APUESTA POR UNA NOCHE
Eran las diez de la noche Julianne Ferrari y sus amigas, Paulina y Virginia se disponían a disfrutar de su último día en Berlín. Se habían graduado en la facultad de derecho, saldrían a festejar el cumpleaños de Julianne, y su graduación. Se preparaban para pasar la noche más divertida, pues en todo el tiempo que estuvieron en Alemania su dedicación fue al cien por ciento a prepararse para ser la mejor de las abogadas.
Una broma, una apuesta, y solo bastó una noche, para sellar su destino con un hombre que creyó no volver a ver en su vida,
- Júlians date prisa, mirá la hora que es. - Casi gritaba Paulina, mirando el reloj.
- Ya casi estoy, un momento más.
- Por dios mujer, de por sí ya eres muy hermosa, ¿ que tanto te arreglas?
- Me conoces y sabes que no me gusta salir simple, primero muerta que mal arreglada, a todo esto, yo no debería frecuentar esos lugares, perdería mi reputación.- Habló con sorna.
- Julianne Charlotte Ferrari, con quién crees que vas a ese lugar, es muy elegante y exclusivamente para gente como nosotras, jovenes, esta noche conseguirás un macho, así sea por esta noche.
Los toques de los tacones se escucharon en el suelo al andar de Julianne, se paró frente a ellos, una pelinegra despampanante, de ojos negros vestida con un muy sexi vestido rojo, de lentejuelas.
Todos quedaron con la boca abierta al verla.
- ¿Pero que carajos te hiciste? ¿Donde esta mi amiga Julianne, que le hiciste ?
- Nada que ver conmigo este personaje, ¿verdad?
- Me gustas más cuando tienes tus ojos azules y tus cabellos rubios. - Le dijo Virginia sonriente.
- Bueno pelinegra o rubia, eres la misma amiga hermosa que tenemos, ya vamos que Felipe nos espera abajo. Se apresuró Paulina.
Quince minutos después ya estaban bajando al auto para dirigirse al club nocturno en el centro de la cuidad.
Llegaron y la entrada estaba a full.
- Esperen un momento, voy a llamar a Misha, el nos está esperando.
Virginia tomó su celular y en menos de dos minutos Misha su novio ya estaba haciendo que ellas entren al club.
- ¡Esta noche será inolvidable!. - Habló casi a gritos Paulina a sus amigas.
- Apuesto a que si, y más si Julianne nos acompaña.
Julianne se adentró en la pista era la primera vez que estaba en ese tipo de lugares, su único objetivo en la vida era convertirse el la mejor abogada del país, llevándole la contraria a su padre que deseaba fuera una reconocida doctora.
La música sonaba, todos bailaban al son del ritmo pegante.
Virginia y Paulina bailaban con sus parejas mientras Julianne se movía sensualmente en el centro de la pista, sentía una mirada penetrante, y pudo ver hacia donde estaba ese hombre, levantó su basó en señal de brindis, pero Julianne desvió la mirada.
- Te come con la mirada, ¿Lo viste?está bien bueno. - Expresó con picardía Paulina, y Virginia miró y sonrió.
- No me interesa que sabor tiene.
- Respondió sarcástica Julianne.
- ¿Es en serio? Dices que los de nuestra edad no te gustan, por que según tu son inmaduros, ahora, se te presenta un maduro y no lo quieres probar. - Renegó Virginia blanqueando los ojos.
- Te voy a decir algo, a mi llega quien yo quiero que llegue, no quien quiera llegar, y si yo quiero, lo pruebo, y lo dejo y ya, ¿Cuan es el problema?
- El problema es que no te atreverías ¿O si? ¿Que dices tu, Pau?
- Virgen, tu sabes cómo es ella, no lo hará nunca. - Habló Paulina mirandola.
- Voy lo pruebo y lo dejo.
- ¿Apuestas conmigo virgen? Yo voy a que no se atreve
- Pues yo le di teoría de buenos modales a mi amiga, uno come y no deja rastros. Está noche es ver si pasa el exámen. Así que yo sí voy a qué si lo hace. No me harás quedar mal. ¿o si? Eres tú la que debería llamarse Virgi aquí.
- En verdad ustedes están loca, apostando si perderé mi virginidad. Todas rieron, Felipe y Misha se acercaron y luego pasaron a la sala VIP, donde seguían riendo, bailando y bebiendo. Al rato de estar ahí, Julianne fue quien decidió salir, estaba sola mientras sus amigas bailaban abrazadas a sus novios.
Jamás se dio tiempo a tener uno.
- Pau voy al baño, ya regreso.- Le dijo al oído Julianne.
Salió de la sala, bajó las escaleras y fue por los pasillos donde estaba una fila interminable.
- ¡Carajo! Como se me ocurrió venir a este lugar. - Se maldijo a si misma.
El humo del lugar era asfixiante, miró a los lados, como buscando una salida hasta que la encontró.
Caminó hasta estar fuera de ese ensordecedor ruido.
- ¡UF! Nada como un poco de tranquilidad.
- ¿Hablando sola? - Una voz magnética la sacó de sus cavilaciones, se giró y vio entre las sombras una figura sexi.
- Es mi problema el que hable sola.
Julianne intento irse al ver que era el hombre que la miraba en la pista. y una fuerte mano la detuvo.
- Bailas muy sensual, me encantas.
Unió sus labios y le robó su primer beso, el sabor del whisky en su boca la embriagó y correspondió a ese beso, y en un impulso mordió el labio del hombre.
- Niña malcriada. - Habló limpiándose la sangre con su pulgar y sonriendo de lado.
- Y tú idioma entrometido, déjame sola.
Aquel hombre se acercó más a ella la agarró por el brazo y la apegó a él.
- Niña malcriada, ¿no te enseñaron a respetar a tus mayores?
- ¡Suéltame! Claro que respeto a mis mayores pero tú no estás en ese circulo. ¡Suéltame! - Intentó zafarse del agarre pero esa cercanía la descontroló, el aroma amaderado mezclado con el olor a whisky le lleno las fosas nasales.
- ¡Dios! Es muy atractivo.
La cercanía hacia que sus alientos se mezclarán, la intensa mirada de él logró desestabilizar a la fría mujer inquebrantable ante todos.
- Eres hermosa. - Susurró entre sus labios la tomó por la nuca y unió su boca a la de ella.
Julianne trato de zafarse pero no lo logró, esa lengua se abrió paso nuevamente en su boca y eso le causó un frio estremecimiento en todo su cuerpo.
Ella quiso resistirse pero se dejó llevar por las sensaciones que recorrían su cuerpo y respondió al beso enredando sus dedos en esos cabello que tenía destellos platinados. El alcohol en su sistema era dañino a su cordura, se dejó llevar por el deseo que sintió ante ese ardiente beso y esas manos que recorrían su espalda. La subió a su cintura y caminó con ella hasta llegar a la sala VIP que le pertenecía a él.
- No, esto no está bien, yo no.
Sus palabras fueron interrumpidas por otro beso que la hizo estremecer, mordió suavemente su lengua, sus labios, bajó por su cuello, bajo una la manga de su vestido y pudo ver un tatuaje de una mariposa imperial en su hombre derecho, volvió a su cuello y bajó a sus pechos, y simplemente cayó en los brazos de la pasion, de ese desconocido.
Al día siguiente, en la madrugada despertó algo desorientada, miró su vestido tirado en el suelo, lo recogió muy despacio para no despertarlo, lo miró y lo que veía era algo muy encantador ante sus ojos.
" Dios, que hice, pero se ve muy bien, es, es muy sexy, me encantó, ¡Ay no! Ni siquiera se si nombre, mucho mejor así, jamás sabrá quien soy.
Fue al ñaño se vistió cogió sus stiletto y salió caminando casi en uñas.
- Adiós mi Adonis sexy, valió la pena lo aprendido. Pero hasta aquí sera. "¡Oh por dios! ¿Y si es casado? ¡Ay no! Que horror, ¿Que hice?
Su conciencia era implacable, se hacía preguntas y se respondía, se cuestionaba y se daba aprobación a lo que había hecho.
Subió al primer Uber que vio, fue al departamento y entró muy sigilosamente, a punto de poner su pie en el primer escalón.
- ¿De verdad estás llegando a estas horas? - Preguntó Paulina.
- No, es mi fantasma. ¿Acaso no ves bien?
- ¿Dónde te metiste anoche? te buscamos y te llamé mil veces y no respondiste.
- Pau, Pauuu. - Dijo apretando sus manos.
- ¿Que te sucedió? ¿Acaso tú? ¡No!
- ¡Si!
- Nooo. ¿Ya? Ahora sí eres experimentada ¡Ay! Bendita apuesta, la gane, comiste y no dejaste rastro ¿Verdad? - Bromeó Paulina riendo.
- ¿Como te fue? Cuéntame, quiero detalles.
- Fue maravilloso, es un hombre,¡Mmm! - Gimió mordiendo sus labios. - Pero hasta hay, no sé nada de él, y si es casado, no quiero saberlo ni nada, se acabó, una noche nada más . Fin.
- Pues claro, nadie te mandó a que vayas a buscar un matrimonio, es solo una noche de aventura nada más.
Sonrió mordiendo su labio inferior y haciendo un gesto de negación subió su habitación, se metió al baño y bajó la lluvia artificial cerró los ojos recordando cada caricia, cada roce, cada beso, acariciando sus labios con sus dedos, fue una entrega llena de pasión, a pesar de ser su primera vez y con un desconocido había sido especial.
- Hoy me iré de aquí, y jamás sabré quien fuiste, ni como te llamas, pero siempre estarás en mis recuerdos. Adonis.
El sonido del teléfono la sacó de sus cavilaciones, miró la pantalla y era papá.
- ¡Papi! ¿Ya enviaste al piloto?
- Si princesa, está a tu disposición.
- Bueno papi, cuando salga te llamo nuevamente, ya muero por estar ahí con ustedes.
- Te esperamos princesa.
Colgó la llamada y como un huracán arrasando con todo entraron Virginia y Paulina.
- Juli, ¿por qué no te quedes una semana más?
Julianne las miró achicó los ojos y preguntó
- ¿Acaso ya no viajarán conmigo?
- ¡No! Decidimos quedarnos una semana más, y entonces volveremos quédate nosotras por favor sí.
- Mi padre ya envió al piloto por mí, no puedo quedarme. Además tengo ganas de volver.
- Será solo una semana, serán como nuestras vacaciones que no hemos tenido.
- Disfruten de sus vacaciones, yo las espero allá.
Terminó de arreglar la maleta, tomó sus cosas personales, bajó, se despidió de sus amigos y se fue al aeropuerto.
Jórdan, junto a sus gemelas siendo ya unas hermosas adolescentes de dieciséis años, Adrien Ginevra y Giorgia Beatrice Le'Blank Moreno. Vivían en la isla de Capri.
Desde el nacimiento de ellas jórdan y Fabrizzio Ferrari establecieron una amistad, en todo esos años, Julianne y Jordan jamás coincidieron en una de ellas.
El era capitán de aviación, ahora ya retirado, pero seguía ejerciendo el cargo solo por emergencia.
En el jardín de su residencia junto a sus hijas, el sonido de su celular le llamó la atención.
Miró la pantalla y su amigo de siempre.
- Te estamos esperando.
- Ya estamos de salida. - Responde cogiendo sus pertenencias y apurando a sus hijas.
- Niñas ya es hora ¡Vamos!.
- Papá, ¿tú ya conoces a Charlotte? -Preguntó Giorgia.
- No Gio, nunca antes la vi, solo en fotografías.
- ¿Ya le quieres buscar novia a mi papá? - Protestó Adrienne.
Subieron al auto y salieron en dirección a la mansión Ferrari.
Llegaron y fueron recibidos por Fabrizzio y Mericci.
- Sean bienvenidos a casa, pasen. - Habló Mericci llevando a las chicas al jardín mientras Jórdan y Fabrizzio se encaminaban a la oficina de la casa.
Ya en el jardín, todos esperando a Julianne y fue una llamada que les anuncia su retraso.
- Como que tú piloto se embriagó, eso es una irresponsabilidad, de su parte. - Protestó Fabrizzio muy enojado.
- Papi será que me puedes enviar un jets, o un piloto, no quiero ir en vuelo comercial, por favor.
- Está bien mi princesa, veo como lo soluciono pronto y te aviso.
- ¿Sucede algo? Fabrizzio.- Interrogó Jordan viendo lo enojado que estaba su amigo.
- El piloto de mi hija no está disponible y no veo a quien enviar por ella .
- Pues si tu deseas, me ofrezco a ir por ella.
- En verdad harías eso, no me confío en que venga en un vuelo comercial.
- Solo dime a qué hora salgo para organizar todo.
- si puedes ahora y por estas princesas no te preocupes Mericci y yo nos hacemos cargo en lo que regresas.
Así fue. Jordán salió del aeropuerto de Italia para ir al encuentro con una Julianne Charlotte, hija de papi.
Jordán no conoció a Julianne Charlotte mientras frecuentaba la mansión Ferrari, solo en fotografía la vio, era una adolescente de cabellos castaños rubio, ojos expresivos y una sonrrisa dulce.
Luego de horas de vuelo llegó a Berlín, fue al hotel se duchó y cambio vistiendo una chaqueta de cuero negra y decidió bajar al bar del hotel, entró al club que se encontraba en uno de los pisos, la música era retumbante en los oídos caminó al centro y fue a la barra, pidió un vaso de whisky y lo bebió, luego pidió agua y continuó conversando con el bartender.
La música era de ritmo pegante, miró a la pista y la vio, una hermosa pelinegra bailando sola sus movimientos sensuales le llamaron la su atención, desde que enviudó jamás se interesó por otra mujer, mantenía el recuerdo de Carla, el poco tiempo que vivieron juntos fueron felices, y se dedicó a cuidar de sus pequeñas. Ahora está ahí, mirando a esa mujer que le llamó la atención y su polla dio un tirón de verla con esos sensuales movimientos.
La siguió con la mirada, la vio entrar a la sala VIP, y después de un rato la vio salir al salón abierto. Caminó muy despacio la miró desestresar se y se acercó a ella entre las sombras de los arbustos.
Y la escucho hablar sola.
- ¡UF! Nada como un poco de tranquilidad.
- ¿Hablando sola? - Una voz magnética la sacó de sus cavilaciones, se giró y vio entre las sombras una figura sexi.
- Es mi problema el que hable sola.
Julianne intento irse al ver que era el hombre que la miraba en la pista. y una fuerte mano la detuvo.
- Bailas muy sensual, me encantas.
Unió sus labios y le robó su primer beso, el sabor del whisky en su boca la embriagó y correspondió a ese beso, y en un impulso mordió el labio del hombre.
- Niña malcriada. - Habló limpiándose la sangre con su pulgar y sonriendo de lado.
- Y tú idioma entrometido, déjame sola.
Aquel hombre se acercó más a ella la agarró por el brazo y la apegó a él.
- Niña malcriada, ¿no te enseñaron a respetar a tus mayores.
- ¡Suéltame! Claro que respeto a mis mayores pero tú no estás en ese circulo. ¡Suéltame! - Intentó zafarse del agarre pero esa cercanía hizo que cada uno se perdieran en sus miradas, Julianne parpadeó y nuevamente intentó zafarse, y fue cuando Jordan unió sus labios a los de ella.
Jórdan intensificó el beso explorando la toda, y fueron a la sala VIP.
La despojó de sus vestimentas y la acostó subte la cama, la recorrió toda dejando suavemente mordidas a su camino.
Fue una entrega llena de pasión, fue una entrega total de ambos, llenos de deseos desbordantes, él le dio todo de su experiencia y descubrió que ella le entregó su primera vez.
Al día siguiente Jordan despertó miró a todos lados y sonrió.
- Mariposa imperial, ese será su nombre, quien eras ¿mujer? - Pensó mientras sonreía.
Miró la hora, se levantó y fue al hotel, se puso su uniforme de capitán y fue al aeropuerto.
Una hora y su pasajera no aparecía.
- !Carajo! Será que esta niña no piensa venir pronto.- Se cuestionaba llamó a Fabrizzio su sin darse cuenta tropezó con alguien.
Julianne dejo su departamento, subió al auto y se fue al aeropuerto.
Sus pensamientos estaban en esa noche ardiente que vivió.
Recordar a ese hombre bajar a sus pechos que mordió sus pezones sobre la tela del brazier, eso le causó un estremecimiento en su cuerpo, cerró los ojos y suspiró profundo.
El auto llegó al aeropuerto, fue al salón privado a espera el llamado de abordaje. Media hora tenía ahí mirando su reloj a cada momento.
- Odio esperar, mi padre sabe que no me gusta, y aquí estoy como una tonta esperando. - Se cuestionó marcando a su padre nuevamente.
- Padre, ya estoy aquí esperando.
- Hija ya el capitán te espera solo aborda el avión.
Mientras caminaba sin darse cuenta Julianne colisionó contra alguien, y por no ser, por esos fuertes brazo hubiera se ido de bruces al suelo.
Quedaron tan cerca que sus alientos se mezclaron se miraron a los ojos y sus labios casi se rozaban de lo cerca que estaban.
"¡Carajo! No pude se cómo es que lo encuentro aquí." Pensó parpadeando con nerviosismo.
- ¿Pero que carajos te pasa?. ¡Mira!
- Disculpe señorita no fue mi intención. - Se disculpó Jórdan.
La ayudó a ponerse de pie tratando de secar su blusa, Julianne lo apartó con brusquedad lo fulminó con la mirada y salió echando chispas a cambiarse, de pronto su celular suena nuevamente y era su padre quién le llamaba para decirle que ya el piloto estaba esperando por ella en el hangar.
- Listo padre me cambio y voy porque un idiota me lanzó agua encima
Julianne se cambió de ropa camino rápido para llegar al hangar donde el jet privado la esperaba .
Subió se sentó en su lugar y despegaron, Jordan marcó el destino, Capri, Italia.
- Señorita, voy a mi habitación a descansar un poco, me llevas algo ligero por favor.
La aeromoza asintió, y fue a preparar mientras ella fue y se recostó en la cama. el avión en pleno vuelo hizo turbulencias, algo fuerte que logró asustarla, decide ir a la cabina de mando din imaginar a quién tendría de frente.
Mientras el capitán monitorea el vuelo, una voz le llamó la atención.
- Capitán será que .
Sus palabras se atraganta ron en su garganta cuando vio quien era el piloto.
- ¡Tu¡
Dijeron al unísono sus miradas se profundizaron.
- Jodida broma del destino. - Se dijeron mentalmente, ella por saber que estaba frente al hombre del club, y el por ver qué era la misma mujer con la que se encontró momentos antes.
- Acaso esto es una broma de mal gusto del destino. - Expresó ella mientras Jórdan empezó a hablar a la torre de control.
- ¿Que sucede capitán? - Preguntó algo nerviosa.
- ¡Ve a tu lugar! Y abrocharse los cinturones desviaré la ruta para evitar una tormenta, solo perderemos unos minutos con esta maniobra, no localizo un aviso intermitente en el panel de control. Ya realice todas las pruebas y aún sigue el aviso, no se qué pasa.- Ordenó Jórdan y dando los datos que tenía a la torre de control.
- ¡No me moveré de aquí! - Habló con temor y sentándose en otro asiento, tras el primer oficial.
La comunicación no era buena, era imposible mantenerse constantemente comunicados.
- Escucha, ten cuidado con la velocidad.- Hablaron de control.
- Estoy en eso. - Respondió Jordan.
- ¡No! Pon atención, la velocidad está bajando.
- Estoy descendiendo un poco para más velocidad, comuníquese con control central para pedir permiso y bajar a tres cero cero.
Jórdan trató de comunicarse pidiendo permiso para descender cinco mil pié.
Trató de comunicarse una y otra vez, pero todo intento fue en vano, y cuando por fin recibió respuesta era inaudible la repuesta.
Jórdan ordenó a su primer oficial poner más velocidad.
- Ya bajamos casi cuatro mil pié capitán, algo no está bien. - Respondió.
Jórdan logro identificar la falla, y le comunicó al primer oficial.
- Glen ya se lo que está pasando, se arrancaron los velocímetros reduce la velocidad.
El primer oficial obedeció sin protestar
- De acuerdo, iremos para arriba.
Julianne escuchaba su corazón retumbar en sus oídos.
- Todo estará bien. - Se dijo en voz alta, Jordán la miró por el rabillo del ojo, sin decir nada.
Jórdan en su intento por mantener el equilibrio, bajó los slap para bajar la velocidad sin imaginar que ese sería un gran error.
Pues el slap del ala izquierda se rompió, perdiendo la estabilidad, todo tipo de sonidos se escuchaban en el panel de control, el miedo en ella era visible, el piloto presentaba una serenidad que no sentía, se vio obligando a maniobrar el jets, y tener un aterrizaje forzoso en unos terrenos montañosos.
El jets fue arrasando todo a su paso y partes de él, como las alas quedaban destrozadas hasta que el aterrizaje forzoso terminó y fue total, el jets estaba en llamas Jórdan logró sacar a Julianne antes de que el jets terminara de explotar completamente.
Ayudó a salir al primer oficial, que estaba muy herido, y pudieron llegar lo más alejado hasta que se escuchó el estruendo de la explosión, el jets G700 con motores de Rolls-Royce de última generación reducido a escombros, y cenizas.
- Glen respóndeme. - Jórdan llamó dando golpes en su rostro, la imagen frente a él no era muy alentadora, Glen, tenía las piernas rotas
- Capitán, no siento mis piernas, creo que no saldré de esta. - Jórdan sintió pesar en su interior.
- Saldremos de aquí, tranquilo.
- ¿Y tu? Miraste si tienes algún hueso roto?
- Solo mi brazo tiene unos golpes, esperaremos cerca hasta que vengan a buscarnos, no podemos alejarnos de este lugar.
- Si, aquí nos quedaremos. - Dijo Jórdan tratando de alentar a Glen.
La noche les llegó, estaban en medio de la vegetación, amparado bajo un frondoso árbol, Glen dormía, al menos eso parecía, mientras Julianne y Jórdan trataban de buscar como pasar la noche.
Era una fría madrugada, Glen temblaba de la frío calentura que tenía por la infección que se produjo.
- Resiste Glen, resiste mi amigo. - Jórdan trataba de darle ánimos.
- Capitán, gracias por sus enseñanzas. - Habló con voz temblorosa.
- Resiste mi amigo resiste.
- No mi capitán, no resistiré, por favor, cuide a mi familia.
- Tu la cuidarás, amigo, tú la cuidarás. - Hablaba Jórdan tratando de darle calor.
- Fue un honor, mi capi. - Pronunció en un susurro y Glen dio su último respiro, Jórdan trató de reanimarlo sin tener éxito.
- ¡No! ¡No! Glen, resiste amigo.
- ¡Capitán! Ya no más, se ha ido, se ha ido. - Pronunció Julianne.
Las horas pasaron y seguían en el mismo lugar, hicieron una foza y enterraron a Glen.
- Cuando salga de aquí, volveré por ti, amigo, te lo juro. - Prometió clavando una cruz en su tumba.
Dos días pasaron y aún seguían ahí, esperando con esperanzas, esas que morían al llegar la noche y nacía con el nuevo día.
- No entiendo por qué aún no llegan los rescatistas.- Dijo Julianne muy angustiada y muriendo de hambre y sed.
- Tenemos que movernos de aquí, buscar agua, por que no resistiremos tanto tiempo.
- ¡Estás loco! Yo de aquí no me voy, ¿y si vienen y no nos encuentran? Te aguantas, no vas a morir i un día más no tienes agua.
- Si deseas quedarte hazlo, yo voy a buscar agua y algo de comer.
Jórdan se adentró en el denso bosque y Julianne al ver que Jórdan se alenjaba fue tras el.
- Espérame imbécil, no pensarás dejarme aquí sola. Ya quiero ver cuándo mi padre te pida explicaciones de tu ineptitud.
- No soy empleado de tu padre.
Julianne seguía a Jórdan casi corriendo, pues su andar era de pasos largo, cada ves mas se adentraba al centro de los montañosos bosque.
Un día más tenían, comían frutas hasta que encontraron un arroyo, que pudieran satisfacer la sed. El cansancio les venció y durmieron tanto que no escucharon al helicóptero rescatista que llegó al lugar.
- Despierta tenemos que volver al lugar del accidente, pueden llegar y no sea que crean que estamos muertos, al no vernos y se marchen sin nosotros.
- ¡Ya deben estar aquí! Y si no, tendremos que hacer una gran fogata pidiendo auxilio, ¡Vamos, vamos¡ de prisa. - Habló Julianne tratando de correr.
- Parece que tienes cerebro. - Le dijo con sarcasmo.
- ¿Que te pasa imbécil? ¿Te crees muy inteligente? Pues mira tú sabiduría donde nos tiene.
- Ya cállate muchachita. - Expresó Jordan caminando nuevamente a pasos agigantados.
- Espérame idiota, ¿acaso no te das cuenta de que está oscureciendo?
- Pues camina si no quieres quedar sola en la oscuridad.
Julianne sentía su corazón salir por la boca, el simple hecho de pensar que dormiría ahí a la intemperie sentía morir de miedo.
- ¿Donde pasaremos la noche?
- En la copa de un árbol.
- ¿¡Quéee!? ¿Te volviste loco? ¿Como dormiremos en ese árbol?
- De alguna manera, mañana volveremos temprano por si vienen a rescatarnos.
- ¿Como crees que dormiré en las ramas de un árbol?
- Ese no es mi problema, solo tienes que subir a un árbol si duermes o no, no es mi problema, lo único que tengo que hacer es mantenerte al salvo.
- ¿Sabes que? Eres un viejo amargado creí que ...
Deseó morder su lengua al darse cuenta de lo que diría.
- ¿Creíste que? Camina ahí está un árbol muy grande allí podremos quedarnos.
Jórdan empezó a escalar el árbol, tenía ramas gruesas y ayudó a Julianne a subir.
- Puedes quitar tus zapatos, aquí no los necesitas. Vamos sube pronto.
Julianne luchó para escalar, Jórdan logró subirla, se acomodaron en las ramas gruesas y la noche llego poco a poco.
La luna brillaba y las estrellas tiritaban en el cielo, Jórdan no podía dormir y mucho menos Julianne, el frío era fuerte que la hacía tiritar los dientes, y la cercanía de el la ponía nerviosa, recordar la noche que pasó en el club nocturno entre sus brazos hacía que su entrepierna palpitara.
" ¿Pero que carajos estás pensando Julianne Charlotte, acaso te volviste loca, deseando sexo en estas condiciones extremas? Santo Cristo bendito sea Dios, no lo puedo creer.
Pero te encantaría repetir esa noche ¿Verdad? Estar entre sus brazos, y sentirlo todo tuyo... Hay no, ya cállate conciencia sin respeto al anciano. Ya estoy delirando, papi, ven por mí "
Jórdan no estaba diferente a ella, sentir su cuerpo junto al suyo lo endurecía, y mucho.
"Dios no puedo pensar asi de este modo, es una niña, y es la hija de mi mejor amigo, y una tentación muy grande, ojalá mañana vengan por nosotros, y pronto.
- Tengo mucho frío, y la noche apenas empieza.
- Trata de dormir, mañana estaremos en casa.
- ¡Uy! Los insectos pican mucho.
Así les llegaba la noche más intensa y oscura, el ruido de los insectos era algo que jamás había escuchado ella, el frío calaba los huesos, tanto que no podía controlar el castañeo de sus dientes, y abrazada a si misma.
- No soporto el frío.- Exclamó Julianne, esa noche era más fría que las anteriores.
- Si, está muy fría la noche. - Respondió Jórdan, también abrazándose a si mismo.
- Podemos darnos calor, ¿Nos abrazamos? Por favor, no soporto este frío.
Julianne ya estaba metida en el regazo de Jórdan antes de que este pudiera responder, el la rodeó en sus brazos y así poder mantener el calor entre ellos.
Cerró los ojos tratando de dormir, pero escuchar los latidos de ese corazón que era como una melodia en sus oídos, sintiendo el aroma de su perfume casi extinguiéndose, la hizo recordar aquella noche entre sus brazos.
Se aferró más a él y poco a poco Julianne pudo dormir algo,
Jórdan se abrazó a ella, y el olor de su perfume le hizo recordar a la mujer de la mariposa en su espalda.
En la penumbra de la noche pudo distinguir ese detalle que no olvidaría jamás, saber que fue el primero en su vida, hizo de esa noche muy especial, y jamás la olvidaría.
"Tengo que salir de aquí, y encontrarla, " Pensó, suspiró profundo y cerró los ojos tratando de dormir un poco.
El cantar de los pájaros al amanecer y ver los primeros rayos del sol, hizo de ese despertar algo que no olvidarán, jamás.
Julianne, habría los ojos y se quedó quieta viendo el amanecer entre los brazos de ese hombre que la llevó al cielo, aquella noche, suspiró profundo, apretó sus labios y siguió ahí fingiendo dormida. Mientras Jórdan sin pronunciar palabras, abrió los ojos y vio la junto el y sin saber el imaginar que era esa mujer que deseaba encontrar, el luminoso sol que iniciaba el nuevo día, acarició la larga cabellera rubia de esa mujer que le despertaba extrañas sensaciones sin saber por qué.
- Despierta mujer, tenemos que regresar al lugar del accidente.
- Ya tenemos una semana aquí y nadie aparece.
- Solo espero que el lugar donde estamos se encuentre en el mapa.
- ¿Que estás diciendo? Que aún existen lugares desconocidos. - Exclamó Julianne algo asustada.
- No quiero terminar mis días aquí, y más contigo.
- Pues no creas que me hace gracia saber que tengo que cuidar de ti.
- No necesito niñera, se cuidarme sola, así que ahora cada quien se protege solo del frío, !imbécil!
- Engreída insoportable.
- Cuando esté en casa le pediré a mi padre que te despida, no te soporto, no se como pude...
- No sabes cómo pudiste ¿Que? Responde niña malcriada
Julianne se separó de él empujándolo y ambos cayendo del árbol al suelo uno encima del otro.
Sus miradas se congelaron en sus ojos, sus respiración se mezclaban y muy despacio, Julianne cerró los ojos creyendo que Jórdan uniría sus labios a los suyos.
- Ya levántate niña, tenemos que volver.
Jórdan se puso de pie y extendió su mano a ella, la cual ignoró, y se levantó sin ayuda.
- No te preocupes, se valerme por mi misma. - Vociferó con enojo.
Jórdan se adelantó y Julianne lo seguía muy furiosa, deseó tanto volver a probar esos labios, y perderse en esos apasionados besos.
Llegaron al lugar del accidente y como cada día pasaron ahí esperando sin resultados de nada.
Jórdan buscó entre lo poco que quedaba y pudo encontrar un pedazo de vidrio.
Ahí, sin decir nada, y a meció día, y una dos semanas después, Jórdan llevó una antorcha para no perder el fuego que había alimentado por todo ese tiempo.
- Tenemos que buscar dónde hacer un refugio seguro.
- No creo que no nos encuentren, Jórdan, que vamos hacer. - Preguntó una angustiada Julianne.
- Vamos tenemos que prepararnos para el tiempo que estaremos aquí.
Jórdan y Julianne se adentraron nuevamente para buscar un refugio seguro, ya no temporal, por el tiempo que tenían ahí, y cada día volviendo al lugar del accidente y esperando a que vengan a rescatarlos se extinguía más.