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Amor fuera del Sistema

Amor fuera del Sistema

Autor: : Tao Su
Género: Romance
Sofía Navarro, mi carrera como enóloga y la viña familiar dependían de un matrimonio por contrato con el arrogante Mateo Valdés. Siempre creí destinada a un final feliz con mi amor de la infancia, Lucas Herrera. Pero Mateo, convencido de ser el "villano" de una "novela barata", orquestó su propia elaborada "muerte" para liberarnos a mí y a Lucas. Su desaparición me sumió en una culpa abrumadora, revelando un amor por él que jamás me permití sentir. Los celos de Lucas por nuestra farsa matrimonial desencadenaron un terrible accidente para la familia de Mateo, encendiendo mi furia justiciera. Tras mi venganza contra Lucas, me vi envuelta en un accidente propio, despertando en un surrealista "sistema" de control narrativo. Este ente me reveló que era solo un personaje programado, insistiendo en que regresara a mi "guion" de "felicidad" con Lucas. Querían borrar mis recuerdos y manipular mi destino, reduciendo mi existencia a un mero papel preescrito. ¿Todo lo que creí mío, mis emociones, mis decisiones, era una farsa dictada por una fuerza invisible? Me negué rotundamente a ese destino impuesto, a esa "felicidad" vacía. Con una valentía inesperada, renuncié a todo: mi nombre, mi talento, mi historia, incluso mis propios recuerdos claros. Me convertí en Clara Montes, una "nadie", solo para romper el maldito guion. ¿Podrá este sacrificio desafiar al destino y permitirnos a Mateo y a mí escribir un nuevo y auténtico final?

Introducción

Sofía Navarro, mi carrera como enóloga y la viña familiar dependían de un matrimonio por contrato con el arrogante Mateo Valdés.

Siempre creí destinada a un final feliz con mi amor de la infancia, Lucas Herrera.

Pero Mateo, convencido de ser el "villano" de una "novela barata", orquestó su propia elaborada "muerte" para liberarnos a mí y a Lucas.

Su desaparición me sumió en una culpa abrumadora, revelando un amor por él que jamás me permití sentir.

Los celos de Lucas por nuestra farsa matrimonial desencadenaron un terrible accidente para la familia de Mateo, encendiendo mi furia justiciera.

Tras mi venganza contra Lucas, me vi envuelta en un accidente propio, despertando en un surrealista "sistema" de control narrativo.

Este ente me reveló que era solo un personaje programado, insistiendo en que regresara a mi "guion" de "felicidad" con Lucas.

Querían borrar mis recuerdos y manipular mi destino, reduciendo mi existencia a un mero papel preescrito.

¿Todo lo que creí mío, mis emociones, mis decisiones, era una farsa dictada por una fuerza invisible?

Me negué rotundamente a ese destino impuesto, a esa "felicidad" vacía.

Con una valentía inesperada, renuncié a todo: mi nombre, mi talento, mi historia, incluso mis propios recuerdos claros.

Me convertí en Clara Montes, una "nadie", solo para romper el maldito guion.

¿Podrá este sacrificio desafiar al destino y permitirnos a Mateo y a mí escribir un nuevo y auténtico final?

Capítulo 1

Mateo Valdés marcó un número.

"Soy yo. Prepara todo. Necesito que parezca un accidente de montaña. Dinero no es problema."

Colgó.

Miró el teléfono.

Dinero.

El dinero lo arreglaba todo.

O casi todo.

Pagó la cuenta del café con un billete grande, sin esperar el cambio.

Salió a la calle bulliciosa de Mendoza.

El sol de la tarde pegaba fuerte.

Subió a su auto de lujo, el aire acondicionado enfriando el cuero caliente.

Condujo sin rumbo fijo por un rato, luego enfiló hacia la mansión Valdés.

Una fortaleza de piedra y viñedos que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.

Su hogar. Su cárcel.

Entró.

El silencio de la casa era pesado, solo roto por el eco de sus pasos en el mármol.

Sofía Navarro estaba en el gran salón, de espaldas a él, mirando por el ventanal hacia los viñedos.

Llevaba un vestido sencillo, elegante.

Su pelo oscuro recogido en una coleta.

No se giró cuando él entró.

Mateo se sirvió un whisky.

El hielo tintineó en el vaso.

"¿Alguna novedad?", preguntó él, la voz neutra.

Sofía se giró lentamente.

Sus ojos oscuros lo evaluaron, fríos.

"La cosecha de este año será excepcional", dijo ella. Su voz era profesional, distante. "El nuevo sistema de riego que implementaste funciona."

"Me alegro", respondió Mateo.

No era de eso de lo que quería hablar.

Se acercó a ella, invadiendo su espacio personal.

Sofía no retrocedió, pero su cuerpo se tensó.

"Cumple tu parte del trato", dijo él, en voz baja.

Ella lo miró, una chispa de desafío en sus ojos.

"Estoy cansada, Mateo. Hoy tuve un día largo en la universidad y luego en la viña."

"El contrato es claro", insistió él. "Deberes conyugales."

Una mueca de asco apenas visible cruzó el rostro de Sofía.

"Hoy no", dijo ella, firme. "Mañana tenemos esa cena con los inversores. Necesito estar presentable."

Mateo sintió una punzada de frustración.

Pero también un extraño alivio.

"Bien", cedió él, sorprendiéndose a sí mismo.

Sofía pareció sorprendida por su fácil concesión.

"Voy a revisar mis apuntes para la presentación de mi proyecto de tesis", dijo ella, ya caminando hacia la puerta. "Es importante."

"Claro", murmuró Mateo.

Ella se detuvo en el umbral.

"Lucas vendrá mañana por la mañana. Necesito discutir con él unos detalles técnicos de la viña."

Lucas Herrera.

El amigo de la infancia. El colega enólogo. El verdadero amor de Sofía, según el guion.

Mateo apretó la mandíbula.

"Perfecto", dijo, forzando una sonrisa.

Sofía asintió y desapareció por el pasillo.

Mateo se quedó solo, mirando la copa en su mano.

"Adiós, Sofía", susurró al aire. "Ojalá seas feliz."

Pero no se lo dijo a ella.

Nunca se lo diría.

Recordó el día que la conoció.

Ella, una estudiante brillante, desesperada.

Su familia, al borde de la ruina. Una mala cosecha, deudas.

La pequeña viña familiar, su único legado, a punto de perderse.

Y él, Mateo Valdés, el heredero caprichoso, obsesionado con su belleza y su talento.

Le ofreció un trato.

Él salvaría a su familia, pagaría sus estudios.

A cambio, ella sería su novia. Su trofeo.

"Hasta que me canse", había dicho él con crueldad.

Ella había aceptado. Con el corazón encogido, lo supo después.

Pero él no era el único villano.

Había algo más.

Una fuerza. Un guion.

El accidente de auto, hacía unos meses.

Casi muere.

Y en la oscuridad, lo vio.

Su vida era una farsa. Una novela barata.

Él era el villano posesivo, destinado a un final trágico.

Sofía, la heroína, destinada a Lucas.

Cada evento, cada palabra, cada emoción, preescrita.

La forma en que Sofía siempre prefería a Lucas, la forma en que sus ojos brillaban por él.

La forma en que ella lo toleraba a él, Mateo, solo por necesidad.

Todo encajaba.

No.

Se negaba a cumplir ese papel.

Si el guion decía que debía morir, entonces él elegiría cómo y cuándo.

Y se llevaría el secreto a la tumba.

O a su nueva vida.

Capítulo 2

Esa noche, Mateo no durmió.

Dio vueltas en la cama king size, la otra mitad vacía y fría.

Sofía dormía en la habitación de invitados, como casi siempre.

El contrato no especificaba compartir la cama todas las noches, solo "deberes conyugales" cuando él lo requiriera.

Últimamente, él no requería nada.

El pensamiento de su cercanía forzada le revolvía el estómago.

Se levantó al amanecer.

El cielo de Mendoza empezaba a teñirse de rosa.

Llamó al jefe de personal.

"Prepara mis cosas de montañismo. Las mejores. Y una mochila ligera con lo esencial para unos días."

"Sí, señor Valdés."

"Cancela todas mis citas de la próxima semana. Di que estaré fuera, incomunicado."

"Entendido, señor."

Luego, se sentó en su escritorio y escribió una carta a sus padres.

Larga, detallada.

Explicándoles la verdad. Su verdad.

Su despertar. El guion. Su plan de escape.

Les rogaba que mantuvieran el secreto. Por el amor que le tenían.

Sabía que lo harían. Eran sus padres. Lo amaban.

No los llevaría con él. Sería demasiado complicado. Demasiado arriesgado.

Ellos tenían su vida, su bodega. No podía arrastrarlos a su locura.

Guardó la carta en un sobre lacrado. La dejaría en un lugar seguro para que la encontraran después.

Después de su "muerte".

Salió de la mansión antes de que Sofía o Lucas aparecieran.

Condujo hasta la pequeña viña de los Navarro.

O lo que quedaba de ella antes de su "inversión".

El abuelo de Sofía, Don Anselmo, estaba allí, podando unas vides con manos expertas y arrugadas.

Era la única figura paterna que le quedaba a Sofía.

Mateo sentía un extraño afecto por el anciano.

Siempre lo había tratado con una amabilidad que no merecía.

"Don Anselmo", saludó Mateo.

El viejo levantó la vista, sus ojos azules, nublados por la edad, brillaron.

"¡Mateo, hijo! Qué sorpresa verte tan temprano."

Charlaron un rato. Sobre el clima, sobre las uvas.

Mateo recordó las pocas veces que Sofía lo había llevado allí, al principio de su "relación".

Ella parecía más relajada en ese lugar, más ella misma.

"¿Y cuándo nos darás la noticia de un heredero, Mateo?", preguntó Don Anselmo con una sonrisa pícara. "Estos viñedos necesitan manos jóvenes."

Mateo sintió una punzada amarga.

Un heredero.

Imposible.

No en este guion.

"Todo a su tiempo, Don Anselmo", dijo, forzando una sonrisa.

Él sabía que Sofía y Lucas tendrían hijos.

Hijos hermosos y talentosos, como ellos.

Herederos de la viña Navarro y quizás, con el tiempo, del imperio Valdés.

Así estaba escrito.

Antes de irse, Mateo le entregó a Don Anselmo un sobre abultado.

"Una pequeña inversión adicional para la viña, Don Anselmo. Para asegurar su futuro. Y el de Sofía."

El viejo lo miró, sorprendido.

"Pero, Mateo, ya has hecho tanto..."

"Considérelo un regalo. Para Sofía."

En realidad, era para que Sofía no tuviera que depender de nadie. Ni siquiera de Lucas.

Para que tuviera opciones.

Don Anselmo lo abrazó, conmovido.

"Eres un buen hombre, Mateo. Sofía tiene suerte de tenerte."

Mateo casi se ríe.

Si supiera.

"Cuídese, Don Anselmo."

El viejo lo miró con preocupación.

"Tú también, hijo. Pareces... triste."

Mateo esquivó su mirada.

"Solo cansado."

Estaba saliendo cuando un auto se detuvo en la entrada del camino.

Sofía bajó del asiento del conductor.

Lucas Herrera bajó del asiento del pasajero.

Llegaban juntos. Riéndose de algo.

La imagen perfecta de la pareja protagonista.

Mateo sintió un dolor sordo en el pecho.

Pero también, una confirmación.

Estaba haciendo lo correcto.

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