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Amor, Traición Y Venganza: Mi Ex Encantadora

Amor, Traición Y Venganza: Mi Ex Encantadora

Autor: : PRUDENCIA SANDOVAL
Género: Romance
Su marido traicionó a ella y todo el mundo la consideraba como una asesina. Abrumada por el odio, Maria se divorció de su marido, James, y se fue de la ciudad. Sin embargo, seis años después, regresó con el rival más destacado de su exmarido. Como un fénix que se reencarna de las cenizas, juró hacer que todos pagaran por lo que le habían hecho. Ella aceptó trabajar con él solo para vengarse, pero no se dio cuenta de que ya se había convertido en su presa. En un juego entre el amor y el deseo, ninguno de los dos sabía quién ganaría al final.

Capítulo 1 El regreso de la diva

Todo inicia en el Golden Lion Hotel de la Ciudad H.

Se había previsto que el señor Shen asistiera a la gala. Ya los rumores de quién sería su acompañante se habían vuelto virales incluso antes de su llegada. El mundo entero estaba muy al pendiente de él y se decía que se trataba de una mujer muy hermosa.

La fiesta ya había iniciado, pero, de pronto, se abrió de nuevo la puerta del salón de banquetes. En ella aparecieron un hombre acompañado de una mujer, ambos causaron un gran revuelo.

Cada paso que daban al entrar al gran salón causaba una gran euforia. Todos los invitados se volteaban a ver entre sí movidos por el asombro y cuchicheaban al respecto.

Sin duda se trataba del señor Shen. Llevaba un traje negro con rayas oscuras y un par de zapatos de cuero marrón oscuro. A su lado, iba una hermosa mujer prendida su brazo.

Esta llevaba un vestido de noche negro hasta los tobillos y estaba acompañado de un juego de joyas de zafiro. Su maquillaje era bastante discreto y natural, lo cual resaltaba su rostro ovalado. Los invitados estaban encantados de solo mirarla. Definitivamente no pasaba desapercibida.

En el momento en que los asistentes se percataron de quién era aquella mujer tan radiante, todos quedaron boquiabiertos. Entonces, le lanzaron miradas a Alina Tang, la anfitriona de la fiesta de cumpleaños de aquella noche, y a James Xi, el hombre que iba a su lado.

La aparición de la mujer en el banquete hizo que la gente comenzara a murmurar. "¿Pero, has visto a esa mujer? ¿Que no es Maria Song?", dijo uno de ellos.

"Así parece, creo que tienes razón. ¡Sin duda es Maria!", otro confirmó.

"¡Oh, por Dios! ¿Qué no estaba muerta? ¿Cómo es que está aquí presente? ¡Cómo se atreve volver después de haber sido acusada de asesina! ¿Cómo tiene el descaro de presentarse y dar la cara?", intervino otro de los invitados.

"¿Y ya se fijaron en su cara? ¿Acaso se sometió a una cirugía? ¿Desde cuándo se volvió tan atractiva?".

"Vete tú a saber. Viene con el señor Shen. ¡Sin duda esto se pondrá divertido!".

Claro que sería divertido, pero eso dependía del concepto de diversión que cada uno de los presentes tenía. Sin lugar a dudas, las cosas comenzaban a ponerse interesantes.

El repentino regreso de Maria Song no solo había sorprendido a todos en el banquete, sino que también los asustaba, ya que el hombre con el que había llegado era nada más y nada menos que el rival comercial de James Xi, Norman Shen.

Y no solo eso, Maria Song era la ex esposa de James Xi, el CEO del HL Group.

Tanto a James Xi como a Norman Shen les gustaba mantener un perfil bajo y por lo tanto, limitaban a toda costa aparecer en público. Era muy raro ver que aparecieran en este tipo de fiestas. Pero para James, todo eso tenía un propósito. Los rumores sobre su futuro compromiso con Alina Tang se habían extendido como el fuego en la pólvora. En cuanto a Norman Shen, no estaba ahí simplemente para celebrar el cumpleaños de Alina Tang, obviamente.

James Xi era un pez gordo en el mundo de las finanzas. En esos momentos, su rival hacía presencia acompañado de su ex esposa. Por tanto, todos los invitados estaban emocionados y nadie sabía qué más podría traer la noche.

Maria Song se la pasó sonriendo durante todo el evento. De pronto, Alina Tang se acercó con sus tacones de cristal de siete centímetros, sosteniendo el brazo de Norman Shen.

Alina era la prima mayor de Maria. Hacía seis años, se había encargado de destrozar las cuerdas vocales de Maria, dejándola muda.

Y ahora, después de seis años ambas se encontraban paradas frente a la otra, cara a cara.

Alina estaba impresionado por el cambio tan dramático de su prima, Maria. Por lo que su corazón dio un repentino salto, lo que la hizo apretar el brazo de James Xi y casi romper la copa de vino que llevaba en la mano.

Ante la mirada de todos los invitados, Norman Shen tomó un par de copas de vino tinto del camarero a su lado, le dio uno a Maria y se quedó con el otro.

Norman miró fijamente a la mujer que se hallaba a su lado, después miró hacia adelante con una mueca inexpresiva y con una leve sonrisa en las comisuras de los labios, saludó cálidamente a James. "Señor Xi, ¡ha pasado tanto tiempo! ¿Reconoces a mi acompañante?".

Aunque ambos tenían sus diferencias, Norman Shen era un caballero de pies a cabeza, así que tenía que ofrecer al menos un saludo. Después de todo, en el mundo empresarial, solo las ganancias son para siempre, pero no los enemigos.

James, por su parte, no se mostró muy complacido de estar en dicho evento. Así que mantuvo su rostro inexpresivo durante toda la noche. Ni siquiera se había atrevido a mirar a la mujer al lado de Norman Shen. Sin embargo, levantó su bebida y tintineó los vasos con él. "Simplemente una desconocida".

James Xi había estado trabajando en el sector empresarial durante ya varios años y había sido CEO de su empresa durante un tiempo. Nadie podía negar que se trataba de una figura bastante imponente.

A pesar de que ya habían pasado seis años, a Maria todavía le costaba respirar al verse frente a frente con James Xi, su ex marido. Él había madurado pero su mirada profunda era aún más insondable.

La gente de la Ciudad H siempre había tratado con mucho respeto a Norman Shen, quien aunque no era tan poderoso como James Xi, sin duda era alguien importante.

Si James Xi era famoso por ser distante y serio, se decían que Norman Shen siempre había sido despiadado y cruel.

James Xi desprendía un aire de nobleza, pero bastante inaccesible; mientras que Norman Shen era frío y elegante.

"¿Desconocida?", repitió Norman la palabra que había utilizado James, la cual le había parecido curiosa. Un dejo de picardía se podía notar en su mirada apuesta, pero no dijo nada más.

El rostro de Maria Song ni siquiera se inmutó al escuchar la respuesta de su ex. No le importaba, ¡porque ella conquistaría a aquel hombre tarde o temprano!

"Traiga mi regalo de cumpleaños para la señorita Tang", ordenó Norman Shen a su asistente, quien se encontraba detrás de él.

"En seguida, señor Shen".

El asistente se apresuró a entregarle una caja de regalo a Alina Tang. "Feliz cumpleaños, señorita Tang".

Alina Tang le sonrió con elegancia. "Muchas gracias, señor Shen".

Norman Shen solo asintió con la cabeza, pero no dijo nada.

Alina era la anfitriona del evento, por lo cual le entregó el regalo al ama de llaves que estaba detrás de ella y saludó a la silenciosa mujer a su lado. "Maria, ¿cuándo regresaste? ¿Dónde te has estado escondiendo todo este tiempo? ¡Todos estábamos muy preocupados por ti! ¿Cómo te ha ido?".

Maria sonrió y volteó a ver a los ojos a su prima. "Te agradezco tu preocupación, Alina. Pero estoy bien. Me fui de viaje para poder relajarme".

Su tono de voz parecía inescrutable, por lo que nadie supo cómo se sentía en realidad en esos momentos.

Al escucharla decir tales cosas, Alina se quedó horrorizada. '¿Ha recuperado la voz?'.

Alina Tang era una de las jóvenes más ricas de la Ciudad H y, por lo visto, estaba acostumbrada a aparecer en público y sabía cómo comportarse a pesar de la conmoción inicial al escuchar hablar a su prima.

"Gracias al señor Shen, yo me encuentro bien". La voz de Maria se escuchaba muy suave y tenía los ojos llorosos. Parecía que la preocupación de Alina la había conmovido.

Pero, obviamente, todo era una farsa. Las primas daban la apariencia de ser bastante cercanas, pero carecía de la chispa de una verdadera reconciliación. Sus tonos de voz se escuchaban muy secos y a sus palabras les faltaba profundidad.

Alina solo asintió y se volvió para mirar a James. Entonces, le sugirió con un poco de consideración, "James, ya que Maria está de regreso, ¿quieres un poco de tiempo a solas con ella para que puedan hablar?".

Las pobladas cejas de aquel hombre se arrugaron visiblemente. Había un rastro de disgusto en sus ojos y se rehusó sin dudarlo ni un solo momento. "No", le contestó con una voz aún más arrogante y fría que antes.

Alina notó de inmediato su reacción, lo cual la puso de un humor mucho mejor. "Bueno, como llevo mucho tiempo sin ver a Maria, tenemos mucho de qué platicar para ponernos al día. James, señor Shen, les ruego que me disculpen".

Al decir esto, tomó a Maria de la muñeca antes de que esta pudiera reaccionar.

Norman soltó a su acompañante y asintió diciendo, "Adelante".

Maria estaba siendo arrastrada por su prima, pero antes de irse, volvió a mirar a Norman Shen. Un brillo revelador apareció en sus ojos, lo cual indicaba que se estaba divirtiendo con eso.

Norman le hizo un gesto con la mano, indicando que a él le parecía bien lo que estaba sucediendo.

"Oye, Alina, creo que mis tacones están un poco altos para este tipo de ritmos. ¿Podrías ir más despacio?", preguntó con cautela, pero no obtuvo ninguna respuesta.

Ambas mujeres se retiraron, dejando a sus acompañantes atrás. James metió una mano en el bolsillo y agitó el vino tinto con la otra.

Norman lo miró con una sonrisa y le preguntó: "¿Qué te parece? Maria ha cambiado mucho, ¿no crees?".

James, por su parte, le lanzó una mirada fría y le preguntó: "Señor Shen, debes estar aburrido. ¿No tienes a alguien más a quién molestar?". Definitivamente no estaban en los mejores términos. Y, de todos modos, James no era alguien que disfrutara las charlas triviales.

"¿Aburrido? A decir verdad, no lo estoy". Al decir eso, Norman Shen chocó su copa con la de él y se dispuso a beber. "Escuché por ahí que te ibas a comprometer con Alina Tang".

Recientemente, había surgido el rumor en la Ciudad H de que James Xi y Alina Tang se iban a comprometer. Parecía ser cierto, ya que ambos estaban juntos en aquella fiesta.

"Así es". James sintió que no tenía caso seguir ocultándolo.

Norman solo asintió con la cabeza. Unos instantes después, agregó: "¡Qué coincidencia! Yo estaba pensando en casarme con Maria".

Capítulo 2 Saliendo con el Señor Shen

James seguía indiferente ante las provocaciones de Norman, por lo que respondió: "Entonces, ¡felicidades de antemano, señor Shen!".

A lo lejos, no se podía decir si ambos eran amigos o enemigos. Para un extraño, era muy difícil distinguir la relación que compartían.

Al escuchar la respuesta de James, Norman sonrió sin decir nada.

Al ver que realmente no tenían mucho de qué hablar, se separaron rápidamente y comenzaron a socializar con otros invitados.

Tan pronto como Alina llevó a Maria hasta una esquina, aflojó el agarre de su muñeca y con una mirada fría en los ojos, le preguntó: "¿Por qué regresaste a la Ciudad H?".

Maria se frotó la muñeca adolorida y le explicó: "Yo no lo planeé, Alina. Fue el señor Shen quien me pidió que lo acompañara a la fiesta. No pude rechazarlo, así que por eso vine".

'¡Ja! ¿Por qué no puedo regresar? Si no regreso nunca, me seguirán acusando de asesina para siempre', pensó Maria y ocultó sus verdaderas intenciones. Su repentino regreso a la Ciudad H era inesperado para muchos. Por el momento, Maria quería que Alina bajara la guardia para poder lidiar con ella más tarde.

A pesar de la suave voz con la que había respondido, parecía como si su timidez hubiera desaparecido. Alina no se dio cuenta de eso ya que lo único que buscaba era descubrir por qué había regresado tan abruptamente.

"Recuerdo que eras muda. ¿Cuándo te recuperaste?", preguntó Alina.

Con una sonrisa, Maria le respondió: "Bien. Pues me encontré a un médico que pudo curarme. ¿No crees que corrí con suerte, Alina?".

Después de varios años sin verse, Maria le parecía aún más gentil y delicada que antes, aunque eso contrastaba con el look atrevido que sugería su glamoroso vestido y el maquillaje que llevaba.

"James y yo estamos a punto de comprometernos. Te aconsejo que olvides lo que pasó entre ustedes, de lo contrario, te haré desaparecer de la Ciudad H para siempre". Maria pudo darse cuenta de que Alina la estaba amenazando, pues su tono de voz se escuchaba bastante desafiante.

'Así que están a punto de comprometerse...'. Maria se enterró las uñas recién hechas en sus palmas, gesto que su prima no llegó a notarlo ya que estaba distraída con su semblante tranquilo. "Por favor no te preocupes por eso, Alina. El señor Xi y yo ya llevamos mucho tiempo divorciados. Ya no guardo ni me aferro a ningún tipo de fantasía con él. Si no surgiera nada en los próximos días, me iré de inmediato de la Ciudad H".

Alina solo asintió y parecía satisfecha con aquella respuesta. "Está bien. Al menos estás consciente de la posición en la que te encuentras ahora. Pero, ¿por qué no te vas de una vez por todas? ¡No eres bienvenida en mi fiesta de cumpleaños!".

"¡Entiendo! Me marcho ahora mismo", le respondió Maria sin dudarlo ni un solo segundo.

Unos segundos después, varias jóvenes de alta sociedad salieron de la nada y rodearon a Maria. Una de ellas se le acercó y le dijo con desprecio: "¡Guau, Maria Song! ¿Cómo te las arreglaste para enredarte con el señor Shen?".

"En mi opinión, el señor Shen está saliendo con ella solo por diversión. ¿Cómo es posible que un hombre tan apuesto y rico como él se enamore de la ex esposa de otra persona?".

"¡Creo que tienes toda la razón! Además, Maria, ¿de qué sirve que una asesina como tú se vista tan bien?". En seguida, una mujer con un vestido de noche azul se le acercó a Maria, le pellizcó la barbilla y la levantó para mirarla a los ojos. "Te aconsejo que mejor te mantengas alejada del señor Xi y del señor Shen de ahora en adelante. ¡Eres simplemente una zorra que no merece ni siquiera soñar con hombres como ellos!".

Tan pronto como sus ojos se encontraron, Maria reconoció a la mujer que estaba frente a ella. Se trataba, nada más y nada menos, que de Stella Qin, la confidente de Alina y la hija menor de la familia Qin.

Maria no dijo ni una sola palabra mientras escuchaba sus insultos.

Al darse cuenta de que no le respondería, Stella se acercó dos pasos y siguió provocándola. "Sabes perfectamente bien que el señor Shen y el señor Xi son acérrimos enemigos. Sin embargo, aun sabiéndolo, te atreves a enredártele al señor Shen. Lo haces sólo para atraer la atención de tu ex marido, ¿no es así?".

Stella Qin volteó a ver a la otra mujer, sus celos se apoderaron de ella y eso la llevó a levantar la mano para abofetear a Maria. "¡Eres una zorra! Te gusta fingir que eres tan vulnerable, pero yo te enseñaré... ¡Ay!".

Antes de que Stella pudiera hacerle algo, Maria le agarró la mano y la primera se golpeó la cabeza contra la pared, el golpe no fue ni muy fuerte ni muy leve. Con ese gesto, Maria logró evitar la bofetada de aquella mujer.

Varias personas miraron la escena boquiabiertas, incluida Alina, quien no podía creer que había sido Maria quien lo había hecho.

Después de que la cabeza de Stella Qin se golpeara contra la pared, sintió tanto dolor que le tomó mucho tiempo recuperarse.

Aprovechando la impotencia de Stella, Maria presionó su brazo contra su cuello y se rio a carcajadas diciendo, "Una dama nunca debe recurrir a la fuerza bruta, pero sí a la razón. Señorita Qin, una pregunta, ¿cuando intentó abofetearme frente a toda esta gente, era su intención mostrarles los pocos modales que tiene en realidad?".

Maria no quería perder demasiado tiempo ni energía en Stella, que no era su objetivo inicial y le parecía alguien trivial.

Ella podría soportar lo que fuera que otros dijeran sobre ella, pero jamás permitiría que nadie le pusiera una mano encima.

Alina había sido la primera en recuperar la compostura. Así que, confiando en su posición como prima de Maria y como prometida de James, reprendió a Maria en voz baja, "¡Suelta a Stella!".

Al escuchar su voz, Maria se rio por dentro. Aquello le había servido como una advertencia para Alina, y no la dejaría ir solo porque Alina se lo pidiera. Entonces, sin soltarla de inmediato, le advirtió a Stella Qin con la cara totalmente seria: "¡Esta es la última vez que intentas tocarme!".

El rostro de Alina se enfureció cuando se dio cuenta de que había sido ignorada. ¡Definitivamente, esta vez había ido demasiado lejos! "¡Te digo que la sueltes ahora mismo!", le insistió Alina.

Ya Stella Qin se había recuperado por completo de la impresión. La cabeza le comenzó a punzar y eso la puso aún más furiosa. Como seguía presionada contra la pared, luchó por soltarse, pero falló en el intento. "¡Maria, déjame ir de una buena vez o te arrepentirás!", ella le gritó.

Al escuchar sus gritos, Maria la soltó y se sacudió las manos como si acabara de tocar algo sucio. "¡Me gustaría ver qué es lo que harás!".

En el momento en que se sintió liberada, Stella Qin se apresuró a pararse detrás de Alina y cubriéndose la frente magullada con la mano, agrego: "Alina, mira lo que me acaba de hacer. Esta mujer solo vino a causar problemas en tu fiesta de cumpleaños. ¡Haz que los guardias de seguridad la echen de inmediato!".

Maria se alisó su prolijo cabello y les dijo: "No hace falta. ¡Yo me puedo ir sola!".

La única razón por la que se había presentado a la fiesta era para que la gente supiera que estaba de regreso en la Ciudad H, y que se encontraba mejor que nunca.

Más de la mitad de las personas adineradas y poderosas de la Ciudad H habían asistido a la fiesta de cumpleaños de Alina. Después de todo, ella era la dama más famosa y reconocida de la alta sociedad. Era más que evidente que el objetivo de Maria se había logrado con éxito. Así que ¿por qué razón se seguía demorando ahí? De pronto, ya no quiso seguir perdiendo el tiempo y caminó hacia la salida del lugar.

Stella Qin no quería dejarla ir tan fácilmente, pues se dio cuenta de que estaba a punto de retirarse como si nada hubiera pasado. "¡Maria, detente!".

En comparación con la rabia que sentía Stella, Alina estaba sorprendentemente tranquila así que detuvo a su amiga. "¡Stella, por favor, cálmate!". Alina sabía muy bien que el regreso de Maria no era una simple casualidad. Muy dentro sabía que debía estar tramando algo.

De hecho, siempre había sospechado que Maria era bastante astuta. De lo contrario, ¿cómo habría podido derrotar a sus dos hermanas y casarse con James en aquel entonces?

Alina estaba decidida a averiguar las verdaderas intenciones de Maria. Estaba a punto de comprometerse con James y no quería que sucediera nada inesperado antes de ello.

Cuando Maria salió del hotel, se subió a un automóvil negro de edición limitada. Una vez dentro, se sentó en el asiento trasero, se quitó los tacones, se reclinó con los ojos cerrados y comenzó a meditar.

La figura de un hombre alto se hacía cada vez más clara en sus pensamientos. Con el paso de los últimos años, él se había vuelto mucho más maduro y más encantador de lo que solía ser.

De pronto, Maria abrió los ojos y se alejó de aquellos pensamientos. Entonces, extendió la mano y tomó un cigarrillo y un encendedor de la caja de almacenamiento de Norman; encendió hábilmente el cigarrillo y bajó la ventanilla para soplar el humo.

A medida que el humo se elevaba, sus movimientos parecían bastante elegantes acompañados de aquel gesto.

De pronto, su teléfono rompió el silencio que prevalecía. Era una llamada de Norman.

Capítulo 3 Arthur

Maria deslizó el dedo sobre la pantalla de su teléfono para contestar y dijo, "Estoy en tu coche".

"Está bien", dijo la voz de Norman al otro lado de la línea. Después, él terminó la llamada sin decir una palabra más.

Entonces Maria colgó el teléfono y lo arrojó al asiento de al lado. Luego dio una calada a su cigarrillo y la brasa brilló en la penumbra del coche. Se quedó mirando el hotel, perdida en sus pensamientos.

Pensó que James se había vuelto aún más difícil de tratar desde la última vez que lo vio y se preguntó qué tipo de tácticas serían más eficaces con él: duras o blandas.

Finalmente, decidió que serían necesarias ambas cosas para conquistar su corazón.

Al poco tiempo, varias personas atravesaron el estacionamiento. Norman, James y sus subordinados se dirigían a sus coches.

El coche de James estaba aparcado cerca. Era un Harkim negro, un modelo exclusivo desarrollado por HL Group y valorado en decenas de millones. Lo habían presentado hacía un año en el Salón Internacional del Automóvil. Con la ventanilla bajada, Maria se reclinó en su asiento al verlos llegar. A través del humo, notó que Norman y James se estaban despidiendo.

Después de que el Harkim se fue, el asistente de Norman se sentó al volante y condujo el coche hasta donde Norman estaba esperando.

Al llegar, el asistente abrió la otra puerta para su jefe. Después de entrar, Norman miró a Maria y le preguntó, "¿Tuviste algo que ver con la herida en la frente de la señorita Qin?". Aunque le estaba haciendo una pregunta, su tono insinuaba que él ya sabía la respuesta.

Mirando el cigarrillo consumirse lentamente, Maria no lo negó. "Sí. Fui yo".

"Ese no es tu estilo habitual".

Maria comprendió lo que Norman quería decir: que había sido demasiado blanda con la señorita Qin. "Fue solo una advertencia", explicó Maria con indiferencia. No sería tan compasiva con Stella si la hacía enfadar de nuevo.

'¿Qué acaba de hacer Stella? Me dijo que me alejara de Norman y James. Ja, eso es interesante. ¿Quién se cree que es para atreverse a decirme lo que tengo que hacer? ¡Se te ha subido el puesto a la cabeza, Stella Qin!'. Maria entrecerró los ojos mientras pensaba en aquello.

Entretanto, el silencio reinaba en el interior del coche. Cuando llegaron al hotel donde se hospedaba Maria, el asistente detuvo el coche. Ella ya había salido cuando Norman bajó la ventanilla y dijo, "Todo el mundo en la Ciudad H sabe ya que has vuelto. Yo tengo mucho trabajo pendiente, así que lo que hagas a partir de ahora depende de ti. Buena suerte, Maria".

Sin mirar atrás, ella se colocó el cabello detrás de la oreja y le dijo adiós. "Entendido. Gracias".

Maria era más sagaz que la mayoría de las mujeres.

Entonces Norman no dijo nada más, se quedó mirando cómo ella se dirigía a la entrada del hotel de cuatro estrellas, y después de verla entrar, le ordenó al asistente que se fueran.

Aquella era la primera noche de Maria en la Ciudad H. Se había registrado en ese hotel cuando llegó, unas horas antes. Su habitación tenía más de 50 metros cuadrados, a menos de 90 dólares la noche. Si decidía quedarse allí más tiempo, obtenía un gran descuento.

Maria planeaba quedarse en la ciudad por tiempo indefinido. Los servicios de habitaciones y de lavandería hicieron que alojarse en el hotel le pareciera mejor opción que alquilar un apartamento propio y tener que contratar a una limpiadora temporal.

Después de limpiarse la cara de maquillaje, la mujer se sirvió una copa de licor y se sentó frente al ventanal. Mirando el paisaje nocturno de la Ciudad H, se perdió en sus pensamientos una vez más.

'¡Ciudad H, Maria Song ha vuelto! ¡Salud!', hizo un brindis con la copa.

Media hora después, Maria salió del hotel vestida de calle después de cambiarse el vestido de noche.

Era agosto, el mes más caluroso del año en la ciudad. Cuando ella salió del hotel, eran casi las diez de la noche. A esa hora todo el mundo se estaría preparando para irse a la cama, o estarían ya profundamente dormidos en sus casas con aire acondicionado.

Después de pagarle al taxista, Maria se quedó parada en la puerta de una villa. Puso sus manos sobre las rejas de bronce y miró a través de ellas hacia la villa y el patio que se veían más allá.

La villa de tres pisos parecía tan nueva como hacía seis años porque los jardines que la rodeaban estaban bien cuidados. Hojas rastrilladas, macizos de flores con mantillo, el césped bien cuidado, árboles y arbustos podados, sin mencionar el mantenimiento de la moldura de la casa, que estaba en perfectas condiciones. Todo estaba exactamente como ella lo recordaba. Sin embargo, estaba oscuro adentro y nadie vivía allí.

Maria se quedó mirando la ventana de una habitación en particular durante varios minutos. Luego sacó el teléfono y marcó un número. "Hola, John, soy yo", dijo cuando respondieron.

John Zhou había trabajado para el abuelo de James y más tarde para el propio James como su mayordomo personal. Había visto crecer a James y había sido leal a la familia Xi toda su vida.

Al escuchar la voz de la chica, John Zhou se quedó en silencio por un momento antes de hablar. "Hola, señorita Song".

Pero Maria no se anduvo con formalidades. "Estoy en la puerta de Fairview Villa. ¿Puedo entrar y echar un vistazo? Gracias de antemano, John". Su actitud hacia el viejo mayordomo era tan respetuosa como siempre, pero la voz de Maria sonaba más madura ahora, su tono más mesurado. Sin duda había cambiado, pero el mayordomo no podía decir en qué.

Sin embargo, John no le dio la respuesta que ella esperaba. En cambio, respondió, "Lo siento, señorita Song, pero necesito preguntarle al señor Xi antes de dejarla entrar. Ya sabe cómo es".

"Sí, lo sé", dijo ella con gravedad.

En el HL Group

La oficina del CEO, que ocupaba un área de unos doscientos metros cuadrados, estaba lujosamente decorada. Debajo del enorme ventanal se encontraba un escritorio de madera gris oscuro con una serie de dispositivos de alta tecnología ocultos.

James estaba sentado en su escritorio, trabajando. Llevaba puesta una camisa blanca bien almidonada. Sus ojos estaban enfocados en los documentos que tenía en las manos. Al escuchar la vibración de su teléfono, James lo tomó y deslizó la tecla de respuesta. "¿Sí, John?", respondió.

"Hola, señor Xi". Después de saludar a James, el mayordomo le contó lo que estaba pasando.

Tres minutos después de su llamada a John, este le comunicó la respuesta a Maria. "Señora Song, el señor Xi dijo que usted no está calificada para entrar".

John dijo esto como un robot sin emociones, transmitiendo el mensaje original de James a Maria de manera estrictamente profesional.

'¡Dijo que no estoy calificada! ¡Ja!'.

Maria sonrió amargamente y luego dijo, "Gracias de todos modos, John".

Pensó que John colgaría el teléfono de inmediato, pero antes de eso, el mayordomo agregó, "Debería haberse mantenido alejada de aquí, señorita Song".

Al oírlo colgar después, Maria se quedó atónita.

Ella sabía bien que nadie estaría feliz de que estuviera de regreso. Pero no esperaba ser tan indeseada como para que incluso un mayordomo le dijera eso.

De pie frente al portón de bronce, Maria siguió mirando fijamente hacia esa habitación en el segundo piso.

Originalmente había sido el dormitorio matrimonial de James y ella. Pero él rara vez se quedaba, Por eso, solo ella y su hijo vivían en la habitación.

'Mi niño...', Maria sintió que se le saltaban las lágrimas al pensarlo. Sí, este lugar había sido su paraíso una vez, pero también resultó ser el infierno del que finalmente la expulsaron.

'Mamá'. Una voz suave y dulce resonó en los recuerdos de Maria. Como en un trance, ella todavía podía escuchar los balbuceos y los arrullos de su hijo, que entonces solo tenía cinco meses.

Arthur aún era muy pequeño y acababa de aprender a decir 'mamá' en aquel entonces. También sabía decir 'papá', pero estaba más familiarizado con la palabra 'mamá' porque Maria era la que pasaba más tiempo con él.

En aquellos días, James acababa de hacerse cargo de HL Group. Estaba tan ocupado que solo dormía tres o cuatro horas al día. Además, no se habían casado por amor, por lo que James estaba fuera de casa la mayor parte del tiempo. Con suerte, podía estar allí algún día cada mes.

Maria tuvo un flash de la tierna y hermosa cara de Arthur. Sus encantadoras carcajadas resonaron una y otra vez en su recuerdo.

'Arthur, mi niño...'. Tenía sólo cinco meses. Murió antes de que tuviera la oportunidad de experimentar todo lo que la vida tenía que ofrecerle. Y ahora llevaba enterrado en una fría tumba seis largos años ya.

Las lágrimas surcaron el rostro de Maria, y su corazón dolorido se sintió como si lo hubieran desgarrado las garras de un diablo invisible. Cada vez que pensaba en ello, le costaba respirar, se sentía como si la estuvieran asfixiando.

Llegó el amanecer y comenzó un nuevo día. La ciudad fue cobrando vida gradualmente. Los trabajadores de la ciudad se despertaban con sus alarmas a todo volumen. Desayunaban, se vestían y se iban a trabajar. Las personas mayores se reunían en los parques comunitarios para hacer algo de ejercicio, practicar Tai Chi, bailar en grupo y hacer gimnasia. Los padres intentaban despertar a sus hijos, en voz baja al principio, pero gritándoles al final. Los niños se llevaban a la boca la primera comida del día y se preparaban para ir a la escuela.

Después de un sueño de menos de cuatro horas, James encendió su teléfono de camino al gimnasio. Uno de los mensajes era de John, su mayordomo. "Señor Xi, la señorita Song se quedó a la entrada de Fairview Villa toda la noche".

No hubo ningún cambio de expresión en su rostro cuando James leyó el mensaje. Simplemente volvió a hacer clic en la pantalla para comprobar si había más mensajes importantes.

Después de una intensa sesión en el gimnasio, James recibió otro mensaje de John. "Señor Xi, el personal del cementerio vio a la señorita Song allí. Pensé que querría saberlo".

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