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Está demás decir, que todos los personajes y los lugares en donde se desarrolla esta historia no existen, son completamente ficticios. Cualquier parecido a la realidad, o persona viva o muerta ;es pura coincidencia. También recordarles que cada uno de estos capítulos ha sido escaneado por un programa anti-plagio, de alta calidad y excelentes recomendaciones. No puedes puedes obtener, ni solicitar el archivo PDF; ya que hasta el momento no existe. No contribuyas a la piratería; te recuerdo que es considerado como un delito informático, y puede ocasionar cargos legales.
La imagen de la portada fue tomada de un banco libre de imagen. Mil gracias al creador de la misma y todos los créditos son para él.
©Angélica Plaza
Esta versión fue adaptada a las estipulaciones de esta plataforma, y en el idioma español.
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."
Bertolt Brecht.
1. Esta es una historia de romance, con un toque de acción, ciencia ficción y erotismo. Para personas +21 años, y dedicada a las Reinas de la Casa. Cuenta con más de cincuenta capítulos.
2. Las actualizaciones de esta historia son frecuentes.
3. Ponte ropa cómoda, ya que todavía no finaliza el verano y todavía puedes usar pantalones cortos.
4. Consigue una botella de vino y unos chocolates. (También sirve una Coca-cola, pero por favor NO light, para que no arruines el vicio. Estoy segura de que lo necesitarás, querrás compartir tu bebida. Pero no los chocolates).
5. Busca un espacio apropiado y cálido, para que no te interrumpan y vuele tu imaginación.
6. Te vuelvo a repetir: Está demás decir, que los personajes de esta historia solo existen en mi mundo impuro y perverso.
7. Te vuelvo a recordar: No puedes reproducirlo porque tiene todos los derechos reservados.
8. Esta historia contiene, violencia, lenguaje adulto y soez, así como sexo gráficamente explicito pensado para aquellos lectores entrados en años o que hayan superado los síntomas de la pubertad. Por tanto estás leyendo bajo tu propio riesgo. Así que personas sensibles al sexo, por favor no leer.
9. CADA CAPÍTULO HA SIDO ESCANEADO POR DOS PROGRAMAS ANTI-PLAGIO, DE ALTA CALIDAD Y CON MUY BUENAS RECOMENDACIONES. CUALQUIER COINCIDENCIA CON ALGÚN OTRO TEXTO ES ESO... "COINCIDENCIA"(Que no es lo mismo que plagio, por favor usa tu inteligencia). YA QUE HE UTILIZADO UN LENGUAJE COLOQUIAL, Y MODISMOS QUE RESALTAN FRASES Y PALABRAS DE USO COMÚN, PARA QUE LA LECTURA SEA MÁS SENCILLA.
10. Esperemos que las escenas de sexo no sean tan calientes, y húmedas que el servidor de esta app se sobrecaliente y me envíen correo diciendo que decidieron despublicar la historia, porque tiene contenido inmoral. Por tanto; inapropiado.
11. Es IMPORTANTE que no dejes esta historia al alcance de los hijos. Para que no se enteren de lo que leen sus mamis... Sería un tanto difícil darles alguna explicación.
12. Mi intención es que te escapes un poco de tu día a día. Relájate y disfruta de esta entretenida y caliente historia.
13. Espero que te enganches, y devores cada capítulo. Esa es mi mayor recompensa seguida de mi perversión.
Quiero que sepas, que NO soy escritora novel. Estudié Contabilidad, no Literatura. Así que tengo un trabajo normal, soy mamá, tengo deudas que pagar y preocupaciones como cualquier persona normal. Lo poco que sé acerca de la escritura es porque he leído mucho, y he practicado escribiendo. Sin embargo; si encuentras algunas fallas te pido mil disculpas por anticipado. Creo historias por hobby para escapar de la rutina, explorar mis múltiples personalidades y hacer terapia gratis. Por eso lo hago a mi ritmo y a mi modo, ya que lo hago por diversión.
Para mi es muy placentero leer y responder cada uno de los comentarios de los lectores de mis historias. Los comentarios fuera de lugar, y malintencionados. Les respondo de la misma manera, no porque sea odiosa y arrogante. Si no porque el respeto siempre ocupa el primer lugar de mi lista. Si bien es cierto que para gustos no existe un manual, no puedo esperar que tenga la historia el cien por ciento de aceptación. Si te gustó el capítulo y quieres expresarlo, puedes hacerlo. Ten por seguro que me sentiré completamente agradecida. Si no te gustó, también puedes hacerlo haciéndome saber tu punto de vista, pero siempre desde la línea del respeto. Puede que tu comentario me ayude a hacerlo mejor la próxima vez.
Muchas veces se quejan de esta nota de interés, pero me gusta dejar las cosas claras.
No soy tan nueva escribiendo, pero si soy nueva en esta plataforma y espero subir más historias que sean de tu completo agrado. Puedes contactar conmigo de una manera fácil y sencilla. Sin importar el lugar y la hora en donde te encuentres a través de mis redes sociales:
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Lo único que puede pasar es que esté en el trabajo o durmiendo y conteste al día siguiente. Pero siempre respondo.
Ya no queda más nada que decir, simplemente quería que me conocieran un poquito antes de comenzar a leer mi historia. De verdad, estoy muy agradecida de que tomen parte de su tiempo para leerme. Espero que se enamoren de esta pareja, que Yasir Arslan les haga cuestionarse... ¿En dónde encuentro uno así?
NO dejen de leer BLACKGOLD, y descubran porque el amor es más fuerte que el poder.
Gracias una vez más por hacer de nuevo, mi historia... su historia.
Un fuerte abrazo.
ANGÉLICA.
❍[ SINOPSIS]❍
Si le preguntan a Yasir Arslan si la teoría de la Ley de Atracción está ciertamente confirmada y que si también puede aplicarse a las relaciones sentimentales. Responderá de manera inmediata que es totalmente cierta, pero que a él no le afecta. No porque sea un fiel creyente, ya que para él cierta teoría aún carece de bases científicas. Si no porque su autocontrol es inquebrantable, y es una de las claves de su éxito. Tanto en su vida amorosa, como en los negocios, y eso es algo de lo cual se enorgullece, hace que su confianza crezca un poco cada día y que su supuesta seguridad en sí mismo le haga sobresalir entre las demás personas.
Para él todo estaba perfectamente en uno de sus puños. Hasta que una noche inesperada, y una embarazosa coincidencia se encuentra con Alessa Sinclair; quien con su belleza, nobleza, inteligencia y fortaleza le demostrará que los polos opuestos se atraen, y que no es solo cuestión de una ley física comprobada. Tampoco de la disciplina, experiencia y autocontrol. Mucho menos de las conductas aprendidas a través de los años. Le hará caer de rodillas con su magnetismo, y sobre todo le enseñará que el amor es más fuerte que poder.
❍[ARGUMENTO]❍
La vida de Alessa Sincler ha sido complicada desde la infancia. A la corta edad de cinco años perdió a su madre en un accidente de tránsito, provocado por un conductor ebrio que se quedó dormido, cuando venían del supermercado .
Afortunadamente para ella, las lesiones no la llevaron a la muerte como ocurrió con su madre. Apenas varios rasguños, las dos piernas fracturadas, ya que iba en la parte trasera del automóvil, y con el cinturón de seguridad puesto. Sin embargo; fue un proceso muy duro y agotador para la pequeña. Ya que perdió el habla por la conmoción, y estuvo en terapia por dos años para volver a caminar. Estuvo recuperada totalmente después de cinco años de aquel fatídico día.
Con el correr de los años, la soledad se convirtió en su mejor amiga. Puesto que desde aquel día se había quedado sin familia. Su madre se había muerto, y su padre parecía estarlo también, ya que nunca logró superar la falta de su esposa. Se había sumergido en su trabajo. Dejando a un lado la parte emocional, y sin saberlo estaba haciéndole daño a su hija.
De esa manera, Jonathan Sinclair amasó una gran fortuna en el negocio petrolero. Multiplicó más de cinco veces su patrimonio familiar. Convirtiéndose en el joven viudo empresario, y blanco fácil de mujeres que solo buscaban una vida cómoda. Que incluía lujos y poder. Cosas que solo con dinero se podía lograr.
Alessa vivió la mala experiencia de conocer muchas mujeres a su alrededor. Que la trataban de manera cariñosa, solo porque soñaban con llevar el apellido Sinclair y con ello escalar posición social. Además de adquirir, todos los beneficios de pertenecer a su familia.
Hasta que tenía nueve años, le contó diecisiete novias. De las cuales solo una pudo llegar a él. Solo una se convirtió en la afortunada, consiguió atraparlo en sus redes y aprovecharse de él. Jonathan conoció a Gissel una noche en una cena benéfica y desde ese día se había pegado del brazo de su padre como si fuese una garrapata. Haciéndole imposible hasta ella misma llegar hasta él.
Gissel se encargó de aislarlo, ya que su Jonathan dejó un poco de hacer todas las actividades que hacía antes. Ya que ella lo sabía manipular a la perfección. Con lo único que nunca pudo, fue con las salidas de padre e hija una vez a la semana.
Ella tenía dos hijas, Mariana y Amanda. Hijas de un reconocido inversionista, que luego de hacer un mal negocio, el hombre había decidido quitarse la vida. aunque Jonathan fue su tercer esposo. El segundo había fallecido en un accidente en los Alpes suizos un año antes de conocer a Jonathan. Las niñas eran un reflejo de Gissel, maleducadas, malcriadas, manipuladoras, y mentirosas. Unas completas arpías desde pequeñas, los que las convertiría en malas personas de adultas.
Muchas veces Alessa sentía un poco de pena por ellas, y trataba de no inmiscuirse mucho en sus asuntos. Las veces que lo hacía, salía mal parada. Así que decidió no prestarle más atención de la cuenta. Solo le importaba pasar todo el tiempo posible con su padre.
Durante los últimos años, la convivencia con ellas se había vuelto casi que imposible. Ya que siempre sus hermanastras se metían en problemas, y de manera inexplicable era Alessa la que terminaba siendo castigada. Cuando sucedía eso Gissel no le permitía hablar con su padre. Aunque contaba con Delia, su nana desde bebé. Quien se encargaba de contarle lo que verdaderamente había sucedido. Fue cuando Jonathan comenzó a abrir los ojos, y a enterarse de todos los malos tratos que recibía su hija por parte de su esposa e hijas. Comenzó a dudar de ella, y al final lamentó haberse casado con la mujer.
Pero su mala fortuna no quedó allí. Su padre había muerto también años más tarde, después de haber discutido con Gissel y haberle dicho que solo necesitaba su firma para culminar con el proceso de divorcio. Al siguiente día a la hora del almuerzo, y de la manera más sorprendente, le dio un infarto fulminante.
Desde aquella comida, y a muy temprana edad Alessa quedó huérfana. A merced de Gissel y sus hijas. Por varios meses estuvo bajo las amenazas de su madrastra, que si no hacía lo que ella quería la enviaría a un internado en Europa. Algunos días ella pensaba que eso sería lo mejor, porque no estaría a su alrededor.
Sin embargo; ella contaba con el mejor amigo de su padre. Que desde la distancia cuidaba de ella, ya que era el confidente de Jonathan y estaba al tanto de lo que él pensaba de su esposa. Él la animaba a seguir adelante, y le recordaba que era Alessa Sinclair. La única heredera legal del imperio petrolero que construyó su padre.
Años después...
-¡Feliz cumpleaños! -La voz de Karen, su mejor amiga, retumbaba a través del teléfono celular.
-No digas tan alto que te van a escuchar -Alessa le regañó, bajando el tono de su voz.
-No me importa, Aless. Solo cumples veintiséis años una sola vez en la vida -le dijo riendo.
-Tienes razón -afirmó.
-Entonces no tengo más nada que decirte, sólo que iré por ti. Tenemos fiesta en ese club del que todo el mundo habla en la ciudad esta noche.
Alessa no tuvo tiempo a nada, su amiga simplemente le colgó la llamada, dejándola un poco confundida y sacudiendo la cabeza. Siguió con lo estaba haciendo. Se desempeñaba en la parte de informática de la empresa petrolera de su padre, pero asignada al departamento de contabilidad. Desde ahí sabía muy bien cómo se movía el dinero. Desde hacía tres años trabajaba en esa posición con un perfil bajo. Aún continuaba su lucha por los derechos a la herencia de sus padres. Que prácticamente había comenzado desde que había salido de la adolescencia.
Estaba consciente de que Gissel por ser su esposa, le correspondía un poco más del dinero. Pero estaba muy segura que ella no había tenido la totalidad, como le había hecho creer durante tantos tiempo. Cuando cumplió dieciocho años, tuvo que acudir al abogado de su padre para que le ayudara a pagar sus estudios. Ya que su madrastra se negaba a hacerlo. La malvada era muy astuta; una vez le dijo que la empresa no era para ella. Que le aconsejaba que se dedicara a otra cosa, como por ejemplo a ser una mujer de hogar. Como si eso era lo que ella deseaba en su vida.
Alessa no le hizo caso, porque deseaba ir a la universidad. Inició los trámites legales pertinentes, y cuando estaba a la mitad de sus estudios ganó su primera demanda legal en contra de Gissel. Para poder manejar su fideicomiso a los veintiún años. Regresó a casa con un título en Administración de Empresas, y hacía solo un año que había terminado su maestría en Economía y Finanzas. Disfrutó de ver su rostro cuando celebró en grande su triunfo sobre ella. Dos meses después anunció a través de una rueda de prensa que después de muchas dificultades, y amenazas había ganado otra demanda, para poder trabajar en la empresa que era su patrimonio familiar. Su madrastra decidió ceder un poco, y llegaron a un acuerdo.
Luego de eso tuvo que hacer muchos cursos personalizados, para poder adaptar su conocimiento universitario con la informática. Ya que Gissel se negaba a darle el puesto de trabajo que le correspondía en la alta gerencia. En ese instante se encontraba en su pequeña y modesta oficina cuando la puerta se abrió pronto.
-Veo que estás de muy buen humor -dijo la recién llegada.
-¿Qué se te ofrece, Mariana? -Alessa no se molestó en alzar la vista del monitor de su computador, pues sabía de quién se trataba.
-Solo vine a decirte que mamá no quiere que aparezcas en la reunión de la junta directiva mañana -además de advertencia en el tono de su voz había burla.
-¿Cuál es la razón? -preguntó ella dejando de teclear, y conteniendo la respiración para no explotar en ese momento.
-Viene una persona muy influyente del ramo petrolero -respondió la arpía mirándose el color rojo de sus uñas
-Te recuerdo que soy accionista de esta empresa -expresó Alessa con la voz firme, recordándole su derecho de estar al tanto de todo lo que ocurría en la empresa.
Mariana se acercó con rabia, y colocó las manos sobre su escritorio e inclinó la cabeza hacia ella. La miró fijamente a los ojos.
-¡No! Tu no eres nadie -exclamó con asco, después chasqueó los dientes-. Eres solo basura, un incordio del cual aún no podemos deshacernos.
Alessa al escuchar tal cosa. se levantó de la silla inmediatamente. Inclinó también la cabeza, se acercó un poco más a su hermanastra hasta quedar nariz con nariz.
-¡Soy Alessa Sinclair! -expresó con tono firme-. Creo que te olvidas de ese gran detalle. La única hija de Jonathan Sinclair. Algo que ni tu hermana, ni tu madre y ni tú llegarán a ser algún día, por más que traten de encajar en la familia -las últimas palabras salieron de la boca de la joven en un tono despectivo.
-Eres una idiota, Aless. Te juro que algún día acabaré contigo -su hermanastra dio un paso hacía y caminó hacía la salida.
-Te hago una promesa también, Mariana -ella hizo que se detuviera-. Todo lo que me han hecho ustedes tres, lo van a pagar muy caro.
El cuerpo de Mariana temblaba de rabia.
-No queremos verte en esa reunión -fue lo único que le respondió.
Alessa sonrió con suficiencia.
-Te equivocas, es la empresa de mi familia y tengo el veintiocho por ciento de las acciones. Así que estaré en esa reunión, quieran ustedes o no.
-Mi madre tiene la mayoría de las acciones, por tanto es de mi familia. -Mariana replicó apretando los dientes.
-Claro que es la accionista mayoritaria, pero no por derecho -aseguró Alessa de forma sarcástica-. Sino por todas las artimañas que ella ha usado a lo largo de estos años. Para quedarse con mi patrimonio familiar. No dudo que ella se sienta que es la dueña de todo.
Mariana recobró un poco la compostura, estiró la mano y giró el pomo de la puerta. Se detuvo un momento para hablarle por encima del hombro.
-Mamá no quiere que te aparezcas en esa reunión -antes de que Alessa dijera algo ella agregó:- Más te vale hacer caso, puede que te arrepientas después.
-¡Lárgate de una vez de mi oficina! -exclamó Alessa furiosa.
-Tranquila hermanita -la burla era notoria en su voz-. Lo menos que quiero es hacerte enfadar.
-¡Maldita víbora, fuera de aquí! -gritó Alessa.
Mariana solo tuvo tiempo de salir, y cerrar la puerta tras ella. Pues, Alessa le había lanzado el portalápices, que quedó estrellado en la gruesa madera. Respiró profundamente para calmarse, y lograra que las lágrimas que tenía oprimidas en el pecho no salieran. Caminó y agarró de la pequeña repisa una botella de agua y se tomó la mitad de un sorbo.
Aún la rabia invadía su cuerpo. Por poco había perdido la paciencia con Mariana. Lo cierto era que quería cruzar su cara con dos buenas bofetadas. Era una estúpida, cómo se atrevía a decir que era la empresa de su familia. Eso no era cierto, porque todo el consorcio le pertenecía a ella de manera directa desde que era una niña. Ya que había sido la herencia de su madre. Su padre, solo se encargó de hacer el trabajo arduo de hacerla prosperar. Gissel pretendía quedarse con manipulaciones y engaños todo lo que le habían dejado sus padres, sin importar a quien se llevaba por delante en el proceso.
-¡Por supuesto que iré a esa reunión! -exclamó en voz alta.
Un amigo muy cercano; un experto en informática. Le había enseñado cómo acceder a cualquier tipo de ordenador. Así que iba a usar ese conocimiento, para saber de qué se trataba dicha reunión. Con tanto misterio lo que percibía era que su madrastra estaba un poco nerviosa al respecto. Estaba molesta, al tener que utilizar algunos métodos no muy legales, para ponerse al tanto de lo que sucedía en su propia empresa. Mientras sus dedos de manera hábil tecleaba en el computador. Su mente repetía:
«¡Papi, ayúdame! Dónde quieras que te encuentres».
Luego de hacer varios intentos, por casi media hora. Lo había logrado, y al entrar al sistema un jadeó brotó de su pecho. Cuando se dio cuenta de lo que ocurría. La empresa estaba casi en la quiebra. ¿Cómo pudo haber pasado? Se preguntaba una y otra vez. Sabía que Gissel era una interesada, arribista incluso despiadada, pero todos esos años había luchado por mantener la empresa a flote. Algo no cuadraba; además de los números. Sentía que había algo muy turbio.
Continuó buscando más información al respecto. Al parecer la única opción era una asociación con una empresa del medio oriente con nada más, y nada más y nada menos que con un treinta y cinco por ciento de las acciones. Era mucho, la piel de la joven se erizó. Eso significaba que la vieja bruja de su madrastra iba a quedarse solo con el diecisiete por ciento de las acciones, y eso era perder el control de la empresa.
Fue cuando entonces comprendió, que esa era la razón principal por la cual no quería que asistiera, porque ella no estaría de acuerdo con esa venta de acciones. Ya que eso significaba que ya no sería de la familia. Se reclinó en su asiento, la cosa no pintaba para nada favorable. Estaba claro que debía hacer algo, y por eso sus instintos le indicaban que necesitaba presentarse en esa reunión. Así las tres brujas no quisieran.
Su jornada laboral fue muy ajetreada. Entre su trabajo pendiente, y todo lo que había planeado para presentarlo al día siguiente. Era cierto lo que dice el refrán: "El tiempo pasa muy deprisa", y ese día lo había comprobado.