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Amor Soñado Me Lleva al Infierno.

Amor Soñado Me Lleva al Infierno.

Autor: : Ding Er Xiao Ling
Género: Romance
Valentina Reyes, ingenua heredera de "Viñedos de la Luna", vivía un amor soñado con Nicolás Torres, el protegido más talentoso de su padre. Su futuro parecía idílico. Su mundo se desplomó al descubrir a Nicolás besando apasionadamente a Isabella Vargas. Peor aún, escuchó a los "protegidos" despreciarla, revelando una lealtad manipulada. Con el corazón roto, se comprometió con Alejandro Solar. La venganza de Isabella siguió: la incriminó en una falsa caída, y Nicolás, ciego, saboteó su montura en polo, fracturándole la pierna. En una gala, Nicolás, con frialdad, bloqueó sus tarjetas, luego compró un valioso collar para Isabella, humillando a Valentina públicamente. El dolor físico era nada comparado con la degradante traición. ¿Cómo fue tan ingenua? La crueldad y manipulación la llenaron de una furia helada, sedienta de justicia. Pero la ingenua Valentina murió. Decidida a desenmascarar cada mentira, instaló cámaras y micrófonos. En su cumpleaños, tras ser humillada con fotos íntimas filtradas, se alzó. Armada de pruebas, desataría una tormenta revelando los oscuros secretos de Isabella, y su tabú vínculo con Nicolás.

Introducción

Valentina Reyes, ingenua heredera de "Viñedos de la Luna", vivía un amor soñado con Nicolás Torres, el protegido más talentoso de su padre. Su futuro parecía idílico.

Su mundo se desplomó al descubrir a Nicolás besando apasionadamente a Isabella Vargas. Peor aún, escuchó a los "protegidos" despreciarla, revelando una lealtad manipulada.

Con el corazón roto, se comprometió con Alejandro Solar. La venganza de Isabella siguió: la incriminó en una falsa caída, y Nicolás, ciego, saboteó su montura en polo, fracturándole la pierna. En una gala, Nicolás, con frialdad, bloqueó sus tarjetas, luego compró un valioso collar para Isabella, humillando a Valentina públicamente.

El dolor físico era nada comparado con la degradante traición. ¿Cómo fue tan ingenua? La crueldad y manipulación la llenaron de una furia helada, sedienta de justicia.

Pero la ingenua Valentina murió. Decidida a desenmascarar cada mentira, instaló cámaras y micrófonos. En su cumpleaños, tras ser humillada con fotos íntimas filtradas, se alzó. Armada de pruebas, desataría una tormenta revelando los oscuros secretos de Isabella, y su tabú vínculo con Nicolás.

Capítulo 1

Valentina Reyes era la heredera de "Viñedos de la Luna".

Una bodega famosa en Mendoza, Argentina.

Su familia era rica, dueña de tierras, con historia en vinos.

Valentina amaba el viñedo.

Era joven, un poco ingenua en el amor.

Pero tenía un carácter fuerte.

Ese carácter saldría después, con las traiciones.

Ella estaba enamorada de Nicolás Torres.

Nicolás era un "protegido" de Don Rafael, el padre de Valentina.

El más talentoso, también el más misterioso.

Era huérfano. Su familia antes tuvo dinero, pero lo perdió.

Nicolás sabía mucho de vinos, era buen administrador.

Pero era frío, distante.

Valentina lo seguía a todas partes.

Un día, había una fiesta en la estancia de la familia.

Música, gente importante, vino.

Valentina buscaba a Nicolás.

Lo encontró cerca de la bodega.

No estaba solo.

Estaba con Isabella Vargas, su prima lejana.

Nicolás la había traído a la casa Reyes cuando Don Rafael lo acogió.

Isabella parecía dulce, frágil.

Valentina vio a Nicolás besar a Isabella.

Un beso apasionado, largo.

No era un beso de hermanos.

El mundo de Valentina se rompió.

Sintió un dolor agudo en el pecho.

Se escondió para que no la vieran.

Las lágrimas corrían por su cara.

Su amor por Nicolás, tan grande, ahora se sentía sucio.

Empezó a pensar en Alejandro Solar.

Alejandro era hijo de otra familia rica, ganaderos de La Pampa.

Estaba enamorado de Valentina desde que eran chicos.

Era constante, leal, bueno.

Le había propuesto matrimonio varias veces.

Valentina siempre lo había rechazado por Nicolás.

Ahora, la idea de Alejandro no parecía tan mala.

Valentina, con el corazón roto, le dijo a su padre:

"Papá, voy a casarme con Alejandro Solar."

Don Rafael la miró, sorprendido.

"¿Alejandro? ¿Pero y Nicolás? Pensé que lo amabas."

Valentina no quiso explicarle lo del beso.

"Cambié de opinión, papá. Alejandro es un buen hombre."

Don Rafael amaba a su hija. Si ella quería a Alejandro, él la apoyaría.

Días después, Valentina caminaba por un pasillo de la casona.

Escuchó voces desde el despacho de los protegidos.

Se detuvo. Eran Diego "El Toro" Acosta y otros.

Diego decía: "¿Quién quiere casarse con la heredera? Yo no. Prefiero a Isabella."

Otro protegido, Ricardo, rió. "Todos preferimos a Isabella. Pero hay que fingir con Valentina para no ofender a Don Rafael."

Bruno, otro más, suspiró. "Isabella es un ángel. Valentina es solo una niña caprichosa."

Valentina escuchó más.

Descubrió que ninguno la amaba.

Que su devoción era falsa.

Solo querían los beneficios de estar cerca de Don Rafael.

Y todos estaban enamorados de Isabella.

También descubrió algo más terrible.

Isabella no era tan cercana a Nicolás como él decía.

No era su prima directa, solo una pariente lejana que él insistió en traer.

Isabella los había manipulado a todos.

Valentina sintió una nueva ola de traición.

No solo Nicolás. Todos.

Don Rafael había acogido a siete jóvenes.

Huérfanos o pobres, pero con talento.

Los formó para trabajar en Viñedos de la Luna.

Su esperanza secreta era que uno se casara con Valentina.

Así aseguraría la lealtad y el futuro de la bodega.

Nicolás fue el primero. Él insistió en traer a Isabella.

"Es mi única familia, Don Rafael. No puedo dejarla sola."

Don Rafael, conmovido, aceptó.

Valentina recordó muchas cosas.

Isabella siempre era la favorita de los protegidos.

Si Valentina se quejaba de algo, ellos defendían a Isabella.

"Valentina, no seas celosa."

"Isabella es tan buena, tan delicada."

La hacían sentir culpable, como una niña mala.

Valentina se dio cuenta de la manipulación.

Recordó una vez que vio a Isabella llorando con Nicolás.

Isabella decía: "Nico, si te casas con Valentina, lo entenderé. Es por gratitud a Don Rafael. Pero tu corazón siempre será mío, ¿verdad?"

Nicolás la abrazaba y asentía.

Valentina había pensado que era amor de hermanos. Qué tonta fue.

Valentina fue a la habitación de Nicolás.

Él estaba allí, mirando unos papeles.

"Nicolás," dijo Valentina, con voz fría.

Él levantó la vista, sorprendido por su tono.

"¿Qué pasa, Valentina?"

"Escuché a los protegidos. Sé que todos aman a Isabella. Sé que fingen conmigo."

Nicolás frunció el ceño. "¿Qué tonterías dices?"

"Y te vi. Te vi besando a Isabella en la fiesta."

La cara de Nicolás no cambió. Solo la miró.

"Isabella es... especial para mí," dijo él, sin emoción. "Es familia."

"No es tu hermana," dijo Valentina. "Y ese beso no fue de familia."

Valentina sintió asco.

"Voy a casarme con Alejandro Solar," anunció.

Por primera vez, vio una reacción en Nicolás. Una sorpresa leve, casi imperceptible.

"¿Alejandro?"

"Sí. Y le he pedido a papá que restrinja tus privilegios. Y los de Isabella. Y los de todos los demás traidores."

Valentina salió de la habitación, dejando a Nicolás pensativo.

Capítulo 2

Valentina reafirmó su decisión ante su padre.

"Papá, estoy segura. Quiero a Alejandro."

Don Rafael la abrazó. "Hija, si eso te hace feliz, tienes mi bendición."

Valentina luego habló con firmeza.

"Y sobre los protegidos, papá... y sobre Isabella... quiero que se les quiten muchos de sus beneficios. Ya no confío en ellos."

Don Rafael asintió, aunque con tristeza. Había invertido mucho en esos jóvenes.

"Se hará como dices, Valentina."

La noticia corrió rápido por la estancia.

Los protegidos estaban molestos, pero no podían decir nada.

Isabella intentó hablar con Valentina.

"Valen, ¿podemos hablar? Creo que hay un malentendido."

Su voz era dulce, como siempre.

Valentina la miró con frialdad.

"No hay nada que hablar, Isabella. Sé quién eres."

Isabella pareció herida. "Pero, Valen..."

"Aléjate de mí," dijo Valentina, y se fue.

Poco después, hubo un grito en la casona.

Valentina corrió hacia las escaleras principales.

Isabella estaba en el suelo, al pie de la escalera.

Lloraba, agarrándose un tobillo.

"¡Me empujó! ¡Valentina me empujó!" gritaba Isabella.

Nicolás llegó corriendo, seguido por Diego y otros protegidos.

Vieron a Isabella en el suelo y a Valentina arriba, en el descanso de la escalera.

"¡Valentina! ¿Cómo pudiste?" gritó Diego.

Nicolás no dijo nada. Levantó a Isabella en brazos con cuidado.

"¿Estás bien, Isa?" preguntó él, su voz llena de una preocupación que Valentina nunca había escuchado para ella.

"Me duele mucho, Nico. Ella... ella me odia," sollozó Isabella, mirando a Valentina con miedo fingido.

"No la empujé," dijo Valentina. "Estaba en mi habitación."

"¡Mentirosa!" gritó Ricardo. "Seguro fue por celos."

Nicolás miró a Valentina. Una mirada fría, acusadora.

Luego, se llevó a Isabella, sin darle a Valentina la oportunidad de explicarse.

Los otros protegidos la miraron con desprecio antes de seguir a Nicolás.

Valentina se quedó sola, sintiendo una mezcla de rabia e impotencia.

Sabía que Isabella lo había fingido todo.

Al día siguiente, Valentina tenía una exhibición de polo.

El polo era un deporte tradicional de su clase social.

Le gustaba jugar, le daba una sensación de libertad.

Llegó al campo de polo.

Su caballo estaba listo.

De repente, vio a Isabella.

Estaba sentada en una silla, cerca de los establos.

Nicolás estaba con ella.

Él le ajustaba las cinchas a un caballo manso, el que usaría Isabella para un paseo ligero.

Lo hacía con una devoción, con una intimidad...

Valentina recordó algo doloroso.

Hacía años, cuando ella era más joven y Nicolás recién llegado.

Don Rafael, queriendo acercarlos, le había ordenado a Nicolás que le ensillara el caballo a Valentina.

Delante de todos.

Para Nicolás, había sido una humillación. Un acto de servicio forzado.

Valentina, en su inocencia, lo había visto como un gesto romántico.

Ahora, Nicolás hacía lo mismo para Isabella, pero voluntariamente.

Con una sonrisa que nunca le dedicaba a ella.

El contraste le quemó el alma.

Valentina se sintió mal, pero tenía que jugar.

Era un compromiso importante.

Durante el partido, algo se sintió raro con su montura.

En una jugada rápida, la montura se deslizó.

Valentina perdió el equilibrio y cayó aparatosamente.

Sintió un dolor agudo en la pierna.

Miró hacia donde debía estar Nicolás.

Él era parte de su equipo de apoyo, debía estar atento a ella.

Pero Nicolás no la miraba.

Estaba pendiente de Isabella, que sonreía desde la tribuna.

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