Punto de vista de Scarlett:
Salí del baño con un fino camisón de encaje, el cual tenía un amplio escote en la espalda. De hecho, era tan corto que solo cubría parcialmente mi trasero, así que estaba mostrando demasiada piel.
De pie junto a la ventana, Charles Moore se dio la vuelta. Llevaba una bata de baño a rayas negras ligeramente abierta, dejando al descubierto su pecho fuerte y delgado, además de un cinturón atado a su cintura.
De pronto, sus ojos se posaron en mí, y supe que había logrado despertar su interés.
A pesar de que llevábamos tres años de casados, nunca habíamos tenido relaciones sexuales.
Yo sabía que él estaba enamorado de otra persona, así que volé a Francia poco después de nuestra boda.
En los días pasados, la abuela de Charles me llamó y me dijo que era hora de que la familia Moore le diera la bienvenida a un nuevo miembro.
De inmediato comprendí su mensaje implícito. Y para ser honesta, no odiaba la idea de tener un hijo con Charles, incluso me ilusionaba.
Definitivamente, ese sería un motivo suficiente para volver a estar a su lado.
¡Lo había extrañado tanto estos últimos tres años!
Colocando mis manos detrás de la espalda, caminé lentamente hacia Charles y dejé que me mirara cuidadosamente desde la distancia.
La sorpresa en sus ojos era evidente y yo solamente deseaba que me hiciera suya en ese instante.
"Ven aquí", susurró él.
Mordiendo mi labio inferior, obedecí y envolví los brazos alrededor de su cuello.
Entonces Charles me sujetó por la cintura y me preguntó al oído: "¿Me estás seduciendo?".
La calidez de su aliento hizo que mi piel se erizara de pies a cabeza y mi deseo aumentara, amenazando con estallar.
"¿Está funcionando?".
Entrecerrando los ojos, él sonrió y agregó: "¿Esto es lo que has aprendido en Francia en todo este tiempo?".
"¿Te gusta?", murmuré en tono expectante, sintiendo cómo mi corazón se aceleraba sin control.
"Scarlett, eres hermosa".
Su elogio me hizo ilusionarme al instante, pensando que Charles también me había echado de menos tanto como yo a él.
"Oye, ¿qué te parece si tenemos un...?".
"Pero quiero el divorcio".
Ambos hablamos al mismo tiempo.
Mi mente se quedó en blanco y sentí como si alguien me hubiera dado una patada en el estómago.
Lo que había querido decirle era que tuviéramos un bebé, ¡jamás imaginé que Charles fuera a pedirme el divorcio justo ahora!
Él me soltó, dio dos pasos hacia atrás y suspiró profundamente antes de hablar: "La salud de Rita está peor que antes y no creo que pueda aguantar más tiempo con vida. Quiero casarme con ella".
Aunque tenía la ilusión de que todo fuera un invento de los medios, resultaba que los rumores de su compromiso eran ciertos.
"Después de que firmemos el divorcio, te daré otros cien millones de dólares como compensación de acuerdo con nuestro contrato", el tono de Charles era tan firme que parecía que ya había tomado una decisión imposible de cambiar.
Como resultado, no pude evitar llorar con amargura, aunque rápidamente bajé la cabeza ya que no quería que él me viera.
"¿Qué pasa? ¿Estás bien?".
Después de limpiarme la cara, traté de controlarme y respondí: "Sí, es solo que estoy muy feliz por mí".
"No entiendo. ¿Qué quieres decir?".
"Me refiero a que finalmente volveré a ser libre. ¿Cómo no voy a estar contenta?", respondí, haciendo todo lo posible por tragarme mi dolor y forzando una sonrisa.
"Vaya, sinceramente no esperaba que estuvieras de acuerdo tan fácilmente".
Entonces mi sonrisa se hizo más amplia y agregué: "Creo que es una buena decisión para los dos".
Una ráfaga de viento frío entró por la ventana, levantó el dobladillo de mi camisón, y fue hasta entonces que me di cuenta de que aún seguía con esta absurda ropa con la que pretendía provocarlo.
¡Me sentía tan estúpida!
Frustrada y dolida, agarré una bata de baño, me la puse y até fuertemente el cinturón alrededor de mi cintura. Luego cerré la parte superior y crucé los brazos sobre el pecho, con la esperanza de sentir algo de calidez después de las gélidas palabras de Charles.
"Si nos divorciamos, tú podrás casarte con Rita y yo puedo buscar al hombre del que me enamoré. Mataremos dos pájaros de un tiro".
Frunciendo el ceño, Charles preguntó confundido: "¿Cuándo te enamoraste de otra persona?".
Deseando que todo esto fuera un mal sueño, respiré hondo y mentí otra vez: "Hace muchos años".
¡Ojalá pudiera decirle cuánto lo amaba y pedirle que se quedara conmigo!
"¿Y cómo se llama?".
Me pareció un poco extraño que Charles quisiera saber más sobre mi novio misterioso justo después de decirme que quería divorciarse de mí, por lo que entré en pánico y no supe qué más inventar.
Pero de pronto, su teléfono comenzó a sonar, salvándome de continuar con esta farsa.
"¿Rita? ¿Qué sucede?", Charles caminó hacia el armario y atendió la llamada.
Cuando volvió a salir, ya llevaba puestos un par de pantalones y una camisa, después agarró su chaqueta y se la puso frente al espejo.
"Bueno, Rita me necesita, así que tengo que irme. Si quieres, podemos seguir hablando cuando regrese".
Habiendo dicho esto, se marchó sin mirar atrás.
Parecía que cuando se trataba de Rita, él estaba disponible sin importar la hora que fuera.
Minutos más tarde, mi celular vibró con la llamada de un número que no tenía registrado.
"Hola, disculpa, ¿Charles está contigo?", aunque la voz sonaba tan dulce como la miel, podía imaginar la sonrisa victoriosa de la mujer que hablaba del otro lado de la línea.
Era verdad que llevábamos años sin vernos, pero sin duda podía jurar que era Rita.
Irritada por todo lo que me estaba pasando, apreté los labios y me quedé callada.
"¿Dónde está Charles? Prometió venir y acompañarme esta noche", insistió Rita, a pesar de la ausencia de mi respuesta. ¡Era verdaderamente molesta!
"Acabas de llamarlo, ¿no?", dije finalmente, dejando entrever mi fastidio.
"Ah, sí, ¡lo había olvidado!".
Enseguida, Rita estalló en una risa que sonó como si alguien rasguñara una pizarra: "Perdón por haberle pedido a tu esposo que viniera a verme tan tarde".
"Sí, como sea. ¿Necesitas algo más?".
"Bueno, también quería preguntarte si Charles ya te mencionó que se quiere divorciar de ti".
Yo estaba a punto de responderle cuando escuché de fondo la grave voz de Charles: "¡Rita, ya llegué! ¿Estás bien?".
Dado que él jamás me había hablado con tanta preocupación, fue inevitable que mis ojos se llenaran de lágrimas.
Habiéndome restregado en la cara que mi marido estaba con ella, Rita colgó el teléfono.
Una vez acostada, di vueltas y vueltas en la cama durante toda la noche.
Obviamente, Rita había hecho esto solo para provocarme, pero más que su actitud engreída y podrida, fue la indiferencia de Charles hacia mí lo que me hizo perder el sueño.
Ni siquiera me mandó un mensaje en toda la noche.
Sin embargo, lo entendía. Estando al lado de la mujer con la que se casaría, no debía esperar que me prestara atención.
Pasaron las horas y me perdí en mis pensamientos hasta que el día ahuyentó la oscuridad.
Tenía la mirada fija en el techo cuando alguien llamó a mi puerta, así que me puse de pie y encontré a Charles parado afuera, quien evidentemente no había llegado a dormir.
"Quiero que hables con Rita", él dijo convencido.
Notando las profundas ojeras debajo de sus ojos, me fue imposible no preguntarme si había estado despierto toda la noche haciendo el amor con su nueva prometida.
"¿Perdón? ¡Debes estar bromeando!".
"Por favor, no la hagas sentir culpable. Dile que estás enamorada de otra persona y que ella puede estar tranquila", añadió Charles.
"Okey, está bien".
A juzgar por su expresión, mi aparente calma y disposición habían sorprendido a mi aún esposo.
"De acuerdo. Date una ducha y arréglate, te espero abajo", con eso, él giró sobre sus talones y se fue.
Sola en mi dormitorio, me dirigía hacia el baño cuando recibí la llamada de mi mejor amiga, Tiana.
"Hola, Tiana, ¿cómo estás?".
"¡Perra, bienvenida de nuevo!".
"Jajaja, gracias por el caluroso recibimiento".
"¿Piensas quedarte esta vez o te irás de nuevo en cuanto tengas oportunidad?".
"Me quedaré por el momento".
"¡Perfecto! Por cierto, ¿has considerado trabajar para nuestro canal de televisión? Ya que tienes experiencia en los medios de comunicación, tu voz es agradable de escuchar y además eres bonita, deberías aprovecharlo. ¡Es el empleo ideal para ti!".
"Bien, lo tomaré en cuenta".
"Y... ¿ya hablaste con Charles?", Tiana preguntó cautelosamente, bajando el tono de su voz.
"Sí".
"¿Te habló de la estúpida por la que te reemplazó?".
"Sí, también".
"¡Bah! ¡Ese idiota es más cínico de lo que pensaba! ¿Te platicó de ella así como así? ¿Como si se tratara de cualquier cosa?".
"Sí, así es. También me pidió que la viera hoy".
"¡No me digas que te vas a reunir con esa zorra roba maridos! Apuesto a que ha estado insistiéndole a Charles para que se divorcie de ti y se case con ella. Honestamente, no entiendo por qué esa mujerzuela sigue tratando de encajar con la familia Moore siendo que ellos la rechazaron desde hace tres años. ¿Qué le hace pensar que ahora van a cambiar de opinión?", Tiana rugió como una leona embravecida desde el otro extremo de la línea.
"Pues así es esto, mi querida amiga".
"¿Por qué hablas de forma tan resignada? Todavía lo amas, ¿verdad?".
Pero yo me quedé en silencio. ¡Por supuesto que seguía amando a Charles con cada fibra de mi herido corazón!
"¿Scarlett?", Tiana susurró con preocupación, devolviéndome a mis sentidos.
"Tengo que irme. Te llamaré más tarde, ¿sí? Cuídate".
Punto de vista de Scarlett:
El trayecto hacia el restaurante fue incómodo y silencioso. Es verdad que Charles y yo teníamos tres años de casados, pero nos comportábamos como si fuéramos unos completos extraños.
Por si fuera poco, ahora tenía que acompañarlo a ver a su prometida. ¡Vaya ironía!
Luego de un rato, el conductor se detuvo en Rainbow Dream, un restaurante exclusivo y considerado por muchos como el más lujoso de la ciudad.
"Señor Moore, la señorita Lively lo está esperando en el segundo piso", dijo amablemente el portero en cuanto vio a Charles, quien al parecer era un cliente habitual en este lugar.
Por mi parte, yo me limité a seguirlo sin decir nada.
"Trata de sonreír cuando veas a Rita, ¿de acuerdo? No quiero que la hagas sentir mal", Charles espetó con indiferencia.
"Está bien", respondí, forzando la sonrisa que él me acababa de pedir.
Pronto, entramos a una habitación privada.
"Scarlett, ¡cuánto tiempo sin verte!".
Al oír su fastidiosa voz, traté desesperadamente de mantener la compostura. A decir verdad, Rita seguía viéndose joven y hermosa, incluso su piel y rostro eran tan suaves como la porcelana. ¡Seguro se había gastado una fortuna en cuidar su aspecto!
Charles me había comentado una vez que ella se estaba muriendo, pero por extraño que fuera, hasta me atrevería a decir que lucía mejor que yo.
"Así es, ha pasado mucho tiempo", repliqué, mostrándole una sonrisa poco entusiasta.
"¿Ya te adaptaste al horario? ¿Cómo dormiste anoche?", Rita me preguntó tan casualmente como si no hubiera sido ella quien me llamó para provocarme anoche.
"Dormí bien, gracias".
El plato principal de hoy era bistec, por lo que Charles se puso a cortar el de Rita para evitar que ella hiciera algún esfuerzo.
¡Jamás lo había visto ser tan considerado con alguien!
"Charles me contó anoche que estás saliendo con alguien".
"Sí. Es un pintor", mentí, diciendo lo primero que se me ocurrió.
Unos segundos después, noté que las manos de Charles temblaban ligeramente.
"Mmm, ¿y tienes alguna foto de él?".
Tomada por sorpresa, miré a mi marido mientras me inventaba algo.
"No, todavía no estamos oficialmente juntos. No me gusta tener fotos de alguien que aún no es mi novio", expliqué, bajando la cabeza y volviendo a concentrarme en cortar mi bistec.
"¿Hay alguna fotografía en su cuenta de Facebook?", Rita continuó presionándome.
"Creo que sí, déjame buscarla", mientras hablaba, saqué mi teléfono y pensé en mis compañeros de universidad para elegir a uno como mi falso pretendiente.
Pierre fue la primera persona que me vino a la cabeza ya que era un buen amigo mío.
Entonces abrí su perfil de Facebook y encontré una foto suya frente a la Torre Eiffel. Él tenía el cabello largo, un rostro encantador y todo el aspecto de un artista, muy distinto a Charles.
Sonriendo, le entregué mi celular a Rita.
"Parece un romántico chico parisino, me alegro por ti. Mira, Charles, resulta que el tipo de hombre de Scarlett es totalmente diferente a ti", comentó Rita, mostrándole la imagen de Pierre a Charles.
Él la vio y simplemente dijo que éramos la pareja perfecta.
"¿Va a venir a visitarte?", Rita siguió interrogándome y me devolvió mi teléfono.
"No, él se encuentra en Europa organizando una exposición de arte en Lyon. De hecho, está considerando desarrollar una carrera artística aquí en los Estados Unidos, por lo que es muy posible que se mude pronto", dije, inventando más mentiras.
"Ya veo... ¿Lo amas?".
Aunque al principio no supe qué hacer, enseguida me aclaré la garganta y respondí.
"¡Por supuesto que sí! Es imposible no amar a alguien tan fascinante como él".
"¡Eso suena genial! ¿Lo ves, Charles? Parece que, después de todo, no tendremos que preocuparnos por Scarlett. En su nombre y el mío, les deseamos mucha felicidad a ti y a tu pareja", Rita exclamó y levantó su copa.
Charles hizo eco de sus actos, aunque con el rostro carente de emoción.
"Scarlett, ¡espero que tengas una vida maravillosa al lado del hombre que amas!", a pesar de que los buenos deseos de Rita parecían genuinos, yo sabía que debajo de su rostro angelical habitaba un verdadero monstruo.
"Gracias. Yo también les deseo lo mejor a ti y a Charles".
Con eso, todos bebimos nuestro vino de un solo trago.
Cuando dejé la copa en la mesa, mi mano tembló levemente y una oleada de náuseas me revolvió el estómago. Respiré lo más hondo que pude y me sentí asqueada de estar en la misma habitación que la pretenciosa Rita Lively.
"Perdón, necesito ir al baño", luego de disculparme, me levanté de mi asiento y me fui. Pero la verdad era que no necesitaba usar el sanitario, solo quería salir a tomar un poco de aire fresco y alejarme de ellos.
Cuando regresé, Charles le estaba ayudando a Rita a ponerse su elegante abrigo de terciopelo.
"Llevaré a Rita a casa porque se siente un poco mal. Pero no te preocupes, volveré por ti y...".
"No es necesario. Puedo regresar yo sola, gracias".
Impotente, lo único que pude hacer fue verlo salir colocando su brazo alrededor de Rita, como protegiéndola. Y solo hasta que ellos se perdieron en el panorama, todos los músculos tensos de mi cuerpo se relajaron.
Punto de vista de Charles:
Después de haber llevado a Rita a casa, volví a la oficina para atender algunos asuntos de negocios.
Por la noche recibí un mensaje de Spencer que decía:
"¿Quieres venir? Todos están aquí".
"De acuerdo. Estaré ahí pronto", respondí mientras salía de la oficina.
Spencer era el dueño del Mint Bar, el cual era uno de los bares más populares de la ciudad y esta noche estaba particularmente concurrido. Tan pronto como entré, vi a Spencer y a David. Los tres habíamos sido amigos desde que éramos pequeños.
"¿Has visto a Scarlett?", preguntó Spencer tan pronto como estuve frente a él.
"Sí", respondí, después de lo cual le pedí al cantinero que me sirviera un vaso de whisky.
"¿De verdad estás divorciándote de ella?", preguntó Spencer mientras se me acercaba.
"Sí", respondí con impaciencia mientras encendía un cigarrillo.
"¿Cómo pudiste? Scarlett es como nuestra chica. Crecimos con ella. Tú y Rita están siendo muy crueles con ella".
Soplé una bocanada de humo cuando el cantinero colocó la bebida frente a mí. Decidí no responder a Spencer y me dispuse a beber mi whisky. Sin embargo, lo que dijo era cierto.
A decir verdad, anoche, cuando hablé con Scarlett sobre el divorcio estaba muy nervioso. Ella, por su parte, permaneció sentada todo el tiempo, luciendo tranquila y serena, lo cual no sabía si me molestó o me impresionó. Hacía tres años que no nos veíamos. Ya no era la dulce jovencita que tenía los sentimientos a flor de piel. Era evidente que había crecido mucho.
Verla en esa disposición tan fría me desagradó un poco.
"¿Ella estuvo de acuerdo?", preguntó David con evidente curiosidad.
"Sí, estuvo de acuerdo".
En ese momento comencé a lamentar el haber aceptado salir con mis amigos. Todo lo que quería era tomar un trago con ellos, y ahí estaban, interrogándome insistentemente.
"¿Entonces realmente vas a casarte con Rita?".
"Sí".
"¿Estás hablando en serio? ¿De verdad vas a sacrificar tu felicidad solo porque te salvó?", preguntó David, quien se puso muy sentimental después de escuchar mi respuesta. Incluso, accidentalmente derramó su vino encima de mí.
"¡Maldición!", exclamé con enojo.
"¡Oh! Lo siento mucho". David se disculpó de inmediato.
Como no quería quedarme sentado ahí, hecho un desastre total, me disculpé y fui a casa a cambiarme de ropa. Cuando salí del bar, llamé a un servicio de transporte.
Había planeado ir a casa, pero tan pronto como me subí al taxi me puse a pensar y le pedí al chófer que me llevara a la Calle Gardner.
Cuando llegué, la casa estaba muy iluminada y podía escuchar carcajadas a través de las ventanas abiertas. Además, un Mercedes que me resultaba familiar estaba estacionado en el garaje.
Parecía que mi madre y mi abuela habían venido de visita.
Caminé rápidamente hacia la puerta, pero antes de que pudiera ingresar la contraseña, alguien ya había abierto desde adentro.
"¿Dónde estabas? ¿Por qué no respondiste mis llamadas?", preguntó mi mamá en tono de regaño mientras se me acercaba.
"Estaba en una reunión, mamá".
"¿Y por qué apestas a alcohol? ¿Bebiste? ¡Dios mío! Estás hecho un desastre. Ve a cambiarte", dijo arrugando la nariz, después de lo cual me dejó pasar.
Cuando entré a la casa, vi a la abuela y a Scarlett sentadas en la sala, conversando y riéndose. Había frutas e incluso una tarta de manzana en la mesa de café.
"Hola, abuela". Me acerqué a saludar y tomé un trozo de tarta, pero mi abuela me apartó la mano de un manotazo.
"Quita las manos. Eso no es para ti. Es para Scarlett".
"Charles, ¿qué te pasó? Ven, vamos a buscarte ropa limpia", dijo Scarlett mientras se levantaba y caminaba hacia mí.
"Han estado casados por mucho tiempo. ¿Por qué todavía llamas a Charles por su nombre de pila?", le preguntó la abuela a Scarlett, después de lo cual me miró con recelo.
Ante esto, Scarlett se detuvo y preguntó: "¿Hay algo de malo en la forma en que me dirijo a él?".
"¿Acaso los matrimonios jóvenes como ustedes no llaman a sus cónyuges 'mi amor' o algo así?".
Scarlett se quedó helada y como absorta en sus pensamientos durante un rato. Luego se aclaró la garganta y dijo: "Ven, mi amor. Déjame ayudarte a que te cambies de ropa".
A continuación me ayudó a quitarme la chaqueta del traje y me dirigió una sonrisa sincera.
"Eso me agrada más", dijo la abuela con una sonrisa.
Su tono de voz irradiaba satisfacción porque adoraba a Scarlett. Mientras Scarlett estuvo en el extranjero durante los últimos años, la abuela a menudo me preguntaba por ella, a lo cual siempre respondía escuetamente.
Unos momentos después la abuela cambió de tema.
"Charles, te hice una cita con el médico esta semana. No puedes beber hasta entonces. Quiero que vayas a que te revisen".
Me quedé aturdido después de escuchar las palabras de la abuela.
"Pero me acaban de realizar un examen físico, abuela. Estoy muy sano".
"No quiero que te hagan otro examen físico. Será un chequeo más especializado. Ya han pasado muchos años desde que te casaste. ¿Dónde están mis bisnietos? Definitivamente no creo que sea culpa de Scarlett. Estoy segura de que es tuya".
Ante esto, Scarlett frunció los labios y me miró mientras un músculo de la mandíbula se le movía, como si estuviera tratando de contener la risa.
Antes de que pudiera defenderme, mi celular sonó, por lo que suspiré de alivio. Scarlett aún tenía mi chaqueta en la mano, así que sacó mi teléfono del bolsillo del pecho y vio en la pantalla el nombre de la persona que estaba llamándome. Por la forma en la que la expresión de su rostro cambió, supuse que era Rita.
"¿Es esa mujer? ¡Oh! ¡Por el amor de Dios!", exclamó mi madre.
Ante esto, tomé mi celular de la mano de Scarlett y rechacé la llamada.
"¿Es Rita? Charles, ahora eres un hombre casado. ¿Por qué sigues involucrado con esa mujer? Deberías serle leal a Scarlett. ¿Y qué significan las fotos de Rita probándose vestidos de novia que vi en los noticiarios? ¿Qué está pasando?", preguntó la abuela en tono de regaño.
"Abuela, no es lo que piensas".
"Entonces, ¿por qué rechazaste su llamada? ¿Hay algo de lo que tengan que hablar que no quieras que escuchemos?".
No supe cómo responder. Podría mentirle a cualquier persona, pero no a mi abuela, porque ella siempre podía saber lo que estaba pasando por mi mente.
La abuela estaba tan enojada que comenzó a temblar, por lo que Scarlett rápidamente le sirvió un vaso de agua.
"Abuela, Charles estará más que feliz de responder a tu pregunta, pero primero déjame llevarlo a que se cambie de ropa", dijo Scarlett, después de lo cual me empujó escaleras arriba y luego hacia el dormitorio.
"Tengo un par de camisas blancas en el tercer gabinete".
Cuando Scarlett fue a buscarme una camisa limpia, me quité la que David manchó con su vino y que ahora estaba arruinada. ¡Maldición! La próxima vez no disculparé a David.
De pronto sentí un silencio palpable detrás de mí. Cuando me di la media vuelta, Scarlett estaba parada ahí, mirándome mientras sostenía en la mano una de mis camisas.
Entonces bajó la barbilla para tratar de ocultar el rubor de sus mejillas.
"¿Cuánto tiempo has estado parada ahí?", le pregunté, sin embargo, no me respondió.
En su lugar, rápidamente cerró los ojos. Al ver su reacción, me le acerqué y pude ver más de la nueva Scarlett.
Ya no era la jovencita que solía ser. Los últimos tres años en Francia la habían transformado de un simple capullo a una delicada rosa.
Sus largas pestañas temblaban y sus labios estaban apretados en una línea delgada como si estuviera reprimiendo algo. Su rostro se puso más y más rojo con cada segundo que pasaba.
Entonces tomé la camisa de su mano y rápidamente me la puse.
Después de cambiarme de ropa, volvimos juntos a la sala de estar.
"No me quedan muchos años, Charles. ¿Por qué no pudiste llevar una vida pacífica con Scarlett? ¿Por qué siempre estás tratando de hacerme enojar, eh?". La abuela continuó haciéndome reproches.
"Abuela, la próxima vez que quieras venir aquí, llámame y pasaré a recogerte, ¿de acuerdo?". Todavía no sabía cómo responderle, así que decidí cambiar de tema.
"No, gracias. Siempre estás tan ocupado que no quiero molestarte. Solo quiero ver si estás tratando bien a tu esposa".
"Abuela, estoy bien", intervino Scarlett.
"Muy bien, entonces. Por cierto, no te olvides que la fiesta del 60 aniversario del Grupo Moore es mañana. Charles, espero que le compres a Scarlett un hermoso vestido de noche para la fiesta. Quiero que todos vean lo afortunado que eres de tener a alguien como ella de esposa. No me vuelvas a hacer enojar. ¿Me escuchaste, jovencito?".
"Por supuesto, abuela".
Después de conversar con mi abuela y mi madre durante un largo rato, finalmente pude convencerlas de que dieran por terminada la reunión y las despedí.
Dadas las circunstancias, no había manera de que pudiera mencionarles el tema del divorcio sin desatar un gran alboroto...