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Bebé secreto del ALFA

Bebé secreto del ALFA

Autor: : Elisa Castro
Género: Romance
Lauren siempre fue marcada como una ''Beta'' eficiente e invisible hasta que una ola de calor reveló la verdad que su cuerpo había estado ocultando: Ella ES una omega. el problema? una única noche de desenfreno prohibido con su jefe, Ezra Vance, el Alfa conocido por su terrible odio hacia los omegas, dio como resultado positivo en su test de embarazo. Lauren escapa de su cruel destino en las manos de la familia Vance, decidida a proteger a su bebé. Pero lo que ella no sabe es que Ezra jamás dejaría de buscarla, encontrándola de la peor forma posible.

Capítulo 1 Doble positivo.

No quise aceptar lo que escuché en ese momento.

Una parte de mí aún no comprendía lo que había pasado, desde que manifesté mi segundo género en la primera he estado viviendo como una Beta sin ningún tipo de cambios.

¿Entonces qué diablos es lo que este tipo está diciendo de repente?

- Eres una omega, sin ninguna duda. - Repitió el doctor al ver mi estado de trance. - La razón por la que fuiste diagnosticada erróneamente es porque tus feromonas son demasiado inestables, su nivel de actividad era demasiado escaso, como si estuvieran dormidas pero hubo algo que las sacudió...

Mis ojos escanean el montón de papeles sobre el escritorio con incredulidad, incluso mis dedos tiemblan al sujetar una hoja de papel.

- ¿Cómo...? ¿Siquiera es posible que algo como esto ocurra? Nunca he conocido de un caso donde una persona cambie su segundo género como si estuviera mudando de piel.

El doctor vuelve a revisar los documentos.

- Es un caso médico bastante raro e inusual, pero ten por seguro que no es imposible. - Dice él. - Un alfa dominante pudo ser la causa directa, por lo general ellos suelen tener problemas para controlar sus feromonas explosivas y necesitan un omega dominante para eso, los cuales son bastante difíciles de encontrar dada su baja natalidad, pero tú, querida, eres una de ellos.

«No, no puede ser ¡Yo no puedo haberme convertido en una omega de la noche a la mañana!»

- Debe haber algún error. - insisto, mi voz temblaba ligeramente mientras miraba el rostro impasible del doctor. -Mi familia... Estoy segura que no hay omegas.. ¿Cómo podría ser esto posible?

El doctor se ajustó las gafas.

- La genética puede ser algo curioso, señorita. Estos rasgos pueden permanecer latentes durante generaciones, solo para resurgir inesperadamente. Si bien su historial familiar inmediato puede mostrar un linaje de Betas, es completamente posible que un ancestro lejano portara el gen Omega dominante. Solo se necesita uno.

Me miro las manos por inercia, no he notado ningún cambio signifiativo en todos estos años que me relacione con ser una omega dominante, me siento igual que siempre y aun así las palabras del doctor siguen dando vueltas en mi cabeza.

- Es bien sabido que los omegas dominantes tienen una mayor probabilidad de tolerar las feromonas descontroladas de los alfas dominantes debido a su propia presencia fuerte, no hay errores en esto, señorita.

Yo solo asentí, no quería creer en las tonterías que estaba estaba escuchando, en ese momento me sentí en completo trance, como si mi cerebro estuviera haciendo una protesta en contra de lo ocurrido.

- De cualquier modo todavía es muy débil, podría volver a ''dormirse'' fácilmente, por lo que aconsejo que pase más tiempo con su esposo si quiere estabilizar por completo su ciclo, además también será beneficioso para el bebé recibir las feromonas de su padre, no es por ser supersticioso pero dicen que ayuda a que se desarrollen como alfas.

Porque sí, no solo mi segundo género había cambiado, también estaba embarazada.

«Las sorpresas nunca vienen solas... ¿Verdad?»

No puedo evitar reír nerviosamente con el corazón acelerado mientras el doctor revisa los ultrasonidos del bebé que vivía dentro de mi vientre sin haber sido notado por nadie hasta ese día.

- ¿Y qué debo hacer para eso?

- Por lo general, tener sexo.

Me atraganto con su propia saliva, el doctor me miró por encima de los anteojos y siguió:

- Pero debería bastar estar cerca, el bebé recibirá naturalmente las feromonas de su padre.

Omega y Embarazada, ¿Cómo había podido terminar de ese modo?

Claro, todo era culpa de él. De ese hombre arrogante y orgulloso.

- ¿Qué te dijo el doctor?

Quizá ya lo había notado, pero salí pálida como hoja de papel del consultorio, aferrándome a un montón de papeles que no deberían ser vistos por nadie más que por mí. Ni siquiera me di cuenta de que mi Jefe Ezra había venido a recogerme, escuchar su voz me hizo siobresaltar y terminar escondiéndome los resultados tras la espalda.

Porque el padre del bebé que estaba esperando era nada más ni nada menos que mi propio jefe: Ezra Leif Vance.

«A Partir de hoy puedes considerarte muerta, Lauren...»

- Dijo que todo está bien. - Respondí intentando parecer tranquila mientras ambos caminamos hacia la salida.

Por supuesto, he trabajado junto a Ezra más de la mitad de mi vida, es tiempo más que suficiente para que él sepa cuándo estoy diciéndole la verdad y... Cuando decido ocultársela.

- ¿Haberse desmayado en medio de una junta corporativa ahora significia nada? - Cuestionó. - Voy a tener que ir a charlar con ese doctor.

- ¡No, espera! Estoy realmente bien, no tienes que hacer un escándalo. - Suspiro intentando disimular mis manos temblorosas - Dijo que era por exceso de trabajo, me aconsejó descansar.

Finalmente Ezra frelajó los hombros, creyendo lo que le estaba diciendo.

- Te dije que eres una adicta al trabajo. - Me responde, yo me muerdo el labio, me da mal sabor de boca tener que mentirle de esa manera.

Pero ni siquiera yo misma he aceptado la noticia de que estoy embarazada de su hijo.

¿Cómo podría esperar que él sí lo acepte?

«Y luego está ''ESE'' problema aún sin resolver...» Hago lo posible por caminar derecha, sin mirar a Ezra para no ponerme demasiado nerviosa.

- Ezra, la noche de la inauguración del Resort en la costa.. - Juego nerviosamente con la cinta del cinturón de seguridad.

- Abróchalo bien, no es un juguete.

Cuando Ezra se inclina hacia mí mis pensamientos revolotean hacia todas direcciones, su cabello me hace cosquillas en la bnariz mientras abrocha mi cinturón apropiadamente, está tan cerca que puedo inhalar su perfume amaderado, ese perfume que tanto me gusta es más intenso que antes.

Entonces, automáticamente pensé:

«¿Qué tal si nunca fue un perfume lo que percibí de él todos estos años...? ¿Y si eran sus feromonas?» Lo miro de reojo, siento que mi corazón se salta un latido al pensar en eso.

- ¿Qué pasó esa noche que dices? Te has quedado callada de repente, lo cual es raro porque tú nunca te callas.

Ja ja.

- ¿Tú aún no reuerdas lo que pasó? - Ruedo los ojos, ignorando el estúpido comentario.

Ezra hace una mueca, a él realmente no le gusta hablar sobre esa misteriosa noche.

- Solo sé que fue una buena noche para nosotros, conseguimos muchos aliados comerciales, luego me dió sueño y me fui a dormir temprano.

Asiento, el lenguaje corproal de Ezra me indica que está decidido a no hablar más sobre eso as que decido no preguntar más.

Pero esa noche fue la que comenzó todo, cuando el celo de Ezra se adelantó por alguna razón y ahora no recordaba ni siquiera la forma en que logró seducme y convencerme de ''ayudarlo''

«Ayudarlo... Con un carajo, ¡¿Cómo puedes embarazarme y ni siquiera recordarlo luego?!»

«Deberías sentirte avergonzada, Lauren...¿Qué derecho tengo a decirle que estoy embarazada?» Me regaño mentalmente.

- Solo creí que... Habías comido algo en mal estado por error, al parecer habían cosas fuera de temporada, escuché que hubieron algunos enfermos, afortunadamente no te afectó.

Ezra suavizó su ceño con su explicación, conmovido, me revolvió el cabello sin apartar la vista del camino, pero yo siento que mis mejillas arden por ese simple gesto.

(Casa de la familia Vance, afuera de la capital)

El camino a la mansión fue tranquilo, yo intentaba no hablar nada sobre mi visita al hospital y llegamos antes de lo esperado a la mansión Vance.

«Nunca me acostumbraré a esto, no importa cuántas veces venga aquí...» Apenas ha pasado un día y siento que no voy a poder soportar la presión, intento bajarme del auto con calma, pero al parecer ni siquiera hacer eso en paz se me permite.

- ¿Qué pasa, Ezra?

Él está tenso, apretando los dientes y sus ojos verdes se oscurecieron como si hubiera visto la cosa más abominable en el planeta, de la nada, Ezra Leif Vance se baja de la camioneta como si su vida dependiera de ello y yo, confundida y sola, voy detrás de él.

La razón del enojo de Ezra tiene nombre y apellido: Una mujer llamada Edith que parece una muñeca de porcelana, esbelta y de largo cabello negro y ondulado estaba esperándolo en la entrada de su propia casa y, cuando ve a Ezra, sonríe.

- ¡Ezra! ¡¿Qué haces?!

Me apresuro a correr a la escena cuando veo que él la tomó del cuello contra la puerta, la gran mano de Ezra alrededor del frágil y delgado cuello de Edith.

- Te dije que no quería verte por aquí esparciendo tus asquerosas feromonas nauseabundas.

Si había algo que Ezra odiaba más que a nada en el mundo era precisamente a los OMEGAS.

¿Ya se entiende por qué estoy tan jodida?

- ¡Ezra, suéltala! ¡La vas a matar! -Trato de interceder, luchando contra su bestial fuerza Alfa para que la suelte.

Edith al borde de la asfixia cae al suelo.

- Si lo entendiste, lárgate a apestar a otro lado. - Ezra frunce el ceño, cubriéndose la nariz y la boca con la mano mientras se aparta rápidamente.

- Será mejor que lo dejes, Edith, no funcinará. - Trato de ser lo más indulgente posible, incluso la ayudo a levantarse del suelo. - Lo has intentado tantas veces y sigue terminando de la misma forma.

- ¿Parezco un chiste para tí?

- ¿Perdón?

Edith me miró con rabia, de un manotazo rechaza mi ayuda.

- Te diré una cosa: Tú-

- Lauren, camina.

Ezra regresó sobre sus pasos, probablemente al ver que yo no había ido tras él en seguida, interrunmpiendo a Edith a media oración.

«Ezra es tan jodidamente grosero con ella que no entiendo por qué no se rinde...» Lo miro de reojo, no pude hacer nada por Edith y solo vi a Ezra cerrarle la puerta en las narices, y no voy a mentir...

Eso fue... Muy satisfactorio.

- ¿Te dijo algo malo esa mujer, Lauren?

- No, señor.

¿Cómo podía esperar el mundo que no desarrollara sentimientos por él cuando sigo siendo tratada de esa manera tan privilegiada?

«Querido Dios, solo quiero permanecer cerca de él... Justo de este modo.»

Aún tendría tiempo para pensar en qué haría con la noticia que había recibido.

Capítulo 2 Salud.

El ambiente es incómodo.

La tensión estaba respirándome en la nuca en ese momento, yo solamente deseaba evaporarme, volverme invisible o cualquier cosa con tal de no estar parada aquí. Pero Ezra sigue haciéndome esa maldita mirada silenciosa de súplica.

«Sopórtalo un poco más, Lauren. Solo es una comida con esta insidiosa familia.»

Estaba intentando permanecer tan serena como me fuera posible frente a la familia de Ezra, mientras los observo comer desde mi posición empiezo a compararlos con una manada de buitres con sonrisas fingidas y ojos brillantes, acechando a su presa (Ezra) Esperando a que cometiera cualquier error que pudieran utilizar para declararlo como un incompetente (de nuevo)

La conversación, como siempre, giraba en torno a sus propias glorias y logros, magnificados hasta lo ridículo.

- Sabes, hermanito. - comenzó la tía Beatrice mientras se servía una porción generosa de pavo, - anoche en el club de campo, el presidente me comentó lo excepcionales que son mis rosas este año. Dijo que jamás había visto una 'Black Baccara' con semejante profundidad de color. ¡Uno realmente nace con el don para ciertas cosas!

Yo lancé una mirada fugaz a Ezra, quien miraba fijamente su plato.

El tío Michael, un hombre cuya barriga parecía competir con su ego, carraspeó la garganta.

- Tonterías, Beatrice. El verdadero talento está en los negocios. Cerré un trato esta mañana, una adquisición que revolucionará el mercado de los... bueno, no te aburriré con los detalles, jovencito, - añadió, dirigiéndose a Ezra con una palmada condescendiente en el hombro. - Basta con decir que algunos nacimos para liderar, para tomar decisiones importantes. Otros... bueno, otros prefieren los números en una hoja de cálculo, ¿verdad, Ezra?

Una risita seca recorrió la mesa.

La prima Ciara, una aspirante a artista con una visión del mundo tan inflada como sus expectativas de fama, suspiró dramáticamente.

- Es tan agotador ser una visionaria. Anoche tuve una epifanía, una concepción artística que trascenderá generaciones. Todavía no puedo revelarla, por supuesto, la crítica no está preparada para tanta genialidad. Pero créanme, cuando la vean... el mundo del arte temblará.

- Mi querida Ciara es tan talentosa, no me sorprendería que pronto se convierta en una líder de su generación. - Michael llena de alabanzas a su hija.

«Ugh, aquí vamos de nuevo.» Ruedo los ojos, preparándome mentalmente para lo que seguiría.

Por supuesto que no era una conversación casual para compartir logros, objetivos y metas, eran comentarios cargados de veneno para hacer sentir a Ezra inferior. Pero una vez más yo solamente puedo apretar los labios con rabia, cualquier intervención mía (no soy favorecida por ninguno de ellos, ni siquiera me ven con buena cara) solo haría las cosas peores para Ezra.

Solamente puedo mostrarle mi apoyo estando aquí para recordarle que no estaba solo en ese gran salón, incluso sentí su mirada de agradecimiento.

«¡Pero estas personas son como un grano en el culo!»

Incluso cuando Ezra no se molestaba en responder a sus ataques e insinuaciones, ellos simplemente concentrarían todo su odio en algo más ''accesible''

Es decir, yo.

- ¿Y cómo está todo contigo, querida? ¿Ezra es un buen jefe? - La pregunta de Beatrice resuena y hace que todos se callen y la miren a los ojos. - Siempre va estresado a todos lados, no debe ser fácil para tí.

Solo me limito a sonreír, yo también sé perfectamente cómo ser hipócrita.

- El señor es un excelente jefe, ser líder realmente está en su naturaleza. No hay duda de que dirigirá la empresa y la llevará de vuelta a sus años de gloria. Definitivamente la decisión de los señores fue la mejor.

«¿A qué no te esperabas eso, Beatrice?» Sonreí, fue muy agradable para mí ver la furia brillando en sus ojos.

Toda mi vida he practicado cómo responder a las preguntas de la familia de Ezra, es mucho más fácil de lo que parece, solo tengo que halagar a Ezra hasta que se aburran de escucharme hablar.

- Son muy generosos conmigo, el otro día...

(Una conversación muy larga después)

- Y es por eso que siempre estaré agradecida.

Cuando finalicé mi charla todos se estaban viendo las caras con un mal semblante, desde mi lugar puedo escuchar a Ezra tratando de contener la risa mientras todos los demás se frotan las sienes.

- ¿Qué podías esperar de una Beta? Solo saben seguir órdenes como perritos entrenados. - Dice Ciara desde su asiento. - No tienen criterio propio.

El comedor volvió a llenarse de risitas burlonas, pero no me importa. Así que cuando Ezra me miró preocupado hice un ademán con la mano para indicar que todos ahí estaban locos, él se ríe de nuevo y regresa a su asiento.

¿Por qué debería importarme la opinión de personas que ni siquiera me permiten sentarme a comer en la mesa junto a ellos? Yo solo quiero poder quedarme junto a Ezra y pagar toda la amabilidad que he recibido de ellos.

- Pero, deberías sentirte agradecida con tus padres por haberte dado a luz como una Beta aburrida y sin gracia, esa es la única razón por la que se te permite estar aquí.

Las palabras duras de Carla logran atravesar algo dentro de mí todavía, lo sé muy bien, Ezra solo me mantiene cerca de él porque supone que soy una Beta ''aburrida''

Si se llega a enterar...

«No, no es momento de pensar en eso, Lauren. Tú misma has decidido apoyarlo hasta que no puedas esconder tu embarazo, entonces tomarás unas vacaciones para dar a luz.... Ese es el plan.»

Además, habia otro problema por el cual no me creerían.

- ¿De qué sirve si al final no dejará descendencia? ¿Quién heredará entonces los negocios? ¿Un niño adoptado que no compartirá sangre con nosotros? ¿Qué pasará con el linaje entonces? - Pregunta el tío Michael. - ¿No es un dolor de cabeza?

Debido a su inestables feromonas, Ezra había sido declarado infértil mucho tiempo atrás. No era algo que especialmente lo fastidiara, pero cuando se corrieron los rumores en su familia ya no lo dejaron en paz.

- A quién se la voy a heredar no es problema suyo, tenga por seguro que su hijo Johannes ni siquiera sería considerado como candidato. ¿No era él adicto a las drogas y a las apuestas?

- ¡Eso es una mentira!

- Y, aprovechando que estamos todos reunidos. - Ezra alzó una copa, con una sonrisa victoriosa como la de una persona que está a punto de ver el mayor mejor acontecimiento de su vida. - Planeo revisar el presupuesto que reciben todos y reducirlo a la mitad.

«Salud» Brindé con un asentir de la cabeza.

Y para qué hablar sobre el revuelo que se armó en el comedor desués de eso.

Edward, el hermano más joven de Ezra, me dedica una tímida sonrisa cuando sus ojos se encuentran en medio del alboroto, siento zalgo de pena por él, apenas tiene doce años y tiene que presenciar este tipo de disputas de una familia disfuncional.

- ¡¿Cómo te atreves a ser tan irreverente?!

- Lo dicho ya está dicho, no pienso discutir con ustedes. Tienen Dinero suficiente para empezar a invetirlo en vez de solo chupar la esencia vital de la empresa como unas malditas sanguijuelas. - Ezra puso punto final a la conversación, pero nadie se quedó callado.

«Oh, diablos... No ahora...»

Un mareo repentino logra desestabilizarme. «¿Quizás estuve mucho tiempo de pie?» Me miro los zapatos de tacón bajo, no eran peligrosos para el bebé. Siento que los escalofríos me recorren el cuerpo, pero afortunadamente todos están demasiado concentrados en su disputa como para notarme.

- ¿Estás bien...? - Edward me pregunta con preocupación. - Estás pálida... Llamaré al-

- Estoy bien- Estoy bien. - No sé si se lo decía a él o si estaba repitiéndomelo a mí.- Por favor, no llames al doctor. Solo estoy un poco cansada ¿De acuerdo?

Hago mi mejor esfuerzo por enfocar a Edward... Cualquiera de los tres frente a mí.

Hasta que la puerta del comedor se abre lentamente, en el umbral aparece Olivia, madre de Ezra, con su característica calma casi imperturbable que en segundos silenció el alboroto del salón apenas puso el primer pie, empujando la silla de ruedas de su marido, Ezarel, un hombre que, a pesar de su condición médica, conserva una mirada aguda.

Olivia detuvo la silla junto a la mesa, sus ojos recorriendo el rostro enrojecido de Beatrice, la gesticulación airada de Michael y el mohín dramático de Ciara. Su voz, cuando finalmente habló, era suave pero poseía una autoridad innegable, un tono acostumbrado a ser escuchado y obedecido.

- ¿Qué sucede aquí? ¿Por qué tanto alboroto? Creí oír gritos desde el jardín.

«Espera un poco más, Lauren...» Pensé en retirarme en ese momento de silencio. «Solo necesito... Necesito...»

No sé cuántos pasos logré dar hacia la salida, pero en seguida las luces se apagaron.

Capítulo 3 ¿Pequeño inconveniente

Ren...

Ren...

Lau... Ren...

- ¡Lauren!

Cuando abrí los ojos lo primero que vi fue la expresión preocupada de Ezra, sus brazos fuertes sujetándome con fuerza y-

«Un momento.., ¿Brazos fuertes sujetándome con fuerza?»

- ¡Ah! - Di un respingo cuando me di cuenta que había caído en los brazos de Ezra y me apresuré por soltarme.

«Carajo, ¿Cómo se supone que voy a explicar esto ahora? ¡Ellos me quemarán viva por esto!» Me froté las sienes mientras sentía que Ezra seguía mirándome fijamente.

- ¿Estás bien? Te desplomaste de repente. - Las manos cálidas de la madre de Ezra sujetaron mis mejillas. - Querida, estás helada. Si Ezra no te hubiera atrapado te habrías dado un golpe muy fuerte.

Siento como el calor se acumula rápidamente en mis mejillas mientras me reincorporo, saber que Ezra me había salvado hacía cosquillear mi estómago con mariposas.

«No, un momento no son mariposas... Es el bebé moviéndose.»

- Madre, creo que Lauren aún no se siente bien. Deberíamos posponer la reunión de hoy.

- ¡No, no! Estoy bien, solo me mareé un poco.. Es todo, ya estoy mejor. - Me apresuré a decir.

Posponer la ruenión implicaba tener que volver a preesenciar la misma escena de la comida incómoda con la familia de Ezra.

La madre de Ezra no parece muy convencida con mi respuesta, incluso yo miro a Ezra, quien había estado extrañamente en sillencio, pero Olivia suspira y vuelve a hablar.

- ¿Ezra, hijo? ¿Podrías iluminarnos sobre la causa de esta... animada conversación?

El silencio se extendió por la habitación, repentino y casi palpable. Los buitres, momentáneamente, habían dejado de picotear. Todos los ojos se volvieron hacia Olivia, la matriarca silenciosa, la verdadera dueña de las riendas en esa peculiar dinámica familiar.

- Déjeme ayudarla, señora.- Intentando alivianar mi propia incomodidad me ofrecí a mover la silla de ruedas del señor Earel.

Después de haber permanecido en un silencio calculador, Ann Therese, la hermana mayor de Ezarel y oponente más firme de Olivia, finalmente habló. Su voz, aunque suave, tenía un tono de autoridad que incluso los "buitres" parecían reconocer, aunque con una sutil resistencia. Sus ojos, fríos y calculadores, se posaron en Olivia antes de dirigirse al resto de la familia.

- Olivia, querida,

comenzó, con una sonrisa fina que no llegaba a sus ojos,

- quizás no estés al tanto de la naturaleza exacta de la propuesta de Ezra. Él... ha decidido, unilateralmente, sugerir una 'modernización' de nuestras finanzas.- Hizo una breve pausa. - Lo que en términos más sencillos significa... recortar el presupuesto que nuestro querido y difunto padre, nos dio a cada uno de nosotros.

El tío Michael fue el primero en reaccionar verbalmente. - ¡Esto es una locura! ¿Sabe siquiera de lo que está hablando? ¿Cómo puede venir este niño a decidir algo sobre la autoridad de nuestros ancestros?

Olivia escuchó con una expresión de estudiada atención, sus ojos claros parpadeando lentamente mientras la miraba.

Finalmente, una leve sonrisa curvó sus labios, una sonrisa que no transmitía verdadera diversión, sino más bien una certeza inquebrantable.

- Ann Therese, querida cuñada, - dijo con una suavidad engañosa. - Comprendo perfectamente tu preocupación, y la de todos ustedes, por supuesto. El abuelo siempre fue muy generoso, y su intención era asegurar el bienestar de su familia... Sobretodo cuando no tenía la cordura ni el uso de la razón suficientes como para repartir una herencia.

Yo misma me puse tensa al escuchar esa cerrada de boca.

- Pero mi hijo, mi querido león es un hombre inteligente y reflexivo. Si él ha tomado esta decisión, si considera que esta 'modernización' es necesaria, estoy segura de que lo ha hecho tras una cuidadosa consideración y con el mejor interés de todos en mente. Si Ezra cree que este es el camino a seguir, yo lo apoyo plenamente.

Con estas palabras, Olivia zanjó el asunto, al menos por el momento. Su apoyo incondicional a su hijo, expresado con una calma autoritaria, sofocó la rebelión de la familia.

No puedo evitafr sobresaltarme cuando esa mirada decidida de repente me enfoca a mí, de los nervios ni siquiera soy capaz de sostenerle la mirada y agacho la cabeza.

- ¿Han tenido a esa pobre niña de pie todo este tiempo? ¿Qué son? ¿Bestias? - Olivia mirsigue mirándome- Mírenla, está tan pálida y delgada, parece que se la va a llevar la brisa, siéntate, Lauren.

No estaba muy convencida, pero no estaba en una posición que se me permitiera quedar de pie cuando la matriarca de la familia me lo pedía tan delicadamente.

- Come, querida, estás muy delgada... ¿Estás segura que el doctor dijo que estabas bien?

Vi a Olivia llenar mi plato con comida lujosa, pero cuando veo las ostras... Quiero morirme. No podía comer mariscos por el bebé.

- Señora Olivia... No como mariscos...

La madre de Ezra se gira abruptamente hacia mí, como si yo acabase de confesarle un crimen, «¡Tonta! Para todo el mundo es obvio que las embarazadas no comen mariscos!» No soporté seguir viendo a la cara a Olivia, necesitaba pensar en una excusa antes de que-

- ¿Por qué nunca me habías dicho que no te gustan los mariscos? Dulzura, no debes comer lo que no te gusta por complacer a los demás, ten mejor esto... -El vapor denso ascendía del tazón que Olivia extendía con una sonrisa radiante. - Es una receta familiar, ¡te encantará!

«Oh... Ella ... ¿No estaba sospechando nada?»

Sé que Olivia lo hace con la mejor intención, pero esa endemoniada sopa... El olor era como un cuchillazo directo a su estómago.

No era un olor putrefacto, no exactamente. Era una mezcla extraña, terrosa y dulzona a la vez, con un trasfondo que me recordaba a medicinas viejas y algo indefiniblemente... raro.

- G-gracias...- Pasé saliva en seco, me esforcé por sonreír, pero una burbuja de náuseas se me subió amargamente por el esófago.- Oh, se ve... interesante. - logré articular, ligeramente tensa. Intento acercarme un poco, por cortesía, pero el olor se intensificó.

Y mi estómago se revolvió violentamente.

«¿Cómo es que nadie más puede sentirlo? ¿Así de poderosas son el olfato de una mujer embarazada?» Me sujeto el vientre con disimulo. «Bebé, no vayas a vomitar aquí...»

Necesitaba aire fresco, urgentemente. La idea de probar esa sopa, de siquiera tenerla cerca, de repente era la cosa más repulsiva del planeta.

Aguanté lo mejor que pude hasta que ya no soporté, todos me quedaron mirando cuando me ven levantarme súbitamente con una mano en la boca.

- Disculpen... - Apenas logro murmurar, sintiendo el rostro pálido y la piel fría. - Me siento un poco indispuesta, me retiraré ahora.

Salí casi corriendo del comedor, alcanzando velocidades increíbles para llegar al santuario del baño, donde finalmente las arcadas violentas me doblegaron sobre el inodoro.

«Carajo cuándo comí eso...» Maldije, completamente débil.

Y esto apenas estaba comenzando.

(...)

La familia de Ezra, después de la huida de Lauren.

El silencio incómodo que dejó la abrupta partida de Lauren se palpaba en el aire. Las miradas desconcertadas iban del vacío de su silla. Fue Ezra quien rompió el silencio, con una calma forzada que no alcanzaba a ocultar su propia sorpresa.

- No se preocupen,-dijo, intentando sonar casual. - Lauren no se ha sentido muy bien hoy. El doctor dijo que necesitaba descansar.

La señora Olivia, quien hasta el momento había observado la escena con una expresión entre curiosa y preocupada, frunció el ceño. "Qué extraño," murmuró, más para sí misma que para los demás. Luego, su mirada se endureció ligeramente.

- De hecho, antes de que comenzara la cena, me encontré con Edith en la entrada. Estaba preguntando por Ezra.

Su tono adquirió un matiz de reproche. - Me pareció una falta de respeto que la hayas dejado afuera, Ezra. Es una joven encantadora, y su familia... bueno, ya sabemos lo influyentes que son. No podemos permitirnos ser groseros con alguien así, especialmente cuando está tan obviamente enamorada.

Ezra, que hasta ese momento había mantenido una compostura tensa, apretó la mandíbula. La mención de Edith, y el tono acusatorio de su madre, parecieron ser la gota que colmó el vaso. Se levantó de la mesa con un movimiento brusco, la silla raspando contra el suelo en un sonido seco y áspero.

- Con permiso. - dijo, su voz cargada de una frustración apenas contenida. Sin mirar a nadie en particular, salió del comedor con paso firme, dejando tras de sí un nuevo silencio.

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