Me levanto con pocas ganas, como siempre, de empezar el día. Si fuera por mí me quedaría todo el día en la cama pero solo los lunes puedo hacerlo, hoy es viernes.
Me hago un café y escucho los perros de mi vecino ladrar como todas las mañanas. Siempre le llega un paquete de mercado libre, no tienen mucha plata por lo que me entere con las chusmas del barrio, me gustaría saber que compra.
Me ducho para despertarme del todo y me arreglo para ir al gimnasio. No tengo un cuerpazo de noventa sesenta noventa, pero soy una chica se podria decir aceptable para la sociedad y el mundo del show.
Soy morena, ojos color café, mis pechos tipo melones, mis caderas son un poco anchas pero con un trasero que cuando lo muevo se vuelven locos. Mido un metro con sesenta centímetros tengo piernas largas que es lo que más me gusta. Tampoco estoy tan mal. Si tengo autoestima alta, por ahí baja, pero siempre me enamoro de mi cuerpo.
Hago localizado una hora. Media hora de aparatos. Me encanta sentir la adrenalina en mi cuerpo. Me ducho en el gimnasio y me voy a comprar para toda la semana.
Mi vecindario no es tan malo me gusta es cálido pero hay que tener cuidado con las chusmas, pero se sobrellevarlo, digo lo que quieren escuchar y quedan contentas.
Me cocino un poco de fideos con queso y un poco de pollo. Dejo todo para lavar más tarde, pero como siempre pienso en el quilombo que queda y prefiero limpiarlo en dos minutos. Subo a mi habitación y me tiro en la cama. Me duermo un ratito, cuando subí eran la una y cuarto del medio día, tengo tiempo. Al sentir el cansancio, mis párpados se cierran en cuestión de segundos.
Entré en una casa muy hermosa, aunque si era muy moderna, se me hace que ya había estado en un lugar así pero no sé bien en donde o cuando. Me dirijo hacia una puerta que se ve una luz tenue.
Al entrar veo una cama grande y un hombre durmiendo. De lejos se vio que es de contextura grande, el pelo color negro.
Con curiosidad y miedo, al acercarme lo veo mejor y su cara es hermosa. Es un hombre moreno, espalda ancha y se nota que trabaja sus músculos. Lo sigo observando y se despierta dejándome verle sus ojos color marrones oscuros. Su mirada es cálida, sus ojos brillan de admiración por lo que ve. Sentí como que ya tuvimos algún encuentro anteriormente.
Pensé: "tiene unos ojos muy bonitos".
Me sonrió como si me hubiera leído el pensamiento. Y en ese momento sentí un leve aleteo en mi abdomen.
A lo lejos escucho un sonido y quería ignorarlo para seguir viendo a ese hombre que me miraba con tanta dulzura como nunca antes.
Para mi mala fortuna la imagen se empezó a desaparecer poco a poco y me desperté por el sonido de la llamada de mi celular.
Con mala gana concurso.
- ¿Si? ¿Quién es?- con la esperanza de que nadie responda y poder seguir durmiendo.
- ¡Hola loca!. ¡Al fin responde! ¿Andas con alguien?- pregunta mi mejor amiga Sofía.
- ¿Qué pasa Sofía? Quiero seguir durmiendo...- tiene la maldita costumbre de llamar cuando duermo.
- ¡Para...! ¿Nena cuanto más piensas dormir? Son las ocho de la tarde.- su tono es de molestia.
- ¡QUE!- salté de la cama y me fije la hora en mi celular. Es cierto son las ocho. Tengo que bañarme y vestirme rápido. Espero que llegue a ensayar sino Paolo me mata.
- Te llamo mañana- le corto rápido, empiezo a arreglarme.
Como no llegue ni a comer compro un sándwich en el camino y me voy rápido al club. Lo bueno que me toma veinte minutos caminando y diez corriendo.
- Al fin llegas Erica Tolder... sabes que detesto las llegadas tardes y más cuando hoy están los hombres más ricos de toda Argentina, por lo tanto necesitamos ensayar para que salga perfecto- Paolo me mira con total molestia, pero por dentro, muy adentro, de su cuerpo delgado me ama.
- Si loco ya se pero quédate tranquilo que vas a ver que tu coreografía, en mi, queda perfecto- le guiño y me sonrío.
Como ya he estudiado el baile durante mis ratos libres no me cuesta memorizarlo. Ayudo con las otras chicas ya que bailamos en dúos.
Antonela es mi compañera de baile, no le interesa llevarse bien con todos. Pero en el baile tenemos química, así que depende en el ambiente que estemos es agradable y otras veces no.
- Vamos chicas a vestirse que ya son las nueve y media de la noche y dentro de treinta minutos empieza el show- Paolo nos avisa con toda la emoción, le encanta ver sus coreografías en vivo y ver la reacción de los clientes.
-¡Vamos chicas a romperla!- Doy ánimos como todas las noches y nos cambiamos.
El primer show la interpreto junto a Antonela. Mi vestuario es súper sexy pero cómodo para bailar en el caño. Uso un top que se ata por debajo de mis pechos, color blanco, una corbata que la pongo entre mis senos, una minifalda de colegiala de color rojo con negro, medias de red color negro y mi antifaz de color rojo con brillos con una peluca corta de color negro, para que no sepan mi identidad. Nos llaman el dúo Gold, ya que la mayoría de los hombres y mujeres que vienen a vernos son muy adineradas, viene de todas partes del mundo.
Y aunque en el club The Mask también se puede tener relaciones sexuales si la bailarina quiere, yo me dedico solo a bailar y nada más. No realizo shows privados.
Salgo del vestuario y me dirijo hacia atrás del escenario para ver si hay mucha gente y esta hasta reventar el club. Se escucha a los clientes pidiendo al dúo oro y yo emocionadísima por hacer algo que me apasiona.
Escucho como el presentador avisa por microfono a los clientes que el primer show va a comenzar.
- Señoras y señores, bienvenidos a otra gloriosa noche en el club The Mask. Van a ver el mejor número de todos. A dos preciosas bailarinas. ¡Aplaudan para el dúo Gold!- Julián, el presentador, se dirige hacia detrás del escenario.
- Hola preciosura no te vi antes de que ensayes. ¿Llegaste tarde?- me pregunta Julián con esa sonrisa burlona ya la misma vez seductora, que en realidad no le costó para hacer nadala.
- Si por eso no pude saludarte, pero hablamos mas tarde. Ya me toca- le digo apurada para ir detrás de la cortina, en el medio del escenario, antes que las abran.
- Si a ver cuando me toca a mí- habla por lo bajo Julián
Escuche lo que me dijo pero en este momento no podía hablar con él y aunque pudiera tampoco lo haría.
Nos acostamos un par de veces pero ya me dio la sensación de que lo que él quería era más que momentos de sexo.
Me acomodo en mi caño y Antonela en el suyo. Empieza la canción de nuestro show y abren el telón.
Cuando escucho la música me transformo, me muevo al ritmo, poniendo los pasos que Paolo nos enseñó. Me subo al caño y me muevo como una tigresa buscando a su presa desde un árbol y veo a un hombre moreno, por el reflector no veo su rostro.
Sentado en una mesa de la primera fila pero sé que me quiere devorar.
Me acerqué, subiéndome a la mesa me agache un poco para indicarle que me saque la corbata que estaba colocada entre mis senos y el excitado lo hizo. Cuando lo veo bien a los ojos me hizo acordar al hombre de mis sueños. Esos mismos ojos color marron que me decían todo, me quede hipnotizada y en ese momento me quede quieta mirándolo.
Sentí una palmada en el trasero y era Antonela que me hizo seña de seguir pero de forma atrevida y sensual, terminando con esa conexión.
Le guiñe al hombre que me dejo en estado de shock y seguí bailando hasta terminar nuestro número.
Cerraron el telón junto con la gente aplaudiendo y pidiendo más.
Fuimos hacia los camerinos, sin decirnos nada. Nos puede seguir algún cliente, se ingenian para esquivar a los de seguridad, y pedirnos nuestros números. No podemos armar escándalos.
Al llegar y cerrar la puerta, Antonela se acerca súper molesta.
-¿Me puedes decir qué carajo te paso? Allá tuve que improvisar porque te quedaste como una tonta en frente de ese hombre, nunca te paso algo así. Sabes que es súper importante seguir con el número aunque el cliente este súper bueno.- su enojo es más que evidente.
-Si está bien tienes razón, pero no me subas el tono.- le digo con total sinceridad, hasta yo me siento totalmente fuera de lo profesional.
Empiezo a quitarme algunos accesorios con frustración, no puedo creer lo que hice.
- Ahora no me sirven tu "tienes razón"- imitando mi voz- Tendrías que agradecerme que no quedaste como una imbécil delante de los que nos dan una gran propina. Que en ningún otro trabajo obtendrías- parece que se le está por salir las venas del cuello.
Estaba a punto de mandarla a la m*erda porque ella también tuvo un montón de equivocaciones y nunca se los recalque y por una mía se hace la mala.
-¡Bueno, Antonela te calmas! ¿O no te acordás de todas las veces que vos te equivocaste y bastante feo delante de un cliente? Y encima tuve que mentir y ayudarte. Si no ahora mismo estaría presa-con el tono de voz que le hable se dio cuenta que se está sobrepasando conmigo.
Con su expresión de odio, sin más nada que decirme, se dio media vuelta y se fue.
Respiro hondo, cerrando los ojos, para recordar esos ojos hermosos, su boca no tan gruesa que aun así tentaban demasiado y ese perfume tan rico. Pero ese momento se esfumó, Paolo entro al camerino y no me había dado cuenta hasta que tosió para llamar mi atención.
Se acerca un poco más y me mira con desaprobación y decepción.
-Paolo perdóname, sabes que yo nunca haría eso, pero realmente no sé lo que me paso y lo siento mucho. Te prometo que no se repetirá.- Espero que me digas algo porque lo que menos quiero es estar mal con él, es una gran persona.
- Esta bien bonita, pero si vuelve a pasar bailará Antonela sola- me dice con un tono de molestia y sinceridad.
Me tranquila, su amenaza es sin sentido, sabe que Antonela sola no puede bailar Ya terminé mi show, bailo solo una canción, me cambio y veo si esta todavía el hombre, pero no está se ha ido.
Saludo a todas y me voy antes de que Julián me encuentre, está presentando el siguiente acto.
Son las once de la noche así que me voy medio rápido a mi casa para ducharme, comer un helado mientras miro un poco de tele y luego a dormir para seguir soñando con ese bombonazo.
De nuevo soñé con él pero esta vez me pidió que le baile y le de caricias, que con mucho gusto se lo cumplí. Lo que me hacia estremecer su toque, se sintio tan real que parecio que estuvimos juntos toda la noche.
-Preciosa... realmente sos única- me decía con una voz cargada de lujuria y una mirada que demostraba sus ansias de comerme
-Son tus manos que saben cómo tocarme y eso me vuelve loca- me estoy controlando. - Te tendrías así toda la noche mi bombonazo- Realmente me encantaría.
Por lo lejos escucho un sonido.
-Ignóralo y quédate conmigo, te voy a complacer todo lo que quieras- me señala su gran pene ya mí se me hacia agua la boca y mas también.
-Si quiero todo lo que me propongas- mientras le pedía mas lo empezó a ver borroso.
Me despierto sobre exaltada por el ruido de la alarma de mi celular. Con bronca, estaba super el sueño y con ganas de que sea verdad.
Ya pasaron dos semanas desde que lo vi al bombonazo, me presentó a trabajar y movía mis caderas de forma más sensual y me deslizaba por el cañón como una serpiente peligrosa pero sexy.
Los clientes más adinerados me daban grandes propinas. Lo mínimo que podría dar son desde mil pesos en adelante. Gracias a eso tengo una buena vida. Me compro ropa de distintas marcas, maquillajes, voy a la peluquería, y dentro de poco me voy a comprar un auto, aún no me decido que modelo elegir.
Me acuerdo que tengo una cita con mi ginecóloga para ponerme el DIU, muchas me la recomendaron tanto al anticonceptivo como a la doctora, así que decidí hacerlo. Tuve que pagar todo, y como puedo no me afecta, casi nunca gasto mi dinero. Compro dólares y ahorro por cualquier emergencia o para darme mis gustos. Pero tengo que averiguar sobre mutuas privadas.
Antes de ir llamo a mi hermana que vive en el norte, zona de Corrientes.
Al primer timbre - ¡Hola linda! ¿Cómo está mi hermana favorita?- me río mientras mi única hermana se queja.
-¡Ja! ¡Pero qué chistosita estamos hoy!- Laura me responde con el humor de siempre, tranquilidad y alegría.
-Tanto tiempo que no hablamos. Entre tus estudios y yo que por ahí me pierdo en mis cosas y mi trabajo.- tengo que llamarla más seguido.
-Si la verdad que tienes razón, estoy súper enfocada y me va re bien gracias a dios.
Laura está estudiando la carrera de medicina, siempre nos dice que le pone muchas ganas pero igual es súper inteligente entiende todo en una o dos explicaciones.
-Me alegro mucho, ¿Y algún chisme? ¿Novio nuevo?- siempre le pregunto aunque según ella prefiere mil veces quedarse soltera a estar acompañado por el amor que son puras reacciones químicas.
-No la verdad que no... si salí con mis compañeras de la facultad pero nos volvimos temprano porque usar que estudiar, fuimos a distraernos un poco. Pero uno más feo que otro. Sabes que soy media exquisita con eso...
- Si hermanita si lo sabré, más rara que perro con tres colas- nos reímos. Pero realmente tiene candidatos que están para comérselos con las manos y siempre los rechazan.
Hablamos otro rato husmeando de todo un poco, incluyendo a papá ya nuestro hermano. Le comente del bombonazo y del sueño, sobre la coincidencia y que creía que es una señal, ella me encontró que tenga cuidado. Sabe que no soy de esas chicas que se enamoran fácilmente. Yo lo quiero tomar, por ahora, como pura casualidad. Hablamos un rato más y finalizamos la llamada, para terminar mis obligaciones de un adulto responsable.
Tengo turno a las cuatro de la tarde con la ginecóloga.
Me baño, veo que ponerme. Me decido por un jean con un top rosa y mis zapatillas Nike que las amo porque son re cómodas.
No me cuido con ningún método hormonal, siempre llevo conmigo conservativo tanto para hombre como para mí.
Pero decidí ponerme el DIU, para tener protección extra. Siempre llevo conservativos para no contagiarme de alguna enfermedad y de un embarazo. Un método más me asegura que realmente no haya un embarazo.
La clínica era muy bonita, de lejos se escucha el llanto de un bebe recién nacido y me dio un escalofrío. Con veinticinco años me niego tener un hijo por eso me decidí reforzar con este método.
Me dirigí hacia la secretaria. Que se la vio alterada, escuche un poco, su hijo tuvo un problema en la escuela.
-Hola me llamo Erica Tolder tengo turno con la doctora Lázaro.- le sonrío a la secretaria, pero no me mira.
- Si señorita denme un minuto que ya le aviso que vino. Ya la estaba esperando, se demoró un poco. Tenía que estar a las tres y media y llega a las cuatro.- me respondió con molestia.
-Disculpe señora yo tenía turno a las cuatro no me falte así el respeto- ya me estaba haciendo enojar.
- Si claro- con tono sarcástico- Entre al consultorio numero tres que la doctora la espera.- con una sonrisa y estirando el brazo a la dirección que tenía que ir. Me pareció una loca, pero la ignoré.
Narrador omnisciente
Erica entra al consultorio, estaba tan molesta por cómo le hablo la secretaria que no se dio cuenta de que tenía un manos libres y la que le dijo eso fue a la niñera de su hijo.
En el momento que la secretaria habló por teléfono con la ex niñera, agarro la historia clínica de Erica Montenegro, otro paciente. Cegada por su problema que no se fijó los apellidos y teniendo los auriculares inalámbricos puestos no escucho el apellido de nuestra protagonista.
Al entrar veo a la doctora sentada y es una mujer joven que se la ve triste, está leyendo lo que sería mi historia clínica, pero como la verdad no me interesa la vida de los demás solo me limito a sentarme, aunque ella no se da cuenta de que estoy ahi.
-Doctora estoy esperando- le digo con suavidad, solamente porque se nota que lloró.
-Lo siento muchísimo, soy toda una profesional, pero esta vez me agarraste medio mal- sonríe de forma forzada- Bueno empecemos para lo que viniste.- se seca las lágrimas que de nuevo están por aparecer.
Se levanta, se coloca guantes y barbijo.
-Por favor ve a ponerte esto, sácate solamente la parte de abajo y cuando termines acuéstate en la camilla.
Me cambié y me puse la bata aunque era incómoda porque se me veía el trasero.
Hice lo que me pidió y cuando me acuesto en la camilla me pide que apoye los pies en los estribos y que me relaje.
Creí que iba a sentir algo pero no. Cuando quise contar hasta veinte ya la doctora me que habia terminado que espere quince minutos dijo acostada y luego me podia ir.
Me quedo ahi, la doctora se termino. A los minutos cumplidos entra y esta maquillada
-Muy bien podes irte tranquila, esperemos buenas noticias.- me dice la doctora con una sonrisa.- Dentro de dos semanas venís. Mi secretaria te va a dar medicamentos y las instrucciones que debes seguir al pie de la letra.
-Claro doctora, gracias por atenderme.- me di media vuelta y salí sin entender mucho porque me lo dijo. Capaz es para que mi cuerpo no lo rechace.
Hoy me toca trabajar así que me decido por ir a mi casa a ordenar que tengo un quilombo que ya ni yo lo aguanto.
Hoy es un dia hermoso. Aun que siendo sincera me siento rara, debe ser el DIU, pasó ya casi tres semanas de seguro que es porque me va a venir y es todo un proceso. Quiero creer eso.
Como los lunes no trabajo me dedico hacer lo que me gusta. Salgo un rato a la costanera que me encanta sentir el viento en mi cara y ver a la gente caminar, me relaja y veo movimiento, vida al rededor.
Se escucha a los niños gritar mientras juegan ya las madres que gritan porque sus hijos hicieron macanas, que son típicos de su edad. Ensuciarse, golpearse y hacer berrinches.
Ver eso me hizo llorar y no sé porque, siento unas ganas de llorar. Me estaré volviendo loca.
Creo que es porque no pude tener a mi mamá por mucho tiempo.
Éramos tan felices.
Inicio de flash back
-Erica arriba mi amor se nos va hacer tarde para el picnic-mamá me lo dice apurada y tirándome la ropa, que le dije que me iba a poner, en la cama.
-Si mamá ya voy- entre dormida le hablo y empiezo a levantarme.
-¡Dale Erica o te dejamos!- me grita nuevamente desde la cocina.
No me gusta cuando me amenaza. Me apresuro a ir al baño y luego bajo.
Estaban ya esperándome en el auto mi mamá, papá, Laura y mi hermano José. Entro y papá empieza a quejarse.
-Tanto que querían el picnic y les cuesta levantarse. Yo a su edad era pura energía- dice papá poniendo su típica cara de orgullo cuando recuerda su juventud.
-Si ahora no dormís la siesta no llegas a la cena- se burla mi hermano.
Recibe un golpe de juego en la cabeza que papá le da y se ríe.
-Más respeto con tu padre guachito- sonríen.
-Bueno niños dejen de tontear y vámonos, si llegamos tarde no conseguiremos lugares- mamá ya enojándose.
Arranca el auto y nos vamos.
Llegamos a la costanera y nos pusimos bajo un árbol grande que daba una buena sombra, es el mejor lugar de todos. A mamá siempre le gustó pero nos ganaban este hermoso lugar.
Sacó la manta, preparó la comida y para beber. Y para darle un toque más lindo puso un jarrón, chiquito con una flor, una rosa su favorita.
Jugamos a la pelota ya las escondidas. Mis padres se lucieron como siempre con nosotros. Siempre se encargaban de que estemos felices, de que estemos el mayor tiempo posible con nosotros.
Estamos tan unidos que cuando queremos algo siempre coincidimos.
-¡El picnic está muy bueno mami!- le grite desde el otro lado de la costanera.
Al ver la cara de felicidad de mi madre me llenó el alma, quien diría que una nena de tan solo once años puede sentirse así tan plena. Pero todo se derrumbo cuando escuche a mi papá gritar ayuda mamá se desvaneció porque y no despertaba.
Llamaron rápidamente a una ambulancia y la ingresaron de urgencias.
Cuando pudiera estabilizarla nos habían dicho que era el corazón. Estaba muy débil y que necesitaría con urgencias un trasplante, pero los mismos médicos dijeron que era algo imposible porque lo necesitaba ya.
Mi mundo en ese momento se desmoronó. Mi mamá que es la más buena del mundo está a punto de dejarme, a papá, mi hermano y hermana.
Pasaron ya tres días que mi mamá luchó por su vida y no se conseguía un corazón. Papá desesperado fue hasta una mafia que traficaban órganos de forma ilegal. Pero mi mamá lo detuvo, sabía que no usaría la plata y si compraba y no podía mi papá pagarlo correríamos peligro, los cinco.
Mi mamá hermosa, que solo tenía amor para dar, al quinto día su cuerpo no aguantó más y se fue de nuestro mundo. Se fue dejando sin madre a tres niños, con nueve años, me quede sin la mujer maravillosa que era mi mamá. El dia de su velorio y entierro llovia, habia muchos amigos de mi mama. Mi papá lloraba sobre el cajón y al enterrarla sobre su tumba. Mi hermano, mi hermana y yo llorábamos, pero le habíamos prometido a mamá que siempre la íbamos a recordar con una sonrisa.
fin del flash back
Me levanto y siento un mareo fuerte. Luego todo oscuro.
Al despertar estoy en una clinica. Me quiero levantar pero el mareo amenaza con llegar, me quedo quieta y entra una enfermera.
-Linda si estas mareada es normal, pero ten cuidado no te vayas a caer y pegar fuerte- la enfermera que sonríe con tanta dulzura ya la misma vez como forzado.
-Bueno si. Pero el mareo ¿qué me paso? Estaba en la costanera- me siento confundida.
-Es normal, estas embarazada.- me responde con tranquilidad.
Siento que le tiempo en este instante se detiene y en mi cabeza re suena "estas embarazada".
-¡WHAT! No puede ser! Si yo tengo puesto el DIU y además hace casi un mes no tuve relaciones sexuales- si el mareo era fuerte ahora me quedo en coma. ¿Cómo puede ser?
-Entonces si me decís la verdad los únicos que te pueden dar una explicación es en donde te pusieron el anticonceptivo. ¿A dónde fuiste?- su cara es de sorpresa y curiosidad.
-A la clínica Santa Rosa- ya le hablo en forma automática, no entiendo que pasó, lo único distinto que hice fue ir a esa clínica.
-Corazón esa clínica es muy buena no entiendo que habrá pasado- diciéndome muy segura.
-Bueno, ¿Me puedo ir? ¿Ya me dan el alta no?- tengo que ir hasta esa clínica, no me puedo quedar de brazos cruzados.
-El médico ve tus resultados de sangre y te hacen una ecografía y si está todo bien tanto vos como el bebé se pueden ir.
-¿Cómo? ¿Lo voy a ver?- casi que salen mis lagrimas y no es de tristeza o de miedo sino de emoción.
-Si así es. Si no quieres que te muestren la pantalla le podes decir al ecografo y lo va a respetar. Te lo digo porque no sabes que paso.- su expresión es seria.
-Si gracias, pero si lo quiero ver- le digo con gran sinceridad y con los sentimientos encontrados.
****************
Pasan unas horas que aproveche para dormir.
Entra un doctor con el ecografo.
-Buenas tardes señorita Erica, el es mi amigo Victor encargado de utilizar la hermosa maquina que deja ver todo el interior del cuerpo en blanco y negro obviamente quiere bromear.
Cuando lo veo me parece conocido pero tiene puesto una mascarilla y un gorro, parece que salió de cirugía y se olvido de sacarse o no se me parece raro. Pero sus ojos eran tan intensos la verdad que me hacia sentir como mariposas en el estomago o puede ser el bebe.
- ¡El bebé!- hable en voz alta y no me había dado cuenta.
-Si ahora vamos a ver a tu bebe.- me mira el doctor súper emocionado.
-Bien si ya quiero verlo, aunque no sabía que estaba embarazada... en teoría tengo el DIU puesto- no se porque le comenté pero me salió solo como si lo conociera hace tiempo.
-Ah... entonces no habrá funcionado. Pasa que a veces el cuerpo lo rechaza por ahi se desacomoda o el mismo cuerpo se encarga de expulsarlo.
-Doctor no tuve relaciones sexuales. No puede ser que sea una virgen inmaculada.- no sé le hable así pero como dije porque me sentí en confianza y no quiero que piensen que me considere una virgen inmaculada.
-Bueno Erica eso si es mucha informacion pero lo aprecio- se nota que estaba sonriendo tanto que me parecia mucho mas raro.
El ecografo termino de conectar todo y me puso el gel en la panza.
Me moví porque estaba frío. Empezó a mover el aparato sobre mi abdomen y en la pantalla se empezó a ver algo.
-¡Aquí está tu bebé y su corazón late muy bien, es un tren!- dice el muchacho tan emocionado como el doctor.
Pero yo embobada a punto de llorar mirando a mi hijo que era chiquito pero el amor a primera vista fue de inmediato.
-¡Es mi hijo!- no podía contener la emoción y casi grito. Pero mi emoción termino cuando el doctor me abrazó.- ¿Qué haces? Está bien que seas doctor y que te emociones por mí, aunque no entienda, no nos conocemos, pero para que me abraces ya es otro nivel- pase de felicidad extrema a enojo en un segundo, es normal en mi pero creo que ahora las hormonas tampoco ayudan a calmarme rapido.
-Si lo siento tienes razón- lo dijo avergonzado pero su sonrisa seguía intacta y sus ojos fijos en la pantalla.
-Bueno denme la foto y los estudios que me voy, me das el alta, ya que está todo bien tanto mi hijo y yo. Tengo que ir a esa clínica y que me dé explica- ya mi momento feliz se fue en un segundo, más allá que este feliz por mi hijo que gracias a Dios si lo puedo mantener, tengo que saber que paso y quien es el padre.
-Pero no te podes ir todavía faltan algunos estudios mas- lo dice con una cara de desesperación.
-Si la enfermera me dijo que solo era el estudio de sangre y la ecografía- me parece que está mintiendo pero no puedo entender el porqué.
-Si tienes razon... pero yo...
No lo deje terminar- Basta doctor, no entiendo porque su comportamiento pero realmente me tengo que ir para obtener respuestas, no me gusta que me digan lo que tengo que hacer así que hace su trabajo tranquilo que yo me voy-cansada que me den vuelta agarro mis cosas y salgo de la habitacion.
Voy caminando hasta la clínica como una loca que la lleva el viento.
Al llegar me invade una rara sensación como que si algo iba a pasar, las ignoro para obtener respuestas lo antes posible.
-Hola señorita ¿Con quién tiene turno?
- ¡Ay bueno! ¡Ahora me atiende de mil maravillas que cuando llegue la primera vez me atendió re mal y de seguro usted es la culpable de todo!- no puedo contener mi enojo.
-Señorita no entiendo de lo que me habla. Llamo al doctor o doctora que la atendió- me lo dice la mujer sorprendida y asustada.- sus nervios están a flor de piel.
-Si llámela porque acá hay un tema muy importante y delicado para hablar y usted tiene que estar en esa reunión- con ganas de saltarle a la yugular, las hormonas me están haciendo subir la bronca, siempre me calmo para no matar a nadie pero ahora I can't.
Por los gritos que se escucharon hasta la esquina salió la doctora que me atendió. Y por su cara sabe porque estoy haciendo todo este lío.
-Señorita Erica Tolder con sinceridad lamento mucho lo que está pasando pero todo tiene una explicación-me habla al borde del colapso nervioso.
-Así que usted se dio cuenta y no me dijo nada, ni siquiera llamó para advertirme- ahora sí que mato a alguien y ese puesto lo tiene esta imbécil.
-Lo siento, realmente tenía la esperanza que no sucediera pero parece que el destino hizo su jugada- habla convencida.
-Que destino ni nada, esto es negligencia médica, no puede ser que yo pague para colocarme un maldito DIU y me hacen una inseminación. Destino es que me pongas el anticonceptivo, mi cuerpo lo rechace, tenga sexo y quede embarazada ahí te creo que me digas que hasta fue Dios que me lo mando. ¿Usted se da cuenta de lo que me dice? ¿Y si no lo quiero? ¿Si no lo puedo mantener? Y otra cosa y no menos importante ¿El padre? ¿Sabe que su gran deseo se hizo realidad pero con una chica que nunca eligió esto?
Ya que me lo ocultaron a mi me imagino que al padre también ¿no?- Espero que su respuesta no sea estúpida.
-El padre...- le tiembla todo el cuerpo.
-El padre ¿Qué?- le hablo con un poco mas de calma.
-Si sabe de la equivocación. Y él nos dijo que esperemos y si terminara embarazada iba a negociar con vos.- me lo dijo casi en susurro
Yo no podía creer lo que estaba escuchando. Antes de responder pienso en la secretaria que no dijo nada.
La miro- Y vos ¿No vas a decir nada? Ya que sos tan cómplice como el donador y la doctora.- escupía fuego, no puedo creer que ese hombre quiera comprar a mí, ahora, bebé.
-Lo siento tanto yo ese día estaba tan molesta con mis hijos que no me había dado cuenta que tome la planilla equivocada, sé que no es excusa pero es la verdad.- sus palabras salían de forma atropellada y sus lagrimas re aparecen.
-Yo también tengo problemas, pero si sabe que acá se realizan ciertas prácticas, como por ejemplo fertilización in vitro, tiene que estar más atenta porque no todas son como yo que soporta, averigua y actúa después.-ya ni la quiero ver o la tomate
La mujer sola baja la cabeza y asiente.
Le exijo a la doctora, quiero saber quién es el padre de mi hijo, acepta y lo llama por teléfono.
Me siento tan cansada y el mareo de vuelta quiere hacer presencia.
Empiezo a ver oscuro y me desmayo.
Me despierto y estoy acostada en la camilla en el consultorio de la doctora. Me siento y maldigo que en este momento me desmayé cuando quiero pedirle los datos al "padre" y denunciarlo.
-¿Hola como estás? ¿Te sentiste mejor?- una voz conocida que es parecida al Doctor de hoy a la tarde.
Cuando miro la puerta y enfoco no lo reconozco. Hasta que veo esos ojos y me dio esa sensacion de mariposas y no entiendo nada.
-¿En dónde estoy? ¿Sigo en la clínica Santa Rosa o en la clínica general? Doctor tanto dormí...- estoy más confundida que nunca.
-No Erica... no sé cómo decirte...- habla nervioso que apenas se le entiende- Es que yo... soy el papá de tu bebé y quiero proponerte un negocio.
-No puede ser... es una broma ¿Cierto?- ahora mismo lo único que quiero es dormirme y no despertarme más.