Melody Clark nunca se dio el tiempo para planear su futuro a la perfección pero sí sabía cuál dirección quería tomar cuando fuese el momento adecuado. Así que mientras tanto vivía del presente como cualquier adolescente: disfrutaba de las fiestas, tenía buenos amigos y diversión asegurada con cierto chico que la volvía loca desde el primer día que lo conoció.
Se supone que una chica de su edad debería estar preocupada y estresada por exámenes, la vestimenta inadecuada para una cita o fiesta, de hacerle guerra a su némesis de la escuela, y enojarse con sus padres por prohibirle ciertas cosas que desde su perspectiva parecen adecuadas.
No se consideraba una persona descarriada o que diera problemas continuos. Su único error fue ser confiada, y un poco -o muy- irresponsable al descuidar su cuerpo.
Ahora su vida está a punto de dar un giro drástico e inesperado; porque una chica de su edad no debería de estar analizando cuál es la decisión correcta en cuanto a la nueva vida que se está formando dentro de sí.
No, Melody Clark debería tener otro tipo de pensamientos y evaluando otro tipo de opciones pero se encuentra en una encrucijada donde están involucradas todas las creencias con las que fue educada, un futuro que considera arruinado, el miedo que es el que predomina, y varios sentimientos que se niega a aceptar.
Ella no entiende cómo es posible que alguien tan pequeño y no planificado es capaz de causar una enorme felicidad, así sin más. Que te hace cambiar de opinión una y otra vez, replantear tus decisiones y modo de vivir solo porque quieres que esté bien y que nada malo le suceda. Y aunque se niegue a admitirlo, ella sabe que ser madre joven significa que se encontraron prematuramente pero para también significa que lo amará por más tiempo.
- ¿Y si estas enferma? - cuestiona mi mejor amiga, Cherry -o Cher, como solemos llamarla- al otro lado de la puerta.
De mis labios se escapa un suspiro tembloroso.
-No lo creo -admito en voz baja - Me he sentido mal desde hace dos semanas y no sé qué otro fármaco ingerir - muerdo mi labio inferior - Esto me está volviendo loca.
- ¿Y si es un parásito? - revira- Ya sabes, según dicen, una cosa suele confundirse con otra... Por cierto, no es recomendable automedicarse.
Bufo mientras muevo mi pierna frenéticamente. Leo por segunda vez las instrucciones de uso de la caja pequeña entre mis manos.
«Colocar el aparato de forma horizontal y que no tenga contacto con superficies húmedas.
Esperar 5 minutos por el resultado, no 10 minutos después o este desaparecerá.
Una rayita, negativo.
Dos rayitas, positivo»
Saco el objeto pequeño, bajo mis pantalones junto con la ropa interior y procedo hacer lo que tengo que hacer.
¡Dios, ayúdame!
Si estoy embarazada mi vida estará arruinada completamente y no quiero que eso pase ¡Ni siquiera estaba en mis planes verme en esta situación hasta dentro de muchos, muchos años! Pero heme aquí.
Vaya mierda.
Si esto resulta ser un famoso «susto» me encargaré que sea el primero y el último.
- Cher, ¿Estás segura que esta prueba es confiable? - susurro, una vez acabo con el procedimiento.
Estamos en el baño de chicas de la escuela y ya sabes, las paredes tienen oídos.
-Pues... - titubea- Mis opciones eran muy limitadas y recurrí a la vía más económica para nuestros bolsillos de estudiantes ¡Tú qué crees! - bufa - De cualquier modo, si no estás segura del resultado, podemos acudir a un hospital al momento de la salida de la escuela.
«Ojalá no sea necesario».
Doy vueltas en el pequeño cubículo como un león enjaulado, una vez que termino con el procedimiento. Juro que me dará un ataque de ansiedad, puedo verme a mí misma tirada en el suelo en posición fetal si esto resulta mal.
-Tengo tanto miedo justo ahora - admito.
- ¿Qué harás si es positivo? ¿Le dirás a Stephen? ¿A tus padres? Un embarazo no puede ocultarse por mucho tiempo.
-No lo sé.
Y es la verdad, no sé lo que haré si la prueba sale positiva y las sospechas que intenté ignorar los últimos días resultan ser ciertas.
-Debes mantenerte serena y positiva... Tan positiva como una prueba de embarazo.
Escucho su risa del otro lado.
-La situación no es la más adecuada para ese tipo de broma, Cherry - la regaño.
-Ok, lo lamento - carcajea- Sea cual sea el resultado, estaré aquí junto a ti para apoyarte: llorar si es necesario, maldecir a tu suerte y tu mala cabeza o respirar de alivio si es un simple susto - afirma con seguridad. Por debajo de la puerta asoma su dedo meñique. Sonrío y hago lo mismo, entrelazándolos.
Me siento en el suelo.
-Te quiero, siempre estaremos juntas pase lo que pase - exclamamos al unísono.
Evito mirar la prueba que aguarda por mí, y me concentro en las palabras de aliento de mi mejor amiga. Trago saliva pesadamente a medida que el nudo en mi estómago se aprieta cada vez más. El ambiente se siente tan tenso y lleno de espectativa que me asfixia.
-Melody, ya transcurrieron los 5 minutos- informa Cher, sacándome de mis pensamientos.
Me armo de valor e instintivamente cierro los párpados. La tomo entre mis dedos temblorosos. Tomo profundas respiraciones, dándome ánimos. «Vamos Melody, no seas cobarde, tú no eres así»
Mi mundo se detiene en una milésima de segundos cuando abro los párpados y leo el resultado. Me quedo inerte en mi sitio. Siento cómo mi pecho se oprime y los ojos se me cristalizan.
-Positivo - murmuro con la voz entrecortada.
- ¿Qué dijiste?
Me levanto y salgo del cubículo temblando con la prueba en mis manos. Cher de un salto hace lo mismo preocupada al verme. Supongo que mi cara no es la mejor en este preciso momento.
-Positivo -repito mirándola a los ojos - Estoy embarazada - coloco el objeto frente a ella.
Incrédula, arranca la prueba de mis manos, la analiza y luego a mí. Abre sus brazos y me arrojo a ellos llorando desconsoladamente. Esto no me puede pasar a mí y menos ahora.
-No sé qué voy a hacer - hipo.
-Ven a vivir conmigo - propone rápidamente - Yo te cuido, sabes que mi papá no dirá nada.
-Eso no es una solución, Cher - mascullo, limpiando mis lágrimas cuando me separo de su abrazo- No quiero involucrarte en esto, es mi problema y mi responsabilidad.
-Querida, estoy involucrada en este embrollo desde que fui a comprar tu prueba de embarazo - bufa- Pero yo quiero apoyarte ¡Demonios, eres mi hermana, Melody! No puedo dejarte sola y menos ahora que serás madre.
La sola idea me provoca nauseas.
Me giro apoyándome en el lavamanos. No quiero ser madre apenas tengo dieciséis: soy joven, tengo un futuro por delante y muchas metas que quiero cumplir cuando sea el momento idóneo. Un bebé arruinará todo y no puedo permitir eso.
Mi mente trabaja a mil por hora y de repente, un recuerdo llega a mi mente. Me causa escalofríos pero es lo único que llega a mi memoria:
Antes de llegar a este país tenía una amiga que también quedó embarazada pero ella no quería tenerlo, así que aborto en su casa. Ese acontecimiento me da un poquito de esperanza y miedo. Evoco su explicación del proceso tal y como ella me lo había explicado al día siguiente, paso a paso: Buscar un gancho y desarmarlo, meterlo casi por completo dentro de ti, das varias vueltas y luego jalas. Según me dijo, duele como el infierno pero es mejor que me duela unos segundos que tener a alguien creciendo dentro de ti por nueve meses y que no quieres tener.
Sacudo la cabeza.
No podría ejecutar esa acción por mi misma, es demasiado arriesgado. A menos que...
- ¿Qué estas pensando? - la voz de Cher se hace presente.
La miro a través del espejo, está frunciendo el ceño. Estoy segura que está sacando sus propias conclusiones o buscando alguna opción factible para todo este desastre.
- ¿Si te lo cuento me ayudarías?
Hace un mohín.
-Depende.
Sus ojos color azul oscuro me observan a la espera. Puedo vislumbra miedo en ellos.
-Voy a abortarlo- suelto de golpe.
- ¿Q-qué? - balbucea.
-No quiero un bebé - resuelvo -. Y sé que Stephen no estará muy contento con la noticia. Así que mejor aborto y él no se entera de nada ¡Y todo se solucionará!
- ¡Estás loca! ¡Completamente loca! - grita sorprendiéndome - Pensé que eras más inteligente pero ¿Abortar? Eso es bajo, incluso para ti - resopla- ¿Qué piensas? ¿Abortas y luego sigues con tu vida? No es tan sencillo ¡Por Dios Santo! Considera el posible riesgo que correrá tu vida si algo sale mal.
- ¡Tú no eres la que se jodió la vida! - chillo. No estoy dispuesta a escuchar sus reclamos; no está vez - Esta cosa no ha nacido y ya me está causando problemas, no quiero que nazca ¡No quiero! ¡Me rehuso! ¿Y sabes por qué adopto esta posición? Porque sé que estaré sola y a mi edad nadie quiere tener que la responsabilidad de un bebé. Además, ¿Qué le puedo ofrecer yo? Nada, Cher. Eso es lo que tendrá conmigo porque no sé si seré capaz de amarlo o siquiera de mirarlo y no sentir desprecio por haber interferido en mis planes.
Se queda en silencio unos minutos.
-Hay miles de mujeres que quisieran tener un bebé y no pueden - dice con voz ahogada. Sé que mis palabras no fueron las mejores y menos con el tono que usé, pero es así como lo siento y ni ella, ni nadie va hacerme cambiar de opinión. Suelta un suspiro y continúa -: Y tú, que tienes esa oportunidad, la vas a desperdiciar por ser egoísta y no darle algo tan importante que es vivir. No voy a obligarte a nada y como dije, te apoyo en todo pero nunca voy a estar de acuerdo con que quieras abortar. No me harás cómplice de eso si es lo que quieres hacer.
- ¿Y qué hago?- pregunto desesperada.
Ante mi interrogante, vuelve a quedarse en silencio. Sin embargo, la conozco lo suficiente para saber que está pensando a una velocidad impresionante para darme una respuesta adecuada.
Finalmente, me mira con incertidumbre y dice:
-Darlo en adopción cuando nazca.
Un escalofrío recorre mi espina dorsal. No lo diré en voz alta pero eso incluso suena más descorazonado que abortar, creo que no sería capaz de hacerlo, he visto esos programas de madres dando a sus hijos a otras personas cuando los dan a luz para no encariñarse más con ellos ¿Yo seré capaz de eso? Me siento en una encrucijada, no sé si seré tan mala y egoísta para hacer aquello. Pero si no lo hago me arrepentiré por el resto de mi vida.
Un bebé puede tener los pies pequeños pero cuando nace, estos son tan grandes que logran arruinar tus metas y sueños de una vez. No quiero sentirme tan culpable, así que dejo la idea de Cher en las propuestas para este enorme problema.
-Vale, lo voy a pensar - accedo.
Cher sonríe y me da un abrazo.
-Vamos a hacerte un ultrasonido, ¿sí?
- Aún tenemos clases.
- ¿Y? - la sonrisa aún permanece en su rostro - Esto es más importante... Al menos para mí lo es - agrega al ver mi semblante.
Asiento sin ninguna alternativa porque si me niego, no va a dejar de insistir.
Una hora después salimos del instituto, alegando que me siento enferma y Cher me llevará a casa. El camino no es tan largo como lo imaginé y demasiado pronto, estamos en las puertas de un hospital. Analizo la fachada con recelo, no me gusta estar aquí. Entramos, Cher habla con una mujer joven en recepción. Me quedo en segundo plano mientras ellas están en lo suyo.
Mi mirada se desliza a mi vientre plano ¿En serio hay alguien ahí?
Unos minutos después camina con júbilo hacia mí.
-Segundo piso, consultorio cuatro.
Ambas caminamos hacia el ascensor.
- ¿Qué hiciste?
No me culpen, es demasiado fácil para ser verdad y desgraciamente ninguna posee rasgos de mayor de edad.
-Le dije que era una súper emergencia ginecológica y que estabas, literalmente, muriendo - se encoge de hombros - Papá paga, no te preocupes por eso.
¿Ven a lo qué me refiero? Ella es de lo peor y lo mejor a la vez, es simplemente ella.
- ¿Y la identificación? Se supone que debemos venir con un adulto.
-Soy tu hermana mayor- ríe - No me lo agradezcas. Por fin la identificación falsa funciona para otra cosa que no sea acudir a discotecas y bares.
-Tu uniforme es lo que no ayuda.
-Lo sé, pero ya estamos aquí y es lo que importa. La vestimenta es lo de menos.
Cuando llegamos al lugar antes dicho, hablamos con otra secretaria, ésta pregunta nuestros nombres y al decírselos, nos informa que la doctora nos está esperando. Asentimos y nos encaminamos al consultorio.
Lo primero que percibo apenas entro es: los dibujitos de bebés pegados a las paredes, junto con retratos del aparato reproductor femeninos, ciclos menstruales y de embarazos.
Nos acercamos al escritorio, frente a él, hay unas sillas. Nos sentamos y la doctora deja de escribir en unos papeles, nos mira a través del puente de sus anteojos.
-Nombre, apellido y edad - ordena en tono profesional.
-Melody Clark, dieciséis años - respondo retorciendo los dedos en mi regazo.
Asiente, mira el computador frente a ella y comienza a teclear algunas cosas.
-Bien, Melody... Y amiga de Melody -dice, me mira y luego a Cher - ¿En qué puedo ayudarlas?
Carraspeo la garganta, después tomo una bocana de aire, me doy ánimos. «Vamos Melody».
-Huh, hoy me realicé una prueba de embarazo y dio positivo...
--¿Tu último período fue hace cuanto? - me interrumpe.
Abro los ojos como platos, sintiendo mis mejillas sonrojarse.
¡Diablos!
-No lo recuerdo.
Ella asiente de nuevo.
-Por lo general los síntomas de un embarazo son: las náuseas matutinas, mareos, cansancio, dolor en los senos, entre otros. Aunque no todos los cuerpos funcionan igual - explica, Cher toma mi mano dándole un leve apretón. Sabe que estoy asustada con todo esto. La doctora pregunta sin dejar de mirarme -: ¿Has tenido alguno de los anteriores?
-Solo las nauseas y mareos, han sido mínimos.
Me escucha atenta, cuando termino vuelve su vista al ordenador y teclea de nuevo.
-Vamos a hacerte un ultrasonido para confirmar o descartar cualquier anomalía - informa levantándose.
Cher y yo hacemos lo mismo. La doctora camina hacia una pequeña salita, entramos y rápidamente todos los aparatos captan mi atención.
-Ve al baño que está a tu izquierda, colócate la bata y regresa. Así podremos proceder -indica.
Lo hago, Cher se sienta en la silla que está al lado de la camilla, esta considerablemente callada, lo cual es poco usual en ella. Le sonrío con nervios y ella a mí.
Minutos después, salgo, la ansiedad puede conmigo.
-Recuéstate y abre las piernas - pide amable- Como no sabemos cuánto tienes exactamente, aunque intuyo que no es mucho, es muy pronto para irnos por lo externo, o sea el vientre, así que lo haremos vía vaginal - explica con un aparato largo y no tan grueso en manos, le coloca un preservativo y vierte gel en él - Respira hondo y relájate. No duele tanto.
Asiento, cerrando los párpados fuertemente. Tomo la mano de Cher: está fría. Lo introduce y mueve el aparato varias veces con cuidado.
Espero que solo sea una falsa alarma y que mañana pueda reírme de esto. También reprocharle a Cher por traerme aquí a meterme algo en la vagina porque sí.
La doctora continúa con su trabajo en silencio durante unos minutos que se me hacen eternos. Cuando fijo la vista en la pantalla, percibo que sus ojos se iluminan como quien encuentra algo después de mucha concentración.
- ¡Felicidades, Melody! - «ay, no» - Serás mamá de un hermoso bebito - exclama, sonriente.
- Es imposible - murmuro en shock, me incorporo un poco para ver mejor la pantalla. Solo hay manchas.
Entrecierro los ojos, hay una que parece titilar.
- Ah, no... Es muy posible, jovencita ¿Ves esa mancha que titila? - asiento- Ese es tu bebé - enfatiza - Tienes 6 semanas, con exactitud. El feto está en perfectas condiciones, ¿Quieres una foto? - pregunta amable, yo solo la miro sin decir nada. Si esta mujer supiera que me acaba de dar la peor noticia que se le puede dar a una adolescente.
-Sí, la queremos, por favor - se precipita Cher por primera vez desde que llegamos.
La doctora saca el aparato de mi cuerpo y luego nos pasa unas pequeñas fotos, que son puras manchitas. Se la arrebato a Cher de las manos, la miro con tristeza, suelto un sollozo y me cubro la boca con una mano mientras las lágrimas salen de mis ojos.
-Les daré un momento a solas - dice confundida, gira su cuerpo y se va de la pequeña sala.
Abrazo a Cher con fuerza. Lloro, lloro como una verdadera Magdalena. Esto no me puede pasar a mí, yo no quiero ser mamá.
-Tranquila, tranquila cariño. Vas a estar bien - consuela al tiempo que acaricia mi espalda de arriba abajo - Estoy contigo, recuérdalo.
-Nada está bien, todo se ha jodido, Cher ¡Todo! - me quejo entre hipidos.
-No estás sola, yo estaré contigo -se separa de mí - En las buenas y en las malas. Sobre todo si eso implica a un bebé. Incluso tendrás a Noah, que nos olvidamos por completo de su existencia - ríe.
- ¡No le digas así! - grito molesta - Esto no es un bebé, es un problema, ¿Entiendes eso? Hace unos minutos confirmé su existencia y siento que lo odio con toda mi alma.
Su gesto se endurece.
Sé que mis palabras no le agradan pero que me importa. Yo soy la que está embarazada, no ella. Yo soy la que se jodió la vida, no ella.
-Quiero creer que solo estas en shock y no piensas racionalmente como para decir aquello -entrecierra los ojos - Esto es real y está pasando, aquí y ahora. Bájate de tu burbuja rosa porque, cariño, entérate ¡Serás madre! Y ahora alguien depende de ti, es tu misma sangre; ya no solo se trata de ti.
La ignoro. Odio cuando me dice la verdad aunque no me guste.
Respiro un par de veces, guardo las fotos en mi bolsillo trasero y salimos de la pequeña sala. La doctora al vernos, se incorpora en su silla. Me receta varios fármacos para el embarazo, los miro con una mueca. No pienso tomarlos.
Al salir, Cher me acompaña a casa, de nada vale que regrese a la escuela gracias a nuestra pequeña mentira. Cuando estamos en la puerta principal me abraza y susurra con afecto.
-Oye, sé positiva y velo de esta forma: un bebé es una bendición. Además son muy lindos, excepto cuando nacen.
-No podré darle nada, Cher - repito.
- Amor - resuelve- Eso es todo lo que él necesitará a partir de ahora. Eres su madre y sabrás proporcionárselo - se separa de mí, sonríe de forma melancólica - No le niegues el derecho de vivir.
-Lo pensaré - espeto encogiéndome de hombros.
-Tú sabrás qué es lo mejor - empieza a caminar para irse. Se detiene cuando esta a mitad de camino y luego grita -: ¡Eres fuerte, podrás con esto!
Y sin más se va corriendo.
Cherry.
Camino por los pasillos medio llenos de la escuela en modo automático. Mis pensamientos van más dirigidos al estado recién descubierto de mi mejor amiga; y no puedo evitar querer golpearla, abrazarla y llorar a su lado.
Aunque siendo honesta, debí anticiparlo:
Mi primera sospecha fue cuando Melody comenzó con estos raros antojos de querer ingerir alimentos que ella consideraba apetitosos. Ejemplo: limones. Y no te hablo de limón combinado con otra cosa, no, literalmente podía verla en alguna que otra ocasión cortando un limón y comiéndolo ¡Cuando ella es la persona más quisquillosa que he conocido en cuanto a la comida se refiere! Y ni hablar cuando aquella vez en la cafetería preguntó si no tenían cualquier cosa con zanahoria rayada y otra verdura que justo ahora no recuerdo el nombre pero que es común en su país.
Obviamente, lo asocié con algún tipo de cambio hormonal por su período.
¡Error!
La segunda sospecha llegó cuando en las duchas: Nos estábamos cambiando de ropa y noté sus pechos más grandes de lo normal ¡Porque sí! El hecho que sea mujer y ella sea mi mejor amiga no significa que no le dé una mirada a su anatomía de vez en cuando.
Me declaro culpable pero jamás arrepentida.
Y la tercera fue cuando manifestó que se sentía mareada y estaba teniendo vómitos matutinos. No mentiré: me reí de su desgracia y le dije que eso se debía por consumir tantas pastillas de emergencia.
¿Cruel? Solo un poco.
No puedo culparla, no cuando los preservativos no son cien por ciento seguros y ella se confió cuando cierto idiota la convenció de salirse antes de llegar al orgasmo.
Sin embargo, no es una excusa rentable para mí.
¿No quieres usar preservativo porque no se siente igual? ¡Perfecto! Vamos a la farmacia y compramos de los preservativos extrafinos y asunto arreglado.
Lastimosamente, nosotros los adolescentes cuando descubrimos las maravillas que nos ofrece el sexo, queremos experimentar de todo un poco ¡Y vaya que la mayoría de las veces es sin pensar en las futuras consecuencias! La carne es débil, sí, pero también idiota. Y tampoco puedo exigirle madurez a una persona de dieciséis años que está tan verde como un mango fuera de temporada.
No obstante, lo que me preocupa son varios puntos: a) su renuncia a aceptar su embarazo, que la verdad yo lo asocio más con el miedo y b) su loca idea de querer abortar. Y sí, sé que una mujer es libre de decidir sobre qué hacer con su cuerpo y bla bla bla pero es una opción/decisión que no puedo apoyar ¿Respetar si decide continuar con ello? Tal vez lo haga. Pero no me pidas que te apoye a realizarte un aborto clandestino que es muy probable que salga mal. Quiero creer que Melody recapacitará con el pasar de los días, y si no quiere abortar después pero tampoco está dispuesta a quedarse con el bebé, lo entregará en adopción.
-Ese semblante y silencio pronostica la llegada de problemas - canturrea un voz detrás de mí.
Salto del susto, chillando.
Noah Anderson, nuestro otro integrante del grupo llamado «trío feliz» ríe a mis espaldas para luego aparecer en mi campo de visión.
Sip, definitivamente es el nerd más sexy que he conocido en esta escuela.
Y lastimosamente es una vagina más para mí, no de una forma literal. Sin embargo, no es correcto que sienta un capricho por él y arriesgarme a perder su amistad. Aunque nadie mencionó que no podía verlo de vez en cuando... Solo un poco.
Golpeo su hombro con fuerza premeditada pese a sus carcajadas.
- ¡Deberías ver tu rostro!- señala.
-Deberías ver el tuyo cuando mi puño se estampe contra el, idiota- amenazo.
- ¿No dañarías mi arma de seducción o sí, Cherry?
Alzo la ceja.
-Ponme a prueba.
Rápidamente su brazo rodea mis hombros para acercarme a su cuerpo y con la mano que tiene libre despeina mi cabello.
«Uff, qué bien huele»
- ¡Por eso te quiero, Harker!- me obliga a reanudar la marcha ¿A dónde iba? Ni idea - ¿Dónde está nuestra otra integrante? No la he visto pululando por los pasillos ni detrás del culo de su «peor es nada» es decir: Stephen Connors.
Uh.
Desvio la mirada.
-Seguro está por ahí - intento sonar normal - Ya sabes que Melody es un poco escurridiza.
-Y muy obstinada con sus clases - me recuerda - Porque ella está en clase de Álgebra, según el horario que nos envió al grupo de WhatsApp para que no la molestaramos. Mejor inventa otra excusa e intenta sonar más segura de tus palabras.
Bufo.
- ¡Ay, no lo sé, Noah! No soy su puta niñera.
Él ríe.
-No te enojes, fue solo una pregunta casual.
-Estás muy preguntón el día de hoy.
-Ansioso gracias a la curiosidad - corrige, dirigiéndonos a un salón vacío - Los chismes se dan mejor que las buenas calificaciones en esta escuela - me suelta y se apoya contra la puerta para bloquear una posible huida de mi parte ¡Bastardo astuto! - Habla ya - demanda- Sé que Melody y tú se traen un asunto entre manos.
- ¿Nosotras? -rio - Qué poca estima nos tienes, querido Noah.
-Sé lo que tengo por amigas y por esa razón ato cabos muy rápido, querida Cher.
Niego con la cabeza sin borrar la pequeña sonrisa en mis labios, avanzo hacia él e intento hacerlo a un lado entre risas.
- ¡Vamos, Noah! - le apremio, divertida - Quítate o llegaré tarde a mi siguiente clase.
-Tú siempre llegas tarde.
-Ciertamente - concedo, sin detener mis esfuerzos pero él es una gran roca en mi camino justo ahora - Pero este profesor me odia y es mejor no seguir con el título oficial de saco de boxeo de el profesor de Biología - finjo estremecerme - Eso no es lindo.
Intento una vez más, también lo insulto en un tono dulce pero él ni se inmuta. Me gana en altura y fuerza, así que no tiene problema en hacerme a un lado.
-Todavía tienes tiempo de sobra si eso es lo que te preocupa - ojea su reloj y luego se cruza de brazos ¡Dioses! ¿Por qué tiene que ser tan insistente? -Empieza a cantar, Cherry, el tiempo corre.
- ¿Qué canto? ¿Del 1 al 10? ¿O el abecedario, como en el jardín de niños?
Alza la ceja a modo de advertencia.
¡Carajo!
Melody jamás me perdonará que le cuente de su situación a alguien más. Incluso si ese alguien es nuestro mejor amigo.
De repente, a mi mente llega una idea: Tal vez Noah pueda ayudarme a convencer a Melody de buscar otras opciones que no impliquen abortar. Nuestro amigo es conservador, sí, pero también es nuestra voz de la consciencia... Pepito grillo, le decimos.
-Es mejor que tomes asiento.
Su ceño se frunce.
- ¿Tan malo es?
-Solo baja la voz e intenta no ponerte neurótico cuando lo sepas.
-No vas por buen camino con esas palabras.
Tomo su malo, jalo para dirigirlo hacia el escritorio y le doy un empujoncito para que se apoye en el.
Con eso será suficiente para que no se caiga de culo ante la bomba que voy a soltar en sus narices.
Tomo aire profundamente, siento que las manos me sudan y el nerviosismo de hace un par de horas se hace presente otra vez.
Noah no aparta sus ojos de mí ¡Y solo es cielo sabe que eso me pone peor!
«De acuerdo, Cher ¡Control! Tú puedes»
-Melody está embarazada - confieso, pasados unos minutos.
Parpadea.
Parpadea tan seguido que hasta yo pierdo la cuenta. Luego se queda en silencio y su rostro cambia de serio a enojado pero intenta disimularlo. Está asimilando la noticia, supongo. Muerdo mi pulgar con cierta incertidumbre a la espera de una explosión que acabará con la población más cercana: o sea yo. Pero que para los demás será digna de admirar.
Sin embargo, cuando los minutos siguen transcurriendo y no sucede nada, me desespero.
- ¿Y bien? - insisto - ¿Al menos me escuchaste? Nuestra mejor amiga está muy embarazada - hago énfasis en la última palabra - Tendrá un bebé, ya sabes; y ella no es la persona más cuerda en estos momentos.
- ¿Stephen lo sabe al menos?- me corta en un tono circunspecto.
Les juro que si fuera posible, mi quijada estaría en el suelo a causa de mi sorpresa.
- ¿Cómo sabes que él es el padre?
Se encoge de hombros.
- ¡Y quién si no! - bufa - Para nadie es un secreto que él y Melody mantienen un rollo muy extraño desde hace meses - rueda los ojos- Te dije que en esta escuela corren más rápido los chismes que las buenas calificaciones.
- ¿Y tú cómo lo sabes? Estás en tus cosas todo el tiempo - reflexiono - ¿Y por qué yo no me entero de nada?
-Fingir desinterés hacia mi entorno y saber cosas se me da muy bien.
-Pues es una injusticia que no compartas esa información.
Me observa.
No parpadea ni hace nada nada, como quién se queda ensimismado, pensativo.
Poco a poco su semblante se relaja y me bendice con una de sus sonrisas ladeadas, de esas que me hacen sonrojar... Como en este preciso momento.
¡Quiero golpearme!
-Eres la persona más extraña que he conocido - manifiesta.
Es mi turno para encogerme de hombros.
¿Es una clase halago del cual no estoy enterada? Ja, lo tomaré como uno.
-Pero, no nos desviemos del tema principal - prosigue- Melody, está embarazada, ok; Stephen aún no se entera de nada... ¿Y luego, qué?
Resoplo.
Aquí viene la verdadera bomba.
Me siento a su lado.
-El problema es que quiere abortar - escucho su exclamación ahogada - Sí, lo sé. Es una mierda. Te dije que ella no era la persona más cuerda en estos momentos.
- ¿Y crees que de verdad lo haga? - inquiere.
-No lo sé - suspiro, frotándome los párpados - Intenté hacerla cambiar de opinión pero creo que no lo logré, también le dije que si no quería hacerse cargo que tuviera en cuenta darlo en adopción - giro la cabeza hacia él - Creí que tu podrías ayudarme.
- ¿Ayudarte, con qué o qué?
-No quiero que Melody aborte.
-Bueno, claramente esa decisión no te concierne a ti. Tampoco puedes imponer tus creencias o ideales a una persona que tiene las suyas propias. Es como la religión, ya sabes: está bien tener una y estar orgulloso de ella, lo que no está bien es que quieras imponérsela a los demás a la fuerza - ríe- No sé si me explico con claridad.
-Tranquilo, mi pequeño cerebro sí captó el mensaje.
- ¡Muy bien! - celebra con cierto sarcasmo - Pero sí te ayudaré.
- ¿Ah, si?
- Sí - de un salto se baja del escritorio, balanceo mis piernas mientras lo observo caminar en círculos - Pero si Melody quiere seguir adelante con su decisión, como amigos, debemos estar ahí... Aunque tú no estés de acuerdo: fíngelo hasta que te lo creas - me guiña un ojo - Obviamente daré mi punto de vista y mi opinión, también le daré opciones; pero es su decisión al fin y al cabo.
-Bien - refunfuño - ¿Ya nos podemos ir?
Con una sonrisa, me extiende la mano, la tomo y ambos salimos del salón de clases.
Ahora hay más alumnos en los pasillos, varias chicas giran la cabeza y suspiran al ver a mi amigo. Si, no las culpo. Es un bombón.
-Creo que olvidamos un pequeño detalle - le susurro.
- ¿Cuál? - Cuando voy a responderle, a la distancia visualizo al susodicho -Y hablando del rey de Roma - hace referencia a Stephen - Ya sé a qué te refieres.
- ¿Y bien?
Seguimos caminando pero yo no soy capaz de apartar mis ojos de él. Está riendo junto a sus amigos, de varias chicas del equipo de porristas están haciéndoles compañía. En especial la odiosa de Astrid.
-Espera los tiros para luego llamar al policía - frunzo el ceño - Quiero creer que Stephen no será tan idiota como para perjudicar a Melody.
-Ese chico tiene escrito en la frente la palabra «idiota» e «inmaduro».
Palmea su hombro.
-Como todos nosotros. Es el único rasgo que tenemos en común.
Cuando pasamos cerca del grupo, varios nos silban y hacen las bromas usuales cada vez que nos ven juntos.
- ¡Qué linda pareja!
Risas.
Sus risas burlonas me molesta a niveles sorprendentes. Sé que no es nada del otro mundo pero cualquier comentario que venga de ese grupo, en estas instancias, me enerva.
Detengo mis pasos y giro.
- ¡Para ti, North!- le enseño mi dedo corazón.
Él lo toma en el aire y lo guarda en su bolsillo del pantalón, luego me lanza un beso.
-El cariño es el mismo, Cherry.
-Vamos- me apremia Noah - Estás un poco sensible, ¿Eh?
-Síndrome premenstrual.
Finge estremecerse.
- ¡Qué miedo!