Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Aventura > Atrapada en el Pasado
Atrapada en el Pasado

Atrapada en el Pasado

Autor: : J.C.CASTRO
Género: Aventura
Adeline, ha sufrido el desamor y el abandono, conoce las lágrimas y la angustia que producen el rechazo del ser que amas, aún así, no puede librarse de aquel mal vivido amor. Vive atada a los recuerdos de su tormentoso pasado, sin poder superar esos ojos azules que constantemente la acosan en sueños, vive atada a la nostalgia de una boca que jamás volverá a ser suya, a la tristeza de un egoísta ser que se marchó llevándose también su alegría. A pesar de los fantasmas que nunca la dejan, ha logrado construir una vida aparentemente feliz, junto a un hombre que no ama y su adorada hija. Perseguida por su pasado, está por arriesgarlo todo; su presente y su futuro, su vida se tambalea, su "felicidad" está por desmoronarse y todo se vendrá abajo como un castillo de naipes, incapaz de sostenerse ante el desequilibrio de sus cimientos. Lucas, ha regresado pero. . . ¿ Le devolverá su corazón o la arrastrará de nuevo a la pasión del pasado?

Capítulo 1 EL HECHIZO DE UNA MIRADA

Adeline, caminaba entre las mesas, sonriendo a los clientes, mientras que con su bandeja distribuía cada pedido, estaba resultando ser un buen día, con buena afluencia de clientes y muchos pedidos, además de buenas propinas, lo cuál era maravilloso.

La campanilla de la puerta anunció un nuevo visitante, ella elevó el rostro para ver al nuevo cliente; era joven, alto, de piel muy clara, muy bien vestido y con gafas oscuras, caminó con paso firme y se sentó en una de las mesas, así que aprovechando que ella estaba cerca, terminó de llegar a la mesa para tomar su órden, y además apreciar más de cerca aquella belleza masculina.

-Hola, buenas tardes soy Adeline y te serviré el día de hoy- dijo acercándole la carta del local- te dejaré esto para que puedas observar lo que ofrecemos y volveré pronto a tomar tu pedido- le dijo con una enorme sonrisa.

-Gracias- respondió el jóven, sin siquiera mirarla, parecía preocupado o inmerso en sus propios pensamientos. Adeline, no se dejó desmotivar y se alejó para limpiar una mesa que se desocupaba, despidió a los comensales, invitándolos a volver pronto. Un par de minutos después se acercó nuevamente a la mesa del jóven.

-Hola, he vuelto, ¿ Listo para ordenar?- preguntó con voz alegre.

-Si- se retiró las gafas y elevó la vista hacia ella. ¡Oh! fue lo que pensó Adeline, en ese momento, se había topado con unos hermosos ojos color azúl, un azul oscuro y muy intenso, el chico tenía unos ojos preciosos y una mirada profunda.

Lucas, estaba preocupado por sus clases en la universidad, debía esforzarse más, aunque no tuviese ánimos, no podía decepcionar a su padre. . . era lo único que tenía, no lo defraudaría. Esforzarse en estudiar lo que su padre deseaba, ser hijo único era muy difícil, lo obligaba a querer cumplir con todas las expectativas establecidas, lo obligaba a ser el perfecto hijo que no haría nada para decepcionar a su padre, aunque aquello no le diera ninguna felicidad. Pero la miró a ella y qquellos hermosos ojos lograron arrebatarle todas esas preocupaciones por unos minutos, y no solo esos ojos, aquella era una chica preciosa, hermoso cabello largo, oscuro, y aparentemente sedoso, una boca llena, perfecta para ser besada, ojos verdes, muy bonitos que reflejaban una chispa de alegría. Era muy, muy bonita- Disculpa, ¿ cuál dijiste que era tu nombre?

-Adeline- dijo sonriendo- ¿Listo para ordenar?

-La verdad no deseo gran cosa, Adeline- le dijo con voz profunda- solo un croissant relleno y un moccachino.

-¿Leche entera, deslactosada, de almendra, de soya?

-Entera está bien, no deseo cambiar el sabor de mi café.

-Bien, en unos minutos traeré su órden- sonrió tomando la carta de las manos de él, el jóven rozó su mano y la miró intensamente.

-Soy Lucas, es un placer.

-Mucho gusto- sonrió asintiéndo y girándose para marcharse. Él se quedó observando su linda figura alejarse, luego suspiró, considerando que debía ir por café más seguido a aquel lugar. Su celular timbró anunciando una llamada de su padre. . . decidió no contestar, no estaba de humor para tener un enfrentamiento con él. Lo amaba, de hecho, lo adoraba con todo su ser, pero era lamentable que su carácteres chocarán constantemente, no había una conversación en la que Lucas no tuviese que defender con desesperación su opinión, punto de vista o deseos. ¡Estaba llevando la vida que su padre deseaba!, ¿qué más quería de él?, con un nuevo suspiró cortó la llamada y apagó el celular para devolverlo al bolsillo de su chaqueta. Sus ojos viajaron por el lugar, buscándola, allí estaba, limpiando una mesa mientras despedía a una joven pareja, su sonrisa era enorme y su carisma parecía envolver a todos. Su hermoso vestido, sencillo pero vivaz se ajustaba perfectamente a su cuerpo, logrando mostrar sus lindas curvas.

Poco después ella volvió a su mesa con una bandeja en la que transportaba su pedido.

-Espero no haber demorado demasiado- sonrió colocando su órden en la mesa.

-De hecho, fue muy rápido- sonrió él por primera vez, Adeline observó su hermosa sonrisa y contuvo la respiración. . .era hermoso, una belleza varonil e impactante.

-Me alegra- dijo reaccionando- que lo disfrutes- dijo girándose para marcharse, cuando escuchó que él la llamaba nuevamente.

-Adeline. . .

-¿Sí?- preguntó girándose.

-¿Aceptarías tomar un café conmigo?

-Yo. . . lo siento, no. . . no me permiten sentarme con clientes, estoy en mi horario de trabajo- su mirada estaba fija en los ojos de él, cómo hipnotizada por

-Podria esperar a que termines.

-Faltan al menos cuatro horas para que termine mi turno- dijo conteniendo la risa.

-Eso no es problema- se encogió de hombros- si me aceptas un café o algo más, mantendré aquí sentado esperando por ti, y te prometo que tomaré un par de cafés en el proceso.

-No le conozco- dijo seria- ¿Debería aceptar su invitación aún sin conocerle?, ¿ lo haría usted en mi lugar?- lo miró a los ojos.

-Este tipo de invitaciones es precisamente para conocernos- sonrió- por eso te invité a un café justo aquí, no debemos ir a ningún lado si no lo deseas y si, en tu lugar, aceptaría, es bueno que dudes de los desconocidos, es lo mejor, dado el mundo en el que vivimos, pero mis intensiones no son malas, lo juro. Solo quisiera conocer un poco más de la portadora de tan hermosos ojos- ella pensó que era una ironía que él pensara así, cuando eran precisamente los ojos de él, los que la estaban enloqueciendo- ¿Y bien, que dices?, ¿ Un café?

-Si- dijo después de un algo silencio- y efectivamente no iremos a ningún otro lugar.

-Perfecto, créeme cuando te digo que no es necesario hacerlo- sonrió- estaré en este mismo lugar esperando por ti, mientras. . . comeré ésta delicia- dijo llevando la vista al plato. Adeline, sonrió y girando se marchó, al llegar a la barra, Mary la miró con una enorme sonrisa.

-¡Está guapísimo!- le dijo.

-Asi es, me ha invitado un café y lo que es más extraño, ha dicho que esperará hasta que acabe mi turno, le he dicho que faltan más de cuatro horas y me ha dicho que no es problema, que igual esperará y mientras lo hace, tomará un par de cafés.

-¡Qué suerte la tuya!- sonrió Mary.

-¿Tu creés?- la miró frunciendo el ceño- le he advertido que no iré a ninguna parte, no sé quién es.

-Tienes razón Adeline, puede que esté muy guapo, pero hay mucha maldad que se esconde detrás de un bonito rostro, así que ten cuidado y lleva las cosas con calma. No te dejes deslumbrar por esos ojazos- dijo la pelirroja.

-Es lo que pienso hacer, llevaré todo con calma.

-Si después de tu café, necesitas que te acompañe a casa, iremos juntas o podríamos pedirle a Adam que vaya con nosotras.

-Bien. . . gracias- se giró nuevamente hacía la mesa, dónde Lucas la miró para dedicarle una hermosa sonrisa.

Capítulo 2 CAFÉ Y CONVERSACIÓN CON UN EXTRAÑO

Adeline estaba feliz de haber culminado su turno con éxito, fue a la parte trasera interna de la cafetería, llegó hasta los casilleros que contenían sus ropas y su bolso, rápidamente ingresó al baño para cambiarse, quitándose el uniforme y colocándose una ligera blusa de algodón color violeta, sus ajustados jeans y sus lindas sandalias, dejó su cabello suelto, aquel era uno de esos momentos en los que lamentaba no tener siempre con ella su estuche de maquillaje, era más bien una joven sencilla, suspiró porque nada podría hacer, así que considerando las viejas costumbres de belleza, pellizco su

s mejillas para darle un poco de color.

En cuanto salió con dirección a la mesa en dónde se encontraba él, eran poco más de las siete de la noche.

-Hola- saludó llegando a él con una sonrisa.

-Hola- le respondió de la misma manera- toma asiento, por favor. ¿Que gustas tomar?

-Soy adicta al café- sonrió- tomaré un cappuccino con canela.

-¿Algo más?

-No, sólo el café- Lucas elevó una mano para llamar un mesero, quien apareció fue Adam y la miró con cara de sorpresa.

-Adeline. . . - movía sus ojos desde ella hasta el hombre- lo siento, eh. . . ¿que gusta el caballero?

-Queremos dos cappuccinos con un toque de canela, por favor.

-Por supuesto- respondió Adam sin salir de la sorpresa- ¿Algo más?

-No. . .-Lucas dijo amablemente. Adam volvió a fijarse en Adeline, sus ojos mostraban una terrible turbación, pero Adeline le sonrió.

-Es un conocido, Adam- dijo conteniendo el suspiro- no debes preocuparte.

-Bien- dijo antes de dar media vuelta y marcharse, con ese extraño brillo de dolor en sus ojos.

-¿Es tu novio?- preguntó Lucas.

-No, es mi mejor amigo, es normal que se preocupe al verme con alguien que no conoce, somos muy cercanos.

-Siempre es bueno tener un amigo en el que confiar.

-Asi es, Adam y Mary, son excelentes personas y unos amigos increíbles- dijo con sinceridad- ¿ Y tú, tienes muchos amigos Lucas?

-No, la verdad no existe alguien a quien pueda llamar amigo, soy más bien un lobo solitario, uno que corre sin manada y. . . a veces sin dirección- Adeline se sorprendió al descubrir una mezcla de desilución, frustración y enojo en su última frase- nunca he sido de amigos, y mi padre tampoco me ha permitido socializar mucho con jóvenes de mi edad, fue así desde que era un niño- aseguró.

-¿Y tu madre, qué opina de ello?- quiso saber, tenía mucha curiosidad sobre él.

- Mi madre murió hace más de once años- dijo rápidamente.

-Oh. . .lo siento mucho, no debí preguntar, es que soy curiosa, lo siento, yo. . .

-No te preocupes- sonrió- pasó hace mucho, siempre sentiré ese vacío, sin embargo he aprendido a vivir con ello- Adam los interrumpió, entregándoles la órden, Adeline le sonrió y agradeció, para verlo alejarse nuevamente- ¿Y tú. . .?, ¿ viven tus padres?

-Si- sonrió- aunque no son unos padres muy afectuosos, siempre están dedicados a sus propios asuntos- bebió de su cappuccino cremoso- y viven del otro lado de la ciudad.

-¿Están separados?

-Si, yo me mudé aquí para poder asistir a la universidad que deseaba, ellos no quisieron dejar su casa, así que me compraron un apartamento y me mudé aquí.

-¿Y que estás estudiando?

-Diseño de modas- sonrió- espero ser una excelente diseñadora, siempre me ha apasionado la moda,.aunque no lo parezca- sonrió- mis jeans son bastantes cómodos para venir al trabajo.

-Yo no he dicho absolutamente nada, de hecho, me parecen que te quedan preciosos.

-Muchas gracias- sintió calor en sus orejas.

-Asi que vas a la universidad y también trabajas.

-Asi es, mis padres se esforzaron por comprar mi apartamento, además cubren mi matrícula, sin embargo trabajo para ayudar también con los gastos, odio sentirme inútil- sonrió con amabilidad.

-Pero debe ser terriblemente agotador- la miró con ternura.

-Lo es, aquí tengo un día libre, luego de llegar a casa me dedico a las actividades de la universidad, es algo duro, pero disfruto mucho poder estudiar algo que me apasiona, aunque esté lejos de mis padres y tenga que esforzarme el doble, no importa, lo haré, sé que en el futuro, todo este esfuerzo valdrá la pena.

-Me agrada que veas todo de manera tan positiva, y me hace sentir un poco de envidia- suspiró.

-¿Por qué?, ¿deseas asistir a la universidad?

-Ya lo hago, de hecho muy pronto, en un año habré culminado. . .

-Eso es maravilloso- dijo con alegría.

-No le llamaría exactamente. . . maravilloso. Mi vida no es como yo quisiera- dijo con un poco de tristeza.

-¿Puedo saber por qué?- preguntó y tomó de su café.

-Soy hijo único, mi padre dirige una empresa importante, y su deseo es que en un futuro yo me dedique a lo mismo.

-¿Y tú no quieres hacerlo?- le preguntó frunciendo el ceño.

-La idea no me desagrada, pero siento mucha presión sobre mis hombros, mi padre quiere un hijo perfecto, que se ajuste a todo lo que él desea sin rechistar, que viva la vida que él a imaginado siempre y. . . yo quisiera sentir que tengo más libertad de escoger qué hacer.

-¿Quieres decir que si tuvieses la oportunidad de dedicarte a otra cosa, lo harías?

-No lo sé, realmente no lo creo, sería incapaz de romper el corazón de mi padre, ye agrada la idea de que en el futuro pueda continuar con su legado, pero si tuviese la oportunidad de elegir algo más, al menos sentiría que está no es mi única opción. Eso es asfixiante.

-¿Por qué no se lo explicas a tu padre?- le preguntó con la curiosidad brillando en sus ojos.

-Porque no quiero defraudarlo- suspiró- no quiero que sienta que ha fracasado con su único hijo.

-Seguramente te ama lo suficiente como para comprenderte.

-Seguramente- se encogió de hombros- no lo sé, pero siempre que intento hablar con él, terminamos discutiendo, es por eso que prefiero guardar silencio. Haré lo que tenga que hacer para que él se sienta orgulloso de mí.

-Esos no suena muy reconfortante. ¿Y tu felicidad?- él frunció el ceño.

-Algunas personas no nacemos para ser felices- quiso decirle que no estaba de acuerdo con su pensamiento, pero no sé atrevió, a fin de cuentas él era un extraño y ella no era nadie para meterse en su vida. Después de conversar un poco más, Lucas pagó la cuenta y dejó una propina para Adam. Le ofreció propina También a Adeline, pero ella le aseguró que no hacía falta.

-Tu me has atendido en cuánto llegué- le dijo- es justo que tengas también una propina.

-Tu has pagado mi café- le respondió sonriendo, después de dos intentos más, Lucas decidió que lo mejor era no insistir más.

Ambos salieron a la refrescante noche, Adeline se cubrió con su chaqueta.

-Gracias por el café y la conversación, la he pasado muy bien.

-Ha sido todo un gusto, Adeline. ¿Te puedo llevar a casa?

-No hace falta, Lucas- sonrió- allí- señaló una pequeña puerta- guardo mi bicicleta, manejo en ella hasta mi apartamento, no queda para nada lejos, llego muy pronto.

-Aun así, se te ha hecho tarde por mi culpa, lo justo sería que te acompañara, tengo mi auto- señaló el lindo y moderno vehículo estacionado- puedo escoltarte.

-Es un auto hermoso, pero te repito que no hace falta- sonrió- siempre me voy sola, pierde cuidado.

- Sé que es normal que no confíes en mí, pero. . .

-No es cuestión de confianza, ya haz perdido parte de tu tarde y tú noche, tu celular ha sonado en tres oportunidades es más que obvio que alguien espera por ti- le dedicó una hermosa sonrisa- de igual forma agradezco tu gesto.

-Son llamadas de mi padre- dijo con una mueca- vendré más seguido al café- la miró con intensidad- quiero seguirte viendo y conociendo.

-También me gustaría- sonrió- ahora iré por mi bicicleta.

-Yo esperaré aquí hasta que salgas y vea que emprendas tu viaje- ella sólo asintió, caminó hasta el depósito dónde guardaba su medio de transporte para luego, un par de minutos después, salir, tal y como había dicho él estaba allí esperándola, pero otro auto se acercó y bajo el vidrio.

-Te acompañaré- dijo Adam, después de mirar a Lucas.

-Sabes que no es necesario- le dijo.

-Aún así.

-Bien. . . Buenas noches Lucas, gracias por el café y la buena compañía, la pasé muy bien.

-Gracias a ti, cuídate y que tengas buenas noches- ella asintió, subió a su bicicleta y emprendió la marcha alejándose de prisa, Adam miró fijamente a Lucas.

-Buenas noches, caballero- y sin más subió el vidrio de su vehículo y se marchó detrás de Adeline. Lucas, se quedó contemplando como ambos se alejaban, era evidente que él tenía algún tipo de interés en ella.

-Lo siento Adam, pero voy a darte pelea- dijo a la nada, antes de subir a su auto y marcharse.

Capítulo 3 LOS CELOS DE ADAM

Adeline, manejó tranquilamente con la brisa nocturna acariciándo su rostro y revolviendo su cabello, el trayecto no era largo y para nada complicado, en todo momento tuvo el auto de Adam tras ella, un vehículo de segunda mano, nada elegante pero bastante cómodo y funcional. Llegaron al apartamento, Adeline, bajó de la bicicleta y la subió sin complicación a las escaleras para llegar a la entrada, mientras que Adam salía del auto y la seguía, llegando justo a ella cuándo abría la puerta.

-¿Puedo pasar?- le preguntó ayudándola a cargar la bicicleta.

-Por supuesto que sí, Adam- le sonrió grandemente- sabes que siempre eres bienvenido- le sonrió, rogando internamente para que no fuese una de esas noches con Adam que terminaban en discusión- Entraron en el lugar, Adam dejó la bicicleta junto a la puerta y siguió hasta la sala caminando tras Adeline.

-¿Quieres cenar algo?- le preguntó ella amablemente.

-La verdad no tengo hambre, no quisiera comer nada pesado- dijo sonriendo.

-De hecho, pensaba preparar sandwiches de jamón de pavo, queso, tomate y lechuga. ¿No se te antoja?

-Ya me abriste el apetito, Adeline- le regaló una hermosa sonrisa- vamos a la cocina y te ayudaré a prepararlos.

-Bien- juntos y con mucha fluidez prepararon los sandwiches rápidamente y luego fueron a la mesa, acompañaron con un vaso de zumo de manzana- quedaron deliciosos.

-Asi es. . . Adeline. . .

-¿Si?- preguntó ella masticando.

-¿Quién es ese hombre del café?- la miró fijamente- nunca antes lo había visto.

-Es un nuevo amigo, me esperó para poder tomar un café juntos.

-¿Cuál es su nombre?- aunque pretendía que su voz fuese serena, lo cierto es que había sonado muy tensa.

-Lucas- respondió con la mirada fija en la expresión de Adam- ¿Me dirás lo que ocurre?- le preguntó.

-Sabes lo que ocurre- suspiró- lo sabes bien- sus labios se apretaron en tensión.

-Adam, ¿ en serio vas a estar celoso de todo el que se acerca a mi?- preguntó incrédula.

-Por supuesto que sí, Adeline, me importas, te quiero y lo sabes, ¿por qué tendría que ocultar que estoy celoso?- demandó saber con el ceño fruncido.

-Ya lo hemos hablado muchas veces, esto es innecesario. . . Adam, somos amigos, sólo buenos amigos, nada más.

-Pero salíamos, éramos felices juntos- dijo con mirada triste.

-Bien sabes que no es cierto Adam, teníamos demasiados conflictos, discusiones sin sentidos, diferencias, nuestra relación amorosa no era para nada saludable, sabes que lo mejor fue alejarnos como pareja, nunca debimos dar ese paso y poner en riesgo nuestra amistad, supe desde el primer momento que no funcionaría.

-Porque nunca le diste la oportunidad real para que funcionara, siempre ponías límites- la miró triste.

-Lo nuestro empezó mal, siguió mal, y para evitar un desastre mayor, y perdernos definitivamente, lo mejor era terminarlo- dijo decidida.

-No empezamos mal, Adeline- la miró con dolor- no puedo creer que digas eso.

-Si, si lo hicimos, llevamos años siendo amigos, una noche de tragos y cero control nos llevó a la cama, eso es empezar mal, Adam, no era la manera en la que debía suceder.

-¿Por qué no me amabas como yo a ti, o porque tu primera vez no debió ser estando ebria?- le preguntó enojado.

-Adam, yo si te amo, te adoro muchísimo- le sonrió- eres de las pocas personas que amo con mi corazón, de esas personas que si llegarán a faltarme se haría contigo un enorme trozo de mi corazón, pero mezclar la amistad y el amor, no traería buenos resultados jamás. El tiempo que pasamos juntos como pareja, fue. . .extraño, muy agradable pero también muy extraño, nos estábamos haciendo daño Adam, alejarnos fue lo mejor.

-¿Realmente nunca disfrutaste cuando hacíamos el amor?- preguntó con la voz cargada de dolor.

-Lo disfruté muchísimo, de hecho, el sexo fue la mejor parte de estar juntos, pero no había una conexión real de mi cuerpo y mis emociones. Te amo, pero no como tú lo esperas, y tienes que entender que no es sano que sientas celos de cualquier hombre que se me acerca- se puso de pie y caminó alejándose de la mesa- el problema recide en que lo que yo sentía por ti, era un cariño que se mezclo con deseo sexual, un arrebato de pasión. . .

-Mientras que mi amor por ti, fue, es y siempre será sincero, Adeline- llegó hasta ella y la abrazó desde atrás, respirando la fragancia de su cabello, Adeline tembló ante su tacto, en ella había quedado esa sensación de satisfacción carnal que Adam siempre le dejaba, él sabía cómo tocarla, dónde, junto a él conoció y descubrió su sexualidad, se sintió mujer muchas veces, pero aunque lo deseara, sabía que dejarse arrastrar por el deseo no era una decisión inteligente. Contuvo la respiración cuando las grandes manos de él, se posaron sobre sus senos, acariciándo aquellos montículos por sobre la tela, estrujándolos con sensualidad.

-Adeline. . .- susurró junto a su oído, haciéndola estremecer.

-Adam. . . detente- fue un gemido.

-¿Es lo que realmente quieres?, sabes que podemos pasarla muy bien, Adeline, que yo te adoro, no importa si no me amas, yo tengo suficiente amor para los dos, por ahora me puedo conformar solo con que me desees- cada palabra susurrada contra su cuello, acompañada de besos la hacía estremecer. ¿cómo podía ordenarle a su cuerpo que no sintiera, ni respondiera ante Adam?, ¿ cómo explicarse que cada vez que intimaban arruinaban un poco más su relación de amistad, y él se volvía más obsesivo por un nuevo encuentro? La lengua sobre su cuello estaba enloqueciéndola, Adam la hizo girarse entre sus brazos y justo cuándo iba a hablar, él se apoderó de su boca, estrechandose hacia ella, pegando sus cuerpo haciéndole sentir la prueba de su ardiente deseo, Adeline sentía que le faltaba el oxígeno y el calor comenzaba a ascender, él la levantó en peso y caminó con ella hasta el sofá dónde se sentó con ella a horcajadas sobre él, las masculinas y rápidas manos de Adam la libraron de su camisa y un segundo después de su sujetador, cuando la cabeza de él descendió para apoderarse de uno de sus senos, Adeline no pudo más que dejar caer la cabeza atrás y gemir de placer al sentir como él succionaba con fuerza de su erguido pezón, con su lengua enrrollandose al rededor de su sensible montículo, enviando escalofrío a todo su cuerpo y humedad al centro de su deseo.

A sus dieciocho años cumplidos, sólo había tenido un amante y ese era Adam, él le había enseñado a dar y recibir placer, por más que intentara negarlo sentía mucha satisfacción en sus brazos, aunque todo lo que le hubiese dicho antes fuese cierto. No lo amaba, al menos no de la manera que él esperaba y lo que sentía por él, era la pura reacción física de su cuerpo.

Se estremeció, cuando él se alejó para quitarse la camisa, ella observó su musculoso cuerpo, trabajado pero no en exceso, él amaba el ejercicio y el deporte, lo cual había logrado definir su cuerpo de manera maravillosa.

-No me hagas esto, Adam- se mordió el labio inferior, él sabía que su masculino pecho era una debilidad para ella.

-Quiero hacerte ésto y mucho más- sus pulgares se deslizaron sobre los pezones, haciéndola estremecer, y las cortas uñas se hundieron en la piel de su espalda, haciéndolo gruñir.

-Adam. . . Por Dios- sus caricias la enloquecían.

-Lo deseas, lo deseo- dijo llevando sus manos al botón de sus jeans- démosle al cuerpo lo que pide. Sé mía una vez más, déjame hundirme en tu dulce paraíso, enloqueceme con el movimiento de tus caderas- sus palabras la escendían - quiero hacerte gritar- poniéndose en pie, rápidamente la desnudó y se libró él de su propia ropa.

-Ésto es algo físico, nada más- dijo ella con respiración agitada, acariciando el masculino pecho, descendiendo hacia el abdomen- sólo placer, nada más.

-Está bien- le dijo cuando comenzó a hundirse en ella, Adeline gimió y se arqueó hacía él, en cuanto sintió como comenzaba a llenarla. - joder Adeline. . . me encantas- se deslizó un poco más y ella abrió los labios como quien se ahoga por ausencia de oxígeno- tu cuerpo es una delicia- y dicho aquello, terminó de entrar con firmeza, el placer la estaba enloqueciendo y cómo poseída comenzó a moverse contra él en busca de su liberación, usándolo para saciar ese anhelo carnal, gritando de éxtasis mientras su cuerpo rebotaba contra el de él y se apoderaba de un puñado de su cabello.

-¡ADAM!- gritó meciéndose contra él, mientras Adam estaba aferrado a sus caderas, intentando profundizar aún más la penetración.

-Vamos, cariño- gimió él aumentando el ritmo, queriendo enloquecerla. La amistad se estaba yendo por la borda con cada embestida, y como aquél día en que ambos habían estado tomándo y riéndo, estaban volviendo a caer en aquel círculo vicioso de placer, en dónde él luchaba por convencerla de su amor a través del placer y ella luchaba porque él entendiera que el placer no la llevaría al amor, que nunca pasarían a ser algo más que amigos que ocasionalmente se otorgaban satisfacción, porque fuera de la cama solo volvía a verlo cómo un buen amigo. Mientras se movía contra él luchaba por su anhelado orgasmo, se decía que no podía seguir así.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022