Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Aventuras a Escondidas
Aventuras a Escondidas

Aventuras a Escondidas

Autor: : Fátima Briceño
Género: Romance
Nikolái Tarasov, un hombre despiadado, dedicado a realizar el trabajo sucio de los mafiosos más grandes del mundo. Conoce a Antonella Ferrara en uno de sus viajes y se embriaga totalmente de su belleza. ¿El problema? Ella está casada con un hombre que dice amarla, pero la maltrata física y mentalmente. A causa de eso, ella no es segura de sí misma y teme dejarlo por el daño que pueda causarle. ¿Podrá Nikolái ganar su corazón y defenderla de su esposo? ¿Qué pasará con ellos?

Capítulo 1 El comienzo

- ¡Voy a matarlo! -Bramo molesto.

-No, Niko por favor, no hagas nada en estos momentos. Corremos un gran riesgo. -Suplica ella por teléfono. Trata de detenerme, pero es inútil, estoy terriblemente molesto. Salgo de allí decidido a hacer una cosa, matar a ese idiota por haberla tocado.

Al llegar frente a su casa, varios de sus hombres intentan atacarme, pero nadie puede conmigo. Saco las armas y comienzo a dispararles. Vine decidido a sacarla de aquí y matar a la escoria. Tipos como él no deberían estar vivos. Ese imbécil pagará todas las que le ha hecho. Juro que jamás volverá a tocarla de nuevo.

Abro la puerta de su casa y veo alrededor de 20 hombres apuntándome con un arma. Actúo rápidamente y comienzo a deslizarme por el lugar matándolos uno a uno. Cuando noto que todos yacen en el suelo muerto, subo las escaleras y busco en cada una de las habitaciones. Lamentablemente, mi búsqueda es inútil, se han ido. Mi ira crece al no saber a dónde se la ha podido llevar.

Llamó nuevamente a su celular y al cuarto tono responden.

-No la encontrarás y si lo haces, para entonces ya estarán muertos. -Cuelgan la llamada.

¡Rayos! ¿Dónde estará? Juro que te encontraré, nena.

(***)

Antonella

Vamos en el auto de camino al lugar donde quedé en verme con las chicas. Gregory quiso asegurarse de que realmente fuera a ver mis amigas, a veces es muy posesivo, no me gusta esta faceta de él. Pero no puedo decir nada que lo moleste, de lo contrario recibiría mi castigo. Cuando éramos novios nunca mostró ser agresivo, supo ocultarme su verdadera identidad durante los dos años que duró nuestro noviazgo, pero una vez nos casamos todo cambió. No podía salir sin alguno de sus hombres detrás de mí, todo el tiempo estaba vigilada, era como estar en una prisión.

Ver a mis amigas era un lujo, no estaba acostumbrada a este tipo de vida, siempre fui muy extrovertida, segura de mí misma, alegre, graciosa y divertida. Ahora es todo lo contrario, aunque trato de mostrar una sonrisa todo el tiempo, la verdad es que por dentro tengo una nube gris que vive dentro de mí.

Gregory me ha permitido mantener contacto con mis 4 amigas, pero una de ellas es como una hermana, nos criamos juntas y es la que sabe realmente como es mi vida, para las demás él es la persona más amable y amorosa del mundo. Una imagen que les demuestra al tenerlas cerca, pero al cerrar las puertas de nuestro hogar, es totalmente diferente.

Lo cierto es que me da mucho temor ir contando todos mis problemas sabiendo que aún vivo bajo su techo, por eso la única que sabe todo es Lía. Ella ha sido mi hombro en los momentos más angustiantes de mi vida. Nadie imagina lo que

Gregory me ha hecho en los 5 años que tenemos de casados, pero Lía siempre ha creído en mí y ha visto las marcas que me deja cada vez que me golpea. Él dice amarme, pero sé muy bien que su forma de amar no es la correcta, de mi parte no siento amor por él, eso murió hace tiempo. Me aterra dejarlo porque si me golpea cuando hago algo mal, no quiero imaginar lo que sería de mí sí me planteo escaparme.

Además, conozco sus trabajos y sé lo que es capaz de hacer. Lo he visto matar a todo tipo de personas sin ninguna compasión, y yo no sería la excepción. Después del primer año solo traté de sobrevivir, aprendí a mantenerme al margen y hacer todo lo que me dice para no ser castigada, pero su problema con la bebida hace incluso que me golpee sin razón alguna.

Durante estos años he perdido la cuenta de cuantas veces me ha violado, así es violado porque a pesar de estar casados no me nace estar con una persona como él, además cuando una mujer es maltratada y obligada a estar con su pareja se le llama violación. Pero eso a él no le importa, incluso diría que le gusta, le encanta hacerme llorar y sufrir, se alimenta de mi dolor, tanto que cuando soy tomada de esa forma mis paredes vaginales sangran y eso lo excita. Desde hace mucho tiempo he olvidado lo que se siente ser amada por alguien, ya no sé qué es hacer el amor con una persona. Eso no es parte de mi vida ahora.

-Espero que no vayas a contarles a tus amigas lo que pasó ayer, recuerda lo que pasará si lo haces, no me gustaría tener que castigar a mi linda esposa. - Comenta de pronto con una sonrisa maliciosa en su rostro.

-No te preocupes, sabes perfectamente que no lo haré. -respondo sin desviar la mirada de la ventanilla del auto.

-Debiste usar un poco más de maquillaje para que no sospechen nada. No entiendo tu repentina idea de ver a tus amigas justamente hoy, ¿no será que planeas algo en mi contra?

-El maquillaje está bien, tampoco es que me quiera ver como un payaso. Además, esta no fue mi idea, Fiorella tiene una noticia que darnos y todas imploraron por mi presencia, no creerás que deseaba venir en este estado. Lo bueno es que el restaurante es al aire libre, así no tendré que quitarme los anteojos en ningún momento.

-Eso espero. De todas maneras Jorge se quedará al pendiente, lo digo para que no pienses en hacer alguna estupidez.

Asiento sin decir nada más. Cada vez que pienso en tener un respiro de mi vida de porquería, él se interpone en mis planes, no puedo siquiera estar con mis amigas tranquilamente sin ser vigilada. Al llegar al lugar, se baja del auto junto a mí y caminamos hasta donde deberían encontrarse las chicas. Toma mi mano y camina sonriente como si fuese un esposo muy feliz.

-Sonríe que nos están viendo. -susurra en mi oído.

Hago lo que me pide y seguimos caminando ante las miradas de todos. Llevo un vestido floreado, abierto en parte derecha de mi pierna (la abertura llega hasta más arriba de la rodilla), llevo a juego unas sandalias altas, el cabello suelto

ondulado en las puntas y el maquillaje ideal para tapar las marcas que me dejó Gregory anoche.

Cuando las chicas nos ven llegar, se levantan a saludar.

-Gregory, Anto, qué alegría verlos. -Gianna saluda primero a Gregory, le da un abrazo y luego a mí.

- ¡Amiga te ves increíble!

-Gracias, Gia tú también estás muy hermosa. -le sonrío. Terminamos de saludar a Isa, Fiore y Lía.

-Bueno, chicas me retiro, solo vine a dejar a mi querida esposa y asegurarme de que llegara en perfecto estado. Nos vemos pronto. -Se despide de ellas y se acerca a posar un beso en mi boca antes de marcharse.

-Qué bello es Gregory, Antonella debes estar súper feliz de que siga siendo el mismo de antes. -comenta Isa.

-Es cierto, Anto debes cuidarlo, hombres como él hay pocos. -asegura Gia.

Si ellas supieran realmente lo que es mi vida no estarían diciendo eso. En ese momento Lía ve mi cara de incomodidad.

-Bueno no vinimos hasta aquí para hablar de Gregory, vinimos para saber lo que nuestra amiga tiene que decirnos.

-Tienes razón Lía. Entonces Fiore cuál es la noticia que nos tienes. -Comento. Lía es mi salvadora, sabe que algo ha pasado, me conoce muy bien, por eso actuó así.

-Oh si cierto. Bueno, chicas ustedes saben que son mis mejores amigas, por eso serán unas perfectas damas de honor en mi boda.

- ¡¿Qué?! -dice Isa.

- Siii voy a casarme, Alex me ha pedido matrimonio anoche, miren. -Muestra su anillo, muy emocionada.

- Felicitaciones Fiore, soy tan feliz por ti amiga, te mereces esto y mucho más. - Me levanto y la abrazo.

Una a una la felicitaron y brindamos por ello. Disfrutamos todas y reímos a más no poder, decidí dejar a un lado mis problemas, estaba feliz por mi amiga y eso se debía celebrar.

-Voy al baño. -Les digo

Me levanto y comienzo a buscar mi celular en el bolso mientras voy caminando, pero de pronto choco con alguien, y sin darme cuenta mis cosas caen al suelo.

-Lo siento, discúlpeme. -Digo y me inclino para recoger lo que se había caído.

-No te preocupes, puede pasarle a cualquiera. -Escucho una voz masculina y al levantar mi rostro veo un hombre realmente sexy, es formidable y tiene una

perfecta sonrisa. Su mirada podía penetrar todo mi ser, así que no pude gesticular palabra alguna, me quede helada.

- Permíteme ayudarte. -Se inclina y comienza a recoger mis cosas.

- ¡Oh! Muchas gracias. -Nos levantamos y quedamos mirándonos por unos minutos. Sentí como mi corazón palpitaba muy rápido y las manos comenzaron a sudarme.

-Bueno si me disculpa debo ir...

-Permíteme presentarme, soy Nikolái Tarasov. -Estira su mano hacia mí sin dejar que termine la frase que iba a decirle.

-Soy Antonella Ferrara, un placer. -Estrecho su mano y siento como una especie de corriente sube por mis brazos hasta llegar a mi cuerpo. Debo salir de aquí rápidamente, pero mis pies no logran moverse.

Cuando por fin puedo moverme, me giro y siento que me sostienen de la mano.

-Espero volver a verla, señorita Ferrara.

-No creo que eso sea posible, por su bien y el mío eso no pasará, si me disculpa debo retirarme. -me suelto de su agarre y camino hasta el baño a paso seguro.

Una vez allí, decido soltar una gran bocanada de aire, estoy temblando. Trato de calmar las pulsaciones de mi corazón. No sé quién es, pero de lo que si estoy segura es que sentí una inmensa conexión al estrechar nuestras manos.

Capítulo 2 El encuentro

Después del restaurante, salimos a divertirnos en un local cercano. Al terminar nuestra celebración, decidí dejar a las chicas en su casa porque terminamos tomando más copas de lo esperado, así que no quería que se fueran solas. De camino a casa, vino a mi mente el hombre que conocí en el lugar, estoy segura de que con su porte, su increíble sonrisa y esa voz tan sexy, volvería loca a cualquier chica. Tiene una voz ronca y sensual que mataría por volver a escuchar.

Cuando regresé del baño, no volví a verlo por el lugar y eso me intranquilizó un poco, pero luego salimos de allí y decidí pasarla bien.

Gregory me llamó para decirme que me quedara un rato más con las chicas porque estaba atendiendo unos negocios, pero que no me despegara del ojo de Jorge. Estaba muy molesto, no sabía lo que había pasado, pero de seguro cuando llegara a casa se desquitaría conmigo, por eso preferí perderme en la bebida un poco, a ver si aliviano el dolor que me espera esta noche.

Jorge aparca el auto y no espero que me abra la puerta, me bajo rápidamente, deseo ducharme y prepararme para cuando Gregory regrese. Pero al entrar, me encuentro a un Gregory sonriente en nuestra sala, habla con un hombre que no logro distinguir muy bien porque está de espaldas a mí.

-Bienvenida, cariño por fin llegas, ¿cómo la has pasado con tus amigas? -Se levanta sonriente a recibirme y mi expresión cambia totalmente.

-Ven, te presentaré a un amigo que vino de visita. -Posa su mano en la parte baja de mi espalda y me encamina hasta donde se está levantando el hombre,

pero al voltearse, me quedo de piedra. ¡Es Nikolái! El hombre sexy del restaurante. Trágame tierra y escúpeme en otro lugar, pienso.

Él se queda viéndome y de pronto me sonríe, ¡Joder y qué sonrisa! El traje negro le queda a la perfección me quedo detallando más su rostro y contextura, debo admitir que mis bragas se han mojado con solo sonreírme. ¡Estoy muerta!

-Un placer señorita... -dice estrechando su mano como si no me conociera.

-Antonella De Santori. - Respondo. Únicamente utilizo el apellido de Gregory en su presencia.

-Soy Nikolái Tarasov.

-Nikolái, ella es mi esposa. -Comenta Gregory con una amplia sonrisa.

- ¡Vaya! Con que usted es la famosa, señora Santori, la esposa de Gregory.

Bueno, realmente es un placer poder conocerla, he escuchado mucho de usted.

-Igualmente. - Respondo. Agradezco tanto que no mencionara el hecho de que ya nos habíamos conocido y más aún que no le había dicho mi apellido de casada, de lo contrario ya estuviera recibiendo una bala en la cabeza.

Quiero salir de aquí, este hombre me intimida demasiado, siento que con su mirada puede conocer todo mi ser a la perfección y eso me aterra.

-Bueno yo los dejo, que pase una feliz noche señor Tarasov. -Digo tratando de girarme para subir a la habitación.

-Cariño quédate unos minutos, ven siéntate. Ya terminamos los negocios así que solo conversábamos de cosas triviales, ¿no es cierto Nikolái? -Dice Gregory

-Sí, siempre y cuando sea del agrado de la señorita. -Comenta.

Siento que mis piernas comienzan a flaquear, no quiero estar aquí rodeada de este hombre, pero debo disimular, si no Gregory se dará cuenta. Tomo asiento al lado de él y escucho como ellos conversan, no presto mucha atención hasta de Gregory me aprieta la mano.

- ¿Sí? -digo rápidamente y Gregory me mira mal.

-Cariño, Nikolái cuenta que tiene amigos en Londres y que pronto irá a visitarlos.

- ¡Oh! Siento no haber escuchado, es que estoy un poco cansada, hoy fue un día muy ajetreado.

-No se preocupe, la entiendo perfectamente. -Comenta.

-Así que va a Londres... Bueno déjeme decirle que es un lugar hermoso, ¿ha estado antes allí?

-Sí, pero por asuntos de trabajo así que no he tenido la oportunidad de pasear como un turista. -Sonreímos ante su comentario.

-Nosotros hemos ido varias veces, los padres de Antonella se mudaron hace un tiempo y los visitamos en vacaciones.

- ¿Usted también es de allá? -Me pregunta Nikolái.

-No, por mis venas corre sangre italiana, -sonrió-. Es solo que mis padres fueron a conocer el país y quedaron tan fascinados que decidieron quedarse allá.

-Sí, digamos que mis suegros son un poco aventureros y arriesgados. Ahora mi esposa está más lejos de ellos, pero siempre saco tiempo para que ella vea a su familia.

¡Ja! Eso se lo cree solamente él. Nunca hace eso, más bien debo rogarle para poder verlos y las veces que hemos ido no duramos ni 3 días, a veces me gustaría dejarlo en vergüenza delante de sus amigos, solo que me contengo porque sé muy bien lo que me esperaría de tan solo hacer algo parecido.

- ¿Quieres otro trago Nikolái? -Pregunta Gregory caminando hasta la cocina.

-Sí, claro.

-Bueno creo que es mejor que vaya a descansar un poco. -Aprovecho la oportunidad para levantarme.

-Quién diría que la suerte estaría de mi lado dos veces mi querida Antonella, por eso dicen que el mundo es pequeño. -Me sonríe.

-Será mejor que me vaya, no quiero problemas. -Digo rápidamente.

- ¿Problemas? Cariño, déjame decirte que ya los tienes, porque apenas te vi en el restaurante decidí que serás solo para mí.

-No, por favor, se lo pido. No me gustaría que saliera herido por mi culpa.

- ¿Herido? ¿Lo dices por Gregory? Cariño, él es quien me tiene miedo a mí. Así que no te preocupes, te aseguro que nos veremos más pronto de lo que imaginas.

Cuando iba a decir algo, llega Gregory a nuestro lado.

- ¿Pasa algo? -Pregunta.

-No, solo me despedía del señor Tarasov, voy a retirarme. -Asiente y se despide de mí como el esposo más cariñoso del mundo. ¡Qué asco!

Subo las escaleras lo más calmada posible, mis pulsaciones están aceleradas. Entro a la habitación y comienzo a quitarme la ropa para tomar una ducha. Sus palabras resuenan en mi cabeza una y otra vez, haciendo que me moje completamente, ya sería la segunda vez que lo hago. La primera fue cuando regresé a casa y se presentó sonriéndome. La segunda, justo ahora, al recordar su voz cuando me dijo que había decidido que sería solo para él. ¡Que intenso joder!

Ese hombre ha sido capaz de despertar todos mis sentidos de una manera muy sencilla, si llegara a hacerme suya creo que moriría de placer.

Capítulo 3 Visita inesperada

Termino de ducharme y me coloco la ropa de dormir, debo estar preparada todas las noches porque no sé el humor que tendrá Gregory cada vez que regresa a la cama. Ha pasado alrededor de 30 minutos cuando escucho un fuerte ruido en la planta baja, salgo de la habitación inmediatamente y veo a Gregory tambaleándose en los brazos de Nikolái subiendo las escaleras.

- ¿Qué fue ese ruido? -Pregunto.

-Ve y limpia el desastre, mujerzuela. -Grita Gregory.

Me quedé completamente inmóvil, a Nikolái se le iban a salir los ojos de órbita al escuchar lo que me dijo Gregory. Me sentí tan apenada que deseaba esconderme, pero mis piernas no colaboraron, cuando quise darme cuenta ya tenía a Gregory en frente de mí.

- ¿Por qué sigues allí parada? ¿Eres sorda? -Recibo el primer golpe directo a la cara.

Nikolái lo suelta y trata de enfrentarlo.

-Quítate Nikolái, este es un problema entre mi esposa y yo. -En ese momento me toma por el brazo y me mete a la habitación cerrando la puerta de golpe frente a Niko.

-Estúpida, me has hecho quedar mal delante de una persona muy influyente, pagarás por eso. -Brama molesto. Me da otro golpe en la cara, directamente en la boca haciéndome caer al suelo, siento el sabor de la sangre y escupo. Suenan

unos golpes fuertes en la puerta y eso lo cabrea aún más. Se coloca encima de mí y comienza a golpearme con fuerza.

-Déjame Gregory, apártate. -Trato de forcejear con él, pero no puedo, me quedo sin fuerzas luego de tantos golpes que he recibido. Lo último que pude escuchar fue un sonido fuerte.

Comienzo a abrir los ojos lentamente tratando de adaptarlos a la luz. ¿Qué ha pasado?, pienso. De pronto las imágenes de Gregory golpeándome llegan a mi memoria. Trato de levantarme sin darme cuenta de que hay alguien que me impide hacerlo, es Nikolái.

- ¿Qué hago aquí? -Le pregunto.

-Quedaste inconsciente, por la golpiza que te estaba dando Gregory, de no ser por mí estarías muerta en estos momentos.

-Pero, ¿y él? ¿Dónde está? ¿Qué le hiciste?

- ¿Después de lo que te hizo estás preocupada por él?

-No, no es eso. Temo lo que pueda hacerme si te ve aquí conmigo, él no me interesa en lo absoluto.

-Entonces por qué carajos sigues con una persona así.

-Porque no quiero morir con una bala en la cabeza y que le envíen a mis padres mi cuerpo descuartizado. -Mi respuesta lo dejó impresionado.

- ¿Pero si prefieres morir golpeada por un cobarde como él?

No digo nada más, sé que tiene razón, cualquiera que sea mi situación estaré muerta de todos modos.

-Debo ir a arreglar los rastros que hayan quedado antes de que se despierte. - Estoy muy adolorida, pero debo hacer un esfuerzo. Siento mi rostro muy hinchado, así que decido verme en un espejo. Nikolái me da espacio para que me levante y al visualizarme quedo impresionada, tengo el rostro muy golpeado con marcas curadas y sangre por todos lados.

-Quédate a descansar, ya me encargué de todo lo demás, Gregory yace durmiendo en la habitación, pero también está muy golpeado. Cuando se levante le dirás que se cayó por las escaleras.

-Pero... pero sus hombres hablarán y le contarán todo.

-Ellos no harán tal cosa, se los he ordenado y saben que si faltan a esa palabra no duraran mucho. Te lo dije, yo no le tengo miedo a Gregory, él me lo tiene a mí.

-Me quedo asombrada con lo que dice y no sé qué más decir- Acuéstate y descansa, ahora que te has levantado puedo irme, pero volveré Antonella, no dejaré que él te siga golpeando y maltratando.

Se acerca a mí y comienza a tocar mi rostro suavemente.

-Cuando lo vi encima de ti, quería matarlo lo juro. Pero no te preocupes, él quedó peor que tú, me encargaré de hacerle mucho daño para que pague todo lo que te

ha hecho durante todos estos años. Eres muy hermosa y no mereces a un cobarde como él. -se acerca y me da un beso en los labios.

-Por favor no hagas eso.

-Que no haga qué, ¿esto? -Vuelve a darme otro beso, es tan delicado y suave, no sé lo que me está pasando en estos momentos, pero mi corazón comienza a acelerarse y mi cuerpo pide más de él.

-No te dejaré a su merced Antonella. Te lo dije hace rato, serás únicamente para mí y te lo demostraré. Descubrirás lo feliz que puedes ser a mi lado.

En ese momento lágrimas comienzan a caer por mi rostro. Estoy tan cansada de esta vida de mierda y que él me diga eso, me da una esperanza de poder ser libre. Se acerca más a mí y me abraza.

-Shhh princesa, no llores. Prometo sacarte de aquí. Descubriste la persona repugnante que es Gregory muy tarde, pero yo seré tu salvador.

- ¿Cómo sabes todo eso? -Pregunto.

Sonríe y mis bragas se mojan inmediatamente. Dios mío, si sigue sonriéndome así no me importará lo adolorida que estoy.

-Nena, sé muchas cosas de ti, pero este no es el momento para eso, ven y acuéstate a descansar. Colócate esto en el rostro para que la inflamación baje más rápido. -Me entrega un gel frío y yo hago caso a lo que me dice.

-Debo irme, de lo contrario si Gregory me ve aquí se dará cuenta de que no se cayó por las escaleras. Sus hombres le dirán la misma historia, incluso que varios tuvieron que ayudarlo a subir a la habitación. Dile que después de que te golpeara salió de la habitación y fue cuando ocurrió el incidente, ¿de acuerdo?

-Está bien, muchas gracias Niko, ¿puedo llamarte así?

-Puedes llamarme como quieras hermosa, para ti soy lo que quieras que sea. Pero antes de irme te daré otro beso. -Se acercó a mí y lo hizo.

-No te vayas por favor. -Suplico.

-Vendré pronto por ti, no te preocupes.

Nos despedimos y me quedé en la habitación completamente sola. No pude volver a dormir, así que después de un rato me levante a tomar una pastilla, estaba muy adolorida. Me di cuenta de que Niko tenía razón, todo estaba ordenado, pasé por la habitación y Gregory estaba profundamente dormido, me acerqué y lo vi muy golpeado y ensangrentado, sonrío para mis adentros, se merece eso y mucho más.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022