New York ( Estados Unidos)
_¡Señor se lo juro yo no le he robado nada!_ Exclama con angustia Gregorio Watson, uno de los contadores de las empresas Di Valdi_ Mientras está rodeado de policías.
_El dinero fue transferido de la cuenta de la compañía a su cuenta personal ¿Y me dice que usted no me robo? ¿Acaso piensa que soy estupido?_ Dice furioso Alexander Di Valdi, el CEO de las compañías Di Valdi.
Alexander es un hombre estricto, prepotente, que no le temblaba la mano para castigar a toda aquel que se atreviera a traicionarlo, es implacable, se podía decir que era un hombre despiadado.
_Señor de verdad no sé cómo llegó ese dinero a mi cuenta, yo nunca hice esa trasferencia, le suplico me de tiempo para demotrasle que soy inocente, le juro por mi hija que es lo más sagrado que tengo, que no le he robado señor_ Le suplica el hombre temblando de miedo.
_Mire Gregorio, no le voy a dar la oportunidad para que escape, tenemos las suficientes pruebas para saber que fue usted, ¡Pasará sus últimos días detrás de una reja!_ Le dice fríamente el CEO_ Mientras a Gregorio le ponen las esposas.
Mientras tanto, una hermosa joven llega apresurada a la universidad, su clase de anatomía empezaba a las 10:00 Am y ya eran las 10:30, eso le iba a traer serios problemas con la estricta maestra Carlota Smith.
_Señorita Watson, llega 30 minutos tarde ¿Acaso no toma en serio sus estudios de medicina?.
_ Lo lamento maestra, se me hizo un poco tarde, pero no volverá a suceder_ Le contesta la bella joven_ Mientras la mira suplicándole con sus ojos verdes que la dejará pasar.
La maestra le hace señas que pase, pero cuando ella se dispone a tomar asiento, una llamada se lo impide.
_!Es el colmo señorita Watson, no solo interrumpe llegando tarda si no que ahora también lo hace con su celular_ Le dice enojada la profesora.
_ Lo siento_ Contesta ella apenada.
Pero la insistencia de la llamada la hace contestar, aunque eso provocara la furia de su profesora.
_¿Papá? ¿Qué sucede? ¿Porque me llamas de otro número?Estoy en clase_ Pregunta ella sorprendida al escuchar la voz de su padre.
_Emily, estoy detenido_ Le contesta él seriamente.
_¿Qué?_ Le Pregunta ella desconcertada_ Al mismo tiempo que su corazón se detenía.
_¿Emily hija me estás escuchando?_ Le Pregunta Gregorio preocupado por el silencio al otro lado de la línea.
_Si papá, te escucho ¿Pero que pasó?_ Le Pregunta ella desconcertada.
_Hija no puedo decirte ahora, tengo poco tiempo, ven a la comandancia central.
_ Ok, no te preocupes papá, voy para allá inmediatamente.
Emily sale lo más rápido que puede de la universidad, su padre es la persona más importante que hay en su vida, es lo único que tiene, ella había perdido a su madre cuando solo era una niña, así que su padre era lo único que tenía en el mundo.
Cuando llega a la comandancia, pregunta desesperada por su padre.
_Estoy buscando a Gregorio Watson, soy su hija, necesito verlo.
Uno de los policías la lleva a ver a su padre, el cual estaba encerrado en unas de las celdas de la comandancia.
_Tiene 10 minutos_ Le dice seriamente el policía.
Ella solo asienta
Al ver a su padre se acerca a la reja y le Pregunta angustiada:
_¿Qué pasó papá? ¿Porque estás aquí?.
_ Hija, no sé qué pasó, pero una fuerte suma de dinero de la compañía apareció en mi cuenta personal, no se cómo hija, te lo juro amor yo no robe nada, el señor Di Valdi me ha acusado, y ahora tengo miedo de pasar mis días en la cárcel, y no por mi, si no por ti cariño.
_!Papá pero eso es injusto! Has trabajado para esa compañía durante tres años, nunca has tenido ningún problema, ese señor no puede acusarte sin pruebas_ Exclama desesperada Emily.
_Amor, el señor Di Valdi es un hombre muy poderoso, él dice tener pruebas, pero yo no se cómo, porque no robe nada hija_ Gregorio estaba desesperado, lloraba mientras le decía a su hija lo ocurrido.
Emily le toma sus manos y las besa una y otra vez, ella llora al ver la situación de su padre, todo había cambiado de manera repentina, en la mañana era una tranquila chica de 22 años que corría a la universidad para convertirse en doctora y ahora lloraba porque su padre estaba detrás de una reja.
Al día siguiente, Emily recibe en la comandancia al abogado que representará a su padre.
_Señorita Watson buenos días, mi nombre es Miguel Collins.
_Buenos días, abogado usted tiene que sacar a mi padre de aquí, el es inocente_ Dice con angustia Emily.
_Señorita, temo que la situación es más complicada de lo que se pensaba, el señor Watson, está acusado de un robo de más de cinco millones de dólares, el señor Alexander Di Valdi, dueño y CEO de la compañía Di Valdi, ya estableció formalmente la denuncia por medio de sus abogados.
_ !Pero mi padre es inocente! Él nunca ha robado nada, esto es una total injusticia_ Dice Emily indignada.
_La alta suma de dinero estaba en la cuenta de su padre, hay comprobantes de la transferencia.
_Alguien más tuvo que haberlo hecho, mi padre siempre ha sido honrado, él es incapaz de tomar dinero que no sea de él.
El abogado la mira con una expresión poco confiable, era obvio que Gregorio estaba siendo inculpado por alguien, pero la pregunta era ¿Por quién?.
Los días pasaban y la situación de Gregorio se empeoraba cada vez más, los abogados de la compañía Di Valdi estaban dispuestos a refundir a Gregorio en la cárcel, obviamente todo era ordenado por Alexandra Di Valdi.
Emily desesperada, tomo la decisión de buscar al CEO, ella tenía que hablar con él y hacerlo entender que su padre era un hombre honrado y incapaz de hacer algo como lo que lo estaban acusando.
Decidida, entra al elegante edificio donde estaba la oficina del CEO.
_Señorita buenos días, necesito hablar con el señor Di Valdi.
_¿Tiene cita?_ pregunta arrogantemente la secretaria.
_No, soy la hija de Gregorio Watson, uno de los contadores del señor Di Valdi.
_¡Ah claro! El ladrón_ Dice ella de manera antipática a Emily.
Cuando Emily escuchó a la secretaria referirse a su padre de esa manera, la sangre le hirvió inmediatamente, enojada le contesta:
_¡Oye! Mi padre no es ningún ladrón, él es un hombre honrado, honesto, así que le exijo que lo respete.
La mujer sonríe a medias de manera burlesca, Emily haciendo un esfuerzo por no arrancarle las extensiones que tenía puesta, respira profundo y le dice:
_Necesito hablar con el señor Di Valdi.
_ya le dije que el señor Di Valdi no recibe a nadie que no tenga cita.
Emily no le dice nada y sale del edificio, no iba a perder más su tiempo con esa prepotente y arrogante mujer.
Así que se quedó toda el día fuera del edificio esperando al CEO, él tenía que escucharla.
Siendo casi las 6:00 PM, el elegante hombre sale del edificio acompañado de sus hombres de seguridad.
Ella al verlo lo reconoce enseguida, su padre se lo había descrito muy bien como para confundirlo con otro, desesperada se le acerca, pero los guardaespaldas del CEO la detienen enseguida.
_!Necesito hablar con él!_ Les dice ella con desesperación_Mientras trata de alcanzarlo.
Pero el imponente hombre de piel clara y cabello castaño, sube a su lujoso auto sin percatarse nisiquiera de su presencia.
Emily había insistido por dias, pero no había logrado hablar con Alexander Di Valdi.
Una mañana llega a la comandancia para ver a su padre, pero se encuentra con una dolorosa sorpresa, su padre había sido trasladado a la cárcel de alta seguridad, allí llevaban a los delicuentes más peligrosos.
_¡Ustedes no pueden hacer eso! Mi padre tiene todo el derecho a un juicio_ Grita furiosa Emily.
_Esperara su sentencia en la cárcel_ Le dice él comandante.
Emily Llama inmediatamente a su abogado, pero parece que le tuviera miedo al poderoso CEO, porque en vez de ayudarla, le dice que todo es muy complicado, que cree que Gregorio no saldrá libre.
_¿Qué clase de abogado es usted? ¡Es un incompetente!_ Le grita furiosa Emily_ Luego cuelga la llamada.
Ella se va nuevamente a la oficina del CEO, ese día iba a hablar con él, aunque fuera lo último que hiciera.
Llega casi a las 9:00 AM al enorme edificio, decidida lo espera en la puerta.
Unos minutos después, ve llegar al lujoso auto, de el se baja el apuesto CEO con sus gafas oscuras, su traje de diseñador y su porte de modelo.
Ella suspira profundamente, estaba nerviosa, pero decidida.
Cuando lo tiene solo a unos cuantos pasos, nuevamente sus hombres de seguridad querían detenerla, pero ella no lo iba a permitir está vez.
_Señor Di Valdi, necesito hablar con usted_Le dice con voz fuerte.
Él se detiene justo frente a ella, se quita las gafas oscuras y la mira de pie a cabeza.
Sus guardaespaldas intentaron apartarla, pero él con una simple seña con su mano lo impide.
Emily traga en seco y llenándose de valentía le dice:
_Señor, soy Emily Watson, la hija de Gregorio Watson, el hombre que usted envío a la cárcel injustamente, porque él no le robo nada.
Alexander, la mira detalladamente y luego se acerca a ella, con una voz fuerte y varonil, le dice mientras la mira fijamente con sus ojos cafés claros.
_¿Injustamente? No, él cometio un delito y va a pagar por ello.
Intento seguir su camino, pero Emily lo detuvo.
_Mi padre es un hombre honrado, nunca le robaría nada a nadie, usted no puede enviarlo a la cárcel sin pruebas.
_Hay pruebas señorita, no me haga perder mi tiempo_ Le dice él mirandola con arrogancia, luego sigue su camino.
Emily se disponía a ir detrás de él, pero uno de los guardespaldas, la toma por el brazo y la aleja bruscamente.
El CEO sube a su oficina y entrando en ella, le ordena a sus abogados apresurar el juicio contra Gregorio.
En ese momento, entra Martín, amigo de toda la vida de Alexander.
_Nadie queda sin castigo cuando hacen algo en tu contra¿Verdad?_ Le Pregunta él_ Mientras se sienta tranquilamente.
_Ya sabes que no, no tolero a la gente que ayudas y luego te atacan por la espalda, ese hombre me traicionó y pagará por ello.
_¡Habla el hombre implacable! _ Le dice con risas Martín.
_Es lo que se merece, hasta su hija vino a rogar por él, como si eso me conmoviera_ Dice Alexander con tanta frialdad que parecía un témpano de hielo.
Mientras tanto, Emily vivía una pesadilla, una, en la que no podía despertar.
Y para ser más grande su dolor, su padre es atacado en la cárcel y dejado gravemente herido, unos días después.
_!Papá! _ Dice ella con lágrimas en sus ojos, al verlo inconsciente en la sala de urgencias de la cárcel.
Emily llora desconsoladamente sobre la mano de su padre, ella no puede creer todo lo que les está pasando, hasta sus estudios dejo por la dolorosa situación.
_Señorita, ya se acabó la visita_ Dice la enfermera.
_No, por favor déjeme quedarme aquí con él_ Suplica ella.
_Lo lamento, son órdenes de aquí, nadie se puede quedar con los reclusos.
Emily mira a su padre con nostalgia y besa su frente, luego le dice un te amo al oído y se va con el alma destrozada.
Pero mientras que Emily sufre, Alexander pasa un momento de pasión con una de sus amantes.
_¡Wow! Eres candente Alex_ Dice la hermosa rubia satisfecha_ Mientras tapa su cuerpo con las sábanas de seda.
Él, a un agitado, se levanta y empieza a vestirse.
Ella lo mira y le pregunta:
_Alex ¿Cuando vas a presentarme como tú novia ante nuestros amigos?
_Casandra, sabes que detesto el compromiso, he sido muy claro contigo siempre, lo nuestro es solo una aventura.
_Pero las aventuras no duran dos años Alex ¿Porque no me das una oportunidad?.
_ Mira preciosa, no te compliques ni me compliques a mi la vida ¿De acuerdo? No voy a cambiar de opinión_ Le dice él muy serio_ Mientras termina de vestirse.
Alexander no cree en el amor, dejo de hacerlo el día que su prometida lo dejo planteado en el altar para huir con otro hombre.
Él era frío, hasta se podía decir que sin sentimientos, solo le interesaba el placer.
A la mañana siguiente, Emily no soportando más, sube hasta la oficina del CEO, espera con paciencia hasta que la secretaria deja su puesto y sin dudarlo entra a la oficina.
Él al verla se asombra, y levantándose de su silla le pregunta enojado.
_¿Quién la dejo pasar?.
_Nadie, estoy aquí para exigirle que retire los cargos en contra de mi padre.
_¿Exigirme? ¿Disculpa pero quién eres para exigirme algo?.
_Soy la hija de un hombre inocente que usted envío a la cárcel solo por capricho, un hombre que está mal herido en la urgencia de un reclusorio ¡Por su culpa!_ Le grita ella desesperada.
_¡Yo no soy culpable de nada! Él solo paga por su delito, es más, he pedido para él una pena ejemplar_ Le dice con altivez Alexander a Emily.
_¿No escucho? ¡Mi padre es inocente! Usted tiene que sacarlo de allí, lo hirieron, esta muy mal, yo...._
_A mi no importa lo que le pase a su padre_ La Interrumpe él.
Ella se queda horrorizada al escucharlo, no podía creer que existiera un ser humano tan despiadado, tan cruel y tan ajeno al dolor de otro ser humano, Emily no pudo evitar sentir odio en ese momento por él.
_Usted es un monstruo_ Dice Emily casi como un susurro.
_¿Qué dijiste?_ Pregunta Alexander con un tono de burla.
_¡Qué es un monstruo! ¡¿Cómo decir que la vida de un hombre que le dedicó tres años, no le importa?!_ Le grita ella indignada.
Alexander enfurece y le grita:
_¡Tu padre se quedará en la cárcel porque es un ladrón! Y si allí pierde la vida, no es mi problema, no puedes venir a mi oficina a gritarme, tú no eres nadie para hacer eso, te puedo enviar a la cárcel igual que lo hice que tú padre.
Emily se queda mirándolo con mucho enojo, sentía que el corazón se le iba a salir por la boca de la rabia que tenía, luego le dice:
_¡Ya entiendo! Usted fue quien tomó ese dinero y ahora culpa a mi padre! ¿Verdad?.
_¿Qué? ¿Estas loca? Claro que no, mira mejor lárgate de aquí, antes que pierda totalmente la paciencia.
_No me voy a ir hasta que usted no ordené retirar los cargos contra mi padre.
Alexander se lleva las manos a su pelo y las pasa sobre el varias veces en señal de desesperación, luego se acerca a ella y mientras la mira de pie a cabeza le dice con tono arrogante.
_Un ladrón como tú padre, solo merece ser aplastado, ojalá terminé en esa celda, ojalá se queda allí toda la vida.
Emily sintió tanta rabia en ese momento, que no midió sus acciones, cuando se dió cuenta su mano abierta estaba sobre la mejilla de Alexander.
¡Paf!
Fue él sonido de una bofetada tan fuerte, que la mejilla del CEO quedó tan roja como un tomate.
Alexander con la mano puesta en su roja mejilla, mira a Emily con una furia inmensa, sin aviso, la toma por ambos brazos y la sacude con fuerza, luego le dice:
_¡Esto no se va a quedar así! Acabas de cometer el peor error de tu vida, ¡Nadie me pone una mano encima!.
Emily trata de soltarse, pero él no la deja hacerlo, la sostiene tan fuerte que ella ya siente dolor en ambos brazos.
_¡Suélteme! ¿Cree que porque tiene dinero puede hacer lo que le de la gana?_ Le grita ella con enojo_ Mientras lucha por soltarse.
_Asi es, hago lo que se me de la gana y te voy a decir algo, acabas de firmar tu condena.
Alexander la lanza con fuerza y ella cae al suelo, Emily se levanta rápidamente y sale de la oficina a toda prisa, tanto que termina chocando con Martín.
_Señorita, ¿Está bien? _ Pregunta él intrigado.
Pero ella no le contesta y solo sigue su camino apresurada.
Martin desconcertado entra a la oficina de Alexander, quien caminaba de un lado a otro furioso.
_¿Qué pasó? ¿Quién es esa chica?_ Pregunta Martín.
_¡Quiero que vengan mis abogados ahora mismo!_ Grita Alexander totalmente iracundo.
_¿Porque estas así? ¿Qué paso? _ pregunta Martín desconcertado.
_Esa chica es la hija del contador que me robó, se atrevió a darme una bofetada ¡A mi! ¿Puedes creerlo?.
_¿Te golpeó? _ Pregunta asombrado Martín.
_Pero eso le va a costar muy caro ¡Te lo juro!.
En ese momento llega apresurada su secretaria.
_¡Llama a los abogados ahora!_ Le grita él.
Unos minutos después los abogados llegan.
_¡Quiero que le embarguen todo a ese contador, quiero que él y su hija queden en la calle total! Quiero que ella venga a mi de rodillas y me suplique que la perdone.
Los abogados obedecen inmediatamente.
_¿Tanto te dolió la bofetada?_ Le Pregunta Martín.
_Martín, yo soy Alexander Di Valdi, nadie me pone una mano encima.
Solo pasaron dos días, cuando una orden de desalojo llegó a la casa de Emily y su padre.
_¿Esto que es?_ Pregunta ella desconcertada.
_Tiene 24 horas para dejar está casa señorita_ Le dice uno de los abogados de Alexander.
_¡Ustedes no pueden hacer esto, es ilegal!_ Grita ella furiosa_ Con la orden en las manos.
_ No lo es, el embargo hace parte de la reparación que su padre tiene que hacerle al señor Di Valdi_ Le dice él tranquilamente.
Emily rompe la orden, y tomando su bolso sale inmediatamente a la oficina del CEO.
Cuando llega, lo ve salir del edificio con su grupo de seguridad como siempre.
Ella le grita acercándose a él.
_¿Cuál fue el mal que mi padre y yo le hemos hecho para que nos haga esto?.
_¿De que hablas?_ Le Pregunta él con arrogancia.
_Nos embargó la casa, es lo único que tenemos ¿Acaso no es suficiente con que mi padre este en la cárcel?_ Le Pregunta ella con enojo.
_!No! ¡No es suficiente! Debiste de pensarlo muy bien antes de golpearme.
_¿Es solo venganza? ¿Se está vengando por la bofetada?_Le pregunta ella sorprendida.
Él la mira y sigue su camino dejándola atrás, ella lo sigue y le pregunta a gritos:
_¿Qué quiere? ¿Dígame qué es lo quiere para que nos deje en paz?.
Él se detiene y volteando hacía ella, la mira de pie a cabeza nuevamente, y con frialdad en sus palabras le dice:
_a ti_
Emily queda paralizada al escucharlo, no entendía a qué se refería con eso.
_No entiendo qué quiere decir_
_tú me preguntaste que quería para dejarlos en paz y te estoy respondiendo, te quiero a ti, te quiero sumida a mí, te quiero a mis pies, te ofrezco un trato, tú, a cambio de la libertad de tú padre, prefiero tenerte a ti a mis pies que a tu padre en la cárcel, es para mí mucho más satisfactorio.
_¿Usted está loco?_ Le Pregunta ella asombrada.
_ Piensa lo que quieras, pero ten en cuenta que es la única manera que tienes para sacar a tu padre de la cárcel, porque de lo contrario, va a terminar allí el resto de sus días y tú en la calle sin nada, porque hasta el dinero que tenía en su cuenta ahora es mío.
Alexander da la vuelta y sigue su camino dejando a Emily perpleja sin creer lo que había escuchado, en ese momento ella pensó que no podía existir otro ser más cruel que ese hombre, ¿Cómo podía ser satisfactorio para él tenerla humillada ante él? ¿Cómo podía disfrutar algo así?.
Emily se queda sentada en una de los escalones del edificio, llorando amargamente.