Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Amor Intermedio
Amor Intermedio

Amor Intermedio

Autor: : Nicole D. H.
Género: Romance
Serena Hausser es una mujer importante. Dueña de su propia empresa de publicidad tiene todo bajo control en su vida y disfruta todos los frutos que su libertad le concede. Sin embargo, en una situación inesperada conoce a Gael Martí Enriquez, un hombre que de inmediato posa sus ojos sobre ella entregándose a una relación apasionada que cambia la vida de Serena por completo. Sin embargo, cuando ella acepta que está enamorada de Gael, descubre que él sólo la uso para olvidar a la mujer que le rompió el corazón dejando a Serena con más preguntas que respuestas sobre lo que fue para él. ¿Podrá Serena Hausser retomar el control de su vida después de enamorarse de Gael? LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE MATERIAL QUEDA PROHIBIDA. LA HISTORIA ESTÁ REGISTRADA EN SAFE CREATIVE . Copyright © 2006014206696

Capítulo 1 1. La Noche Que Te Conoc

¿Cómo olvidar la noche en que te conocí? Eras un hombre con el corazón roto y unas cuantas copas de más sentado en la barra de un solitario bar cerca de la playa, y yo era tan solo una turista más en la preciosa ciudad de Benalmádena que se encontró contigo por casualidad.

Julio 8

Me habían dicho muchas veces que esta ciudad era hermosa, pero jamás me imaginé cuánto. Los paisajes, su gente, su comida; todo es increíble. Hace años que vivo en España, pero jamás había visitado Benalmádena hasta este momento.

La luz de la luna ilumina las calles de manera fascinante gracias a lo inmensa que se ve hoy y lamento que Sara haya decidió irse al hotel, se está perdiendo unas fotografías increíbles. Puedo escuchar el ruido del mar desde este callejón y me siento más libre que nunca. Quizás es el haberlo dejado con Pedro después de dos años lo que me hace sentir así. Este viaje es la llave a una nueva vida. Una donde no quiero enamorarme más. Estoy harta de desengaños, de mentiras, de dar explicaciones, pero que no me las quieran dar a mí. Ya es suficiente. Es hora de concentrarme en mí e intentar cumplir mi objetivo de convertirme en la mejor publicista de España; sé que puedo, para eso he estudiado tanto y me esfuerzo cada día de mi vida.

En mi camino, las luces de neón de un viejo bar captan mi atención. Es hermoso a su manera, perfecto para una publicidad de una bebida alcohólica o incluso una sesión de fotos con algunos modelos. Sin dudarlo fotografió el lugar y decido entrar para intentar contactarme con su dueño para averiguar si estaría interesado en una oportunidad de alquilar su local en el futuro.

Por dentro el sitio parece desolado y el ambiente se siente pesado provocando en mí un miedo que quizás es una señal de que hay algo malo con este bar, pero, hay algún que otro cliente en algunas mesas y otro solo sentado en la barra. Miro el reloj y sé que no puedo pretender encontrarme con mucha gente, ya que son las tres de la madrugada y este sitio no se presta para una gran fiesta o ¿si?

Guardo mi cámara fotográfica en mi bolso y tomo asiento en la barra únicamente a tres taburetes de distancia del misterioso cliente que trae puesta una gorra como si quisiera esconder algo, no me extrañaría que lo hiciera en un sitio como este. Un joven de cabello cobrizo y ojos verdes y rostro lleno de pecas aparece desde la apertura que hay entre la pared y supongo que lo que será la cocina, y se acerca a mí.

―Buenas noches, ¿Qué te sirvo?―Pregunta de manera amable.

―Buenas, en realidad estaba buscando al dueño de este lugar.― Le dejo saber y él sonríe.

―¿Por qué motivo lo buscas?― Averigua y en su rostro veo indicios de dudas ante mi interés.

―Es que soy publicista y me ha encantado la fachada de este sitio. Quisiera poder tenerlo en cuenta para alguna campaña publicitaria.― Explico y su rostro cambia completamente.

―En ese caso, mucho gusto. Soy Lucca, el dueño de este antiguo bar que ha pertenecido a mi familia por mucho tiempo. ―Se explica y extiende su mano.

―Un placer Lucca, soy Serena Hauser.― Me presento y estrecho su mano.

―¿No eres de aquí, cierto?― Inquiere con una gran sonrisa.

―En realidad soy de padre argentino y madre colombiana, nacida en Miami, pero vivo en Madrid desde los 18.― Explico y su rostro es de asombro.

―¡Vaya combinación!― Bromea.

―Sí, digamos que no soy de ninguna parte.― Digo divertida y de repente nuestra conversación se ve interrumpida cuando el cliente de la barra le grita pidiendo otra cerveza.

―¡Que ya va tío!― Le grita Lucca. ―Lo siento Serena. Mi mejor amigo esta con un problemita de faldas.― Me explica y no puedo evitar reír ante su explicación.

―Suerte que tiene un amigo que es dueño de un bar. ― Bromeo.

―Afortunadamente me paga lo que consume.― Dice entre risas mientras le sirve otra cerveza.

―Eso es bueno ¿me sirves una?― Le pido y él sonríe.

―Claro. Ya regreso, es que la que le he dado es la última que tenía aquí.― Me explica y se va a la parte de atrás.

Estoy muy concentrada observando la característica decoración del bar, cuando siento que unos brazos me rodean por la cintura haciendo que de un salte del susto ―¡Suéltame!― Exclamo y solo puedo sentir su aliento en mi cuello.

―No sabes cuánto te amo. ― Le escucho decir y esa voz me resulta muy familiar.

«¿Dónde la he escuchado antes?» pienso para mis adentros.

Como puedo volteo para ver quién está detrás de mí y me quedo sin palabras al ver que se trata del mismísimo Gael Martí quien en estos instantes está con un aspecto deplorable a causa de las varias copas de más que lleva encima. No puedo creer que uno de los empresarios más importantes del país y el hombre por el cual todas las mujeres se mueren, esté aquí...

―¿Tú?― Le pregunto asombrada, pero dudo que vaya a responderme.

Al parecer él esperaba ver a alguien más porque sus ojos se abren de par en par.―Lo siento. ― Se disculpa intentando alejarse, pero debo sostenerlo para que no se caiga y azote en el suelo –creí que eras Delfi.― Me explica y vuelve a mirarme ―Me gustan tus ojos...― Comenta y no puedo más que reírme.

―De acuerdo... mejor siéntate allí que tu amigo ya regresa. ― Hablo e intento que se siente dónde estaba.

Me quedo mirándolo detenidamente y vaya que se ve mejor en persona... Hasta borracho es guapo y eso sí que es difícil. Si Sara supiera que está aquí, vendría corriendo, este hombre la vuelve loca cuando sale algún artículo de él no duda en leerlo para después comentarlo conmigo sin que puedad parar de hablar.

―Serena.― Le escucho decir a Lucca y al cruzar mi mirada con él, noto que algo ha sucedido.

―¿Qué sucede? ¿Por qué traes esa cara?― Pregunto confundida.

―Es mi hermana. Ha chocado y debo ir al hospital. Tengo que cerrar el bar, lo siento.― Me dice mientras sale de detrás de la barra y comienza a avisarle a los otros clientes que al parecer no están tan borrachos como Gael porque se ponen de pie sin problema alguno.

―¿Qué haces con él? En este estado no puede ir a ningún sitio ¿le pido un taxi y espero a que vengan por él?― Me ofrezco y Lucca niega.

―¡No! Él no puede subir a un taxi y menos en este estado. Lo reconocerían enseguida. Su auto está aparcado allí fuera, ¿puedes llevarlo a su piso? Yo te pago el taxi hasta tu casa.― Propone.

«¿Quién me manda a mí a meterme en esta situación?»

―Vale, dame la llave y la dirección de donde vive.― Le pido y se acerca a Gael para quitar las llaves de su bolsillo y dármela. Luego, toma una servilleta de la barra y rápidamente escribe la dirección y me la da –No le digas a nadie por favor. Juro que te compensaré por esto. ― Me pide.

―No te preocupes. No soy otra de las mujeres que mueren por él y no me interesa decirle a nadie de esto. Tú ve con tu hermana. ― comento y no sé porque, pero siento que debo ayudarlo, aunque no lo conozca.

Aquel 8 de Julio algo que yo no esperaba comenzó. Quizás una casualidad de la vida, o quizás el destino haciendo de las suyas para enseñarme una gran lección.

Capítulo 2 2. Me Encontraste

¿Quién me hubiese dicho que dejarte una nota con mi nombre haría que las cosas cambiaran tanto? La noche que te dejé en tu piso completamente noqueado a causa del gran volumen de alcohol que habías consumido tuve la maravillosa idea de dejarte aquella nota. No lo hice con ninguna otra intención más que ser cortés. No quería que despertases y te preguntaras mil veces ¿Cómo he llegado aquí?

***

No entiendo como he hecho para bajarlo del coche. Mucho menos como hice para poder subir con él hasta aquí. Con muchísima dificultad, voy hasta su habitación con él prácticamente arrastrándose y consigo acostarlo en su cama. Lo veo acomodarse y prácticamente comenzar a desnudarse frente a mí y no sé qué hacer. Se quita la camiseta, el cinturón, los zapatos, todo sin siquiera abrir los ojos. Definitivamente, Lucca no debió dejar que su amigo tomara tanto, y menos siendo quien es.

Me quedo de pie al final de la cama y observo como se acuesta boca abajo y deja ver cada perfectamente trabajado músculo que posee. Ni siquiera sabía que existían tantos músculos hasta ahora. Tranquilamente, pasaría una noche con él por puro gusto... ―¡Ya Serena! ¡Cállate! ¿Acaso crees que un hombre como este te prestara atención?― Me digo a mi misma.

Echó un último vistazo al monumento de hombre que hay sobre la cama y salgo de la habitación como toda una cobarde. Busco en la cocina un trozo de papel y un bolígrafo para dejarle una nota.

"Gael,

Fue una lástima conocerte en ese estado, pero tu amigo Lucca tuvo una emergencia y me pidió que te trajera a tu casa. He dejado tu auto estacionado en la calle de enfrente y las llaves están colgadas al lado de la puerta. No bebas tanto, menos por amor... No vale la pena.

Serena Hauser.

PD: No te preocupes, no has pasado la noche conmigo. Solo te he traído hasta aquí,"

Regreso a la habitación, dejo la nota sobre su mesita de noche junto a su móvil y salgo para esta vez irme definitivamente de su vida. No puedo contarle esto a Sara. Si lo hago sé que me insistirá en que le diga donde vive Gael y que si puedo le consiga una cita. Está enamorada de él... No le culpo, es guapo... pero... ¿Enamorada? Este hombre ni siquiera sabe que ella existe.

Al llegar a la habitación del hotel donde nos estamos quedando, cierro la puerta con cuidado para no hacer ruido y me alisto para dormir aunque sea por unas pocas horas.

[...]

9 de Julio.

Estoy completamente desorientada al abrir mis ojos. Miro a mi alrededor y Sara no está. Seguramente ya se habrá ido a cumplir con su rutina de ejercicio, ya que mi mejor amiga es estricta con su ejercicio. Observo el reloj sobre la mesita de noche y vaya que he dormido; ya es el mediodía.

Intento ponerme de pie, pero mi cuerpo no reacciona como quiero y decido dejar mis piernas colgando por unos instantes mientras tomo mi móvil de la mesita de noche. Al ver la pantalla no comprendo qué ha sucedido, tengo un mensaje de Gael a través de Instagram. ―No... esto no puede ser verdad ¿Cómo me ha localizado? No puede ser el mismo Gael de anoche.―

Abro el mensaje y no doy crédito, si es él... tiene la palomita azul al lado de su nombre indicando que es su cuenta oficial.

@GaelMartí

Hola Serena Hausser, muchas gracias por haber hecho lo que hiciste anoche. Ya he hablado con Lucca y todo está en orden. PD: Me encantan tus fotos, y sí... llevas razón, no vale la pena beber por amor.

Leo el mensaje una y otra vez y creo que me cuesta asimilar que me haya escrito.

@SerenaHausser

De nada, pero ¿Cómo me has encontrado?

Escribo con muchos nervios.

"Escribiendo" Dice la pantalla y no me creo que me responda tan rápido.

@GaelMartí

No existen muchas mujeres con ese nombre y apellido. En realidad, eres la única y cuando le envié tu foto a Lucca, me confirmó que eras tú. Déjame decirte que eres preciosa ¿puede invitarte a cenar esta noche?

―Esto tiene que ser broma― Digo en voz alta.

«¿No es que estaba emborrachándose por desamor?»

Supongo que no tiene nada de malo que vaya a cenar con él, ¿o sí?

@SerenaHausser

Entiendo... Puedes, ¿a qué hora?

Escribo y sonrió como una estúpida.

―Ay Serena... ¿En qué te estás metiendo?― Me pregunto a mí misma y mi subconsciente me da respuestas variadas.

@GaelMartí

¿Te busco a las 9? ¿Cuál es tu dirección?

«No es una buena idea...»

@SerenaHausser

Mejor nos encontramos afuera del bar de Lucca. Es que estoy en un hotel en el área turística y no es buena idea.

@GaelMartí

Vale, te veo a las nueve.

Responde de inmediato y me dejo caer de espalda en la cama.

«Joder... esto no puede ser verdad». Pienso y río sola como si estuviese loca.

***

Esa conversación me resultó lo más irreal de este mundo, pero no había nada de irreal en ella; realmente Gael Martí me había invitado a cenar.

Capítulo 3 3. Los Dos Buscábamos Lo Mismo

Nuestro primer encuentro ha sido absolutamente todo lo que yo no esperaba que sucediese. El hombre con corazón roto que había llevado a su casa la noche anterior a causa de una gran borrachera, se había convertido en un hombre frío, calculador, y directo. El problema es que no dejaba de ser jodidamente guapo y sensual. En el fondo ambos buscábamos lo mismo aquella noche y supimos ser los más directos posible.

***

Consulto el reloj por tercera vez antes de caminar la última calle hacia el bar. Inventarle a Sara que iría a una especie de cita con un desconocido ha sido más difícil de lo que creía. Insistió tanto en que le preguntara si tenía un amigo que me ha tocado hacer una llamada falsa. Lo que sí puedo decir, es que aprueba definitivamente esta idea. Según ella, necesito un buen revolcón con alguien para olvidar por completo a Pedro y realmente comenzar esa vida de libertad que tanto busco. Lo que dudo es que Gael sea ese alguien que busco.

Las luces de neón vuelven a llamar mi atención y antes de que pueda entrar Gael sale. –Buenas noches, Serena.– Dice y me mira de pies a cabeza haciendo que sienta que el vestido corto negro que llevo puesto me haga sentir desnuda. –Te ves guapísima, ¿vamos?– Propone y me sorprende cuando se acerca a mí y me saluda con dos besos.

―¿No puedo entrar a saludar a Lucca antes?― Pregunto confundida.

―Mejor no. Es que no quiero tener problemas con él ― comenta y no entiendo de que habla. –Vamos mejor. ― Insiste y me ofrece su brazo para ir con el hasta su auto deportivo color negro.

―Me gusta―comento observando el vehículo que he conducido anoche.

―Es lindo, pero tú estás mejor.– Expresa y definitivamente no esperaba que dijese eso.

―Eh... de acuerdo.― Me limito a responder y es que de verdad no sé ni que decirle.

–¿Te da vergüenza que te diga que me pareces guapísima?– Cuestiona mientras pone el auto en marcha.

―No, pero me sorprende lo directo que eres, ¿qué sucedió con el hombre que estaba hecho trizas anoche en ese bar?– Pregunto sin rodeos mientras observo lo rápido que conduce.

―Soy directo porque una mujer como tú merece eso. Mírate... eres prácticamente una modelo. Ojazos verdosos, cabello lacio castaño claro hasta la cintura, piernas kilométricas, piel color caramelo a causa de tu gran bronceado, curvas definidas que invitan a ser recorridas... eres definitivamente el tipo de mujer con la que no hay que dar rodeos si no quieres perder. Y respondiendo a tu pregunta, ese hombre se cansó de que lo tomen por idiota. Ese hombre ha vivido tres desengaños amorosos y no quiere saber más nada del amor; lo que ves es lo que hay, lo tomas o lo dejas.― Explica y me quedo con la boca abierta.

―Bienvenido a mi mundo. Yo tampoco quiero saber más nada del amor; así que... si quieres deja tu teatro y no me lleves a ningún restaurante. Esta noche no estoy buscando una cita romántica precisamente, y por lo que me cuentas, tú no estás buscando perder el tiempo tampoco.―Hablo firme y sin rodeos llevo mi mano a su pierna haciéndole sonreír –Tú tampoco eres un hombre con el que hay que dar rodeos. Además de ser quien eres, un alguien demasiado guapo como para desperdiciar una noche contigo. ―Digo sonriente y al parecer hablamos el mismo idioma.

Él aparta la mirada del camino un instante y me mira con una amplia sonrisa –Me gusta mucho que nos entendamos tan bien.– Dice triunfal.

–A mí también– Confieso y no puedo dejar de mirarlo.

Definitivamente, es un Dios griego. Me es inevitable no imaginarlo sin esa camisa puesta.

–¿Asi que vives en Madrid?– Me pregunta y sonrió.

–Sí... ¿Te ha contado Lucca?― Pregunto y me doy cuenta de que estamos yendo a su piso.

–No, lo he visto en tu cuenta de Instagram.– Replica e intentó no sonreír.

–Ah ya... con que has estado revisando mi cuenta.– Digo pícaramente y él me mira seductoramente.

―He visto prácticamente todas tus fotografías y debo confesar que ahora te estoy imaginando con ese diminuto bañador color negro.― Me deja saber y no puedo más que sonreír en respuesta.

-Mejor lleguemos a tu piso y me quitas este vestido. ― Propongo y subo mi mano por su pierna llegando al límite.

–Con mucho gusto lo haré.– Responde firme y pocos minutos después finalmente aparca en el parking subterráneo del edificio donde vive.

Lo observo bajar del auto y caminar hacia el lado del pasajero. Ese pantalón negro le queda de maravilla... debo admitir que se ajusta a la perfección a su cuerpo y que deja entrever los atributos que muero por descubrir en unos minutos.

―Permíteme.― Dice extendiendo su brazo una vez que abre la puerta.

Tomo su mano y bajo del auto haciendo que el descruzar mis piernas le haga mirarme de la manera que busco hacerlo. –Gracias.– Digo con una amplia sonrisa e intento caminar, pero él toma mi mano y me jala para que quedemos de frente.

―De nada.― Responde sin dejar de mirar mis labios.

Muerdo mi labio inferior, muevo mi cabello, soy yo ahora quien mira sus labios, y finalmente él acorta la distancia y me besa con fervor haciendo que cada milímetro de mi ser se percate de su cercanía.

Es un experto. Sus labios se mueven a la par de los míos de manera apasionada. De a poco su lengua va pidiendo acceso a la mía y se lo doy. Es una dulce locura que me mata y cuando creo que es capaz de subirme sobre el capo de su auto y follarme ahí mismo; se detiene.

―Subamos mejor. No quiero dar un espectáculo. ― Propone agitado y asiento.

***

Pensé que un hombre como él no sería capaz de fijarse en alguien como yo, pero estaba equivocada. Los dos buscamos lo mismo y no es amor precisamente.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022