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Amor Verdadero del Impostar

Amor Verdadero del Impostar

Autor: : San lingcai
Género: Romance
Mateo Valdivieso era el "príncipe" heredero de una prestigiosa bodega, un talentoso guitarrista venerado en Jerez, y prometido de la hermosa Isabela. Su futuro parecía inmejorable. Pero la llegada de Leo, un desconocido con un informe de ADN, destrozó su mundo: Leo era el hijo biológico de su madre, y Mateo, el adoptado. Su identidad se desvaneció de la noche a la mañana. La traición fue brutal. Su madre, Carmen, lo repudió, abandonándolo en un secuestro para salvar a Leo, destrozándole las manos. Su prometida, Isabela, lo dejó por Leo, abortando además un hijo que era suyo. Leo, el impostor, le robó su puesto, su coche, sus sueños. Humillado y despojado de todo, Mateo enfrentó la cruel indiferencia. ¿Cómo la familia que amó pudo volverse tan despiadada? ¿Cómo su prometida, su alma gemela, lo traicionó tan cruelmente? El vacío y la desolación se instalaron en su alma, dejando un desierto de dolor y una pregunta: ¿Era todo su amor, su vida, una farsa? Con el corazón roto y la desesperanza, Mateo tomó una decisión: cortar lazos con un pasado envenenado y huir a Barcelona, determinado a reconstruir su vida lejos de quienes lo habían destruido.

Introducción

Mateo Valdivieso era el "príncipe" heredero de una prestigiosa bodega, un talentoso guitarrista venerado en Jerez, y prometido de la hermosa Isabela. Su futuro parecía inmejorable.

Pero la llegada de Leo, un desconocido con un informe de ADN, destrozó su mundo: Leo era el hijo biológico de su madre, y Mateo, el adoptado. Su identidad se desvaneció de la noche a la mañana.

La traición fue brutal. Su madre, Carmen, lo repudió, abandonándolo en un secuestro para salvar a Leo, destrozándole las manos. Su prometida, Isabela, lo dejó por Leo, abortando además un hijo que era suyo. Leo, el impostor, le robó su puesto, su coche, sus sueños. Humillado y despojado de todo, Mateo enfrentó la cruel indiferencia.

¿Cómo la familia que amó pudo volverse tan despiadada? ¿Cómo su prometida, su alma gemela, lo traicionó tan cruelmente? El vacío y la desolación se instalaron en su alma, dejando un desierto de dolor y una pregunta: ¿Era todo su amor, su vida, una farsa?

Con el corazón roto y la desesperanza, Mateo tomó una decisión: cortar lazos con un pasado envenenado y huir a Barcelona, determinado a reconstruir su vida lejos de quienes lo habían destruido.

Capítulo 1

"Maestro, acepto. Me voy a Barcelona."

La voz de Mateo Valdivieso era firme, sin rastro de duda. La decisión estaba tomada.

El Maestro Ricardo, su mentor de guitarra en Barcelona, asintió lentamente al otro lado de la línea. "Haces bien, muchacho. El duende no puede vivir en una jaula, aunque sea de oro. Aquí tienes tu casa. Te conseguiré un lugar, empezarás de cero."

Mateo colgó el teléfono. Su mirada recorrió por última vez la habitación que había sido suya durante veintiséis años. Era un adiós. Adiós a Jerez, adiós a las bodegas Valdivieso, adiós a la mujer que había llamado madre.

Se ajustó el reloj en la muñeca izquierda. Debajo, oculta, una cicatriz redonda y fea marcaba su piel. La quemadura de un hierro candente. El recuerdo permanente de su abandono, el precio de la sangre.

Un ruido en el pasillo lo sacó de sus pensamientos. La puerta se abrió. Era Leo, el usurpador, y a su lado, Isabela Montero, su prometida. O, mejor dicho, su ex-prometida.

Leo la sostenía por la cintura, una intimidad descarada y provocadora.

"Mateo, hermano," dijo Leo, su voz falsamente humilde. "Isabela y yo vamos a salir. ¿No vienes? Ah, claro, todavía no te encuentras bien."

Isabela no lo miró. Su rostro, antes lleno de devoción por él, ahora era una máscara de frialdad.

Mateo sintió una oleada de asco. La frustración le apretó el pecho.

Recordó la Feria del Caballo, no hace tanto. Isabela, con los ojos brillantes, le susurraba al oído: "Cuando nos casemos, tu música será la banda sonora de nuestra vida. Te amo, Mateo, más que a los toros de mi padre, más que a mi propio nombre."

Ahora, esa misma mujer había pedido a su madre, Carmen, anular el compromiso.

"Madre, creo que Leo y yo... conectamos mejor. Es lo correcto para las familias."

Mateo observó a Leo. Detrás de esa fachada de inocencia, veía la astucia, la manipulación fría.

Ya no importaba. Su decisión de irse era también una liberación para ellos. Les quitaba de encima la molestia de su presencia.

"Mateo," la voz de Leo era ahora un puchero infantil. "¿Me prestas tu reloj? El mío se rompió. Isabela dice que el tuyo me quedaría muy bien."

Era una burla. Una más.

Mateo lo ignoró, pero Leo se acercó y tropezó deliberadamente con sus propios pies, cayendo al suelo con un gemido exagerado. "¡Ay! Mi tobillo."

Isabela reaccionó al instante. Se arrodilló junto a Leo, protectora. "¿Estás bien, Leo? ¿Te ha hecho algo?"

Miró a Mateo, sus ojos llenos de una acusación helada. "¡Cómo te atreves a empujarlo! ¿No ves que es frágil?"

En ese momento, Carmen Valdivieso y sus dos hijas, Sofía y Lucía, entraron en la habitación, atraídas por el ruido.

"¡Mateo! ¿Qué has hecho?", gritó Carmen, corriendo hacia Leo.

"Mamá, no fue él...", empezó Sofía, pero se calló al ver la mirada de su madre.

Carmen se levantó, su rostro imponente y decidido. Miró a Mateo como si fuera un extraño. "Le he dado a Leo tu puesto como director creativo en la bodega. Y tu coche. A partir de ahora, él necesita esas cosas más que tú."

El corazón de Mateo, que pensaba que ya no podía romperse más, se vació por completo. Ya no había amor, ni dolor. Solo un desierto.

Se dio la vuelta para coger su guitarra, su única compañera ahora.

"Me voy", pensó. "Es el último adiós a mi música en esta casa."

Capítulo 2

"Mateo, por favor," suplicó su hermana mayor, Lucía. "Leo todavía se está adaptando. Sé comprensivo. Cede un poco."

Carmen lo miró con dureza. "Tu concierto de despedida en la bodega se cancela. Leo dará un concierto de bienvenida en su lugar. No quiero que nada opaque su momento."

"Pero es mi último toque...", intentó argumentar Mateo.

"¡He dicho que no!", interrumpió Carmen, su voz resonando. "Si tocas esa guitarra una sola vez más en Jerez sin mi permiso, me aseguraré de que nunca más vuelvas a conseguir trabajo en ninguna bodega de España. Sabes que puedo hacerlo."

Mateo se quedó en silencio. Era la táctica más cruel de su madre, la que usaba para aplastar a sus rivales comerciales. Ahora la usaba contra él.

Vio cómo sus hermanas y su madre rodeaban a Leo, consolándolo, mimándolo. Él era el nuevo centro de su universo.

Una amarga sonrisa se dibujó en su rostro. Toda su vida había sido una ilusión. El "príncipe" de los Valdivieso.

Recordó cómo Carmen lo sentaba en sus rodillas, contándole historias de la bodega. Cómo Isabela lo miraba embelesada mientras él tocaba, con los ojos llenos de un amor que parecía eterno.

"Tus manos valen más que todo el oro de Jerez", le decía ella.

Recordó cómo su padre adoptivo, antes de morir, le había comprado su primera guitarra de concierto, un tesoro que costó una fortuna. "Para mi hijo, el artista", había dicho con orgullo.

Recordó una noche con Isabela, bajo las estrellas, en los viñedos. Ella le prometió un amor para siempre. "Nada nos separará, Mateo. Ni el tiempo, ni el destino."

Él había creído que su matrimonio, aunque arreglado entre familias, sería feliz. La amaba.

Y entonces, llegó Leo.

Con un informe de ADN que lo señalaba como el hijo biológico de Carmen, perdido hace años en un hospital.

En ese instante, Mateo descubrió la verdad. Él no era su hijo. Era adoptado.

"Nada cambiará, Mateo. Siempre serás mi hijo", le aseguró Carmen.

Pero todo cambió.

El afecto, la atención, los regalos... todo se desvió hacia Leo. Mateo se convirtió en una sombra, un recordatorio incómodo de un error pasado.

Isabela también lo abandonó. "Lo siento, Mateo. Es mi deber. Debo casarme con Leo."

Y así, en cuestión de semanas, lo perdió todo. Su familia, su prometida, su futuro, su identidad. Incluso su último concierto.

Aceptó su destino. Ya no había nada por lo que luchar.

Recordó el secuestro. Unos matones de una bodega rival los habían raptado a él y a Leo. Exigieron un rescate por uno solo de ellos.

Carmen eligió a Leo.

Lo abandonaron.

Decidió en ese momento que ya no amaría a Isabela. Ya no tendría esperanzas en Carmen. Ya no esperaría nada de nadie.

Estaba agotado. Un frío se había instalado en su alma.

"Me voy", se dijo. "Dejaré que vivan su vida perfecta sin mí."

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