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Bajo el disfraz: el aullido del lobo

Bajo el disfraz: el aullido del lobo

Autor: : Marisol FR
Género: Romance
Mario y Rosa son la pareja icónica de la aclamada serie de TV titulada "El aullido del lobo" donde, en cada capítulo, manifiestan su amor para cautivar a la audiencia. Pero en realidad ellos dos se detestan. Así es que no pueden ni mirarse a la cara y siempre terminan discutiendo luego de un "¡Corten!". Y, para colmo, deben fingir que son pareja de verdad porque los fans no paran de lanzar rumores sobre su supuesta relación y el director usa eso a su favor para promocionar su serie. ¿Podrá Mario y Rosa fingir estar perdidamente enamorados para contentar a los fans? ¿Y qué sucederá tras este falso noviazgo que traspasará las pantallas? ATENCIÓN: Esta historia emplea el voseo en los diálogos, así como modismos coloquiales de la región en donde se desarrolla la trama. La idea es reflejar la identidad nacional de los personajes así como sus costumbres y personalidades.

Capítulo 1 El show debe continuar

Luego de que la bruja escapara, el lobo dejó su piel a un costado y se transformó en aquel chico popular de la clase, a quien todos adoraban. La nerd del salón quedó impactada, ya que acababa de descubrir un secreto aterrados y estuvo a punto de perder la vida esa noche por el miedo.

-Así es. Este es mi verdadero yo -dijo el joven, con una expresión atormentada-. Entenderé si me considerás un monstruo.

-No sos un monstruo -dijo la chica-; si lo fueras, no me habrías salvado la vida.

El joven la miró con sorpresa. Luego, sus ojos emitieron un brillo de emoción. Y estuvo a punto de extender la mano hacia ella, cuando un grito los interrumpió:

-¡CORTEN!

Ambos actores se separaron tras haber grabado algunas escenas del próximo episodio de "El aullido del lobo". Y aunque apenas iniciaron con la serie, esta ganó tanta popularidad que aumentó la motivación tanto del estudio como del elenco y el director para superar las expectativas de la audiencia.

El joven actor de cabellos castaños dio un largo suspiro de cansancio y, mientras se abanicaba el rostro con una mano, dijo:

-¡Uf! ¡Ya era hora! ¡Ese disfraz me mata! ¿No pueden piko usar CGI para mis escenas de transformación, Jorge?

-¡No tenemos tanta plata, idiota! - intervino la actriz, cuyos cabellos rubios caían en delicadas ondas al contorno de su rostro -. ¡Demasiado popular se volvió la serie y se usó pocos recursos! Aish, no soporto a los niños mimados que todo lo quieren servido.

-¿A quién le decís niño mimado, estúpida? - bramó el actor, frunciendo el ceño-. ¡Ya te quiero ver a vos en esa cosa apestosa y pelada para pasar pelada!

-Bueno, ya basta –intervino el director.

Ambos jóvenes se callaron y se pusieron firmes delante de él. El director, un hombre de unos cuarenta años, de cabellos canosos y ojos grises, dio un bufido tras verlos pelear de nuevo y decidió darles su sermón:

-Chicos, deben aprender a llevarse bien. Recuerden que su química se refleja en pantalla. Mario, no muevas tanto los brazos o lucirás muy sobreactuado. Rosa, no te pases todo el tiempo con la boca abierta. ¡Ni que fueras Kristen Stewart! Recuerden mis indicaciones y actúen con naturalidad. Ahora son estudiantes de secundaria; piensen como un adolescente y trabajen en eso. ¿Estamos?

-Estamos, señor Jorge- dijo Rosa.

-"Señor Jorge" - le remedó Mario, haciendo una mueca. - ¿Acaso estás en el siglo XIX? ¡Ridícula!

-¡Suficiente! - volvió a intervenir Jorge -. Nos tomaremos una pausa de 5 minutos y volveremos a rodar la escena.

Mientras descansaban, otro par de actores los observaban a lo lejos. Una era una chica un par de años más joven que Rosa y que interpretaba a la amiga de la heroína. El otro era un chico pelirrojo que hacía el rol del ayudante de la bruja mala. En un momento, el joven comentó:

-No entiendo por qué el director nos mandó llamar, si hoy no rodamos ninguna escena.

-Dijo algo de que quería sacarnos foto grupal - respondió la chica - ¡Ay, Lucas! ¡Aterrizá de vez en cuando!

El chico pelirrojo frunció el ceño, pero no la contrarió. Y es que, en el fondo, no soportaba ver a Mario y Rosa actuando juntos, debido a que consideraba que el galán de la serie era un chico engreído y prepotente, quien tuvo el privilegio de iniciar desde muy joven gracias a sus contactos. Y lo peor era que sentía que él y Rosa sí se llevaban bien, a pesar de las peleas. Deseaba estar con ella en todo momento porque le gustaba, pero no se animaba a declararle su amor por temor a que lo rechazara como un trapo sucio.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la fuerte discusión que tuvieron los actores principales por un vaso de jugo. Su compañera del elenco soltó un par de risitas y comentó:

-Hacen una linda pareja.

-¡No digas eso, Matilda! -dijo Lucas, con los ojos abiertos del susto.

Mientras charlaban, se acercó a ellos la actriz que interpretaba a la villana a quien, durante el reciente rodaje, la derribaron "con facilidad". Era una hermosa mujer de pelo castaño y ojos verdes quien, al ver a Mario y a Rosa discutir de vuelta, dijo:

-Esos mocosos solo están arruinando el programa. ¡Si me hubiesen dado el rol de la heroína, todo habría sido perfecto!

-Estás equivocada, Casandra - le dijo Matilda, mostrándole la pantalla de su celular -. Estuve revisando mi Instagram y muchos fans adoran la química que tienen Mario y Rosa en pantalla.

-¡Bah! ¡Es temporal! - insistió Casandra, mientras daba un chasquido con su lengua.- Mario es lindo y Rosa es "carne fresca", pero al paso que vamos, a la gente le aburrirán nuestras tonterías y verán otras cosas. ¡Recuerden mis palabras! ¡Lo digo por experiencia!

Cuando Casandra se alejó de ellos, Matilda meneó la cabeza y dijo:

-Esa mujer... no puedo entender qué lo que tanto se queja, si la conocen hasta en la China.

-No le hagas nomás caso - dijo Lucas, mientras bostezaba.- Ojalá terminen pronto para sacarnos fotos. ¡Ya quiero irme a casa!

El director, quien estaba regresando al set del estudio, observó a los actores en su descanso y escuchó perfectamente las palabras de Casandra. Así es que dirigió su mirada hacia Mario y Rosa quienes, en esos momentos, dejaron de discutir pero se dieron la espalda, manteniendo sus caras largas.

Por inercia, se fijó en su celular y decidió entrar a las redes sociales. Ahí, vio comentarios de los fanáticos de la serie, que estaban muy emocionados por ver cómo la relación del chico lobo y la nerd de la clase se llevaría a cabo. Se rio de algunas teorías locas que tenían sobre los futuros episodios, pero le llamó la atención un post de un usuario desconocido, que decía:

EN VERDAD SUEÑO CON QUE GINA Y JACK SEAN NOVIOS. ¡NO! ¡LO ESTOY VISUALIZANDO! ES QUE MARIO Y ROSA SON TAL PARA CUAL, SE NOTA TANTO EL CARIÑO QUE SE TIENEN QUE EL ROMANCE SALDRÁ NATURAL. ¡LIKE SI QUIERES QUE EL 'JACKNA' SE HAGA CANON!

Observó la cantidad de reacciones y lanzó un grito de sorpresa al ver que había como 15K likes, 2.1M me encorazonan y más de 1.5M de compartidas.

"En verdad que la gente no tiene idea de la cruda verdad", pensó Jorge, mientras volvía a contemplar a la pareja protagónica. "Seguro se decepcionarán si los ven discutiendo tan acaloradamente como hace un rato. Debo hacer algo..."

Y, en eso, se le ocurrió una idea.

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Después de terminar con los rodajes y tomarse la foto grupal, el director llamó a Rosa y Mario para reunirse en un salón, junto con los productores de la serie. Ambos actores accedieron, pensando que les darían algunos instructivos para llevar al máximo sus propios potenciales.

Una vez que llegaron, se sentaron alrededor de una mesa rectangular y Jorge mostró una proyección, donde pudieron ver los comentarios de los fanáticos sobre la serie nacional, que los mantenía en vilo toda la semana.

-A la gente le gusta - dijo uno de los productores.- en verdad, en todos estos años, nunca vi que un programa nacional tuviese buena acogida. ¡Nos prefieren más que a las telenovelas turcas!

-Sí. Y es por eso que hay que mantener el interés por largo rato - dijo Jorge.- Además de la televisión, también quiero apuntar a las plataformas de streaming para que gente de otros países aprecie el talento paraguayo.

-Pero si vos sos cordobés - le dijo Mario, alzando una ceja.

-¿Y eso qué tiene que ver? - le dijo Rosa a Mario, con enojo -. ¿Te vas a hacer del exquisito ahora? ¡Tilingo!

Antes de que volvieran a discutir, otro productor habló y decidieron posponer la pelea.

-Entiendo tu punto. El elenco cuenta con algunos miembros... algo densos, que no respetan al otro. En ese caso, la serie podría verse afectada si no hacemos algo para eliminar las hostilidades.

-En efecto, mi estimado - dijo Jorge, chasqueando los dedos -, y, por eso, se me ocurrió que, para el siguiente episodio, podamos "formalizar" la relación de "Jack y Gina" en la vida real.

-¿Qué intentás decir con eso? - preguntó Mario.

El director tomó aliento y respondió, con una amplia sonrisa:

-Que ustedes dos no solo actúen como novios en la serie, sino que también sigan fingiéndolo en la vida real.

-¿Queeee?

Tanto Rosa como Mario se cayeron de sus sillas. Los productores murmuraron entre sí, mientras miraban de reojo a la pareja protagónica. El director continuó:

-Sí, me pasé varias horas revisando las redes sociales y todos están expectantes por los personajes principales. Y si resulta que los actores que los interpretan también comienzan a salir, será un éxito rotundo.

-¡No! ¡De ninguna manera! - dijo Mario, golpeando la mesa con ambas manos-. ¡No me pueden forzar a salir con una chica engreída y maleducada como Rosa!

-¡Yo tampoco quiero salir con un niño mimado que todo lo tiene servido! - dijo Rosa, cruzándose de brazos.

-Uf, sabía que se negarían- dijo el director, encogiéndose de hombros. - ¿Pero qué harían si les dijera que, en caso de conseguir engañar al público con su falsa relación, podrán ganarse un lugar para mi próxima película que se rodará en Hollywood?

-¿Hollywood?

Los ojos de ambos brillaron de la emoción. Si bien ambos se detestaban, tenían en común que querían llegar lejos y protagonizar películas taquilleras que les harían alcanzar la fama internacional. A Rosa siempre le fascinó ser igual de exitosa que Nicole Kidman, mientras que a Mario le fascinaba el talento deslumbrante de Leonardo DiCaprio.

El director lo sabía bien y, por eso, estaba dispuesto a todo para usar sus deseos y lograr que accedieran a ser novios falsos en la vida real.

-Sí. Asimismo - dijo Jorge -, estoy trabajando en un proyecto con un equipo de producción extranjero. Mi plan era viajar a Hollywood apenas terminara de dirigir esta serie, pero me faltan actores. Y pienso que ustedes dos harían un gran trabajo. ¡Solo piénsenlo! Una suite privada para cada uno, sesiones de autógrafos pagados, la oportunidad de reunirse con sus actores favoritos en persona... ¡Hasta podrían tener su propia marca de perfume! Y si siguen persistiendo, lograrían ganarse el Oscar.

-¿¡¿El Óscar?!?

Tanto Mario como Rosa comenzaron a hiperventilar. Eso era algo que ya les parecía inalcanzable, pero con Jorge todo era posible. Cuando se calmaron, se miraron fijamente, en silencio. Tras una breve pausa, Rosa dijo:

-Sin caricias ni toqueteos.

-Tampoco comentarios innecesarios.

-¡Hecho!

Se estrecharon la mano delante de los productores. El director respiró aliviado al lograr convencerlos de que accedieran a su extraña petición. El resto solo atinaron a discutir asuntos propios de la producción y cómo acomodarían la agenda para que el plan de cautivar a la audiencia fuera realmente un éxito.

Capítulo 2 Una bochornosa primera cita

Un par de días después, el fandom estalló de júbilo al ver que, en el IG de Rosa, publicaron una foto de ella junto a Mario, diciendo: "El amor llega donde menos se lo espera. Te amo, mi lobito hermoso".

El director sonrió al ver que la gente se tragó entera la farsa de la relación. Y apenas habían publicado la foto, los medios de prensa y revistas rosas comenzaron a subir sus artículos y notas analizando el romance de los actores principales de "El aullido del lobo", añadiendo frases que jamás dijeron sobre cómo empezaron a salir sin que nadie lo supiera, floreciendo así el amor en cada uno de sus rodajes.

Miró de reojo hacia los miembros del elenco. Esta vez, solo se encontraban Mario y Rosa discutiendo, como siempre. Aunque accedieron a fingir su noviazgo para darle el gusto a los fans, no dudaban en mostrar sus verdaderas facetas por "detrás de cámara". Y eso lo molestaba.

"Bueno, no puedo evitar estas cosas", pensó Jorge, con fastidio. "Solo tengo miedo de que estos chicos lo jodan y estalle la burbuja".

Se acercó a ellos para interrumpir la pelea y, justo ahí, apareció Casandra diciéndole:

-¡Esto es el colmo! ¿Por qué tengo que decir estos diálogos de porquería?

-No son una porquería - dijo Jorge, haciendo puchero -. El guionista se esmeró en darte las frases más sustanciosas, propias de una celebridad como vos, señora.

-¡Ay, por favor! -dijo Casandra, poniendo los ojos en blanco -. ¿Qué puede ser inspirador decir cosas como "anhelo la juventud de esta chica" y "Necesito su cuerpo cueste lo que cueste"? ¡Ni siquiera nos llevamos tantos años para desear esas cosas! ¡Caramba!

Mientras Jorge intentaba calmar a Casandra, Mario y Rosa interrumpieron su discusión para mirarlos de lejos. En un momento, Rosa sonrió y comentó:

-Casandra es tan talentosa y hermosa. Ojalá sea como ella.

-Lo dudo -dijo Mario, mientras hacía un extraño sonido con su boca -. Con lo tabla que sos, estás lejos siquiera de ser una top model.

-¡Mirá que sos desagradable, che Dios! ¡Ugh! ¡Jamás saldría con un chico tan superficial y grosero como vos!

-¿Qué? ¿Me vas a dar lecciones de modales ahora? ¡Ridícula!

Rosa estuvo a punto de abofetearlo cuando se les acercó el director, quien, fingiendo demencia, les dijo:

-Ah, hoy fue un día muy largo. ¿No es así, chicos? ¿Qué les parece si se van por ahí a pasear? Digo, ahora que son novios, seguro que querrán tener su cita.

-Sabés que todo esto es falso. ¿No? -dijo Rosa, frunciendo el ceño.

-Ah, querida -intervino Casandra-, la esencia de un actor es saber adaptarse a cualquier situación. ¡Somos los maestros del engaño! Solo pensá en que estás en una comedia romántica y asunto arreglado.

Rosa se sonrojó ligeramente al notar que Casandra le dirigía la palabra. Y es que, desde que obtuvo el papel, ella la ignoraba y hasta la miraba de forma despectiva. Escuchó que peleó mucho por ser la heroína, pero el director le sugirió ser el rol de la villana por ser mayor y porque, al ser una cara conocida, sus fans verían la serie sí o sí, a pesar de ser la mala de la historia.

Aun cuando Rosa era una cara nueva, igual logró ganarse de fans y, poco a poco, su personaje fue ganando popularidad. Tal era así que los productores decidieron añadirle más escenas en pantalla para aumentar así su fama.

Mario, al notar que Rosa se quedó muda, apoyó una mano sobre su hombro y le dijo a Jorge:

-En ese caso, nos retiramos. Cerca de aquí abrieron un café y pienso que es un lugar interesante. ¿Venís, cariño?

-¡Ah, sí! Voy contigo, "mi amor" -respondió Rosa, con una extraña mueca en su rostro.

-¡Diviértanse! -les despidió Casandra, agitando su mano y mostrando una falsa sonrisa de simpatía.

Tal como lo dijo Mario, a la vuelta de la esquina había un nuevo local, donde algunos peatones o incluso personal del estudio solía ir ahí para merendar. El establecimiento era pequeño, de paredes blancas y muebles de madera barnizada. Mario y Rosa se sentaron alrededor de una mesa cuadrada, mirándose fijamente para lanzar rayos invisibles salidos de sus ojos.

Una mesera se les acercó, con un bloc de notas, y dijo:

-Bienvenidos a Ña Petrona's Coffe. ¿En qué les puedo ayu...?

La muchacha se interrumpió al reconocer a los dos actores y se quedó con la boca abierta. Mario, al notarlo, le sonrió y le dijo con el mismo tono de voz seductor con la que le hablaba a la heroína en los episodios de la serie:

-Nos complacería una simple taza de café para cada uno, señorita. ¡Ah! ¡Disculpa mis modales! - miró a Rosa y le preguntó -. ¿Qué deseas, mi amor?

-¡Ah! ¡Le dijo "mi amor"! - chilló la mesera, mientras daba saltitos por la emoción.

La encargada del local, quien era una mujer madura, se acercó a la mesera y la regañó:

-¡Sofi! ¡No incomodes a los clientes!

-Ah, descuide, señora - dijo Mario, tomando la bitácora de la mesera y firmándole su autógrafo - no nos incomoda para nada. Es una chica encantadora.

-Bueno... Si es así... -la mujer parecía sentirse incómoda por la situación, pero se compuso enseguida y mantuvo su faceta de patrona. -En ese caso, le prepararemos su café. La casa invita. Ven, Sofi.

-¡Sí, patrona! -dijo la mesera, quien tomó la bitácora con la firma de Mario y se la guardó en el bolsillo de su uniforme, como un tesoro delicado.

Rosa, en el fondo, admiró la forma en que Mario actuó de forma profesional ante una fanática. Y hasta se habían conseguido café gratis sin esfuerzo. Se preguntó cómo sería en su lugar, si podría actuar con calma o perdería la paciencia ante un fanático denso.

-¡Relájate, querida! -le dijo Mario, interrumpiendo sus pensamientos -. Ahora somos novios. Actúa como si estuvieras perdidamente enamorada.

-Es difícil hacerlo viendo tu cara de muñeco de porcelana barato -dijo Rosa, en voz baja.

-Pues este "muñeco de porcelana barato" acaba de figurar entre los chicos más lindos del Paraguay. ¿Lo ves? -Mario le mostró la pantalla de su celular a Rosa, donde se veía un rating de dudosa fuente con la lista de los hombres más atractivos de todo el país.

-Uy, sí, suena creíble -comentó Rosa, con sarcasmo.

A pesar de su comentario, Mario se sentía igual de incómodo que Rosa. A cada minuto que pasaba le desagradaba más y más. Y no podía entender qué fue lo que le vio el director para elegirla como la estrella principal de la serie, siendo que podía decantarse perfectamente por Casandra, quien ya tenía más experiencia.

"Es bonita, lo admito. Pero de nada sirve ser bella si tiene la cabeza vacía", pensó Mario. "Esta mujer siempre se la pasa criticándome y llamándome niño mimado solo porque fui recomendado. Pero no tiene ni idea de lo que tuve que pasar para dedicarme a la actuación. Sí, pasé por muchas dificultades y más de una vez quise tirar la toalla. Pero sería inútil explicárselo. Ella se cree la única que sufre. ¡No la aguanto!"

La mesera se acercó con su café y lo depositó sobre la mesa. Luego, contempló a los dos por unos instantes, dio un suspiro y se marchó. Mientras bebían, Rosa comentó de forma irónica.

-Parece que le gustas.

-¿Estás celosa? -le preguntó Mario.

-¿Celosa, yo? ¡No me hagas reír!

Mario meneó la cabeza mientras lanzaba una risa suave. Rosa, por el contrario, lo miró de reojo y pensó:

"Sí, Mario tiene un lindo rostro. Y sé que, desde su adolescencia, fue considerado un galán. Pero nadie sabe cómo es él en realidad: un chico engreído, que se cree el adonis paraguayo y las tiene a todas babeando. ¡Jah! ¡No soy como esas estúpidas que solo piensan con la vagina! Soy una actriz en formación y haré lo que sea para lograr la fama y el reconocimiento a nivel internacional. ¡No necesito valerme de mi físico para lograrlo! ¡Todo será a puro talento!"

Aunque la encargada del local les ofreció café gratis, de igual forma decidieron dejar propina a la mesera y marcharse de ahí. Su plan era caminar hasta la parada de ómnibus, que quedaba a tres cuadras del estudio, sobre la avenida San Martín. Por suerte, no había tantos locales comerciales en esa zona porque era un barrio residencial, por lo que difícilmente se toparían con algún fan que querría sacarles fotos.

O eso pensaban, pero se habían equivocado.

Lamentablemente, un par de chicas que regresaban del colegio, los vieron caminar por la calle y enseguida comenzaron a cuchichear entre sí, mientras los señalaban. Rosa se sintió incómoda, como si la estuviesen desnudando ahí mismo. Mario, por su parte, solo dio un ligero suspiro y, tomándole del mentón a Rosa, le dijo:

-Todo sea por un buen show.

Así, le plantó un beso en la boca. Frente a esas chicas que, al instante, lanzaron gritos de emoción.

Rosa dio un grito ahogado, debido a que no se había preparado para recibir el beso. También se sintió traicionada, porque acordaron que no tendrían esa clase de contactos.

De pronto, un arrebato de furia le invadió la mente, como una descarga eléctrica que recorrió su cuerpo hasta llegar a su mano. Y sin dudarlo, levantó el brazo y le dio a Mario un fuerte golpe en su cara.

Capítulo 3 Una falsa reconciliación

-¡Más de 130M compartidas en segundos! ¡Y salió en este asqueroso diario amarillista! ¡Qué desgracia!

Jorge le pasó a Rosa el periódico de titular ROJO, donde figuraba, en primera plana, la foto que una de las chicas compartió en sus redes sociales para mostrarles cómo la actriz principal golpeaba a su novio. En la nota escribieron un montón de falacias, como por ejemplo que Mario coqueteó con la mesera del café donde tuvieron su cita y le guiñó un ojo a las fanáticas que lo vieron desde lejos, causando así los celos de Rosa.

La actriz sintió que sus mejillas enrojecían de la ira y, colocando el diario sobre el escritorio del director con fuerza, le dijo:

-Lo que hizo Mario es acoso. ¡Me tocó sin mi consentimiento! Ya no estamos en la época de nuestras abuelas, donde los hombres podían hacer lo que querían con las mujeres. ¡Si no me respetan, hay garrote! ¡Sea quien sea!

-¡No! Por favor, no me andes con tu discurso feminista -dijo Jorge, mientras se llevaba una mano a la frente-. Es decir... entiendo perfectamente lo que me decís, pero hay otras formas...

-¡¿¡Me vas a decir que me deje tocar!?!

-¡¡¡No!!! ¡Pará, nena! Por favor, cálmate. ¿Sí?

Rosa respiró hondo un par de veces y, cuando al fin se calmó, Jorge le pasó un vaso con agua mientras le decía:

-Antes de que vinieras, hablé con Mario y le reproché su comportamiento. Te juro que siente muchísimo lo sucedido y, aunque te deteste, él nunca te lastimaría. Por favor, perdónalo.

-Ojalá fuera él quien me lo dijera de frente y no te use de intermediario-dijo Rosa, luego de tomar el agua.

-Bueno, ya sabes. Los chicos son tontos, no hay remedio -dijo Jorge, encogiéndose de hombros-. Bien, veo que, pese a todo, estás dispuesta a seguir con esto. ¿Verdad?

Rosa asintió con la cabeza. Si bien no podía ver a Mario ni en figurillas, la sola idea de seguir su carrera profesional en Hollywood la incentivaba a seguir fingiendo su relación. Se sentía atrapada en una isla rodeada de tierra y siempre pensó que había nacido para algo más, por lo que quedarse en el país no era una opción. Ahí solo le tocaría ser una oficinista o, de última, vender perfumes por catálogo para poder sobrevivir.

-En ese caso, les daré cinco minutos para que puedan conversar y hacer las paces antes de rodar el nuevo episodio -dijo Jorge, juntando las manos en señal de ruego-. Por favor, Rosa. Hazlo por el proyecto y por tus fans. Vamos por buen camino, no lo arruinemos ahora que estamos repuntando.

Rosa salió de la oficina del director, con un sabor amargo en la boca. Desde su percepción, hizo bien en darle una bofetada a Mario por no respetar su espacio. Pero, también, podía entender que lo hizo para impresionar a las fans que los miraron de lejos y, así, confirmar el rumor de que sí estaban saliendo.

Y mientras pensaba en todo eso, encontró al susodicho sentado en un banquito y leyendo los diálogos que le tocaría decir en el nuevo episodio. Su semblante serio y concentrado hizo que su corazón se acelerara, debido a que era de las pocas veces en que lo percibía con un aura diferente.

Y es que Mario ya había incursionado en el mundo de la actuación desde muy joven, por lo que estaba acostumbrado a llamar la atención adonde fuera. Y cuando le tocaba interpretar a un personaje, podía pasarse horas leyendo el guion para entender su rol, adentrarse en el mundo ficticio y dar así una interpretación fiel y creíble, capaz de cautivar a la audiencia.

Se acercó lentamente y le dijo:

-Mario, quiero hablar contigo.

Mario levantó la vista y, por un instante, se sintió incómodo. Luego, cerró el guion, se levantó y le dijo:

-Yo... Rosa... lo siento. De veras. Creí que si te besaba, podíamos...

-Lo entiendo -lo interrumpió Rosa -. Yo... también lo siento. Actué por impulso y te agredí, decepcionando a esas chicas. Este... todavía me seguís pareciendo pesado, pero no por eso voy a arruinar tu carrera.

-Lo mismo digo - dijo Mario, mientras esquivaba la mirada y se rascaba la nuca con una mano-. Yo... tampoco te soporto. Pero no por eso debo faltarte el respeto. Por eso estuve pensando... si te parece... ¿Hacemos una tregua?

-¿Tregua?

Mario asintió con la cabeza. Luego, le mostró su cuenta de Instagram donde las fans le preguntaban sobre su estado, y le explicó:

-Tomémonos fotos "cariñosas" para subir a nuestros muros, pero no tengamos citas ni encuentros personales. Nuestra relación será enteramente profesional; en el set nos apoyaremos y trataremos de bajar varios cambios, pero hasta ahí. No significa que ahora seremos amigos ni mucho menos novios. Cada uno irá por su lado cuando sea la salida. ¿Estamos?

-Estamos -dijo Rosa, sonriendo-; evitemos cualquier contacto fuera del set. Las redes sociales ya serán más que suficientes para engañar a la audiencia.

-Me alegro de que seas flexible.

Un par de minutos después llegó el director y cada uno se puso en su sitio. Esta vez, debían interpretar la primera cita del chico lobo con la nerd del salón, por lo que debía ser espectacularmente romántica y conmovedora. Pero, antes, Casandra haría su aparición en su guarida y le hablaría a su subordinado para que fuera a la misma escuela de los protagonistas y les tendiera una trampa.

Casandra dio un espectáculo sin igual. Casi no hubo cortes ni correcciones por parte del director, por lo que la escena fue grabada sin interrupciones hacia su final.

-¡Fantástica! ¡Diosa! - le alabó el director a la estrella.

-¿Te aseguraste de que los camarógrafos tomaran mis mejores ángulos? -le preguntó Casando, mostrando una sonrisa de orgullo.

-¡Por supuesto que sí, querida! ¡Sos una celebridad! ¡Y muy fotogénica! ¡Siempre salís bien!

Después de eso, hicieron la escena de la primera cita. Rosa llevaba un sencillo vestido de flores sin mangas, mientras que Mario lucía una camisa a cuadros color rojo y vaqueros negros. Cuando comenzó la acción, ambos se miraron brevemente, olvidando sus diálogos. Por el nerviosismo, Rosa lo tomó del cuello de la camisa y, abrochándolo, le dijo:

-Te vas a resfriar, cariño.

-Mi amor por ti es tan ardiente que el clima no me afecta -improvisó Mario.

Jorge abrió la boca de la sorpresa, preguntándose qué les pasaba para cometer semejante metida de pata. Pero, un lado suyo le instaba a mantener esa escena porque salió tan natural que podría perfectamente cautivar a la audiencia.

Por suerte, la pareja logró retornar al hilo y pudieron decir los siguientes diálogos, sin equivocarse. Entraron al restaurante, se sentaron, pidieron su orden y conversaron de cosas triviales.

Ahí, el personaje de Jack tenía que revelar sobre las tribus conformadas por los cambiaformas, unos seres sobrenaturales que simbolizaban la conexión entre lo humano y la vida salvaje de la naturaleza y cuya función era proteger al mundo de las brujas. La heroína le preguntaría cuántas tribus había y en qué animales se transformarían, a lo que él sonreiría de forma coqueta para responderle, con una voz seductora:

-Lo mejor será dejarlo en el misterio.

Cuando terminaron de rodar las escenas, se tomaron un descanso de diez minutos. Mario y Rosa decidieron mantenerse dentro de los personajes de Jack y Gina para sacarse algunas fotos entre los escaparates del set y anunciar al mundo entero que se reconciliaron.

Primero, subieron una en que ella le besaba en la mejilla donde le había golpeado el otro día. Luego, publicaron otra más, en donde él la besaba en la frente y ella sonreía con ternura.

Tras eso, recibieron comentarios al estilo:

-¡Ay, qué lindos se ven juntos!

-¡Qué bueno que se reconciliaron!

-¡Ojalá fuera Rosa! ¡Le tengo santa envidia!

-¡Jackna forever!

Sin embargo, no todos se alegraron por la reconciliación. Lucas, quien también vio las fotos desde su celular, se lo mostró a Matilda y le dijo:

-¡Mira! ¡Son tan patéticos! Ese Mario no se la merece. ¡Es un pelotudo!

-¿No será que te gusta Rosa? -le preguntó Matilda, alzando una ceja.

-¡No! ¡Para nada! - dijo Lucas, mientras su cara se ponía completamente coloreada.

Matilda sonrió. Lucas era demasiado transparente para ella y, por eso, le divertía molestarlo. Sin embargo, ella sí quería que Mario y Rosa fuesen novios porque, por más que peleaban, tenían muchas cosas en común. Ambos eran unos entusiastas de la actuación, aspiraban siempre a más y estaban dispuestos a dejarse la piel por el amor al arte. Nunca había visto a chicos tan apasionados por una vocación. Y pensaba que, si se dieran la oportunidad de conocerse mejor, podrían llegar a ser los mejores amantes del mundo.

Lastimosamente, sus virtudes también eran sus más grandes defectos. Como estaban tan ensimismados en sí mismos, eran unos orgullosos que nunca admitirían sus errores abiertamente. Se necesitó la intervención del director para que se disculparan por su frustrada primera cita y, así, llegar a un acuerdo mutuo que pondría a salvo el proyecto. Pero Matilda temía que, a futuro, ignoraran al mismísimo director y se volvieran cada vez más hostiles y distantes, afectando así la química que presentaban en pantalla.

Mientras pensaba en los posibles escenarios que podrían surgir a consecuencia de la falsa relación, Lucas dio un largo suspiro y dijo:

-Sí, lo admito. Me gusta Rosa. Pero no se lo digas a nadie. ¿Estamos?

-Mis labios están sellados -dijo Matilda, mientras movía sus dedos a lo largo de su boca como si se tratara de un cierre.

-Más te vale. Por cierto, ¿hoy te toca actuar también?

-Sí, al final del episodio -respondió Matilda, mientras se sacaba el saco que llevaba puesto y mostrando su pijama -. Como será "de noche", estaría hablando con Gina por celular para chismentar sobre su primera cita.

Lucas se fijó en que Matilda en verdad se trajo su pijama al set y quedó en shock al ver que se trataba de un conjunto de short y remera rosada, con el logo de un unicornio bebé abrazando un osito de peluche mientras dormía sobre una nube.

-¿No podías traerte algo menos "infantil"? - le señaló Lucas.

-¿Estás loco? -dijo Matilda, volviendo a colocarse su chaleco -. ¡Se supone que somos estudiantes de secundaria! Bueno, ya todos tenemos más de veinte, pero... ¡Sabés cuál es mi punto! ¿O pensás que una adolescente llevaría un camisón de seda y satén como en las películas de romance rosa?

Lucas se rio. Y es que él había visto, en otras escenas, que Rosa vestía un camisón de seda para ir a dormir en episodios surgidos dentro de la habitación de Gina. Aunque el camisón era lo suficientemente largo para no vérsele las nalgas, sí era lo bastante sugerente para lograr atraer a algún fan de hormonas alteradas que tendría fantasías poco decorosas con ella.

Así es que supuso que las intenciones del director eran resaltar, en todos los aspectos, a la heroína de la serie. Y siendo Matilda un personaje secundario, debía destacar lo menos posible para no robarle el protagonismo a la actriz principal.

Y eso implicaba, en primera instancia, el uso del vestuario para cada personaje que conformaba parte de la serie.

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