Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Aprendi a ser feliz contigo
Aprendi a ser feliz contigo

Aprendi a ser feliz contigo

Autor: : Amalia Luna
Género: Romance
Un millonario hacendado y amante de los caballos necesitaba de un veterinario que le cubriera a su veterinario en jefe que se había enfermado y le fue enviado una bella veterinaria que robo su corazón desde que la vio. Amarse y estar juntos no fue fácil, en especial por su enemigo Tomás Harper y su hija. Pero una vez vencido el obstáculo la vida les sonrió y casándose formaron una gran familia. Cuatro hijos que le traerian al millonario hacendado Peter Gallager la sorpresa de lazos de amor entre sus hijos y la decendencia de Tomás Harper.

Capítulo 1 Camila

Mi vida estaba centrada en todo lo que yo podía conseguir con mis propias manos. Estaba orgulloso de ser el dueño de una de las haciendas más grandes del estado. Desde muy joven me separé de mi familia y me hice mi propio destino y conseguí por mi cuenta mi propia riqueza.

Me fui muy joven de mi casa. Herido por una mujer -- Mi madre.

Una mujer autoritaria y orgullosa y harto de sus exigencias, de no calzar nunca en sus expectativas y cansado de oír sus quejas y comparaciones, salí sin rumbo fijo, pero decidido a conseguir por mi mismo -- Fortuna.

Trabajé de jornalero en una pequeña granja y allí encontré mi pasión -- Los caballos.

Conocí a una hermosa chica de la que me enamoré ciegamente. Cuando iba a proponerle matrimonio apareció un hombre mayor de buena posición económica y la hermosa rancherita decidió que era mejor casarse con un hombre rico y no oír su corazón que según ella me amaba a mí.

La vi pasar por un año entero con su esposo frente a mí. Me coqueteaba a espaldas de su marido y yo joven y tontamente enamorado esperaba que un día lo dejará por mí. Hasta que un día me dijo que jamás dejaría su vida de comodidades por un pobreton como yo.

Su humillación y el hecho de que jugará con mis sentimientos llenó mi corazón de más decepción y enojo contra las mujeres. Odie ser objeto de comparación y sentir que siempre perdía.

Tomé mis cosas y mis ahorros ganados con tanto esfuerzo y salí en busca de mi futuro. Lo hallé un año después cuando el dueño de un pequeño criadero de caballos con el que yo trabajaba enfermó y su hijo vino por él para llevárselo y así poder cuidarlo.

Fue en todos mis años el acto de amor y de agradecimiento que marcó mi vida. El noble anciano y su hijo me vendieron el pequeño criadero de caballos en una suma ridícula. Pero que yo podía pagar.

Sus palabras me dieron fuerzas y mucha esperanza. Aun las recuerdo y me dan fuerzas apesar de que él murió dos años después de marcharse con su hijo. Me dijo: Escucha Peter, nadie puede robarte tus sueños si fijas tu meta en conseguirlos. No escuches a quien te diga que no puedes. Escucha tu corazón y persigue lo que deseas. Con esfuerzo y trabajo conseguirás hacer crecer este pequeño criadero y tener una gran hacienda -- Tienes todo lo que necesitas para ser un vencedor.

Sus palabras me dieron la fuerzas y su gesto de venderme su criadero me dio las herramientas para conseguirlo.

Y tal como me lo dijo, trabaje muy duro y año tras año poseía más tierras y más caballos. Luego reces y después ovejas y mi hacienda tomó lugar entre las mejores y más cotizadas de la zona.

Ahora era un hombre muy rico..

Mis hombres me respetaban y contaba con buenos trabajadores y el respeto de otros hacendados. Ahora yo era el objeto de deseo de señoritas de la alta sociedad. Empecé a creer que podría elegir a la mejor y a mi antojo. Mi orgullo me llevó a elegir la peor de ellas.

Hermosa, engreída e hija del gobernador. Codiciada por muchos. Estuve a punto de casarme con ella. Por su belleza y por su apellido. Hasta que una tarde llegué a su casa de sorpresa con un hermoso regalo de compromiso y la escuché hablar con sus amigas sin que ella se diera cuenta.

Tienes que ir de viaje a París con nosotras Tania después de que te cases con ese ranchero.

Lo haré Julia, una vez que me case me fingire enferma y que necesitaré descanso y me iré a casa de mi tía y allí pasaré mi verdadera luna de miel con Fransua -- Él está de acuerdo en esperarme y una vez casada y con suficiente dinero para gastar dejaré a Gallager con las ganas y me iré a disfrutar con Fransua de su dinero.

¡Eres increible Tania! -- ¿Como has podido fingir que lo quieres todo este tiempo?

Papá no quiere a Fransua -- ¡Pero yo lo amo! -- Y si tengo que casarme con Peter Gallager para complacerlo ¡lo haré! Y después de seis meses me divorciare de él y me iré a vivir con quien amo. Engañare a ese idiota igualado y sin que se entere me llevaré la mitad de su fortuna.

Jajaja -- ¡Te envidio! -- Tiene tanto dinero y además es guapo.

Puedes quedarte con él cuando me vaya. O convertirte en su amante -- A mi eso no me importa.

Entonces -- Yo me apunto -- Cuando te vayas a París con Fransua yo tomaré tu lugar en su cama -- Jajaja..

Las risas de esas mujeres y oír como hacían planes con mi vida y mi dinero me hizo sentir asco.

Salí de esa casa y me fui a París con una jovencita del pueblo. Humillando a la hija del gobernador. No sin antes hablar con su padre y decirle todo lo que había oído.

No pudo desmentirme, al oír el nombre de Fransua sabía que decía la verdad.

Una vez en París, sentí lástima de la pobre chiquilla y le di un trato digno. Una habitación junto a la mía y dinero suficiente para su presente y para que pensará en su futuro.

Se quedó en París, aprendiendo pastelería en una escuela de cocina. Y yo volví dispuesto a jamás entregar mi corazón.

Año tras año trabajando duro y viendo coronados mis logros. Año tras año volviéndome más duro y cerrado ante el amor. Mujeres venían y buscaban conquistarme y yo las repelia como a moscas.

Hasta que un día mi veterinario en jefe se enfermó y envió al doctor Lasiter.

Patrón el doctor llegó -- Esta con Destello -- Le dijo Tulio su jefe de cuadra.

Espero que no me diga que hay que sacrificarlo, no ha querido comer nada en días y no quiere levantarse desde que murió su madre.

Se lo mucho que significa para usted Destello patrón y créame que lo siento mucho.

Gracias Tulio -- Veamos que dice el nuevo veterinario. Williamson lo recomendó por encima de los otros veterinarios. ¡Veamos que dice!

Cuando iba llegando a la calleriza donde estaba mi caballo oí risas -- Risas de mujer.

Jajajaja -- ¡Así no se comporta un caballero! -- Pero te perdonare si me regalas tu última manzana o esta zanahoria --¿Que dices?

Jajaja -- ¡Esta bien! Son tuyas -- Toma cometelas todas -- Jajaja -- ¿Sabes qué? Ya que tienes tanta hambre, debería prepárarte un cereal -- ¿Que te parece? Avena, manzana y miel.

Mi caballo jugaba con ella como potro enamorado. No se había levantado en más de tres días y esperaba oír que lo tenía que sacrificar porque no quería vivir. Y ahora ante mis ojos comía y jugaba como un potro feliz acariciado por esa preciosa mujer que reía junto a él.

¿Voy a prepararle el cereal patrón? Ahora que está tan animado con la veterinaria -- Sí, Ve Tulio -- Estaba asombrado, alegre, confundido, aliviado y extasiado ante la belleza de esa mujer.

Caminé hacía ella sin quitarle la mirada de encima, me miró y se quedó inmóvil mirándome acercarme a ella. Sus ojos me decían que le atraía y los míos decían lo mismo -- ¡Me gustas!

Quedamos frente a frente y sus ojos color miel se me metieron en el alma, quite un mechón de su cabello y acaricie su mejilla.

Jamás me imaginé acercarme así a una desconocida y que ella sintiera las mismas ganas de besarnos como las que sentia yo y que podía ver también en sus ojos. Estábamos sumergidos en un hechizo desconocido para los dos.

Acaricie sus labios y sentí como le robaba el aliento y como el mío se entrecortaba. Cuando iba a besarla Destello puso su cara entre los dos.

Y ambos empezamos a reír..

Con cara de sorpresa al oírme reir, Tulio apareció con el cereal para Destello.

¡Aquí tiene patrón! -- Dijo extendiendo el balde con el cereal para mi caballo.

¿¡Patrón!? -- Dijo, dando dos pasos hacía atrás y su rostro palidecio y luego se sonrojo y volvió a palidecer.

No se preocupe señorita. Yo tampoco me presenté -- Soy Peter Gallager.

Un gusto señor Gallager -- Soy Camila Lasiter. La veterinaria que cubrirá al doctor Williamson mientras él este en recuperación -- Si -- Si no le molesta claro..

¡No! En lo absoluto. De hecho usted ha hecho un milagro con Destello y le estoy muy agradecido -- Esto deja muy en alto su capacidad como doctor. ¡La felicito! Y le doy la bienvenida.

--¡Gracias señor!

Tulio, quiero que te encargues personalmente de que nadie y dije -- ¡Nadie! -- Moleste a la doctora. Vino a trabajar -- ¡Está claro!

¡Si señor! -- Esta más que claro patrón.

Bien -- Me alegro de que este aquí señorita -- Sea bienvenida doctora.

La timidez que dibujaba su rostro me llenaba el pecho de un calor singular que no había sentido nunca. Y aún no me recuperaba de las emociones que me llevaron a acariciar su rostro y casi -- lamentablemente casi -- a poder besarla.

Capítulo 2 Peter

Esa tarde al salir de mi oficina quería ver de nuevo a la doctora Lasiter. Después de todo yo tenía suficientes razones para estar cerca de ella. Había conseguido que mi caballo tuviera ánimos de vivir -- Estaba agradecido. Y quería ver como estaba Destello.

Al llegar a la caballeriza me encontré con varios de los muchachos que ya habían terminado su turno y pasaron "amablemente" a saber el estado de mi caballo. Estuve tentado a pedirles que se fueran. Pero no tenía una razón válida. Así que aproveche el momento para presentarles a la nueva veterinaria.

Entré sigilosamente y la bella señorita besaba a mi caballo y le decía: Nos veremos mañana. ¡Portate bien!

Esperaba sorprenderla. Quizá acercarme un poco a ella, lo suficiente como para tocar su mano ahora que parecía estar distraída con Destello.

Me acerqué lo suficiente como para hablarle al oído con la intención de que cuando ella se volviera hacía mí yo pudiera besarla a mi antojo.

-- Estaba seguro que ella lo estaba deseando.

Pero me encontré con su mirada al volverse de pronto y ponerse frente a mí. Yo quería sorprenderla y fue ella quien me sorprendió.

La mujer tímida que se sonrojo al comprender que estuvo a punto de besarse con su patrón, ahora se notaba segura y cambiada. ¿Que había pasado?

Extrañado la miré y sin tapujos le pregunté: ¿Hice algo que la molestara?

No -- ¿Porqué?

La mujer que estuve a punto de besar y la que ahora veo, no se parecen.

Señor Gallager -- Usted es un hombre muy apuesto. Yo nunca lo habia visto en persona -- Cuando lo vi, creí que era otro hombre y no negaré que ese hombre me atrajo en gran manera.

¿Ese hombre? -- Soy el mismo.

¡No!-- El hombre que vi, me hizo soñar por unos instantes con una vida a su lado. En su lugar, el patrón es un hombre que no desea un hogar. A lo sumo tomaría una amante y luego la dejaría cuando ella quisiera algo serio con él.

Me juzga antes de conocerme..

¡No señor Gallager! -- ¡Usted es así! -- Usted no quiere una familia ¡y yo sí! Somos totalmente diferentes. ¿Porque pretender otra cosa? Es mejor las cosas claras desde el principio. El hombre que vi hace unas horas me hizo sentir mariposas en el estómago. Después de saber quién era -- Tomé esas mariposas y las puse en un frasco. Ya me equivoque una vez. Y no volveré a cometer el mismo error.

Usted es muy guapo y eso no lo negaré. Me atrajo y no lo negaré. Pero si no deseamos lo mismo, no vale la pena hacerse ilusiones.

Como profesional cuente con un excelente desempeño. Como mujer -- ¡No cuente conmigo!

Usted está amargada por un desengaño no cree que..

Dígame señor Gallager -- Lo interrumpió antes de que continuara con sus alegatos y le preguntó: ¿Usted está dispuesto a amar y dar amor?

El silencio reino en mi boca -- ¿Que le podía responder? Además le llevaba como unos veinte años de diferencia. ¿Porqué discutiria con ella sobre mi vida o mis determinaciones.

Me llené de orgullo y le contesté: ¡El amor de una mujer es algo que no necesito! -- Y si deseo una, la puedo tener cuando me plazca.

Tiene usted razón -- Puede tener la que le plazca -- ¡Menos a mí!

Ella me hablaba con la fuerza del orgullo. El mismo que me llevó a buscar herirla con mis palabras.

Bien señorita Lasiter, ya que usted puso sobre la mesa las cosas claras entre los dos. Desde ahora no se preocupe porque vuelva a acercarme a usted como hombre. No tengo ningún interés personal en usted. Y recuerde que se quedara aquí hasta que Williamson se mejore y le voy a exigir esa excelencia de la que habló.

Lo comprendo patrón y le aseguro que la tendrá.

Bien -- Aclarado todo. ¡Venga conmigo! -- Estaba muy molesto con ella. Me había rechazado y yo estaba seguro que esa bella mujer y yo tendríamos un romance. Pero sabía que tenía razón. Lo único que tendría con ella sería eso -- Un romance y cuando pretendiera algo diferente la dejaría ir. Después de todo se había informado bien. Y las historias de mis relaciones pasadas que no habían sido muchas, al parecer y creo que no me equivoco, ella las conocía.

¡Señores! -- Dije al salir de las caballerizas donde esperaban los muchachos -- Destello está muy bien y la responsable es la doctora Lasiter.

Ella se quedara con nosotros hasta que el doctor Williamson se mejore -- Tratenla como merece - Lo dije en tono sarcástico.

Tulio que antes había recibido mi orden de que nadie la molestara me miró confundido y no me importó. Le estaba abriendo la puerta a los muchachos para que se acercarán a ella como hombres si se les antojaba. Algo que podía ver claramente en sus caras.

Ella se presentó cortes y amable. Su gentileza terminó de molestarme aún más. Porqué significaba que ella también les abría la puerta.

¡A mí me la cerró en la cara y a ellos se las abre de par en par! -- Estaba furioso con ella.

Subió en su auto ante la mirada babeante de los muchachos que entusiasmados esperarían su turno para conquistarla.

Enojado volví a mi casa y molesto sobremanera me encerre en mi biblioteca.

¿Quién se cree esa mujer para hablarme de esa manera? -- Primero me dice que no. Luego que le gusto y después que definitivamente no tendría algo conmigo y como la cereza del pastel coquetea con los muchachos -- Coquetear -- No fue exactamente lo que hizo. Pero -- No les cerró la puerta en las narices como a mí --Aún no al menos -- Talvez..

Pensando y pensando, tomé el teléfono y llamé a Williamson. Le conté de la excelente labor de su recomendada y me animé a preguntarle: ¿Que le sucedió a la doctora para que repela a los hombres?

Ah -- Aclaró su garganta el doctor y dijo: Su prometido era el dueño de una reserva animal muy grande en África. Lo amaba mucho y tenía plena confianza en él. Hasta que descubrió su engaño. No quería casarse con ella. Sólo la usaba para su beneficio mientras tenía sus aventuras tras sus espaldas. Salió muy lastimada de esa relación y luego dos años después se dio otra oportunidad y -- bueno...

¿Que? -- Pregunté intrigado

Mi hijo -- Dijo Williamson -- Mi hijo la engaño con una de sus ex. Y también le había propuesto matrimonio. Camila ya no es una niña. Y con su belleza muchos hombres la han cortejado. Pero ninguno le a mostrado el respeto ni le han dado el valor que ella merece. ¡Es una gran mujer y con una enorme capacidad de amar! Pero la han herido y ya no se deja engañar por la primera impresión.

Ella quiere algo seguro. A sus veintisiete años, ella desea ser amada y tener una familia. Su familia -- Como la tuvieron sus padres. Llenos de amor y confianza el uno por el otro. Vivió una infancia y adolescencia feliz, hasta que ellos murieron en un accidente y desde ese entonces está sola y -- Talvez señor Gallager le pareció un poco ruda, pero le garantizo que lo que vio con Destello eso es lo que ella es -- Un remanso de amor -- Pero el hombre que desee su corazón tendrá que ser paciente y ganarse su confianza y espero de verdad que sepa amarla como ella lo merece.

¿Y su hijo? -- Pregunté curioso

Vive sus consecuencias señor Gallager. ¡Eligió mal! ¡Se caso mal! Y su esposa lo abandonó por otro. Esta en Inglaterra. Lo siento por él..

¿Y porque ella se quedó con usted? -- Me llamaba la atención que siendo el padre de su ex estuviera a su lado. Imaginé que esperaba que él volviera.

Camila me ayudó cuando estuve en problemas económicos por culpa de mi hija y su esposo y no pude pagarles a mis otros médicos y ellos se fueron. Ella se quedó y trabajo a mi lado y me ayudó a levantar la credibilidad de mi clínica de nuevo. Conseguí gracias a eso el trabajo con usted y ella me ha apoyado tanto que la veo como a una hija y por eso la aprecio tanto.

Eso significa que lo de ella y su hijo fue hace mucho..

¡Sí! -- Hace cuatro años señor Gallager. Ella no esperó al ayudarme que él volviera con ella. De hecho, mi hijo la busco cuando se divorció de su esposa. Pero ella lo rechazó. Me dijo que si quería despedirla por rechazar a mi hijo que lo entendía. Pero mi hijo no merecía tal sacrificio. Él se fue y me dejó con el problema. La abandonó a ella y a mí. Siendo su padre. No le importó.

Camila se a comportado más como una hija que mis propios hijos. Y es una extraordinaria médico veterinario. Me complace decir: ¡Que es mejor que yo!

Sus palabras taladraban mi mente. La había juzgado mal. Ella había sufrido como yo, la humillación y el engaño. Podía entender ahora su actitud a la defensiva. En especial con mis referencias en el amor. Me sentí culpable por ponerla al alcance de los muchachos y me preguntaba cómo podía hacer ahora para protegerla de ellos.

Capítulo 3 Un gran error

Había cometido un error. La había culpado de juzgarlo mal y fue él el que la juzgo peor.

Ella se había informado bien sobre el patrón. Un hombre rudo, amargado que no confiaba en las mujeres. Que si había tenido relaciones esporádicas con algunas pero que nunca se comprometía con nadie y si alguna lo pretendía cazar él le daba carta de repudio.

Su odio por ellas era un asunto personal. Lo que se veía era un hombre que no quería compromisos con ninguna mujer. Sabían que no quería casarse, sabían que no deseaba familia y que lo único que podían esperar de él era un romance con tiempo limitado. Nada que le causará problemas. Ninguna mujer había significado nada especial en su vida. Después de más de veinte años el hombre había cerrado sus puertas al amor. Y nadie sabía de sus fracasos amorosos.

Era bien conocido de todos que era asediado por la hija de Tomás Harper. El más prominente hacendado de la zona. Curiosamente y de capricho su yegua Luna estaba en las caballerizas de Gallager. Y ella solía venir a verla muy a menudo.

Gallager muy apenado por lo sucedido y por la conversación tan cruda que ambos habían tenido no sabía como acercarse a Camila. No se le ocurría que decirle o como disculparse. En especial eso -- Disculparse.

Era muy orgulloso como para pedirle disculpas a una mujer. Así que decidió alejarse y dejar que la nueva veterinaria se acoplara a su trabajo. Sólo que bajo sus órdenes un nuevo veterinario se encargaría de todos los animales y ella solo de Destello y de sus preciados Ponis -- Sus animales más apreciados.

Le dio órdenes a través de Tulio de que esa serían sus labores de ahora en adelante. Dejar a Destello en condiciones para convertirse en un semental. Y a Duna convertirla en madre de Eros. Sus preciados Ponis, que él le había comprado a un circo que los tenía en muy mal estado de salud.

A Camila no le tomó por sorpresa su actitud. Espero más bien que la despidiera por hablarle con tanta arrogancia y aridez al patrón. Así que era una ganancia cuidar de sus tesoros en toda la hacienda.

Feliz hizo un plan alimenticio y de preparación para Duna y uno para Destello. Trabajaba tranquila hasta su hora de salida dónde la esperaba siempre alguno de los muchachos.

Todo lo que ella hacía y como se comportaba con sus animales y con los muchachos, debía ser informado por Tulio cada noche.

Tranquilo y satisfecho Gallager se iba a dormir cada noche por que ella no había aceptado a ninguno.

Camila no había vuelto a ver a Peter desde aquel encuentro. Y ya habían pasado tres semanas. Por suerte para ella tampoco se había cruzado con Celeste Harper. Ni tampoco tenía contacto con su yegua.

Destello, Duna y Eros habían sido trasladados a otra caballeriza. Adaptada para ellos nada más. Así se garantizaba Gallager que Celeste o el nuevo ayudante del veterinario no se encontrarán con ella. Todo cuadraba.

Pero una noche de lluvia mientras iba rumbo a su casa el auto de Camila falló. Llamó y llamó al taller que veia su auto y nadie contestó.

Un auto se detuvo junto al suyo y una voz desde adentro le dijo: ¡Venga! yo la llevo a su casa.

Miró a aquel hombre y lo pensó unas mil veces en segundos. Pero ya era tarde y tenía hambre y frío.

Subió a aquel auto y dio las gracias.

¿Tiene hambre?-- Conozco un lugar cercano que podría satisfacer su apetito. No la decepcionará se lo aseguro -- Es sencillo, pero su comida es deliciosa.

¿Quién era ese hombre tan gentil? Tan relajado y tranquilo -- Se preguntaba Camila

También tengo hambre y me gustaría un café caliente y algo dulce para acompañarlo --¿Le gustan las donas? -- No son una comida gourmet, pero me gusta comer una de vez en cuando y allí preparan las mejores.

Lo escuchaba hablar y no comprendía -- ¿Quién era él? --¿Quién era realmente?

Al llegar de su boca no había salido más que un gracias por llevarla a su casa y un gracias por invitarla a comer y otro gracias por llamar a su mecánico para que recogiera su auto y se lo llevará al taller.

Estaba sorprendida..

El hombre que compartía con ella en la mesa y que amablemente atendió la misma cocinera del pequeño restaurante en persona, era muy diferente al que ella había conocido.

Avergonzada no sabía como tratarlo o cómo hablarle. Pero él no parecía buscar una disculpa o nada parecido. Sólo estaba cenando a gusto en un sencillo restaurante y al parecer la gente del lugar lo veía con agrado.

Sus ojos seguían sus movimientos y a veces se perdían en su rostro tan sereno y tranquilo. Lo hacía lucir tan atractivo que sin darse cuenta suspiró mientras lo miraba.

Salimos del restaurante y muy amable les dio las gracias y les dejó abundante propina.

Luego, me llevó a mi casa y me dio las gracias por acompañarlo a cenar. Y para mi sorpresa ya estaba mi auto esperándome fuera de mi casa. Listo y arreglado. Le pago al mecánico y el hombre se marchó.

Cuando iba a subir a su auto lo detuve tomandolo de su brazo y le dije: ¡Perdóneme por haberlo juzgado tan mal! -- Fui muy grosera con usted la otra tarde y me disculpo -- Gracias por lo de mi auto y por invitarme a cenar en ese restaurante tan bonito y agradable. Le doy las gracias señor Gallager.

¡No se equivocó señorita! -- Yo me comporte mal con usted también. Me merecía su trato. Soy yo quién le debía una disculpa y no sabía como hacerlo. Le agradezco que me permitiera ayudarla y así compensar mi error.

Una sonrisa y un brillo en sus ojos hizo sonreír a Peter. Le gustaba mucho esa mujer.

Buenas noches señorita - Le dijo para despedirse

¡Señor Gallager! -- Lo detuvo

Sí..

¿Porque me puso solo a cargo de Destello y de sus preciados ponis? Creí que..

Usted es la indicada para cuidar de los animales que yo amo. En toda mi hacienda, ellos son mi tesoro. Y los puse en las manos correctas -- Le respondió Peter

Gracias señor Gallager..

Gracias a usted doctora. La pase muy bien esta noche. Y espero que usted también. Gracias a usted esta noche dormiré tranquilo -- También yo -- La pase muy bien con usted y dormiré tranquila y en paz -- Le respondió Camila con una suave sonrisa

Entonces hasta mañana doctora Lasiter..

Hasta mañana señor Gallager..

Un sello se ponía en su alma con un nombre esa noche y sin imaginarlo algo cambiaba en él.

Se fue en su auto y mientras iba de regreso hasta su casa repasaba cada segundo al lado de Camila y el que más recordaba y repasaba en su memoria era aquel suspiro que salió de ella al mirarlo cuando estaban en la mesa. Se dio cuenta al mirar por el retrovisor que estaba sonriendo. No lo había hecho en años y se sentía muy agusto con ese sentimiento dentro de él.

En la mañana contrario a los demás días, la esperaba un café y una dona cubierta de glase y una pequeña margarita sobre el café.

Sonriendo lo tomó de entre su locker y metiendo sus cosas se sentó en una paca de heno a disfrutar del café y la dona, poniendo en su cabello la pequeña margarita.

A la hora del almuerzo uno de los muchachos llegó y le propuso salir con él al cine.

Agradeciendo su gentileza lo rechazó. El joven se fue decepcionado y mientras hablaba con otro de su desilusión, Peter los escuchó sin querer -- Es muy agradable y gentilmente me dijo que no -- Decía el muchacho -- Realmente quería salir con ella y pedirle que fuera mi novia y presumirle a los chicos que mi novia era la más guapa de todas. Pero creo que hay otro hombre.

¿Otro? -- Preguntó su amigo

Sí.. Y creo que le gusta mucho. Cuando llegue la vi besar una margarita y ponerla de nuevo en su cabello. Una mujer no besa una flor sino está pensando en el hombre que se la regaló.

¿No crees que estas haciendo conjeturas? -- Le dijo su amigo

¡No! Cantaba.. Eso es otra señal de que está enamorada. Mi hermana canta cuando piensa en su novio y estoy seguro de que la doctora está enamorada de alguien. Por eso a rechazado la invitación de cada uno de los muchachos que se han aventurado a pedirle una cita -- Ella está enamorada.

Esas palabras ponían a Peter de muy buen ánimo. Y sin dudarlo se fue a ver a Camila. Estaba ansioso de ver en sus ojos lo que había dicho el muchacho.

Si ella estaba enamorada de él, el suspiro de la noche anterior más su disculpa le estaban abriendo la puerta a él y por primera vez quería probar suerte con ella -- Talvez ella podría ser la indicada.

Cuando ya llegaba a la caballeriza oyó una voz de hombre llamándola por su nombre y aquel hombre al verla la tomó en sus brazos, la abrazó y levantándola del suelo la hizo girar en círculos.

Le bastó eso a Peter para sentirse herido y desilusionado otra vez -- Ella era igual que todas las demás.

Enojado y decepcionado caminaba a prisa cuando apareció Celeste --¡Peter! -- Gritó al verlo

Al ver a Celeste y saber que también Camila los vería caminó hacía ella y tomadola de la cintura la besó. Tan apasionadamente como para que Camila entendiera que Celeste era su amante.

Celeste no desaprovechó ese momento y se rindió ante Peter. Pero él quería restregarle en la cara a Camila su relación con Celeste. Así que le presentaría a Camila y la pondría al cuidado de Luna la yegua de su supuesta mujer.

¡Doctora! -- Buenas tardes espero no interrumpir algo importante. Quiero informarle que a partir de ahora se hará cargo también de Luna.

Esta bien señor Gallager -- Dijo con tristeza en su mirada y en su voz

¿No nos presenta a su novio? -- le pidió Peter algo tenso

¡Hola señor Gallager! -- Extendió su mano para saludarlo estrechando la de Peter que tenía a Celeste tomada de su cintura -- Soy el hermano de Cami.. Digo, ¡de la doctora Lasiter! -- Soy hermano solo por parte de padre. Cuando me enteré de que trabajaba aquí quise aprovechar que pasaba cerca para venir a verla -- Espero que no le moleste.

Al oirlo, Peter deseó que la tierra se abriera y se lo tragara vivo. Había cometido el peor error de su vida. Y había alejado para siempre su oportunidad de tener algo con Camila.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022