Mi nombre es Paige Harper, tengo 21 años. Mis padres son dueños de una de las empresas más grandes de Londres en el área de la construcción.
Soy hija única, para desgracia de mi padre que siempre quiso tener un hijo varón, Ya que según él "las mujeres estamos para quedarnos en casa" llevo años tratando de hacerle entender que los tiempos cambian y que soy capaz de velar por la empresa y hacer que crezca mucho más de lo que él lo ha hecho. Sin embargo no me cree y está decidido a casarme con para asegurar el futuro de la empresa.
Está demás decir que no estoy de acuerdo con casarme, menos aún con alguien que no conozco. Lo peor de todo es que si no lo hago no podré seguir estudiando el año y medio que me queda de administración de empresas, ya que mi padre me dejara en la calle si no contraigo matrimonio con el hombre que el me consiguió.
¿Qué clase de hombre acepta casarse por dinero? Seguramente ninguno que sea buena persona y honrado.
En la noche tengo una cena importante, que mi padre como siempre organiza sin avisarme, dice que no tiene para que avisarme, total no hago nada en todo el día. Estoy tan cansada de vivir con ellos que si pudiera irme lo haría, para mí desgracia mis padres son mayores y cualquier interesado puede aprovecharse de ellos con tal de tener acceso a la empresa. Solo cuido sus intereses para que tengan una buena vida.
Mi padre ya está por retirarse, solo le quedan 2 años, después de eso viajará con mi madre. Si se preguntan cómo es posible que con solo 21 años mis padres sean tan mayores, pues como les dije anteriormente soy hija única, estuvieron años tratando de ser padres, intentaron muchas maneras y solo pudieron alquilar un vientre. Si algo loco, yo no podría entregar un hijo que creció dentro de mí, cuando nací ellos se hicieron cargo de mi desde el minuto de vida.
Nunca supe quién fue la persona que me tuvo en su vientre por meses, aunque tampoco es que me importe, así como a ella le dio igual. Mi madre ya tenía más de 40 años cuando yo nací y mi padre casi 50.
Mi infancia fue hermosa, me dieron el gusto en todos mis caprichos, aunque debo reconocer que no soy muy materialista, para mí si algo tiene valor es el tiempo que te dan y dedican solo a ti. Para mí eso tiene más valor que el carro más costoso del mundo. Por suerte mi padre siempre me dedicó tiempo a pesar de trabajar hasta los fines de semana siempre saca tiempo para mí, no lo digo en pasado porque sigue teniendo tiempo para hablar o tomar un café conmigo. Amo esos momentos padre/hija, mi madre es más de tejer, cuando tenemos nuestros cafés no interrumpe esos momentos.
Ella es más de leer y tejer, además de cuidar a su bebé, una perrita que parece de juguete, mejor dicho de peluche toda afelpada, a veces me da miedo pisarla. Es pequeña y está muy pegada a mi mamá. Dónde esté mi madre está la perrita, la que se llama Sofía, le insistí en que ese nombre no es para una perrita, pero su respuesta fue
- Mejor aún, Sofía es una hija para mí, no una perrita que pueda tener nombre vulgar de mascota - después de oírla decir eso preferí callar.
Discutir sobre el nombre de su mascota era una estupidez y una pérdida de tiempo. Finalmente asiento dándole la razón aunque sé que no la tiene.
Con respecto a mi madre lo más importante para ella es el que dirán, el cómo te presentas en una reunión importante, siempre verse bien, maquillada, peinada y sobre todo mantener una figura que envidien para que así tú esposo no mire a otras. Pf que puedo decir de eso, no pienso igual y ella lo sabe, la única vez que me ha dicho eso le respondí mi punto de vista, al saber mi forma de pensar estuvo sin hablarme dos meses.
Que tiene de malo creer que si un hombre que supuestamente es tu esposo mira a otra mujer lo mejor es terminar el matrimonio y cada quien por su lado, no es que quiera decir que solo por mirar, que no es así, obviamente todos podemos mirar, la cosa es que si te son infiel ya es otro cantar. No sería capaz de perdonar una infidelidad, nunca podría vivir con una persona que fue o es capaz de estar con otra mujer. Si algo para mí es importante es la lealtad, es algo que no transo.
Cansada de las miradas de mi madre me doy un baño para ir a la peluquería, no consigo nada con discutir sobre este tema. Siempre es ella la que se sale con la suya. Me dejó peinar y maquillar, aunque la chica encargada de ello sabe que prefiero el maquillaje natural, nada de colores fuertes ni exagerados. La reunión es una cena formal, por lo que tengo el vestido esperándome en mi habitación. Si se preguntan dónde estoy pues en una sala que la encargada de maquillarnos tiene exclusiva para eso, así de pretenciosa es mi madre. Recuerdo como si fuera ayer cuando añoraba poder ser como ella, tenía unos 5 años y soñaba con maquillarme y poder estar en las cenas con mis padres. Si tan solo las amistades de mis padres fueran menos hipócritas no sería un tormento asistir, pero esa gente tiene derecho el camino al infierno. Es estupido poner una sonrisa cuando todos los que vendrás solo están interesados en comprarles la empresa y poder ganar dinero, sin embargo no dejaré que eso pase.
Estando ya lista según mi madre al fin me voy a vestir. Mi vestido es sencillo pero elegante, es una mezcla entre la elegancia y la seducción perfecta. Sobre mí físicamente puedo decir que soy bastante normal, no tengo un cuerpo de modelo, ya que tengo demasiada grasa en mis piernas y trasero, con respecto a mi parte superior tengo busto, pero no exagerado. Mi madre pensaba en operarme a mis 16 cuando no crecían, fui un poco lenta en el desarrollo. Si no fuera por mi padre lo hubiera hecho, por eso ella y yo no somos cercanas.
Al mirarme al espejo me doy cuenta que el vestido resalta mi figura, más de lo que esperaba. La encargada de escogerlo sabía perfectamente lo que hacía al traerlo para mi. Con una sonrisa en el rostro me encuentra mi padre al golpear la puerta de mi habitación
- Mi niña, me gustaría... Wow estas hermosa - dice interrumpiendo lo que estaba diciendo
- Gracias papi, ¿Qué decías? - al escucharme recuerda que me estaba diciendo algo
A su edad está empezando a olvidar algunas cosas. Ya tiene 69 años.
- Claro amor, lo siento, ya sabes que mi cabeza anda un poco mal últimamente. Necesito hablar contigo antes de bajar a la reunión - dice tomando mi mano y dejando de lado la sonrisa
- Que seriedad, me estas asustando - le digo sentandome a su lado en mi cama
- Esto que organice es para que conozcas a tu prometido - dice tranquilamente
Suelto su mano al escuchar las locuras que dice, me levanto de su lado y camino de un lado a otro en mi habitación. Ni siquiera sé qué decir primero, en realidad no sé qué decir de nada.
- Entiendo que te molestes, pero déjame explicarte las cosas. Como sabes tengo una edad de la que no puedo fingir que no tengo. Mi cuerpo ya no está en forma para llevar la empresa en mis hombros. Tu eres muy joven aún para hacerlo, no quiero que te sientas presionada a tener esa responsabilidad. Solo debes estudiar y terminar todo eso para que en unos años más puedas asumir las riendas del legado familiar -me dice tratando de arreglar las cosas entre nosotros.
- ¡Te has vuelto loco! ¿De qué prometido estás hablando? No tengo planes de casarme ni nada, puedes ir olvidando esa idea - le digo señalando con mi dedo índice su rostro.
- Solo serán tres años, ya después cada uno vuelve a su vida de antes de casarse - me explica justificando todo con eso
- ¿Tres años? Esto debe ser una broma - digo pasando la mano por mi cabello
- Solo déjame explicarte como son las cosas, estoy seguro que entenderás todo - me pide suplicando con la mirada
- No creo que una explicación me haga cambiar de opinión sobre esto - respondo tomando aire y sentándome frente a mi padre
- Bien, como sabes estoy pensando en retirarme, tu estas recién estudiando para poder hacerte cargo de todo, eres demasiado joven aún. Por eso hable con mi mejor amigo, él aceptó hacer este trato de negocios, en dónde te casas con bienes separados con su hijo y después de tres años se divorcian, durante esos tres años su hijo se hará cargo de la empresa y te enseñará en la práctica cuando termines tus estudios. Cuando pase el tiempo estipulado en el contrato su hijo volverá a su empresa y tú te quedas con la nuestra. Te preguntas cómo aceptó este trato, pues simple, tenía dificultades económicas y yo he ayudado con esa condición. Todo está hablado, su hijo lo sabe y dijo que si, solo faltas tú - me dice poniendo un poco de presión en mis hombros.
No es justo que me haga esto, pensé que me creía capaz de hacerme cargo de la empresa, porque carajos tiene que pedirle a alguien que se case conmigo, no entiendo nada de esto
- ¿Por qué debemos casarnos? Podemos firmar un contrato, pero no necesariamente casarnos - digo buscando una respuesta a esa barbaridad
- Si no aceptas casarte él se hará cargo de la empresa de igual manera, sin embargo no tendrás derecho a nada - medie serio
- ¿Qué? Me estas jodiendo - exclamo molesta
- Fue un acuerdo que hicimos hace muchos años atrás, no imagine que se hiciera realidad, hija, es algo que escapa de mis manos, si no te casas perderemos nuestra empresa y todo - lo miro buscando la cordura en su expresión
- No es posible que me digas algo así tan tranquilo, insisto que esto es una broma y una de muy mal gusto - le digo muy molesta
Estoy caminando de un lado a otro sin parar, en eso golpean la puerta de mi habitación, mi padre se tensa y me observa con cuidado.
- Permiso - dice la cabeza de un hombre muy atractivo, si no estuviera tan molesta hasta le daría una sonrisa
- ¿Qué necesita? - digo de forma cordial
- Bueno hablar contigo primero y ya después bajar con los invitados que cada minuto más murmuran cosas - dice levantando los hombros
- Pasa hijo, yo los espero abajo - dice el cobarde de mi padre, ¡sí cobarde!
- Creo que no tenemos el placer - me dice entrando en mi cuarto
- Concuerdo con usted - respondo cruzando mis brazos
- Me presento soy Mason, su prometido - me dice sonriendo y pierdo el olor en mi rostro.
Debo tener una expresión terrible para que el pobre Mason me tomara con cuidado y me sentara en mi cama mientras me daba agua para que reaccionara.
- No entiendo, ¿Cómo puedes estar tranquilo con o de casarnos? - le pregunto al ver que para él es como si lo supiera hace tiempo
- Lo supe hace una semana, escuche a tu padre hablando con el mío sobre ese contrato, lo que fue una estupidez de jóvenes. Al enterarse que ambos serían padres uno de niño y otra de niña, ebrios y bueno gracias a mi abuelo que siempre fue un idiota interesado crearon ese acuerdo, donde decia que debiamos casarnos por un minimo de tres años o perdian todos su bienes. Por eso vengo a hablar contigo, yo puedo hacerlo y quiero decirte que no forzaré nada, solo seremos dos desconocidos viviendo juntos y al pasar los tres años cada uno tiene lo que le pertenece y continúa con su vida - me dice sonriendo
Creo que estoy viviendo en un universo paralelo, eso debe ser. No puedo creer que esto me esté pasando a mi.
- ¿No tenías novia? ¿Piensas dejar todo por las tonterías que hicieron nuestros padres? - le digo aun asimilando todo esto.
Nada de esto está bien, no entiendo cómo fue que toda mi vida se fue a la mierda por un acuerdo que firmó mi padre hace muchos años atrás. Ni siquiera había nacido cuando lo hizo. No tengo la culpa de nada con respecto a eso, debería ser ilegal hacer algo así.
- No tengo novia, no pensaba tenerla. No te seré infiel ni dejaré tu nombre mal durante los tres años, pido lo mismo a cambio... - me dice tan tranquilamente que me dan ganas de golpearlo.
Mirándolo bien es bastante guapo, tiene los ojos azul grisáceo, una barba de dos días y el cabello castaño. Por un momento creo perderme en el azul de sus ojos, sin embargo vuelvo a la realidad al darme cuenta de que espera una respuesta a algo que me pregunto, que obviamente no escuche
- ¿Eh? - es lo único que sale de mi boca
- Si estás de acuerdo en lo que te comenté recientemente, no eres la única a la que no le gusta la idea, creeme que no estoy feliz con esto. Sin embargo pienso en el futuro, no quiero perder mi legado familiar por no poder estar tres años junto a una chica que no conozco, sin contar con que no tendremos que estar juntos en privado como esposos. Claramente delante de los demás debemos aparentar que somos felices, pero creo que el sacrificio vale la pena. Repetiré lo que no escuchaste, no te dejaré mal delante de nadie, nadie me verá siendo infiel y espero lo mismo de tu parte, ya podemos con el tiempo pensar ideas para que nadie se de cuenta - me dice mirándome expectante
- Estoy asimilando todo, no es fácil saber que a mis 21 años me voy a casar con alguien de quien solo sé el nombre, por ese mismo motivo comprenderás que no puedo confiar ciegamente en tu palabra sobre lo de ser infiel, hazte desde ya la idea de que no estaremos juntos de forma íntima, eso no va a pasar. Yo seguiré mis estudios este tiempo y cuando termine con ellos me enseñarás con las cosas de la empresa de mi padre para poder manejarla de forma correcta cuando pasen los tres años - digo levantándome de donde estaba sentada
- Entonces tenemos un trato, podemos conversar mas reglas entre los dos, pero ahora la gente nos espera, prometida - dice sonriendo y guiñando un ojo
- Esto no será nada bueno - murmuro más para mi que para él, pero para mi mala suerte me escucha y lo hace sonreír más
- Ve el lado positivo de todo esto, no tendrá que vivir con tus padres durante estos tres años - me dice sonriendo
- ¿Cuántos años tienes? - pregunto mirando su rostro pensativa
- 26 años fisicamente, psicologicamente ya es otra cosa - responde tomando mi mano y mirando al frente
En ese momento me doy cuenta de que todos nos observan con curiosidad, creo que hasta yo lo haría, esto no se ve todos los días. Sonrío de forma automática como me han enseñado desde pequeña, mi madre y su enseñanza sobre el qué dirán. Lo que dirían al saber todo lo que está pasando con este compromiso para matrimonio. Quisiera gritar y dejarles ver a todos los presentes que todo es mentira, la sonrisa y la mano de Mason en mi cintura mientras comenta que el amor nos llegó sin avisar y que por eso nos casaremos, hasta he tenido que aguantar insinuaciones sobre embarazos.
Es que no tienen vida que están pendientes de la mía, porque no termina todo esto de una vez. Solo quiero dormir y pensar que todo esto fue una pesadilla, que nada de esto es real. Miro a mi madre sonreír orgullosa por la pronta boda de su única hija, me sorprende ver cómo cuenta que siempre supo que estábamos destinados el uno al otro, ¡si ni siquiera lo conocía hasta hace unos minutos!
La reunión avanza y miro cada minuto el reloj, solo quiero irme de aquí. Ni siquiera quiero dormir en esta casa, no tengo amigas leales y sinceras, no puedo contar esto a nadie, estoy segura que si le cuento a alguna de mis amistades terminará en las noticias como el chisme de la semana.
Suspiro cuando comienzan a despedirse y me tenso cuando Mason se acerca a mi odio y dice
- Tenemos que hablar, podemos ir a conversar a otro lado - sopeso la idea por un momento y con tal de salir de aquí voy a donde sea.
- De acuerdo, vamos a conversar nuestro acuerdo, independiente del que firmaron nuestros padres - le digo tomando su mano, me acerco a mis padres y sonrío al ver que se despiden de unas personas - si me permiten - alcanzo a decir, pero Mason me interrumpe
- Suegros, si me permiten quiero llevar a mi prometida a dar un paseo - les dice con una sonrisa encantadora
- Por supuesto querido - responde mi madre sonriendo
Mi padre no tiene la misma sonrisa que mamá, solo asiente después de mirarme y darse cuenta de que no quiero ni verlo por ahora. Me siento demasiado molesta y traicionada por todos. Siento que soy un juguete, mejor dicho una mercancía que está siendo cambiada para mantener la empresa en la familia. Me cuestiono incluso si siempre fue este mi propósito al nacer, quizás.
Nos retiramos de la casa de mis padres en silencio, ambos con una sonrisa hasta que nos subimos a su auto, es como si fuera un teatro, dejamos de sonreír en un segundo y nos sentamos lo más alejados el uno del otro. Mason se aclara la garganta y le dice al chofer que vamos al hotel.
- Solo vamos a hablar, creo que nos faltará tiempo para aclarar todo - dice más para sí mismo que para mí.
Suspiro y miro por la ventana del vehículo para despejar mi mente, solo quiero dormir, no sin antes aclarar todo el Mason. Lo mejor es dejar todo listo sobre nuestro "matrimonio" solo pensar en eso me dan escalofríos.
Llegamos al mejor hotel de la ciudad, él baja y me ayuda a hacer lo mismo, si algo rescato es que Mason es un caballero. Nos montamos en el ascensor en silencio, ni siquiera miro que piso vamos, voy retorciendo mis dedos mientras pienso en todo lo que quiero poner como condición en este acuerdo.
Al salir del ascensor entramos a una suite enorme que tiene dos habitaciones, con salón y una estancia donde se ubica Mason invitándome a sentarme a su lado. Lo hago y me siento nerviosa, ansiosa y agotada por partes iguales.
- Tengo una copia del contrato firmado por nuestros padres, ellos no saben que la tengo, si quieres la puedes leer, pero lo he hecho más veces de las que quieres saber y no hay forma de anular eso - me dice tomando una carpeta que tenía a su derecha
La verdad es que no tengo cabeza para leerla en estos momentos, creo que la palabra de Mason cuando dice que no hay forma de anular el contrato. Está igual de poco feliz que yo con la idea de casarnos.
- No tengo cabeza para leerlo, prefiero que dejemos claro nuestro acuerdo. Ya mañana si me siento un poco mejor del dolor de cabeza que tengo leo con detalle el documento - le digo devolviéndole la carpeta
- Entiendo, bueno no quiero que creas que me estoy aprovechando por saber antes que tu sobre esto, pero me tomé la libertad de redactar un acuerdo, el que quiero que leas y podemos agregarle lo que tu quieras antes de firmar, puedes leerlo en calma en la habitación de la derecha y mañana a primera hora finiquitamos todo. Ha sido una noche muy larga y no quiero que mañana te arrepientas de firmar algo apresurada - me dice con calma y veo un poco de ternura en sus ojos
Si que estas mal.
Callate conciencia, solo es cansancio mental y estrés por todo lo que pasó esta noche.
- Me parece bien y gracias por todo - le digo de forma sincera
Después de todo ha sido el único sincero conmigo, no tiene malas intenciones
Hasta el momento...
Creo que está en la misma situación que yo, ambos estamos en esto por culpa de nuestros padres, no pudimos ni opinar y por eso entiende mi aflicción.
Me despido de él, lo veo quedarse sentado mientras se sirve un trago, quisiera pedirle uno para mi igual, pero no estoy acostumbrada al alcohol y podría cometer una locura, mejor me voy a leer el acuerdo y me centro en tomar notas sobre mis ideas.
Estando sola lo primero que hago es quitarme el vestido y quedarme en ropa interior, me suelto mi cabello rubio y voy al baño a lavar mi rostro, por suerte me quito casi todo el maquillaje. Me siento en la cama y suspiro nuevamente, tomo la carpeta y tiene hojas en blanco y lápiz para añadir mis notas o reglas.
Leo y me sorprende darme cuenta que no solo pensó en él, también en mi.
El primer punto dice que ninguno se faltará el respeto de ninguna manera, no prohibirá nada con respecto a los gustos y amistades que tenga cada uno. No se dirá nada sobre salidas sin pedir explicaciones de donde se va.
Segundo, se apoyaran en los tres años que duré el acuerdo, como compañeros de equipo, delante de los demás se fingirá amor y a solas solo amistad.
Tercero, se deberá lealtad y honestidad, si se desea estar con otra persona se debe hacer bajo la autorización de la otra persona siempre y cuando sea algo sexual nada de amantes fijos o involucrar sentimientos con otras personas durante estos tres años.
Cuarto, las salidas a eventos sociales decidirán juntos si asistir o no, depende de ambos.
Quinto, después de los tres años nadie dirá nada sobre el acuerdo, simplemente se divorciaran y explicaran que no funciono, que solo se quieren como amigos.
Sexto, nunca se contará a nadie sobre este ni el otro acuerdo, se quedará solo entre los participantes de dichos tratos.
Séptimo, la intimidad entre Mason y Paige se dará solo si ambas partes están de acuerdo y con la condición de que no se involucren sentimientos.
Octavo, ambos pondrán de su parte para crear una amistad en la que se tendrá la confianza suficiente para decirle al otro si algo le molesta de su forma de vivir en la casa que tendrá que compartir por tres años.
Noveno, si la amistad no se da entre ambos se intentará llevar una relación cordial para mantener un ambiente libre de rencor en casa.
Décimo y último, si alguno llega a tener algún sentimiento por el otro debe decirlo para buscar la manera de resolver eso y así cuando terminen los tres años no sufra por la separación en el tiempo acordado.
Leo varias veces y pienso en que puedo agregar, la verdad es que está bien todo lo que puso, no tengo nada que objetar sobre sus condiciones. Creo que podría agregar algo, pero primero debo leer lo que pone en el otro acuerdo de nuestros padres.
Por ahora solo quiero cerrar los ojos y olvidar todo, mi cabeza está apunto de estallar del dolor que tengo.
Me acomodo con ropa interior encima de la cama.
Al día siguiente despierto arropada y ni recuerdo como lo hice, recuerdo que me lance a la cama y nada más, me sentía demasiado agotada. Me remuevo al sentir la luz entrar por la ventana, volteo mi cuerpo y pego un grito al darme cuenta de que Mason está sentado en la silla que está frente a la cama.
- Lo siento, no quería asustarte - me dice levantando las manos en señal de rendición
- ¿Qué haces aquí? - pregunto mientras me cubro con la manta de la cama mis pechos
- Bueno vine a ver si estabas despierta, te cubrí con una manta porque no lo hiciste anoche. Me quedé viendo que no anotaste ninguna condición - me responde señalando la hoja a su lado
- Creí que debía leer el otro primero, para ver si ellos habían fijado algo que no sea de mi agrado en su acuerdo - le digo nerviosa
- Aquí está, no es por ser pesado, pero me gustaría dejar listo esto cuanto antes - me dice afligido
- Ok, entiendo. Te molestaría prestarme un buzo deportivo tuyo o una camiseta para usar, no quiero andar con el vestido de anoche - le digo sonrojada
- Claro, iré por ropa - responde saliendo de la habitación
Mientras va por la ropa leo el acuerdo de nuestros padres y quiero matar al mio. Este acuerdo es una mierda, no tiene nada lógico, son dos borrachos firmando ante un maldito notario que ni siquiera sé cómo les permitió hacer esto en sus estados de ebriedad.
Dice que a mis 21 años me casaré con el hijo ya nacido de su amigo, que tendremos que estar un mínimo de tres años casados o la parte que rechace cumplir el acuerdo deberá entregar su empresa y fortuna a la otra parte. Cabe destacar que en esos años estaban recién partiendo en el mundo de los negocios, quizás nunca pensaron que serían tan ricos e importantes. Eso no quita la estupidez que hicieron, más encima la entregaron a un abogado que tenía que encargarse de hacer que se cumpla ese acuerdo.
Doy un pequeño salto en la cama al sentir la puerta ser abierta y cerrada, al levantar la vista veo a Mason con ropa formal que le sienta como anillo al dedo.
Totalmente de acuerdo con eso.
¿Qué estoy pensando? No tengo que ver con ojos de mujer a Mason,, será mi esposo y amigo por tres años, solo eso.
Si como digas.
Debo dejar de escuchar a mi maldita conciencia, no es sano y no lo será mientras esté casada con Mason.
- Tome lo más pequeño que tengo - me dice sonriendo y entregándome una muda de ropa
- Muchas gracias, de verdad te lo agradezco y con respecto a lo del acuerdo firmaré estoy de acuerdo con todo, aunque quiero saber ¿si en el futuro se me ocurre algo puedo agregarlo? - pregunto como niña pequeña con timidez
- Claro que puedes agregar lo que quieras, además la idea es que seamos amigos y no necesitemos escribir para entendernos - me responde
Tomo la hoja y la firmo, al terminar suspiro y me digo a mi misma "no hay vuelta atrás en esto"
Cierro los ojos un momento le sonrío a Mason para que vea que todo está bien.
Al terminar se despide de mí, me explica que debe firmar unos papeles y que me traen ropa de mi talla mientras desayuno, que se encarga de eso. Le agradezco y me centro en comer, no soy muy buena para el dulce, sin embargo como un poco de fruta y tomo leche como cada mañana en casa.
Después de desayunar me visto con la ropa que me mandó a traer Mason, debo decir que al ver todo nuevo me sorprendió, creí que enviaria alguien a mi casa por ropa.
Salgo con duda, sobre ir a casa, la verdad es que estoy tan molesta con mi padre que no quiero verlo, al menos por hora. Estoy centrada en eso cuando me asusto por mi celular que vibró en el bolsillo
"No tienes que ir a tu casa, puedes quedarte el tiempo que quieras"
Es de un número que no conozco, pero al ver la foto de perfil me doy cuenta de que es Mson,
¿Cómo consiguió mi número telefónico?
"¿Cómo tienes mi número?
"No te diré, solo te digo que yo por estoy quedándome en el hotel, para no verle la cara al mio. Entiendo si quieres quedarte"
Pienso y tiene razón, no quiero ir a casa, no tengo alguien de confianza donde ir y poder explicar lo que me está pasando. Mason es el único que puede entender esto.
"Gracias, la verdad es que no quiero ir a casa"
No me responde y guardo el celular para mirar el techo. No sé que hacer, mis clases no comienzan en unos días, así que no tengo como perder el tiempo.
Enciendo la televisión y cambio de canal cada cinco segundos frustrada porque nada me gusta. Mi mente comienza a recordar mis gustos, como si hubieran pasado mil años desde que era feliz viviendo con mis padres sin sospechar nada de lo que tendría que enfrentar.
Recordé que me gusta correr, hacer yoga, creo que es lo que necesito ahora. Llamo a recepción y pido una colchoneta para poder hacer yoga en el suelo, no tarda nada en llegar. Pongo música relajante y me olvido de todo lo demás. Siempre es bueno hacer yoga.
No se cuanto tiempo llevo en esto, pero me siento mucho mejor.
- Eres demasiado buena en yoga - escucho que me dicen y eso hace que pierda el control de mi cuerpo y termine con mi trasero en el suelo. Lo miro con mi mirada asesina, Mason de forma inteligente levanto las manos en señal de rendición
Niego con mi cabeza y escucho que él se aclara la garganta un poco nervioso, pero no entiendo el porqué de sus nervios.
- Verás, tengo una cena importante esta noche, me pidieron que llevara a mi prometida, porque su esposa se aburría en estas cenas de negocios. ¿Crees que puedas ir conmigo? - me pregunta ansioso
- No tengo problema, solo ayúdame a levantarme y tendré que ir a casa por un vestido o ¿es algo informal? - pregunto mientras el tiende su mano y me levanta
- Es informal, pero puedo pedir mas ropa para ti - me dice como si fuera fácil
- No quiero deberte, prefiero ir por un poco de ropa donde mis padres - le digo nerviosa
- Bien, podemos ir enseguida, así tienes tiempo de arreglarte sin prisas - me dice tomando mi mano y saliendo de la suite
Creo que se le esta haciendo costumbre tomar mi mano, no es que me moleste y al contrario debemos aparentar que estamos enamorados que mejor forma que ir de la mano a todos lados ¿no?