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Almas Gemelas (libro 1)

Almas Gemelas (libro 1)

Autor: : Novita89
Género: Romance
Podrá el destino unir a dos personas que no creen más en el amor.... Alexander King es un empresario frío, multimillonario y muy, muy guapo, controla el inframundo y la clase alta. Evangeline Ross, es una mujer hermosa, no cree en el amor, después de descubrir a su ex prometido engañandola el mismo día de su boda. Después de un encuentro entre Alexander y Evangeline, la vida de ambos da un giro, aunque no saben si para bien o para mal y eso lo irán descubriendo, cuando ninguno de los dos, pueda vivir sin el otro.

Capítulo 1 EVANGELINE ROSS

EVANGELINE

Jamás pensé que mi vida cambiaría en un abrir y cerrar de ojos.

*Flashback*

10 años antes...

No me despedí de mis padres como de costumbre, estaba retrasada para llegar al colegio, así que todo lo que hice fue gritarles "los veo más tarde". Judith, mi mejor amiga, me esperaba en la acera, con su cara malhumorada por hacerla esperar tanto, según ella, ahora teníamos que correr porque no queríamos llegar tarde a clase. El colegio solamente estaba a unas cuantas cuadras de nuestras casas, pero aun así siempre llegábamos a tiempo, a excepción de hoy.

Llegamos en el momento justo, así que corrimos al aula para tomar nuestros respectivos asientos, solo habían pasado unas horas de clase, cuando nos llamaron a Jud y a mí para ir a dirección; cuando llegamos, Lily y Will los padres de Jud ya nos esperaban. Se notaba que Lily había estado llorando hace tiempo y Will me veía raro, no pude preguntar nada, porque comenzaron a salir lágrimas sin ninguna razón, bueno si sabía la razón; sin embargo, no quería aceptarla, tal vez si no lo dijeran en voz alta, no se haría realidad. Jud me abrazo y lloró conmigo, pero no hubo tiempo de nada más, nos llevaron corriendo al auto, había maletas y algunos papeles regados por todo el asiento trasero, parecía que Will y Lily solo habían tomado las cosas más importantes; no quise preguntar nada, de todas formas no podía, al parecer nos encontrábamos huyendo, lo único que no sabía era el por qué. En el camino lo único que podía hacer era llorar y dormir, solamente podía hacer eso, hasta que caí en un sueño profundo.

Una vez establecidos, cambiamos el apellido de todos, ahora seríamos la familia Bennett, yo quería conservar mi apellido, pero según Will era peligroso, me estaban buscando y no sabía la razón, mucho menos lo imaginaba, así que no tuve otra opción.

Nos mudamos a Los Ángeles, y comenzamos una nueva vida, como nueva familia.

*Fin de flashback*

1 año antes...

Solamente me faltaba un año para terminar mi carrera, jamás me pregunté por qué me gustaban los niños, pero los adoraba, así que estudie pediatría; me encantan los bebes, cuando me case quiero tener por lo menos 3 hijos, yo nunca tuve hermanos y me sentí muy sola, hasta que conocí a mi amiga Jud.

Recibí una llamada de Jud, enojada porque ya iba tarde, le conteste y le dije que llegaba en 10 minutos y colgué, cuando se pone de gruñona, no hay quien la aguante. Nos quedamos de ver con Kat y Anne, en el restaurante favorito de Jud, pronto cumpliría años, pero debido a nuestras agendas, todas podíamos vernos ese fin de semana para festejar. A ellas las conocimos en nuestros primeros años de carrera, son demasiado divertidas, así que de inmediato congeniamos.

Baje del taxi y las busqué, Jud me vio antes y alzó la mano para que las ubicara, las salude y comenzamos a planear sobre donde ir esa noche.

Kat era la conocedora, sabía todo sobre lugares buenos, bonitos, baratos, costosos, etcétera, así que nos contó sobre un nuevo pub; donde los chicos hermosos no faltarían, así que después de ponernos de acuerdo, charlamos un rato y nos fuimos a clase.

Era jueves, así que solo faltaban un par de días para pasarla bien, beber, y tal vez encontrar a un chico guapo que me lleve a casa, aunque a Jud no le parezca del todo buena mi idea.

Llegó el día esperado, me coloqué un vestido corto, pegado, color berenjena, que resaltaba todas mis curvas, y nos fuimos al pub. Se nota a simple vista que es un sitio costoso y ¡por Dios!, hay chicos realmente atractivos, se puede ver a simple vista que no son los chicos comunes que estamos acostumbradas a ver, no, ellos son de otra categoría.

Pedimos unas bebidas y tomamos una mesa, en cuanto nos sentamos, note que un chico me miraba, después de un rato me invitó una copa y se acercó para sacarme a bailar, se presentó como Tomas Jones, y después de un rato salí con él, rumbo a su departamento. Empezamos a conocernos más hasta que me propuso ser su novia, y unos meses después me pidió que me casara con él; pensé que de verdad estábamos enamorados, así que acepte la propuesta de inmediato, pero qué equivocada estaba.

Cuando les conté a todos que me casaría con Tom, no lo podían creer, todos coincidieron que era muy rápido, Will me preguntó si había otro motivo por el cual nos quisiéramos casar tan pronto, les explique qué no, únicamente nos queríamos mucho y además Tom y yo ya queríamos vivir juntos.

Jud, Kat y Anne convocaron a una junta de emergencia; nada más me preguntaron si me encontraba segura y que me apoyarían sea cual fuese mi decisión, me explicaron que aún me faltaba cosas por hacer, como vivir sola, pagar mis cuentas, viajar, conocer más chicos, follar sobre todo, de verdad que tenían buenos argumentos, pero mi decisión ya estaba tomada; así que no les quedó de otra que apoyarme.

Lily y las chicas me ayudaron en todo lo concerniente a los preparativos de la boda, como sería una ceremonia sencilla y con la gente más cercana, planeamos hacerla en el jardín de la casa de mis futuros suegros. Y así llegó el que, se suponía, sería el día más feliz de mi vida; sin embargo, nadie me preparo para lo que se avecinaba.

Ya me encontraba lista, me estaba preparando en la habitación de invitados mientras Tom se encontraba en la suya, de repente me llegó un mensaje al móvil, era de mi futuro esposo; por lo regular él casi nunca me manda mensajes, le da pereza escribir, y por eso prefiere llamar, a quien sea; entonces tomé el teléfono y leí el mensaje.

«¿Puedes venir a mi habitación?»

¿Para qué querrá verme?, ¿será... que ya se está arrepintiendo?, fue lo que pensé al leer el mensaje.

Me dirigí hacia allá; como ya había terminado de arreglarme, no podía poner ninguna excusa para no hacerlo, además necesitaba saber si le ocurría algo. Sin embargo, lo que a continuación vi al abrir la puerta, en verdad que no lo esperaba; Tom le estaba haciendo sexo oral a su jodida mejor amiga, no sabía que hacer; gritarle, pegarle, lo único que se me ocurrió fue azotar la puerta para que ambos se percataran de lo que había visto. En cuanto vi la estúpida sonrisa de su amiga, supuse que todo lo había planeado ella, Tom se encontraba desorientado, no tenía idea de que hacía allí, así que solo le aventé el anillo a la cara y salí corriendo de la habitación; noté las caras confusas de todos mientras bajaba las escaleras corriendo y tras de mí venía Tom gritando que lo escuchara, así que antes de poner un pie fuera de esa casa me di la vuelta y hable, lo más contundente que mi voz me permitiera.

-No te acerques, porque no sé de lo que soy capaz de hacer justo ahora, obviamente no habrá boda, así que no necesito ninguna puta explicación, me quedó bastante claro mientras le hacías sexo oral a Laila -todos los presentes la voltearon a ver con cara de disgusto, ella se puso roja de vergüenza.

Tom iba a decir algo, no obstante, Will no dejó siquiera que abriera la boca.

-Lo único que te pedí fue que la cuidaras y que jamás la lastimaras, si no estabas seguro de tus sentimientos hacia Evangeline no tendrías por qué haberle pedido que se casara contigo en primer lugar, la has perdido y sobre todo has perdido la confianza que ella depositó en ti, y una vez perdida la confianza no hay nada que puedas decir o hacer para que regrese.

Le di las gracias a Will con un asentimiento y salí de ese sitio, no quería permanecer ni un segundo más ahí, las chicas me alcanzaron fuera y nos fuimos rumbo a un pub; no quería llorar; sin embargo, no aguante más, me desahogue, no puedo creer que fuera tan tonta y no darme cuenta de lo que ocurría; hubo muchas señales y todas las pasé por alto, así que lo único que pude hacer fue llorar y tomar unos cuantos tragos hasta olvidar todo.

Los meses siguientes, muchas llamadas y mensajes, por parte de Tom, aparecían en mi móvil, no conteste ninguna de las veces que llamó, su último mensaje decía, «"lo lamentarás"», y como no podía mantener mi boca cerrada, le conteste, «"el único que lo lamenta, eres Tú"», apague mi móvil, no quería saber nada de Tom, y su insistencia ya estaba llegando a cansarme. Parece que por fin había entendido, que jamás volvería a darle ninguna oportunidad, ni siquiera de explicarse, por lo que a mí respecta, lo había dejado bastante claro.

2 años después...

No tenía trabajo debido al maldito de Tom, había cumplido su amenaza, no me daban siquiera la oportunidad de dejar mi CV, en ningún hospital, ya estaba harta de buscar y que me dijeran que no me podían dar el puesto, tampoco quería preocupar a nadie y decirles por qué no me daban la plaza en ningún lugar; aunque Will me pagaba todo y me dijo que no me preocupara que pronto llegaría algo, por supuesto que si lo hacía, ya no quería depender económicamente de nadie, así que decidí tomar un descanso, salí a pasear y entre en una cafetería, por pura casualidad necesitaban cubrir el puesto de una camarera, pregunte por el y me entrevistó la dueña, era una chica muy linda llamada Laura, parece que le había caído muy bien o en realidad necesitaba a alguien con urgencia, porque me dijo que el puesto era mío, y que al siguiente día me presentará a trabajar a partir de las 7 de la mañana. Aunque la paga no era muy buena, por lo menos ya tendría algo de dinero. Quería mudarme pronto, así que tenía que ahorrar lo más que pudiera.

TOM

Sabía que Evangeline estaba buscando empleo, así que tuve que sobornar a unos cuántos para que no le dieran el puesto que buscaba; cuando le mande el último mensaje lo había dicho en serio, quería que ella me diera una oportunidad de explicarle como sucedió todo, pero jamás contestó ninguna de mis llamadas y mucho menos ninguno de mis mensajes, lo único que quería era explicarle, solo eso, pero jamás me dio la oportunidad y justo cuando le mande el último mensaje me contestó. Imagine que ahora sí me dejaría verla para explicarle todo lo que sucedió ese día, pero no, me dijo que quien lo lamentaba era yo, y no pudo tener más razón. La extrañaba, y quería recuperarla.

Capítulo 2 SEÑOR... GUAPO

EVANGELINE

Finalmente, había conseguido trabajo, no el que yo esperaba; sin embargo, al menos podía darme algunos lujos.

-Jud, ¡por Dios!, ya deja de ser tan mojigata, sé más liberal y ve a follar con el primer guapetón que te invite una copa -como siempre Anne, animándola a hacer algo que no quería, todas nos reímos excepto Jud.

-Anne, ¡ya cállate!, el que tú te lleves a la cama a cualquier cosa andante que pase frente a ti, no quiere decir que yo tenga que hacer lo mismo -replicó Jud poniendo los ojos en blanco.

-Chicas, por favor, nada de peleas, ¿está bien?, esta noche quiero pasarla bien, es mi cumpleaños y no quiero peleas el día de hoy, Kat me dijo que iríamos al Palace, y no quiero que nada nos arruine el momento, ¿de acuerdo?- a veces no sabía cómo soportaba tantas peleas entre Jud y Anne, somos amigas desde hace mucho tiempo, pero de verdad que no soporto sus tontas discusiones.

-¡Si chicas, vamos! -Comento Kat -, no hay que estropear el día de Ev, saben que tuve que hacer todo -alargo esta palabra a propósito- lo posible para que este día nos dejen entrar a las cuatro -explicó sonriendo maliciosamente -, no tendremos que pagar un solo peso.

-Si con "hacer todo lo posible" - Anne hizo comillas con los dedos -te refieres a "¡siiiiii, así, dame más fuerte!", te refieres -comenzó a reír -, entonces yo también quisiera "hacer todo lo posible"- su risa fue más estridente.

-¡Por Dios Katrina Miller!, ¿te tiraste al de seguridad? -Jud es una santa, no le cabe en la cabeza como es que Anne y Kat pueden llevarse a la cama a cualquier hombre que se les cruce por el frente -, ¿otra vez? -Chilló-, ¿por lo menos se protegieron? -preguntó a modo de regaño.

-¡Si mamá! - hablo sarcástica Kat -que creías, que con unas dulces palabras nos dejaría pasar, ¡por supuesto que no!, además lo disfrute y es lo que importa, tiene una lengua espectacular, me hizo gritar y llegar al cielo, pero sobre todo y lo más importante me dio los boletos de entrada, ¡miren! - nos mostró los boletos a todas, Jud puso los ojos en blanco, nuevamente, y Ann y yo solo nos reímos.

Mientras nos poníamos guapas y cantábamos nuestras canciones favoritas, Kat preguntó.

-¿Has considerado que nos lleguemos a encontrar al idiota? -ese era el nuevo nombre que le habían dado las chicas a Tom.

-Espero que no, no quiero que nada, ni nadie me fastidie la noche -de verdad lo esperaba, no quería que mi noche se echara a perder por semejante desperdicio de persona.

Cuando terminamos de arreglarnos, nos fuimos todas en el auto de Jud, era la que conduciría esta noche, así que podría tomar todo lo que quisiera, hasta perder el conocimiento o tener una congestión alcohólica, nunca se sabe.

Llegamos al Palace, nada era como lo recordaba, hacía tiempo que no venía a este lugar; para ser más exacta desde que terminé con Tom, no volví a poner un solo pie, porque sabía que le encantaba este lugar, y lo último que quería era verlo.

Le dimos nuestros pases al de seguridad y entramos, por dentro había cambiado aún más, tenían una pista de baile más grande y habían construido más pisos, que eran como cabinas privadas. Nos acomodamos en una mesa reservada por el de seguridad y pedimos nuestras bebidas favoritas.

-¿Ya vieron que el idiota está ahí? -comentó Kat con cierto rencor, por mi parte no quería voltear a verlo, no obstante, parecía que, aún, no nos había visto llegar, porque estaba ligando con una chica.

-Por favor, hagan de cuenta que no lo conocemos, no creo que se atreva a venir para acá -la verdad es que me importa una mierda, por mí, podía tirarse a medio mundo, ¡me importa un carajo!

-Más le vale que ni se le ocurra venir -si Jud lo tuviera cerca, seguro le saca los ojos.

Pasó el tiempo y se me olvidó que Tom estaba por ahí y cada que una canción nos gustaba salíamos a bailar.

-Necesito ir al sanitario, ¿me acompañas? -le pregunté a Kat, todo me estaba dando vueltas, por ello necesitaba refrescarme o terminaría muerta aquí mismo.

Pasamos junto a las cabinas privadas, se notaba que costaba una fortuna alquilarla por una sola noche, pero, aun así, parecían estar ocupadas.

Cuando salí del baño aún me sentía mareada y mi vista estaba un poco nublada, me torcí el pie y me pegué contra una pared en la nariz, o al menos eso es lo que yo pensaba.

-¡Rayos!, me duele mi nariz -, lloriqueé y comencé a tocar la supuesta pared y ¡vaya sorpresa!, no era una pared, levante mi cara para mirar lo que sea que me encontrara tocando; el tipo me veía entre preocupado y enojado, ¡madre Santa!, se notaba que era guapísimo, aunque estaba borracha podía distinguir un buen ejemplar.

-¡Lo siento... Señor! - la mirada que me dio después de decirle la palabra, señor, era de, lárgate o mueres.

Kat salió en ese momento del baño, se nos quedó mirando y a la muy tonta únicamente se le ocurrió decir.

-¿Interrumpo algo? - la miré con dagas en los ojos, y con la mirada le pedí que guardara silencio, me di la vuelta, la jale por el brazo y le di una última mirada al señor guapo, y entonces corregí el gran error que había cometido.

-Lo siento guapo - noté una media sonrisa de su parte y bajamos a nuestra mesa.

-¡Por Dios!, ¿lo viste? -Kat se escuchaba entusiasmada -, era guapísimo, con especímenes así, me reproduciría hasta cansarme.

-Eres una cerda Katrina - reí.

-¿Notaste cómo te miraba?, por supuesto que no, seguro que ni lo recordaras el día de mañana, parecía querer matarte; pero a la misma vez, quería abalanzarse sobre ti y follarte contra la primera pared que encontrara, ¡no te quitaba los ojos de encima! -vaya que, si estaba alegre, o quizá solo era el alcohol en su sistema.

-Sabes que no estoy interesada en conocer a nadie Kat -sabía que iba a replicar, pero no la dejé, ya sé lo que me diría, que lo usara para mi beneficio y después lo botara.

Cuando llegamos a la mesa, había más bebidas, que las que habíamos dejado, supusimos que eran de algunos cuantos chicos que estaban interesados en conocernos, así que nos tomamos todo, hasta Jud.

- Al parecer hoy nos iremos en taxi -comentó Anne alzando su copa, todas brindamos, nos reímos y seguimos pasándola bien.

En eso llegó un camarero a nuestra mesa, traía un mojito, mi bebida favorita, me señaló un tipo, que no alcanzaba a distinguir, porque los tragos ya me estaban haciendo aún más efecto, le di las gracias y comencé a tomarme la bebida. En un principio me sabía raro, pero lo atribuí a todo el alcohol que había consumido con anterioridad y lo seguí tomando.

Al poco rato comencé a sentir demasiado calor, la visión un poco más borrosa de lo normal no quería salir sola hacia la calle, pero las chicas estaban ocupadas con unos tipos, y Jud no se veía por ningún lado, supongo que se hallaba en el sanitario.

Salí como pude, quería llegar al auto de Jud y recostarme sobre él, para ver si así se me pasaba lo que estaba sintiendo, pero entonces sentí un tirón muy fuerte en mi brazo y mi espalda golpear contra una pared.

Estaba demasiado oscuro y no había nadie cerca para pedir ayuda, así que no pude identificar al tipo que me estaba haciendo esto, hasta que habló.

TOMAS

Divise a Ev junto con sus amigas desde que llegaron, supuse que tal vez si me viera coqueteando con otra chica me hablaría para reclamarme o por lo menos voltearía a verme; sin embargo, ocurrió todo lo contrario, solo hizo como si nunca me hubiera conocido, supongo que eso me dolió aún más. La vi que iba rumbo al sanitario, pero, como la acompañaba Kat, no me atreví a seguirla. No obstante, esta noche le tenía una sorpresa.

Estuve observando durante un largo tiempo a Evangeline, hasta que la vi dirigirse rumbo a la salida, entonces fui tras de ella.

La tomé fuerte del brazo y la empujé contra la pared, no me reconoció, estaba asustada, pero no me importó, hasta que me escucho hablar, fue que se dio cuenta de que era yo.

-Hola cariño, ya ha pasado un largo tiempo desde la última vez que nos vimos- me reí, la quería besar, pero volteaba su hermosa cara hacia todos lados, no podía coordinar muy bien sus movimientos, la droga que ingirió en la bebida ya estaba surtiendo efecto.

-¡Suéltame, maldito idiota! -trataba de aventarme, pero no tenía mucha fuerza.

-Eso no me decías cuando estabas en mi cama -hablé con rabia, se movía mucho, así que la tomé de los brazos, los puse sobre su cabeza y la aprisione con mi cuerpo.

-¡Si, bueno, pues eso fue hace bastante tiempo, hasta que lo arruinaste todo, acostándote con la zorra de tu amiga, el día de nuestra boda! -gritó, con mucho rencor.

-Nunca me dejaste explicar cómo sucedieron las cosas -comenzó a reír sarcástica, pero sus hermosos ojos no transmitían alegría.

-Me quedó bastante claro con los gemidos que tu zorra estaba haciendo, ¡oh espera!, ¿me ibas a explicar paso por paso como le metías la lengua hasta el fondo dentro de su coño?, por favor no hagas que te odie más de lo que ya lo hago - la agarre más fuerte, pero su cara no mostraba nada.

-¡Cállate! - grité, en ese momento me soltó un rodillazo justo en mis bolas, pero no con la suficiente fuerza, quería correr, pero se tambaleó y la tomé por el cabello -¿A dónde crees que vas maldita perra?, esta noche vas a recordar lo bien que te hacía sentir al estar conmigo -volví a ponerla contra la pared, cerró los ojos y dejó de forcejear.

-¡Hazlo! - Me grito -, ¿qué le pusiste a mi bebida, fuiste tú, verdad?, ¿Qué me diste? -volvió a cerrar los ojos.

-¡Si! -Hablé orgulloso -, fui yo, estarás tan caliente y desesperada, que me rogaras que te folle -de pronto, sentí un golpe en mi cara, que me hizo caer y soltar a Ev.

Capítulo 3 ALEXANDER KING

ALEXANDER

Me encontraba en el Palace con Logan, mi hermano mayor, esperando a Tyler, Liam y Elliot, en nuestra cabina privada, quedamos de vernos esa noche para tomarnos unos tragos. No me gusta estar en el área común, hay mucha gente, por eso tenemos nuestra cabina única y exclusivamente para nosotros y por lo general las chicas se nos acercan para ver en que se pueden beneficiar. No obstante, esta noche todo cambiaría.

Salí de la cabina porque necesitaba atender una llamada urgente, de negocios, por supuesto, si no, no habría contestado. Estaba de espaldas, hacia el pasillo que daba al sanitario de damas, así que vi pasar a unas cuantas chicas que me miraban, como siempre con lujuria y deseo, pero esa noche yo no buscaba nada de eso, quería pasar un tiempo con los chicos y hablar sobre algunos nuevos negocios que tenía en mente.

Cuando terminé mi llamada iba a fumar un cigarrillo, de pronto sentí como alguien chocó contra mi pecho, la escuche lloriquear y me quería reír por ser tan torpe, al parecer pensaba que había chocado contra una pared; en ese momento sentí como una de sus manos comenzó a recorrer mi pecho; me puse tenso ante el contacto, pero a la misma vez experimente una sensación diferente, puesto que todo mi cuerpo se erizó, jamás me había sentido de esa forma, ni siquiera con... bueno, no tiene ningún sentido acordarme de ella. Mis pensamientos se fueron en otra dirección; sin embargo, fue entonces cuando ella se dio cuenta de lo que en realidad era; nos quedamos viendo, estaba algo preocupado porque se había pegado en su nariz, parecía doloroso, pero al mismo tiempo estaba enojado porque se encontraba con sus manos sobre mi cuerpo; me encontraba bastante confundido por la reacción que mi cuerpo tuvo solo con el toque de una de sus manos.

No obstante, en cuanto la mire, ¡por Dios santo!, parece un maldito ángel, tiene unos ojos hermosos, sus labios son carnosos; se encontraban un poco abiertos, ya que estaba jadeando por el dolor, y eso que aún no había visto su cuerpo completo, me quedé hipnotizado ante su belleza. Se notaba que estaba avergonzada porque retiro su mano en cuanto me vio, pero nuestras miradas siguieron ahí, aunque todo se fue a la mierda cuando me llamó señor.

¿Pero qué diablos le pasa?, ¿en qué estaba pensando cuando me llamó señor?, no tengo ni una maldita cana, no tengo ni una maldita arruga, estoy en forma; la quería matar ahí mismo, aunque después me percaté que estaba un poco, más bien, se hallaba más que pasada de copas, aunque no lo suficiente porque corrigió su error al verme a la cara y me llamó guapo, le di una media sonrisa antes de que desapareciera por la escalera y me diera un último vistazo.

Tal vez si su amiga no nos hubiera interrumpido la habría besado, la habría estampado contra la pared más cercana y la habría follado o estaríamos rumbo a mi departamento y... ¿Pero qué rayos me pasa?, yo no soy de esos que se llevan a chicas borrachas; no, a mí me gusta que estén en sus cinco sentidos, que sientan todo lo que les puedo hacer sentir y ofrecer mientras las follo.

Sin embargo, no podía dejar de ver a esta chica, tenía un cuerpo delicado, pero a la vez delicioso, cuando me dio la espalda al irse, pude mirar su perfecto trasero y ese micro vestido no dejaba nada a la imaginación.

La seguí con la mirada hasta que llegó a su mesa, quería saber si venía acompañada con algún hombre, pero para mi sorpresa, solo venía con puras chicas; supongo que eran sus amigas, porque salieron a bailar todas juntas y brindaban con todas las diferentes copas que se encontraba sobre su mesa.

Necesitaba refrescarme con extrema urgencia, entonces fue cuando la vi bailar, quería sacarle los ojos a todos los tipos que la observaban con lujuria; se movía de una manera sensual, pero no vulgar, su sonrisa era contagiosa, no podía dejar de mirarla; sus movimientos eran exquisitos; la quería en mi cama, sobre mí o yo sobre ella, no importa cuál fuera el caso, pero la quería esta noche exclusivamente para mí. Ver sus perfectas tetas rebotar, darle unas cuantas nalgadas a ese perfecto culo, ¡por Dios!, necesito calmarme, la montaña sobre mis pantalones es muy notoria.

Fue entonces que empecé a echar un vistazo alrededor, la mayoría de los idiotas ahí presentes la observaba; hasta que me di cuenta de que había un tipo que la miraba con rabia y deseo a la vez, llamó a un camarero y le pidió que le entregara una bebida a ella, solo a ella, pero antes de dársela le echo algo a la bebida.

Pensé que no se tomaría lo que cualquier imbécil le ofreciera, pero para mi sorpresa, si lo hizo, ¿acaso es tonta?, que no sabe que no puede aceptar bebidas de cualquiera. Me repetí mil veces, que no era mi problema, no la conozco, y no me importa, pero tampoco podía dejar que le sucediera algo, así que hice lo impensable.

En cuanto la vi salir y me di cuenta de que el tipo la seguía, yo hice lo mismo. Jake venía tras de mí, es mi chófer, guardaespaldas, o lo que necesite en el momento oportuno; él también observó lo mismo que yo y sabía hacia dónde me dirigía, así que no tenía que decirle ninguna palabra.

La busqué con la mirada, pero no la vi por ningún lado, hasta que logré visualizarla del otro lado del estacionamiento, donde para su mala suerte, no se veía ningún alma y además estaba un poco oscuro.

Camine lo más rápido posible, quería correr; sin embargo, no quería llamar la atención del bastardo. Lo tomaré desprevenido, es la mejor forma de vencer a un sujeto como él. No alcance a escuchar toda su conversación, además de que ella arrastraba las palabras un poco, no sabía si era por la droga, por el alcohol o por ambos.

Aunque cuando me encontraba más cerca, escuche lo que ella le decía; el muy idiota la había engañado el mismo día de su boda; ¡qué tragedia!, pero que lástima, por él, se notaba que quería recuperarla, no obstante, ella ya no quería nada. Mejor para mí, la dejo libre para un depredador como yo y no desaprovecharé la oportunidad de por lo menos conocerla, aunque no fuera esta noche, debido a su condición.

Y cuando le dio justo en las bolas, pensé que quizá podría huir y con eso dejar pasar, lo que estuviera pasando, pero como estaba muy drogada, parece que no le dio con la suficiente fuerza y el muy idiota la tomó por el cabello y la volvió a acorralar contra la pared, sentí como toda mi ira subía por mi cara y me le fui encima.

Como no me vio venir, le solté un puñetazo en su cara y cayó al piso, le dije a Jake que la llevara al auto y la ayudara. Quería quedarse, pero se lo impedí; esto lo acabaría yo, con mis propias manos, no suelo ensuciarme con cualquier bastardo; pero esto valdría la pena, una y mil veces, mientras, el cabrón aprovecho para levantarse.

Lo tomé por el cuello y lo azote con todas mis fuerzas contra la pared, donde hace un momento había estado ella, note su cara de dolor, pero no me importó en absoluto y hable con mi voz más gélida que nunca

-¿Así que te gusta drogar chicas hermosas y violarlas? -Puso los ojos como platos- ¿creíste que nadie se daría cuenta?, ¿pensaste que la follarías contra su voluntad y después regresaría corriendo a tus brazos, para quedarse a tu lado? -me encontraba enojado y no entendía por qué, si ni siquiera conozco a esta chica.

-¿Quién eres?, ella se casará conmigo, métete en tus propios asuntos, ella es mía -afirmo el muy bastardo y yo reí con burla.

-Según lo que yo escuché no quiere saber nada más de ti, así que aclaremos algunos cuantos puntos; primero, al engañarla, perdiste tu oportunidad de estar cerca de ella, segundo, no te importa quién soy y tercero, ella ya no es libre, ELLA.ME. PERTENECE -le recalque palabra por palabra para que lo entendiera de una buena vez- ¿comprendes?, no te lo repetiré, así que déjala en paz y no la vuelvas a buscar más, si me entero de que lo sigues haciendo, no te gustaran las consecuencias Tomás Jones -entonces lo recordé, él se quedó estupefacto.

-¿Cómo sabes quién soy?, yo jamás te dije mi nombre, ¿fue ella? -le sonreí, sin ningún tipo de humor.

-No fue ella, así que no lo repetiré, déjala en paz o pagarás las consecuencias muy caras, salúdame a tu padre y dile que tal vez no haga negocios con él, debido al hijo bastardo que tiene -trago saliva y se quedó quieto como el perdedor que es, le di un último puñetazo en su estómago y se tiró al suelo, quejándose y maldiciéndome.

Jake ya estaba esperándome en el auto, así que me subí y salimos inmediatamente del estacionamiento; según yo, nos dirigíamos rumbo al hospital, jamás me imagine que la noche terminaría de otra manera.

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