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BAJO EL VELO DE LA TRAICIÓN

BAJO EL VELO DE LA TRAICIÓN

Autor: : Sandraeliza
Género: Romance
En un mundo de secretos oscuros y lealtades fracturadas, la tragedia se desata con la repentina muerte de los padres de Elena, el epicentro del amor prohibido entre ella y Francesco. A pesar de las promesas de protección, Francesco se enfrenta a una montaña de oposición cuando desafía a su propio linaje, desencadenando una serie de eventos que revelan la corrupción y la traición en el corazón de la mafia italiana. Mientras la tensión aumenta entre las familias Rossi y Moretti, el matrimonio de conveniencia entre Francesco e Isabella se convierte en un caldero de engaño y resentimiento. A medida que la oscuridad se cierne sobre ellos, las líneas entre amor y odio se desdibujan, dejando cicatrices imborrables en sus corazones. Pero cuando la tragedia golpea de nuevo, el verdadero rostro de la traición emerge. Con cada vuelta del destino, nuevos secretos salen a la luz, llevando a Francesco y a Isabella al borde del abismo emocional. ¿Podrán encontrar redención en un mar de mentiras y manipulaciones, o sucumbirán ante las sombras que amenazan con consumirlos? Bajo el velo de la traición, la historia de Francesco e Isabella alcanza su punto crítico, enfrentando la verdad cruda y dolorosa que amenaza con desgarrarlos para siempre. En un último acto de desesperación y esperanza, luchan por reconciliar el pasado y construir un futuro juntos, donde la redención y el perdón son la única salvación posible.

Capítulo 1 SOMBRAS DEL DESTINO

El resonar de la lluvia golpeando las ventanas de la mansión Rossi creaba una sinfonía melancólica que se filtraba por cada rincón. Francesco, con la mirada perdida en el horizonte, recordaba las palabras de su abuelo Don Marco Rossi: «La vida es un laberinto, Francesco, y a veces, nos perdemos en las sombras».

Esa noche, las sombras se cerraron aún más. El sonido de unos tacones resonó en el pasillo, interrumpiendo los pensamientos de Francesco. Elena entró en la habitación en compañía de Dimitri, su rostro estaba palidecido y sus ojos parecían perdidos e inundados por el llanto.

-Elena, acabo de enterarme, -dijo Francesco con una expresión de tristeza y rabia. -Siento mucho lo de tus padres Elena, trabajaron para el abuelo y siempre fueron leales a la familia, no entiendo como sucedió. ¿Cómo estás?"

Elena apenas levantó la mirada. -Estoy totalmente sola, Francesco. La noticia fue como un golpe repentino, no sé qué haré sin mis padres, yo ni siquiera termine a la universidad, mi padre siempre quiso cuidarme y tratarme como a una princesa, eso era para él su princesa. - Respondió Elena entre sollozos mientras se aferraba a los fuertes brazos de Francesco.

En ese momento, Dimitri, que observaba todo con los brazos cruzados desde la puerta del despacho, intercedió. -Francesco, sé que esto es difícil, pero hay algo que debes saber. Antes de morir, el padre de Elena me pidió que hicieras un juramento.

Francesco frunció el ceño, intrigado. - ¿Un juramento? ¿De qué estás hablando?

Dimitri respiró hondo antes de continuar. -Me dijo que te hiciera prometer que protegerías a Elena en su ausencia. Y ahora, más que nunca, necesitará a alguien que la cuide, es frágil y está completamente sola, después de todo ustedes mantienen una relación clandestina, considero que es hora que enfrentes a tu abuelo y le te cases con Elena.

Las palabras de Dimitri resonaron en la habitación, dejando a Francesco perplejo. -Dimitri, no tienes por qué involucrarte en mis asuntos y mis decisiones, si no tienes más nada que decir es mejor que te retires, aunque nos conozcamos desde niño no debes olvidar cuál es tu lugar.

Dimitri bajó la mirada, mientras apuñaba una de sus manos. -No tengo nada más que decir, Francesco, los dejaré solos para que conversen.

Elena se levantó en cuanto Dimitri se marchó, la decepción destellaba en sus ojos. - ¿Qué diablos estás queriendo decir, Francesco?, entonces yo también debo ocupar mi lugar, también soy la hija de los peones de tu abuelo y de tu familia, pensé que ibas a cumplir la última voluntad de mi padre, que me amabas y lucharías por mí ahora que estoy completamente sola, al igual que Dimitri nosotros somos empleados y jamás podremos aspirar a más que eso, tendré que conformarme en satisfacer tus necesidades a espaldas de tu familia y salir de tu habitación como una cualquiera.

Francesco la miró fijamente. - ¡Elena, no vuelvas a decir eso! - Grito Francesco. -Te equivocas, Elena, tú eres diferente, hablaré con mi padre antes de hablar con mi abuelo, así tendré mucho más apoyo y si no lo aceptan, pues, declino a mi herencia y a todo lo que me corresponde por ser feliz contigo.

-No cariño, jamás me perdonaría que renunciaras a tu familia y todo lo que te pertenece por mi culpa, mejor habla con tu padre antes que salgan de viaje, así le daremos tiempo de pensar posteriormente cuando regresen hablaremos con el abuelo, ahora debo irme tengo que hacer los preparativos para el funeral, le pediré a Dimitri que me acompañe.

-Está bien, ve, mientras tanto, conversaré con mi padre.

La confusión invadía a Francesco mientras procesaba todo lo que sucedía y la inesperada revelación de Dimitri. - ¿Cómo sabía su padre que algo así sucedería? ¿Qué estaba pasando realmente? ¿Por qué los padres de Elena habían bajado la guardia para ser asesinados brutalmente?

Francesco tenía tantas preguntas y tan pocas respuestas. Ahora solo tenía que cumplir con el juramento y velar por qué su amada Elena estuviera bien; pero para eso debía enfrentar a su familia.

Mientras Dimitri y Elena estaban organizando todo para el funeral, Francesco estaba reunido con su primo Leonardo conversando sobre lo sucedido y su determinada decisión.

-Es desquiciado todo lo que me cuentas Francesco, sabes muy bien que la familia no aprobará esa relación y mucho menos una boda, ambos sabemos que Elena se mete en tu cama desde que tenía dieciséis años, siempre ha sido un pasatiempo como las otras mujeres, pero de ahí a convertirla en tu esposa, eso jamás no lo permitirán y menos después que rompiste el corazón de la favorita del abuelo por culpa de Elena.

-¿Por qué no, Leonardo?, es porque no viene de una familia adinerada, eso es algo estúpido, venimos de una familia de mafiosos, no de la realeza, yo amo a Elena, es tan dulce, frágil y divertida en cambio la favorita del abuelo como le dices era una chica mimada y simple.

-Pues la 'Ndrangheta es la realeza de la mafia y no te permitirán que te cases con Elena, dime algo Francesco, ¿Cómo es que Dimitri no recibió ni un rasguño en ese ataque?, porque desde que recibí la noticia le doy vueltas al asunto y no encuentro una respuesta que lo explique, tuvo el tiempo para un juramento, pero no para disparar eso es raro ¿no te parece?, ah mira allí viene mi tío te dejo para que converses con el yo iré a despedirme de mis padres, después de esta conversación espero no tener que asistir a tu funeral te espero en la sala.

Francesco trago grueso al ver a su padre ingresar en el despacho, sus manos sudaban y podía jurar que el color de su rostro se había ido. -Que sucede hijo, estás pálido, alguna vez te he dicho lo orgulloso que estoy de ti, ocuparas muy bien mi puesto cuando el abuelo y yo nos retiremos o en su efecto una bala nos envié al panteón.

-Qué cosas dices padre, mi abuelo y tú son inmortales, a los Rossi no los vence nadie.

-No lo sé Francesco, en ocasiones pensamos que nada puede pasarnos y de pronto un día nuestros hijos organizan velorios. La muerte de los Guidacci me ha dejado con muchas preguntas, en este negocio hijo hay que cuidarse de todos, en especial de las personas que amamos, esos son las más peligrosas, ya que conocen nuestras debilidades, bueno basta de plática tu tío me espera, tu abuelo, tu primo y tú representaran a la familia en el funeral de los Guidacci.

-Padre, quería darte una noticia antes de que te marches; me casaré con Elena, jure que la protegería, además la amo y dentro de unos meses la haré mi esposa, quería que lo supieras antes que el abuelo.

Roberto se giró observando a Francesco con una expresión casi indescifrable, sonrió ladinamente y respondió. -Debe ser una broma, ¿verdad, Francesco? Una cosa es que metas a tu cama a la hija de uno de nuestros empleados y otra que la hagas tu esposa, acaso olvidas la humillación y el desplante que le hiciste a Isabella por esa chica.

-Padre, yo la amo y si tengo que dejar todo esto lo haré, además lo de Isabella paso hace mucho tiempo, no sé por qué sacas eso ahora.

-Escúchame bien Francesco, no voy a volver a limpiar tus niñerías, en aquel momento dejaste desecha esa niña por el jueguito con Elena, casi ocasiones una guerra entre las dos familias; ya ocupa tu puesto de hombre y déjate de ideas absurdas y ni pienses en tocar el tema con tu abuelo porque la bofetada que no te di, él si te la dará además de enviar a esa muchacha al mismísimo infierno. Eres el próximo en liderar todo esto, así que no lo arruines por tan poco. Que maldición acaso las Elena están destinadas a causar guerras acaso olvidaste lo que leíste en literatura, recuerda lo que le paso a los Troyanos por causa de Helena.

Con una mezcla de rabia y confusión, Francesco se dirigió hacia el enorme salón para despedirse de su padre y su tío; Dimitri y Elena ya habían llegado y se despedían de Lorenzo y Roberto. Mientras Francesco observaba como su padre, envolvía a Elena en sus brazos mientras le decía algo al oído; no paso mucho en que Elena se zafara de Roberto y se girara para ver a Francesco.

Francesco ahora debía enfrentarse a Elena, el laberinto de su vida se volvía cada vez más intrincado, y las sombras que lo envolvían parecían insaciables. La promesa de proteger a Elena ahora se convertía en una traición a la familia, pero estaba dispuesto a enfrentar lo que fuera necesario para estar con ella; Sin embargo, el destino había tendido un manto de tragedia sobre la familia Rossi y muy pronto Don Marco jugaría todas las cartas que tenía bajo la manga y Francesco era una de ellas.

Capítulo 2 DUELO DE PROMESAS

Después de que Roberto y Lorenzo se marcharan a cerrar los negocios que tenían previsto, Elena camino hacia Francesco. -Que sucede Francesco, porque tu padre me amenazo con enviarme al mismísimo infierno, no se suponía que él sería nuestro apoyo. - dijo Elena mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Cálmate Elena, allí viene el abuelo y no es conveniente que te vea así.

- ¿Qué mierdas dices, como que no es conveniente? Vaya hombre que mi padre dejo para cuidar de mí.

Francesco, ofendido la sujeto del brazo y la acerco hacia él. - Puedo amarte mucho Elena, pero no permitiré que me hables así; realmente quieres saber lo que sucede con mi padre, pues debes saber que mi padre se niega a esta relación y a que me case contigo; sin embargo, no me alejaré de ti así tenga que enfrentar a mi padre serás mi esposa, solo tengo que encargarme de unas cosas y no habrá nada que nos separe. Ahora ve, salimos en quince minutos para la funeraria.

Don Marco se acercó a Francesco y lo miro fijamente a los ojos, esa mirada hacía que el más valiente de los hombres temblara parecía estar escudriñando su alma mientras analizaba cada gesto.

-Francesco, igual que tu tío y tu padre, tu primo y tú son mi mayor orgullo, aunque Leonardo es un potro desenfrenado, ha logrado enorgullecerme en más de una oportunidad, tú eres nuestro sucesor y como tal debes tomar sabias decisiones, odiaría tener que hacer lo que hizo mi padre; aunque amó a mi hermano lo mato por ofender la familia.

Esas palabras del abuelo Marco, le dejaban claro que no sería fácil lograr dejar todo por Elena. Los minutos pasaban y así mismo las horas luego de estar en la funeraria salieron al cementerio para sepultar a los padres de Elena.

Afligida, regreso con Francesco a la mansión, en donde permaneció por dos días, bajo las sabanas de Francesco.

La mañana del tercer día estaba maravillosa, el sol resplandecía en la mesa, el desayuno estaba servido, Leonardo y el abuelo Marco conversaban, poco después se unieron Francesco y Elena, dando los buenos días. Don Marco miró a Elena con seriedad, sus ojos reflejaban cierto rechazo.

Francesco, tratando de romper el silencio sepulcral, decidió hablar. - ¿Saben algo de mi padre y mis tíos? ¿Cómo les fue en el negocio que iban a hacer con Albanese?

-Francesco, ¿desde cuándo hablamos de negocios en frente de tus amantes? Elena admiré mucho a tus padres, fueron diría que los mejores que tuve a mi servicio y sabes que es los que más me causaba admiración, que siempre ocupaban su puesto.

-Perdón Don Marco, me retiraré de inmediato.

Francesco, tomando una respiración profunda, dijo. -Tú no vas a ningún lado Elena, abuelo, ustedes son lo más grande que tengo y los respeto, pero me casaré con Elena.

Elena parpadeó, sorprendida por la reacción de Francesco ante su abuelo, realmente había que tener valor para llevarle la contraria a ese hombre. - ¿Qué? ¿Realmente osas desafiarme Francesco?

Francesco suspiró antes de responder. - No quiero hacerlo abuelo, pero debes comprender, que estoy enamorado de Elena.

- Francesco, lo que te voy a decir lo diré una sola vez; si realmente la amas sabrás lo que es mejor para ella.

En ese instante Leonardo, que se mantenía en silencio diviso, la llegada de dos agentes de expresión grave. Leonardo sintió un escalofrío mientras Franco el mayordomo les indicaba que entraran.

- ¿Puedo ayudarlos en algo, oficiales?, - Preguntó Don Marco con cautela.

Los policías intercambiaron miradas antes de hablar. -Lamentamos informarles que Roberto Rossi, Lorenzo Rossi y Ana De Rossi han fallecido en un accidente automovilístico, -dijo el oficial con una voz impasible.

El impacto de esas palabras resonó en la terraza. Francesco dejó caer la taza de café, que se estrelló contra el suelo en un estruendo discordante. Elena se puso pálida, incapaz de procesar la tragedia que acababa de caer sobre ellos.

Leonardo, con la mandíbula apretada, preguntó con voz temblorosa: - ¿Cómo ocurrió?

-Los especialistas aún están haciendo averiguaciones; sin embargo, se encontró un dispositivo de procedencia dudosa en la trasmisión del vehículo que no parece formar parte del mismo, nuestro equipo está trabajando para determinar la causa del accidente. Por otra parte, los cuerpos ya se encuentran en la medicatura forense para ser reconocidos.

Francesco, con la mirada fija en la nada, murmuró: -No puede ser... Esto no puede ser real.

El agente más joven pregunto. - ¿Tenían algún enemigo? ¿Alguien que quisiera hacerles daño?

Mientras tanto, en el rostro del otro agente se dibujaba una sátira sonrisa. - ¿Le parece graciosa la pregunta de su compañero agente Caccia?, -Interrogó Francesco con el rostro rojo de la rabia, aunque la pregunta del joven oficial era tonta y merecedora de reír a carcajadas por Dios, se trataba de una de las familias de la mafia más grande, sobraba quien quisiera verlos muertos, en ese momento lo que Francesco quería era cobrar con sangre la muerte de su familia.

Elena, con lágrimas rodando por sus mejillas, se aferró a Francesco tratando de darle consuelo. Don Marco y Leonardo intercambiaron miradas sombrías, su mundo tambaleándose bajo el peso del inesperado cataclismo.

El día del funeral fue un torbellino de dolor y confusión. El funeral se convirtió en un borrón de rostros afligidos y palabras reconfortantes que no podían mitigar el abismo que se abría ante ellos.

-Marcos lamento mucho esta gran perdida, Roberto y Lorenzo eran como hermanos para mí, hace una semana conversamos y pronto irían a visitarnos en New York, Lorenzo tenía muchas ganas de ver a Isabella, siempre la consintió tanto más que su ahijada era como una hija para él. Leonardo, tu padre fue un hombre de respeto igual que Roberto y en cuanto se dé a conocer que fue lo que realmente sucedió nos encargaremos de buscar al responsable.

-Gracias Giuseppe, pensé que Isabella nos acompañaría y tu Alessandra estás muy hermosa.

-Gracias Leonardo, he cambiado mucho, ya no soy la niña a la que todos cuidaban, en cuanto a Isabella aún está en Suiza, está a punto de terminar su tercera carrera, además está expandiendo el negocio y dice que en Suiza todo va de maravilla; después de todo ella manejara el imperio de New York, no tienes idea de cómo ha cambiado.

-Bueno, quizás cuando regrese a New York vaya a visitarla. - respondió Leonardo.

-Esa sí que es una mujer con los pantalones bien puestos, ¿qué opinas tu Francesco? - Pregunto Don Marco.

-Sí, no cabe duda que es brillante e inteligente, nunca pensé que entrara al negocio, siempre hablaba de estudiar medicina y derecho internacional, además no quería tener nada que ver con el negocio familiar, debe extrañarlos jamás se separaba de ustedes, sobre todo de ti Alessa.

-Así es Francesco, no hay nada que un corazón hecho trizas no pueda cambiar, pero pronto regresa, creo que en tres meses la tendremos de regreso.

Al escuchar esas palabras, Elena salió detrás de Francesco, hasta el momento se había mantenido tras su sombra, después de todo no era del agrado de los Moretti, pero debía saber si Isabella regresaba a Italia.

-Así que Isabella va a regresar a Italia después de tanto tiempo. - Indago Elena.

-No, Elena puedes dormir tranquila, Isabella no vendrá a desvelarte, mi hermana regresa de Suiza, pero estará en New York, puedes respirar tranquila. Total, hace mucho que te metiste en la cama de Francesco, ya mi hermana no debe ni recordarte, ella tiene muchas cosas importantes en que pensar. Como por ejemplo aceptar la invitación de Salvatore, siempre la ha pretendido, pero ya la conocen. ¿No creen que harían una linda pareja?

- ¿Salvatore, de la Cosa Nostra?, a mí no me parece Giuseppe de todas maneras cuanto pase el funeral habláremos. Añadió Don Marcos

Alessandra se había encargado de inquietar a más de uno durante el funeral, ahora solo esperaría los resultados. Luego de esa plática, el cortejo fúnebre salió directo al panteón de la familia Rossi.

Más tarde, en la oscuridad de la noche, Francesco se encontró solo en la habitación. El silencio era abrumador, y las sombras que danzaban en las paredes parecían llevar consigo sus propios secretos. Sin embargo, en ese momento, Francesco sintió que las sombras no eran solo en las paredes; también se cernían sobre sus vidas, amenazando con devorar lo poco que quedaba de su mundo.

¿Realmente Isabella era capaz de casarse con Salvatore? ¿Realmente había cambiado tanto? No podía creer que aquella niña ingenua que temblaba entre sus brazos ahora formara parte de un negocio donde los hombres tenían el poder.

Capítulo 3 ENTRELAZADOS

Un mes después de la muerte de los dos hijos de Don Marco Rossi el abuelo de Francesco y Leonardo, viajo a New York para darle la bienvenida a Isabella y retomar la conversación que dejo pendiente con Giuseppe en el funeral.

Tras esa visita había quedado pactado un matrimonio, orquestando un delicado ballet de influencias que obligaba a Francesco a abandonar un amor que ya estaba floreciendo.

Mientras Francesco luchaba contra corriente, atormentado por los recuerdos de un amor pasado sacrificado en el altar de la lealtad familiar, el destino tejió los hilos de su existencia en un tapiz de resentimiento. Fue empujado a una unión que no había elegido, un matrimonio nacido de la obligación más que del amor y el deseo.

Finalmente, estaba a horas de dejar su amor por Elena a un lado, las promesas de cuidarla y hacerla su esposa, quedaba enterrada con su unión con Isabella Moretti. Esa chiquilla arrogante, la cual conocía desde niño y que jamás había soportado; había dado gracias a Dios cuando la su familia la envió a estudiar a Europa, pero lamentablemente estaba de vuelta y ese pacto entre las familias más poderosas de la mafia comenzaba a costarle caro.

Cuanto envidiaba a su primo Leonardo, ¿por qué él no ocupaba su lugar? ¿Por qué tenía que ser quién estuviera designado a seguir al frente de los negocios familiares? Eran tantas preguntas y ninguna con una respuesta que le mostrara el camino de salida a ese maldito matrimonio.

Pronto fue sacado de sus pensamientos y vuelto a la realidad tras escuchar la voz de Leonardo preguntar. - ¿Estás listo campeón?

- ¡Maldición Leonardo!, jamás estaré listo para este estúpido matrimonio, no sé cuántos años tengo sin ver a la insoportable mujer con la que me casaré, este matrimonio parece sacado de la época colonial ni siquiera la he visto no quiso reunirse antes de la boda, así de insoportable es tú la conociste, nuestra infancia siempre estuvo frustrada con la presencia de esa insoportable mimada. No entiendo por qué mi abuelo hace esto, no necesitamos esta unión.

-Eres el primogénito y mi abuelo ya esta mayor Francesco, además la familia de esa insoportable mimada como le dices maneja el negocio en New York y gracias a su esfuerzo se ha extendido a otros países. Este matrimonio será el inicio para traspasar fronteras. Además, no todo fue tan malo con ella, solo repites lo que Elena decía, quizás ya cambio y no es tan patética e insoportable cómo crees, ánimo debemos salir, la novia es la que suele llegar tarde.

-Una cosa más Leonardo, ¿Sabes si Elena está presente?

-Elena fue enviada a Toscana, el abuelo dice que es mejor si está lejos de ti, es hora de irnos, vamos.

Francesco caminó hacia el altar, como siempre Leonardo lo acompañaba, en la mente de Francesco lo único que estaba era la promesa que le había hecho a Elena después de perder a sus padres. Él había jurado casarse y protegerla siempre y hoy esa promesa terminaba.

La marcha nupcial comenzó a oírse, de pronto una esbelta mujer caminaba hacia él con un hermoso vestido blanco de del brazo Giuseppe, no podía ver bien su rostro cubierto por el blanco velo.

-Francesco, espero seas un hombre ejemplar, que sepa cuidar uno de mis más grandes tesoros.

-Puedes estar tranquilo Giuseppe, en mi familia la palabra es ley.

Luego de que los invitados tomaran asiento el sacerdote comenzó a oficiar la boda, tanto Isabella como Francesco estaban perdidos en sus propios mundos, pensamientos que iban y venían atormentando cada momento. Después de mucho hablar el sacerdote comenzó con los votos, parecía una broma, como podían decir unos votos si eran totalmente extraños, después de pedir que se descubriera la cara Isabella comenzó con sus votos matrimoniales.

-Yo, Isabella Moretti, Prometo estar ahí siempre, para todo. Vivir mil aventuras a tu lado y disfrutar de todas ellas como si fuera la primera vez. Seguro que en nuestro camino junto habrá buenos y malos momentos, te ofrezco mi amor incondicional, mi compromiso eterno. Mi corazón es tuyo y mi amor lo mejor que tengo para ti. Voy a estar ahí siempre. En los días de risas y en los difíciles, en los momentos de felicidad y en los complicados. Prometo amarte y cuidarte. Pero también hacerte reír, animarte, sorprenderte y lograr que seas muy feliz.

Francesco no lo podía creer, realmente se había convertido en una mujer realmente hermosa, pero al mismo tiempo fría y calculadora, se tenía que ser muy ambicioso para jurarle amor a una persona que apenas conocía; pero no había tiempo para andar con sentimentalismo, se había dejado arrastrar a los planes de su abuelo y ahora debía continuar.

-Yo Francesco Rossi, prometo ser fiel, protegerte y honrarte desde hoy y hasta la hora de mi muerte.

Seguidamente, el sacerdote los declaraba oficialmente marido y mujer era momento de besar a la novia. Por unos segundos ambos estaban frente a frente observándose mientras los invitados aclamaban el flamante beso, Francesco se acercó lentamente como si se tratara de un campo minado, la rodeo con sus brazos y finalmente sus labios se juntaron en un apasionado beso que dejaba una extraña sensación en ambos.

El tiempo pasaba rápidamente, mientras Elena lloraba amargamente por Francesco, en la mansión Rossi se llevaba a cabo la majestuosa fiesta. El lugar parecía sacado de un cuento de hadas, los novios destacaban como la pareja perfecta, eran fotografiados, no era de esperar dos de las familias más adineradas de Italia se habían unido. La música suave se mezclaba con las risas de los alegres invitados. Sin embargo, de tras de las hermosas sonrisas y miradas entre los recién casados, la tensión era insostenible.

-Buenas noches, damas y caballeros, creo que es el momento de brindar por la hermosa pareja; Isabella, bienvenida nuevamente a la familia y lo digo de esa manera. Para el que no lo sabe durante nuestra infancia y parte de la adolescencia siempre estuvo con Francesco, Elena y por supuesto conmigo sé que serás la esposa ideal para mi primo y que cuidaras de él en representación de ese gran amor que le tuviste en el pasado y que sin duda alguna regresa con más fuerza.

Isabella con un leve movimiento alzo su copa y sonrió dando las gracias a su viejo amigo.

Luego de terminar con Isabella, Leonardo comenzó a dedicarle unas palabras a su primo. -Francesco, más que mi primo, eres mi hermano, juntos, hemos vivido momentos terribles, sin embargo, hemos luchado contra cada adversidad. Al igual que todas las chicas presentes, yo también sufriré por tu soltería ja jajá, lo siento abuelo, es una broma en cuanto a ti te quiero hermano.

Cada uno comenzó a brindar por la pareja, momento después Giuseppe se acercaba para darle unas últimas palabras a pareja.

-Mí estimado Francesco, como lo dije antes, te estoy entregando el más grande de mis tesoros, espero que mi adorada hija jamás tenga que derramar una lágrima por ti y espero no tener que cobrarte sus lágrimas; además nuestras familias siempre han estado juntas así que no lo echen a perder, el auto los espera para llevarlos al aeropuerto.

Tras brindis y cálidos abrazos, la pareja se retiró, ansiosa por dejar atrás las apariencias y afrontar su nueva realidad en la intimidad. La luna de miel, una escapada largamente esperada, estaba a punto de comenzar. Sin embargo, a medida que se dirigían al exótico destino que les esperaba, empezaron a aflorar sentimientos reprimidos y verdades no dichas.

Al llegar a la suite nupcial, Isabella rompió el silencio que había reinado durante la fiesta y luego durante el viaje. -Francesco, ya que esto empieza ahora, me gustaría saber si puedo ser franca contigo.

Él, con el ceño fruncido, asintió. -A ver, dime qué me sugieres para que podamos soportar esta condena.

-Ambos sabíamos que casarnos es algo que no contemplamos. No soy tonta, sé que no me soportas y que sufres porque no sea Elena quien ocupe mi lugar, Francesco, pero ni modo, los dos somos muy fieles a nuestras familias y a los códigos que tienen. Así que tal vez sería mejor hacer un pacto, una tregua donde sigamos con las apariencias y tratemos de convivir sanamente, después de todo crecimos juntos.

Francesco sonrió satíricamente, y respondió: -Dime algo, ¿cómo lo haces? ¿Cómo puedes estar a mi lado aun sabiendo que no te amo y que solo generas en mí un terrible desprecio?

Dejó escapar una risa amarga. -No lo sé, quizás sea porque el amor a mi familia y a los negocios sobrepasa cualquier cosa, además ya no soy esa chiquilla a la que le destrozaste el corazón Francesco, ahora soy una mujer de mundo, con muchos negocios e infinitas ansias de poder.

Francesco, guardo silencio, mientras observaba a Isabella, de la chiquilla frágil y mimada, no quedaba ni la sombra. Frente a él estaba una mujer fría, inteligente pero sobre todo inmensamente hermosa. Poco después reaccionó, -Está bien, Isabella acepto lo que propones, comenzaremos a intentarlo desde ahora, ya después cuando nos instalemos en la casa que compro tu padre, afinaremos detalles.

La luna de miel se había convertido en un campo de prueba para la reciente tregua; pero ¿cuánto duraría esa tregua? ¿Isabella y Francesco podrían soportar?, era imposible que por sus mentes no pasaran esas preguntas; después de todo no se trataba de un simple viaje, estaban hablando de un compromiso que habían hecho hasta que la muerte los separara. Entre playas paradisíacas y cenas íntimas, los dos intentaron comprenderse, encontrar puntos en común en medio de sus diferencias.

Una noche, bajo el cielo estrellado, Francesco habló con amargura. -Isabella, no puedo seguir con esto. Ya es momento que la estúpida luna de miel termine, siento que me asfixio al tenerte cerca y no poder ir a otro lugar donde no tenga que verte.

Ella, con ojos entrecerrados, respondió con igual dureza: -No te preocupes, Francesco. No tengo intenciones de ser tu eterna sombra. Pero de ninguna manera quebrantaré un juramento; si lo que quieres es el camino libre para correr tras Elena, pues, enfrenta a tu abuelo, a mi padre y a todo lo que representa este matrimonio, permiso iré a preparar mi maleta.

Ante esas palabras, Francesco tomo a Isabella bruscamente de los brazos. -No te permito que nombres a Elena en toda esa maldita farsa, ella es lo único verdadero y puro que tengo.

Isabella observaba fijamente a Francesco y se dibujó en su rostro una sonrisa ladina que formaba la combinación perfecta con una de sus cejas arqueadas. - ¡Elena, pura!, ja, debe ser una estúpida broma; acaso cuando la metiste en tu cama cuando cumplió dieciséis años no te percataste de que ya no era virgen; porque si no sabías, ella se había revolcado con Dimitri, pero claro porque conformarse con el hijo de uno de los peones de tu abuelo si podía meterse en la cama del futuro heredero.

Francesco, preso de la rabia al oír las palabras de Isabella, le dio una bofetada y cayó sobre el sofá. -No vuelvas a repetirlo, no por eso eres mejor que Elena, quizás en Europa eras una mujerzuela y ahora vienes con ínfulas de grandeza, aunque no lo aceptes, siempre fue, es y será Elena el amor de mi vida. Ese beso y esa tontería de ser tu novio cuando teníamos trece años fue eso una tontería, jamás te soporte, eras una niña cobarde, siempre en un mundo de cuentos de hadas, solo me dabas lástima.

La sangre parecía hervir dentro de Isabella, sin pensarlo correspondió la bofetada que Francesco le había propinado antes. -No tengo ínfulas de grandeza, simplemente soy mejor que ella, pero tarde o temprano te darás cuenta, está visto que el velo que llevas te ciega y no te deja ver quién es en realidad la arribista de Elena; pero déjame decirte algo Francesco te guste o no soy tu esposa y como ya los sentimientos los tiraste a la basura, pues, ahora cuidaré mi imperio, salimos en media hora para el aeropuerto, querido.

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