«¿Cómo se puede seguir adelante cuando te han destrozado el corazón?» Esa es la pregunta que me estado haciendo día tras día desde aquel momento en el cual ella cruzo mi puerta y se marchó después de haberme confesado que se había enamorado de otro. Ella era mi vida, mi devoción, no había cosa alguna que no hiciera por tan solo verla sonreír y saber que era feliz a mi lado, pero al parecer estaba completamente equivocado, al final de todo, ella no era feliz. Quizás ha sido la rutina lo que acabo con todo, tal vez fue mi carrera colmo su paciencia, o quizás fui yo quien no supo entenderla y la perdió. Lo único de lo cual estoy completamente seguro, es que no me vuelvo a enamorar. No podría soportar que vuelvan a romperme el corazón. Pensaba que era el amor lo que me impulsaba a ser ese compositor y cantante que a la gente le encantaba, pero ya no puedo seguir creyendo en tal mentira. Hasta aquí ha llegado la versión romántica de Xián Oliveira, hasta aquí llego aquel hombre que bajaba el cielo y las estrellas por una mujer.
A pesar de este dolor, tengo compromisos que no puedo evitar, entre ellos aquel contrato que firme con mi sello discográfico. Afortunadamente, me encuentro en la fase de creatividad, y las notas que salen de mi piano en estos momentos, son aquellas que vengo componiendo desde la tristeza. La melodía que parece será parte de mi próximo disco, refleja lo gris que esta mi vida y sé que no todo puede ser así. Debo tener ánimo, debo fingir que todo va bien para poder continuar con lo que queda de mi vida, si es que a esto se le puede llamar vida.
No dejo de pensar que los compositores hemos escrito tanto del amor que a veces más que nuestra musa pareciera ser nuestra excusa. Es increíble como por momentos alabamos este sentimiento, y otras veces lo culpamos según nuestras vivencias. Dicen por ahí que algunos nacen por amor y otros como yo, mueren en vida por el amor, es todo demasiado contradictorio, pero muy cierto. El sonido de mi móvil me quita de este pequeño y oscuro lugar donde me había sumergido y sin mucho ánimo, miro la pantalla y respondo la llamada al ver que es mi mejor amigo Santiago.
-Hola Santi- Le respondo cabizbajo y es que no puedo ocultar la manera en la que me siento.
-Xián, amigo, te llamo porque debes salir de tu cueva y venir conmigo esta noche- Me dice muy animado, algo que envidio un poco.
Sé que hace días está queriendo hacerme salir de aquí, pero no ha tenido mucho éxito, y no creo que lo tenga hoy -¿Ir contigo a dónde?- Averiguo tratando de no volver a rechazar su propuesta.
-¿Recuerdas que te hable de mi prima, la que vivía en Miami?- Indaga y un vago recuerdo llega a mi mente, pero no me acuerdo mucho de los detalles de ella ni su nombre.
-Si, algo me acuerdo ¿Cómo me dijiste que se llamaba?- Le pregunto intentando fingir interés, aunque en realidad no tenga ninguno.
-Allegra- Responde inmediatamente.
-¿Qué hay con ella?- Cuestiono sin entender porque ha traído a su prima a esta conversación.
-Ha venido de vacaciones y saldremos esta noche. Tienes que venir, es una orden- Me dice serio al otro lado de la línea y respiro profundo.
-Santiago, yo no tengo ánimos para salir. Estoy hecho mierda por esa mujer, mejor déjame aquí con mi tristeza y mi piano, ¿sí?- Le pido en lo que es casi una súplica.
-Por favor, debes venir- Insiste.
-Por favor... dime que no es fan de mi música- Le digo en lo que es casi en una súplica.
-Ni te preocupes que no sabe ni quién eres- Me dice entre risas.
-¿Lo prometes?- Insisto.
-¡Que sí! Ella solo escucha música en inglés- Me explica haciéndome sentir un poco más aliviado.
-De acuerdo, pásame la dirección- Accedo finalmente.
-Ya te la envió. Te vemos allí a las diez y si no llegas a ir voy por ti- Amenaza robándome una genuina sonrisa.
-Que sí, que voy...- Le digo resignado y después de despedirnos termino la llamada.
«Las cosas que hago por mis amigos...» Pienso mientras voy a mi cuarto para prepararme para esta noche.
Después de haber conducido durante unos cuantos minutos, llego a la dirección que me ha enviado Santiago, y para mi sorpresa es una discoteca, aunque no sé porque me sorprende, a él le encanta las fiestas en grande. Si de por si no tenía ánimos de salir, ahora mucho menos quiero entrar allí, pero no puedo quedarle mal. Resignado completamente, bajo del auto, camino hacia la entrada, y pongo mi mejor cara para luego entrar a la discoteca.
Afortunadamente la gente está muy pendiente de pasarla bien y por tal motivo paso de ser percibido, algo que de verdad me hace sentir un poco mejor. Camino entre la gente hasta que, al fondo del lugar, en las aéreas reservadas veo a mi amigo y de inmediato voy hacia allí.
-¡Xián, has venido!- Exclama feliz y me da un fuerte golpe en la espalda. -Pero ven que te presento a todos- Continua y hace que camine con él hacia donde hay un grupo de gente.
-Claro que he venido, te lo dije.- Respondo, aunque claro, por dentro todo esto es un reclamo.
-Contigo nunca se sabe. Ve, ella es Mariana, mi novia- Habla feliz «¿Novia?» Me cuestiono por dentro y solo puedo mirarlo confundido. -Te has perdido de muchas cosas estos días- Se explica como entendiendo lo que pasa por mi mente. -Él es Nicolás, su hermano. Ella es Daniela, una amiga de Mariana, y ella es la famosa Allegra- Concluye finalmente.
Los voy saludando uno por uno, pero cuando llego a ella me quedo paralizado. Es deslumbrante, cabello castaño oscuro, unos ojos azul cielo, y una figura que invita a recorrerla. «Ese vestido rojo pegado a su figura realmente hace que sea tentadora» pienso, aunque ni siquiera debería estar viéndola así.
-Mucho gusto- Me dice mientras que me saluda, y por alguna extraña razón me provocan ganas de besarla así de repente, casi como si fuese una atracción inmediata de esas que no crees que te puedan pasar.
«Definitivamente pasaría una noche con ella.» Admito por dentro.
-El gusto es mío- Le respondo con mi mejor sonrisa.
«Esto es justamente lo que necesitaba. Una mujer así de hermosa con quien pueda olvidarme de todo mi dolor sin compromiso alguno»
-¿Un trago prima?- Le pregunta Santiago a todo volumen a causa de la música.
-¡Deja, yo me encargo!- Intercedo y la vuelvo a mirar -¿Qué quieres tomar?- Le pregunto acercándome a ella, pudiendo inhalar el exquisito aroma de su perfume.
Esos ojos azules me miran sorprendidos -¿Una margarita?- Responde más como una pregunta, que como una afirmación.
«Esta es una excusa perfecta para alejarla de aquí e indagar más de ella, aunque honestamente no me interesa conocerla» -Ven conmigo y elijes- Le propongo y tomándola de la mano hago que venga conmigo a la barra. Sigue mi ritmo mientras vamos esquivando a la gente que baila sin parar en medio de la pista y según vamos pasando la mirada de varios se centran en ella. «Definitivamente quiero estar con ella» Grita mi cabeza.
Nos paramos frente a la barra, y esperamos a que nos atiendan, mientras que yo busco la excusa perfecta para acercarme a ella -¿Así que vives en Miami?- Inquiero tratando de entablar conversación.
-Si- Me responde casi al oído a causa del bullicio.
-¿Hace cuánto?-
-Diez años- Contesta entusiasmada.
«Esto es perfecto. Puedo pasar una noche espectacular con ella y después cada uno puede regresar a su vida» Pienso al escucharla.
-¿Por qué no me das tu número?- Le propongo
-De acuerdo, quizás podemos ser amigos- Menciona mirándome a los ojos.
«Oh no guapa, amigos no...» Pienso internamente.
-Claro por qué no- Miento.
-Dame tu móvil y lo anoto- Me pide y saco el móvil de mi bolsillo y se lo doy.
-Ahí tienes- Habla mientras que me entrega el móvil.
-Perfecto, ¿Entonces qué tomas?- Le pregunto al ver al barman quien viene a atendernos.
-¿Qué me recomiendas?- Le pregunta al barman inclinando su cuerpo de una manera muy provocativa contra la barra.
El hombre la mira casi como devorándosela con la mirada, y claro observando el pronunciado escote -¿Para ti guapa?- Le pregunta ignorándome por completo.
-Si, para ella- Intercedo un tanto molesto.
«Ni lo sueñes amigo...» Pienso.
-Si te gustan los tragos dulces, te recomiendo un Valencia Peach Sunset- Le responde como el experto en tragos que es.
-Uno de esos entonces- Le pide sonriente, y se acomoda de una forma más apropiada contra la barra.
-Eres demasiado guapa, ¿Lo sabes?- Le pregunto sin apartar mi mirada de la suya.
-Gracias- Se limita a responderme con una sonrisa y luego acomoda un mechón de cabello detrás de su oreja.
«Bien, se ha puesto nerviosa.»
-¿A qué te dedicas?- Le pregunto dándole un giro a la conversación.
-Soy diseñadora de interiores, ahora trabajo en eso- Me cuenta con una gran sonrisa.
-Vaya, mi hermana también es diseñadora de interiores- Le cuento queriendo ganarme un poco su confianza.
Ella sonríe -¿De verdad?- Pregunta sorprendida.
-Si ¿Y cuántos años tienes?- Continuo.
-27.-
«Perfecto, ella es perfecta...»
-Aquí tienes guapa- Le dice el barman entregándole su trago y me mira -¿Tú qué quieres?- Me pregunta con un tono de voz totalmente diferente.
-Dry Martini- Le respondo de manera fria y no me importa si me ha reconocido o no.
-De acuerdo-
-¿Y qué tal esta?- Le pregunto al ver que ya ha probado su trago.
Ella esboza una sonrisa -¡Exquisito!- Me responde y luego mira al barman -¡Esta buenísimo!- Le deja saber y luego le guiña un ojo.
«¿Por qué ha hecho eso?» Me pregunto e intento no deconcentrarme.
-¿Puedo?- Le pregunto refiriéndome a probar el trago.
Allegra asiente -Claro- Dice sin problema y me da la copa.
Pruebo el trago y la verdad es que si está muy bueno -Aquí tienes- Vuelve a irrumpir el hombre dándome mi bebida.
-Gracias- Me limito a contestar y le pago los tragos para luego alejarnos de la barra. -¿Bailas?- Le pregunto llegando a la pista de baile y no es que esto sea lo mío, pero quiero estar cerca suyo.
-Está bien- Contesta un tanto nerviosa y sin dudarlo, la tomo de la mano y camino con ella al medio de la pista de baile que está en el área reservada. Junto mi cuerpo al suyo y la sujeto con mi mano libre, ella hace lo mismo y de esta manera nos comenzamos a mover al ritmo de la música. «¡Como se mueve!» Me grita mi cabeza, y es que cada movimiento en ella es sensual. Tan solo puedo imaginarme cómo debe de ser pasar una noche con ella.
Ya con nuestras copas vacías seguimos bailando, pero necesito sujetarla bien -Dame- Le digo al oído, tomo su copa y la dejo junto a la mía en una de las mesas. Regresó a ella y seguimos bailando, pero esta vez sus dos manos se sujetan de mí, al igual que lo hago yo de ella. -¿Te han dicho alguna vez lo bien que te mueves?- Le pregunto al oído pudiendo respirar ese perfume que es adictivo.
-Es que no te dije algo- Me dice pícaramente.
-¿Qué cosa guapa?- Le pregunto con mucha curiosidad.
-También soy bailarina profesional- Declara haciéndome sonreír.
«Vaya... esto se pone cada vez mejor»
-Ahora entiendo todo- Hablo sonriente. -Eres toda una caja de sorpresas- Continuo y aprovecho para alejarme un instante y poder mirarla.
-¿Y tú?- Me pregunta y yo solo puedo mirar sus labios.
-Prefiero no hablar de mí, ¿Para qué contigo aquí? Eres preciosa...- Le susurro y al ver la manera que nuestras miradas se cruzan aprovecho y acorto toda distancia para comenzar a besarla. Me he quedado corto con toda mi imaginación, sus labios saben a caramelo. «Necesito besarla con más intensidad» Me ruegan mis sentidos, y mi lengua le pide acceso a su boca y ella me lo concede. Besa como los dioses, sabe muy bien donde colocar sus manos para enloquecerme. «La necesito, pero, ya... » -¿Por qué tú y yo no nos vamos de aquí?- Le pregunto entrecortado a causa de la falta de aire y con una revolución en mi cuerpo que jamás me ha sucedido antes.
Su mirada se clava en la mía con dudas y puedo notar que ella también siente deseo por mi -Lo siento guapo, no soy una de esas. Además, regreso a Miami mañana.- Me dice como si nada.
«Ah no, esto no se quedará así. No me va a hacer esto...» Pienso y es que buscare la manera de convencerla.
Vuelvo a sujetarla por la cintura para que sigamos bailando, pero esta vez soy yo quien pega su cuerpo al de ella, y coloco mi mano en la parte más baja de su espalda con el único propósito de provocarla. Quiero que sepa mis intensiones, la necesito en mi cama esta noche para empezar a olvidar. Una de sus manos se posa sobre la mía, y hace que suba mi mano más arriba en su espalda.
-No te aproveches- Me dice al oído.
-¿Acaso no te paso nada con ese beso?- Le pregunto sonriente.
Ella se deja de mover por un instante, y me mira fijamente. Es como si quisiera indagar en mí y honestamente no me siento muy cómodo con la situación-Sí, pero no por eso terminare en tu cama- Declara finalmente.
«Bien, al menos no le soy indiferente, quizás no todo este perdido.»
-No entiendo, me gustas, te gusto... ¿Por qué no la pasamos bien?- Le pregunto apretando su cuerpo contra el mío para intentar convencerla.
-No voy a ser tu chica de una noche Xián, lo siento- Declara y se suelta de mi agarre.
Sin dejar que diga nada, ni decirme una palabra a mí, camina hacia donde esta Santiago dejándome aquí con ganas de todo con ella. Solo la observo decirle algo a mi mejor amigo y luego camina hacia la salida «¿se va?» Me pregunto por dentro e intento reaccionar.
Camino detrás de ella rápidamente, y la sujeto del brazo para evitar que salga de la discoteca -¿Te vas?- Le pregunto sorprendido.
-Sí, mañana mi vuelo sale muy temprano. Fue un gusto conocerte- Me dice como si nada y esboza una sonrisa.
-¿Te puedo acompañar a donde te estés quedando?- Le pregunto, ya que no puede irse así.
-No, Santiago me ha dado las llaves de su auto. Chau Xián.- Sentencia y respiro profundo.
-¿Me dejaras así?- Pregunto sin poder creerlo.
-Tienes mi número, podemos ser amigos si gustas.- Propone una vez más.
«¿Amigos? Yo lo quiero es otra cosa y nada tiene que ver con ser amigos»
-¿Amigos?- Me atrevo a preguntarle.
Ella asiente con la cabeza -Sí, no creo que a mi novio le guste saber que me has besado e intentado llevar a la cama- Sentencia dejándome helado.
«¡¿Novio?! No, si es que tu Xián, eres un idiota» Me grita mi subconsciente.
Trato de asimilar lo que ha dicho mientras que ella me mira como preguntándome que es lo que me ocurre -¿Novio?- Le pregunto sin querer creerle.
-Sí, pero no te preocupes, vive en Miami. No te vendrá a golpear- Me explica y luego me guiña un ojo.
-¿Crees que tu novio me detendrá para seguirte hablando?- Le pregunto acercándola más a mí.
-Supongo que no- Me responde y sonrió. «Vaya... es valiente, atrevida... definitivamente quiero pasar una noche con ella.»
-Así es- Contesto, y la beso nuevamente sorprendiéndola.
Esta vez ella me muerde el labio, obligándome a soltarla -¡Que tengo novio!- Me grita y en esta ocasión, me gano una bofeteada.
-Eso no te importo antes, ¿no?- Hablo sonriente.
-Déjame, me tengo que ir- Insiste.
-Sabrás de mí, créeme...- Le advierto antes de verla salir por la puerta de la discoteca. Ella solo voltea y me lanza una sonrisa.
«Ahora más que nunca la quiero para mí. Ese no, se convertirá en un si como que me llamo Xián Oliveira» Me convenzo a mi mismo.