Zoe Johnson es una joven de veintitrés años, su vida es tan repetitiva como siempre, hasta que conoce a Alex Parker. Un joven empresario de veinticinco años y que su mayor debilidad son las mujeres. Pero por cosas de la vida, conoce a Zoe y todo cambia para ellos. Nada volverá a ser lo mismo y nadie volverá a ser igual después de cometer más de un error que les costará lágrimas de sangre.
Zoe es la chica más inexperta que pueda conocer Alex, y por eso la sumerge a un mundo lleno de sexo y del cual le será imposible salir, porque su cuerpo es débil para decir no cuando sienta caricias que son prohibidas. Nada será como antes cuando una verdad salga a flote y más de uno saldrá lastimado sin importar que sea inocente.
-¿Qué pasó con nosotros? -Le pregunto de golpe y su vista se nubla. Aunque trate de evitar las lágrimas salen y las aparta con rapidez de sus mejillas.
-Nunca hubo un nosotros, Alex -susurra con la voz entrecortada.
-¡Oh, vamos, Zoe! Sabes a lo que me refiero -la tomo del mentón-. Quiero estar contigo, te necesito conmigo.
-Tú solo me quieres para saciar tus ganas -se aleja-. Lo que pasó entre nosotros dos ya quedó en el pasado.
ARDIENTE TENTACIÓN
C A P Í T U L O 1.
-Zoe Johnson-
Miro toda la ropa que tengo en mi closet y, sinceramente, nada me convence. No sé por qué la vida no fue más generosa conmigo y me dio un cuerpo estupendo que cualquier cosa que me pusiera me quedara superbién.
Dejo de buscar y me decido por un suéter blanco completamente liso, un jeans ajustado, zapatillas tipo tenis y me hago una coleta. Busco por todos lados mis lentes hasta que los encuentro debajo de mi cama. «Lo sé, tengo un reguero».
Me miro en el espejo y hago una mueca de desaprobación, pero es esto o llegar mucho más tarde a la universidad, porque precisamente las clases comienzan en veinte minutos.
-¡Zoe, mueve el maldito trasero o llegaremos tarde! -el grito de mi amiga me hace reaccionar y salgo de mi habitación encontrándomela con su cabello rubio perfectamente peinado y su maquillaje acorde a la universidad. Me mira y frunce el ceño y sé que algo me va a decir, nunca se queda con nada-. De verdad que vas a quedar soltera, no te sacas provecho.
-No pienso ponerme algo como eso -señalo su vestido que deja demasiado a la vista-. No quiero que los chicos me coman con la mirada.
-Por cosas como esas, sigues virgen -se cruza de brazos colocando sus ojos en blanco-. Cuando te guste un chico me dirás que te arregle y te diré que no, porque en los seis años que nos conocemos nunca te has dejado arreglar de mí.
-No pienso enamorarme, Clarine -le saco la lengua y ella me saca el dedo corazón-. Y si sigo virgen es porque no ha llegado el indicado.
-¡Por favor! Pareces una chica de diecisiete años. Tienes veintitrés años, Zoe, y te vistes muy raro. Deja de ser virgen ya.
-En serio que cuando quieres ser insoportable no hay poder humano sobre el mundo que te detenga -le hago mala cara y salgo de la casa.
Clarine es mi amiga hace mucho tiempo, nos conocimos en la escuela y ahora vivimos juntas. Ella no se lleva nada bien con sus papás y los míos nunca los conocí porque me dejaron tirada en un orfanato.
Comienzo a caminar rápido y escucho a Clarine llamarme, le he dicho que un día de estos nos van a llevar a las celdas por su manera de actuar en la calle, nunca se calla y es demasiado escandalosa, -pero así la quiero-. Voy distraída hasta que siento un fuerte golpe en mi seno derecho y es donde me doy cuenta de que ya llegué a la universidad y que alguien me acaba de causar el dolor más terrible de mi vida.
«No tengo casi senos y este me va a dejar peor».
-¡Fíjate! -levanto la mirada para reclamarle, pero quedo sin palabras cuando veo el semejante hombre que tengo al frente. Es muy guapo. Está vestido con un traje elegante de color negro y se nota que tiene muy buen cuerpo. Sus ojos son marrones, pero brillan con una intensidad que nunca he visto en nadie más. Sus labios no son tan gruesos y, definitivamente, son unos labios que provocan besarlos. Está sexy. Su cabello revuelto le hace contraste con su piel blanca y la barba tan cuidada que tiene. Me mira con una sonrisa y es donde me percato de que lo he mirado demasiado.
-Lo siento, no te vi -se disculpa, con la mirada en mis ojos, causando algo muy extraño en todo mi cuerpo-. ¿Te encuentras bien?
-Demasiado bien... -susurro y me fijo que eso no sonó tan bien-. Estoy bien.
-¡Zoe...! -las palabras de mi amiga se esfuman cuando se da cuenta del hombre tan sexy que está frente a nosotras-. Hola -le dice en un tono coqueto.
-Hola -le sonríe. Definitivamente, este hombre tiene todo para conquistar a cualquiera, aparte de guapo tiene una sonrisa hermosa.
-Llegaremos tarde a las clases -la tomo del brazo para irnos porque sé que Clarine es capaz de quedarse hablando.
Me giro a ver si el chico ya se ha ido y me doy cuenta de que sigue mirándome. Pienso por unos segundos que mira a mi amiga, pero me guiñe un ojo y dejo de verlo porque me pone nerviosa. No tengo la menor idea de quién es, pero lo que me queda claro es que ese hombre es una ardiente tentación para cualquier chica. Incluso para mí que soy la más sana de mis amigas. Porque sí, luego de Clarine está nuestra amiga Emma, que es mucho más loca que Clarine y más directa.
Caminamos por los pasillos y nos acercamos a ver dónde me ha tocado servir de apoyo. La universidad nos da como opción hacer prácticas por seis meses y nos las valen en el tiempo que duremos estudiando, ya que falta muy poco para terminar. Yo las acepté porque así puedo aprender de personas con más experiencia, Clarine se negó porque según ella no le quedará tiempo para salir de fiestas y menos para ir a todos los eventos a los que va. Busco mi nombre en la lista hasta que lo veo y ruedo mi dedo encontrándome con el nombre de la empresa.
-House Parker -susurro con una sonrisa. Es una de las empresas del corporativo Parker, siempre deseé ir a una de esas porque sé que son personas demasiado experimentadas.
«Claro, lo sé por lo que he leído».
-Por lo que veo, te ha gustado lo que acabas de leer -me dice Clarine con media sonrisa.
-Definitivamente, me ha gustado, me tocó en una de las empresas del corporativo Parker -le guiño un ojo.
-¡Joder, Zoe! -se emociona-. Tendrás la oportunidad de conocer al presidente de todas esas empresas. Aquella vez vi que en las noticias decían que está muy joven y es guapísimo.
-Clarine, yo voy a hacer prácticas, no a tener sexo con el presidente -pongo los ojos en blanco-. Deja de pensar en sexo, creo que te quemas las neuronas.
Suelta una carcajada y nos vamos a clases. Las dos estamos estudiando negocios internacionales en la misma universidad, es lo que nos gusta y queremos tener nuestra propia empresa.
No sé por qué traigo a mi mente al chico que me tropezó cuando llegué, pero sé que está demasiado sexy y es el primero que me hace pensar en cosas no tan sanas y quiero volver a verlo, aunque sea de lejos.
Despertó mucha curiosidad en mí.
-Alex Parker-
Esto de ser el presidente de los corporativos Parker, no es que me esté agradando mucho, llevo horas firmando contratos y todavía no me desocupo. No he podido dejar de pensar en aquella chica que tropecé esta mañana en la universidad cuando fui por los nombres de las tres personas que vendrán hacer sus prácticas para tener más conocimientos acerca de negocios y finanzas. Sus ojos color verde son hermosos, y a pesar de que los oculta con sus lentes, yo logré verlos. No es nada extravagante, pero no puedo negar que me excitó la manera tan inocente y curiosa con que me miraba.
Estaré volviéndome loco.
-Alex, ¿vienes conmigo o te quedas a almorzar aquí? -levanto la mirada encontrándome con Tyler. Es mi mejor amigo desde hace muchos años y es el vicepresidente gracias a mi papá que confía en él y en sus capacidades-. Claro, si quieres quedarte a seguir fajando con Hailey, no es problema.
-Voy contigo -me levanto y me pongo el saco, solo me quedé con la camisa blanca-. Hailey no quiere nada conmigo, me lo dejó claro esta mañana.
-De verdad que eres mucho mugre -niega con la cabeza-. Le pasaste a una de tus tantas chicas por encima, ¿qué pretendías? ¿Que se te tirara encima por mostrarle que llevarías a tu cama a otra?
-Es una dramática, entre los dos solo es sexo y nada más. Eso sí, es muy buena en lo que hace.
-Por eso no te duran las relaciones. Eres un rompe corazones, Alex. Cómo me alegraría que una chica te hiciera cambiar de parecer.
-Si es en la cama, mucho mejor -bromeo y me empuja.
Salimos de la oficina para ir a almorzar a African Passion, es un restaurante muy bueno y me encanta la manera de cocinar que tienen. Para mí, sencillamente, es uno de los mejores restaurantes.
Luego de unos minutos llegamos al restaurante y nos atienden llevándonos hasta una de las mesas del fondo. Ordenamos y comenzamos hablar sobre algunos contratos que tenemos con otras empresas y que todavía no hemos cerrado el trato por cuestión de tiempo.
Estoy concentrado hablando cuando veo pasar a la chica de cabello castaño que vi esta mañana y que no ha salido de mi cabeza un segundo. La chica de la universidad.
-¡Oye! Te estoy hablando -siento un golpe en mi brazo y volteo a ver a Tyler-. ¿Qué tanto miras?
-Esta mañana en la universidad cuando fui por los nombres de quiénes entrarán a mi empresa a lo de sus prácticas, tropecé a una chica y acaba de llegar -le señalo y hace una mueca de desagrado.
-¿Amigo, es en serio? No es como las chicas que estás acostumbrado. Aparte, se ve muy niña para ti. Bueno, la chica que está a su lado está guapa.
-Si va en la universidad no debe ser una niña. La quiero para mí y esta vez no la dejaré ir sin saber su nombre -me pongo de pie, decidido a saber quién es-. ¿Vienes o te quedas mirándome?
-¿Y perderme la oportunidad de verte ligar? Claro que voy.
Nos acomodamos un poco y caminamos con toda la seguridad que nos caracteriza. No sé qué tiene esa chica, pero me trae loco y no precisamente de amor. La quiero para mí y no dejaré que se me escape porque nunca nadie me había excitado solo con una mirada tan inocente como la de esa chica.
Ella será mía. No sé cómo, pero será para mí.
ARDIENTE TENTACIÓN
C A P Í T U L O 2.
-Zoe Johnson-
A veces, siento que no soporto la manera de Clarine, siempre queriendo ir a lugares lujosos a los cuales no es que esté tan acostumbrada, porque no suelo salir tanto. Acepté venir a comer con ella que no ha dejado de hablar de aquel chico que me tropezó esta mañana. Pero como si la vida me quisiera dar una señal, lo veo venir hacia nosotras con otro chico casi de su misma edad, que si no estoy mal, debe tener algunos veinticinco años. Se ve joven.
Estoy por meterme un bocado de comida cuando ellos hablan y yo me quedo estática. No sé qué tiene este hombre que me pone tan nerviosa y por primera vez siento mi cuerpo arder. Mis hormonas me odian.
-Hola -responde Clarine al ver que las palabras no salen de mi boca cuando ellos han saludado hace menos de dos minutos.
-Eres la chica que tropecé esta mañana en la universidad, ¿cierto? -Espabilo repetidas veces sin saber qué decir-. Vaya, ya veo que eres muda.
-¿Y tú eres el imbécil que me golpeó? -Le respondo de mala gana y mi amiga abre los ojos como platos al escuchar lo que acabo de decir. No suelo ser grosera.
-¡Uff, amigo! Parece que no le agradas -se ríe el chico que está a su lado y que no le quita la vista de los senos a mi amiga. Que por cierto, lleva un vestido bastante escotado.
-Ella es mi amiga Zoe y yo soy Clarine -les sonríe.
-Un gusto conocerlas. En especial, a ti -maldigo en voz baja, porque sin evitarlo mis mejillas arden y un cosquilleo se ha formado en la parte baja de mi abdomen.
«Viéndolo bien, sí está muy guapo».
-Que lástima que no se pueda decir lo mismo -sonrío con cierta hipocresía.
El ambiente se pone un poco tenso y no sé qué me pasa, pero no suelo ser así de grosera con nadie. Mi mirada se encuentra con la de este chico que ni siquiera me le sé el nombre y debo aceptar que es tan excitante.
-¿Qué les parece si vienen con nosotros esta noche? Iremos The Viper Room, es un club nocturno muy bueno. Así nos conocemos más -nos mira con una sonrisa-. Soy Tyler, por cierto, y mi amigo es Alex.
-Creo que es buena idea -le responde Clarine emocionada y la fulmino con la mirada, tipo novela de Wattpod.
-Entonces, pasaremos por ustedes. Nos pasan su dirección y listo -Alex me mira-. ¿Irás?
-No lo creo -murmuro avergonzada, sé que esos lugares no son lo mío.
-Ella irá -asegura mi amiga.
-Entonces, quedamos para esta noche. No vayan a fallar -Tyler sonríe-. Hasta la noche.
-Hasta la noche -Clarine le sonríe y sé que está coqueteando. La conozco tanto.
No digo más nada porque es incómodo para mí esta situación. No soy de andar en clubs y menos si es con dos chicos tan guapos y uno de ellos me pone tan nerviosa que no sé qué hacer. Los dos se despiden y yo clavo la mirada en mi amiga que parece muy feliz, pero juro que la mataré por decir que sí iré cuando no tengo nada de ganas de ir a bailar con unos chicos que apenas conozco.
-Clarine, te gusta ese chico y por eso acabas de aceptar su invitación -afirmo, sin quitarle la mirada-. Acabas de decir que sí iremos cuando yo no tengo nada de ganas de volver a ver al chico que por poco me deja sin seno, y que se le nota que es un rompe corazones y quita bragas.
-Claro que me gustó -dice con descaro-. Está guapísimo. Y eso que dices que Alex casi te deja sin seno, es mentira, porque la verdad ni senos tienes. Pareces más una chica de cinco años que una de veintitrés.
-Cállate, no es mi culpa que no tenga unos voluminosos senos como los tuyos -me cruzo de brazos, dejando ir la importancia del tema-. Y sí tengo senos, solo son pequeños, ¿ok?
-¿Te quedó gustando Alex y por eso no quieres ir con nosotros al club? -Sonríe con picardía y mis mejillas vuelven arder-. ¡Oh, por Dios! ¡Te gusta Alex!
-Claro que no, solo basta con verlo para saber qué quiere -me niego-. No puede gustarme alguien que conocí hace unas horas.
-No puedes negar que está guapo y muy sexy. Aparte, no te quitaba la mirada de encima y se nota que es candela pura en la cama.
-Ya, ¿sí? Alex y su amigo pueden irse al demonio ahora mismo si quieren. Y sí, Alex está guapo, es sexy y lo que le sigue, pero no me gusta. Tiene pinta de bajar bragas, follar duro y cero relaciones sentimentales. Yo no quiero solo sexo para mí vida.
Me levanto de la silla y tomo mi bolso, no sé cómo puedo ser amiga de Clarine si ella es tan diferente a mí. «Ok sí, la quiero». La espero afuera, pero nada que sale hasta que la veo salir muy colorada y con una sonrisa de oreja a oreja
Me cuenta muy emocionada que Tyler le dijo que hoy pasaría su mejor noche y estoy segura que mi querida amiga no llegará a dormir hoy. Le ha dado la dirección, le ha dado un beso cerca de los labios y han coqueteado: razones suficientes para saber que, piensa follar.
(....)
-Cuatro horas después-
Clarine se la pasó toda la tarde pidiéndome que fuera con ella y con los chicos al club, pero me negué rotundamente. Sencillamente, no es un ambiente para mí. Ella está lista con un vestido que en pocas palabras, para mí, es muy exagerado. «Se le ve casi todo». Clarine tiene un cuerpo hermoso y lo sabe lucir, pero yo no me pinto metida en un vestido de esos porque moriría del frío. Y lo menos que quiero es que los hombres se fijen en mí por mostrar mi cuerpo y no por lo que soy.
-¿De verdad, no piensas ir? -Tomo el control y pongo en pausa la película que estaba viendo para mirar a Clarine-. Mira que Tyler fue muy amable al invitarnos.
-Ya te dije que no pienso ir. Y es definitivo -trato de tranquilizarme-. Tyler solo quiere llevarte a su cama y follarte. Eso quiere. Y fue amable contigo, no conmigo.
-Y yo quiero lo mismo -sonríe con descaro-. Sabes que odio las relaciones, pero eso no quiere decir que no pueda tener una noche de sexo con alguien como Tyler.
-¿Sabes que detesto que hables así? -Asiente con cinismo-. Lárgate, ¿sí?
-Pero así me amas -me abraza y la aparto-. No puedo irme, los chicos no han...
El sonido del timbre la interrumpe.
-Ahora sí llegaron, vete con ellos y si no vas a regresar me mandas un mensaje. Si llegan a preguntar por mí le dices que un cocodrilo me tragó entera.
-Eres odiosa cuando te lo propones -mi amiga me hace mala cara y sale de mi habitación. Sonrío victoriosa porque no tendré que salir con dos chicos que tienen ínfulas de rompe corazones y que solo nos quieren llevar a la cama. Bueno, se quieren llevar a mi amiga a la cama.
Siendo sincera, creo que no causo nada en un hombre.
Vuelvo a poner la película cuando escucho que cierran la puerta y me acomodo comiendo helado y viéndome mi película. Que a decir verdad, la amo aunque el protagonista tenga que morir. Siento que no estoy sola y vuelvo a levantar la mirada, mis ojos se quieren salir cuando me doy cuenta que Alex está recalcado en el marco de la puerta.
Está vestido de forma diferente y tiene su cabello revuelto. «Dios, que hombre tan sexy». Aparto todo pensamiento morboso de mi cabeza y decido levantarme, y me arrepiento cuando me acuerdo que llevo mi pijama. Lo veo mirarme y morderse el labio, y aunque suene loco, lo hace ver más sexy y ardiente que cualquier chico que haya visto.
-¿Qué hace aquí? -Pregunto, tratando de no sonar tan grosera-. ¿Cómo es que entró?
-Se supone que saldríamos los cuatro, pero como no quisiste ir, me quedé a acompañarte. No quería hacer mal tercio en medio de Tyler y tu amiga -sonríe y se acerca-. ¿Te molesta que esté aquí?
-No está bien que estemos solos. Y sí me molesta que esté aquí. Por favor, váyase -mi voz sale casi en un susurro.
Estoy nerviosa.
-No haremos nada que no quieras -mira mis ojos y me quita los lentes que aún llevo puesto-. Tienes unos ojos muy bonitos, y eso me excita, Zoe Johnson.
¡Mierda! Esas palabras hicieron que mi cuerpo se estremeciera.
-¿Cómo sabe mi apellido? -Sonríe y sé que fue mi querida amiga-. Claro, fue Clarine la que se lo dijo.
-No me hables de usted, solo tengo veinticinco años -se acerca más y roza su nariz con la mía. Quiero apartarme, pero me sujeta de la cintura-. ¿Sabes? No he dejado de pensar en ti desde esta mañana que te vi.
-Suéltame -le digo sin ni siquiera moverme-. Por favor...
-Relájate -se aparta-. Solo quiero acompañarte y así terminamos de ver la película que veías hace unos segundos.
-No creo que debas de estar aquí, no te conozco -trato de controlar mi respiración-. Te acompaño a la puerta.
-Zoe, eres muy desconfiada -sonríe abiertamente-. No pienso tener sexo contigo. Por ahora.
«¡Por Dios! Debo contenerme».
-¿A qué te refieres con el «por ahora»? -Pregunto curiosa.
-Que sí tendremos sexo, pero no en este momento.
-¿Por qué no? -Las palabras salen de mi boca antes que reaccione y veo la cara de sorpresa de Alex.
-¿En tu cama o en el sofá? -Da unos pasos hacia mí, y no retrocedo.
-¿Eres así de pervertido con todas?
-Solo con las que me gustan. Y tú me encantas -tira de mi labio y gimo sin evitarlo-. Seré directo contigo. Me tienes loco desde esta mañana, y no precisamente de amor. Te quiero tener en mi cama, yo puedo ser tu profesor en el ámbito sexual. Lo que no sabes, lo puedes aprender conmigo.
Siento mi cuerpo responder por escuchar esas palabras, pero no puedo negar que me excitaron. Siempre he sido una chica recatada y que no experimenta nada, y creo que esta es la oportunidad de arriesgarme para saber a qué punto puedo llegar.
-Sé que no es buena idea lo que voy a decir, pero acepto -se sorprende por lo que sigo y le sigo-. El problema es que sigo siendo virgen.
Bueno, la última palabra no sé si la escuchó porque fue casi un susurro.
-¿En serio? Supuse que no eras experimentada, ¿pero virgen? -Bufa con una sonrisa-. Acabemos con el problema. Claro, si quieres.
-No lo sé -lo miro, algo desconfiada-. ¿Qué tal que tu amigo regrese con Clarine?
-Ellos no regresarán por ahora -se acerca y me pega a su cuerpo-. ¿Quieres que lo hagamos? Pero antes que te arrepientas te digo que está prohibido enamorarse. Haré la excepción contigo solo por hoy, te haré el amor y ya luego será sexo.
-¿Y cuál es la diferencia entre hacer el amor y tener sexo?
-¡Dios, eres la inocencia en pasta! -Dice entre risas-. Cuando uno hace el amor, se entrega en cuerpo y alma. Y en el sexo solo es placer y nada más, tú no te enamoras, yo menos y todos felices.
-¿Y tú has hecho el amor? -Niega-. ¿Y por qué lo harás conmigo?
-Porque eres virgen, por eso. Además, no le haría el amor a las chicas con la que me acuesto porque solo es una noche y nada más, tampoco sé de dónde salen -murmura y me gira para él quedar sentado en mi cama.
No sé qué carajos estoy haciendo, ni porque acepté que un desconocido me enseñara todo lo que no sé, pero no puedo negar que me da curiosidad saber qué se siente que alguien te toque y te haga sentir placer en todo tu cuerpo con el hecho de acariciarte. Quizás, está mal, o bueno, sí está mal, pero Alex tiene algo que me inspira confianza sin importar que apenas lo conozco.
Estoy segura de lo que haré y creo que llegó el momento de hacer el amor con este chico que para mí es una ardiente tentación en todo el sentido de la palabra. Porque sí que hace honor a este chico tan sexy que hoy me ayudará a dejar de ser virgen.