Hoy me toca hacer guardia, tal vez es una de las cosas que no me gusta tanto, porque no sabes que tan sobrecargada estarás. Por suerte se encuentra todo muy tranquilo, hasta que por la puerta entra una chica embarazada casi inconsciente, en brazos de un hombre mayor. Creo que hablé demasiado rápido, ya no está todo tan tranquilo.
Inmediatamente, me acerco a ellos con una camilla que estaba en el pasillo y junto con otros dos enfermeros que se acercaron a ayudar, colocamos a la chica rápidamente en ella. Lo primero que hice fue tomarle el pulso, casi no tenía, tuvimos que intubarla enseguida, mientras que Susan, la médica, se encargaba de ello, me manda de nuevo a la sala de espera para poder hablar con los familiares de la joven y de paso llenar la planilla.
-Buenos días -saludo, y rápidamente el hombre, quien está acompañado con una mujer delgada de pelo ondulado, se levantan rápidamente al verme.
-Buenos días ¿Cómo está mi hija? -pregunta la señora aparentemente angustiada.
-Su hija está demasiado delicada, en estos momentos debimos intubarla -contesto, y rápidamente la mujer se sostiene del hombre del que creo que es su esposo. -¿Ambos son sus padres? -pregunto para confirmar mi suposición.
-Sí, somos sus padres -responde el hombre, sentando a su esposa en una de las sillas.
-Bien, ahora necesito que me digan de cuántos meses está su hija y cuál es su nombre -digo mientras anoto los datos que me proporcionaron anteriormente.
-Rosie Torrez, está de siete meses y medio -informa su madre, y antes de que pueda responder agrega; - Hagan lo que deban hacer para salvarla a mi hija. Ese niño no nos interesa.
Tardo unos segundos en asimilar lo que la señora acaba de decir y no puedo entender que piense de esa manera «Hagan lo que tengan que hacer, para salvarla a mi hija. Ese niño no nos interesa». Habla muy mal de ellos, es decir; es su nieto ¿Cómo habla de esa manera? No lo comprendo. Pero como estoy capacitada para tratar con situaciones como estas, intento actuar con "normalidad", como si lo que acabo de escuchar, no hubiese pasado.
-Les informaré cualquier novedad -respondo rápidamente para pasarle los datos a Susan.
Las horas pasan y sigo sin saber que sucede con Rosie. ¿Estará todo bien?
∞
Sigo dando vueltas con el café hasta que veo a Cintia entrar a la cafetería.
-¿Nada? -pregunta Cintia mientras se sirve un poco té en la taza que tiene en la mano.
Han pasado casi 10 horas, ha tenido un paro cardíaco y los médicos ya dijeron que no pueden hacer más nada, ahora depende de Rosie, si quiere vivir o morir.
Sus padres se pusieron histéricos, la señora casi se desmaya, cuando Susan le dijo que iban a practicarle una cesárea para intentar salvar al pequeño. No lo quieren, pero si podemos salvarlo lo haremos, es nuestro trabajo.
-Nada -respondo generando un remolino dentro de la taza de café, ya que no he dejado de revolver desde que me senté aquí.
-Tienes que estar tranquila -dice sentándose enfrente mío, dejando la taza sobre la mesa.
-Dentro de unas horas le realizarán una cesárea -apenas murmuro dejando la cuchara en el plato que estaba debajo de la taza, mientras Cintia abre los ojos en grande, casi dejando caer la taza al suelo.
-¿La harán igual? -pregunta y yo asiento observándola un segundo. -¿Qué han dicho sus padres? -inquiere y derramo una lágrima antes de responder.
-Nos han amenazado con demandarnos si llegamos a hacer eso, no quieren a ese pequeño, no puedo entender por qué -respondo tapándome la cara para que no me vea llorar.
-Ellos deben entender que no pueden hacer nada más por su hija y que el bebé no tiene la culpa-responde Cintia levantándose de la silla para luego abrazarme.
-Se lo he explicado, pero no lo entienden, creen que no queremos hacer nada por ella -contesto mientras intento tranquilizarme, ya que me está costando respirar.
Tengo un ataque nervioso.
-Nina, respira -dice Cintia mientras que se dirige a uno de los dispensadores para servir un poco de agua en un vaso descartable.
-E-estoy bien -intento decirle y ella niega rápidamente con la cabeza antes de alcanzarme el vaso con agua.
-Eres terca, -rueda los ojos antes que Eliot aparezca por la puerta.
-Nina, Susan te...-queda con la frase en aire después de ver como estoy -¿Qué ocurre? -inquiere preocupado, y antes de que Cintia hable, yo lo hago.
-Nada, no ocurre, estoy perfecta -me levanto de la silla, dejando el café a medio tomar y a Cintia cruzada de brazos.
-Nina, tú no estás bien...-alcanza a decir, antes de que sea interrumpida por mí.
-Estoy perfecta -les hago creer, mientras Eliot mira como si no entendiese de que hablamos -¿Dónde está Susan? -pregunto y mi amiga bufa, aun cruzada de brazos.
Lo siento Cintia, pero esta vez no puedo quedarme sentada, esta vez no.
-En la habitación 232 -responde Eliot y ahí caí en cuenta, que esa habitación es de Rosie. ¿Habrá pasado algo?
Mientras nos dirigimos al ascensor, ya que la confitería especialmente para nosotros, se encontraba dos pisos más abajo, veo como varios médicos suben rápidamente por las escaleras. No le di demasiada importancia, es decir, en el piso ocho, se encuentra internación y es "normal" que hallan tantos médicos dirigiéndose a esa planta.
Después de esperar unos diez minutos, ya que se encontraba un poco lleno el ascensor. Llegamos al piso ocho, y vi lo que no quería ver, Rosie nos había dejado.
-¡Es tu culpa! -grita su madre mientras se separa de su marido y se dirige peligrosamente hacía a mí, pero antes de que pueda cumplir su objetivo, es detenida por Eliot. -Tú convenciste a los médicos para hacer esa cesárea y así deshacerte de mi hija. -agrega llorando mientras Susan llama a seguridad, para que logren tranquilizarla, si no, deberá retirarse del hospital.
-Yo no convencí a nadie -respondo mientras ella intenta zafarse de los brazos de Eliot. - Lo siento mucho por su hija, pero ya no pudimos hacer nada por ella. -agrego mientras ella niega rápidamente logrando soltarse para luego acercarse de nuevo a mí.
-Tú no serás feliz, y yo me encargaré de ello, mi hija tenía una vida por delante y tú se la arrebataste -responde fríamente e interviene Susan, antes de que pueda hacerme algo.
-Señora no le permito que la amenace de esa manera, ella es una enfermera y tanto ella como todo el cuerpo médico intentamos hacer todo lo que estaba a nuestro alcance para salvarlos ambos, pero ella no resistió a la cesárea -Dice Susan.
-Se las verán con mi abogado y con ese mocoso pueden hacer lo que quieran, no es parte de la familia. -avisa fríamente mientras su marido está a su lado mirando al suelo.
∞
Después de ese momento poco agradable, Susan me llama para que conozca al pequeño y es un acontecimiento muy emocionante. Aunque no, no es la primera vez que conozco a un bebé antes que sus padres, es solo que su historia es diferente, su mamá acaba de fallecer y su padre... vaya a saber uno donde está.
No me dejaron entrar, porque no soy familiar directo, pero de donde estaba podía verlo bien.
Me da un poco de pena, que tan chiquito tenga que estar con unos cables en su cuerpo, pero al ser prematuro debe pasar por esto hasta que pese unos dos mil quinientos gramos, y por el momento solo pesa mil, es decir, pasará por ese proceso por unas semanas más.
Sus manitos son tan pequeñas y su llanto llega hasta mis oídos y me aterra en darme cuenta de que no podrá ser calmado por su mamá.
Me aferro con fuerza a ese sentimiento y de forma inconsciente, comienzo a soltar una que otra lágrima, no sé qué pasara con este angelito, pero lo que, sí sé y estoy segura es de que yo estaré a su lado para acompañarlo y velar por su bien.
∞
Llego de Colombia a eso de las seis de la tarde, porque mi padre tiene problemas con la empresa que tiene aquí en Seattle y quiere que yo se los venga a arreglar. Aún me sigo preguntado si me ve cara de genio, como ese que sale en la película de Aladdín. Porque lamento decirle que no, no lo soy, sí, estudié administración de empresa, pero eso no quiere decir que pueda solucionar todo.
Después de haber terminado mi relación con Rosie decido ir a vivir a Medellín, Colombia. Luego de haberle insistido tanto a mi padre, que ya era todo un hombre responsable, para que me dejase manejar esa empresa a mí, lo conseguí. Alguna vez tenía que ganar yo.
-¡Mi bebé! -grita mi madre interrumpiendo mi momento, mientras los espero sentado en una de las sillas del aeropuerto.
-Mamá por favor no me avergüences -contesto mientras me levanto para abrazarla una vez que se acercaron a mí.
-Cuando tengas 40 años, puede que deje de decirte "mi bebé" -Hace comillas con dedos antes de abrazarme -Te extrañamos -agrega y puedo sentir como caen unas lágrimas sobre mi chaqueta.
-Mamá, solo me fui uno meses nada más -respondo soltándola para abrazar a papá, quien mira la escena con ternura.
¿Desde cuándo tengo padres tan cursis?
-¿Cómo está la empresa? -pregunta papá dándome una leve palmada en el hombro y mi madre, quien aún sigue llorando, le da un codazo.
Señoras y señores aquí les presento a mi padre el "anti abrazos," no me sorprende, pero pensé que tener a su único hijo lejos, le haría demostrar sus sentimientos un poco más. Pero ahí me equivoqué, todo sigue igual.
-Todo va bien papá ¿y la tuya? -pregunto haciéndome el que no sé, sobre el problema que tiene -Cierto, para eso querías que viniera -agrego, soltando una risilla y él solo me da una mirada nada agradable.
-Tú empezaste Robert -responde mi madre mientras toma mi bolso y yo tomo mi valija, para luego dirigirnos hacia la salida.
∞
Recuerdo que salimos unos cinco años, y el año pasado terminamos y me fui a Colombia. Desde ese entonces la vi solo una vez, viajó con la intención de recuperarme, porque sí, la culpable fue ella. Pero no la perdoné e hice mal en acostarme con ella, fue algo como una despedida, de ahí, sí decidí que no la tenía que ver más.
-Cariño -me llama mi madre al ver que no me he bajado del auto.
Ni me di cuenta de que llegamos a la casa.
-Lo siento -sonrío, para luego bajar del auto y subir los cuatro escalones que separaban el garaje
-Te sugiero que vayas a descansar un poco, que en la noche vendrá la familia y algunos amigos a cenar -comenta mamá dejando las maletas al pie de la escalera.
-¿Amigos y familia? -pregunto y ellos asienten -Pero si no saben que volví -agrego confundido, y fue ahí cuando algo en mi cabeza hizo "clic"
-Sorpresa -murmura mamá soltando una risita para luego ir a la cocina.
Genial, no esperaba a nadie y ahora la casa será un lío, no es que no quiera ver a nadie, pero ¿hoy? Justo que acabo de llegar tengo que fingir que estoy de humor para hablar con mis "amigos", pasaron muchas cosas por las que me fui, aparte de que mi ex me engañó. Cosas, las cuales no contaré hoy o al menos no ahora.
∞
Mientras que mis padres se preparaban para la cena, la cual sería solo en tres horas. Justo a mí se me ocurre llegar a la tarde, la próxima pensaré mejor antes de subirme al avión, al primer horario que vea por la pantalla de la computadora.
Decido ir a darme un baño porque, ¿dormir?, no pude, y más cuando escucho a mi madre que está desde la cocina gritándole a mi padre que el pollo no entra en el horno y que no hay forma de hacerlo entrar. Unos padres menos raros, no ¿no?
En fin. Sigo en mi habitación hasta que mi madre sube para avisarme que baje, ya que mis amigos fueron los primeros en llegar.
Estupendo.
∞
-¡Hermano! -grita Zack cuando estoy bajando las escaleras.
-Hola -los saludo, solo por ser educado, no porque sigan siendo mis amigos.
-Veo que no has cambiado mucho -contesta Luke antes de sentarse en el sofá que está detrás de él.
-Y ustedes siguen siendo unos hipócritas -les digo antes de irme por un poco de agua a la cocina.
Esto ya empezó mal y ni quiero imaginarme cómo va a terminar, si hubiera sabido que mi madre haría esta fiesta, como si tuviera diez años, ni hubiera venido.
∞
Por suerte todo iba bien, "iba" porque a James se le ocurre la "genial" idea de emborracharse y gritar delante de todos que se acostó con Rosie. ¿Por qué mierda se le ocurre decirlo ahora, y peor aún, delante de mi familia?
Los chicos lo intentaron frenar, pero no hubo caso. Mi madre me miraba como pidiéndome alguna explicación y sí... tenía razón porque les dije que Rosie, se iba a estudiar a otro país, y como ninguno podía soportar la relación a distancia, por eso es que en buenos términos decidimos terminar. Una piadosa mentira, no quería decirles "Rosie se acostó con James y mis "amigos" lo sabían". Sí, ese es otro motivo por el cual decidí irme a vivir a Colombia, esos que decía llamarse amigos, lo sabían desde un principio, pero yo no. Un año, fui el "cornudo del año" y no lo supe, hasta que encontré ropa de James en el departamento que compartía con Rosie.
Primero lo negó, después llorando dijo que sí, que me engañó con James, pero una fue vez, estaban borrachos y pasó. Me reí en su cara, es decir, yo también me emborracho, pero no por eso me voy a acostar con la primera chica que tenga enfrente. Son puras excusas. Fue entonces cuando pasó una semana y le pedí a mi padre que me dejase a cargo de la empresa que está en Colombia. Después de rogarle dos horas, accedió. Ganarle a él, es todo un reto.
-Ya basta, James -digo cuando lo jalo de la camisa, una vez que me levanto de mi lugar.
-E-es que t-ú -arrastra las palabras mientras me señala con el dedo.- Tú, nunca le diste el amor que ella merece, siempre te comportabas como un idiota con ella, en cambio yo, le demostré que si la amo, ella solo estaba contigo por dinero y nada más. -agrega y eso bastó para que la poca paciencia que le tuve, para que se callara, llegara a su límite.
-¡Jasón! ¡No! -grita mi madre cuando le doy un golpe a James en la mandíbula, logrando que se caiga al suelo.
-Tranquilo Jasón -habla mi tío cuando se acerca hacía a mí haciéndole una seña a mis "amigos" para que se llevaran a este idiota a otra parte.
-No me gusta que pelees, menos que nos mientas -habla mi madre, mientras es consolada por mi tía.
-Yo estoy orgullosa de mi nieto -comenta mi abuela y ahora es mi madre quien le da esa mirada nada agradable -No Elisa, no me mires así, alguien tenía que poner en su lugar al chico ese, eso no son códigos de amigos, claro que no. -Agrega para luego chocar los cinco conmigo y volver a su lugar.
-Es mejor que cortemos la fiesta -habla mi madre ignorando el último comentario hecho por mi abuela, mientras mira a mi padre, quien ligeramente asiente con la cabeza.
-Es lo mejor, además ya es tarde- comenta mientras se dirigen hacia el living.
∞
Por suerte la fiesta terminó, mis "amigos" se fueron, y la familia se queda hasta mañana en las habitaciones de invitados. Algunos ya se fueron a dormir, ya que son más de la una de la mañana. Algunos, menos mi madre y mi padre que están parados frente a mí en el comedor, esperando una explicación de por qué les mentí, y no dije en su momento las cosas como son. Es simple; estaba dolido y no quería que supieran que ella me engaño porque, la quieren como si fuera alguien muy especial, podría decirles que hasta la quieren más que a mí.
-No logro entender por qué no nos dijiste el verdadero motivo por el cual te querías ir -comenta mi madre acercándose a uno de los sillones que están cerca de la mesa ratona, para luego sentarse.
-Mamá por favor, no quiero hablar del tema, ya saben, de verdad que se los iba a decir, pero no así -contesto cerca de la escalera -Lo siento, buenas noches -agrego, para luego subir la escalera e ir a mi habitación.
No insistieron, y eso lo agradezco. No iba a repetirles la historia, no quería recordar ese momento otra vez, ya demasiado tuve con tener pesadillas sobre ellos juntos, porque sí las tuve durante dos meses mientras estaba en Colombia, empecé con el gimnasio y esos malos sueños los fui perdiendo de a poco.
No solo encontré ropa de James, sino algunas cartas y regalos que yo jamás le di a Rosie. Por Marcos, el único que no me falló como amigo, me enteré de que Rosie, está embarazada y no, no volví por eso, sé muy bien que no es mi hijo, porque ella sigue con James y desde hace bastante no nos hemos visto más.
∞
Doy vueltas en la cama sin poder dormir, miro el reloj y ya son las cinco de la mañana ¿Pueden explicarme qué hago despierto? Ni yo lo sé, intento acomodar la almohada y apoyar la cabeza en ella otra vez, a ver si esta vez sí puedo dormir.
Siento cómo voy hundiéndome en las profundidades del sueño y suspiro, al fin podré descansar.
∞
La imagen de una chica de espaldas llama mi atención, intento moverme, pero es imposible. Mis manos no responden y mis piernas no reaccionan. Temo que sea un fantasma o algo parecido, pero antes de que pueda preguntar o pronunciar algo, una voz resuena en mis oídos como un eco lejano y veo asombrado y temeroso, cómo la figura se voltea poco a poco hasta quedar frente a mí y con su voz dulce recita:
"Jasón, siempre fuiste el amor de vida, perdóname por haberme ido en brazos de otro. Sé que no puedo seguir justificando lo que hice. Pero tienes que prometerme que serás feliz, aunque yo ya no puedo estar en tu vida. Aun así, prométeme que no lo dejarás solo nunca. Que le darás todo el amor que se merece, el cual yo no puedo darle, cuídalo, él te espera. Y recuerda que yo siempre te amaré, hasta siempre Jasón".
∞
Pasaron solo dos semanas desde el del nacimiento del bebé y aún sigo preocupada porque nadie vino a verlo, y si eso no llega a ocurrir en el transcurso de la semana, puede que lo manden a un hogar o al ser tan chiquito, puede ir con una familia sustituta, hasta que se sepa bien a donde van a llevarlo. Hasta que ubiquen a la familia por parte de él o finalmente lo den en adopción.
Y sí, lamentablemente debo hablar de la "víbora" y no, no hablo de esas que son verdes o de otros colores y se arrastran por suelo, hablo de una señora que camina, más específicamente me refiero a la madre de la señorita Rosie, porque sí, cumplió con la amenaza, nos demandó, porque según ella yo maté a su hija ¡y no es así! Yo no la maté, en el momento de la cesárea yo no estuve, por lo tanto, yo no tuve nada que ver, y mis compañeros menos.
Pero por lo que me contó Susan, le tuvieron que realizar una cesárea de urgencia o el bebé, lamentablemente iba a nacer fallecido, porque surgió algo en medio de eso, pero no me quiso decir qué era realmente, solamente dijo que hubo una complicación, pero yo no estoy de todo segura, de que haya sido solo eso.
Intento todos los días no pensar en lo malo que pudo haber pasado, pero es difícil, él se quedó sin mamá y su padre me gustaría saber dónde está ¿Cómo puede ser que existan personas así? ¿Qué clase de padre es? No pude seguir con mi discurso, ya que Cintia me avisa que en recepción me busca un chico, ella con la intención de saber quién es, sube y baja las cejas, acompañada de una mirada pícara. Sé lo que está pensando, pero antes de que lo diga, le dejo en la mano las carpetas que estaba acomodando y salgo del consultorio.
Mientras me dirijo a recepción, no consigo dejar de pensar en ¿quién me busca?
Pienso en la gente que me conoce y en mi familia, pero es ahí cuando recuerdo que mi familia no vendría a verme ni por más que se estén muriendo. Querían que fuera abogada o chef, pero como yo elegía lo que quería estudiar, que fue enfermería. Lo logré gracias a los ahorros que conseguía guardar del trabajo de niñera que tuve en el verano, gracias a ello me alcanzó para comprar los materiales que necesitaba. Y también a todo mi esfuerzo que, me sirvió eso de levantarme a las cinco de la mañana para conseguir una beca en esa prestigiosa universidad, es decir valió la pena y lo estoy demostrando.
∞
Llego a recepción y me encuentro a un chico muy apuesto, apoyado en la pared mirando su celular.
-Buen día, ¿me buscaba? -pregunto cuando me acerco a él y este levanta la cabeza, para conectar sus ojos grises con los míos.
-Buen día, si yo... eh -se rasca la nuca, nervioso.
Paren todo, no me digan que este chico es padre del pequeño, porque tengo varias cosas para decirle.
-¿Tú...? -le insisto para que siga hablando.
-Soy James, pero no soy la persona que estás buscando -dice y yo miro confundida ¿de qué rayos está hablando? -El bebé de Rosie no es mi hijo- agrega antes de que pueda decir algo.
-¿Cómo sabe eso? -pregunto cruzada de brazos -Si tú eras su novio, debes ser el padre del bebé -agrego y él niega con la cabeza.
-Ella me engañó, y yo sé que ese bebé no es mi hijo, aquí tienes el número de su verdadero padre. -se acerca un poco más a mí, extendiéndome un papel con un número de teléfono y un nombre.- Usted sabrás que hacer, mucha suerte -agrega, para luego dar media vuelta e irse.
¿Alguien me explica que acaba de pasar? No logro entender, qué ocurrió, ¿Rosie lo engañó y él no es el padre del bebé, sino su amante? Tengo que avisarle de esto a Susan, yo aún no proceso tanta información.
∞
Mientras estamos en uno de los consultorios desocupados de la parte de internación, miro la ventana como unos pequeños, pero gorditos pájaros, se pelean por un gusano que algo de los dos encontró en el césped, mientras que empiezan a caer unas pequeñas gotas de agua sobre el techo del auto que está estacionado allí fuera.
Y yo me vine en bicicleta ¿Es broma?
Decido no pensar en cómo llegaré toda empanada de pies a cabeza a mi casa, y concentrarme en Susan, quien está al teléfono desde hace cuarenta y cinco minutos, hablando con la nada misma, solo tres veces la escuché dejando mensajes de voz, pero sin ninguna respuesta del otro lado de la línea.
-¿Y? -pregunto, y Susan suspira negando con la cabeza dejando el teléfono donde va.
-Nada Nina, ese tal... Jasón no responde, ya no sé qué más decirte -contesta levantándose de la silla para luego tomar unas carpetas del escritorio y volver su vista hacía a mí.
-Hay que volver a llamar -insisto y ella vuelve a negar con la cabeza
-No podemos marcar tantas veces el mismo día, hay que intentar de vuelta mañana -responde y yo me cruzo de brazos.
¿Así de fácil se dan por vencidos?
∞
Antes de irme a casa fui a ver al pequeño, no me gusta usar siempre ese apodo, pero Susan me dijo que mañana tendrá una respuesta de la directora del hospital, sobre si podemos ponerle o no un nombre.
-Le tomaste mucho cariño ¿eh? -me asusta Cintia haciéndome dar un brinco.
-Me vas a matar de un infarto -contesto con la mano en el pecho.
-Ay, pero que exagerada me saliste -se ríe acercándose a la ventana para ver al niño.
-¿Y tú? Te apareces como un fantasma -respondo y ella me saca la lengua.
-Sabes que en algún momento debes dejarlo ir ¿no? -cambia de tema, haciendo que centre mi mirada en ella.
-No lo dejaré ir nunca, encontraré a su padre -respondo y Cintia niega con la cabeza.
-¿No has pensado que tal vez él no quiere que lo encuentren? -pregunta y yo miro al bebé.
-Yo sé que no es así, te lo aseguro. -intento autoconvencerme de lo que digo.
-Piénsalo bien ¿Sí? No quiero que te ilusiones de más -dice antes de acercarse a mí y darme un beso en la mejilla -Nos vemos mañana -agrega para luego retirarse por el pasillo.
-Nos vemos -la saludo para volver mi vista otra vez al bebé, ya que la había centrado en ella otra vez.
¿Qué tan fácil es rendirse? Ella puede hacerlo, pero yo, Nina Beatriz Coleman, no lo haré. Necesito que el pequeño al menos tenga a su padre y si eso implica que debo acosarlo toda la semana, hasta que responda, déjenme decirles que lo haré, no pienso rendirme.
Pero por ahora debo dejar esta misión a un lado, debo ir a ver a otros pacientes, si no, van a decidir echarme.
Sé que esto no será fácil, pero lo haré por ti pequeño.
∞