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Amar es un arte

Amar es un arte

Autor: : PH. MUÑOZ
Género: Romance
¿Qué pasa cuando llega la invitación al compromiso de tu ex a tu propio departamento? ¿Qué deberías sentir? En esa encrucijada se encuentrqa Alma Scott Soré o simplemente ASS. La hermosa pelirroja, actriz de profesión y loquilla por vocación. Pero no solo la invitación de Thomas llega en el momento menos esperado, sino que otra. Una invitación a la Gala anual del MET y con eso la posibilidad de volver a estar en Nueva York y ver a su familia. Tras cuatro años de ausencia, nuestra mentecilla brillante vuelve en gloria y maujestad. ¿Qué pasará con Thomass? y más aún ¿Qué pasará cuando conozca al Director y curador principal del MET? Las invito a la tercera historia de la familia Scott Soré y para porr fín saber el desenlace de nuestras mentecillas brillantes

Capítulo 1 Prólogo

Esta es mi historia

-ASS-

Siento la ráfaga del arma que dispara Andrea y como Thomas cae frente a nuestros pies...

-Enana te amo-esas fueron sus últimas palabras y luego cerró sus ojos. Mientras mis manos lo abrazan, siento algo tibio y húmedo, veo mis manos y lo único que hay es sangre. Roja, caliente y que no para de escurrir.

- ¡Thomas noooo! -

Despierto en mi habitación, con la respiración entrecortada, sudando y con un tremendo dolor de cabeza, «nuevamente esa maldita pesadilla que no me deja dormir». Veo mi celular y son las dos de la mañana. Me levanto a duras penas, tomando mi cabeza y yendo a la cocina por un vaso de agua y un par de Aspirinas.

Esta ha sido mi rutina desde hace cuatro años, sí, cuatro malditos años separada de todos y especialmente de él.

¿Cómo llegué a esto? Eso es algo que hasta el día de hoy me pregunto y aún no logro tener una buena respuesta. Solo sé que aprendí a vivir el día a día, eso es lo único que me importa.

Me siento en la sala de mi departamento en Los Ángeles y miro mi estantería con todos los premios que he recibido desde que decidí dejarlo y abandonar mi corazón junto a él.

El éxito se me dio de una manera increíble, todavía no me lo creo, estando en la escuela recibí una oferta para un papel en Broadway, que me llevó a conseguir una gira por varias ciudades y llegar al Greek Theatre acá en los Ángeles y, con todo el dolor que me produjo su odio y resentimiento decidí por mí y también por él. No volvería a Nueva York para no caer más en el dolor de ver que él ya no me quería cerca.

Hoy, soy una de las actrices más cotizadas en el medio, tengo en vista varios proyectos que me tendrán lejos de mi hogar por muchos años más, ¿Es lo que quiero? Por supuesto, o eso creo ¿lo vale? No lo sé...

Desde que entré al mundo de las tablas y luego de la pantalla grande aprendí a disimular bien mis sentimientos y con "mi cara ángel", como me llaman los medios, para el público soy la bella y angelical Alma Scott o simplemente ASS...

Con mi sonrisa deslumbrante he logrado despistar incluso hasta a mi propia familia, pero desde que supe que él se comprometió hubo algo que volvió a quebrarse en mí. ¿Cómo me pudo olvidar si yo cada día y en cada minuto pienso en él? ¿de verdad nunca me amó como yo lo hice? Vuelvo a tomar la maldita invitación que llegó el día de ayer a mi camerino y leo el encabezado:

"Los señores Scott y Remington tienen el agrado de invitarle al compromiso de sus amados hijos Thomas y Natalie"...

Una lágrima traicionera cae por mi mejilla y hago añicos el maldito papel que me dice que Thomas Scott me ha olvidado.

-Baboso, ¿por qué me dejaste de amar?

Tomo otro sorbo de agua y sigo con mi correo, veo otra invitación. Abro el delicado moño que sella el papel y la emoción me lleva nuevamente, pero ahora de una manera positiva.

"Estimada señorita ASS.

ENZO DI ROSSI, Curador y director del Museo Metropolitano de arte de Nueva York, tiene el agrado de invitarle a usted a la gala anual del MET 2024, espero de todo corazón que esta vez nos precie con su luminosa presencia y, de ser así, me conceda el honor de un baile."

R.S.V.P.

-WOW, La gala del MET, pero ¿por qué dirá esta vez sí es la primera invitación que recibo? Que extraño...-Tomo mi celular y marco a mi asistente. Escucho el repiqueteo y luego una voz pastoza que me contesta.

-Dime que no se te acabó la Evian cariño porque no pretendo salir a las... ¿Qué? ¿tres de la mañana? ¡Alma, soy un ser humano!

-Hola Dana, si ya lo sé, también te quiero ¿terminaste tu discurso?

-Si, si cariño ¿qué sucede mi ángel? ¿otra vez las pesadillas? -Dana está conmigo desde mis inicios, cuando firmé mi contrato con Valarch publishing para que me asesoraran. Ella fue asignada como mi "sombra" y desde ahí somos inseparables.

-Algo así Dana, pero no te llamaba por eso. ¿En todos estos años cuántas invitaciones a la gala del MET he recibido?

-¿Del MET? -pregunta dudosa.

-Si, nena, del MET.

-Creo... déjame pensar... a ver...

- ¡Dana!

-Perdón, perdón, perdón Alma, la verdad es que las has recibido todos los años, pero por expresa solicitud de tus padres no las aceptamos.

-¿Qué?

-Eso. Tus papás nos pidieron que cualquier proyecto, invitación o actividad que viniese de la gran manzana, mierda...-¿qué mierda estaba pasando? ¿por qué mis papás no querrían que fuera a Nueva York por algún proyecto? - ¿Alma? ¿sigues ahí?

-Sí, sí, sorry, pero es que no entiendo la razón de por qué mis papás se les ocurrió eso, ve a descansar, Dana y disculpa que te haya despertado. En la mañana llamaré a mi mamá para preguntarle, no me puedo quedar con esta espinita clavada.

-Okey, mi ASS que descanses.

-Dana, Dana, espera.

-¿Qué?

-Confirma mi presencia en la gala del MET.

- ¡Alma!

Corto la llamada con Dana antes que me vaya a decir algo más y tomo una fuerte bocanada de aire.

Nueva York, espera que Alma Scott Soré vuelve a casa.

Capítulo 2 El equipaje más pesado es mi propio pasado

-ASS-

Mientras suena Shine de Take That en los parlantes de mi casa, preparo mi súper desayuno esta mañana, amanecí con el canto de los pajaritos y los dulces sonidos de la ciudad que me acogió hace cuatro años. El día de hoy sería un gran día y necesitaba un clásico para que me subiera el ánimo... Naaaa no dormí ni mierda y lo siento, pero me encantan los clásicos anglos, es mi placer culpable.

-So come on, get it on...-doy vuelta mi tostada francesa y sigo graznando a todo pulmón, mientras suena la cafetera avisándome que mi dosis diaria de café ya está lista. Es en ese momento de paz y tranquilidad que escucho unos golpes fuertes en la entrada de mi departamento.

TOC, TOC, TOC...

-¡YA VOY! Señor, ¡Por san Ginés!, que no me dejen tener mi concierto personal tranquila, ¡Ash! -gruño molesta, con la tostada en mi boca, acercándome a la puerta. Esa que abro sin mirar, obviamente porque ya sé quién está detrás. -. Adelante su majestad.

-¿Cuándo aprenderás que vives en un edificio y que tienes vecinos a los que molestas con este bullicio a estas horas? - y sí, es mi adorada asistente Dana Rogers, que entra como alma que lleva el viento derechito a mi computadora para apagar mi playlist de Spotify.

- ¡Dana María del perpetuo socorro!

- ¡Alma Teresa de la santísima trinidad!

-¡Dios, eres una verdadera espinilla en el culo mujer! - reclamo molesta al incordio de asistente que tengo, dando unas pequeñas pataditas en el suelo.

-Señorita por favor, ¿qué vocabulario es ese para una súper estrella como usted? Con esa boquita come.

Me responde ella, la señorita real academia de la lengua, con los brazos cruzados y con esa cara de tres metros que siempre se carga.

-Ah, ya cállate mujer y ven a desayunar, ¿confirmaste lo del MET?

-Bueno... Yo... -definitivamente, no lo ha confirmado y está tratando de buscar la justificación a lo injustificable. Mierda, me salió un Dolores Umbridge y me dio un escalofrío.

-¡Dana María del perpetuo socorro no me hagas enfurecer tan temprano niña! Te pedí algo muy simple, nada del otro mundo.

-Alma, es demasiado temprano, al mediodía haré la confirmación ¿Te parece?

-Mmm ya ¿y?

-Eso...

Me meso los cabellos de un lado a otro, mientras Dana se encoge de hombros, siento que después de estas dos mentadas invitaciones que recibí ayer hay Salem encerrado. A propósito ¿dónde miércale está metido ese bicho raro? Desde anoche que no veo a ese vil traidor.

Alma, enfócate en lo importante, ese traidor se sabe defender solito...

-Dana, te lo voy a aceptar, pero por mi mamita que está... en Nueva York que si no confirmas lo haré yo misma.

-A propósito de mamita, ¿cómo te enteraste de la gala del MET si yo tampoco te entregué esa invitación?

-A ver, Dana María...- me calla, moviendo sus manos en son de rendición, pero decido continuar - las invitaciones estaban en el lote de cartas de los admiradores que dejaste ayer en mi camerino, así que no te hagas la tonta, tú misma las dejaste ahí, pues sin verificación tuya nada pasa por mi mano ¿no?

-¿Invitaciones?

-Eso dije, cariño. Invitaciones.

-Alma, de verdad que me estás asustando, jamás te dejo una invitación que no haya sido aprobada por la jefa... y sobre todo las que vengan de Nueva York...- lo dice susurrando y mordiéndose las uñas, pero es mala actriz y de verdad que ya me estoy empezando a impacientar.

-Dana... ¿de verdad crees que nací ayer para no darme cuenta de que me han estado ocultando algo por cuatro años?

-Alma, no... lo que pasa es que...

-¡Dios, Dana! Te considero mi mejor amiga, mi hermana, mi paño de lágrimas, la que ha estado conmigo estos cuatro malditos años de sufrimiento y soledad, pero no fuiste capaz de devolverme siquiera un poquito de esa confianza.

Quiero llorar, patalear y hacer uno de esos berrinches que me mandaba cuando era pequeña y no se hacían las cosas a mi manera, pero en este caso era demasiada la pena que siento, había algo que todo el mundo me estaba escondiendo y, al parecer, alguien estaba tratando de desenmarañar o por lo menos de dejarme ver la luz.

Dana llora como si la estuviera matando, en cambio yo sigo estoica, con mis manos empuñadas, siento como mis uñas ya están provocando daño en mis palmas, comienzo a hacer mis ejercicios de respiración, antes de acriminarme y me mentalizo.

Inhala, exhala ASS...

-Hay otra cosa que no sabes Alma...

-¿Qué cosa puede ser peor que te llegue la invitación al compromiso de tu ex amor?

-¿Qué? -ahora Dana sí que se me va a desmayar, está pálida y creo que la boca se le desencajó.

-Pues eso cariño, además de la invitación a la gala del MET me llegó la invitación al compromiso de Thomas con su nueva novia.

- ¡Oh, Alma! ¿estás bien? -pregunta preocupada y limpiando sus mocos con un pañuelito desechable.

-No tengo idea-respondo encogiéndome de hombros y la verdad es esa, ¿tengo pena? Obvio que sí ¿pero por qué? Ya han pasado cuatro años y se supone que lo debemos superar, él ya me superó, son obvias las razones, pero igual mi corazoncito duele, el tema era ¿por qué? -En fin Dana María ¿Qué puede ser peor?

-Ah, verdad, a lo que venía-abre su bolso gigantesco y me entrega el iPad, lo enciendo y comienzo a leer los titulares de las noticias de farándula y espectáculo.

"Noticias TMZ.

El nacimiento de un romance tras las cámaras.

Estos últimos días hemos visto a la bella ASS. Junto a su coprotagonista Newtt Van Pelt muy acaramelado en las playas de Palm Beach, se dice que ambos actores se estarían dando una oportunidad de pasar de la pantalla grande a la vida real.

Desde sus agencias no hay comentarios desmintiendo está información y tampoco confirmando.

Esperamos pronto tener noticias de esta nueva pareja del espectáculo."

-Me lleva el...-me muerdo la lengua- Hijos de la...

-¡Alma!

-Ese debe haber sido Newtt, porque si fuimos a la playa, pero ¡a tomar sol! Dios, Este imberbe me va a escuchar. Creo que eso es lo único que extraño del teatro.

-¿Qué cosa?

-El que no había chisme.

-Alma, tú estás inmersa en este mundo y sabes cómo es.

-Eso es cierto, Newtt tendrá que darme una muy buena explicación. ¿Algo más para echar a perder un poquito más mi día?

-Noup, solo algunos guiones que te mandó la jefa para que selecciones tus audiciones.

-Okey, terminemos esto y luego vemos esos guiones.

-Fiuf. -resopla, mientras toma una de mis preciadas tostadas francesas.

-Nada de fiuf, tú tienes q confirmar una gala y yo llamar a mi madre.

-Pe...per...pero Alma... ¿irás?

-Por supuesto, es momento que deje de escapar del pasado y que mi familia deje de protegerme, ya no soy la niña tonta que se fue llorando cuando su novio le dijo que la odiaba y la culpaba por todo lo que estaba pasando, esa Alma murió ese día y está bien enterrada. Ahora, soy una mujer nueva, una de las mejores actrices del medio y no tengo porqué seguir sin ver a mi familia porque ese idiota siga en Nueva York.

Dana, tú sabes todo lo que extraño a mi familia, me he perdido tanto de mi ahijada y de mis hermanos pequeños por seguir huyendo de él y al final y al cabo creo que ya es tiempo de dejar de escapar y con su compromiso me lo reafirma.

-Te entiendo, Alma. Y prometo apoyarte en todo, además de ser "tu sombra", soy tu amiga.

-Y nada más de andar escondiéndome cosas-la regaño como niña chiquita.

-Está bien.

-Entonces, escribe...

-¿y mi delicioso desayuno?

-Ese será tu castigo-me mira molesta, pero luego esboza una bella sonrisa.

-Está bien, está bien chiquita. ¿Que quieres escribir primero? -Muevo mis cejas en forma coqueta y me preparo para redactar...

"Estimado señor Di Rossi.

Agradezco su invitación a la gala del MET y, desde ya, ofrezco mil disculpas por no haber aceptado las invitaciones anteriores, por desgracia no pude asistir por otros compromisos, pero esta no será la ocasión. Ahí estaré presente y por supuesto que reservaré un baile para usted.

Tenga un buen día.

Alma Scott Soré. ASS."

Veo que Dana termina el correo y doy enviar...

- ¡Alma!, ni siquiera lo terminé de leer- Dana es un incordio, pero la amo.

-lo hecho, hecho está querida, ahora se viene lo peor.

-¿Qué cosa?

-Llamar a mi madre...

Ay mamita querida, tenemos mucho que hablar y tú, muchas explicaciones que dar.

Capítulo 3 Fatina

-Enzo Di Rossi -

Con el suave sonido de "Claro de Luna" sonando en todo mi departamento, preparo mí desayuno como cada mañana desde que llegué a Nueva York. Esa melodía evoca recuerdos hermosos de mi infancia en la Toscana, cuando era un crío que sobrevivía en la calles y peleaba por un poco de pan...

"- ¡ARGH, fíjate por dónde vas Stronzo! - sólo sentí el golpe de algo pequeño que chocó con mí espalda y me volteé para encontrarme con la más bella, dulce y angelical de las hadas.

-¡Ah! ¡Mi colita! - berreaba la linda hada, mientras se sobaba su parte trasera-me duele mucho, sniff.

-Pero ¿qué haces corriendo así en las calles fatina?

-¿Cómo me llamaste? - la cara de la piccola fata dio un cambio radical en sus gestos, de estar llorando como bambina ahora parecía un toro scatenato.

-Jajaja eres muy chistosa fatina.

-¡Dime, dime, dime idiota!

-Vale, vale, fatina significa Pequeña Hada.

-¿En serio? ¿No me estás jodiendo?

-Nope.

-Y tú ¿Cómo te llamas?

-¿Quién? ¿Yo?

-No, la mula que está ahí en frente, obvis que tú, yo me llamo Alma y tengo siete añitos. Ahora, te toca a ti responderme. - la piccola fata extendió su mano hacía mí en forma de saludo, mientras me miraba como si no fuera un trapo sucio, me limpié la mano en el pantalón y luego la estiré hacia ella, cuando nuestras manos se tocaron sentí algo tan lindo, como si cientos de mariposas flotaran alrededor nuestro.

-Ho... hola, me llamo Valente y tengo once años, es un gusto conocerte Alma.

De repente, comenzó a sonar mi estómago, llevaba varios días sin comer y justo cuando la piccola fata me encontró estaba tratando de robarme una hogaza de pan de la panadería de don Giuseppe.

-¿Tienes hambre?

-Un poco.

-¿Quieres un trozo de pizza? Yo invito- su linda carita de ángel me hacía querer quedarme con ella, pero la vergüenza de estar vestido todo harapiento me obligaba a querer salir corriendo de ahí -. ¡Hey, Valente, No te quedes pegado, ven vamos¡

No sé en qué momento ella me había agarrado del brazo y me llevaba al lugar para comer. Ví las caras de las personas a nuestro alrededor y la mayoría era de asco, hasta que noté a otras. Una mujer, una niña y un señor en una mesa.

-¿Dónde te habías metido Alma Soré? - pregunta la bella señora de ojos almendrados que nos mira con cara de molestia. Al verla sentí miedo y nuevamente vergüenza, me quise separar de la piccola fata, pero ella se aferraba más a mi brazo.

-Mami, mira te quiero presentar a mi amigo Valente, sabes, él tiene hambrita y lo quise invitar a comer con nosotros ¿Puede?

-Ay Alma, siempre metiéndote en problemas-le dice la chica que se parece a mi piccola fata.

-Valentina Soré, calla la boca. No es forma de tratar a un invitado. Hola Valente, mira si hasta comparten nombre, un gusto en conocerte. Soy Blue la madre de esta pequeña diablilla y este caballero aquí presente es don Agustín Soré, su abuelo.

-Hola, muchacho, bienvenido a nuestra mesa.

-Don Agustín, ¿esta escoria le está molestando? -escuchar la voz odiosa de don Giuseppe me pone la piel de gallina y al parecer la piccola fata lo nota, pues aún mantiene fuerte su agarre y veo cómo va a comenzar a despotricar contra este señor, pero su madre la detiene, moviendo su cabeza en señal de negación. Su abuelo mira a don Giuseppe y después de resoplar, habla.

-Niños, vayan a lavarse las manos, es importante tenerlas muy limpias antes de comer y tú amigo Giuseppe, ni si quiere se te ocurra tratar mal a mí invitado, ¿hai capito? -todo el mundo se quedó de una pieza por la forma en que el abuelo de la piccola fata había hablado al dueño del Lugar, el hombre se puso de todos colores y me veía con cara de odio, pero no dijo nada, solo asintió y comenzó a tomar el pedido.

-Ven, ven, vamos, Valente ¡ash que difícil es que te llames como mi hermana! - se queja y yo no sé si reír o enojarme, su hermana me miró feo, pero cuando su mamá habló cambio de inmediato.

-¿Puedes llevarla? -me pregunta su madre y asiento, me dirijo a los baños y mientras Alma va al de damas, veo la posibilidad de escabullirme y no seguir dándoles pena, así que doy la media vuelta y, como el ladronzuelo que soy, comienzo a escabullirme.

-Ni se te ocurra escapar bambino pazzo, si mi hermana no te ve, le dará un infarto.

-¿Cómo sabías que iba a escapar?

-No lo sabía, mi mamá me mandó -responde encogiéndose de hombros.

-Ya, estoy lista... Pero Valente, ¿por qué no te has lavado las manos? Y tú Val ¿Qué haces aquí?

-Nada, peque. Solo vine a lavar mis manos también, ya llegó la pizza.

-¡Yey! Apúrate, Valente. - entré al baño y no solamente lavé mis manos, también mi cara. "

Esa tarde, sería una de las mejores de mi vida y el verano más hermoso que podría recordar gracias a esa piccola fata.

El sonido de mi teléfono me sacó de mis recuerdos y con toda la tranquilidad del mundo tomo el aparato y contesto.

-Di Rossi.

-Jefe, ella ha aceptado la invitación. -esa frase me descolocó, siento mi corazón latir como hace mucho que no lo hacía y una pequeña sonrisa se eleva en mi cara.

-Que bien, Leo ¿dijo algo en especial? -obvio que no podía demostrar mi algarabía con mi asistente, pero por dentro bullía de la emoción.

-Le acabo de mandar la respuesta a su correo, jefe.

-Grazie. - cuelgo la llamada y rápidamente abro mi correo para leer lo que me escribió mi pequeña fatina como respuesta a mi invitación.

"Estimado señor Di Rossi.

Agradezco su invitación a la gala del MET y, desde ya, ofrezco mil disculpas por no haber aceptado las invitaciones anteriores, por desgracia no pude asistir por otros compromisos, pero esta no será la ocasión. Ahí estaré presente y por supuesto que reservaré un baile para usted.

Tenga un buen día.

Alma Scott Soré. ASS."

-Tan linda como siempre, me has hecho el día mi pequeña fatina. Ahora espero con ansias la gala del fin de semana para cobrarte ese baile...

Termino con mi café y mis tostadas francesas, dejo todo limpio y voy por mi chaqueta a mi habitación. Busco a la bola de pelos, pero no la encuentro, le dejaré un mensaje a Gloria para que la busque...

Luego de estar presentable, tomo mi maletín, el celular y mis llaves. Salgo de mi departamento y bajo al vestíbulo, donde me espera Giacomo, mi chofer.

-Señor Di Rossi, buenos días.

-Buen día, Gio, ¿cómo sigue tu hija?

-Mejor, señor. Gracias a su ayuda Lionetta ya se está recuperando.

La hija de Gio sufría de una afección cardíaca que la mantenía casi todo el tiempo hospitalizada. Cuando me decidí a venir a vivir a Estados Unidos, Gio me abrió las puertas de su humilde casa y, desde que pude manejar el museo y mi herencia, le he devuelto cada una de sus atenciones; aunque a él no le gusta que se lo demuestre. La suerte tocó la puerta de la familia de Gio el día en que pude encontrarme con mi mecenas, el señor Agustín Soré y él me presentó al marido de su nieta, la enojona de Valentina, así que no dudé en recurrir a ellos para que ayudaran a mi viejo amigo y su piccola. Desde ese día, el viejo Gio se decidió por ser mi chofer y apoyarme en mi trabajo en el museo y en el Duomo.

-Señor Di Rossi, este sábado habrá un encuentro, pero he rechazado la justa por usted, puesto que sé que es la gala del museo.

-Grazie, Gio. Es lo mejor. Además... Ella estará aquí.

-¿La piccola fata?

- Así es, mi buen amigo. Por fin después de 16 años la podré ver.

-Qué maravilla Enzo, no sabes lo feliz que me hace que finalmente puedas lograr otro de tus más grandes sueños al venir a este país.

Y era cierto, cuando me decidí para venir a este país uno de los principales motivos era que mi pequeña hada estaba acá. Por desgracia, al momento de llegar, me enteré de que había sufrido un ataque y que por eso sus padres habían decidido que se mudara a otro estado alejándola de los problemas de la familia.

La señora Blue cuando me vio, casi se desmayó y lo entendía, ella y don Agustín estuvieron siempre al pendiente de mí, en mi educación y dándome un techo donde vivir, pero por circunstancias que no deseo recordar, desaparecí de su radar y sólo me presenté ante ellos cuando me pude valer por mí mismo.

Llegamos al museo, Gio estaciona el auto y me bajé del mismo con la prestancia de siempre, arreglo mi chaqueta y tomo mi maletín, entro al lugar y ahí está Leo, con una sonrisa de oreja a oreja esperando con mi café.

-Excelente día jefe, se nota que la noticia que le di lo trae de muy buen humor el día de hoy.

-¿Qué noticia? -pregunta Serena Gibson mi curadora, que venía con uno de los restauradores hacía mí.

-Nada, nada mi queridísima Nefertari. Una buena compra que se nos avecina. -le dice Leo, de mala gana, Serena es mi mano derecha en cuanto a la restauración y compra de piezas para el museo, es muy buena en su trabajo, pero demasiado intensa con los temas de las relaciones y más de una vez me ha dejado en vergüenza por creer algo que no es.

-¿Arte egipcio? Mira Enzo, tengo algunas ideas que quiero mostrarte...

-Lo siento Gibson, pero ahora no le puedo atender. Además, usted sabes que primero debe hablar con Leo para eso antes de mí.

-Pero Enzo...

-Señor Di Rossi-le recalco, me molesta la informalidad-, que no se le olvide que soy su jefe y no estamos en el kindergarten para berrinches. - sigo mi camino, escuchando los murmullos de la gente a mí alrededor, pero no me precio de ser Enzo Di Rossi, curador y director del Museo Metropolitano de arte de Nueva York por ser una persona amable. - ¡Leo!

-Si, sí, jefe, allá voy...

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