"Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consiente su oscuridad"
Carl Jung
Observo a mi hermana Katherine mirarse al espejo el vestido de novia que lleva puesto es estilo princesa con escote ilusión en forma de corazón con un delicado encaje cubriendo sus hombros y pecho.
Retrocedo mucho tiempo atrás cuando éramos niñas y me gustaba admirarla mientras se arreglaba frente al espejo, soy menor que ella y siempre ha sido el ejemplo a seguir, aunque, no recuerdo cuando perdí ese camino.
-¿Crees que me hace ver gorda este diseño? -me saca de mis pensamientos, da vueltas para ver la parte de atrás y luego adelante.
-¿Verte gorda? -rio ante semejante cosa -no te ves gorda hermanita -Me acerco a ella y tomo su mano para darle una vuelta-, estas hermosa, el vestido es perfecto para ti. -la acerco a mí y la abrazo, soy más voluptuosa que ella, tengo más pecho y hago mucho ejercicio.
Cada dos meses viene a la boutique trae el vestido y se lo mide para asegurarse que aún le quede
Ya ha pasado casi un año después de lo que me sucedió. Once meses que me saben eternos. Yendo y viniendo de terapias, entrenando y dando asesorías en línea a pasantes de derecho y escribiendo.
Escribir es una forma de desahogo.
Las noches ahora no son tan amargas, sin embargo, aún no puedo soportar la cercanía de ningún hombre, que no sea mi padre, mi padrino Jorge y Valentino, vivo con él y mi hermana, no lo culpo por lo que pasó, no le echo la culpa a nadie.
Extraño mucho a mi madre, las cosas que recuerdo de ella son tan hermosas, jamás nos comparó, ella estaba consciente de que somos diferentes, de que no somos el reflejo de la otra.
Katherine heredó de ella ese color verde jade de sus ojos, los míos son un poco más apagados, igual que mi cabello rojo.
Mi padre siempre quiso que fuese igual a ella, menos rebelde, que fuese un poco menos yo.
-Voy a mudarme -al escucharme al fin decirlo, me mira por el reflejo del espejo y la veo tragar con dificultad, da la vuelta con lentitud y el brillo de sus ojos se ha ido.
-¿Crees que sea necesario?
-Ya es tiempo que lo haga, vas a casarte y no pienso seguir siendo una carga para ustedes, sé que para ustedes no soy una carga -la interrumpo porque sé que eso me dirá -, ya llevamos mucho tiempo juntos, serán un matrimonio y yo solo sería un mal tercio.
La veo nerviosa, sé que teme por mí, tiene miedo de que vuelva a cometer una locura y no voy a negar que eso ha pasado por mi cabeza algunas veces cuando siento que estoy al borde del abismo de nuevo, más estoy consciente de que debo hacer esto, necesito que me suelte porque si no lo hace no sabré si puedo seguir con mi vida.
Me siento y ella se acuclilla acariciando mis manos y jugando con mis dedos, hace eso desde que éramos unas niñas cuando quería explicarme algo con tacto.
-¿Estas, segura?, sabes que a Valentino no le importa que estés con nosotros, él solo quiere cuidarnos.
-No es necesario que lo hagan siempre me he cuidado sola, antes de... eso -ella sigue jugando con mis dedos, no me mira a la cara, sé que tiene miedo -Kat, mírame, ya es tiempo, hablé con mi psicólogo, seguiré tratando con él en línea, como me lo recomendó.
Su respiración es rápida, y veo sus ojos cristalizarse con lágrimas contenidas, atrae mis manos hasta su rostro y besa la palma de estas, su llanto sale sin que pueda evitarlo.
-Tú sabes que te quiero, no te vayas por favor -suplica sorbiendo su nariz.
Sus palabras me llegan al corazón, aunque no lloro, hace un tiempo dejé de hacerlo, solo me queda esa sensación de opresión en el pecho que amenaza con asfixiarme.
-¡Lo sé! Y yo te amo hermana, es por ese motivo que necesito irme, buscar mi propio sitio. Tener un trabajo fuera de la protección de cuatro paredes, sé que no será algo sencillo, sin embargo, necesito intentarlo.
Suelta mis manos y se acurruca sobre mis piernas cubriendo su rostro, la escucho sollozar, en esa posición se queda por unos minutos antes de verla controlarse, se queda ahí para luego levantar su cabeza sin dejar de tomar mis manos.
-Tengo miedo -con eso no se controla y las lágrimas salen sin control, no quiere dejarme ir, mas, debe hacerlo, por ella, por mí.
-Yo también tengo miedo -confieso por fin, debe saberlo -, sin embargo, es necesario que lo haga por ambas, debo quitarte esta carga de encima Kat.
-Para mí no eres una carga Cinthya -hipea entre lagrimones, miro como se esfuerza por sollozar en lo bajo.
-Jamás dije que lo fuera, mi situación lo es, todo esto los está afectando a todos, y quiero empezar de nuevo y no es que me emocione la idea de salir de las cuatro paredes en las que me he confinado, y pienso en el hecho de que será una batalla que debo pelear.
-Puedes pelearla a nuestro lado como lo has estado haciendo -trata de convencerme, su labio tiembla y las lágrimas han cesado, aunque no tardaran en salir al verme negar con la cabeza.
-La decisión está tomada Kat -acaricio su mejilla viéndola hacer una mueca de dolor-, seguiré en la lucha, y no es que me vaya al culo del diablo, tendremos comunicación full.
-¡No quiero, no quiero! -repite negando y apretando mis manos.
-Mírame Kat -ahora soy yo quien sostiene sus manos y las levanto a la altura de mi pecho mientras sus ojos rojos por el llanto me ven y reflejan mucho temor -. Necesito esto, déjame ir, sabes bien que, aunque no lo quieras lo haré. Me iré a un pequeño lugar llamado Homeless impartiré clases en la universidad de la localidad, mañana debo ir a ver la casa que alquilaré. Y necesito que le digas a Valentino, que deje de investigar-sonrío y ella aprieta sus labios para no reírse al verse descubiertos -, ustedes deberían preguntarme las cosas y no contratar a un investigador privado.
-Así que... lo sabias.
-He vivido confinada en esa casa por mucho tiempo no hay lugar en donde puedan esconder las cosas sin que lo sepa, además se les ha olvidado el detalle que contratar un investigador es algo tonto puesto que me seguiría a ningún lado.
Es ahí donde soltamos una enorme carcajada que invade la sala, la modista entra con mirada curiosa al vernos partirnos de la risa e ignorarla.
Después de controlarnos, mi hermana mayor me mira sacando un suspiro de resignación.
-Te llamaremos todos los días y sino respondes iremos por ti.
-No soy una niña Kat, si eso te hace sentir más tranquila, así será.
-Sabes bien que solo quedándote conmigo harás que esté tranquila. Y estoy consciente de que esto es algo que vas a hacer tarde o temprano y si es por tu bien, entonces debo aceptarlo a la buena.
Nos abrazamos con cariño y ella besa mi frente, aunque soy la menor parece lo contrario. Cuando mamá enfermó, fui yo quien tuvo que ser fuerte por mi hermana y mi padre, mi carácter siempre ha sido así, no lloré, al menos no frente a ellos, es por eso que puedo fingir que algo no me afecta, aunque me esté matando por dentro.
Mientras ella se cambia me quedo sola con mis pensamientos.
Cuando desperté en el hospital, la cara de desaprobación que me dio Idara me regresó a mi tormentosa realidad.
Tienes por quien luchar.
Esas fueron sus palabras, me hizo una confesión que me dejó impactada, sin embargo, no fue fácil para mi expresarme, tenía que recordar todo lo que pasé en ese tiempo, y en la actualidad no les parece extraño que aún sigo sin llorar y no sacar todo lo que tengo dentro.
A mi psicólogo después de un mes de lo que pasó le conté mi historia poco a poco. Siento rabia al pensar en eso, siento que, si lloro, esos malditos saldrán victoriosos. Siento enojo y frustración, por que hicieron que me doblegara mientras se llevaban mi ser completo con sus acciones.
Katherine y los demás solo saben lo que me hicieron por las heridas que presenté dos semanas después. Lo que no saben los desagradables detalles, ya tienen demasiado con mi momento de debilidad y no tengo el valor de contarles nada.
Cuando salgo con ella lo hacemos en el día, mi habitación tiene muchas luces y duermo con ellas encendidas, me espantan los lugares oscuros e incluso el patio se encuentra iluminado cuando voy a dejar a su casa a mi pequeño Raptor, mi perro y fiel amigo,
El miedo no me deja vivir, tengo traumas que me atormentan, que no me dejan dormir y consumen mi tranquilidad. No voy a negar que tenga pánico de vivir sola, de enfrentarme al mundo rota, tan sucia.
"Encuentras mis palabras oscuras. La oscuridad está en nuestras almas ¿No crees?"
James Joyce
Salimos de la boutique y caminamos hacia el estacionamiento, un hombre está a punto de subir a su auto que está estacionado al lado del nuestro, al verlo de inmediato me aferro al brazo de mi hermana, es un hombre alto y de gran contextura, nos observa y por instinto me escondo tras la espalda de Katherine.
Él nos sonríe y saluda con un asentamiento, abre la puerta de su auto, se sube y arranca, al tiempo que suspiro de alivio, observo a mi hermana y ella me da unas palmaditas en mi mano que aprieta la suya. Se muy bien que aún no estoy bien y temo enfrentarme a esos fantasmas que me atormentan día a día.
Nos subimos a su auto y ella conduce hasta la casa, cuando llegamos el primero en recibirnos es mi lindo Raptor, corre hacia mi encuentro y de inmediato acaricio su cabeza tratándolo como a un bebé, mi hermana se une a esa bienvenida que nos da.
-No importa cuánto tiempo te vayas se queda en la puerta esperando por tu regreso. -Valentino camina hacia nosotros para abrazar y besar a Kat, a mí no me toca, es precavido en cuanto a cómo me trata.
No voy a culparlo por nada, tomé mis decisiones y pagué por ello, ya que sabía a la perfección con quien me metía.
-Es por eso que lo dejo en casa de su novia, así no se pone ansioso mi hermoso bebé, el problema es que Lester, está de viaje con Daniel y se la llevó.
Caminamos hasta la casa y veo que mi cuñado está terminando de empacar algunas cosas en bolsas de compras, hoy es viernes por lo que seguro irán de «noche de machos».
Voy hasta mi habitación, le enviaría mi borrador de la segunda parte de la serie que estoy escribiendo a Sammy, ella es mi lector cero, sin embargo, Valentino se daría cuenta del nombre con el cual estoy escribiendo, no dejo que ni él ni mi hermana vean los manuscritos. Ahí he plasmado mi desgracia en otro tipo de palabras. Se la haré llegar con Arturo en paquete cerrado.
-¿Cuándo iras a ver la casa? -Pregunta Valentino y Katherine se gana una mirada de desaprobación de mi parte -, igual me lo iba a decir-se encoje de hombros ante mi reacción.
-Mañana, iré sola, voy a conducir y me llevaré a Raptor conmigo -tomo un poco de agua porque ni yo misma me creo lo que estoy diciendo y no estoy tan convencida de ello -y estoy segura -levanto mis hombros para que lo crean y creérmelo también -. ¿Cómo van con los preparativos de la boda? -pregunto para cambiar el tema.
-Ya está todo listo solo faltaría la fecha, supongo que será cuando Sammy mejore.
-¿No es hoy el viernes de machos? -pregunto al recordar que es en casa de Sammy
-Claro, debo irme, no me esperen despiertas, no sé si esta vez salgo vivo de casa de Iris, ahora que ella está siendo obligada a salir por Samuel, entretenemos a su madre para que se sienta acompañada.
Mi hermana le da un abrazo y un tierno beso y me imagino que así de frustrado se sentía cuando lidió con el problema de su amiga y jefa de mi hermana.
Todos los viernes planean sacar a la mamá de Sammy para liberarla un poco del encierro en el que se ha confinado su hija.
-Como que se me antoja un postre -me da una sonrisa cómplice y entramos dirigiéndonos directo a la cocina.
Saca del horno una bandeja y la observo con suma curiosidad
-¿Cuándo es que horneaste eso? -sobre la bandeja están unas tortas planas con rara apariencia.
-Hoy por la mañana después que Valentino se fuera al trabajo-su pecho se hincha de orgullo y sube y baja las cejas haciéndome sonreír -tengo que esconder todo lo que horneo si no, mi prometido viene y se lo devora todo
-¿Y que se supone que es eso? -señalo la bandeja
-Tejas de almendra y naranjas, la receta la vi en internet y me pareció sencilla así que, este es el resultado.
-Lo pruebas tu porque yo no quiero una indigestión -bromeo y me hace una mueca de que no le ha gustado mi comentario.
Para mantenerla contenta, tomo un tenedor y con duda llevo un pedazo de la plasta esa, me mira con sus ojos bien abiertos y sus manos como en suplica, mastico y asiento al mismo tiempo que levanto la comisura de mis labios en una sonrisa de aprobación.
-¡Esta muy bueno! -tomo otro trozo que saboreo de inmediato -rico, me encanta el resultado de la mezcla entre las almendras y las naranjas. Te felicito a pesar de que es tu primer intento.
-De hecho -me mira conteniendo la respiración, se levanta y abre el cesto de la basura, puedo observar cinco moldes quemados
Al instante me inclino a reírme al ver su rostro lleno de vergüenza.
-No te rías -dice igual riendo-al menos lo logré, yeeeeeeee -celebramos su éxito, aunque no quiero imaginar el desastre que hizo en la cocina.
-Esto estaría bien con un café -me levanto y preparo la cafetera para que el rico sabor de los dioses esté listo en minutos.
Cuando el café está listo, tomo dos tasas y las coloco sobre el desayunador, los sirvo y me observa atenta a mis movimientos.
-Voy a extrañarte -toma mi mano y asiento.
-Cuando regrese de ver la casa prepararemos un postre ¿de acuerdo? -Asiente tomando del delicioso liquido -me hubiese gustado que me llamaras para que ayudara con esto.
-Lo sé, aunque mi deseo era darte una sorpresa
-Y me la diste -señalo los recipientes quemados en el bote de la basura, burlándome un poco de ella quien solo niega no creyéndose su desastre.
Después de disfrutar del postre ambas subimos las escaleras rumbo a nuestras habitaciones, la mía iluminada por completo. He considerado apagarlas, sin embargo, no tengo ese valor.
Mañana es el día, llamo a Verónica, es la dueña de la casa que estaré alquilando y me dijo que ella y su familia viven en la de al lado, por lo que cualquier cosa que necesite, seremos vecinas.
-Hola -contesta al tercer timbre.
-Hola Verónica soy Cinthya Becker
-Hola cariño ¿Cómo estás? -responde con alegría, es muy cariñosa
-Estoy bien solo quería recordarte que llegaré mañana a ver la casa -ya que solo la he visto en fotografías.
-Por supuesto, ¿a qué hora vendrás?, espera un segundo -dice tras la línea - Sandra, mi vida para donde llevas esa cuerda -a lo lejos se escucha la voz de una chica responder, ataré a Manuel del auto y lo arrastraré por todo Homeless. -Yo me encargo cariño -escucho la voz de un hombre que deduzco será su esposo -. Lo siento mucho Cinthya, en qué estábamos.
-En la hora en la que llegaré.
-¡Oh sí! Disculpa me distraje con mi hija menor, mi esposo está evitando que ella llegue a lastimar a alguien, que se lo merece -esto último lo susurra.
-Estaré por allá a las diez de la mañana.
-Perfecto, estoy emocionada por conocerte cariño, por favor conduce con cuidado los apuros no traen nada bueno.
-Muchas gracias, lo haré, que descanses
-Tú también, nos vemos mañana.
Cuelgo la llamada y me instalo en la laptop, abro la carpeta que resguarda mis libros de la serie Oscuridad y abro el archivo del tercer libro, Camino hacia la luz.
Me quedo observando el archivo en blanco, desde que terminé los dos primeros libros no le he podido dar cierre.
No es por falta de inspiración, es más bien porque si no puedo darme yo misma mi liberación de esta oscuridad, no podré dársela a mi protagonista porque al final de todo, yo soy Cédric Basilio.
Abro la red social IG, y veo los comentarios de mí primer libro, unos lectores lloran por causa de la situación de Cédric, otros por su parte sacan sus propias conclusiones de por qué es la causa de sus tormentos, otros odian al escritor y lo llaman «perro sin sentimientos».
Ruedo los ojos porque se supone que es ficción, aunque en verdad no lo sea, solo que ellos no saben eso.
Y todos concuerdan en una sola cosa, todos quieren la segunda parte.
Llevo seis meses desde que se publicó la primera parte, la segunda es la que debo enviar a Sammy, mañana temprano, espero que Arturo pueda pasar por el paquete antes de que me vaya.
No confío en Valentino para esto, sé que la curiosidad podrá más con él y abrirá el contenido. Cuando esté lista para que sepan que es lo que escribo se los diré.
Antes de acostarme, veo la maleta que tengo lista desde hace un mes cuando me plantee mudarme y que todo ese tiempo comencé a investigar dónde sería el mejor lugar para comenzar de nuevo.
Ernesto me lo recomendó, dijo que es un lugar muy tranquilo lo que agradezco. Busqué en internet el sitio y me pareció muy bonito y pintoresco.
Gracias al contacto de mi psicólogo, pude conseguir trabajo ahí, no es que no ame ejercer mi profesión como abogada, sino que debo centrarme en primero terminar de coger los pedazos en los que se ha convertido mi vida y juntarlo de nuevo.
Hago ejercicios de respiración por unos minutos y cierro la laptop con el documento en blanco. Juego con la trenza de mi cabello que cae a un lado de mi hombro y me repito a mí misma que esta decisión es la mejor. Me levanto de mi silla y tomo unas pastillas que yacen sobre mi mesita de noche, tomo agua del jarrón que por lo general siempre mantengo lleno y vacío el líquido dentro del vaso, pongo las pastillas en mi boca y me las trago, estas me ayudaran a conciliar el sueño por unas horas más, me acuesto y espero a que hagan el efecto deseado.
"No importa lo rápido que viaje la luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando"
Terry Pratchett
Muy temprano a eso de las seis de la mañana Arturo estaciona su auto frente a la casa, salgo de esta y le doy una sonrisa a boca cerrada mientras me cubro con la franela, no es que sea desconfiada pero no uso mucha ropa provocativa como antes.
Raptor camina a mi lado y Arturo se baja del vehículo, mi perro sale a su encuentro y lo saluda, al parecer le cae muy bien, quizá sea el hecho de la confianza y tranquilidad que emana de este joven abogado.
-Buenos días para ti también-acaricia la cabeza de mi pequeño, -eres un buen chico Raptor -lo sigue mimando -¿quién es un buen chico?, tu, tú lo eres
-Le caes demasiado bien -su mirada celeste me observa y me sonríe
-Buenos días Cinthya ¿cómo estás? Este chico es muy juguetón -limpia su ropa deportiva, se acerca sin invadir mi espacio, lo cual agradezco
-Estoy bien y muy agradecida contigo, de verdad necesito que se lo lleves tú.
-No te preocupes, ayer pude verla. Así que hoy tendré una excusa para echarle un vistazo-su sonrisa es algo apagada, la relación que tiene con ella es algo extraña no podemos descifrarla, no parece ser romántica, pero a veces si lo parece, la verdad es que él no dice nada y tampoco es que queremos presionarlo, aunque nos carcoma la curiosidad.
-Le dices por favor que me llame en cuanto tenga su opinión al respecto.
-Es extraño que le envíes esto en físico si es más sencillo enviarlo en un correo
-Sammy cerró todas sus cuentas, ni siquiera tiene celular, usa el de Iris cuando necesita algo.
-¡Oh sí!, es cierto-parpadea un par de veces como cayendo en cuenta de algo -debo irme, tu paquete llegará sano y salvo no te preocupes.
-Muchas gracias Arturo -nos despedimos de él, es muy amable de su parte ayudarme con esto. Y no es que seamos los mejores amigos, pero él ha sido de gran ayuda para mí y mi familia.
‹‹Llegó el día››, pienso entre emocionada y temerosa.
Camino con mi perro hacia dentro de la casa, cuando entramos a la cocina mi hermana esta entretenida empacando algo en una bolsa de papel.
-Para el viaje - su voz suena apagada, nerviosa y sé que, de ser legal, me mantendría atada en esta casa, para que jamás me vaya.
Camino hacia ella, acomodo mi cabeza en su clavícula, sus brazos me rodean inmediato, acariciando mi cabello como lo hacía cuando éramos niñas, solo que ahora soy más grande que ella.
-Necesito esto -susurro con algo de dolor, temor y emoción acumulada.
-Lo sé -por su tono ahogado sé que está a punto de llorar, aprieta su abrazo -sé que eres fuerte y lo quiero ser para ti -me suelto de su agarre y la veo directo a los ojos.
-Pasaste por cosas muy difíciles también, no es que seamos las mujeres maravillas, pero ¡míranos!, estamos vivas, con una segunda oportunidad, con un camino agrietado, lleno de baches, con muchas piedras, pero vivas -quiero que vea la convicción de mis palabras reflejadas en mi rostro, es difícil lograr eso en mi situación estando consiente de que ya una vez me di por vencida y que sigo en el borde del abismo.
Saca un sonoro suspiro y se recompone -¡Cierto! Y juntas lo lograremos.
Lo haremos
***
Esto es más difícil de lo que pensé
Mi cuñado me ayuda a subir la única maleta que necesito para estar una semana en la casa que alquilaré.
Siete días en donde estaré aprueba, para estar segura si podré con esta nueva etapa de mi vida. Y no es que no haya vivido sola antes, me refiero a después de que mi vida diera un giro de 180°.
-Tu solo llamas y enseguida iré por ti -Valentino cierra la puerta del maletero y me mira, con duda extiende su mano.
-Por su puesto amorcito -indecisa la tomo, es apenas un pequeño roce de dedos, junto a un guiño que lo sorprende. Kathy sonríe, lo hago para darme seguridad y que sepan que estaré bien.
-Llama todos los días a cualquier hora
-No soy una adolescente Kathy no entres en paranoia. -sonrío con nerviosismo espero no transmitir el temor que experimento ahora mismo.
Tomo la manecilla de la puerta del auto y la aprieto, al abrirla Raptor sube de inmediato sacando la cabeza por la ventanilla, Kathy lo acaricia y besa para despedirse y este ladra en contestación.
-Nos vemos mi héroe -lo besa de nuevo cuando entro al auto y doy un vistazo a ambos por el espejo retrovisor, mi cuñado abraza a mi hermana y yo enciendo el vehículo con el corazón desbocado, queriendo salirse del pecho.
«¡Tú puedes!» me animo a mí misma agarro firme el volante, pisó el acelerador y arranco rumbo a mi nuevo destino...Homeless.
Tarareo la canción que suena en la radio, mi perro está durmiendo, llevo cuatro horas conduciendo, el GPS me comunica que falta poco para llegar. El viaje sin detenerme es agotador, excepto cuando Raptor necesitaba hacer sus necesidades que no tardaba ni cinco minutos, ¡es una bala!, una decisión difícil porque no siento mi trasero.
Como medida de precaución llené el tanque de combustible, traje frituras para comer, mucha agua y sodas en un recipiente con hielo para mantener las bebidas frescas. No pienso detenerme por ningún motivo, pero ahora mi vejiga grita ¡objeción Su señoría! pidiendo ser vaciada.
¡Denegada! Cinco minutos más y estaré en la ciudad.
Reteniendo mis ganas por hacer del uno, acelero más y minutos después al fin puedo observar el cartel que nos da la bienvenida.
El GPS del auto me guía hasta donde me espera Verónica en una cafetería de nombre particular, il gusto degli dei los dueños deben ser adoradores del café.
Preguntaré si existe el culto al café, sonrío ante ese pensamiento y mi perro asoma su cabeza entre los asientos ladrando cuando entramos a la urbanización, los diferentes ruidos provenientes del exterior lo animan, los vehículos, los tintineos de las bicicletas, hay un bullicio que me parece extraño, hasta que noto un cartel anunciando que faltan dos semanas para san Valentín.
-Bonita época para mudarnos aquí amigo -Lame mi rostro haciéndome reír
Parezco indiferente ante este tipo de eventos, debo confesar que adoro san Valentín. Mamá lo amaba y era la mejor compañía para nosotras. Ayudábamos a preparar chocolate casero para papá y una cena especial para ambos, hasta que ella falleció.
Nadie supera la pérdida de un ser querido, las cosas o situaciones a tu alrededor te lo recuerdan, solo se aprende a vivir sin ellos.
Lejos de odiar lo que ella amaba me aferré a ello, hasta lo que no eran de su agrado hoy me hacen sonreír al recordarlo, odiaba las aceitunas rellenas, me causa risa la cara que ponía con solo verlas.
Era una mujer increíble, llena de carisma con una personalidad única, tenía un lenguaje que encajaba acorde a las situaciones que se presentaran, nos decía: "cuando se debe ser una dama, sé una dama y cuando se tiene que ser una perra, sé una perra".
El aparato que me guía informa que he llegado a mi destino, giro a la izquierda para estacionar el auto junto a la cafetería, apago el motor del vehículo, busco un cartel que diga que no se aceptan mascotas, pero no hay nada de eso así que decido que mi pequeño también entrará.
El brillo de mis ojos es notable al ver los adornos del lugar es obvio que alusivo a la próxima festividad. El rojo me encanta y está por todos lados. Mi perro ladra y salta al sentir mi euforia.
-Así es pequeño amigo estamos en nuestra zona de confort aquí, mira esos globos y hasta las mesas -las cuales puedo ver desde afuera gracias a las ventanas enormes de vidrio. -Vamos - halo la correa que le he puesto por cualquier persona que se sienta intimidad, ahora estoy indecisa si tomé la mejor decisión al meterlo aquí, cuando abro la puerta y muchos adolescentes vuelven su vista hacia nosotros.
Por acto reflejo me cierro la blusa como si no fuese suficiente tener la cremallera hasta casi tocar mi garganta para comprobar que no esté mostrando más de lo que debo.
-¿Cinthya? Soy Verónica, hola cariño ¿Cómo estás?
Me quedo callada unos segundos ante su bienvenida
-Si soy Cinthya, ¿Cómo me reconociste? -debo saber si nunca nos hemos visto, nos comunicamos por llamadas telefónicas.
-Bueno, en Homeless todos nos conocemos, además que me comentaste de tu perro así que me imaginé que eras tú, y recordando que me dijiste que eras pelirroja. Vamos a sentarnos, mis hijas no vinieron querían darte la bienvenida, las conocerás cuando lleguemos a casa.
Mi perro se mete al rincón sentado como todo niño bueno en silencio, me siento frente a ella.
-Gracias por venir por mí, me perdería entre tanto bullicio, parece una feria allá afuera
-Eso no es todo, espera el día de san Valentín y verás como aquí no pasa ni una bicicleta -ambas reímos -se cierra por completo la avenida principal que es esta -señala hacia afuera.
-¡Es increíble! Llegamos en un buen momento