Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Suspense > Amnesia un amor desconocido
Amnesia un amor desconocido

Amnesia un amor desconocido

Autor: : alexa wells
Género: Suspense
Fiorella no recuerda parte de su pasado, su memoria el momento en el que fue atacada para ser trasladada al bunker fue borrada. Y es allí entre el sufrimiento y la desesperación de los acontecimientos que suceden en el bunker, cuando conoce al amor de su vida. Nadie sabe porque los han llevado a ese lugar, lo que ni Fiorella, ni sus compañeros saben es que están siendo parte de un brutal experimento secreto

Capítulo 1 ¿Dónde estoy

Los personajes y hechos retratados en este material son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas vivas o muertas o hechos reales es pura coincidencia

Open Door

_1_

_Ay...- murmuro abriendo los ojos, mientras me toco la frente- me late, me duele la cabeza. Estoy tirada en el piso de una cocina, hace frio, los azulejos están helados y mi cuerpo está demasiado caliente, mi piel transpirada, mis pelos enredados, todos pegajosos se me pegan a el cuello y la cara, gotas de sudor corren por mi frente, mi nariz y mis mejillas, y además me siento olorosa, aunque recuerdo haberme duchado la noche anterior.

No entiendo lo que paso, no sé cómo vine a despertar en el suelo de esta habitación de paredes verdes y espaciosa, llena de bolsas de alimentos en una esquina, bolsas de ropa en otra. Estoy como en una especie de depósito, debajo de una mesa, no entiendo como pude llegar aquí. Y este camisón negro ¿Por qué llevo puesto un camisón que ni siquiera es mío?

Estaba en el supermercado comprando unas papas, coca cola, chisitos, aceitunas, y jamón para comer con mi novio. El vino de su trabajo y con una sonrisa en el rostro me dijo, anda al supermercado de Carlita, compra algo para picar que tengo hambre, tengo una sorpresa en el bolso que te va a gustar.

Yo pensé, habrá comprado vodka, vino y cerveza, consiguió más mariguana. Por la expresión de su cara deduje que debía de tratarse de todo eso. Estaba pasando los alimentos por la caja registradora, cuando de repente y sin saber cómo, me encuentro en este lugar y en estas condiciones, sin saber cómo llegue, ni quien me trajo

No sé lo que paso en el medio y eso me llenaba de pánico, estaba vestida con un vaquero y una remera pupera roja, ahora tengo un camisón. Alguien me secuestro, me vistió y me puso en este lugar. Pero la pregunta es ¿Por qué? ni siquiera recuerdo que me hallan golpeado, nada, tengo una nebulosa mental.

No se me ocurre ningún motivo por el que alguien querría secuestrarme, no tengo familia, bueno sí, pero no importan, a ellos no les intereso. ¿Sera que Adrián lo hizo? Y por eso me pidió que vaya al supermercado, con alguna droga inhalatoria, ¿es una broma de mal gusto?

Me levanto del piso dándome cuenta que me duelen las rodillas y la espalda como si hubiera hecho un esfuerzo físico tremendo, apoyo mis codos en la mesa reincorporándome poco a poco.

Este lugar no tiene ventanas y casi puedo tocar el techo si extiendo mi brazo, este lugar da a un único pasillo. Una sensación muy horrible me recorrió el cuerpo desde la punta de mi cabeza hasta los pies mientras caminaba.

_ Adrián, Adrian, Adrian ¿Dónde estás? ...

Silencio total. No me atreví a volver a hablar porque capaz no tuvo nada que ver Adrián con esto, pero... si no fue el entonces... ¿quién? Y porque estarían interesados en mí, una muchacha tan insignificante.

Me acuerdo en ese momento algo que me dijo una amiga. Trago saliva, suben mis palpitaciones, trato de respirar y estar alerta a cualquier movimiento, que pueda surgir, mientras en mi cabeza se crea una película de terror. Se lo que pudo haber pasado, porque me trajeron aquí.

No se escucha a nadie, solo el sonido de un ventilador de techo. Hacia como un mes una amiga cercana me dijo que este alerta, porque una red de trata de blancas estaba secuestrando a prostitutas y ex prostitutas, se habían introducido en el estado de Nevada, me dijo que sabe por fuentes confiables que ellos fueron los que secuestraron a las siete mujeres prostitutas y ex prostitutas que se reportaron como desaparecidas en los últimos días, la menor tenía 12 y la mayor de ellas 45.

Nevada es el único estado de Usa donde la prostitución es legal y esa red de hijos de puta, no iban a irse del estado hasta que no se cansen de secuestrar putas, tenían trato con la policía para secuestrar a algunas mujeres llevándoselas a países lejanos y hacerlas esclavas sexuales.

Detrás de mí, sobre la pared una mesada con cajones, ocupa casi todo lo ancho de la habitación, corro a meter mi mano en ellos, uno tiene trapos, el otro tasas y platitos, el otro fósforo, encendedores. Necesito hallar algo filoso, y rápido, que sea antes de que alguien venga, el piso esta resbaloso y yo estoy muy nerviosa, casi caigo de cola al piso.

¡Acá esta¡, lo que buscaba, doy con el cajón de los cubiertos, tiene que haber un pincho o un cuchillo de carne o alguno de esos muy filosos como para poder defenderme si alguien trata de hacerme daño.

Hay un problema y es que esto no me va a servir, si quienes me atraparon tienen alguna pistola, de todas maneras, ya estoy muerta, prefiero ser acribillada a convertirme en la esclava sexual de unos traficantes, violada y drogada las veinticuatro horas del día sin ver la luz del sol, ni a nadie más que mis violadores, hasta morir vieja y gastada.

Mis manos llenas de sudor tiemblan frenéticas por la imaginación de lo que me espera, hacen ruido en el cajón, tenedor, cuchillito, cuchara, siiisiiiii, lo encontré, una cuchilla de carne, con mango marrón oscuro, nueva o con poco uso.

Doblo el brazo con la cuchilla a la altura de mi oreja derecha, la apretó con fuerza, el sudor de mi mano rueda por mi brazo, el de mi cara corre por mis mejillas hasta el cuello donde se junta con mi pelo todo marañoso. No puedo dejar de temblar, hasta mis dientes tiritan, y el palpitar de mi corazón, se escucha como si estuviera en mis oídos. Doy pasos muy lentos, voy avanzando en puntitas de pie, despacio, por ese pasillo.

A mis costados, veo puertas de madera con números de color verde claro, una al lado de la otra, llegue a contar seis de cada lado hasta llegar al final del pasillo. Un biombo de junco separaba este ambiente con el otro. Me asomo apenas a través de un hueco, veo la silueta de un hombre hablando con otras personas, es una conversación, no llego a ver a todas las personas que están en esa sala, pero parece ser un lugar aún más grande que en el que me encontraba, la única salida daba a otro pasillo con un biombo igual que este.

_ ¿Qué vamos a hacer? – Escucho decir a la voz del hombre mayor.

_Vamos a esperar- dice otro

_Si esperemos a que despierte la chica- dice una voz femenina.

No quisiera ni imaginar para que quieren eso. Prefiero que me mates, antes de que me lleven a Asia. Pero quizás tengan armas en ese caso mi cuchillo no va a servir de mucho

Atravieso esa puerta corriendo, sin importarme lo que pudiera pasarme, apretando muy fuerte el mango de la cuchilla con la mano. Un hombre muy alto de contextura bastante grande corre hacia mí y me sujeta las dos muñecas, cuando llegue casi a la otra pared, logro defenderme haciéndole un corte en el brazo, pero ni así me suelta, solo hace una mueca de dolor y vuelve a sujetare con más fuerza, a pesar del corte

Ese hombre me mira a la cara, mientras me grita ¡tranquila, tranquila¡, levanta las cejas, se ve aturdido, haciendo un gran esfuerzo por soportar la herida más mi deseo de escapar

_ Oye, por favor cálmate, cálmate y tira ese cuchillo – dice el hombre que me tiene sujeta

_ ¡Suéltame hijo de puta ¡¡pierden su tiempo conmigo, nunca voy a dejar que me lleven, prefiero morir, mátenme ahora porque no voy a cooperar para nada ¡

_ ¡No somos tratantes de personas¡, también aparecimos en este lugar sin saber quién nos trajo, al igual que tu... Cálmate y suelta ese cuchillo para que podamos explicarte lo que pasó.

Capítulo 2 ¿Donde estoy parte 2

Asique no se trata de eso. Ellos están como yo aquí sin saber cómo llegaron. Aflojo mis músculos sintiéndome avergonzada por la escenita que había acabado de hacer, mientras el hombre se aprieta el brazo chorreando en sangre y se sienta en un sillón.

Miro a mi alrededor, no hay tantas personas como hubiera pensado, la primera que vi es una mujer negra, afroamericana con rulos y una vincha rosa, está bien vestida con un vaquero, un saquito y una remera marrón.

Más atrás hay dos muchachos, uno se ve más joven que el otro, tienen ojos claros, piel pálida, uno cabello castaño, el más chico rubio claro, tienen tatuajes en el cuello, los brazos, manos, hasta en la cara. El más grande tiene la cruz esvástica tatuada en los dedos, el rubio la tiene tatuada en su mejilla. Estos deben ser de la Aryan Brotherhood, es fácil identificarlos con ese tipo de tatuajes.

A su derecha veo varios sillones, en uno de ellos está sentado un hombre de casi tercera edad, con cara de preocupación, en otro sillón otro hombre. También joven, moreno, con tatuajes en las manos, brazos y un tatuaje de una pistola chiquita en el pómulo tiene un uniforme naranja de la cárcel y una gorra negra con las letras en dorado: LK y una corona. Este debe de ser de los Latin Kindon.

Qué raro es encontrar a miembros de la Aryan Brotherhood y de los Latin Kindon ocupando el mismo espacio sin iniciar un tiroteo

Hay algo más que llama mi atención, a lo lejos, al lado de la puerta de salida hay otra persona. Es una joven, tiene un piyama blanco, esta acurrucada con sus pelos largos y negros en la cara. Se ve asustada y parece que a nadie le interesa ayudarla

Me distraigo unos segundos por esa chica, cuando alguien aprovecha mi descuido para arrebatarme el cuchillo de la mano y arrojarlo al aire, acto seguido me da un golpe en el estómago.

Caigo al piso sujetándome la panza, tosiendo. No fue el hombre que me tenía agarrada, sino la mujer afroamericana.

_ Estábamos esperando a que despiertes, para que nos ayudes a mover la puerta de hierro – dijo la chica

_ ¿Cómo? - digo con la voz ahogada, sujetándome el estómago- una puerta de hierro

_ Exacto... si entras a un cuarto lleno de cachivaches, allí hay una puerta de madera vieja, esa puerta da a un espacio vacío, en ese espacio hay una puerta de hierro. Creemos que esa puerta da a la salida, y que, si logramos moverla, vamos a poder escapar de este apestoso lugar.

Froto mi pansa mientras la observo a ella mirándome apoyada sobre el respaldo de una silla, se ve tranquila, como si tuviera todo resuelto. Creo que de todas las personas encerradas acá conmigo, ella es la que se ve más calmada y no entiendo cómo puede sentirse así en una situación tan desesperante como esta.

_ Pero, porque estamos aquí...

_ No sabemos- responde ella

Alzo mis cejas, confundida

_ Yo desperté primero que todos ellos- dijo el hombre que me sujetaba - me puse a recorrer la casa buscando una salida, yo fui quien encontré la puerta de hierro que ella dice, pero en el camino veo a toda esta gente tirada en el piso, pensé lo mismo que pensaste tú, que me habían secuestrado, no un tratante de blancas- sonrió- algún vendedor de órganos, una cosa así, paso un rato y se despierta ella. Estaba como yo, no sabía cómo había llegado aquí. Los dos hermanos – dice señalando a los dos chicos apoyados en la mesa- fueron los terceros, despertaron a la vez y quisieron atacarnos porque creían que éramos policías, tuvimos que explicarles lo mismo que a ti...lo mismo con los demás...

El chico de pelo castaño y ojos azules me observaba hacia un buen rato.

_ Ten cuidado chica-grito el señor mas mayor de pantalón y camisa blanca, sentado en el sillón- apenas si me creo que no hayan sido ustedes dos los que me arrancaron de mi hogar – dijo señalando a los dos chicos hermanos

_ ¿Quién te piensas que eres viejo choto? - le respondió el más grande

_ ¿¡Cómo te vamos a arrancar de tu hogar, si estamos en la misma situación que tú?¡ - interrumpió la chica afroamericana. La mire desorientada y me respondió con una sonrisa diciéndome – No le hagas caso, aun no entiende que no va a poder regresar a su casa así tan fácil. Perdón por haberte golpeado, es que estabas desquiciada, seguramente te sientas confundida, bueno como todos. Por cierto, mi nombre es Jennifer, pero todos me dicen Jenny

_ Descuida... lo entiendo- digo mientras me levanto del suelo-además, ya no me duele. Mi nombre es Fiorella, pero los que me conocen me dicen Ela

_ Un gusto Ela, yo soy Omar – me dijo el hombre grandote que me había sujetado

Lo miro de reojo a él y a Jenny, ella me mira sonriente, ¿Por qué me sonríe?

_ Ya despertó, asique empecemos a empujar- dijo el muchacho de la Hermandad Aria de más edad que el otro-. Hola mi nombre es Jonathan, Jony para mis camaradas, él es Dylan, mi hermano, muy linda la reunión, pero tenemos que irnos de este lugar al que no quisimos venir.

_ Espera... ¿cuánto tiempo estuve inconsciente?

_ No lo sé- dijo Jony poniendo los ojos en blanco- no hay teléfono, ni reloj, ni nada, ni sabemos quién nos trajo. Respondimos tus dudas, ya sabes, nadie sabe un carajo, listo, ahora, vamos

Los sigo no entendiendo lo que estoy haciendo. Esto es todo muy confuso, un día estaba comprando una picada en un supermercado, y de un segundo al otro aparezco tirada en el piso de una bóveda, rodeada de un puñado de gente que nunca había visto en mi vida, quienes como yo tampoco saben cómo llegaron.

La sensación es desesperante y confusa, pero al menos saben cómo escapar. Quedará averiguar quién nos trajo y para que, si es que se puede

Cruzamos el biombo entrando a un pasillo más largo que el anterior, pero exactamente igual.

_ Cuando escapemos no vamos a pisar nunca más estados unidos- se queja Jony mientras vamos caminando- ya van a ver cuándo logre salir de este estúpido lugar, no me van a ver nunca más, ni los malditos policías, malditos, esta vez sí vamos a cruzar la frontera. Estaremos en Canadá, y nunca más nadie va a saber más nada de nosotros.

Este chico tan enojado, no deja de decir groserías, su boca parece una alcantarilla. Además, se nota que este no es su único problema, si no, no estaría hablando de cruzar la frontera con Canadá. Miro atrás de mí, la chica de piyama blanco no nos acompaña, se quedó detrás de la puerta, quietecita y parece que a nadie le importa.

_ Jenny... ¿Qué es lo que le pasa a esa chica? ¿quiere quedarse acá?

Ella gira su cabeza apenas mirando de reojo, pero sin mostrar mucho interés

_ No sé, hace unas horas despertó antes que tú...se escondía, no quería hablar con nadie. Debe tener algún problema mental, en todo caso no me interesa, no la conozco

Su respuesta me dejo helada. ¿A nadie le interesa esa podre chica que quizás, actúa así porque le hicieron cosas terribles? Ella llego aquí al igual que nosotros, debe a ver una razón por la cual actúa de esa manera, creo que también merece que la ayudemos. Pero esta gente y no hablo solo de Jenny, los demás también la ignoran, como si no existiera.

Jenny se dio cuenta de mi decepción y me responde con una sonrisa

_ Estamos bastante jodidos como para ponernos a tratar de solucionar el problema que podría tener una extraña ¿no crees? Mira para que sepas que no soy tan cruel como piensas... los chicos Jony y Dylan querían empezar a empujar la puerta solos, no les importaba que aún no hayas despertado. Yo tuve que convencer al grupo para que te esperemos. Si no íbamos a empezar solos, capaz hubiéramos abierto la puerta y tú te hubieras encontrado acá, sola con la loca esa, sin saber dónde estás, ni cómo salir

¿Era necesario darme toda esa explicación, que a mí no me dice nada? Lo único que entiendo es que no le interesa esa chica.

De repente se escucha una voz robótica salir del techo, alzo la vista y veo unas bolitas negras en una esquina y otra, son cámaras de vigilancia, de allí viene el sonido y dice:

Se exige a todos los presentes dirigirse de inmediato a la sala de cine y video, numero de puerta 27. En unos minutos se transmitirá un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes. Dirigirse de inmediato a la sala de cine en unos momentos iniciara un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes

Dejamos de caminar, nos miramos unos a otros atónitos. Además de que fuimos secuestrados, también estamos siendo espiados.

Asique para eso nos tienen aquí, todo de a poco empieza a tener sentido.

Capítulo 3 Una voz salida del techo

Ninguno dijo nada, estábamos es putrefactos y confundidos. Una extraña demanda, dirigidas a personas que fueron secuestradas.

La cara de Jony se transformaba de roja a violeta, de pálida a roja y otra vez a violeta, tensando los puños y la mandíbula. Arranca el picaporte de una de esas puertas con brutalidad y lo rebolea hacia la cámara, se abre un cuadrado en la esquina del techo y esta se mete adentro de la pared, el picaporte pega contra el techo y rebota contra el suelo

_ ¡Déjenme salir hijos de puta¡¡déjenme salir ¡- chillaba Jony

_ Gritando y reboleando cosas no vas a salir- intervino Omar

_ Estaba cruzando la frontera de Canadá con mi hermano, cuándo alguien me dispara. Despierto acá, en este lugar horrible con Dylan y un grupo de extraños... al carajo esos hijos de puta y su mensaje. Yo no voy a ir a ningún estúpido lugar. No pienso estar en este apestoso sitio un minuto mas

_ La única salida es esa puerta de hierro. Pero ¿te diste cuenta lo pesada que es?, hormigón puro. No quiero ser pesimista, pero quizás, ni con la fuerza de 20 hombres logremos moverla- respondió Omar

_ No me importa- dijo Jony

El seguía protestando pateando las puertas del pasillo en el que estamos parados y sin saber qué hacer. Estoy rodeada de extraños no puedo confiar en ellos, y más teniendo en cuenta que algunos de ellos son criminales escapando de la policía, pero por lo que se ve tengo que confiar porque no me queda opción y porque, están en la misma situación que yo.

Jony recuerda cuando le dispararon, ¿Será que todos pueden identificar el momento en el que fueron atacado, menos yo?

_ ¿Por qué cruzabas la frontera? – le pregunte frunciendo el ceño.

Él se me paro de frente desafiante, camino hacia mi mientras me decía

_ ¿Y a ti que te importa, que eres policía?

_ No soy policía

_ ¿Eres una policía encubierta? ¿Tú me disparaste?

Se me acerca y yo doy un paso hacia atrás, no quiero problemas, ya con este del secuestro, es más que suficiente. Hice esa pregunta por mórbida curiosidad, pero fue una mala idea.

Pasaron unos minutos más, cuando vuelve a repetirse en el techo, esa voz robótica:

Se exige a todos los presentes dirigirse de inmediato a la sala de cine y video, numero de puerta 27. En unos minutos se transmitirá un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes. Dirigirse de inmediato a la sala de cine en unos momentos iniciara un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes

Jony se arrancaba los pelos gruñendo, como si el sonido de esa voz le estallara la cabeza.

Mientras tanto, el muchacho que vestía con la ropa de la cárcel, no dejaba de mirarlo.

_ ¿Tu eres Jonatan Lee? ¿tu ibas a la Annie Wright School Boys? ¿no? – le pregunto

El dejo de arrancarse los pelos para prestarle atención

_ Si... en esa escuela hice la preparatoria ¿Cómo sabes mi nombre?

El chico sonríe y le dice

_ Soy Wuilliam Miller, hicimos el noveno grado juntos ¿Cómo no te acuerdas de mí?

Jony lo miro frunciendo las cejas y luego sonrió, tirándole los brazos para abrazarlo. Los dos se abrazaron y se palmearon las espaldas

_ Wuilliam. Como odie que hallas tenido que mudarte de estado. Siempre me acuerdo de nuestras salidas, qué tiempos aquellos. Pero que mal que hayamos tenido que encontrarnos acá – le dijo Jony apoyando sus manos en sus hombros

_ Si, en realidad a mí me da igual, como ves ya me atraparon

_ Ahhh... claro... y... - su cara cambio en ese punto observándolo con cierto desagrado-... ¿estás?

Wuilliam se desabrocha unos botones de la camisa mostrando un tatuaje de un león rugiendo y una corona en el hombro derecho

_ Claro... entiendo – dijo meneando la cabeza y mirándolo de arriba abajo

_ Ey, que nuestras pandillas sean enemigas, no significa que no podamos escapar de esta pocilga juntos. ¿o ya te olvidaste lo bien que nos llevábamos cuando éramos adolescentes? Escuche que quieren ir a Canadá, tengo camaradas en la frontera que pueden darnos un paso asegurado

_ Así... pero...

_ No te preocupes por eso, si vienen conmigo no pasara nada. Así funciona, ustedes me ayudan a mí y yo los ayudo a ustedes

_ Si amigo- dijo Jony apoyando su mano en el hombro de Wuilli- ni bien logremos escapar de esta pocilga tu vendrás con nosotros. Eso sí, ni se te ocurra traicionarnos camarada

_ Para nada, para mi tu eres un camarada, aunque seas de los Aryan Broother

Vuelve a sonar la voz por tercera vez. Ahora me parece todavía más extraño que hallan traído a ese muchacho latino, que casualmente fue amigo del otro chico. Lo único que me queda claro es que debe haber una razón por la cual nos trajeron a este lugar y sería bueno conocerla

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022