espera por favor!
-¿Se puede saber qué haces aquí?
-Te seguí
-¡Que! ¿Y puedo saber por qué?
-Sé que no estuvo bien, pero necesitaba saber por qué estuviste tan extraño hoy en clases, parecías sufriendo.
-Daniel, te agradezco lo que hiciste el día de ayer por mí y mi hijo, pero es mejor que conserves distancia conmigo, no soy una mujer adecuada para ti.
-¿Por qué lo dices?
-Bien, no sé cómo tomarás esto -Anabell tomo aire, aunque no sabía qué reacción esperar, ella estaba consciente de que la verdad, tarde o temprano, saldría a flotes. ¡Soy una prostituta!
Ante tal confesión, Daniel quedo totalmente conmocionado, no se explicaba como eso era posible, pero eso no importo, él debía saber más de ella, así que siguió insistiendo para que ella se abriera.
-No me importa, quiero ser tu amigo, permítemelo por favor.
-Amigos dices, date cuenta, somos de mundos diferentes.
-¿Y cuál es el problema?
-Bien, has lo que te plazca, ¿quieres entrar conmigo?
-Sí.
Anabell y Daniel fueron recibidos, por Emily, quien se encargaba, de Amelia y Liam, mientras ella estaba por fuera.
-Bienvenidos.
-Gracias, Emily, ¿y dónde está mi madre?
-Ella está descansando en su habitación y el pequeño Liam está junto con ella.
-Bien, él es mi compañero de clases, Daniel O´Donnell.
-Mucho gusto.
-Igualmente joven, un placer conocerlo.
-Emily, por hoy ya te puedes ir, yo me encargaré.
-Sí, señorita, nos vemos mañana -en efecto, ella se marchó.
-¿Quieres algo de tomar?
-Lo que me des está bien, este... disculpa si soy "chismoso", pero porque la enfermera no estuvo ayer.
-Sobre eso, ella tuvo un percance familiar, por lo general, ella es muy diligente.
-Entiendo.
-¿Te parece, si hago limonada?
-Perfecto.
-Entonces espera aquí, preparé un poco de limonada y algunos pasa bocas -Daniel esperaba en la sala, mientras Anabell preparaba todo.
-Listo, toma.
-Muchas gracias... Anabell yo...
-¿Quieres saber por qué hago, lo que hago?
-Olvídalo.
-Es mejor así, entre menos te involucres conmigo, mucho mejor
-Qué terca eres, dije que seré tu amigo y así lo haré.
-Después no digas que no te lo advertí.
El reloj empezaba su cuenta regresiva, el acercamiento entre Daniel y Anabell seria marcado, por...
Continuará
Todo lo que tenga que ser, pasará en el momento justo y precioso. Llegada la noche del sábado Daniel no tuvo más opción, que cumplir el trato que había hecho con su padre
-Bien, papá, ya estoy listo.
-Excelente, me gusta que seas un hombre de palabra, no te arrepentirás la chica que te voy a presentar es maravillosa, por algo la pido solamente para mí cuando asisto al bar.
Al escuchar tal declaración Daniel quedo un poco pasmado, se preguntaba si esa chica y su padre tenían algo especial o solo era algo momentáneo; él tenía entendido que el lugar de su madre no sería reemplazado tan fácilmente.
Ambos salieron de casa con destino al bar, obviamente iban protegidos, no debían salir de su casa sin sus guardaespaldas y más si el clan enemigo estaba tras ellos.
-Papá, ¿era necesario, traer tantos hombres?
-Hijo, para ti no es un secreto que estoy en guerra con el clan enemigo, no puedo darles ventaja, dime ¿qué sería de mí si te pierdo?, te fallé dos veces, no lo haré una tercera.
Daniel no le respondió nada a su padre, en el camino estuvo callado. En el fondo estaba ansioso de conocer a aquella chica misteriosa; cuando llegaron al bar, fueron atendidos como reyes, Jackson, de inmediato pidió que llamaran a Christine, su chicha predilecta, no lo hicieron esperar y ahí estaba ella, con un vestido plateado con un gran escote en la espalda y con su cabello suelto hasta las caderas.
- Hola, preciosa, tú como siempre de impecable.
-Y usted tan halagador como siempre.
-Hoy quiero que atiendas a mi hijo, quiero que des tu mejor actuación y sabes a lo que me refiero.
-Lo comprendo perfectamente, ¿y dónde está él?
-Daniel, ven aquí hijo, déjame presentarte a Christine, ¿dime, no es fascinante?, su belleza es como un diamante.
-Mucho... ¡Anabell! ¿Eres tú? -él, no podía creer lo que veían sus ojos, era ella.
-¡Oh! Ya se conocía -Jackson, no alcanzaba a comprender, el porqué de la tensión que se creó-. ¡Respóndanme!, ¿esta no es, la primera vez que se ven, no es así?
-Claro que si -Daniel saco del bar a Anabell inmediatamente, estaba totalmente furioso, no entendía por qué su padre era tan especial con ella.
-¡Suéltame, que me estás lastimando!
-Así que eres, él juegue de mi padre. Vaya, no me sorprende, que resultaras, ser toda una zorr...
-A mí me respetas imbécil -llena de furia Anabell abofeteó a Daniel-, en primer lugar yo no soy la puta de nadie y segundo no sabía que él era tu padre.
-¡Ja! No me hagas reír, no eres más, que una sucia.
-Si lo soy, pero no por gusto propio, sino por circunstancias ajenas que tú conoces, yo misma te las conté, ¡qué estúpido de mi parte, haber pensado que eras diferente!
-¡Respeto!, eso díselo a un idiota, pero a mí no, ¿hace cuánto te acuestas con él?
-¿Por qué debería darte explicaciones?, y si ya terminaste tu show, debo ir a tender a mi cliente.
-No, de aquí no te vas hasta que me digas todo.
---Ya que insistes: tu padre nunca me ha tocado, ¡lo entiendes!, no lo hemos hecho.
-No quieras verme la cara, esta es tu profesión
-Sí, es cierto, pero a diferencia de los otros cerdos, tu padre solo habla conmigo; no hay un solo instante en el que no me diga que extraña a su esposa y que se siente miserable, que solo desea morirse
-No te creo.
-Eso es asunto tuyo, tu padre sigue al pie de los negocios, porque es su deber, y porque no quiere dejarte solo, eso es todo. Él no se atrevería a traicionar el recuerdo de tu madre, solo me considera como su confidente y amiga, y si ya, estás satisfecho, me voy, ah, y si no me crees, habla con él.
Daniel no pronuncio ni una sola palabra y la dejo ir, cuando entro al bar vio en la forma en que ambos hablaban y en efecto, no estaban coqueteando, es más, se veían como dos grandes amigos, Daniel fue hacia la mesa donde ellos estaban, apenas Anabell lo vio se paró de la mesa.
-Me puedes decir que paso entre ustedes, porque Christine, se fue tan furiosa.
-Papá, quiero preguntarte algo.
-Estás bien, que tanto hablaban ustedes dos, ¿ustedes se conocen? ¿Qué deseas saber?
-Sé que esto sonara raro, ¿alguna vez, te has acostado con ella?
-¿Con quién, con Christine?, no hijo, eso es imposible, ella podría ser mi hija. La considero como una amiga, a pesar de que es menor que yo, te sorprendería por lo que ha pasado, ¿sabías fue vendida, por el hombre que la crio?, no es su padre, el infeliz era un adicto que llego a la vida de su madre, y como ella estaba necesitada de afecto, pues soporto muchas situaciones; por fortuna su madre pudo infiltrarse en la casa de aquel pedazo de mierda y la rescató. Y como si no fuera poco, su hijo, nació con un extraño síndrome, esa pobre chica solo quiere ser feliz con su familia, y convertirse en una gran arquitecta, como tú.
Daniel tragó en seco, se sentía como el mayor de los estúpidos, así que fue en busca de ella, le pidió al mesero el número de la habitación y en seguida fue a buscarla.
-Anabell ¿Puedo entrar?
-¿Qué es lo que quieres? Lo que tenías que decir ya lo hiciste márchate, no estoy de humor para soportar tus humillaciones.
-Déjame pasar, solo quiero disculparme por mi actuación de hace un momento.
-Bien, habla.
-Una vez más, vengo como aquel perro, con el rabo entre las patas. Discúlpame lo de hace rato no debió pasar.
-Ya estoy acostumbrada, a tipos como tú, que creen que por ser lo que soy, debo revolcarme en la basura.
-Sé que me comporte como el peor de los estúpidos, pero entiende, pensé que te acostabas con mi padre.
-Ya te dije que estoy bien, es parte de mi trabajo, además estás aquí por un servicio y te lo voy a dar.
En ese instante Anabell se empezó a desnudar para Daniel, aunque al principio él trató de resistirse, no pudo contenerse y tuvo una notable erección que se asomaba bajo su pantalón.
-¿Con qué eres, muy fácil de calentar? -Anabell le abrió la cremallera a Daniel-. Es de buen tamaño, eso no puede negar, bien manos a la obra-. Deseosa de disfrutar, ese gran manjar que tenía enfrente; ella se arrodilló, lo observo por unos segundos, y sin más, mordió la punta un poco para excitarlo.
-¡Hmgp...! No hagas eso -para ese instante, él ya había sido arrastrado, su respiración entrecortada, era una notoria respuesta.
-Saliste muy delicado, en fin - Anabell comenzó a hacer maravillas con sus labios-. Deja de moverte, o no podré continuar.
-¡Hmgp...!, es que tus mamadas... están haciendo que yo... -la forma en que estaba siendo devorado, era más que fascinante para él.
Después de una función increíble, Daniel le dio como recompensa a Anabell un exquisito postre.
-Lo siento, no pude contenerme.
-Descuida, tiene un buen sabor, además, te dije que te iba a dar un buen servicio, y así lo hice.
Anabell se paró con el objetivo de vestirse, y salir de aquella habitación, pero Daniel, la detuvo agarrándola fuertemente del brazo.
-Espera, no te vayas, es tu turno -Daniel la arrincono contra la pared-. Voy por ti, créeme, yo también tengo mis trucos-. Acto seguido; la tumbo en la cama, y aprovechando la sensual desnudez, abrió las piernas de Anabell, para saborear su dulce timbre.
Las explosiones de placer que Anabell sentía en ese instante eran tan majestuosas que ella solo pedía más y más, esa petición hacía que Daniel se encendiera aún más, tanto que no lo pensó dos veces, para hacerla suya.
-¡Ey! Tú... -Anabell estaba hipnotizada-. Por lo cual pidió, que no se detuviera.
-Quien dijo, que te dejaría escapar -como buen amante a aumento la intensidad de sus movimientos.
Anabell era inundada por un torrente de pasión, las embestidas recibidas, la hicieron perder el control, por lo cual; apretaba fuertemente las sabanas con sus manos, mordía sus labios y se contraía hasta más no poder, hasta que por fin llego la gloria.
Daniel se recostó un rato para descansar, Anabell por su parte fue a la ducha para refrescarse. En lo que el agua corría, Daniel era un mar de sensaciones, si bien era cierto que durante su instancia en París, él tuvo diferentes acompañantes, todo había sido diferente en ese pequeño instante.
-Bueno, ya puedes irte, ya te di el servicio, págame y lo otro se lo das a mi jefe-. Ella salió de la ducha, ya no era la chica que se mostraba vulnerable, su mirada era fría.
-¿Cómo dices? -Dale, no salía de su trance, ¿acaso ella?..
-Lo que escuchaste, ya fuiste atendido. Salte, para que venga otro cliente, tú mismo lo dijiste, esto es lo que soy.
-No, espera por favor, sé que te lastime y te ofendí, pero no podemos quedar así, dime, ¿acaso lo de ahora rato fue fingido? Tus súplicas para que te diera más de mí.
-Todo eso fue por la excitación, por supuesto que lo disfrute, pero solo fue eso, placer y nada más.
-No fue placer, yo sentí algo diferente estando contigo, algo que jamás había experimentado.
-Despierta niño, hace un rato, me trataste de lo peor, ¿y ahora te enamoraste por un simple rato de euforia?, deja de ser tan ridículo. Si no quieres pagarme no lo hagas, iré con tu padre.
-No irás con él -Daniel tomo fuertemente a Anabell por su brazo derecho
-¡Suéltame, me estás lastimando!, ¿Qué quieres, no tuviste suficiente?
-Escúchame, estás molesta lo entiendo, confiaste en mí y lo que yo hice fue juzgarte, ¿qué puedo hacer para que me disculpes?
-¡Ja! Sácame de aquí
-Eso será pan comido, vamos.
-Déjate de estupideces, no caeré ante tus caprichos.
-No eres un juego, desde este momento, tú me pertenecerás.
Las decisiones que tomamos, motivados por la efervescencia de la lujuria, hacen que nos convirtamos en una marioneta.
Continuará