"Edward, no quiero casarme con George. Ese hombre tiene un grave problema. Aunque me quitara la ropa frente a él, sé que se mantendría serio y pediría que me fuera... ¡Es impotente!"
"No puedo evitarlo, cariño. Dejó en claro que le gustas y no pude convencerlo. Si no fuera por eso, ya habría terminado con Sigrid hace mucho tiempo. Tu hermana me aburre. ¡Ella y yo hemos estado juntos durante casi tres años y nunca dormimos juntos! Vamos, déjame besarte antes de que llegue la limusina que te llevará a la boda."
Luego solo se escuchó la respiración pesada del hombre y la mujer.
Sigrid Vincent, que estaba parada al otro lado de la puerta, se quedó helada. Aunque no había tenido relaciones s*xuales con su novio, no era completamente ignorante al respecto. El hombre y la mujer en aquella habitación claramente habían comenzado un acto que le resultaba difícil de describir.
Lo peor es que el hombre en la habitación era su novio, y aquella mujer era la novia de George Toland, su hermana...
Sigrid giró la cabeza con cautela y miró al hombre que estaba a su lado. Él medía alrededor de 1,8 metros de altura, 20 centímetros más alto que ella. Tenía rasgos faciales perfectamente cincelados y tan tridimensionales como una escultura. Sus labios finos y sexys estaban ligeramente fruncidos, sin ningún rastro de sonrisa.
Sigrid se sentía estresada siempre que estaba con su cuñado. La forma en que ese hombre miraba a la gente hacía que Sigrid sintiera como si él fuese capaz de ver a través de las personas. Parecía que todos eran transparentes frente a él.
Como si sintiera la mirada de Sigrid, su cuñado inclinó la cabeza y la miró con condescendencia.
En el momento en que sus ojos se encontraron, Sigrid se asustó tanto que le temblaron las pantorrillas.
"Era solo que... ¡Le temía a esa mirada!" pensó para sí misma.
¡Lo que más temía era que su cuñado la mirara así! Parecía que, incluso vestida, no podía ocultar su cuerpo frente a él, y era como si supiese qué tipo de ropa interior estaba usando... Ella sabía que no podría esconderle ningún secreto.
Sigrid tragó saliva y retrocedió sin dejar rastro. Se obligó así misma a encontrarse con aquella mirada profunda del hombre, y dijo: "No te vayas a enojar. Mi hermana solo está siendo tonta. ¡Ciertamente te ama mucho!"
Los labios delgados y sexys de George se abrieron ligeramente, y su tono sin duda sonó burlón: "¿De verdad crees eso?"
Sigrid, que veía por primera vez la sonrisa de George, se sorprendió. George tenía una hermosa sonrisa, pero... ¿por qué sentía como si él la quisiera matar? ¡Obviamente, era su hermana quien le estaba siendo infiel, no ella!
"¡Sí... lo creo!", dijo Sigrid. "Si pasas más tiempo con ella después del matrimonio, definitivamente no... será como es hoy".
"¿Crees que todavía me casaré con ella?" George entrecerró los ojos y la miró como si fuera retrasada.
Justo cuando Sigrid comenzó a sentirse como víctima de una injusticia, el hombre caminó frente a ella, y abrió la puerta del vestidor...
Las dos personas en el vestidor no se habían dado cuenta de que no habían cerrado con llave antes de comenzar su labor. Se sorprendieron cuando escucharon el sonido de la puerta abriéndose.
"¡Ah! ¿Quién es j*didamente grosero para entrar sin llamar a la puerta?", gritó Rebecca Vincent.
Sigrid sintió que la reputación de su familia se arruinaría. Si enojaban a George, toda su familia terminaría durmiendo en la calle.
Los dos amantes trataron apresuradamente de arreglar su ropa al azar. Cuando vieron entrar a George, ambos sintieron que algo malo iba a pasar.
"George, escúchame. ¡Todo es un malentendido!" El rostro de Rebecca palideció y caminó apresuradamente hacia George. "Solo estaba haciendome la tonta por un momento. La persona que amo eres tú. No me dejes..."
"La boda continuará".
Rebecca respiró aliviada cuando escuchó eso. Pero luego el hombre habló en un tono frío: "La novia será reemplazada. Ahora, me casaré con Sigrid".
"¿¿¿Sigrid???"
Cuando George dijo aquello, todos en la habitación quedaron atónitos menos él mismo.
Entonces, George frunció el ceño ligeramente y dijo: "¡Ahora ponte el vestido tú!"
Asegurándose de que su cuñado la estuviera mirando, Sigrid intentó negarse: "¡Yo... yo no quiero casarme contigo!"
"O te casas conmigo o la familia Vincent entrará en ruina. Depende de ti". Después de que George pronunciara su amenaza, se alejó.
En el momento en que su silueta desapareció, las piernas de Rebecca se sintieron débiles y todo su cuerpo se derrumbó en el suelo.
Ella estaba acabada. Si la noticia de su infidelidad antes de la boda salía a la luz, millones de sus fans le escupirían en la cara. ¿Cómo podría permanecer en la industria del entretenimiento?
"Rebeca...", llamó Sigrid.
"¡No me hables!", gritó Rebecca, volviendo la cabeza hacia Sigrid con evidente ira en sus ojos. "Él no tenía ni idea de que yo estuviese en esta habitación. Tú eres quien lo trajo aquí, ¿no? ¿Estás satisfecha con haberme arruinado la boda?"
Sigrid frunció el ceño y dijo: "Tu amante es mi novio. ¿De quién es la culpa? ¡Todavía no me he desquitado contigo por eso!"
Rebecca se sonrojó de la vergüenza y le respondió: "¿Y qué? Déjame decirte que la persona que le gusta a George soy yo, y también soy la persona con la que quiere casarse. Cambió de prometida solo porque está enojado conmigo. ¡Tú eres solo una sustituta! Así que no pienses que eres genial solo porque podrás casarte con un miembro de la familia Toland. ¡Él no te tocará!"
"George dejó en claro antes que le gustaba, pero jamás me tocó durante casi tres años. Pasará lo mismo contigo, a pesar de estar casados, ¡serás como una viuda!", gritó Rebecca deseándole lo peor.
Sigrid no quería hablar más de ese tema, y simplemente preguntó: "¿Dónde está el vestido de novia?"
Edward, que había estado apartado y en silencio todo ese rato, finalmente habló: "Sigrid, eres mi novia. ¿Cómo puedes casarte con él?".
Sigrid miró a Edward Finn y de repente encontró extraño al hombre. "Tú puedes tener todo el s*xo que quieras con mi hermana. ¿Entonces, por qué yo no puedo casarme con otro hombre?"
Eduardo se quedó sin habla.
Sigrid miró a su alrededor y vio el vestido de novia colgado en un perchero cercano. Lo tomó y se apresuró a regresar a la habitación para poder cambiarse.
No había planeado el casarse tan pronto, mucho menos que fuera a hacerlo con su cuñado; pero como George solo le había dado dos opciones, no le quedaba más remedio que casarse con él.
¡La familia Vincent no debía quedar en bancarrota! ¡Era la herencia de su madre!
Tras ponerse el vestido de novia, el estilista se acercó de inmediato para hacerle un peinado sencillo y ponerle el velo; luego la acompañó al piso de abajo.
El pasillo del primer piso estaba demasiado silencioso.
Originalmente, la boda iba a ser simple. Al principio, Sigrid ya se había hecho la idea de que la ceremonia de boda no sería tan animada ese día. Pero como la novia había sido reemplazada, no había la menor emoción. El ambiente era francamente extraño.
Rebecca estaba llorando, triste pero hermosa. Sigrid notó que la miraba con evidente resentimiento.
'No es mi culpa. ¿Por qué me culpa a mí?', pensó Sigrid.
Su padre, Franklin Vincent, se acercó a ella y le susurró al oído: "No sé qué pasó, pero ya que el señor Toland me contó sobre el cambio de novia, debes casarte con él. Recuerda, debes embarazarte tan pronto como sea posible y tener ese bebé!"
Sigrid estaba llorando por dentro. Había visto a su cuñado muchas veces antes, pero era tan frío que ni siquiera su hermana se atrevía a estar junto a él. ¡Cómo podía creer que a ella le iba ir mejor!
Ella no tenía intención de tener un bebé con él. Además, ¡era obvio que él era impotente!
¿Cómo se iba a embarazar sin su ayuda?
Sigrid se había visto obligada a convertirse en la novia de aquella boda. Ya estando en el coche, no se sentía cómoda sino abrumada por todo eso.
El Hotel GK, el más grande de la Ciudad A, había sido completamente reservado debido a la celebración. Todas las habitaciones de arriba estaban preparadas para los invitados de esa noche, en caso se emborracharan; mientras que el primer y segundo piso eran para el banquete.
La boda había sido masiva y lujosa, teniendo como invitados a magnates de los negocios y celebridades de la industria del entretenimiento. Por supuesto, también habían asistido otros invitados no tan famosos.
Sigrid estaba sentada en el sofá, extremadamente nerviosa.
Fue en ese momento que se abrió la puerta del salón y entró su cuñado.
Ella se puso de pie con miedo, poniendo sus manos frente a su vientre e inclinando la cabeza ligeramente, como si hubiera hecho algo malo y su maestra la estuviera llamado a la oficina. "Cuñado", dijo ella.
Observó las largas piernas del hombre, preguntándose si la diferencia de 20 centímetros de altura entre ellos se debía a la longitud de las piernas de George. ¿Por qué sentía que incluso con los tacones de 10 centímetros que llevaba puestos, sus piernas eran al menos 5 centímetros más cortas que las de él?
El hombre la miró con condescendencia y dijo: "Cambia la forma en que te diriges a mí".
Sigrid contestó: "... No puedo. Ya que no querías casarte conmigo y lo has hecho solo por despecho, luego podrás divorciarte de mí. ¿Acaso, no es lo mejor?
Ella sabía que la razón por la que ese hombre había pedido que la boda continuara era solo porque muchos invitados ya sabían que él se iba a casar ese día. La boda tenía que celebrarse para salvar la reputación de la familia Toland.
"Solo si prefieres que tu familia vaya a la quiebra", dijo él.
Intimidada por el tono frío del hombre, gritó obedientemente: "¡Cariño!"
Su tono angustiado junto con su voz suave le dio a su llamada de 'cariño' un sonido particularmente agradable, lo que hizo que la expresión de George se relajara bastante.
De inmediato, alguien entró para darle instrucciones a Sigrid sobre qué hacer durante la boda.
A Sigrid le resultó difícil saber cómo comportarse en la ceremonia mientras todos la miraban sorprendidos de ver a una novia diferente a la que esperaban. Pasada la ceremonia y con una sonrisa casi forzada en su rostro, Sigrid se cambió varias veces de vestido y brindó con George.
A las diez de la noche, después de que terminaran con todo, Sigrid subió al coche luciendo aún su vestido de novia.
El ambiente era un poco incómodo en el asiento trasero del carro.
Sigrid apretó las piernas y se animó a sí misma a aguantar un poco más. ¡Habría sido humillante si mojaba su vestido a su edad!
Apretó los dientes y soportó la incomodidad. Media hora después, finalmente habían llegado a casa...
Después de ver el castillo bajo la luz del crepúsculo, Sigrid se sorprendió de lo rico que era su cuñado. Dos filas de sirvientes a cada lado de una alfombra roja los esperaban desde la entrada de la casa, estaban todos parados y al verlos llegar hicieron una reverencia de 90 grados. "Señor, señora, bienvenidos a casa".
Sigrid se sorprendió y casi no pudo contenerse. Siguió a George escaleras arriba y vio que el hombre le señalaba una habitación antes de decirle: "Esta habitación".
Pensó que esa era una habitación temporal que George había arreglado solo para ella, por lo que rápidamente trotó hasta ahí mientras se levantaba el dobladillo de la falda. "Gracias, cuñado", pronunció ella.
El hombre frunció el ceño levemente, no estaba satisfecho con la forma en que ella se dirigía a él, pero no dijo nada más.
Lo primero que hizo Sigrid nada más entrar en la habitación fue a quitarse el vestido de novia.
Había brindado con mucha gente esa noche, y como había tenido que apurarse para cambiarse de ropa, no tuvo tiempo de ir al baño. Al final de la boda, George la había sacado inmediatamente. Se hubiese sentido demasiado avergonzada si dejaba que él la esperara fuera al baño, por lo que tuvo que soportar la incomodidad hasta llegar a su habitación.
Salió del baño vistiendo solo su sujetador sin tirantes y sus bragas cuando abrió la puerta. Pero al dar unos pasos hacia afuera, notó que alguien se encontraba sentado en el pequeño sofá de la habitación...
¡Era su cuñado!
¡George Toland!