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Amor es más que palabras

Amor es más que palabras

Autor: : Roxi Tuck
Género: Moderno
Cassidy le dio todo a Franklyn. Ella le dedicó cinco años de su vida y él la abandonó: se iba a comprometer con otra mujer. Con corazón roto, se fue desesperada. Ella comenzó una nueva vida en otro lugar, sin saber que que el CEO inaccesible y frío la buscaría por todas partes. Cuando sus caminos se cruzaron de nuevo, se veía cien veces más hermosa y tenía a otro hombre a su lado. El arrepentimiento lo inundó. No pudo soportar más, le expresó su amor a la mujer: "Cariño, te extrañé mucho. Por favor, vuelve a mí. Prometo tratarte bien. Puedo darte lo que quieras. No puedo vivir sin ti". Sin embargo, Cassidy simplemente le dedicó una sonrisa desdeñosa. "Si no puedes vivir sin mí, ¿cómo es que todavía estás vivo? ¿Sabes qué? No quiero tener nada que ver contigo nunca más". El corazón de Franklyn se rompió en pedazos. Cuando la vio mirándolo, le cubrió los ojos y dijo con voz ahogada: "Por favor, no me mires con una daga en tu mirada. Algo me dice que todavía me amas". ¿Quieres saber qué les depara el futuro a Cassidy y Franklyn y cómo superarían los obstáculos que se interponían en el camino de su amor? ¡Ven a leer este libro!

Capítulo 1 Iba a comprometerse

En mitad de la noche, el silencio se vio traspasado por los gemidos de placer de una mujer. Al sentir el aroma del hombre que tenía encima, Cassidy Wright cayó en trance.

"¿Qué tienes en mente?".

Franklyn Pierce pareció darse cuenta del despiste de la muchacha. Dejó de besarle el cuello un segundo y levantó la cabeza para mirarla. Sus ojos eran muy amables, como si no fuera la misma persona poderosa que dirigía el Grupo Apex.

Él era innegablemente guapo. No solo tenía el rostro perfecto, sino también el cuerpo perfecto. Cassidy se sintió mal por distraerse en un momento así, así que le acercó la cara y le acarició con suavidad sus sensuales labios.

"Oh, nada... Solo pensaba en cómo conseguir el pedido de Empresas de Vanguardia".

El muchacho supo que mentía y su expresión se ensombreció.

Al momento siguiente, sus dedos vagaron hacia un lugar prohibido, y la chica no pudo evitar gemir. Los finos labios de Franklyn se curvaron alegremente, y espetó: "Ese es el castigo por tu distracción".

Él sabía a la perfección lo que ella quería en la cama.

Tras una apasionada ronda de sexo alucinante, Cassidy solo descansó unos minutos antes de levantarse para prepararle un baño.

Pero, a punto de querer abandonar la cama, Franklyn la agarró de la mano y le preguntó de repente: "¿Te preocupa el dinero o algo así? ¿Por qué pensabas en el trabajo mientras hacíamos el amor?".

Mientras hablaba, los ojos de Franklyn se fijaron en el hermoso cuerpo de Cassidy. A pesar de que acababan de atacarse como conejos, la joven aún podía sentir que la ardiente lujuria de sus ojos no se había extinguido por completo.

Sacudió la cabeza en respuesta a su pregunta. Como este hombre era siempre tan generoso, no le preocupaba el dinero.

En apariencia, Cassidy y Franklyn tomaban lo que necesitaban el uno del otro. Él codiciaba su cuerpo y ella, su dinero.

Pero solo Cassidy sabía que, en el fondo, ya no se trataba solo de dinero, sino que se había enamorado perdidamente de él a lo largo de los años.

Pero no podía decírselo, no la fueran a echar.

"No". La chica negó con la cabeza y cambió de tema. Sus ojos eran claros y sinceros. "¿Te vas pronto? Si no es así, te prepararé un tentempié nocturno".

Nada más decir esto, el celular del varón, que estaba en la mesita de noche, empezó a sonar. Al verlo, Cassidy cerró la boca de inmediato y procedió a ponerse el pijama de seda.

Entonces oyó que Franklyn le decía al celular con voz cariñosa: "Está bien, ya voy".

Tras colgar, él se giró y se levantó. Estaba por completo desnudo, pero no era nada de lo que avergonzarse. Se veía perfecto, como una escultura griega clásica.

"Surgió algo... Tengo que irme".

Al oír esto, Cassidy asintió obediente, aunque acababa de escuchar con claridad la coqueta voz femenina al otro lado de la línea.

Fue al guardarropa, le sacó su ropa y ayudó a Franklyn a vestirse. Cuando le arreglaba la corbata, no pudo evitar mirarlo a la cara y preguntarle: "Es bastante tarde. ¿A dónde va, señor Pierce?".

Él no le contestó y se limitó a fruncir los labios. Entonces, Cassidy supo que había dicho algo incorrecto, por lo que cerró la boca y le abrochó los gemelos en silencio.

Este hombre había nacido con una apariencia de noble; además, debido a su trabajo, su vestuario consistía únicamente en trajes de alta gama. Como resultado, parecía frío, distante e inaccesible.

La muchacha tomó la chaqueta y se dispuso a ponérsela. Al hacerlo, tocó sin querer una caja cuadrada que se encontraba en el bolsillo.

No tuvo que mirar dentro para saber lo que contenía. Evidentemente, era un anillo de compromiso.

Pero no para ella.

Tenía la corazonada de que su turbia relación con Franklyn terminaría después de esta noche.

Al día siguiente la despertaron las vibraciones de su celular. Cuando comprobó sus notificaciones, vio que el grupo de chat con sus colegas bullía con noticias emocionantes.

Lo esencial de la noticia era lo siguiente: Franklyn se iba a comprometer.

Ella siempre había mantenido un perfil bajo. Muy pocas personas de la empresa conocían su relación con el jefe, concretamente la secretaria de Franklyn y su propio ayudante.

La discusión en el grupo de chat estuvo muy animada.

Algunas chicas decían que se arrepentían de no haber intentado conquistar a Franklyn antes, pero era evidente que solo bromeaban.

Cassidy tenía la mirada perdida en la pantalla del celular. Había intentado seducir a Franklyn, ¿pero a dónde la condujo eso? Al final se quedaría sin nada...

Cuando por fin recobró el sentido, pulsó el enlace del chat de grupo, que la llevó a un sitio web de noticias. Como era de esperar, vio la atractiva cara de aquel hombre en la portada.

El título del artículo llamaba mucho la atención.

"El CEO del Grupo Apex se compromete el 15 de este mes con la hija soltera del presidente del Grupo Ascendente".

Capítulo 2 Realmente quieres irte

El texto en negritas hizo que a Cassidy le ardieran los ojos.

Debajo del texto aparecía una foto de Franklyn y Maggie Valdez, la hija del presidente del Grupo Ascendente. Los dos estaban abrazados en medio de la noche, junto al mar, luciendo como una pareja amorosa de ensueño.

La ropa que el chico traía en la foto era la misma que Cassidy le ayudó a ponerse la noche anterior, cuando se fue de su casa. Por un momento Cassidy no supo si la patética era ella o Maggie.

Después de cerrar el navegador, Cassidy tocó su conversación en WhatsApp con Franklyn. El último mensaje que el chico le envió fue la tarde anterior, para informarle que esa noche la visitaría.

Como Franklyn aún no le había dado el ultimátum a Cassidy, tal vez en esos momentos todavía estaba en la cama de Maggie.

Entonces Cassidy respiró hondo y se arrastró fuera de su cama. Estaba decidida a romper con Franklyn, incluso si él nunca se lo mencionó.

No era su estilo rogarle al chico que se quedara, a pesar de que su amor por él se había hecho más profundo en los últimos años.

Después de asearse, Cassidy se arregló y corrió a la empresa. Tan pronto como llegó, presentó su solicitud de traslado a la oficina de Canadá para ocupar el cargo directivo vacante.

Nadie quería ese cargo, sin embargo, en esos momentos ella sentía que estaba hecho a su medida.

Cassidy creyó que su transferencia sería aprobada sin ningún problema. Sin embargo, inesperadamente, cuando regresó de una reunión, recibió un correo electrónico que rechazaba su solicitud.

Con una expresión de preocupación en el rostro, inmediatamente llamó al departamento de personal, cuya explicación la dejó muy confundida...

Al otro lado de la línea, la directora de dicho departamento, Raya Todd, se encogió de hombros y explicó: "Señorita Wright, no hay nada que yo pueda hacer. Su solicitud de transferencia fue rechazada directamente por el gran jefe".

Cassidy arrugó la frente al escuchar eso. ¿El gran jefe? Entonces, ¿era Franklyn quien estaba detrás de eso? Pero, ¿qué era lo que pretendía?

Fue Cassidy quien tomó la iniciativa de irse del país. ¿No era eso lo mejor para ambos?

Por muy confundida que la chica estuviera, no podía protestar, por lo que se limitó a decir: "Comprendo. Gracias, Raya".

Después de colgar, Cassidy se dispuso a pensar profundamente. Cuando por fin tomó una decisión, se dirigió a la oficina de Franklyn. Debido a que rara vez iba a verlo en su oficina, le resultó un poco estresante.

Tami Sugden, la secretaria del CEO, se sorprendió cuando vio a Cassidy ahí. Luego, al recordar las noticias de moda de ese día, Tami pensó que Cassidy había ido a crear problemas, por lo que de repente su sonrisa se volvió un poco tensa.

"Señorita Wright, ¿qué puedo hacer por usted?", preguntó la secretaria con rigidez.

"Quiero ver al CEO. Infórmaselo, por favor", respondió Cassidy, sonriendo cortésmente.

Como Tami sabía de la relación turbia que existía entre Franklyn y Cassidy, se puso un poco nerviosa cuando vio a la chica tan tranquila.

La secretaria llamó a Franklyn a través del intercomunicador, después de lo cual, Cassidy escuchó la voz profunda del hombre decir: "Déjala pasar".

Cuando Cassidy entró en la oficina, encontró a Franklyn ocupado en su escritorio, leyendo un informe. Tenía la camisa arremangada, lo que dejaba al descubierto sus fuertes brazos.

"Señor Pierce...". Dicho lo anterior, la chica se detuvo a unos metros del escritorio de Franklyn, manteniendo una distancia profesional con él. "¿Puedo preguntarle por qué rechazó mi solicitud de transferencia?".

Sin embargo, el hombre ni siquiera levantó la vista del informe. Como Cassidy no quedó convencida, agregó: "Soy la directora de ventas más joven de la empresa. Mi desempeño es de primer nivel y supera al resto del departamento comercial. Por esa razón, considero que estoy calificada para ocupar el cargo vacante en Canadá".

Franklyn era un hombre con un fuerte sentido del control, por ende, a lo largo de los años, Cassidy siempre le había sido obediente como una gatita mansa. Fue gracias a eso que pudo permanecer a su lado durante todos esos años.

De hecho, esa fue la primera vez que lo interrogaba.

Frunciendo los labios, Franklyn sacó un cigarrillo de la cajetilla que estaba en la esquina de su escritorio. Después de encenderlo sin prisa, exhaló una espesa bocanada de humo.

A continuación, por fin preguntó: "¿De verdad quieres irte?".

Cassidy asintió en respuesta.

"¿Por qué?".

"Creo que he demostrado ser la mejor candidata para ocupar ese cargo".

Franklyn la miró entrecerrando los ojos. Luego, riéndose entre dientes comentó: "Eres una chica muy inteligente. Sabes perfectamente que no era eso a lo que me refería".

Cassidy hizo una pausa, y luego levantó la cabeza para encontrarse con la mirada penetrante del hombre. "Señor Pierce, pronto se comprometerá en matrimonio. Por esa razón, lo mejor para usted, para la señorita Valdez y para mí es que me vaya del país cuanto antes".

¡Qué considerada y comprensiva era Cassidy! Tan pronto como se enteró de que Franklyn estaba a punto de abandonarla, no solo no hizo una escena, sino que también tomó la iniciativa de irse del país. Cualquier hombre normal le habría estado agradecido por ser tan comprensiva.

Sin embargo, era evidente que Franklyn no era un hombre normal. Por esa razón, después de escuchar la explicación de Cassidy, su expresión se ensombreció.

Luego, después de apagar su cigarrillo, se levantó y caminó hacia ella. La alta sombra del hombre la envolvió inmediatamente, haciéndola temblar ligeramente.

"Entonces, ¿lo que quieres es abandonarme?".

¡Maldita sea! Pero él se comprometería con otra mujer. ¿Por qué hizo que pareciera que era él quien sería abandonado?

Cassidy estaba a punto de quejarse, cuando de repente Franklyn le rodeó la cintura con los brazos, obligándola a mirarlo directamente a los ojos.

La chica pudo ver un destello de luz a través de los fríos ojos de Franklyn. La nuez de Adán del hombre se balanceó ligeramente en su garganta, lo que hizo que Cassidy retrocediera inconscientemente.

Después de haber estado con Franklyn durante tanto tiempo, ella sabía muy bien cómo lucía cuando quería sexo, y justamente ese era su aspecto en ese momento.

Pero, estaban en el trabajo...

Franklyn no le dio tiempo a Cassidy para pensar, ya que al segundo siguiente, presionó sus labios contra los de ella. Fue un beso feroz y apasionado. Cassidy nunca había podido seguir el ritmo de los apasionados besos de Franklyn.

Unos segundos después, cuando el hombre la cargó y la llevó al sofá, la cordura de Cassidy estaba al borde del colapso.

Por suerte, de alguna manera logró aferrarse a los últimos vestigios de su prudencia, antes de que esta se desmoronara por completo. "Señor Pierce, estamos en su oficina...", susurró la chica con una voz temblorosa.

Capítulo 3 Carta de renuncia

A pesar de la leve reticencia de Cassidy, los ojos lujuriosos de Franklyn vagaban hasta sus labios por un momento. Luego resopló y, con decisión, comenzó a desabotonarle la blusa.

Cuando los suaves pechos de la chica quedaron expuestos casi por completo, los ojos de Franklyn ardieron de lujuria aún más.

Justo en ese momento, se escucharon unos golpecitos repentinos en la puerta.

Ante eso, Franklyn suspiró de exasperación y gritó: "¡Vete!".

"Jefe, la señorita Valdez vino a verlo", informó la voz de Brayan Powell, el asistente de Franklyn. Al escuchar eso, este último hizo una pausa por una fracción de segundo, y luego se alejó de Cassidy sin dudarlo.

Después de arreglarse la corbata, regresó a su escritorio. En cuestión de segundos volvió a su habitual actitud fría y distante, dejando a Cassidy sola en el sofá, como si fuera un juguete usado.

Por alguna razón, la chica sintió un dolor punzante en el corazón.

Sin embargo, en esos momentos no tenía tiempo para pensar en ello. En cambio, rápidamente se abotonó la blusa y se alisó la falda arrugada. Justo cuando se levantaba del sofá, Maggie abrió la puerta y entró, esbozando una brillante sonrisa.

"Franklyn, te traje...".

Hizo una pausa cuando vio a Cassidy parada frente al sofá.

"Lo siento. Franklyn, ¿interrumpí tu trabajo?".

El hombre miró a la recién llegada con una expresión cariñosa que Cassidy nunca antes le había visto. "No, claro que no".

Luego se volvió para mirar a Cassidy, a quien con frialdad le dijo: "Ya puedes volver a tu trabajo".

Su tono fue tan frío como el hielo, como si no fuera el mismo hombre que un momento antes la había besado tan apasionadamente. A pesar de que Cassidy sintió un sabor amargo en la boca, logró forzar una sonrisa y responder: "Entendido, señor Pierce".

Un segundo después, salió de la oficina obedientemente. Cuando se giró para cerrar la puerta, vio a Maggie trotando hacia Franklyn, rodearle el cuello con los brazos y besarlo en la mejilla. "Debes de estar muy cansado por lo de anoche, así que te traje un poco de sopa de pollo, ¡que yo misma preparé! Es la primera vez que cocino, así que espero que te guste".

Mientras Maggie hablaba, miró a Franklyn con ojos brillantes, como los de una cierva. Al captar el mensaje implícito en las palabras de la otra chica, Cassidy cerró la puerta rápidamente y luego, sin expresión alguna, caminó hacia el ascensor.

Cuando regresó a su oficina, enterró la cara entre sus manos y suspiró profundamente, pensando en lo íntimos que unos momentos antes se comportaron Maggie y Franklyn. Por más que lo intentaba, no podía deshacerse de la molestia y la inquietud que le provocó verlos juntos.

A pesar de que creyó que estaba mentalmente preparada para esa realidad, no pudo evitar sentirse muy triste.

Después de desplomarse en la silla de su escritorio, pensó por un momento. Si Franklyn insistía en rechazar su traslado a Canadá, entonces no tendría más remedio que renunciar, a pesar de que llevaba muchos años trabajando para el Grupo Apex.

No le importaba que tuviera que dejar al hombre que amaba, sin embargo, se sentía un poco apenada por renunciar al cargo por el que había trabajado tan duro.

Cassidy estaba perdida en sus pensamientos cuando su asistente, Emely Singh, irrumpió repentinamente en su oficina y le dirigió con una mirada extraña.

En ese momento, Cassidy por fin volvió a sus sentidos. "¿Qué sucede?".

"El representante de Empresas de Vanguardia aceptó recibirnos".

Cassidy era responsable de las ventas de grandes líneas de producción mecánica en el Grupo Apex, y Empresas de Vanguardia tenía un gran poder adquisitivo. La chica había estado trabajando durante más de medio año para conseguir ese pedido, no obstante, no había tenido la oportunidad de reunirse con el representante de compras de la otra compañía.

Entonces, cuando Emely le informó que por fin habían logrado conseguir una cita con ellos, sus ojos apagados se iluminaron. ¡Por fin recibió buenas noticias! "¿Cuándo es la cita?".

"Revisé su agenda y descubrí que esta noche está desocupada, así que hice una cita con ellos para cenar". Emely era una joven que apenas un año atrás se había graduado de la universidad. Con su coleta alta y su energía inigualable, lucía muy juvenil.

"Comprendo", dijo Cassidy con un asentimiento. E inmediatamente agregó: "Por favor haz una reserva en un restaurante mexicano de alta gama".

Por lo que Cassidy podía recordar, al representante de compras de Empresas de Vanguardia le gustaba la comida picante, de modo que la comida mexicana le pareció una buena opción.

Emely asintió en respuesta, pero no se fue de inmediato. En cambio, miró a Cassidy con una expresión vacilante. Parecía que quería decir algo, pero se abstuvo después de pensarlo mejor.

"¿Hay algo más?", preguntó Cassidy.

Respirando profundamente, Emely se armó de valor y, haciendo de tripas corazón respondió: "Señorita Wright, ¿ya vio las noticias de chismes de hoy? Hay un artículo acerca de usted...".

Luego, sin esperar la respuesta de su jefa, la chica salió de la oficina a toda prisa, como si estuviera huyendo de una bomba de relojería.

Frunciendo el ceño, Cassidy sacó su celular y se dispuso a revisar las noticias. Unos segundos después, su rostro se puso pálido como una sábana.

Algunos paparazis les tomaron fotos y videos a ella y a Franklyn. Resultaba muy fácil reconocer al chico, mientras que su rostro estaba un poco oscurecido.

Sin embargo, cualquiera que la conociera definitivamente sabría que era ella la que aparecía en esas fotos. No era de extrañar que unos momentos antes, Emely estuviera tan ansiosa.

El compromiso inminente entre Franklyn y Maggie se convirtió en tema de moda apenas esa mañana. Ahora que había salido una noticia tan controvertida, naturalmente ganó mucha atención en Internet. Algunos entrometidos incluso comenzaron a buscar información acerca de la misteriosa dama.

Cuando la relación entre Cassidy y Franklyn inició, ambos estaban solteros, de modo que no había nada que temer si hubiese sido expuesta.

Pero ahora que esas fotografías y videos fueron expuestos en un momento tan crítico, ¡cualquier persona normal pensaría que Cassidy estaba tratando de sabotear el compromiso de Franklyn para poder convertirse en la señora Pierce!

Cassidy sabía perfectamente que Franklyn odiaba a las personas que le jugaban trucos sucios. En los últimos años, había visto a muchas mujeres intentar timarlo, y todas terminaron sufriendo miserablemente.

Tres años atrás, una cazafortunas usó ese mismo truco; trató de ganar fama codeándose con un hombre muy poderoso como Franklyn.

Sin embargo, la próxima vez que Cassidy vio a esa chica, ya se encontraba trabajando como recepcionista en un hotel de nivel medio.

Visiblemente agitada, Cassidy le envió un mensaje a Brayan.

Entretanto, en el segundo piso, Franklyn acababa de despedirse de Maggie. Cuando el hombre se giró, notó la mirada vacilante de su asistente. Entonces, con gesto de desaprobación, dijo: "Si tienes algo que decir, solo escúpelo".

Al escuchar eso, Brayan abrió la boca, pero no pudo pronunciar ni una palabra. Un par de segundos después, por fin le entregó su celular a Franklyn y le susurró: "Lo mejor será que lo vea usted mismo. Alguien los ha expuesto a usted y a la señorita Wright".

A continuación agregó: "La señorita Wright me acaba de enviar un mensaje de texto para informarme que no fue ella quien filtró la noticia. También quería que le informara que le envió por correo electrónico su carta de renuncia, diciendo que esperaba que pudiera permitirle irse de la empresa lo antes posible para no causarle más problemas".

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