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Bourlesque

Bourlesque

Autor: : Cris Hernández
Género: Romance
Nunca en mi vida desee algo más que solo paz y tranquilidad, soy solo una chica de 22 años que quiere triunfar en la vida. Amo el baile, es mi total pasión igual que el canto. Desde niña supe que ese era mi talento y quería compartirlo con el mundo, aunque mi familia no es de muchos recursos, mis tíos me han dado lo mejor que pudieron ante la ausencia de mi madre. Me dedique a mis estudios y a superarme a mí misma hasta que la crisis golpeo nuestras puertas, buscando ayudar y progresar decidí buscar empleo como bailarina en uno de los lugares más icónicos de la ciudad que nunca duerme... El Bourlesque... un bar de ensueño donde nacen las mejores estrellas de baile, uno donde puedes poner a prueba tus talentos y brillar si la famosa Karen Roux pone sus ojos en ti. Cuando entre, nada era lo que esperaba y mucho menos me imaginaba que no solo ella pondría sus ojos en mí, sino también el increíble pero temible magnate de la abogacía Vernon Segal.

Capítulo 1 I — Un Percance

"Ven, déjame verte, déjame conocerte, déjame aspirar a poseerte y tenerte para mí"

- ¡Vanessa es hora de levantarte! - escucho la voz de mi tía golpeando la puerta de mi habitación, reviso mi reloj y me doy cuenta de que apenas son las 6 am... entro a las 9 a la escuela.

- ¡Voy tía Susan! - le grito desde las cómodas sabanas de mi cama.

- Hija tienes que llegar a la universidad ¡Vamos solo este semestre y ya preciosa! - amo a esa mujer, es literalmente mi madre postiza, ella es inigualable y sin duda alguna ha cumplido con un papel que no le corresponde, pero lo hace de corazón.

- ¡Si madre de mi corazón! - me levanto ante la insistencia de mi tía, a veces le digo mama otras, tía Susan, no le molesta pues sabe que en algún lugar del mundo mi madre biológica está dando una gran vuelta.

Muchos me dicen o más bien me preguntan si no extraño a mi mama o si no me duele su ausencia, y como siempre respondo un rotundo ¡No! Mi tía Susan y mi tío Abraham han hecho ese papel que ella no hizo, me han dado esa calidez que ella se ha perdido. Mi madre biológica la cual se llama como yo... Vanessa... es hermana de mi tío y de mi padre... sinceramente no tengo idea ni nada de información así que, deje de quebrarme el coco pensando en eso.

Mi tío es retirado de la milicia y aunque tiene una buena pensión, esa no cubre los gastos médicos ya que antes de jubilarse tuvo unos conflictos un poco extraños que aun no comprendo y esto causo que su dinero para el retiro se viera afectado.

Me arreglo para ir a la universidad pues estoy en el último año de la carrera de Ingeniería en Informática, si señores soy todo un cerebrito, pero tengo lo mío. Digamos que estoy entre la belleza promedio pues soy algo delgada, aunque me falten pechos y retaguardia, ojos verdeazulados, cortesía de mi madre y piel trigueña como, según dice mi tío, mi padre. Mi tamaño no es ni muy alto ni muy bajo, pero si mido alrededor de 1.75cm... ¡Si puedo ser modelo!

Bajo las escaleras y ahí encuentro a mi tía desayunando junto con mi amado hermano-primo, Roger, quien tiene 20 años está en su plena juventud, desafortunadamente tiene una condición rara en su corazón que parece de un viejo de casi 85, mi tía lucha cada día por buscar un corazón compatible, pero, la lista es larga y solo nos queda poco tiempo.

- ¡Hola enano! - le hablo mientras él está mega entretenido en esa consola que mi tío le regalo.

- No me llames enano... eres molesta - bufa sin despegar la vista de ese maldito aparato.

- Respete a su hermana, ella está estudiando para darle un mejor futuro y ayudar en esta familia - mi amada tía me defiende y el solo me saca la lengua.

- ¿Cómo va la tesis hija? - me pregunta mi tío quien siempre tiene esa calidez en su voz, esa que me hace sentir su amor por completo.

- Solo un poco más y la termino tío, sinceramente no sé por qué escogí hacerle ese sistema a Salma, pero la empresa de sus padre me pagará bien si lo hago y además será beneficioso para nosotros tío.

- No te mates tanto tampoco, lo importante es que salgas de esa universidad con los mejores honores del mundo - me abraza dejando un cálido beso en mi frente, no me puedo quejar pues tengo la familia que deseo.

Sali de mi casa corriendo a la universidad, como ya era mi último semestre tenía pocas clases entre ellas canto y baile... mis mayores talentos y hobbies, para después correr a mis dos trabajos de medio tiempo. Mi tía Susan vende comida a parte pues ella es mitad mexicana así que le sacó provecho a su origen.

- ¡Vane aquí! - escucho la voz de Salma quien me llama desde la entrada de la universidad, ella estudia diseño de interiores pues la empresa de sus padres es una constructora pequeña. Su padre es el arquitecto y su madre la decoradora, se llevan de la mano y parece que quieren a sus dos hijos como los sucesores pues su hermano Alan estudia arquitectura.

- Salma ¿Cómo estas, amiga? - corro a abrazarla, esta mujer es una morenaza hermosa.

- ¿Lista para los exámenes? - pregunta mostrando sus perfectos dientes que contrastan hermosamente con su piel morena.

- Ni que lo digas, el profesor de cálculo no deja de decirme que me pasa si salgo con el - me quejo en su oído.

- Pero si es un papucho y además tiene solo 3 años más que tu - su mirada picara me hace reír, pero niego con la cabeza.

- No amiga eso jamás, pasare dignamente si no que me repruebe. - respondo con firmeza.

- ¡Esa es mi amiga! - me abraza y ambas entramos a nuestras clases.

Durante el día todo pareció fluir como debería de ser hasta que me tope con el profesor de cálculo, si no negare que es muy atractivo, pero no me gusta que me empujen a realizar algo en contra del código penal solo por una calificación.

- ¿Por qué huyes de mí? - pregunta bloqueando mi camino justo en el pasillo donde casi no hay nadie, pero este es el camino a mi clase de canto o más bien taller.

- No huyo profesor solo no me gusta lidiar con personas chantajistas - lo encaro cruzando mis brazos, paso de largo pues no quiero más conversación con él.

- Oye Vanessa solo quiero una cita contigo, ¿Qué tiene eso de malo? Me gustas es la realidad...

- Pero usted a mí no y más cuando me amenazó con reprobarme si no aceptaba su salida Profesor Derek

Olsen - me voltee cuando tomo mi brazo y me detuvo - no me gusta que me pongan condiciones, si salgo con alguien es porque así lo deseo, pero usted señor profesor debería tener más respeto por una alumna - me zafo de su agarre y camino sin detenerme.

- Un día aceptaras una cita conmigo Vanessa Dumount... solo quiero ser tu amigo y lograr conquistarte...

- Si, si ya entendí - lo mire por última vez antes de entrar a mi salón - cuando seamos los últimos humanos en la tierra aceptare.

Se quedo mirándome como bobo, pero lo deje ahí, no quería problemas ni más chismes de los que había, no señor no más.

Mi clase de canto término de la mejor manera posible, logre llegar a las notas requeridas y mi profesora me felicito, dice que mi voz es similar a la de Christina Aguilera «Favor que me hace » pensé cuando hizo esa comparación.

Al salir del edificio me di cuenta de que ya iba tarde para mi trabajo de mesera en el restaurante así que sin pensarlo tomé mi mochila y corrí como loca sin despedirme de Salma quien solo miro pasar una pelinegra a la velocidad de la luz.

En cuanto iba a cruzar la calle escuche un carro frenar de golpe justo frente a mí, me paralice por completo pues según yo la luz estaba en rojo, mire el semáforo y efectivamente era mi turno de pasar, mire el auto de lujo, por cierto, todo polarizado, aunque intente mirar quienes estaban dentro de él no puede así que solo incline la cabeza en señal de disculpa y seguí mi camino.

Sentí una corriente de aire frio en mi espalda que me hizo girar y volver a observar el auto que casi me atropella, no sé por qué sentía que alguien ahí adentro me observaba con detenimiento, quizás era mi imaginación o quizás alguien había grabado mi imagen en su memoria.

Capítulo 2 II — Voz de sirena

- Señor, ya casi llegamos al punto de encuentro - me habla mi asistente Vincent mientras estoy revisando los casos que tengo pendientes. Tengo muchos clientes bastante poderosos y no voy a negar que me traen infinidad de dinero a mi cuenta, aunque sean peligrosos.

- Bien, recuerda que debemos llegar sin ser vistos, no quiero que nadie me tomé fotografías con Jack Black, sabes que no le gusta ser visto por nadie - respondo sin dejar de mirar mi Tablet - según este caso es importante para él.

- Si señor ya hice los arreglos necesarios para su encuentro, nadie sabrá absolutamente - lo observó y solo asiento, es efectivo este hombre por eso sigue a mi lado después de todo.

- Bien, ¿Has hablado con Roux? ¿Cómo va el negocio? - pregunto bloqueando el aparato.

- Según ella bastante bien, está teniendo nuevas reclutas y el dinero llueve por los visitantes. No debe de preocuparse por ello no señor - miro a la ventana perdiéndome en el paisaje de Long Island es divertido ir a jugar un rato con los títeres de Karen, al menos siempre me tiene buena mercancía.

- Revisa cómo van las ganancias, quiero saber si me está dando buenos resultados y si mi inversión valió la pena - Vincent asiente y escribe en su Tablet.

- Señor, en cuanto al otro asunto... Aún no tenemos pistas de la señorita - mi mirada se torna fría ante la mención de esa mujer.

- No quiero saber nada, solo, encárgate de encontrarla.... - en eso el chófer frena de golpe lo que provocó que me aferrara al cinturón de seguridad... Los accidentes me traen malos recuerdos - ¡¿Pero qué mierda paso?! - pregunto alterado.

- Señor lo siento... Una chica se atravesó justo cuando cambio el semáforo - explica el conductor.

- ¡Ten más cuidado pedazo de...! - no termino mi oración cuando la chica que casi atropellamos atrae mi atención...

Mira el auto confundida y asustada, entrecierra los ojos como si quisiera ver a través del polarizado, inclina la cabeza en señal de disculpa y sigue su camino.

Sus ojos son tan... Puros y hermosos, casi parecidos a... Fijo mi mirada en ella y creo que siente que la observo, voltea buscando de dónde proviene esa mirada, pero al no hallarla solo se encoge de hombros y sigue caminando en dirección a quien sabe dónde.

- ¿Señor está bien? - pregunta Vincent, creo que lleva rato llamándome.

- Si, asegúrate de contratar mejores conductores - exclamó algo molesto, abro mi Tablet tratando de concentrarme nuevamente en mi trabajo.

- Si señor, tendré más cuidado la próxima vez - asiento y me pongo a leer los casos en lo que el auto avanza nuevamente directo a mi cita.

La mirada de esa chica se quedó impregnada en mi mente, ¿Quién será?, Me preguntó. Parece una estudiante, quizás sea una chiquilla tonta como lo era ella, cuando no me había traicionado.

Alejo esos pensamientos de mí ya que no estoy interesado en buscar una mujer como mi colega Jack, quien parece sumamente enamorado de Mariel Lamberts, no negaré que esa mujer es fuego puro, pero, no es mi gusto en absoluto. Más tarde iré al Bourlesque para relajarme un poco, por ahora solo debo concentrarme en mi trabajo.

Después de un rato llegamos al restaurante donde Jack me cito, me parece interesante que haya volado desde Pensilvania hasta Nueva York solo para hablar de negocios, según el pronto su rostro verá la luz nuevamente lo que me dejo algo sorprendido, ha sido mi cliente por muchos años y quizás podría considerarlo mi amigo.

Mi asistente me conduce por el pasillo hasta la sala privada donde será nuestra reunión, si algo tengo yo es que soy uno de los abogados más cotizados de todo el mundo, u cobro... Bastante caro podría decirse.

- Mi buen amigo Jack - lo saludo cuando entro a la sala, él ya está en la mesa al lado de su buen lacayo Steven - ¿Cómo estás?

- ¿Por qué tan alegre Vernon? ¿Encontraste a la mujer perdida? - bufo por su sarcasmo, a veces es fastidioso.

- Solo la buscaré para hacerla pagar, pero ese es mi problema Jack, no el de nadie más - me quitó el saco antes de sentarme, se lo entrego a Vincent y me dispongo a disfrutar la comida que, gracias al cielo, paga el señor Black.

- Si necesitas ayuda no dudes en decírmelo, puedo apoyarte en lo que sea - la puerta se abre y entran los camareros entrando con la comida, siempre pido lo mismo y Jack ya lo sabe.

Filete de res a la plancha con verduras y puré de papa, acompañado de un buen vino cortesía siempre de mi cliente.

- Bien Jack, no me citaste para hablar de mí. ¿En que necesitas que te represente? - le pregunto cuando los dos nos quedamos solos nuevamente ya con los alimentos servidos.

- Necesito que representes a mi futura novia en la corté, tiene a mucha gente detrás de ella y quiero que tú seas su abogado - ¿Dijo novia? Casi escupo la comida.

- ¿Mariel Lamberts es tu futura novia? - meneo mi copa buscando respuesta en sus expresiones, aunque trae una máscara sus ojos en ocasiones me dejan ver más allá.

- Si, pronto aceptará...

- ¿Quieres decir que aún no te da el sí? ¿Cómo estás tan seguro? - sonrió de lado.

- Lo hará Vernon, lo hará...- responde sin titubear.

- Bien, entonces la represento en la corté, busco pruebas de su inocencia y ¿Qué más?

- Quiero que busques pruebas contra Félix Dubois, ese hombre quiere su puesto en la NFL a como dé lugar - hago mis anotaciones a parte de las de mi asistente.

- Bien, lo tengo. Ya sabes el costo, dile que me reuniré con ella cuando decida llevar el caso.

- Por dinero no te preocupes lo sabes bien, solo encárgate de reunir las pruebas que te dije, es necesario que Mariel salga limpia de todo, ya sabes que hacer...

Asentí y el resto de la comida paso rápidamente, tenía otro caso en mis manos uno que debía llevar por mi cuenta. Tengo mi propio buffet de abogados, si no fuera mi cliente estrella se lo habría pasado a uno de ellos, pero, justamente lo tome yo por ser VIP.

La plática se alargó una tanto más de tiempo por cuestiones de organizar nuestros tiempos y las veces que yo tendría que viajar a Wisconsin para reunirme con ella y organizar todo. Me despedí de Jack pues él se fue antes que yo, me gusta comer despacio y disfrutar de cada uno de los platillos que suelen invitarme.

- Listo, es hora de irnos... - le dije a mi asistente mientras el me ayudaba a ponerme el saco nuevamente.

- ¿Iremos al Bourlesque señor? O ¿De regreso al buffet?

- Tengo que regresar a la oficina aún tengo casos pendientes por ver. No sé cuándo me llamará Jack, pero debo estar lo más libre posible - bajamos las escaleras hasta el salón principal donde se reúnen todos los comensales - dile a Carlota que ajuste mi agenda y libere un poco mi carga, los cliente de menos importancia que sean redirigidos a los mejores abogados que tenemos...

Justo cuando pasábamos por el salón principal donde tienen música en vivo una voz peculiar llamo mi atención, una que me hipnotizo por completo, podría jurar que estaba escuchando a una sirena, aquellas criaturas que hechizaban a los marineros.

Party girls don't get hurt

Can't feel anything, when will I learn

I push it down, push it down (Yeah)

See I'm the one for a good time call

Phone's blowing' up

They're ringing' my doorbell

I feel the love, feel the love

One, two, three, one, two, three, drink

One, two, three, one, two, three, drink

One, two, three, one, two, three, drink

Throw 'em back, 'til I lose count

I'm gonna swing from the chandelier, from the chandelier

I'm gonna live like tomorrow doesn't exist

Like it doesn't exist

I'm gonna fly like a bird through the night

Feel my tears as they dry

I'm gonna swing from the chandelier, from the chandelier

Me quedé estático por un instante, la luz que reflejaba el escenario no me permitía ver a la chica que cantaba, jamás había escuchado semejante voz, una que estaba seguro, tenía que saber de quién era.

Capítulo 3 III — ¡Despedida!

Vanessa...

- ¿Como va el programa Vane? - me pregunta mi profesora de informática, es con quien estoy ayudándome a realizar mi tesis la cual, ya me tiene cansada pues no puedo acomodar ciertos comandos requeridos para que el sistema funcione.

- Pues... quisiera decir que bien, pero, aun no logro acomodar ciertas partes para que cuando el diseñador meta las características requeridas se las arroje en orden - suspiro tallando mis ojos de cansancio.

- ¿Ya revisaste la guía que te di? Te seria de mucha ayuda, quizás hay pasos que te estas saltando... - el foco se me prendió cuando ella menciono eso.

- Cierto la guía... - me levante, saque el libro tan maravilloso que ella me había preparado y comenzó a ojearlo... ¡Bingo! Lo encontré.

- ¿Ya viste que te falta? - me pregunto con una sonrisa.

- ¡Si! No he hecho bien la integración de los comandos, como soy boba - me dije a mi misma mientras la profesora se burlaba de mí, ella es genial y aunque es algo mayor es una genio en esto de las computadoras.

Seguí tecleando en la pantalla de mi computadora mientras ella seguía ayudando a otros alumnos, mi única oportunidad de estar con ella eran mis días de descanso del trabajo. El restaurante donde laboraba me pagaba muy bien y mas cuando cantaba para los comensales así que no podía pedir nada más. En una semana tenia que entregar este programa y así podía ya terminar mi tesis y graduarme en menos de 4 meses.

Esperaba que todo siguiera, así como iba hasta ahora, mi hermano estaba recibiendo muy bien su tratamiento así que no había problema de nada o mas bien no debería. Mi Tío aun podía solventar un poco con su pensión y mi tía con lo poco que ganaba podíamos llevar bien los gastos de la casa o... eso creía yo.

- ¡Felicidades Vanessa! Tu programa nos ha encantado y al fin podremos sacarlo en la empresa y comenzar a entrenar a nuestros diseñadores - después de mi arduo trabajo al fin pude entregar el programa.

- Gracias a ustedes por la oportunidad de dejarme trabajar - agradecí a los padres de mi amiga.

- Amiga te lo mereces, tienes un excelente futuro por delante así que, sin miedo - Salma me abraza, ella si es una excelente amiga.

- El honor ha sido de nosotros - habla el padre de Salma el Señor Jensen - eres una excelente programadora y estoy seguro de que encontraras excelentes oportunidades en el fututo - en eso me extiendes un cheque el cual tomo con alegría, pero mi sonrisa se congela al ver la cantidad.

- Es mas de lo que pedí Señor Jensen... no puedo aceptar...

- Oye hija calma - se acerca la madre de Salma - es por tu trabajo y todas las develadas causadas por ello, lo vale Vanessa así que no te sientas mal - mis ojos se enrojecen ante el acto tan hermoso que ellos han hecho por mí, con esto puedo dar el pago inicial para la operación de mi hermano y solventar las medicinas.

- Se los agradezco mucho... - no puedo evitar llorar de emoción, mi amiga se acerca a mi dándome palmadas en la espalda.

- Oye lo mereces además lo necesitas - le sonrió limpiándome los ojos, a lo lejos veo a su hermano Esteban quien solo me mira con frialdad, sinceramente nunca nos hemos llevado bien y no lo entiendo.

- Gracias de verdad, les deje un manual con las instrucciones necesarias para el manejo del programa. Karen esta ya entrenada para ello, pero si requieren mi ayuda no duden en pedirlo - los señores Jensen se acercaron y me abrazaron por ultima vez antes de irme.

Quería ir con mi mama Susan y decirle las buenas noticias, aunque eso debería ser después de mi turno en el restaurante. Sali del edificio sumamente feliz, mis sueños y anhelos se estaban acomodando poco a poco, sentía que mi futuro era prometedor.

Llegue a mi trabajo después de correr prácticamente para alcanzar el autobús y venir hasta acá pues el restaurante estaba en una de las zonas mas ricas de Nueva York y la estación del metro estaba algo retirada. Me puse mi uniforme, delantal, acomodé mi cabello negro en una coleta y me sonreí al espejo.

- Vamos Vane, tu puedes contra todo -me dije a mi misma alzando el puno - fuerza, ante todo.

Sali contenta topándome con otros compañeros y compañeras, casi no tengo amigos aquí pero no somos muy amigos que digamos.

- Vane hoy te vez muy alegre - comenta uno de los chicos que es mesero aquí también - parece que recibiste una gran sorpresa.

- Lo hice, al fin entregué mi tesis y esta en revisión. Espero poder pasar y al fin relajarme un tiempo - conteste con alegría ignorando las miradas de las demás chicas que están mega enamoradas de este disque adonis.

- Y ¿Cuándo aceptaras una cita conmigo? - me gire para mirarlo frunciendo el ceño.

- ¿Disculpa? ¿Desde cuando somos tan cercanos? - este tipo siempre me hace la vida de cuadritos aquí en el restaurante y ahora me sale con que me invita a salir, que irónico.

- Oye ¿A caso no se nota que me muero por ti? - se cruzo en mi camino poniendo esa facha de macho seductor, rodee los ojos y me cruce de brazos.

- Por mi puedes morirte Hans, no me interesas ni lo hare en el futuro así que ya ve, déjame trabajar - tomé una bandeja y me dirigí a la cocina para recibir los platos que ya debían entregarse y la mesa a atender.

- Oye nena, estoy seguro de que podemos conocernos mejor, además soy bastante atractivo y tu eres muy hermosa, haríamos la pareja perfecta - solté una carcajada algo fuerte.

- No y mil veces diría que no así que suéltame y ve a buscar a quien molestar...

- ¡Aaah! - cuando me solté de él, choque con una de las cocineras que llevaba justo una pequeña olla llena de caldo - ¡¿Oye que te pasa?! - la mire asustada e inmediatamente busque papel para limpiarla.

- Perdóname no te vi, me disculpo - dije con sinceridad, aunque mi voz temblaba pues no quería problemas con una de las Su chef del restaurante.

- ¡¿A caso crees que esto se quitara con papel estúpida?! - me empujo al suelo haciendo que me manchara yo también, Hans se acercó a ayudarla mirándome con enojo.

- Eres realmente tonta Vanessa, deberías tener mas cuidado. ¿Ahora como le quitaras las manchas a su traje he? - los miré fastidiada a los dos pues si cometí un accidente, pero no era algo grave ni de muerte.

- Ya me disculpé si tanto te enoja dame tu traje y lo mando a la tintorería, - respondí sin temerles, no me dejaría pisotear por nadie.

- Como si pudieras pagar esto, me las cobrare después contigo maldita huérfana - su comentario se me hizo tan molesto, pero decidí ignorar el hecho, los vi irse a los dos mientras Hans la consolaba, que patán.

- No los escuches Vane - me dijo uno de los cocineros - así es ella de loca - le sonreí agradeciendo el detalle, corrí nuevamente a los vestidores y me cambie en 5 minutos, siempre tenia un uniforme de repuesto por si algo así pasaba.

La noche estaba sumamente concurrida y no pare en casi 3 horas, mis pies me dolían así que fui al área de descanso. Quería comer algo y relajarme solo 5 minutos lo prometo.

- Vane ¿Puedes venir por favor? - me habla el capitán de meseros un señor alto y gordo pero muy bueno.

- Si Sr. Rock ahí voy - si su apellido es literal "Roca" es extraño pero interesante. Entre a su oficina que esta muy bien acomodada y valla que a este hombre le gusta la limpieza, no por nada somos el mejor restaurante de esta avenida.

- Vanessa iré directo al grano - me senté frente a el y cuando hablo me quede mirándolo, sentía algo en mi corazón que no sabía descifrar.

- Dígame señor, ¿Hice algo malo? - se cruza de brazos y me observa detenidamente.

- Hubo recorte de personal y, desafortunadamente te toco a ti - lo mire entrecerrando los ojos, no sé por qué pensé que algo así pasaría después del incidente de hoy.

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