Por fin aterrizó el avión en el que subí en Nueva York con toda la ilusión pues deseaba pasar mis únicas vacaciones en varios años de trabajo incansable, en la gran ciudad de Miami. !! Si ¡¡ y aun no me lo podía creer. Soporte mucho a mis compañeros que son sus bromas tontas y risas que tenían conmigo al verme tan ilusionada con pasar mis vacaciones en la ciudad donde había playa, noches de diversión y gente guapa y rica.. Una vez que ya entré en la terminal del aeropuerto de Miami, me fui directamente al exterior donde vi que habían varios taxis aparcados, subí a uno de ellos diciéndole al conductor a que hotel quería que me llevara, dado que hacía días que había reservado una habitación. Al aparcar el conductor del taxi en la puerta del hotel, enseguida se acercó al coche un botones que cogió mi maleta, haciendo que lo acompañara a donde estaba recepción, pues tenía que coger la llave de mi habitación. Me fije tambien en la elegancia del hotel, lámparas de araña colgaba de su techo, cómodos sillones donde había gente hablando tranquilamente, ceniceros y piezas de decoración que valdrían una fortuna, hasta que el botones llamó mi atención ya que estaba esperándome en la zona de los ascensores. Cuando el botones dejo mi equipaje dentro de aquella preciosa habitación, lo primero que hice, fue ir hacia el balcón que tenía, viendo la preciosa playa que tenia enfrente del hotel, despues de mirar aquella maravilla entre en la habitación para colocar mi ropa en el armario, ya que me apetecía mucho irme a playa y bañarme en el maravilloso mar, pero tenía el bikini mezclado entre mi ropa.
Me quite la ropa que llevaba y me puse el bikini que era más sexy y más bonito de los dos que me lleve, me puse en la cintura un pareo, cogi mi bolsa metiendo en ella la toalla y el monedero, llevando en mi mano mi teléfono. Una vez que ya estaba lista, me fui de la habitación hacia los ascensores para bajar al hall, marchando hacia la playa después. Al llegar deje mi bolsa en la arena blanca, me quite el pareo entrando seguidamente en el agua cristalina y que estaba deliciosa. Nade un poco y aunque no me apetecía nada salir del agua ya que estaba muy agusto, no tuve más remedio que volver a la caliente arena, pues estaba muerta de sed y de hambre.
Al ir a donde tenia mis cosas, me tropece con una persona sintiendo que habia echo daño en el pie, al mirar a la persona que me tenia en sus brazos evitando asi que me callera al suelo, me quede mirando con descaro dado que era un hombre con un espectacular bronceado, sus ojos era de color negro que bien hipnotizaban, sus labios algo gordos pero que seria una delicia que me besaran, dejandome sin saber que decir ni de que hablar.
- Gracias por ayudarme - le dije balbuceando, fijándome en que me estaba mirando mientras sonreía picarescamente.
-- No hace falta que me des las gracias, ha sido para mi un grato placer, ¿te encuentras bien?¿te has hecho daño? -- me pregunto.
-- Estoy bien, gracias a que me has cogido a tiempo -- respondí.
-- Hola me llamo Adam, ¿Estás aquí de vacaciones? me parece que nunca te he visto por este lugar - me dijo.
-- No, no soy de aquí, vivo en Nueva York y para tu curiosidad te diré que estoy de vacaciones y que hoy es mi primer día en Miami - le respondí riéndonos los dos.
De pronto escuchamos sonar un busca, cogiendolo Adam de su bolsillo aquel aparatito que yo también conocía muy bien, para mirarlo.
-- Lo siento tengo que marcharme ¿quedamos esta noche para tomar una copa? así te puedo mostrar algo de las noches de Miami -- me dijo.
- Sí me parece muy bien, estoy hospedada en el hotel que hay detrás de nosotros, --le comente.
-- De acuerdo, pero no me has dicho tu nombre ni tu numero de telefono, ¿como te llamas? - pregunto.
- Perdona, me llamo Bella y si me das tu teléfono, te marcare el mío - le respondí sin dejar de sonreír y de mirarlo, pues ya me tenía hipnotizada.
-- Bueno Bella, vendré sobre las nueve a recogerte ¿te parece bien a esa hora? además he de decirte que me encanta tu nombre, te pega mucho jajaj - me dijo, haciendo que me sintiera el bikini mojado con esa sonrisa tan bonita que tenía aquel hombre.
Adam se marchó y yo recogí mis cosas de la arena, necesitaba volver a mi habitación y darme una ducha bien fría, ya que no me esperaba conocer el primer dia de mis vacaciones a un hombre tan guapo y tan musculoso, porque con solo acordarme de su boca y de sus ojos, necesitaba aliviarme yo sola.
Nada más terminar de ducharme, me puse el albornoz que había colgado en la puerta del cuarto de baño, volviendo a la habitación. Llame a la recepción del hotel para pedir algo que comer, asomándome un poco a la terraza pues estaba disfrutando mucho y encima no dejaba de pensar en aquel hombre, un hombre que aún no sabía que cambiaría mi vida de una manera inesperada. Después de comer me tumbé un poco en la blanda cama pues estaba muy cansada,pues después de la emoción por irme de vacaciones y las horas de vuelo de Nueva York a Miami, estaba realmente cansada.
Me quedé profundamente dormida, pero la melodía de mi móvil me despertó sobresaltandome sin saber al principio donde me encontraba. Cogi mi móvil encima de la mesita, viendo un número de teléfono que no conocía, contestando por si era Adam.
-- Digame, ¿quién es? -- pregunte.
- Hola Bella, soy Adam, dentro de media hora estaré esperándote en el hall del hotel, ¿te viene bien? - me pregunto
- Si, claro que si estaré preparada y esperando -- respondí
Cerca de la llegada de Adam a aquel hotel para recogerme, me vestí poniendome un pantalón corto marcando mi cintura y mis caderas y un top demasiado sexy, pero pensé que, estaba en aquella ciudad para divertirme y si podía ligar a algun hombre para pasar los días que iba a estar pues mejor para mi. Una vez que me peine, me pinte y cogi mi bolso y mi teléfono, me fui de la habitación, subí al ascensor bajando en el hall del hotel viendo a Adam sentado en uno de los sillones mirandome mientras me sonreía, acercandonos los dos, dándome el un beso en mi mejilla cogiendo mi mano después.
-- Hola buenas noches, estas impresionante Bella - me dijo.
-- Gracias Adam tú también te has puesto muy guapo - le dije, sintiendo como me quemaban mis mejillas.
Nos fuimos del hotel cogidos de la mano hasta donde tenía su coche de alta gama aparcado, abriendome la puerta para que me sentara dentro, rodeando el su vehículo sentándose en el asiento del conductor. marchandonos hacia donde Adam quería llevarme. Me llevó para que conociera un lugar que se llamaba, Design District, un club precioso donde siempre estaban de fiesta y tienen conciertos en directo según me contó Adam, Después de estar una hora en ese lugar, Adam me llevó a conocer otro club, donde nos tomamos varias copas. Para mi todo aquello era mágico y era una noche perfecta, además estando acompañada de un hombre guapo y simpático como era Adam. Pasamos la noche bailando, bebiendo y riendo hasta que empezó a amanecer acompañándome Adam hasta mi hotel, y después hasta la puerta de mi habitación.
-- Bueno ya estoy aquí, gracias por esta noche, me lo he pasado muy bien, pero creo que estoy algo borracha Adam -- le dije riendo.
-- ¿Quedamos mañana? me lo he pasado también muy bien contigo Bella, pero me gustaría volver a verte .--- me dijo.
-- Supongo que no te habrás enamorado de mí, dentro de unos días tengo que marcharme -- le dije.
-- Pues si te vas, me iré contigo, la verdad es que me gustas mucho Bella, aunque casi no nos conocemos, pero lo he pasado muy bien esta noche contigo, -- me dijo sin dejar de sonreír.
Nos quedamos mirándonos los dos fijamente, dándome cuenta de que iba despacio acercando sus labios a los míos enredando mi pelo en sus dedos, rodeo mi cintura con su otra mano acercando mi cuerpo al suyo, pase mi mano por su pelo, apretando los dos nuestros labios, fundiendonos en un lujurioso y maravilloso beso, jugando nuestras lenguas dentro de nuestras bocas. Entramos en mi habitación así, besándonos y acariciándonos cerrando Adam la puerta de una patada, Introdujo su mano por debajo de mi top acariciando primero mi espalda envolviendo mi cuerpo con sus fuertes brazos dejandome hacer por él, pues estabamos los dos muy excitados..Teníamos los cuerpos tan pegados, que empecé a sentir como algo debajo de mi vientre como su virilidad ya se estaba poniendo duro, Adam lamió mis labios con los suyos y con su lengua, haciendo que me recorriera como un fuego por todo mi cuerpo, cerre mis ojos perdiéndome en la irresistible pasión que ese hombre me hacía sentir. Le desabroche la camisa, pasando mis dedos por su duro pecho, notando como él se tensaba con mis caricias, erizando su piel. Nos fuimos acercando hasta la cama desnudandome Adam mientras yo lo miraba fijamente con deseo de tenerlo dentro de mi. Mordió mi labio llevándoselo a su boca mientras acariciaba mis pechos desnudos con sus manos, entreteniéndose con sus dedos en mis pezones, arqueando mi cuerpo cogiendo su pelo con mis manos estirando de él.
Adam me hizo colocarme en la cama al estilo perrito poniendose el detras de mi, cogiendo con sus manos mis caderas, sintiendo como de una fuerte embestida se introdujo dentro de mí, saliendo de mi cuerpo y entrando según el placer que le daba, acelerando el ritmo de sus embestidas, mientras jadeamos los dos, hasta que nos alcanzó un maravilloso clímax, tumbandonos los dos en la cama, poniendo mi cabeza en su duro pecho, abrazandome el mi cuerpo con sus brazos, quedándonos al poco tiempo dormidos los dos.
Cuando me desperté al día siguiente, toque la parte donde estaba Aadam, pero no había nadie, me quedé pensando por un momento, si soñé todo lo que me parecía que había pasado la noche anterior o fue verdad. Cogi mi móvil de encima de la mesita para ver si me había llamado o me había mandado un mensaje, pero al ver que no, desilusionada volví a dejar el teléfono donde lo cogi, quedándome en la cama con los ojos cerrados. Media hora después, me levanté de la cama, entre en el cuarto de baño para ducharme, al volver a la habitación me sorprendi al escuchar la melodía de mi movil, me senté en la cama cogiendolo de la mesita sorprendiéndome cuando vi que el que me llamaba era mia amor, era Adam.
-- Hola buenos días cariño - conteste ilusionada.
-- Buenos días preciosa, cuando me iba no he querido despertarte, estabas muy bella durmiendo - me dijo
No sabia que decirle, me temblaba todo el cuerpo de la emoción, pues era Adam un hombre invaluable.
- Bella, ¿qué te parece si te recojo en el hotel esta noche cuando salga de trabajar? -- me pregunto.
-- Me parece estupendo Adam, te estaré esperando ansiosa - respondí.
-- Bien no sabes cuánto me alegra escucharte decir que deseas volver a verme, supongo que hasta la noche entonces -- me dijo colgando los dos la llamada.
Ese día lo pase en la piscina, aunque había hombres muy guapos y musculosos acercándose a mí para invitarme, pero yo ya tenía a mi hombre y rechace todas las invitaciones que me hacían esos hombres. La verdad es que ese dia se me hizo muy largo, deseaba ver a Adam, estar con él, sentir sus caricias y sobre todo escuchar su dulce risa, con todo eso, me dio algo de miedo pues lo que menos deseaba era enamorarme y de un hombre que estaba a miles de kilómetros de mi casa y de mi trabajo, que era lo que más amaba. Al empezar a anochecer me duche y me puse un vestido corto pero muy sexy. Creo que eran las nueve cuando escuche unos golpes suaves en la puerta de mi habitación, me acerqué y la abri viendo a Adam detrás con un ramo de flores en su manos, haciéndome mucha ilusión.
-- Buenas noches Bella, estas preciosa - me dijo rodeando mi cintura con su brazo, acercando sus labios a los míos
Puse las flores en un jarrón con agua, cogi mi bolso y el móvil dispuesta a marcharme, pero Adam rodeo mi cuerpo con sus brazos, besándome en los labios con pasión y lujuria.
-- ¿Quieres que nos quedemos en la cama?.--- pregunte.
-- Me gustaría mucho estar contigo todo el dia en la cama, pero estas de vacaciones y no te voy a tener encerrada, anda vámonos -- me dijo dándome una fuerte palmada en el culo,
Nos fuimos de la habitación cogidos de la mano y riendo, bajando seguidamente con el ascensor hasta el hall del hotel, saliendo a la calle para acercarnos a donde tenía Adam su coche. Nada mas sentarnos en el, se quedo mirandome mientras sonreía, hipnotizando con su risa.
-- He pensado preguntarte ¿si prefieres la comida casera o vamos a un restaurante? - pregunto
- ¿Sabes cocinar?, no me lo puedo creer la suerte que he tenido contigo - le dije
- ¿Entonces prefieres que vayamos a mi casa? te advierto que soy un buen cocinero - me comentó.
-- Si ¿porque no? pero te advierto que si no me gusta, te estoy criticando hasta que me marche - comente riendo los dos.
Antes de que Adam arrancara su coche, puso su mano en mi nuca acercando los dos nuestros labios, recibiendo de el un beso que me hizo sentir un placer tan intenso que me estaba quemando en mi sexo, el beso no fue muy largo, pero si fue muy intenso. Nos fuimos de aquel lugar hacia su casa, pero cuando llegamos y entramos me di cuenta de que era un piso de soltero, aunque tenía dos plantas y un jardín en la terraza, pero casi todo demasiado descuidado.Adam como me dijo, cocino para los dos, pero no pude criticarlo ya que todo lo que hizo estaba delicioso. Esa noche la pasamos juntos en su casa, amándonos como si de dos recién casados se tratara, cuando llegamos al clímax, nos quedamos abrazados dandome cuenta de como me estaba mirando Adam.
-- ¿Qué te pasa?¿porque me miras así? - pregunte.
- Mirarte ¿como? aunque hay una cosa que tengo que decirte Bella - comentó dejandome confusa y pensativa.
-- Ya lo se estas comprometido - le dije de pronto, viendo como se reía..
-- No, por favor, solo que me gustas mucho y creo que me estoy enamorando de ti - me respondió, quedándome por un momento sin saber que decirle o que hacer, solo fueron dos noches las que pasamos juntos, pensé.
Al día siguiente cuando nos despertamos, pues él tenía que irse a trabajar pero antes me tenía que llevar al hotel, Adam hizo el café sacando del armario de la cocina unos bollitos que había comprado. Desayunamos juntos, mientras hablábamos y nos reíamos, hasta que me hizo la pregunta que yo no deseaba que nadie me la hiciera.
- ¿Quieres conocer donde trabajo? -pregunto– Por cierto Bella no me lo has dicho ¿dónde trabajas en Nueva York? -- pregunto.
-- Bueno Adam ahora que mas da donde trabajo, me gusta estar contigo y eso es lo único que nos debe de importar -- le dije queriendo esquivar su pregunta
-- Vale te perdono porque eres tu, pero cuando nos conozcamos mejor me lo tienes que decir - respondió.