Ava
Hablar de Ava Wilson, era lo mismo que hablar de alegría. La joven de 18 años, provenía de una familia de clase media y debido a sus excelentes notas y actividades extracurriculares, había sido seleccionada por una de las mejores universidades del país.
Para su familia, Ava era una mina de oro, pues, sería ella, con sus muchos talentos e inteligencia, quien los ayudaría a dar el salto de clase media a ricos, o por qué no, a millonarios.
Pero la joven, era una chica tan simple y tan servicial, que a pesar de no anhelar una fortuna con la misma firmeza que sus padres, se esforzaba cada día por hacer esos sueños realidad.
Ava trabajaba arduamente y sin descanso. Se despertaba temprano para ir a la escuela y así obtener créditos extras, luego impartía clases privadas a chicos menos inteligentes, y en la noche trabajaba en una pizzería para reunir dinero para su viaje de fin de curso con sus amigos.
¿Crees que estas son horas de llegar jovencita? dijo su madre señalando al reloj que marcaba las 11:30 de la noche.
Tuve que doblar turno porque una de las dependientes se puso mal y se fue. respondió ella.
En solo un mes iras a la universidad de tus sueños, y algún día seras alguien muy importante, no entiendo cómo puedes perder el tiempo en un lugar como ese. le dijo la madre, utilizando un tono, un poco agresivo.
¿Sabes con qué dinero compré la mochila que uso para cargar mis libros de la escuela? le preguntó Ava molesta. ¿Sabes con qué dinero pago mi almuerzo desde que tengo 13 años? O ¿cómo logré comprarme esa ropa tan bonita y de marca que tanto te gusta? ¿Acaso lo sabes mama?
Hija, yo balbuceó la madre.
No lo sabes, porque no lo quieres saber. ¡Hace más de 5 años que no les pido paga ni a ti ni a papá, y te atreves a decirme que estoy perdiendo el tiempo en ese lugar! Reacciona mamá, no somos ricos, tu no trabajas y papá se mata el día entero en la construcción para darte algunos de esos lujos que tanto deseas. Has depositado en mí, todas tus esperanzas, en lugar de conseguirte un trabajo. De ese modo, si no lo logro, si no cumplo con tus expectativas no será culpa tuya seguir siendo clase media, cuando la realidad es que tú nunca te has esforzado o has luchado por nada de lo que tienes.
¡Tuve que salirme de la universidad por ti! gritó su madre fuera de control. Si tu no hubieses nacido yo lo hubiese tenido todo, pero tuve que quedarme en casa cuidándote a ti y luego cuidando a tus hermanos. Si hubiese seguido estudiando ahora sería una mujer exitosa, pero en lugar de elegir mi futuro, elegí ser buena madre para ti y para tus hermanos. Tanto esfuerzo y tanto sacrificio para que fuesen a una escuela muy por encima de nuestras posibilidades, para que ahora tú de la nada digas que nunca luché por nada en mi vida.
Perdóname si mis palabras te hirieron. dijo Ava bajado el tono de su voz. Pero cada vez estoy más cansada de luchar por vivir la vida que tu planeaste para mí y de luchar por tus sueños, dejando de lado los míos.
Su madre ni siquiera pudo hablar. Ava esperó por unos segundos a que le respondiera algo, pero finalmente se dio por vencida y subió a su habitación. Se metió a la ducha, y luego se acostó a dormir, pues tenía que levantarse bien temprano en la mañana.
Mientras tanto, su madre permaneció en la sala, llorando y maldiciendo cada decisión que había tomado en su vida desde el momento exacto en que conoció a su esposo.
A la mañana siguiente, la madre les preparó un delicioso desayuno familiar, y como siempre hacia, actuó como si nada hubiese ocurrido.
Espero que les guste. dijo a su familia. Lo preparé con muchísimo amor.
Este desayuno sabe increíble cariño. dijo su esposo. No sé qué hice para merecerte.
Ni yo misma lo sé. respondió ella y rio. Pero la realidad detrás de su broma, era más profunda de lo que ninguno de los que estaba sentado en esa mesa sería capaz de entender.
Eva, que así se llamaba la madre, era verdaderamente la chica más bella, inteligente e increíble de toda la universidad. Todos sus profesores le pronosticaban un gran futuro y todos a su alrededor confiaban en que sería la mejor graduada de su clase de negocios.
Pero un día, cuando aún cursaba el segundo año de la carrera universitaria, rompió con su novio de toda la vida tras atraparlo engañándola con su mejor amiga. Esa misma noche se fue a un bar con el objetivo de beber hasta olvidar su nombre, y terminó conociendo al hombre que cambiaría su vida para siempre. Era unos años mayor que ella, pero muy atractivo. Se le notaba por encima de la ropa que era pudiente y seductor, y con solo invitarla a un trago ya la tenía entre sus manos.
Te acompañaré a casa. dijo él después de invitarla a la quinta copa. Noto que no estás bien, no deberías quedarte sola aquí.
Tienes razón. dijo ella. No estoy bien, pero tampoco estoy sola.
Dicho esto, se abalanzó hacia él y lo besó en los labios. El hombre rápidamente pidió la cuenta, y se llevó hasta su carro.
¿Estás segura de que quieres continuar con esto? preguntó él.
¿Acaso quieres detenerlo? respondió ella mientras metía la mano por su pantalón en busca de su sexo.
Él ni siquiera respondió. La metió en la parte de atrás de su auto y le ordenó a su chofer conducir hasta el hotel, donde supuestamente se estaba quedando.
Al llegar, llevó a Eva hasta la habitación sin parar de besarla. Tan caliente estaba la situación, que cuando el elevador se detuvo en el segundo piso, los que aguardaban ni siquiera se subieron, ruborizados con tanto descaro.
Una vez en el cuarto, la chica se desnudó rápidamente y lo ayudó a quitarse la ropa.
Estás loca. le dijo él.
Tienes suerte de que esté loca. afirmó ella. De lo contrario no tendrías ninguna oportunidad con una chica como yo.
Al escuchar esto, él se enfureció, tomó las riendas de la situación y se la folló con rabia. Decir que no lo disfrutó sería mentir, aun en la actualidad, Eva lo recuerda como el mejor sexo de su vida. Pero lo que vino después, acabó con ella.
¿Volveremos a vernos? le preguntó ella en la mañana.
¿En serio crees, que, sin el ambiente de un bar, una chica como tú tendría oportunidad con un hombre como yo? respondió él, en venganza por lo que le había dicho ella la noche anterior. Ahora recoge tus cosas y vete. Tengo negocios que atender.
Eva salió de ese cuarto de hotel con la moral destruida y una nueva vida creciendo en su vientre. Cuando finalmente lo notó, intentó contactar con él, pero jamás lo volvió a ver.
Con 4 meses de embarazo se reencontró con Hall, su mejor amigo de la infancia, quien siempre la había amado en secreto. Llevaban años sin verse, porque él se había apuntado al ejército, y luego perdieron el contacto. Con el dinero de su retiro había empezado una constructora, y el negocio apuntaba bien alto.
¿Eres consciente de que siempre te amé? dijo nervioso.
No lo sabía. dijo fingiendo no saber, pero la verdad es que siempre supo que se moría por ella.
Estuve enamorado de ti toda la secundaria, pero eras tan increíble y yo un perdedor, nunca me hubieses mirado. dijo él. Incluso me uní al ejército para olvidarte, pero no funcionó.
Ella sin saber que decir, sonrió.
Pero ahora soy un mejor hombre. agregó él. Ahora si soy digno de ti, o al menos creo serlo.
Lo que dices me alaga Hall. respondió ella. Pero no podemos estar juntos, yo estoy embarazada.
Hall se quedó tan sorprendido, que no supo que decir, así que soltó lo primero que le vino a la cabeza.
El padre del niño debe estar muy contento.
El padre no lo sabe. respondió ella. Y nunca lo sabrá.
Entonces, ¿planeas criarlo sola? preguntó él.
No tengo más remedio. Mis padres ni siquiera lo saben aún, no he reunido el valor necesario para decirles que su amada hija tendrá que dejar la universidad para convertirse en una madre desempleada y soltera.
No tiene que ser así. dijo él rápidamente.
¿Qué otra cosa puedo hacer? respondió ella. Estoy sola.
No tienes por qué estarlo. dijo Hall. Si quieres, si me eliges, yo puedo ser el padre de ese niño que está por venir al mundo. Yo enfrentaré contigo a tus padres, y seremos una familia. La más hermosa que jamás haya existido.
Al escuchar esto, su corazón se derritió. Había amado por muchos años a su antiguo novio, y no había obtenido nada más que mentiras, así que, por esta vez, decidió dejarse amar.
Unos días después de contarle a sus padres, se casaron y se fueron a vivir juntos. Hall fue el mejor padre que Ava pudo tener, cariñoso y atento, siempre cumpliéndole sus caprichos de pequeña y dándole los mejores consejos en su adolescencia. Luego tuvieron gemelos, una niña y un niño. Juntos, eran la familia perfecta, todos eran felices, menos Eva, que cada vez sentía más el peso de sus errores del pasado.
Y con este recuerdo en mente, Eva acompañó a sus hijos hasta la parada del autobús como lo hacía cada día, y como cada día despidió a su esposo con un beso y un abrazo, y luego regresó a la casa para ponerse a trabajar y así evitar pensar en la pena que le daba su vida.
Eva entró a la casa, tan distraída con sus recuerdos, que ni si quiera notó que su hija aún estaba ahí.
Quería asegurarme de que estabas bien antes de irme al colegio. le dijo Ava. Lamento haber sido demasiado áspera contigo anoche.
No te preocupes. respondió su madre. Es mi culpa por exigirte tanto, habiendo hecho tan poco con mi vida.
Sé que tus intenciones son las mejores. dijo Ava. Pero a veces necesito un poco de espacio. No soy tonta, y tengo bien definidas mis prioridades. Solo necesito que te eches un poco hacia atrás, y me dejes respirar. Papá lo entiende, si tan solo pudieras entenderlo tú.
A partir de hoy trataré de ser una mejor madre. agregó Eva. Seré más paciente con tus hermanos, y más comprensiva contigo. A fin de cuentas, es mi único trabajo, no puedo fracasar en él también.
¿También? repitió Ava sorprendida. ¿En qué más sientes que has fracasado mamá?
En la vida hija mía, en la vida. respondió justo antes de echarse a llorar. Tenía tantos planes, tantos sueños.
Siento ser la causa de tus desgracias. dijo Ava llorando.
No lo sientas, porque no lo eres. respondió su madre. Yo elegí traerte a este mundo, sabiendo lo que eso significaría en mi vida, son otras decisiones las que lamento. Ahora vete, que se te va a hacer tarde. le dijo mientras la empujaba fuera de la casa. Te quiero mucho corazón.
Yo también te quiero mucho, mamá.
Ava caminó hacia la escuela pensando sobre qué sería lo que arruinó los planes de su madre, pero olvidó rápidamente el tema al encontrarse con su mejor amiga.
Ya lo tengo todo planeado para nuestro viaje de fin de semana. le dijo Stacy mostrándole los boletos de tren. ¡La playa nos espera!
Solo piensas en el viaje. respondió Ava riendo. Deberías preocuparte más por aprobar el examen final del viernes, y por tomar tus pruebas de admisión nuevamente.
¿Sabes lo que entendí de todo lo que acabas de decir? preguntó Stacy irónicamente. ¡Aburrido, aburrido, aburrido!
Eva rio al escuchar las tonterías de su amiga, pero al notar que Maxi se acercaba a ellas, paró de reír inmediatamente y se escondió tras la taquilla.
Escuché que van al viaje de fin de curso. les dijo corriendo la puerta de la taquilla de Ava para verla.
Escuchaste bien. respondió Stacy.
Me alegra que vayan. dijo el chico. Especialmente tu Ava, nos vemos en la playa.
Dicho esto, le guiñó un ojo y se alejó de ellas.
¡No puedo creerlo! exclamó Stacy mientras saltaba de la emoción. ¡Maxi quiere verte en la playa! ¡Maxi quiere verte en la playa!
¿Qué significa que quiera verme en la playa? preguntó Ava con ingenuidad.
Es obvio que se quiere acostar contigo. respondió su amiga.
¿Acostarse conmigo? repitió Ava. Pero, Maxi es el chico más guapo de todo el instituto, ¿Por qué motivo se fijaría en mí?
Tu eres guapa y lista. dijo Stacy. Ya con solo eso le llevas ventaja. ¡Oh por dios! Definitivamente este fin de semana será el más increíble de nuestras vidas.
Por ese segundo, Ava se sintió emocionada. Después de todo Maxi era muy guapo, y siempre le había llamado la atención. Además, perder la virginidad era una de las cosas que definitivamente quería hacer antes de entrar a la universidad.
El resto de esa semana pasó volando, antes de que pudieran notarlo, ya era viernes y estaban preparando sus maletas y ultimando detalles unas horas antes de salir para la estación de trenes.
Deberías llevar más bikinis. le dijo su madre a Ava.
Es solo un fin de semana. respondió ella volviendo sus ojos en blanco. No quiero exagerar con el equipaje.
Hazme caso hija. insistió Eva. Lleva, tan solo dos más. Te prometo que te acordarás de mí.
Que conste que solo lo hago porque me dejes en paz. murmuró Ava mientras guardaba dos bikinis más en su maleta. Creo que ya está todo. agregó.
¿Llevas condones? preguntó Eva, y su hija ruborizada gritó:
¡Mamá! ¿Cómo tienes el valor de preguntarme algo así?
¿Olvidas que un día tuve tu edad? respondió tranquilamente. Intento cuidarte, solo eso.
Pues no, no llevo condones porque no pienso tener sexo. respondió Ava y se volteó rápidamente para que su madre no pudiese notar su cara de culpable.
La cara de culpable, era según su padre, la cara que ponía al mentir. Sus mejillas se ruborizaban y sus pupilas se dilataban, por lo que era extremadamente fácil atraparla cada vez que ocultaba algo.
No sé por qué no seguiste tiñendo tu cabello. dijo la madre para cambiar el tema. Me gustaba más rubio, con ese cabello rojo y siempre despeinada, pareces una loca,
Ava era de cabello rojizo, casi que naranja como su madre. Desde que cumplió 16 años se tiñó de rubio, y continuó haciéndolo hasta unos meses atrás, cuando decidió que era el momento de retomar su estilo natural.
Me gusta mi cabello tal y como es. respondió la chica. Ya estoy harta de retocarme las raíces todas las semanas, además, ahora se lleva este estilo despreocupado.
Su madre refunfuñó, y la dejó por incorregible. Luego la ayudó a bajar las maletas y se subieron juntas al auto. Hicieron una parada en la constructora, para que Ava se despidiese de Hall y retomaron su camino unos 15 minutos después.
Fueron las primeras en llegar a la estación de trenes, su madre quería acompañarla hasta que llegase alguien más, pero Ava insistió en que lo mejor era que se fuera.
Un rato después de la partida de su madre, llegó Maxi y se sentó a su lado.
Parece que somos los primeros en llegar. dijo él. Debe ser una señal del destino.
¿Cómo así? preguntó ella.
El destino conspira para que estemos solos. respondió Maxi. Por eso fuimos los primeros en llegar, y por eso muchas aventuras nos aguardan este fin de semana.
Creo que el destino tiene mejores cosas que hacer que conspirar para que nos quedemos a solas. agregó Ava.
No seas tan cruel conmigo. dijo él. Podrías romper mi pobre corazón.
Ava rio al escucharlo, y se recostó al banco agradeciendo en silencio por el rumbo que había tomado su vida.
No sabía que estabas tan interesado en mí. le dijo después de unos segundos sin hablar.
Nunca lo preguntaste. respondió él.
Ava estaba desconcertada por el repentino interés de Maxi. Una voz en su interior le decía que no perdiera el tiempo con él, que no era el tipo de chico para amar, pero otra, aún más fuerte, le imploraba que por primera vez en la vida se dejara llevar.
¿Por qué te gusto? le preguntó.
Eres mi guapa y lista. dijo Maxi. Eres diferente a todas las chicas con las que he estado.
¿Cómo sabes que soy diferente? preguntó ella interrumpiéndolo. Nunca he demostrado interés en conocerte.
Precisamente por eso. respondió él. Eres la única chica en todo el instituto que vale la pena conquistar.
Una vez dijo esto, se levantó a saludar a uno de sus amigos que recién llegaba y la dejó con la palabra en la boca. Ella se quedó allí esperando a que Stacy llegara, pero cuando lo hizo, decidió no contarle sobre su conversación con Maxi.
De camino al hotel, Ava no dijo una sola palabra. Quería meditar, como siempre hacía, sus siguientes movimientos. Acostarse con Maxi era algo que no descartaba del todo, pero aún tenía dudas. Deseaba perder la virginidad antes de entrar a la universidad, pero siempre prefirió a un extraño. No quería que a los dos segundos toda su clase supiera donde lo había hecho, y con quien. Finalmente decidió seguir conversando con Maxi, sería su chico de repuesto si no conocía a un soltero encantador al llegar a la playa.
¿En qué piensas? le preguntó Stacy unos minutos antes de bajarse del tren.
En sexo. le respondió y las dos se echaron a reír.
La habitación del hotel no estaba para nada mal, se encontraba cerca de la piscina, y con vista a la playa. Nunca antes estuvo tan orgullosa de haber trabajado por meses en la pizzería, pues gracias a eso se pudo permitir rentar una de las mejores habitaciones.
Podíamos haber elegido una habitación doble. le dijo Ava a Stacy mientras desempacaban.
Planeo tener mucho sexo este fin de semana. respondió Stacy. Sería incómodo para ti.
Si no te conociese pensaría que bromeas. dijo Ava riendo.
Luego de esta conversación, las chicas se pusieron sus bikinis y salieron para la piscina. Allí se habían reunido todos los de su clase, incluyendo a Maxi, quien, por algún motivo lucía aún más guapo a 100 millas de casa. Era alto y rubio, con ojos verdes y piel suave y brillante. El típico niño de mami y papi que todas se morían tener, y se había fijado en Ava.
Creo que si lo haré. dijo Ava a Stacy.
¿Qué harás? preguntó la otra.
Me acostaré con Maxi.
¿Lo estás diciendo en serio? exclamó Stacy sorprendida.
Nunca he hablado tan en serio antes. afirmó Ava.
¿Cuándo lo harás? preguntó Stacy.
En cuanto tenga la oportunidad. afirmó Ava.
Sí que me has sorprendido. dijo Stacy. Pensé que te acobardarías con esto de perder la virginidad, pero luces muy decida.
Lo estoy. afirmó nuevamente Ava. Y Maxi es el chico perfecto para ello.
¿Por qué lo piensas? preguntó Stacy con mucha curiosidad.
Maxi puede tener a la chica que quiera, en cuanto me tenga pasará de mi cara, y yo, sabiendo a lo que me atengo, no desarrollaré sentimientos por él. Es casi como follarse a un desconocido.
Lo que dices tiene mucho sentido. comentó Stacy. Y a la vez es tan frío, no me extraña para nada que se te ocurra algo así.
¿Qué hacen cuchicheando en una esquina? les preguntó Maxi que recién había notado su presencia allí, y se acercó para hablar con ellas.
Hablábamos del futuro. respondió Ava.
Olvida el futuro. dijo Maxi mientras colocaba un vaso lleno de cerveza en las manos de Ava. No vinimos aquí a pensar, vinimos a divertirnos.
Lo último que dijo Maxi, conmovió mucho a Ava, quien decidió, por primera vez en su vida desconectar del futuro y dejarse llevar.
Todos bebieron mucho esa tarde. La fiesta en la piscina estaba que ardía, llena de feromonas adolescentes. Ava y Stacy estaban bailando juntas, su plan era seducir a Maxi, y alejar a los otros chicos que quisiesen acercarse a ellas.
Por su parte Maxi estaba desquiciado. Cada vez que veía a Ava su deseo por ella se hacía más intenso, y más difícil de controlar. Ella lo sabía, y disfrutaba con eso. Lo buscaba con la mirada, y mordía uno de sus labios, esos sexys y carnosos labios que el chico se moría por probar.
Hoy es el mejor día de mi vida. le dijo Stacy a Ava mientras bailaban juntas. Amo estar aquí contigo, ser libre y sentir que por fin te liberas. No quiero que el día de hoy acabe nunca.
Lo mismo me pasa. respondió Ava y la besó en la mejilla para luego seguir saltando y decirle que la amaba y que era su mejor amiga en el mundo.
Maxi vio desde lejos el beso de las chicas, y pensó que había sido en los labios:
Esta es mi oportunidad. pensó. Dentro de poco estará muy borracha y no podremos hacer nada.
Luego tomó un gran sorbo de su cerveza, caminó hasta ellas, tomó de la mano a Ava y le plantó un beso en los labios. Ella, aunque no lo esperaba, decidió seguirlo. Estaba tan mareada como para no importarle que la vieran besándolo en público, pero no tanto como hacer una escena. Asi que en cuanto sintió que Maxi movía sus manos a segunda base, detuvo el beso y le pidió que la acompañara a su cuarto.
Maxi al momento accedió. Corrieron como chiquillos que estaban a punto de hacer una maldad, tomados de la mano y sonriendo cada vez que sus ojos se encontraban.
Ya llegamos. dijo ella mientras abría la puerta de su habitación.
Maxi la levantó del suelo y la cargó hasta la cama. Luego la acostó y se subió sobre ella.
¿En serio quieres hacerlo? le preguntó Maxi.
Si quiero. respondió ella. Y justo cuando Maxi se disponía a hacerla suya en esa posición le dijo: ¡Pero así no!
Se lo quitó de encima, y tomó el control de la situación. Maxi estaba anonadado y más cachondo que nunca por lo que estaba ocurriendo.
¿Sabes lo que estas a punto de hacer? le preguntó mientras ella le bajaba los pantalones.
Es mi primera vez. respondió la chica. Será como yo quiera.
Dicho esto, se sentó encima de él y comenzó a besarlo. Desde su posición, Maxi jugaba con los senos de la chica, y la acariciaba de vez en cuando, cada vez más deseoso de hacerla suya.
¡Tócame! demandó Maxi.
Ava extendió su mano para hacerlo, pero algo la detuvo.
–¿Qué ocurre? le preguntó él.
–No creo poder seguir con esto, lo siento. le dijo Ava mientras se detenía y se sentaba en la cama.
Pero, ¿Por qué? insistió él. ¿Acaso, hice algo mal?
No es tu culpa. respondió ella. Creí que estaba lista, pero, realmente, no lo estoy.
–Como quieras. le dijo el chico sentándose a su lado. Puedo esperar.
¿Esperar? le preguntó Ava sorprendida. ¿En serio esperarías por mí?
He esperado por ti más de lo que imaginas, Ava Wilson. le dijo Maxi, sujetando una de sus manos. Me gustas desde hace mucho tiempo, pero siempre pensé que no tenía oportunidad contigo, así que lo mantuve en silencio. Esperé por varios años para besarte, ¿en serio crees que no esperaría por lo siguiente?
Las palabras del chico la impactaron profundamente. Jamás se le hubiese cruzado por la cabeza que un chico como Maxi pudiese sentirse atraído por ella, y mucho menos de la forma que el aclamaba hacerlo, así que, acarició con delicadeza su rostro, y le dijo:
El fin de semana apenas empieza.
–Si me das la oportunidad de acercarme a ti, te prometo que valdrá la pena. le dijo el chico tras devolverle la caricia, y besarlo en la punta de la nariz.
Ella simplemente lo miró y sonrió para luego decir:
Tenemos todo el tiempo del mundo.
Ava caminó hasta el rincón donde había caído su bikini, durante su minuto de frenesí, y se lo puso de vuelta.
¿Qué haces? preguntó Maxi.
Me visto. respondió ella. Creo que ya es hora de que volvamos a la fiesta.
Pensé que querrías quedarte un rato en la cama conmigo, ya sabes para hablar. dijo Maxi sintiéndose un poco tonto de estarle pidiendo eso a una mujer.
Si así lo prefieres, podemos quedarnos le dijo ella. Es solo que, pensé que querrías volver a la fiesta.
–Sí, mejor vamos. respondió Maxi sintiéndose algo avergonzado de todo lo que estaba ocurriendo. Luego, mientras se vestía, le preguntó:
¿Cuándo volveremos a vernos?
–Muy pronto. afirmó ella. Ahora regresemos, la noche aun es joven.
Los chicos regresaron juntos a la fiesta, y Ava se incorporó con Stacy que seguía bailando y bebiendo, justo como antes. Maxi fue con sus amigos, y desde su posición la observó bailar, y la miró como nunca antes había mirado a ninguna otra chica.
Cerca de las dos de la madrugada, Ava y Stacy no aguantaron más, y se retiraron a dormir. Estaban tan agotadas que esa noche durmieron juntas y al despertar a la mañana siguiente comentaron todo lo que había ocurrido en la fiesta.
¿Cómo te fue con Maxi? preguntó Stacy.
Muy bien. dijo Ava. Al menos, eso creo.
¿Crees que quiera repetir? preguntó otra vez Stacy.
No lo sé. respondió Ava. No tuvimos sexo.
–¡Sabía que no lo harías! exclamó Stacy.
Pude haberlo hecho. le dijo Ava. Pero, cuando estábamos a punto, sentí que aún no era el momento.
Entonces, ¿no te importa si yo lo pruebo? preguntó Stacy y se escondió bajo las sábanas.
Ava se sorprendió mucho al escuchar la petición de su amiga, pero finalmente le respondió:
Claro que no. Debiste decirme antes que te gustaba, de ser así no hubiese intentado nada con él anoche.
Pero él te buscó a ti, yo no tenía nada que hacer. Además, ahora que no logró lo que quería, seguramente te olvida en unos días, y yo tendré mi oportunidad.
Ava la miró como mira una madre a su hija que no para de meterse en problemas, y la apuró para que se vistiera y así poder bajar a desayunar algo, y luego ir a la playa a tomar el sol.
Después de todo fue bueno que escuchara a mi mamá con lo de traer más bikinis. dijo Ava a Stacy mientras colocaban las toallas en la playa para acostarse a tomar el sol. Unos segundos después, cuando ya estaban acomodadas, una pelota de vóleibol golpeó a Ava justo en la cabeza. Ella se levantó molesta, y la agarró para salir a buscar al culpable.
¡Hey!, bikini rojo, devuélveme mi pelota. le gritó un chico que venía corriendo hacia ella.
Deberías tener más cuidado. respondió ella. Los que estamos aquí vinimos a relajarnos y a tomar el sol, no a ser bombardeados por idiotas en shorts cortos.
Eso me dolió bikini rojo. dijo el chico que ya se había acercado hasta donde estaba Ava. Me hubieses roto el corazón con tu frialdad, si no fuese porque ya me lo rompiste con tu belleza.
Al escuchar esto, Ava se echó a reír, de tal modo que hasta olvidó el golpe que había recibido.
Por esta vez, te lo dejaré pasar. dijo la chica. Pero ten más cuidado la próxima.
No me lo dejes pasar. se apresuró a decir el chico. Debes cobrarme el daño que te causé. ¿Qué te parece si esta noche te invito a cenar?
No lo sé. respondió Ava. Hoy es mi última noche aquí, creo que debería pasarla con mis amigos. Además, las chicas que se acercan a desconocidos que las golpean en la cabeza y luego las invitan a cenar en la playa, suelen terminar en la parte trasera de una minivan amordazadas y masacradas.
Vamos bikini rojo. insistió el chico. Tienes la oportunidad de salir a cenar con un chico increíble, agradable y exótico, y te lo estás pensando, esperaba más de ti.
¡Di que sí bikini rojo! gritó Stacy en tono de burla.
Está bien, saldré contigo. finalmente respondió.
No sabes cuan feliz me haces bikini rojo. dijo el chico riendo. Nos vemos a las 7 pm en el Coco Bar.
¿Cómo te llamas? preguntó ella.
Idiota en shorts. gritó el chico mientras se alejaba con su pelota. ¡Ponte bien guapa para mi bikini rojo!
Ella lo observó mientras se iba, y rio con las absurdas respuestas del chico.
¿En serio vas a ir? preguntó Stacy.
Creo que sí. respondió Ava. Después de todo, el idiota en shorts es todo lo que estaba buscando este fin de semana.
Y, ¿qué pasa con Maxi? indagó Stacy.
Todo tuyo. respondió Ava y se giró para continuar con su bronceado.
Una hora antes de las 7 pm, las chicas regresaron a sus habitaciones. Stacy le dejó su vestido rojo a Ava, pues le hacía gracia que llegara vistiendo ese mismo color a la cita. También la ayudó a peinarse, y a maquillarse, y la despidió mientras salía.
Me quedaré en tu habitación un rato. dijo Stacy. Aun tengo que averiguar que haré esta noche.
Si quieres cancelo la cita, y regreso contigo. dijo Ava sintiéndose mal por abandonar a su amiga.
De ninguna manera. respondió Stacy. Sal y diviértete, yo encontraré algo que hacer, siempre lo hago.
Antes de entrar al Coco bar, Ava se quitó los zapatos, para no llenarlos de arena, y buscó por todos lados a su cita.
¿Dónde estará este idiota? pensó. Si no aparece en 5 minutos, volveré al hotel.
El chico ya había llegado, simplemente había decidido esperar en un rincón para poder verla llegar. Al verla con ese vestido que marcaba toda su silueta y resaltaba sus senos, se había quedado tan embobecido, que olvidó levantarse y saludarla. Unos segundos después, caminó hacia ella, saludándola con la mano.
Así que viniste. dijo, un poco nervioso.
Soy una mujer de palabra. respondió ella.
Suficiente entonces. dijo él. Eso es todo lo que quiero saber de ti por esta noche.
Ava no entendía las intenciones del chico, pero le intrigaba enormemente descubrir lo que planeaba.
Él ordenó una botella de tequila para llevar, y la tomó del brazo para mostrarle a donde se dirigían. Era un lugar más apartado, pero perteneciente al mismo bar. Al llegar se sentaron, y mientras él abría la botella, ella le preguntó:
¿Me vas a decir ya cómo te llamas?
Soy el idiota en shorts, ¿acaso ya lo olvidaste? respondió él.
Estoy hablando en serio. dijo ella.
¿Qué te hace pensar que yo no? preguntó el chico.
Es que, no entiendo de que vas. dijo Ava un poco molesta. ¿Por qué no me quieres decir tu nombre?
Te estoy haciendo un regalo. dijo él. Te estoy regalando la cita perfecta, con el chico perfecto, ¿qué más puedes desear?
Ava quedó de piedra al escuchar eso. No quería aceptarlo, pero el idiota en shorts tenía razón. La cita era más que perfecta, y él, él parecía un dios del Olimpo. Alto, fuerte, con tatuajes, la piel quemada por el sol y unos hermosos ojos azules que hipnotizaban. Definitivamente tenía frente a sus ojos, todo lo que siempre había deseado, y estaba a punto de perderlo por querer saber un nombre.
Está bien. dijo ella. Seguiré tu juego. Tú serás el idiota en shorts, y yo bikini rojo. Después de hoy, nunca volveremos a vernos.
Así me gusta bikini rojo. dijo el chico riendo. Hoy será la mejor noche de nuestras vidas.
Ambos hablaron por horas, de sus gustos y sueños, pero sin mencionar ningún dato específico. Era como un juego, cada vez más divertido, cada vez más intenso.
Una última pregunta. dijo el chico mientras servía los últimos dos tragos del tequila restante en la botella.
Ella se acomodó para escucharlo, intrigada y atenta.
¿Qué quieres ser cuando seas grande? dijo el chico.
Quiero ser libre. respondió ella.
Al escuchar esto, el idiota en shorts dejó caer el vaso que tenía en la mano, y se lanzó hacia ella para besarla. Ava había esperado ese beso desde el inicio de la noche, pero fue mejor de lo que jamás hubiese imaginado. Un beso llevó a otro, cada vez más caricias, cada vez más deseo. Finalmente, el chico le arrancó el vestido, y la hizo suya.
Cada gemido de la chica era como una inyección de adrenalina para él. Sus movimientos, fuertes y gentiles, la tenían al borde de la locura, tanto que ni siquiera podía hablar para avisarle de que se había corrido dos veces, en solo unos minutos.
Estoy a punto de terminar. le dijo él.
No pares aún. suplicó la chica.
El chico aguantó todo lo que pudo, pero tuvo que apresurarse para correrse sobre los senos de Ava.
Ella estaba sin fuerzas, sus piernas temblaban, y su corazón latía como si intentase huir de su pecho. Una vez recuperó la compostura, lo miró directamente a los ojos, y le dijo:
Nunca te olvidaré idiota en shorts.
Esto le causó mucha gracia al chico, que decidió cargarla en sus brazos y meterse con ella al agua. Allí jugaron por un rato, y cuando ya estaba punto de salir el sol, decidieron que era el momento de despedirse.
Me encantó conocerte bikini rojo. Sé que no me olvidarás, y puedes estar segura de que yo a ti tampoco.
Ella sonrió y bajó la mirada. Sentía pena por tener que despedirse, pero sabía que era lo más adecuado. Siempre supo que su pequeña relación tenía fecha de caducidad, y no quería arruinar el momento con sentimientos innecesarios.
Hasta nunca idiota en shorts. le dijo y se despidió de el con un beso en los labios.
Él se quedó allí, observándola mientras se iba, y desde lejos le gritó:
Gracias por ponerte tan guapa para mí, bikini rojo.
Ella lo escuchó y rio, pero continuó caminando sin voltearse. Estaba segura de que nunca conocería a alguien tan increíble como ese idiota, en toda su vida, y tenía que aprender a vivir con ello.
Al llegar a su cuarto, se encontró a Stacy dormida ahí. Tomó una ducha, y se acurrucó detrás de ella. A penas durmió, reviviendo cada segundo de lo que había ocurrido esa noche, pues no quería olvidar ningún detalle.
Cuando Stacy despertó, la llamó para que hiciera las maletas, y ni siquiera le preguntó sobre lo que había ocurrido la noche anterior. Esto le extrañó, pero estaba tan cansada, que prefirió dejarlo así por el momento.
De camino a casa, Stacy no dijo una sola palabra, y al encontrarse con Maxi, este las ignoró completamente a las dos, y siguió de largo como si no las conociera.
Emily despertó una mañana sintiendo que no pertenecía donde estaba. Abrió sus ojos y miró a su alrededor, su cuarto de siempre, su cama de siempre y su almohada de siempre, se sentían diferentes.
Observó a su novio dormir por unos segundos, acarició su rostro, y pensó en besarlo, pero no lo hizo. En lugar de eso, continuó acostada.
Sin moverse de su lugar, continuaba esforzándose por recordar su sueño de la noche anterior, el cual, la había hecho despertar bien cachonda, y quería asegurarse de recordar cada detalle, para utilizarlos más tarde.
Hizo varios giros bruscos en la cama para despertar a Tom, pero no tuvo éxito, ya que el joven era de sueño pesado. Entonces, cerró los ojos, y trató de recrear en su mente, cada escena de su sueño que pudo recordar.
Esto la hizo sentirse aún más cachonda. Miró a Tom, dormir profundamente, y dijo para sí misma: ¿Por qué no?
Deslizó su mano derecha por debajo del cobertor y apartó su ropa interior en busca de su sexo. Comenzó a acariciarlo suavemente mientras sus niveles de excitación aumentaban de forma frenética, y, con su mano derecha estrujó sus senos, tratando ahora de moverse lo menos posible, para no despertar a Tom.
Segundo tras segundo su pulso se incrementaba mientras los toques en su clítoris se volvían cada vez más intensos. Sentía que estaba a punto de correrse, pero la sensación era tan increíble que intento retrasarlo lo más que pudo.
Fue entonces, cuando cerró los ojos y comenzó a recrear los escenarios de su sueño.
Se encontraba en un lugar desconocido, rodeada por chicas desnudas, todas jóvenes y bellas, y, de pronto, una de ellas se acercó y besó sus labios.
Abrió los ojos rápidamente y paró de tocarse, necesitaba hacer una pausa para prolongar su éxtasis lo más que pudiese. Quería aprovechar cada segundo, y, de no haberse detenido, se hubiese corrido en ese instante.
La chica que la había besado, era alta y de piel tersa y pálida. Con largo cabello y labios descomunales. En solo un pestañazo, Emily se vio desnuda también. La chica la tomó por la cintura y vio como sus cuerpos se unieron, y sus senos se tocaron.
¡Rayos, juraría que pude sentirlo! exclamó, arrepintiéndose rápidamente, pues pudo haber despertado a Tom.
Volvió a cerrar los ojos, y se vio en un lugar diferente. Ella se encontraba acostada en el suelo, y la chica del cabello largo estaba sobre ella, recorriendo con su lengua cada centímetro de su cuerpo, hasta finalmente bajar hasta su clítoris.
Desde esa posición estratégica, la miró fijamente y comenzó su trabajo.
Emily sabía que no había nadie allá abajo, que solo era su mano derecha, que era ella quien se estaba proporcionando tal placer, aun así, sentía que algo era diferente.
Con esta imagen en mente, se tocó, cada vez con más fuerza, como si con cada toque, se conociese un poco más a sí misma. Apretó sus rodillas una contra la otra, sin retirar su mano derecha de donde estaba, y, finalmente se corrió, como si nunca se hubiese corrido antes.
Emily terminó su pequeño juego, sin aliento. Se quedó acostada bocarriba, con las manos hacia atrás, mientras su pulso se desaceleraba, y, unos segundos después, sintió a Tom moviéndose a su lado.
¿Llevas mucho tiempo despierta cariño? preguntó él.
Solo unos segundos. respondió ella. Se sentía un poco nerviosa de ocultarle a Tom su reciente aventura. Pensó en decírselo, pero finalmente prefirió guardar el secreto.
¿Nos levantamos ya? le preguntó el chico. Ya es un poco tarde, y hoy tengo clases a media mañana.
Sí, mejor sí. respondió Emily. Tengo muchas cosas que hacer hoy.
¿Desde cuándo ir de compras y a la peluquería cuentan como cosas por hacer? le dijo Tom riendo con picardía, lo cual no le agradó para nada a Emily.
Por cosas como esta debería engañarte también en la vida real, y no solamente en mis sueños. pensó, pero, en lugar de ello, le dijo: Muy gracioso, Tom, ¡No sabía que eras comediante! Mejor te apuras, o vas a llegar tarde a las clases.
Tienes razón. respondió el chico mientras saltaba de la cama a la ducha. ¿No quieres unirte? le dijo mientras se desnudaba.
Emily sabía que si lo acompañaba terminarían follando, pero se sentía tan satisfecha debido a su juego previo, que decidió pasar de su invitación.
Mejor me quedo acostada un rato más, a fin de cuentas, no tengo ningún motivo real para levantarme temprano. le dijo, y luego se giró hacia el otro lado de la cama.
Tom terminó de ducharse, la besó en la frente y bajó a la cocina para comer algo y luego salir para la universidad.
Una vez que Emily sintió el auto del chico encender, caminó hasta la ventana para asegurarse de que se había marchado. Corrió todas cortinas para dejar entrar la luz del sol, y se quitó la bata de dormir que ya se le hacía enorme. Caminó sin ropa por su cuarto de una punta a la otra, pensando en alta voz, sin preocuparse de que alguien la viese desnuda, después de todo, la intimidad que le proporcionaba vivir en un barrio privado le permitía hacer de las suyas sin testigos.
Emily Smith, de 20 años de edad, era la hija menor de uno de los matrimonios más exitosos de la ciudad, los Smith", conocidos por ser magnates del petróleo, y poseer varias riquezas y propiedades en la zona, lo cual los colocaba en la cima de la pirámide social de Red Lake, un pequeño pueblo de los Estados Unidos, perteneciente al condado de Redwood.
Debido a estas facilidades, la chica nunca había tenido un verdadero motivo por el cual luchar o sentirse interesada, como es típico de las personas que siempre han tenido todo lo que desean, a su corta edad, ya Emily se sentía cansada de la vida.
Su relación con Tom, tenía antecedentes remotos. Los jóvenes se conocían desde que llegaron al mundo, porque sus padres fueron amigos desde la universidad, y las madres planearon dar a luz a la misma vez con la esperanza de que sus hijos fuesen buenos amigos. Pero desde el momento que ambos llegaron al mundo, siendo de sexos opuestos, los preparativos para condicionar una relación amorosa entre los dos comenzaron.
Tom no estaba mal. Era el típico chico perfecto que protagonizaría una película romántica. Su cabello negro y lacio caía por su cuello, destacando sus verdes ojos y su piel clara. Sus labios eran carnosos y su sonrisa perfecta, de esas que esconden un beso. Además, era atlético, inteligente, y uno de los mejores de su clase.
Sin embargo, ninguna de estas cualidades eran la razón de que Emily aun sostuviese una relación con él.
¿Por qué seguimos juntos? se preguntaba cada mañana al verlo partir.
Pero la realidad, es que ni siquiera ella lo sabía. Tom era la persona más presente en su vida, no solo lo conocía desde que nació, si no que era con el que más tiempo había pasado, ya que sus padres nunca estaban en casa, y sus hermanas mayores no le prestaban ninguna atención.
Si no hiciera chistes tan malos, si no se encargara de recordarme siempre que es más listo y que tiene más amigos que yo, quizás lo amaría. pensaba de vez en cuando, mientras buscaba una razón para seguir a su lado.
Sinceramente, ni ella misma sabía cómo una persona que aparentemente lo tenía todo, podía estar tan vacía y sentir que tenía tan poco.
Entre pensamientos y pensamientos se iban sus días, en las mañanas pensaba, y en las tardes salía de compras para olvidar todo lo que guardaba su mente.
Anhelaba más que nada en el mundo, tener alguien en quien pudiese confiar, pero solo tenía a Tom, a quien había intentado decirle antes cuan sola, vacía y aburrida de la vida se sentía, pero cada vez que estaba a punto de contarle, algo la detenía.